15.ª Entrega (diciembre de 2023)
Versión del 25/06/2025
Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
asedio s. (1458-)
asedio, asédio, asidio, assedio
Etimología. Voz tomada probablemente del italiano assedio, palabra atestiguada en esta lengua al menos desde el siglo XIII como 'operación consistente en cercar un lugar o un ejército con hombres armados y máquinas de guerra para conquistarlo o vencerlo, combatiendo e impidiendo el suministro de víveres y armas'; y esta, a su vez, del latín obsidium, ī, como 'sitio, bloqueo', que deriva del latín obsidēre 'cercar, bloquear lugares, edificios o personas', 'acosar a una persona o su mente', y 'acosar, asaltar, presionar' (DECH, s. v. asedio; véanse TLIO, s. v. assedio y OLD, s. v. obsidium, ī).
Resumen

 

Se documenta por primera vez, con la acepción 'operación militar que consiste en cercar un lugar o a una persona para forzar su rendición', en 1458, en El Triunfo del Marqués, de D. de Burgos. Se pueden apreciar hasta el siglo XVIII otras grafías que apuntan, por un lado, al origen italiano de la voz (assedio), y, por otro, a un influjo de la palabra sitio (asidio), como se indica en el DECH. Se consigna por vez primera en el Diccionario de vocablos castellanos (1587), de Sánchez de la Ballesta. A partir de la metáfora se registra tempranamente, en 1604, como 'acoso producido generalmente con el fin de someter la voluntad de una persona a los deseos de otra' en la Relación de las Islas Filipinas y de lo que en ellas han trabajado los padres de la Compañía de Jesús, de P. Chirino; asimismo, con este valor se consigna por primera y única vez en el DH (1933). No obstante, este significado no se populariza hasta el siglo XIX. Además, es habitual, según la documentación, que este tipo de acoso persiga fines amorosos o sexuales. Este valor contiene dos subacepciones: 'agobio producido por un hecho, un pensamiento o un sentimiento, especialmente negativos', documentada por vez primera en Poesías líricas (c1790-1823), de J. B. de Arriaza, aunque su frecuencia de uso es bastante restringida, y 'acoso producido por la realización de acciones reiteradas, especialmente preguntas o peticiones, en un corto período de tiempo', atestiguada en el siglo XIX, como su sinónimo bombardeo, y concretamente en 1842, en el artículo "Al público", de F. Puigmarti, publicado en El Constitucional (Barcelona).

 

Vid. también asedio y asidio (DH 1933-1936).

  1. s. m. Operación militar que consiste en cercar un lugar o a una persona para forzar su rendición.
    docs. (1458-2020) 96 ejemplos:
    • 1458 Burgos, D. Triunfo Marqués [2008] p. 202 Esp (BD)
      CXCIII (Fabla Belisario) ¡De quanta sabieza uso en los asedios / castillos y villas teniendo çercados! / ¡Con quanto cuidado penso los remedios / por donde mas presto fuesen tomados! / Barreras ni torres ni grandes fosados / ni otras defensas al fin no bastavan; / industria con arte remedios le davan / que nunca entre onbres fueran fallados.
    • 2020 García Gual, C. Voces leer clásicos Esp (CORPES)
      El tema de la Ilíada no es contar y cantar en sus hexámetros toda la guerra de Troya, como bien advierte el lector desde los primeros versos. [...] Teniendo en cuenta que su público ya conoce, a grandes rasgos, el desarrollo de la saga heroica, así como a los actores de primera fila, Homero construye su larga epopeya en torno a algunos episodios del décimo y último año del asedio de Troya por los griegos, es decir, los aqueos, acaudillados por el rey de Argos y señor de Micenas, Agamenón.
    • 1458 Burgos, D. Triunfo Marqués [2008] p. 202 Esp (BD)
      CXCIII (Fabla Belisario) ¡De quanta sabieza uso en los asedios / castillos y villas teniendo çercados! / ¡Con quanto cuidado penso los remedios / por donde mas presto fuesen tomados! / Barreras ni torres ni grandes fosados / ni otras defensas al fin no bastavan; / industria con arte remedios le davan / que nunca entre onbres fueran fallados.
    • a1526-a1536 Vega, G. Poesías [1995] 197 Esp (CDH )
      / Junto, tras esto, estaba figurado / con el arnés manchado de otra sangre, / sosteniendo la hambre en el asedio, / siendo él solo el remedio del combate, / que con fiero rebate y con rüido / por el muro batido l'ofrecían; / tantos al fin morían por su espada, / a tantos la jornada puso espanto, / que no hay labor que tanto notifique, / cuanto el fiero Fadrique de Toledo / puso terror y miedo al enemigo.
    • 1570-1579 Horozco, S. LProverbios glosados [1994] 510 Esp (CDH )
      Y porque el conde don Ramón Berenguer, cuñado del emperador don Alfonso, y con él la armada de Génova se hallaron en el asidio de esta çibdad, fue a los ginoveses dada en recompensa de sus serviçios aquella joya que con grande auctoridad es guardada en la çibdad de Génova como se escribe en las corónicas de España y en la del dicho emperador don Alfonso.
    • 1595 Fuenmayor, A. Vida Pío V [1953] Esp (CDH )
      Con esto, Sam Pedro se apoderó de la isla, salvo algunos lugares fuertes que requerían prolixo asidio. Aumentó el campo de Génova, y publicó perdón para los que se reduxesen, con aviso que los isleños, gastados y cansados, deseaban desnudar las armas.
    • 1621 Almansa Mendoza, A. Cartas 1621 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Avisan de Francia que aquel rey hacía poblar una citadela en San Juan de Angelis, que en días atrás ocupó por asedio, y que tenía apretada La Rochela y no quería concierto con los rebeldes de ella y había mandado al duque de Guisa la cercase por mar, y al de Epernon por tierra.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 609 Esp (CDH )
      Las armas marítimas o no salieron a tiempo o las deshizo el tiempo, y las terrestres no obraron por falta de bastimentos. En los asedios de Casal perdimos la ocasión de acabar la guerra. Un consejo del secretario Passiers, impreso en el príncipe Thomas impidió el socorrer a Turín y triunfar de Francia.
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] Ve (CDH )
      No se dio por satisfecha aun todavía la soberbia altivez de Guaycaypuro con aver logrado tan a su gusto la trayción en que metió a Guaycamacuto, y haciendo nuevas levas, assí de sus vassallos, como de las demás naciones de la liga, para reclutar sus tropas por aver perdido en la batalla más de setecientos gandules, las aumentó al número de siete mil combatientes, y con ellos, resuelto a no desistir de la empressa hasta alcançar por entero la victoria, puso sitio regular sobre el Collado, reduciéndolo a tan riguroso assedio que, desesperado Faxardo de poderse mantener, hallándose falto de bastimentos y sin esperança alguna de socorro [...].
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] 258 Esp (CDH )
      ¿Qué guerrero, dominado de la ambición de la gloria, y ocupado toda la vida en facciones militares, en todas es cuerdo? ¿Por ventura, lo fue siempre Alexandro? Acaso, menos que Carlos. Pongamos la consideración en lo que executó en el assedio de la ciudad de los oxídracas.
    • 1753 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, IV [2004] Esp (CDH )
      Rendida Syracusa después de un largo assedio a los romanos, que capitaneaba el cónsul Marcelo, entraron los sitiadores en la ciudad, con el furor bélico que les inspiraba el dolor de lo mucho que havían padecido en aquel sitio. Pero moderó aquel la benignidad de el cónsul, no permitiendo otro desahogo que el de el pillage.
    • 1787 Fdz Moratín, L. Cartas 1787 [1973] Epistolario Esp (CDH )

      Fórmase, pues, el implacable esquadrón, dividido en cohortes, guardando el orden de su antigüedad y privilegios; comienzan a gritar como unos desesperados, y demandan satisfacción clara y terminante del desaguisado que les han fecho. Eugenio, el plúmbeo y meditabundo Eugenio, delitias Domini, corre atronado por la casa hasta que encuentra a su señor, y le da las noticias del religioso asedio.

