15.ª Entrega (diciembre de 2023)
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Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
lúdicro, a adj. (1600-)
lúdicro, lúdrico
Etimología. Voz tomada del latín lūdicrus (o lūdicer), a, um (véase TLL, s. v. lūdicer, cra, crum).
Resumen

Se documenta por primera vez, con la acepción 'perteneciente o relativo al juego o al ocio', en 1600, en la Noticia general para la estimación de las artes, de G. Gutiérrez de los Ríos, consignada por vez primera en el Suplemento del DRAE de 1947. Como 'que denota intención de jugar, divertirse o experimentar', se atestigua en Fervor de la Argentina. Antología personal (1955-1974), de R. Fernández Retamar. Cabe destacar que la primera acepción mantiene su uso extendido en el tiempo, si bien poco documentada en cada siglo y únicamente recogido en diccionarios de la Real Academia Española. Por otro lado, la segunda acepción no aparece consignada en ningún repertorio lexicográfico y, además, solo se documenta a partir de la segunda mitad del siglo XX.

  1. ac. etim.
    adj. Perteneciente o relativo al juego o al ocio.
    Sinónimo: lúdico, a
    docs. (1600-2022) 21 ejemplos:
    • 1600 Gtz Ríos, G. Noticia estimación artes [2000] Esp (CDH )

      D'estas artes pueriles, las unas son gimnásticas y exercicios del cuerpo para habituarle a los exercicios de guerra, y para otros actos, haziéndole severo, ligero, velos y fuerte, obediente a las cosas del ánimo; y las otras son hábitos y exercicios del entendimiento para abivarle para las ciencias y artes supremas. Las del cuerpo se dizen también artes liberales, lúdicras, es a saber, de passatiempo, como son los exercicios de esgrima, paléstricos y militares, pelota, sortija, justas, luchas y torneos. Con estas, según Xenofonte y Tulio, se junta el arte de la caça, aunque en ésta (a mi parecer) tiene más parte la prudencia y el entendimiento qu el cuerpo, y sirve también para la recreación de los viejos, fuera de ser necessaria para la vida humana.

    • 2022 Tornés, E. "Cuba México inicios boom" Granma Cu (CORPES)
      Pero como dirían algunos de nuestros más insignes críticos (Marinello y el propio Carpentier), esas obras adolecían de una sombría soledad, de una mirada social exhausta. Solo a partir de La muerte de Artemio Cruz y de El siglo de las luces emergió un ideal más luminoso, sin concesiones estéticas ni juicios maniqueos. Tomando a Artemio Cruz como eje metafórico, Fuentes realiza una radiografía crítico-poética de los yerros de la posrevolución mexicana. Para ello acude a los juegos cronológicos, el monólogo interior, el realismo de esencia y la ambigüedad del punto de vista (la segunda persona narrativa). Por su parte, Carpentier escribe una de las más bellas novelas de lengua hispana, cuyo narrador forja con el lenguaje lo real maravilloso, la teoría de los contextos, el manejo lúdicro del tiempo y la fuerza de los personajes, en especial de Sofía, Esteban y Víctor Hughes. Al mismo tiempo, ambas novelas borran la añeja dicotomía entre realidad y ficción. A esta proeza del boom, contribuyeron Alejo Carpentier y Carlos Fuentes.
    • 1600 Gtz Ríos, G. Noticia estimación artes [2000] Esp (CDH )

      D'estas artes pueriles, las unas son gimnásticas y exercicios del cuerpo para habituarle a los exercicios de guerra, y para otros actos, haziéndole severo, ligero, velos y fuerte, obediente a las cosas del ánimo; y las otras son hábitos y exercicios del entendimiento para abivarle para las ciencias y artes supremas. Las del cuerpo se dizen también artes liberales, lúdicras, es a saber, de passatiempo, como son los exercicios de esgrima, paléstricos y militares, pelota, sortija, justas, luchas y torneos. Con estas, según Xenofonte y Tulio, se junta el arte de la caça, aunque en ésta (a mi parecer) tiene más parte la prudencia y el entendimiento qu el cuerpo, y sirve también para la recreación de los viejos, fuera de ser necessaria para la vida humana.