    • 1792 Fdz Moratín, L. Comedia nueva [1994] 119 Esp (CDH )
      Ya sabéis, vasallos míos, / que habrá dos meses y medio / que el turco puso a Viena / con sus tropas el asedio, / y que para resistirle / unimos nuestros denuedos, / dando nuestros nobles bríos, / en repetidos encuentros, / las pruebas más relevantes / de nuestros invictos pechos.
    • c1806 Jovellanos, G. M. Descripción castillo Bellver [1970] Esp (CDH )
      Y como los terrados de las albacaras vierten también por canalones a la misma plataforma, y el del homenaje por su particular conducto, de tal manera se aumenta esta provisión, que por muchos que se supongan los defensores del castillo y largo el plazo de su asedio, jamás, si bien cuidado, faltará agua en este aljibe.
    • 1822 Olmedo, J. J. Al Gral Sucre [1960] Epistolario Ec (CDH )
      Que el Rey suspende tomar una medida definitiva esperando el resultado del asedio de Lima y de los negocios de Costa Firme y Méjico. Que después del equinoccio de setiembre se aprontarían los tres navíos y dos fragatas que a petición de La Serna y Ramírez vienen por ser indispensables para salvar el Perú.
    • 1844 Gmz Avellaneda, G. Baronesa Joux [1981] Novelas Cu (CDH )
      Pertenecía probablemente a ella el doncel de Conrado III, que asistió al asedio de Wensberg; pues me consta que en los parlamentos de amor le llamaban las damas monfaucon, como a su privado el monarca que dio nombre a Lorena... porque las bellas cursantes de amor lisonjeaban al joven, hasta el punto de querer persuadirle que era un gran cazador de corazones. *
    • 1868 Pirala, A. HGuerra Civil, VI [1984] Esp (CDH )
      Pero era grande su desaliento y desorden, y al aproximarse los liberales al primer castillo, huyó su numerosa guarnición, y el 17 de junio fue ocupado aquel fuerte, que en otras circunstancias hubiera exigido un respetable asedio y mucha sangre. Se cogieron 52 prisioneros, cuatro piezas de artillería, armas, municiones y abundantes víveres de todas clases.
    • 1888 Acevedo Díaz, E. Ismael [1991] Ur (CDH )
      Pero en la última tarde, tras una marcha forzada, Manuel Artigas al frente de su caballería cayó al asedio; y, cambiadas algunas frases concisas y enérgicas con los otros dos capitanes, resolvióse el ataque a primera luz de la mañana.
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] RD (CDH )

      Así, en sus páginas se asocian la noticia política, las ejecuciones y los pronunciamientos, con el nacimiento de hijos, nietos y biznietos; la exaltación y caída de los caudillos; el primer diente o el primer pinito; la muerte de los seres más queridos y la primera comunión; las prisiones, las expulsiones, las angustias de los asedios, y el ruido pasajero de bailes, mojigangas callejeras y fuegos artificiales.

    • 1939 Azaña, M. Velada Benicarló [1980] Esp (CDH )
      Escribí este diálogo en Barcelona, dos semanas antes de la insurrección de mayo de 1937. Los cuatro días de asedio deparados por el suceso, me entretuve en dictar el texto definitivo, sacándolo de borrador. Lo publico (no ha podido ser antes) sin añadirle una sílaba. Si el curso ulterior de la historia corrobora o desmiente los puntos de vista declarados en el diálogo, importa poco.
    • 1960 Roa Bastos, A. Hijo hombre [1977] Py (CDH )
      Más nervioso y febril que en la base, el jaleo del asedio repercutía en la isleta de samuhúes y quebrachos, donde funcionaba el puesto de comando divisionario, en la retaguardia de Boquerón. Grandes ampollas de aire parecían reventar a ratos, muy hondo en la tierra. propagando un oleaje sísmico que hacía temblar los colgajos de polvo.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )

      Las pocas gentes que salían iban de prisa. Cuando el teléfono sonaba era para dar la noticia de una nueva muerte.

      El asedio letal iba cerrando sus círculos en torno a las ciudades. Por las calles solitarias pasaban vehículos fantasmales lanzando aullidos de corneta.

    • 1994 Salvador Lara, J. HContemp Ecuador [1994] Ec (CDH )
      Otras guarniciones incas no cedieron al empuje de los sublevados y procuraron soportar el asedio en espera de auxilios que no tardaron en llegar.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] 106 CR (CDH )
      Asistimos entonces a la demolición de una estela, un glifo con inscripciones que ya nadie entiende, y ponemos en su lugar un rótulo que diga "aquí hubo un glifo", y con la sola evocación, el glifo vuelve a aparecer en las tardes de lluvia exactamente como era el día en que fue erguido por un príncipe extranjero para conmemorar su asedio y posterior toma de la ciudad.
    • 2010 Soler Frost, P. Soldadesca emperador Mx (CORPES)
      Soñé con un gran asedio; y no era Constantinopla, pero de pronto, sí lo era, mi ciudad natal, con sus cúpulas y sus palacios. Pero quienes, crueles, la ceñían no eran árabes, ni búlgaros ni rusos, sino que eran mis hombres del norte, ceñidos con túnicas con grandes cruces rojas y cubiertas sus cabelleras con cascos francos [...].
    • 2020 García Gual, C. Voces leer clásicos Esp (CORPES)
      El tema de la Ilíada no es contar y cantar en sus hexámetros toda la guerra de Troya, como bien advierte el lector desde los primeros versos. [...] Teniendo en cuenta que su público ya conoce, a grandes rasgos, el desarrollo de la saga heroica, así como a los actores de primera fila, Homero construye su larga epopeya en torno a algunos episodios del décimo y último año del asedio de Troya por los griegos, es decir, los aqueos, acaudillados por el rey de Argos y señor de Micenas, Agamenón.
    • 1458 Burgos, D. Triunfo Marqués [2008] p. 202 Esp (BD)
      CXCIII (Fabla Belisario) ¡De quanta sabieza uso en los asedios / castillos y villas teniendo çercados! / ¡Con quanto cuidado penso los remedios / por donde mas presto fuesen tomados! / Barreras ni torres ni grandes fosados / ni otras defensas al fin no bastavan; / industria con arte remedios le davan / que nunca entre onbres fueran fallados.
    • a1526-a1536 Vega, G. Poesías [1995] 197 Esp (CDH )
      / Junto, tras esto, estaba figurado / con el arnés manchado de otra sangre, / sosteniendo la hambre en el asedio, / siendo él solo el remedio del combate, / que con fiero rebate y con rüido / por el muro batido l'ofrecían; / tantos al fin morían por su espada, / a tantos la jornada puso espanto, / que no hay labor que tanto notifique, / cuanto el fiero Fadrique de Toledo / puso terror y miedo al enemigo.
    • 1570-1579 Horozco, S. LProverbios glosados [1994] 510 Esp (CDH )
      Y porque el conde don Ramón Berenguer, cuñado del emperador don Alfonso, y con él la armada de Génova se hallaron en el asidio de esta çibdad, fue a los ginoveses dada en recompensa de sus serviçios aquella joya que con grande auctoridad es guardada en la çibdad de Génova como se escribe en las corónicas de España y en la del dicho emperador don Alfonso.
    • c1580 Ávila, H. / Arguijo, J. Tragedia Hermenegildo [1995] Esp (CDH )
      ¿Para fin de paz es medio / ponerse en tan grande assedio? * / Nunca vi mayor engaño / que ofrecerse * un hombre al daño, / con esperar el remedio. / Para curar una llaga, / el remedio se procura; / mas que, para darle cura, / una herida se haga, / no es cura, sino locura *. / Porque enormemente yerra / quien en su mal tanto affierra, / que, con pensamiento vano, / teniendo paz en la mano, / la procura con la guerra. /
    • c1580 Ávila, H. / Arguijo, J. Tragedia Hermenegildo [1995] [A: f. 20rc] Esp (CDH )
      TemorNi mi natural me inclina, / porque jamás fui valiente, / sino sólo por el diente, / pues como siempre gallina.HermenegildoPues que no eres para guerra, / sal de mi corte y estados.TemorEsconderme he siete estados *más abaxo de la tierra.

      (Vase el Temor.)

      Hermenegildo¿Qué sentís, Ingunda mía, / de esta penosa dolencia?Ingunda No puede averla en presencia / de el que es mi bien y alegría. / Que, en qualquier trance y assedio, / estando, señor, con vos, / hallo en vos, después de Dios, / mi bien, consuelo y remedio.
    • c1580 Ávila, H. / Arguijo, J. Tragedia Hermenegildo [1995] Esp (CDH )
      Leovigildo ¿Que no es possible aver miedo, ni medio, * / para que Ermenegildo se refrene, / ni el assalto continuo y largo assedio, / que, assí, oprimido en su ciudad le tiene? / ¿Que no ha bastado andar tú de por medio, / para entender que aquesto le conviene? / ¿Que no aprovechan ruegos de un hermano, / ni partidos de un padre tan humano?
    • 1582 Herrera, F. Obras [1985] 424 Poesía Esp (CDH )
      / Mas, ¡ò, cuán mal en este error dispenso / las cosas que contienen mi remedio!; / ¡con cuánto engaño voi al mal suspenso! / Tiénesme puesto, Amor, un duro assedio; / yo no sé si me rindo o me defiendo, / ni sé hallar a tanto daño un medio.
    • 1587 Lobo Lasso Vega, G. Tragedia honra Dido [1986] 153 Esp (CDH )
      Hyar[bas] : Curio, lo que yo pretendo / no es que la ciudad se tome, / sino que la reyna dome / su arrogancia. Yo me entiendo. / No se assalte la muralla / ni a Dido se haga mal, / que mi intento principal, / Curio, sólo es de espantalla. * / He elegido aqueste medio, / pareciéndome el mejor, / para atraerla a mi amor / cansada con largo assedio, / visto que por bien no quiere / condescender con mi ruego / y que el amoroso fuego / crece y con rigor me hiere. /
    • 1587 Schz Ballesta, A. DiccVocablos Cast Esp (NTLLE)
      assedio. v. cerco [|| cerco o assedio, obsessio, nis et occupatio, nis [...]; cerco o assedio contra alguna ciudad, obsidio, nis] [...], obsidium, ij] y sitio [|| sitio o assedio o cerco, obsidio, is].
    • 1595 Fuenmayor, A. Vida Pío V [1953] Esp (CDH )
      Con esto, Sam Pedro se apoderó de la isla, salvo algunos lugares fuertes que requerían prolixo asidio. Aumentó el campo de Génova, y publicó perdón para los que se reduxesen, con aviso que los isleños, gastados y cansados, deseaban desnudar las armas.
    • 1595 Fuenmayor, A. Vida Pío V [1953] 229 Esp (CDH )
      La del enemigo es toda bisoña, que la enfermedad y cerco de Nicosia acabó la vieja el año pasado, y las reliquias asisten en el asidio de Famagusta. Tampoco ellos se han visto en mar, y, en fin, algo se ha de dexar a la fortuna, algo se ha de confiar en la justicia de la causa, algo se ha de atribuir al valor de España y Italia.
    • a1597 Herrera, F. Versos [1985] 562 Poesía Esp (CDH )
      / Vos, no rendidas almas generosas, / con desigual assedio i dura suerte, / en la ribera libia, qu'el mar baña, / al cielo id veneradas, id dichosas; / que n'osará negar soberbia Muerte / que sois eterna luz i prez de España.
    • a1597 Herrera, F. Versos [1985] 786 Poesía Esp (CDH )
      ¿Qu'espíritu tan alto i generoso / no dudará cantar el braço fuerte / i el coraçón indómito que pudo, / con singular valor i diestra suerte, / romper en tierna edad al espantoso / moro, i, después, de vil temor desnudo, / ser de tantos escudo, / en el assedio de la presa Alhama, / por quien Genil temblando bolvió el passo, / lloroso, ensangrentado, triste i lasso, / oyendo d'el diuino éroe la fama, / qu'al bárbaro feroz i su denuedo / hizo siempre cubrir de frío miedo? /
    • 1598 Vega Carpio, F. L. Arcadia [1975] 435 Esp (CDH )
      / Luego por otros lienzos extendida / se vía Roma puesta en nuevo asedio, / aunque del mismo Duque defendida; / y junto al muro de su campo enmedio, / pirámides y estatuas levantadas / al gran Fernando, que les dio remedio.
    • 1599 Minsheu, J. Dictionarie Spanish English [1599] Esp (NTLLE)
      asidio [...] vide asedio or assedio, a siege, a besieging.
    • 1599 Minsheu, J. Dictionarie Spanish English [1599] Esp (NTLLE)
      asedio or assedio, a siege, a situation.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 105 Esp (CDH )
      / Hallóse solo y de las dos en medio, / mas repartiendo a los valientes lados / la diestra gente, el animoso asedio / sustentaban los prácticos soldados; / Jaime de Vega por buscar remedio / a los dardos del bárbaro arrojados, / asió desde la popa la maroma / de una galera, que a su cargo toma.
    • c1600-1618 Belmonte Bermúdez, L. Hispálica [1974] 138 Esp (CDH )
      / Mirad que el lauro que os prometo y fama / espacio breve tiene puesto enmedio / fuera del muro espera, alegre os llama; / romped la sujeción de tanto asedio; / el cruzado escuadrón que el miedo infama, / si esto le sirve de eficaz remedio, / para usurpar su nombre al sordo olvido / gloria os promete; recibidla os pido.
    • 1621 Almansa Mendoza, A. Cartas 1621 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )

      Avisan de Francia estar el rey cristianísimo sobre San Juan de Angelín, lugar fuerte de rocheleses, y que, determinando el consejo que cinco soldados reconociesen la batería, quiso su majestad ser uno de ellos, y sin podérselo estorbar fue con los cuatro nombrados, que los hirieron a todos, y al rey de un mosquetazo en un brazo, de recudida de haberle muerto el caballo; y al fin, tomada la fuerza por asedio, se asentó por partido que los caballeros saliesen en calzas y en jubón y en hacas, y los soldados a pie y en camisa.