    • 1626 Caro, R. Días geniales [1978] I, 13 Esp (CDH )
      Con todo eso, será bien, para que desde luego sepas lo que profesa, declarártelo, no sea que te llames a engaño y pienses que por llamarse Días geniales, como el libro de Alexandro ab Alexandro, contiene cosas de mucha curiosidad o importancia, pues su dueño te desengañó con añadir lúdicros, que es cosa de burlas y juegos, si bien, hablando verdad, para escribirlos, parece que leyó todo cuanto escribieron griegos y latinos. Y aunque parece que para tan gran menudencia fue superfluidad tanta lección, no lo fue, porque estas cosas muy de camino se advierten y son mayores los fines que de la lección de los autores graves consigue el que los lee con judiciosa atención.
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )

      Ultimamente quiero permitir, que en mi obra no quepa oportunamente discurso alguno que no sea serio. Digo, que realmente lo es el mismo que se nota. Trata de chistes, es verdad, ¿por esso es ser chancero, o chistoso? Ilación estraña. Serían, según este modo de discurrir, chanceros y chistosos tres artículos de la questión citada de Santo Thomás, en los quales no trata de otra cosa que de la jocosidad. Assí es cierto, que un discurso no toma la denominación de serio, o jocoso, de el objeto que mira, sino de el fin a que le endereza, y de el modo con que le toca. ¿Quién no ve, que a cada passo se tocan jocosamente objetos graves, y se discurre seriamente sobre materias lúdicras?

    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )

      ¡Qué lexos están de considerar bien esto muchos que reprueban toda jocosidad en los viejos, como extraña y abusiva en la edad anciana! Santo Thomás en el citado lugar enseña, que la delectación animal, que resulta de dichos y hechos lúdicros o jocosos, es necesaria quasi ad quamdam animae quietem. De que se sigue, que es más necessaria en los viejos que en los mozos, porque más se fatigan aquellos, que estos, en qualquiera aplicación o exercicio serio.

    • 1844 Cubí Soler, M. Sistema completo frenolojía p. 262 Esp (BD)
      GRADOS DE ACTIVIDAD. MUI PEQUEÑO, careze de idéas chistosas, festivas o jocosas. Podría leër a Don Quijote sin sentir sus grázias ni donáires. PEQUEÑO, no le gusta hazer burlas, i perzibe con dificultad las sales. La naturaleza se le presenta rara vez bajo un punto de vista lúdrico, risible o incóngruo. MODERADA, no le faltan algunos conzeptos chistosos, pero no tiéne grázia en espresarlos, no busca ni desecha lo jocoso. LLENO, no deja de agradarle lo chistoso ni de saborear lo burlesco.
    • 1923 Ruiz Amado, R. Educación femenina (2.ª ed.) p. 14 Esp (BD)
      En los varios móviles y diversas inclinaciones del niño y de la niña, se pronuncia claramente la eterna forma del varón y de la mujer. Esas inclinaciones se manifiestan visiblemente en sus juegos. El niño juega a soldados; la niña a ama de casa y madrecita de sus muñecas. A los ojos del muchacho se ofrece un ideal de virilidad que le cautiva y eleva: la caballerosidad. Halla sus goces en los combates lúdricos; la valentía le parece la primera de las virtudes, y fácilmente se muestra duro consigo y con los demás. Por esa causa, también en la educación requiere y tolera una mano más fuerte; no quiere que le traten con terneza y flojedad, sino con resolución y firmeza. Solamente sigue a la fuerza que impone su superioridad sin ambigüedades. Donde la echa menos, cuando deja de empuñar las riendas una mano firme, fácilmente se desboca.
    • 1946-1974 Fingermann, G. Psicología pedagógica [1975] Ar (CDH )

      El juego, en cambio, tiene una finalidad intrínseca. Es un fin en sí mismo. Carece de una finalidad externa, pues se basta a sí mismo.

      En segundo lugar, el trabajo incluye el carácter de obligatoriedad. Hasta el fin mismo que uno se propone con el trabajo viene impuesto por las exigencias de la vida. En cambio, la actividad lúdicra (de ludus , juego) carece del carácter de obligatoriedad. Se trata de una actividad completamente libre y espontánea que no se impone por una necesidad externa. Es cierto que en los juegos sociales el sujeto se somete a ciertas reglas, pero esta subordinación es voluntaria y convencional.

    • 1984 Prensa El País, 02/02/1984 [1984] Esp (CDH )

      Filósofos y sociólogos tienen la ingrata tarea ("algo debe cambiar para que todo siga como está") de convencer al parado —hombre inútil, improductivo, según la sociedad industrial, sólo un día o un mes anterior a la crisis— de que es un hombre feliz: posee cantidades ingentes de tiempo para dedicar se a pasatiempos lúdicros, para aumentar su cultura, para ocupar sus dotes creadoras. Filósofos y sociólogos olvidan pudorosamente que por el momento, en Occidente, el ocio cuesta caro. Aun el triste, deprimido, pauperizado y autodestructivo ocio del parado tiene precio.

    • 1992 Fuentes, C. Espejo enterrado [1992] Mx (CDH )

      Esta ceremonia también es un juego. Sólo así podemos comprender los gritos que siguen por dondequiera a la virgen, "guapa, guapa". Este sentido lúdicro del espectáculo religioso se expresa perfectamente en la canción gitana que dice: / El Niño Dios se ha perdido. / Su Madre lo anda buscando. / Lo encuentra a orillas del río, / De juerga con los gitanos.

    • 1998 Prensa Época, 19/01/1998 [1998] Esp (CDH )

      Como se sabe, los gafes son como los médicos, y hay gafes generalistas, de gafancia general, y hay otros gafes especialistas, de muy diversas especializaciones. Los gafes más abundantes son los gafes del juego, que equivalen más o menos a los médicos internistas. Dentro de la categoría general de los gafes lúdicos o lúdicros, es posible distinguir entre el gafe de cartas, el gafe de fichas, el gafe de ruleta, el gafe de apuestas o el gafe de loterías. También es posible distinguir, dentro siempre del reino de los gafes lúdicos, entre el gafe universal, contra todos, o sea, el gafe erga omnes, y el gafe con destinatarios singulares y concretos, cuyos poderes maléficos sólo se ponen de manifiesto frente a un sujeto determinado, siempre el mismo.

    • 2005 Pereira, M. Á. Escultura escultores cubanos Cu (CORPES)
      Pedro Vega intervino en el entorno natural con una disposición simple, de singular atractivo visual, que multiplica las perspectivas de comunión con el paisaje e invita a su redescubrimiento. Pero el Homenaje al vara en tierra es, a la vez, la dignificación por vía artística de ese elemento constructivo de tradición rural que todavía hoy dialoga con el guajiro cubano, como expresión trascendente de una savia aborigen que ni el más cruento coloniaje pudo exterminar. Sergio Martínez (1930-1988), por su parte, aportó una de las notas más originales del quehacer escultórico nacional. Iniciado con éxito en el pequeño) formato -al que imprimió frescura, ingenio creativo, voluntad lúdicra y cierta atmósfera surrealizante que entroncó muy bien con nuestra mejor pintura expresionista de los años sesenta- se interesó tempranamente por el trabajo monumentario.
    • 2010 Yero Pz, L. R. Herejía márgenes arte Sancti Spíritus: Ediciones Luminaria Cu (CORPES)
      Otras de sus obras significativas se agrupan en la serie creada con soporte de papel sanitario para brindar diversas opciones semánticas, como pueden ser la fragilidad, el absurdo o el asombro de lo inesperado desde una postura lúdicra e irónica. Ejemplo de esa serie es la obra instalada en pleno bulevar de San Rafael, en La Habana, durante la VIII Bienal de La Llábana, incluida dentro de los proyectos del Departamento de Intervenciones Públicas (DIP) del ISA, bajo el título de Espíritu al servicio de todos, la cual consistió en un portapapeles a disposición del transeúnte. Al respecto, el periódico estadounidense The Washington Post indicó: Entre sus propuestas más recientes, resalta la serie Camuflajes, basada en sus experiencias como soldado enviado a Angola durante la guerra de esa nación cuando apenas había abandonado la adolescencia.
    • 2022 Tornés, E. "Cuba México inicios boom" Granma Cu (CORPES)
      Pero como dirían algunos de nuestros más insignes críticos (Marinello y el propio Carpentier), esas obras adolecían de una sombría soledad, de una mirada social exhausta. Solo a partir de La muerte de Artemio Cruz y de El siglo de las luces emergió un ideal más luminoso, sin concesiones estéticas ni juicios maniqueos. Tomando a Artemio Cruz como eje metafórico, Fuentes realiza una radiografía crítico-poética de los yerros de la posrevolución mexicana. Para ello acude a los juegos cronológicos, el monólogo interior, el realismo de esencia y la ambigüedad del punto de vista (la segunda persona narrativa). Por su parte, Carpentier escribe una de las más bellas novelas de lengua hispana, cuyo narrador forja con el lenguaje lo real maravilloso, la teoría de los contextos, el manejo lúdicro del tiempo y la fuerza de los personajes, en especial de Sofía, Esteban y Víctor Hughes. Al mismo tiempo, ambas novelas borran la añeja dicotomía entre realidad y ficción. A esta proeza del boom, contribuyeron Alejo Carpentier y Carlos Fuentes.
    • 1600 Gtz Ríos, G. Noticia estimación artes [2000] Esp (CDH )