    • 1621 Almansa Mendoza, A. Cartas 1621 [2001] Cartas y relaciones Esp (CDH )
      Avisan de Francia que aquel rey hacía poblar una citadela en San Juan de Angelis, que en días atrás ocupó por asedio, y que tenía apretada La Rochela y no quería concierto con los rebeldes de ella y había mandado al duque de Guisa la cercase por mar, y al de Epernon por tierra.
    • 1624 Vega Carpio, F. L. Circe [2003] 416 Esp (CDH )
      Pensé yo el hecho entonces de más fama / que han referido historias, eligiendo / los mayores carneros, y que hacían / escobas de la lana que vestían; / »de tres en tres los ato, y pongo en medio / un compañero atado de tal suerte que / no pueda atentarlos, y remedio / el peligro forzoso de la muerte. / ¿Cuándo se vio ciudad en duro asedio / con enemigo tan airado y fuerte? / Pues salir o morir era preciso, / antes que a los demás les diese aviso. /
    • 1592-a1631 Argensola, B. L. Rimas [1951] 492 Esp (CDH )
      ¿Quién desprecia vnas lenguas lampreadas, / vn menudo, vnas manos de ternera, / o vnas vbres de vaca saçonadas, / por vna anca de vn macho de litera / o vn cogote de vn toro madrigado, / que el diente Bercebú no le metiera? / Ya si lo hiçiera ambriento algún soldado, / después de peligrosso assedio largo, / y en diez meses no hauer carne probado, / sufriera tan gran culpa algún descargo, / porque a quien siempre el gusto haçe coxquillas, / por miel tiene el açíbar más amargo; / mas donde sobran pechos y tetillas / de pollas y de pauas y perdiçes, / fuego en quien a buscar va rabadillas. /
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 609 Esp (CDH )
      Las armas marítimas o no salieron a tiempo o las deshizo el tiempo, y las terrestres no obraron por falta de bastimentos. En los asedios de Casal perdimos la ocasión de acabar la guerra. Un consejo del secretario Passiers, impreso en el príncipe Thomas impidió el socorrer a Turín y triunfar de Francia.
    • 1640-1642 Saavedra Fajardo, D. Empresas [1999] 904 Esp (CDH )
      Sola, pues, aquella fortaleza es inexpugnable que está fundada entre la furia de las olas, las cuales si bien la combaten, la defienden, no dando lugar al asedio de las naves, y solamente peligraría en la inquietud de la calma, si pudiese ser constante.
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] 149 Ve (CDH )

      [...] pero como el odio concebido contra los nuestros ardía implacable en el corazón de aquel bárbaro, no fue bastante el menoscabo de sus huestes para que mitigasse su violencia, antes enfurecido más por la defensa, trató de apretar el sitio para rendir la villa por assedio, valiéndose al mismo tiempo de la trayción de emponçoñar las aguas de vnos pozos, donde bebían los cercados, para que faltos de aquel recurso tan preciso, no les quedasse esperança en que afiançar el escape.

    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] 220 Ve (CDH )
      Contratiempo que, hiriendo en lo más vivo de el sentimiento de Aguirre, procuró remediarlo con mandar salir a la campaña vna esquadra compuesta de aquellos soldados en quienes tenía assegurada la correspondencia de su mayor confiança, para que con los arcabuzes hiciessen desviar los quarenta cavallos que avía puesto Gutiérrez de la Peña en el assedio de su alojamiento, cuya assistencia y tesón era el origen de su mayor aprieto.
    • 1723 Oviedo Baños, J. HConquista Venezuela [2002] Ve (CDH )
      No se dio por satisfecha aun todavía la soberbia altivez de Guaycaypuro con aver logrado tan a su gusto la trayción en que metió a Guaycamacuto, y haciendo nuevas levas, assí de sus vassallos, como de las demás naciones de la liga, para reclutar sus tropas por aver perdido en la batalla más de setecientos gandules, las aumentó al número de siete mil combatientes, y con ellos, resuelto a no desistir de la empressa hasta alcançar por entero la victoria, puso sitio regular sobre el Collado, reduciéndolo a tan riguroso assedio que, desesperado Faxardo de poderse mantener, hallándose falto de bastimentos y sin esperança alguna de socorro [...].
    • 1726 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      ASSEDIO. s. m. El cerco, ó sitio que se pone á algun Castillo, Ciudád, ó Plaza.
    • 1740 Cañizares, J. Anillo Giges [1983] Esp (CDH )
      FiloclesDiré y volveréme presto. / Ya, valeroso Caudales, / ya no te ha quedado pueblo / que te obedezca; ya todos / me reconocen por dueño, / degolladas tus escuadras, / tus batallones deshechos, / y tu gran corte ecbatana / entrada a sangre y a fuego. / (Se previenen escotillones y rápidos.)En tu desesperación / sólo estriba tu remedio: / en este estado, no sólo / en restituirte vengo / tu antiguo trono, sino es / en cederte desde luego / de mis provincias la parte, / que para lo venidero / te sirva de antemural / como de todo sea premio / la mano de Claridiana.ReyHabla en todo, y no hables de eso.Giges(Aparte.)¡Qué escuché!FiloclesPues aun con toda / tu dureza no resuelvo / verter de ti y de los tuyos / la sangre y con un asedio / haré, para persuadirte, / mis frases de sus lamentos. /
    • 1742 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, I [2004] 258 Esp (CDH )
      ¿Qué guerrero, dominado de la ambición de la gloria, y ocupado toda la vida en facciones militares, en todas es cuerdo? ¿Por ventura, lo fue siempre Alexandro? Acaso, menos que Carlos. Pongamos la consideración en lo que executó en el assedio de la ciudad de los oxídracas.
    • 1753 Feijoo, B. J. Cartas eruditas, IV [2004] Esp (CDH )
      Rendida Syracusa después de un largo assedio a los romanos, que capitaneaba el cónsul Marcelo, entraron los sitiadores en la ciudad, con el furor bélico que les inspiraba el dolor de lo mucho que havían padecido en aquel sitio. Pero moderó aquel la benignidad de el cónsul, no permitiendo otro desahogo que el de el pillage.
    • 1770 RAE DiccAutoridades (2.ª ed.) (NTLLE)
      ASEDÍO. s. m. poc. us. Sitio que se pone á alguna plaza ó fortaleza.
    • 1786 Terreros Pando, E. Diccionario castellano (NTLLE)
      ASEDIO, en terminos de guerra, el acampamento de un Ejercito, ó colocacion de una Armada al rededor de alguna plaza para rendirla.
    • 1787 Fdz Moratín, L. Cartas 1787 [1973] Epistolario Esp (CDH )

      Fórmase, pues, el implacable esquadrón, dividido en cohortes, guardando el orden de su antigüedad y privilegios; comienzan a gritar como unos desesperados, y demandan satisfacción clara y terminante del desaguisado que les han fecho. Eugenio, el plúmbeo y meditabundo Eugenio, delitias Domini, corre atronado por la casa hasta que encuentra a su señor, y le da las noticias del religioso asedio.