      D'estas artes pueriles, las unas son gimnásticas y exercicios del cuerpo para habituarle a los exercicios de guerra, y para otros actos, haziéndole severo, ligero, velos y fuerte, obediente a las cosas del ánimo; y las otras son hábitos y exercicios del entendimiento para abivarle para las ciencias y artes supremas. Las del cuerpo se dizen también artes liberales, lúdicras, es a saber, de passatiempo, como son los exercicios de esgrima, paléstricos y militares, pelota, sortija, justas, luchas y torneos. Con estas, según Xenofonte y Tulio, se junta el arte de la caça, aunque en ésta (a mi parecer) tiene más parte la prudencia y el entendimiento qu el cuerpo, y sirve también para la recreación de los viejos, fuera de ser necessaria para la vida humana.

    • 1626 Caro, R. Días geniales [1978] I, 13 Esp (CDH )
      Con todo eso, será bien, para que desde luego sepas lo que profesa, declarártelo, no sea que te llames a engaño y pienses que por llamarse Días geniales, como el libro de Alexandro ab Alexandro, contiene cosas de mucha curiosidad o importancia, pues su dueño te desengañó con añadir lúdicros, que es cosa de burlas y juegos, si bien, hablando verdad, para escribirlos, parece que leyó todo cuanto escribieron griegos y latinos. Y aunque parece que para tan gran menudencia fue superfluidad tanta lección, no lo fue, porque estas cosas muy de camino se advierten y son mayores los fines que de la lección de los autores graves consigue el que los lee con judiciosa atención.
    • 1626 Caro, R. Días geniales [1978] I, 143 Esp (CDH )

      No sin misterio aquellos sabios arquitectos de las palabras griegas y latinas juntaron en las voces que significan los muchachos, que significasen también juego; y así del verbo que es jugar, dijeron que juntamente es juego y enseñanza; y que es muchacho, de donde se deriva la voz castellana paje, por el criado muchacho que nos sirve. Y así dijo Plauto en la comedia Persa: Paegnium, deliciae pueri, salve. Y Ausonio Gallo llamó Tecnopegniona una obra lúdicra o juguete, y dice: Ut nec ludas laboranti nec ars desit ludenti. Los latinos a la escuela donde aprenden los muchachos llamaron ludus, y al maestro, ludi magister, para significar que habían de aprender jugando y jugar aprendiendo.

    • 1626 Caro, R. Días geniales [1978] Esp (CDH )

      Ya vuestra merced, señor don Fernando, entenderá a dónde va a parar el discurso del señor don Diego, que le hallo tan aficionado como yo a estas materias lúdicras; y pues haciéndonos vuestra merced la que suele, había de dar lugar a que nos entretuviésemos cazando o jugando, ¿qué mejor juego lo puede ser que aquél donde los vemos todos representados, no sólo como hoy se juegan, sino de la manera que en los tiempos pasados se jugaban? Con todo eso, si esto es cansancio de vuestra merced, no queremos gusto tan a vuestra costa.

    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] Esp (CDH )

      Ultimamente quiero permitir, que en mi obra no quepa oportunamente discurso alguno que no sea serio. Digo, que realmente lo es el mismo que se nota. Trata de chistes, es verdad, ¿por esso es ser chancero, o chistoso? Ilación estraña. Serían, según este modo de discurrir, chanceros y chistosos tres artículos de la questión citada de Santo Thomás, en los quales no trata de otra cosa que de la jocosidad. Assí es cierto, que un discurso no toma la denominación de serio, o jocoso, de el objeto que mira, sino de el fin a que le endereza, y de el modo con que le toca. ¿Quién no ve, que a cada passo se tocan jocosamente objetos graves, y se discurre seriamente sobre materias lúdicras?

    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )

      Y ya que he tocado esta especie de aquella sagrada imagen, me dexo llevar de esta ocasión, para referir a V. S. la diabólica astucia, con que un delinquente se valió de la mucha veneración que en todo el país vecino se tributa a dicho divino simulacro, para evadirse de la pena debida a sus delitos. Es caso en que se mezcló lo lúdicro con lo flagicioso; pero que por lo que tiene de lo segundo, no desdice del propósito de esta carta, cuyo principal assumpto es lamentar el abuso que se hace de las cosas sagradas para fines ilícitos.

    • 1760 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, V [2004] Esp (CDH )

      ¡Qué lexos están de considerar bien esto muchos que reprueban toda jocosidad en los viejos, como extraña y abusiva en la edad anciana! Santo Thomás en el citado lugar enseña, que la delectación animal, que resulta de dichos y hechos lúdicros o jocosos, es necesaria quasi ad quamdam animae quietem. De que se sigue, que es más necessaria en los viejos que en los mozos, porque más se fatigan aquellos, que estos, en qualquiera aplicación o exercicio serio.

    • 1844 Cubí Soler, M. Sistema completo frenolojía p. 262 Esp (BD)
      GRADOS DE ACTIVIDAD. MUI PEQUEÑO, careze de idéas chistosas, festivas o jocosas. Podría leër a Don Quijote sin sentir sus grázias ni donáires. PEQUEÑO, no le gusta hazer burlas, i perzibe con dificultad las sales. La naturaleza se le presenta rara vez bajo un punto de vista lúdrico, risible o incóngruo. MODERADA, no le faltan algunos conzeptos chistosos, pero no tiéne grázia en espresarlos, no busca ni desecha lo jocoso. LLENO, no deja de agradarle lo chistoso ni de saborear lo burlesco.
    • 1923 Ruiz Amado, R. Educación femenina (2.ª ed.) p. 14 Esp (BD)
      En los varios móviles y diversas inclinaciones del niño y de la niña, se pronuncia claramente la eterna forma del varón y de la mujer. Esas inclinaciones se manifiestan visiblemente en sus juegos. El niño juega a soldados; la niña a ama de casa y madrecita de sus muñecas. A los ojos del muchacho se ofrece un ideal de virilidad que le cautiva y eleva: la caballerosidad. Halla sus goces en los combates lúdricos; la valentía le parece la primera de las virtudes, y fácilmente se muestra duro consigo y con los demás. Por esa causa, también en la educación requiere y tolera una mano más fuerte; no quiere que le traten con terneza y flojedad, sino con resolución y firmeza. Solamente sigue a la fuerza que impone su superioridad sin ambigüedades. Donde la echa menos, cuando deja de empuñar las riendas una mano firme, fácilmente se desboca.
    • 1947 RAE DRAE Supl. (17.ª ed.) (NTLLE)
      Lúdicro, cra. [...] adj. Relativo o perteneciente al juego.
    • 1946-1974 Fingermann, G. Psicología pedagógica [1975] Ar (CDH )

      El juego, en cambio, tiene una finalidad intrínseca. Es un fin en sí mismo. Carece de una finalidad externa, pues se basta a sí mismo.

      En segundo lugar, el trabajo incluye el carácter de obligatoriedad. Hasta el fin mismo que uno se propone con el trabajo viene impuesto por las exigencias de la vida. En cambio, la actividad lúdicra (de ludus , juego) carece del carácter de obligatoriedad. Se trata de una actividad completamente libre y espontánea que no se impone por una necesidad externa. Es cierto que en los juegos sociales el sujeto se somete a ciertas reglas, pero esta subordinación es voluntaria y convencional.

    • 1984 Prensa El País, 02/02/1984 [1984] Esp (CDH )

      Filósofos y sociólogos tienen la ingrata tarea ("algo debe cambiar para que todo siga como está") de convencer al parado —hombre inútil, improductivo, según la sociedad industrial, sólo un día o un mes anterior a la crisis— de que es un hombre feliz: posee cantidades ingentes de tiempo para dedicar se a pasatiempos lúdicros, para aumentar su cultura, para ocupar sus dotes creadoras. Filósofos y sociólogos olvidan pudorosamente que por el momento, en Occidente, el ocio cuesta caro. Aun el triste, deprimido, pauperizado y autodestructivo ocio del parado tiene precio.

    • 1984 RAE DMILE (3.ª ed.) [01-01-1984] (NTLLE)
      lúdicro, cra. adj. Perteneciente o relativo al juego o al tiempo libre.
    • 1992 Fuentes, C. Espejo enterrado [1992] Mx (CDH )

      Esta ceremonia también es un juego. Sólo así podemos comprender los gritos que siguen por dondequiera a la virgen, "guapa, guapa". Este sentido lúdicro del espectáculo religioso se expresa perfectamente en la canción gitana que dice: / El Niño Dios se ha perdido. / Su Madre lo anda buscando. / Lo encuentra a orillas del río, / De juerga con los gitanos.