    • 1792 Fdz Moratín, L. Comedia nueva [1994] 119 Esp (CDH )
      Ya sabéis, vasallos míos, / que habrá dos meses y medio / que el turco puso a Viena / con sus tropas el asedio, / y que para resistirle / unimos nuestros denuedos, / dando nuestros nobles bríos, / en repetidos encuentros, / las pruebas más relevantes / de nuestros invictos pechos.
    • 1803 RAE DRAE (4.ª ed.) (NTLLE)
      ASEDIO. s. m. Lo mismo que BLOQUEO [| cerco que se pone á una plaza á distancia y fuera de tiro de cañon, ocupando los pasos, para impedir que se introduzcan gente y víveres].
    • c1806 Jovellanos, G. M. Descripción castillo Bellver [1970] Esp (CDH )
      Y como los terrados de las albacaras vierten también por canalones a la misma plataforma, y el del homenaje por su particular conducto, de tal manera se aumenta esta provisión, que por muchos que se supongan los defensores del castillo y largo el plazo de su asedio, jamás, si bien cuidado, faltará agua en este aljibe.
    • 1808 Arjona, M. M. Poesías [1871] Poesías Esp (CDH )
      Ya en Trasimena, / Ya en Trévia y Cánnas tu poder deshace; / Ya desde la alta almena / Llora al ver la matrona estremecida / La africana bandera, / Y los tostados rostros considera / Del fuerte ibero y del veloz numida / Ya la Italia en tú muerte se conjura, / El mundo te desprecia ántes domado, / Cuando tú sola, en tu virtud segura, / Del campo por Aníbal ocupado, / Cual, ya rendida el África, dispones / Y mandas, atrevida, que al remedio / Vuelen de las Españas tus legiones, / Sin respetar el animoso asedio.
    • 1822 Olmedo, J. J. Al Gral Sucre [1960] Epistolario Ec (CDH )
      Que el Rey suspende tomar una medida definitiva esperando el resultado del asedio de Lima y de los negocios de Costa Firme y Méjico. Que después del equinoccio de setiembre se aprontarían los tres navíos y dos fragatas que a petición de La Serna y Ramírez vienen por ser indispensables para salvar el Perú.
    • 1844 Gmz Avellaneda, G. Baronesa Joux [1981] Novelas Cu (CDH )
      Pertenecía probablemente a ella el doncel de Conrado III, que asistió al asedio de Wensberg; pues me consta que en los parlamentos de amor le llamaban las damas monfaucon, como a su privado el monarca que dio nombre a Lorena... porque las bellas cursantes de amor lisonjeaban al joven, hasta el punto de querer persuadirle que era un gran cazador de corazones. *
    • 1865 Merelo, M. Nociones geografía [1865] Esp (CDH )
      Sta. Fé, al N. O. sobre el Genil, en el sitio que fué campamento de Isabel la Católica para el asedio de Granada. – Guadix, al N. E., sobre su rio, con antigüedades romanas, y á cuyas inmediaciones al S. O., están los baños minerales de Graena. – Al S. E., cerca de los confines de la provincia con la de Almería, se halla Ugijar, la poblacion más notable de las Alpujarras. – Albuñol, más hacia la costa con gran cosecha de almendras. – Motril, al S. O., con cosechas de seda, azúcar y algodon. – Alhama, al S. O., con baños minerales.
    • 1868 Pirala, A. HGuerra Civil, VI [1984] Esp (CDH )
      Pero era grande su desaliento y desorden, y al aproximarse los liberales al primer castillo, huyó su numerosa guarnición, y el 17 de junio fue ocupado aquel fuerte, que en otras circunstancias hubiera exigido un respetable asedio y mucha sangre. Se cogieron 52 prisioneros, cuatro piezas de artillería, armas, municiones y abundantes víveres de todas clases.
    • 1874 Pz Galdós, B. Gerona [2002] Esp (CDH )
      ¿Podrá salir de Gerona dentro de algunos meses, si resistimos el asedio y se van los franceses? ¿Qué suerte nos destina Dios en los días que vienen? ¡Pobre niñita mía! Inocente y débil, sufrirá los horrores del sitio tal vez mejor que nosotros los fuertes.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] Esp (CDH )

      — Hola, hola —dijo Mesía, sonriendo de pura lástima—; ¿conque tiene usted en asedio a la viudita?

      — Sí —dijo Paco— es... el Gran Cerco de Viena.

    • 1888 Acevedo Díaz, E. Ismael [1991] Ur (CDH )
      — El tiempo pasó —siguió diciendo el fraile— y vino el asedio por el ejército británico. Los cañones de la batería levantada frente al bastión del Sur, y las poderosas fragatas acoderadas en la bahía, batían la muralla sin tregua, arrasando parapetos, merlones y explanadas.
    • 1888 Acevedo Díaz, E. Ismael [1991] Ur (CDH )
      Pero en la última tarde, tras una marcha forzada, Manuel Artigas al frente de su caballería cayó al asedio; y, cambiadas algunas frases concisas y enérgicas con los otros dos capitanes, resolvióse el ataque a primera luz de la mañana.
    • 1888 Acevedo Díaz, E. Ismael [1991] Ur (CDH )
      A los tres días de marcha, el grupo tropezó con la hueste de Manuel Artigas que venía a trote y galope al ruido del escopeteo y del cañón en San José, y siguiendo su retaguardia, a lo lejos, penetraron por la noche a altas horas en la línea del asedio.
    • 1899 RAE DRAE Supl. (13.ª ed.) (NTLLE)
      Asedio. m. Accion y efecto de asediar.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Pe (CDH )
      Triunfa el asedio. Cruje la puerta, que al fin gira; / y entra el tumulto. El indio refúgiase en lo alto; / pero, de grada en grada, luchando va con ira. / Á la techumbre llega; persíguele el asalto; / y, de repente, sobre la inmensidad, se mira / la elástica silueta de un hombre que da un salto...
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] RD (CDH )

      Así, en sus páginas se asocian la noticia política, las ejecuciones y los pronunciamientos, con el nacimiento de hijos, nietos y biznietos; la exaltación y caída de los caudillos; el primer diente o el primer pinito; la muerte de los seres más queridos y la primera comunión; las prisiones, las expulsiones, las angustias de los asedios, y el ruido pasajero de bailes, mojigangas callejeras y fuegos artificiales.

    • 1939 Azaña, M. Velada Benicarló [1980] Esp (CDH )
      Escribí este diálogo en Barcelona, dos semanas antes de la insurrección de mayo de 1937. Los cuatro días de asedio deparados por el suceso, me entretuve en dictar el texto definitivo, sacándolo de borrador. Lo publico (no ha podido ser antes) sin añadirle una sílaba. Si el curso ulterior de la historia corrobora o desmiente los puntos de vista declarados en el diálogo, importa poco.
    • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
      Hubo necesidad de que interviniera el señor cura para conjurar el asedio de la cárcel; pero ésta fue rondada toda la noche y las siguientes por algunos celosos de la justicia y desconfiados de los enjuagues gobiernistas.
    • 1949 Ayala, F. Cabeza cordero [1993] Esp (CDH )
      Con estos pensamientos llegué a la esquina de su calle y, moderando el paso para darle al azar más dilatada oportunidad, por dos veces consecutivas recorrí la acera de enfrente. Mas, en vano; vano parecía mi asedio a la fachada: una quietud impasible me desahuciaba; el zapatero instalado en el mismo portal donde otrora estaba un estanco, ya me había mirado cruzar para arriba y cruzar para abajo; mi firmeza empezaba a quebrantarse; me sentía de pronto cansado hasta el agotamiento, e indiferente, y triste, cuando —¿qué veo?— una mujer dobla la esquina y, al llegar ante la puerta, se para, mete una lave en la cerradura y se dispone a abrirla.
    • 1949-1952 Borges, J. L. Aleph [1986] Ar (CDH )

      En la página 278 del libro La poesía(Bari, 1942), Croce, abreviando un texto latino del historiador Pablo el Diácono, narra la suerte y cita el epitafio de Droctulft; éstos me conmovieron singularmente, luego entendí por qué. Fue Droctulft un guerrero lombardo que en el asedio de Ravena abandonó a los suyos y murió defendiendo la ciudad que antes había atacado.

    • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 123 Cu (CDH )
      Dejé a Mouche con su nueva amiga y, respondiendo a la llamada del Kappelmeister, bajé al sótano con los de la comisión para proceder a un recuento de las subsistencias. Pronto vimos que era posible resistir el asedio durante unas semanas, a condición de no abusar de lo existente.
    • 1958 Carpentier, A. Guerra [1970] Cu (CDH )

      Los jíbaros cazaban en bandada. Por ello buscaban las piezas grandes, de más carne y más huesos. Cuando daban con un venado, era tarea de días. Primero, el acoso. Luego, si la bestia lograba salvar una barranca de un salto, el atajo. Luego, cuando una caverna venía en ayuda de la presa, el asedio. A pesar de herir y entortar, el animal moría siempre en dientes de la jauría, que iniciaba la ralea sobre un cuerpo vivo aún, arrancándole tiras de pelo pardo, y bebiendo una sangre, fresca a pesar de su tibieza, en las arterias del cuello o en las raíces de una oreja arrancada.

    • 1960 Roa Bastos, A. Hijo hombre [1977] Py (CDH )
      Más nervioso y febril que en la base, el jaleo del asedio repercutía en la isleta de samuhúes y quebrachos, donde funcionaba el puesto de comando divisionario, en la retaguardia de Boquerón. Grandes ampollas de aire parecían reventar a ratos, muy hondo en la tierra. propagando un oleaje sísmico que hacía temblar los colgajos de polvo.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 94 Cu (CDH )
      El Almirante Jarvis, luego de haber desembarcado sus tropas en el Gozier, ponía asedio a la ciudad...El terror se apoderó de la población, bajo los proyectiles caídos del cielo que a todas horas martillaban al azar, hundiendo techos, atravesando pisos, haciendo volar los tejados en aludes de barro rojo, rebotando en la mampostería, el pavimento de las calles, los cipos esquineros, antes de rodar con fragores de trueno hacia algo derribable —una columna, una baranda, un hombre atontado por la velocidad de lo que se le venía encima.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] 96 Cu (CDH )
      La Thetis, acaso herida de muerte, se escoraba en un panorama de mástiles rotos, de cuadernas dejadas en el hueso. Al vigésimo día del asedio apareció el Cólico Miserere. Las gentes se vaciaban en horas, largando la vida por los intestinos.
    • 1962 Carpentier, A. Siglo luces [1979] Cu (CDH )

      A pesar de su anuncio de una pronta ofensiva sobre la Basse-Terre, Víctor Hugues vacilaba en emprenderla. Acaso se arredraba ante la escasez de armas; temía que la milicia de hombres de color no estuviese lo bastante instruida, y esperaba, con evidente impaciencia, unos refuerzos pedidos a Francia desde que se había iniciado el asedio de la Pointe-à-Pitre.

    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 49 Ar (CDH )
      Se comprenderá, entonces, que mi padre me execrara, porque yo representaba exactamente lo contrario de su gallardía varonil y principesca y de su ufana actitud frente a la vida, sonora de armas, llameante de vivaques y de asedios, jubilosa en el escándalo de las orgías y de las violaciones.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] Ar (CDH )
      Luego, durante el largo asedio de las tropas imperiales, tornó a encerrarse con el pontífice en el Castel y no se separó de su lado. Nos detalló su ira contra Benvenuto Cellini, dedicándome unas miradas torvas. Y habló de la peste.
    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 220 Ar (CDH )
      No les importó que, en torno de sus murallas, los propios florentinos hubieran arrasado cuanto pudo estorbar la defensa o brindar escondite al enemigo, demoliendo aldeas, iglesias, villas fragantes; destruyendo tesoros; talando frutales y viñedos. A pesar del asedio, el comercio siguió en pie como si los mercaderes quisieran que nadie dudara de su desafío.
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] 328 Esp (CDH )
      Un velo espeso e invisible le separaba del resto de la comunidad en la que físicamente vivía: como tantos otros millares de compatriotas fugitivos de la guerra replegados en su concha, obligados a resistir días, semanas, meses, años, el asedio de una realidad para ellos ajena y hostil, con todo el amor y tristeza, ternura y esperanza puestos en una tierra en la que en mala hora, te decías, expiaran la maldición de nacer.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] Co (CDH )
      El resto de la casa se rindió al asedio tenaz de la destrucción. El taller de platería, el cuarto de Melquíades, los reinos primitivos y silenciosos de Santa Sofía de la Piedad quedaron en el fondo de una selva doméstica que nadie hubiera tenido la temeridad de desentrañar. Cercados por la voracidad de la naturaleza, Aureliano y Amaranta Úrsula seguían cultivando el orégano y las begonias y defendían su mundo con demarcaciones de cal, construyendo las últimas trincheras de la guerra inmemorial entre el hombre y las hormigas.
    • 1967 García Márquez, G. Cien años [2007] 279 Co (CDH )
      El propio coronel Gerineldo Márquez, que escapó a tres atentados, sobrevivió a cinco heridas y salió ileso de incontables batallas, sucumbió al asedio atroz de la espera y se hundió en la derrota miserable de la vejez, pensando en Amaranta entre los rombos de luz de una casa prestada.
    • 1971 Aub, M. Gallina ciega [1995] 182 Esp (CDH )
      Antes, las vacaciones eran cosa de burgueses. No creo que la aristocracia, la nobleza, hablara de vacaciones en los tiempos en que mandaba. Para ellos, su distracción —sus vacaciones— debió ser la guerra, las guerras, el asedio, el pillaje, robar, matar. Ahora, se trata de tumbarse al sol, de dorarse, de tostarse, de no hacer nada o, al contrario, de cansarse, escalar picos o dejarse deslizar por la nieve.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] 23 Ec (CDH )
      El capitán Estrella parecía haberse vuelto de mercurio. Resbaladizo. Inalcanzable. El General, sin control, ciego, rabioso, menudeó los golpes. Se movía tan rápido que daba la impresión de un remolino de metal y músculos. Pero el Mercurio Humano —igual que un contraimán— parecía repelerlo sin cesar, burlando los múltiples asedios. Al fin, el Simiesco —convencido de lo vano de su esfuerzo— derrotóse. Desesperado, se arrojó contra el suelo. Mordió la pica. La destrozó en partículas menudas. Primero, el cabo.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] 131 Ec (CDH )
      A veces, no se contentaban con eso. Se acercaban. Intentaban aplastar tamaño miembro. El propietario de éste pretendía defenderse. En vano. Debía arrancar a correr para escapar del asedio. Con todo, no podía trasponer los límites del pueblo. La Iglesia lo miraba de lejos, con el ojo irónico de su reloj. Y, de pronto, muchos curas severos, de aspecto de ultratumba, avanzando contra él, señalándole el templo. Lo hacían retroceder, retroceder, hasta llegar al atrio. Allí se desvanecían en las tinieblas.
    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )

      Las pocas gentes que salían iban de prisa. Cuando el teléfono sonaba era para dar la noticia de una nueva muerte.

      El asedio letal iba cerrando sus círculos en torno a las ciudades. Por las calles solitarias pasaban vehículos fantasmales lanzando aullidos de corneta.

    • 1981 Alonso Santos, J. L. Estanquera [1990] Esp (CDH )
      Hay tabaco.... mujeres.... ¿hay provisiones para resistir el asedio, tú?
    • 1982 Benedetti, M. Primavera [1994] Ur (CDH )

      La muerte de un compañero (y más cuando se trata de alguien tan querido como Luvis Pedemonte) es siempre un desgarramiento, una ruptura. Pero cuando la muerte culmina su asedio en el exilio, y aun si ello sucede en un ámbito tan fraterno como éste, el desgarramiento tiene otras implicancias, otro significado.

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )
      Los años, la avanzada madurez, la desagradable carga que Mrs. Vanbruck pretendía haber suprimido, gracias a los doctores en juventud, hallaron refugio para su postrer rebeldía, más fuerte que el asedio de los bisturíes, en las trincheras de las arrugas, en los bastiones de las artríticas falanges, en los tortuosos pasadizos de las venas, en las pecas amarillas como la muerte, en la crueldad de esas manos, delatoras, invulnerables.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )

      Hubo una acometida más. Para llevarla a cabo, los de la Guardia entendieron que el Malo, deseoso de poner fin al asedio, había recurrido a súbditos de mayor capacidad y veteranía. Cuando se presentaron, entonando un septeto melifluo, Modesto, que sobresalía por su erudición, reconoció a algunos [...].