    • 1992 RAE DRAE (21.ª ed.) (NTLLE)
      lúdicro, cra. [...] adj. lúdico [ | Perteneciente o relativo al juego].
    • 1997 Prensa La Hora, 19/03/1997 [1997] Gu (CDH )

      El mismo impulso rige a todos esos signos. "Yo quisiera —escribió— que el hombre no pudiera repetirse. Repetirse es ir contra las leyes de espíritu, contra su fuga hacia adelante".

      Su rebelión fáustica va al fondo de la posibilidad que ha intuido y conquistado. Entró a saco en la plástica de siglos y civilizaciones, servido por su sentido lúdicro y su erotismo cósmico. La tradición universal, como la Naturaleza, está esperando que reconozcamos en ella lo nuestro, y lo rescatemos. Por sí solo, es una época. Más que una suma de destrucciones —como alguna vez dijo Zervos— el arte de Picasso me parece multiplicación de resurrecciones y asunciones.

    • 1998 Prensa Época, 19/01/1998 [1998] Esp (CDH )

      Como se sabe, los gafes son como los médicos, y hay gafes generalistas, de gafancia general, y hay otros gafes especialistas, de muy diversas especializaciones. Los gafes más abundantes son los gafes del juego, que equivalen más o menos a los médicos internistas. Dentro de la categoría general de los gafes lúdicos o lúdicros, es posible distinguir entre el gafe de cartas, el gafe de fichas, el gafe de ruleta, el gafe de apuestas o el gafe de loterías. También es posible distinguir, dentro siempre del reino de los gafes lúdicos, entre el gafe universal, contra todos, o sea, el gafe erga omnes, y el gafe con destinatarios singulares y concretos, cuyos poderes maléficos sólo se ponen de manifiesto frente a un sujeto determinado, siempre el mismo.

    • 2005 Pereira, M. Á. Escultura escultores cubanos Cu (CORPES)
      Pedro Vega intervino en el entorno natural con una disposición simple, de singular atractivo visual, que multiplica las perspectivas de comunión con el paisaje e invita a su redescubrimiento. Pero el Homenaje al vara en tierra es, a la vez, la dignificación por vía artística de ese elemento constructivo de tradición rural que todavía hoy dialoga con el guajiro cubano, como expresión trascendente de una savia aborigen que ni el más cruento coloniaje pudo exterminar. Sergio Martínez (1930-1988), por su parte, aportó una de las notas más originales del quehacer escultórico nacional. Iniciado con éxito en el pequeño) formato -al que imprimió frescura, ingenio creativo, voluntad lúdicra y cierta atmósfera surrealizante que entroncó muy bien con nuestra mejor pintura expresionista de los años sesenta- se interesó tempranamente por el trabajo monumentario.
    • 2010 Yero Pz, L. R. Herejía márgenes arte Sancti Spíritus: Ediciones Luminaria Cu (CORPES)
      Otras de sus obras significativas se agrupan en la serie creada con soporte de papel sanitario para brindar diversas opciones semánticas, como pueden ser la fragilidad, el absurdo o el asombro de lo inesperado desde una postura lúdicra e irónica. Ejemplo de esa serie es la obra instalada en pleno bulevar de San Rafael, en La Habana, durante la VIII Bienal de La Llábana, incluida dentro de los proyectos del Departamento de Intervenciones Públicas (DIP) del ISA, bajo el título de Espíritu al servicio de todos, la cual consistió en un portapapeles a disposición del transeúnte. Al respecto, el periódico estadounidense The Washington Post indicó: Entre sus propuestas más recientes, resalta la serie Camuflajes, basada en sus experiencias como soldado enviado a Angola durante la guerra de esa nación cuando apenas había abandonado la adolescencia.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      lúdicro, cra. [...] adj. lúdico [ | Perteneciente o relativo al juego].
    • 2022 Tornés, E. "Cuba México inicios boom" Granma Cu (CORPES)
      Pero como dirían algunos de nuestros más insignes críticos (Marinello y el propio Carpentier), esas obras adolecían de una sombría soledad, de una mirada social exhausta. Solo a partir de La muerte de Artemio Cruz y de El siglo de las luces emergió un ideal más luminoso, sin concesiones estéticas ni juicios maniqueos. Tomando a Artemio Cruz como eje metafórico, Fuentes realiza una radiografía crítico-poética de los yerros de la posrevolución mexicana. Para ello acude a los juegos cronológicos, el monólogo interior, el realismo de esencia y la ambigüedad del punto de vista (la segunda persona narrativa). Por su parte, Carpentier escribe una de las más bellas novelas de lengua hispana, cuyo narrador forja con el lenguaje lo real maravilloso, la teoría de los contextos, el manejo lúdicro del tiempo y la fuerza de los personajes, en especial de Sofía, Esteban y Víctor Hughes. Al mismo tiempo, ambas novelas borran la añeja dicotomía entre realidad y ficción. A esta proeza del boom, contribuyeron Alejo Carpentier y Carlos Fuentes.
  2. adj. Que denota intención de jugar, divertirse o experimentar.
    Sinónimo: lúdico, a
    docs. (1974-1997) 7 ejemplos:
    • 1955-1974 Fdz Retamar, R. Fervor Argentina [1993] 143 Cu (CDH )
      La razón es simple, porque si alguna vez se pudo ser un gran escritor sin sentirse partícipe del destino histórico inmediato del hombre, en este momento no se puede escribir sin esa participación que es responsabilidad y obligación, y sólo las obras que la trasunten, aunque sean de pura imaginación, aunque inventen la infinita gama lúdrica de que es capaz el poeta, y el novelista, aunque jamás apunten directamente a esa participación, sólo ellas contendrán de alguna indecible manera ese temblor, esa presencia, esa atmósfera que las hace reconocibles y entrañables, que despierta en el lector un sentimiento de contacto y cercanía.
    • 1984 Medina, J. R. Doctrina y testimonio [1984] 247 Ve (CDH )
      El Fiscal del Ministerio Público ha de tener presente que las Leyes Procesales "no son nunca un fin en sí mismas, sino que tienden siempre a garantizar un interés público privado", como sostiene Mancini, y si perdemos de vista esta finalidad de la Ley Procesal, es fácil caer en el más absurdo y vacío formalismo, no reconociendo en ella los medios de garantía de los derechos y las instituciones, sino simples fetiches lúdricos que exigen un culto subrealista y fantástico.
    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] 47 Esp (CDH )