    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )
      Durante el tiempo del asedio de Florencia por los ansiosos de acabar con la República y de recuperar el poder para los Médicis, hicieron crisis las permanentes discrepancias y celos de relación, y el maestro, no obstante que se le había confiado la estratégica fortificación de la ciudad, huyó a Venecia con su discípulo Antonio Mini.
    • 1985 Arturo Álape (Carlos Arturo Ruiz) Paz violencia 484 Co (CDH )

      En realidad, al igual de como ocurre con las FARC, el Estado, que concedió una amnistía amplísima, ha admitido que quienes con ella se beneficien sigan cometiendo un delito continuado, o sea la posesión de armas que conforme a la Ley solo pueden tener las Fuerzas Militares de la República, hasta que Gobierno y Congreso hayan aprobado y ejecutado reformas y acciones vagamente anunciadas hasta ahora, en forma tal que satisfagan las concepciones políticas de los grupos rebeldes y aun después. El Gobierno y el Congreso se hallan colocados así en estado de asedio. No creo estar exagerando al hacer esta afirmación.

    • 1986 Díez Rdz, L. M. Fuente edad [1993] Esp (CDH )
      Cuando el asedio, aquí mandaba las tropas nacionales un tal comandante Pardiña, que se hizo fuerte al final precisamente en el Cuartel del Moro. Y allí en el Cuartel estaba Celenque, entre los mulos de la remonta, aquellos pobres mulos que tanto trajinaron por las trochas y las veredas de los frentes.
    • 1986 Soriano, O. Rendido león [1987] Ar (CDH )
      Los ingleses salían en safari todos los meses y la señora Burnett no recordaba otra cosa que el asedio de los mosquitos y la tediosa espera hasta que aparecía la presa. Era raro que el embajador volviera con una pieza mayor porque tenía muy mala puntería y se quedaba dormido sobre el mantel del picnic apenas los negros retiraban la vajilla del almuerzo.
    • 1987 Muñoz Molina, A. Invierno Lisboa [1995] Esp (CDH )

      Estaba inquieto y no se atrevía a reconocerlo ante sí mismo, necesitaba uno de aquellos contundentes vasos de bourbon que Floro Bloom guardaba para sus mejores amigos en la alacena más secreta del Lady Bird. Mientras introducía la llave en la puerta de la habitación pensó: «Alguna vez yo sabré que en este gesto se cifraba mi vida.»

      —Víveres para resistir un largo asedio —dijo, mostrando a Lucrecia la bolsa de los bocadillos.

    • 1988 Rojo, J. A. Hotel Madrid [1988] Bo (CDH )
      Los símbolos vacíos de Rafael Agredano y los bosques y formas vegetales que se rompen hacia fondos imprevisibles que pinta Joaquín Risueño. El naturalismo que se derrumba hacia lo fantástico de Luis Rodríguez Vigil. Las batallas, los laberintos, los asedios: Lita Mora. Y las ruinas sobre las que Juan Lacomba construye su pintura más reciente.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 224 Esp (CDH )

      Era una navaja de lo más vulgar, con cachas de tornasoles y hoja herrumbrosa y mellada que olía a pescadilla. Pero él la miraba como el botín que hubiera ganado tras muchos años de asedio. Los otros regalos, sin embargo, no le correspondían. Esto lo tenía claro. Así que una mañana se levantó con la convicción, absurda y exacta, de que debía entregarlos a sus dueños legítimos.

    • 1992 Belli, G. Mujer habitada [1995] 301 Ni (CDH )
      En los meses recientes, al escuchar los reportes de la represión campesina por parte de Sebastián y Felipe, el sentimiento predominante era la rabia, el coraje que la impulsaba en sus tareas cotidianas. Bajo la perspectiva de los asedios que vivían los compañeros en la montaña, los riesgos corridos en la ciudad, lucían pequeños e irrelevantes. Además, por esos días la actividad política en la capital era reducida.
    • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] 85 Py (CDH )
      Fray Juan volvió a pie a la Rábida pues la mula se le había muerto de hambre, atada a un poste ante la tienda real de Santa Fe durante los tres días que duró el asedio de fray Juan a las Altezas Serenísimas en los tres últimos días del asedio al reino de Granada.
    • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] 85 Py (CDH )
      Fray Juan volvió a pie a la Rábida pues la mula se le había muerto de hambre, atada a un poste ante la tienda real de Santa Fe durante los tres días que duró el asedio de fray Juan a las Altezas Serenísimas en los tres últimos días del asedio al reino de Granada.
    • 1994 Salvador Lara, J. HContemp Ecuador [1994] Ec (CDH )
      Otras guarniciones incas no cedieron al empuje de los sublevados y procuraron soportar el asedio en espera de auxilios que no tardaron en llegar.
    • 1994 Salvador Lara, J. HContemp Ecuador [1994] Ec (CDH )
      Quito acudió en socorro de la Ciudad de los Reyes con un contingente de españoles e indios cáñaris al mando del capitán Diego de Sandoval, quienes contribuyeron a romper el asedio y valientemente reconquistaron el último reducto aborigen en el cerro de San Cristóbal.
    • 1994 Salvador Lara, J. HContemp Ecuador [1994] Ec (CDH )

      Con tan terrible experiencia, el puerto pagó en 1709 un rescate de 50000 pesos de oro para no ser incendiado por Woodes Roger y Dampier, que no obstante la tomaron a saco. Fue el último asedio de los corsarios que tanto daño hicieron a la América española durante el siglo xviy comienzos del xviii.

    • 1999 Volpi, J. Busca Klingsor [1999] Mx (CDH )
      Millones de moléculas, cientos de millones de átomos combaten, sin cuartel, contra aquellos muros que, a pesar de la violencia del viento y de la tormenta, parecen resistir al asedio. El océano es una vasta tiniebla que se extiende hasta el fin del mundo; sobre él, un cielo grisáceo, levemente hinchado, palpitante, contempla las incontables batallas que se producen en los acantilados.
    • 2000 Monsiváis, C. Aires familia [2006] Mx (CDH )

      Según algunos, la televisión es el gozo incontaminado que libra a la familia de los peligros de las calles; otros, muy pocos, la califican de «asedio de la inmoralidad»por desdicha imprescindible; a los defensores de la identidad nacional (tótem y tabú) les resulta el sinónimo menos cruento o más ameno de la fatalidad integracionista; la mayoría la asume con gratitud vehemente o distraída.