      Después de la contienda, el país marchaba al compás del tambor y la corneta que marcaban los soldados tras los pasos de Semana Santa, quedando suprimidos por indeseables los encuentros lúdicros del pueblo. Una disposición de los años cuarenta decía taxativamente: «Se prohíbe el Carnaval y todas aquellas fiestas que en la fecha pudieran recordar a ésta.»Por un lado, existían motivos de orden público: cualquier «desafecto»al Régimen, emboscado en un disfraz, podía alterar la paz social. Por otro lado, la Iglesia, vencedora también, aprovechó para imponer su estrecha moral en lo tocante al sexo.

    • 1988 Romero, D. Declaración amor [1988] Ve (CDH )

      Y por debajo de la negra falda atachonada, el liguero rosa que sostenía la media negra. Y por debajo de la media negra y el liguero, el muslo apesadumbrado, desconcertante, como un pez moribundo dejado por la ola a merced de la arena. Y, más arriba, la braguita, también negra, de primoroso encaje. Blondino y con pasamanerías. Entolado sobre un sexo del que veo emerger mi rostro con un remedo de sorpresa, lúdicro, jadeante, entrecortado.

      Sexo suyo de ella, capitel de un templo antiguo que persistió los siglos, fragua de armas feroces, invencible ideal, mundo que vibra como dulcémele, con estremecimientos y besos infinitos. Sexo de flor de mayo. Sexo de brea y de cabra encelada.

    • 1997 Prensa Granma Internacional, 08/1997 [1997] Cu (CDH )

      Así, en El viejo y el mary Por quién doblan las campanassopla un aliento de universalidad trasmitido mediante los dilatados pasajes de cuerdas y las compactas masas de acordes que diseñan algo más que atmósferas; otros son más concretos: apuntan a realidades más identificables ( La Vigía, con ese piano acústico de base que permite evocar todo el pequeño universo que hizo el artista de su cálida finca; Danzón Habana, transitando por el criollo género con una perspectiva tímbrica singular; Daiquirí, con sus lúdricos efectos y jimmicksde la programación que recuerdan al mejor Herb Albert; Cojímar, en la cuerda del más contenido impresionismo...)

    • 1955-1974 Fdz Retamar, R. Fervor Argentina [1993] 143 Cu (CDH )
      La razón es simple, porque si alguna vez se pudo ser un gran escritor sin sentirse partícipe del destino histórico inmediato del hombre, en este momento no se puede escribir sin esa participación que es responsabilidad y obligación, y sólo las obras que la trasunten, aunque sean de pura imaginación, aunque inventen la infinita gama lúdrica de que es capaz el poeta, y el novelista, aunque jamás apunten directamente a esa participación, sólo ellas contendrán de alguna indecible manera ese temblor, esa presencia, esa atmósfera que las hace reconocibles y entrañables, que despierta en el lector un sentimiento de contacto y cercanía.
    • 1984 Medina, J. R. Doctrina y testimonio [1984] 247 Ve (CDH )
      El Fiscal del Ministerio Público ha de tener presente que las Leyes Procesales "no son nunca un fin en sí mismas, sino que tienden siempre a garantizar un interés público privado", como sostiene Mancini, y si perdemos de vista esta finalidad de la Ley Procesal, es fácil caer en el más absurdo y vacío formalismo, no reconociendo en ella los medios de garantía de los derechos y las instituciones, sino simples fetiches lúdricos que exigen un culto subrealista y fantástico.
    • 1986 Anónimo ABC, 07/05/1986 [1986] Esp (CDH )
      Si digo que, con su visión de la Sonata de Berg, me sedujo particularmente, porque se suele olvidar la esencialidad de ese carácter, su forma de plantear los «scherzi», a los que devuelve su prístina y auténtica intencionalidad lúdrica —sobre todo en el de la Sonata beethoveniana y en el pasaje más característico del «Capriccio», de Mendelssohnn, que regaló—; o su increíble traducción, cuando se han escuchado tantas versiones grandes, del cuarto «Impromptu», de Chopin, en el que, por puro arte, deja de producir vértigo la vertiginosidad, es probable que no haga más que rizar gratuita e innecesariamente el rizo de una maravilla única e indivisible.
    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] 47 Esp (CDH )

      Después de la contienda, el país marchaba al compás del tambor y la corneta que marcaban los soldados tras los pasos de Semana Santa, quedando suprimidos por indeseables los encuentros lúdicros del pueblo. Una disposición de los años cuarenta decía taxativamente: «Se prohíbe el Carnaval y todas aquellas fiestas que en la fecha pudieran recordar a ésta.»Por un lado, existían motivos de orden público: cualquier «desafecto»al Régimen, emboscado en un disfraz, podía alterar la paz social. Por otro lado, la Iglesia, vencedora también, aprovechó para imponer su estrecha moral en lo tocante al sexo.

    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] Esp (CDH )
      Es una procesión contestataria, revulsiva, lúdrica y algo blasfema que recuerda la vida y muerte poco ejemplar de un personaje local llamado Genaro Blanco Blanco, que fue una auténtica institución en los años veinte. Vendedor de periódicos, mozo de estoques, aprendiz de barbero, pellejero, buhonero de los caminos, chalán de feria y borracho impenitente, Genarín murió atropellado por un camión de la basura una noche de Jueves Santo mientras hacia aguas mayores.
    • 1988 Romero, D. Declaración amor [1988] Ve (CDH )

      Y por debajo de la negra falda atachonada, el liguero rosa que sostenía la media negra. Y por debajo de la media negra y el liguero, el muslo apesadumbrado, desconcertante, como un pez moribundo dejado por la ola a merced de la arena. Y, más arriba, la braguita, también negra, de primoroso encaje. Blondino y con pasamanerías. Entolado sobre un sexo del que veo emerger mi rostro con un remedo de sorpresa, lúdicro, jadeante, entrecortado.

      Sexo suyo de ella, capitel de un templo antiguo que persistió los siglos, fragua de armas feroces, invencible ideal, mundo que vibra como dulcémele, con estremecimientos y besos infinitos. Sexo de flor de mayo. Sexo de brea y de cabra encelada.

    • 1997 Prensa Granma Internacional, 08/1997 [1997] Cu (CDH )

      Así, en El viejo y el mary Por quién doblan las campanassopla un aliento de universalidad trasmitido mediante los dilatados pasajes de cuerdas y las compactas masas de acordes que diseñan algo más que atmósferas; otros son más concretos: apuntan a realidades más identificables ( La Vigía, con ese piano acústico de base que permite evocar todo el pequeño universo que hizo el artista de su cálida finca; Danzón Habana, transitando por el criollo género con una perspectiva tímbrica singular; Daiquirí, con sus lúdricos efectos y jimmicksde la programación que recuerdan al mejor Herb Albert; Cojímar, en la cuerda del más contenido impresionismo...)

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