    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] CR (CDH )
      Mis tíos, Jorge y Amalia, han hecho que su parte cayera ante el asedio de la modernidad. Así pues, la mitad de la casa, o mejor debiera decir: la mitad de la estructura, es un restaurante pequeño.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] 106 CR (CDH )
      Asistimos entonces a la demolición de una estela, un glifo con inscripciones que ya nadie entiende, y ponemos en su lugar un rótulo que diga "aquí hubo un glifo", y con la sola evocación, el glifo vuelve a aparecer en las tardes de lluvia exactamente como era el día en que fue erguido por un príncipe extranjero para conmemorar su asedio y posterior toma de la ciudad.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] 254 CR (CDH )
      El equipo llegó sigilosamente hasta el ducto de acceso y se colocó en posición de asedio. Todos los lasers apuntaron hacia la puerta en un mismo punto. Hubo unos segundos de suprema tensión hasta que se oyó la orden de fuego y dispararon.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Ch (CDH )
      Aunque todo se veía presto —tutto a posto, le gustaba decir a su Teresa Capriatti—, un último asedio a los detalles podría revelar una pequeña filtración en la maquinaria que desbancara todo el plan.
    • 2010 Soler Frost, P. Soldadesca emperador Mx (CORPES)
      Soñé con un gran asedio; y no era Constantinopla, pero de pronto, sí lo era, mi ciudad natal, con sus cúpulas y sus palacios. Pero quienes, crueles, la ceñían no eran árabes, ni búlgaros ni rusos, sino que eran mis hombres del norte, ceñidos con túnicas con grandes cruces rojas y cubiertas sus cabelleras con cascos francos [...].
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      asedio. m. Acción y efecto de asediar.
    • 2020 García Gual, C. Voces leer clásicos Esp (CORPES)
      El tema de la Ilíada no es contar y cantar en sus hexámetros toda la guerra de Troya, como bien advierte el lector desde los primeros versos. [...] Teniendo en cuenta que su público ya conoce, a grandes rasgos, el desarrollo de la saga heroica, así como a los actores de primera fila, Homero construye su larga epopeya en torno a algunos episodios del décimo y último año del asedio de Troya por los griegos, es decir, los aqueos, acaudillados por el rey de Argos y señor de Micenas, Agamenón.
  2. 1⟶metáfora
    s. m. Acoso producido generalmente con el fin de someter la voluntad de una persona a los deseos de otra.
    docs. (1604-2022) 72 ejemplos:
    • 1604 Chirino, P. Rel Filipinas [1890] 66 Esp (CDH )
      A madre y á hija, tenía un español tan á la mano, que á la hija (que era buena muchacha) quería conquistar con blanduras y rigores, con ruegos y amenazas; y á la madre (que era una vieja infernal) con sobornos y dádivas, para que hablandase la hija. Más la buena hija, con siete meses enteros de tan recia y continua batería, no se rindió; hasta que aquel miserable, cansado de tan largo asedio, y vencido de la constancia de una flaca moza se retiró, y la dejó. Más ¿que mucho es esto respecto de lo que se sigue? Doce años enteros tuvo fuerte otra, tomando por su defensa la sagrada Confesión y Comunión.
    • 2022 Ruiz Plaza, G. Días detenidos Bo (CORPES)
      Esperaba algo sin saber qué era. Me preguntó qué era lo que más me gustaba de Char. Me preguntó si había leído a Henri Michaux. Yo respondía apenas. Me recitó unas líneas de Bonnefoy y me dijo que, para él, era el mejor surrealista porque justamente nunca lo había sido. Yo resistía al asedio, pero en un momento dado, casi sin darme cuenta, me senté.
    • 1604 Chirino, P. Rel Filipinas [1890] 66 Esp (CDH )
      A madre y á hija, tenía un español tan á la mano, que á la hija (que era buena muchacha) quería conquistar con blanduras y rigores, con ruegos y amenazas; y á la madre (que era una vieja infernal) con sobornos y dádivas, para que hablandase la hija. Más la buena hija, con siete meses enteros de tan recia y continua batería, no se rindió; hasta que aquel miserable, cansado de tan largo asedio, y vencido de la constancia de una flaca moza se retiró, y la dejó. Más ¿que mucho es esto respecto de lo que se sigue? Doce años enteros tuvo fuerte otra, tomando por su defensa la sagrada Confesión y Comunión.
    • 1834 Larra, M. J. Representación Novio [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Después de largos años de asedio, por fin ha tomado una empresa posesión de los teatros de esta corte. No queremos decir con esto que el Ayuntamiento, que primero los ha dirigido, no sacase de ellos el partido posible, ni que... Nosotros nunca queremos decir más de lo que decimos; antes si por algo pecamos, es precisamente por decir lo que queremos.
    • 1873 Lpz Guijarro, S. "Última conquista" [01-05-1873] p. 464 Revista de España (Madrid) Esp (HD)
      Eran de esas en que se sienten las emamaciones de un corazon; eran de esas cargadas de la electricidad de la simpatía, sin las cuales no se concibe un asedio amoroso en regla, con las cuales se anda rapidísimamente la mitad del camino para llegar á unas entrañas y ablandarlas por duras que sean.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] I, 294 Esp (CDH )
      La casa de Paco era un terreno neutral; el lugar más a propósito para comenzar en regla un asedio y esperar los acontecimientos. Don Álvaro lo sabía por larga experiencia. En casa de Vegallana había ganado sus más heroicas victorias de amor.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )

      — Eso corre de mi cuenta, Tolín. ¡Pues podía desaprobarlo! ¡Un partido tan hermoso para mí!... Tú no te apures por eso, y cuídate de lo otro.

      — En fin —dijo el abrumado mozo, acaso para verse libre por entonces de un asedio tan tenaz—, haré todo lo posible por complacerte.
    • 1895 Pereda, J. M. Peñas [1995] 195 Esp (CDH )

      ¡Ay! toda aquella mi fortaleza levantada en Madrid al calor de un entusiasmo irreflexivo y sentimental, se desmoronaba por instantes; y los fríos razonamientos a que yo me había amparado en horas de sensatez para defenderme de los asedios de mi tío cuando me llamaba a su lado hasta por caridad de Dios, revivían en mi cabeza con un empuje y un vigor de colorido que me espantaban.

    • 1905 Menéndez Pelayo, M. Orígenes novela [1905] CCCXLV Esp (CDH )
      Clareo queda solo é inconsolable en Alejandría, donde se enamora de él una dama rica y hermosa, que en nuestro libro se llama Isea y en el de Aquiles Tacio Melita, la cual se creía viuda por tener falsas nuevas de haber naufragado su marido. Clareo resiste por largo tiempo al amoroso asedio de la apasionada Isea, pero vencido por lo precario de su situación y por los consejos é instancias de su amigo Rosiano acaba por consentir en el matrimonio, si bien poniendo por condición que no se consumará hasta que lleguen á Éfeso, patria de la supuesta viuda.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )

      Ella se había enamorado, cuando impúber, de un primo suyo, paliducho y enclenque, con quien estaba en secreto comprometida; luego aparecí yo, y alarmado el vejete por el riesgo de que le birlara la prenda, multiplicó las cuantiosas dádivas y estrechó el asedio, ayudado por la parentela entusiástica. Entonces Alicia, buscando la liberación, se lanzó a mis brazos.

    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] Py (CDH )
      Sin proponérselo, consiguió convertir su vida en un infierno. La acechaba, la espiaba día y noche. Seguía sus menores pasos. Se había impuesto la obligación de ser su sombra. Para estar más cerca de Clara mudó la sala a la pieza que era su dormitorio, y los muebles de su dormitorio los trasladó a la sala. Extremaba hasta tal punto su asedio y precauciones para que su hermana no pudiera eludir su vigilancia, que no hizo reparar la cerradura de la puerta que comunicaba el cuarto de Clara con su actual dormitorio, dejándola en el mismo estado en que la encontró después del robo, para que aquélla no pudiera encerrarse.
    • 1977 Hnz Norman, I. Novela criolla [1977] 127 PR (CDH )
      Este se desenvuelve en torno a los amores de Celeste, joven modesta y candorosa, y Teodoro Weber, de origen alemán, educado en el extranjero y profesor de idiomas, y del asedio del oportunista don Camilo, antiguo dependiente del padre de aquélla, quien le creyó bueno y generoso, pero que, cegado por la avaricia, amenazador si no le corresponde, está dispuesto a arruinar a toda su familia.
    • 1993 Rovinski, S. Herencia sombras [1993] CR (CDH )

      — No es cuestión de que me gustés o no. Parecés un chiquillo. El hecho es que estás casado. Además, me simpatiza tu mujer.

      Como si no la hubiera oído razonar, Raúl continuó el asedio:

      — Catalina, creo que me estoy enamorando. Te lo digo en serio.

      Catalina, exasperada, se levantó bruscamente:

      — Raúl, no sigás. No me gusta que me tomen el pelo.

    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Co (CDH )

      El problema con el hermano Reyes se arregló porque en Semana Santa necesitó unos dibujos para su clase de botánica y se los hice sin parpadear. No sólo desistió de su asedio, sino que a veces se entretenía en los recreos para enseñarme las respuestas bien fundadas de las preguntas que no había podido contestarle, o de algunas más raras que luego aparecían como por casualidad en los exámenes siguientes de mi primer año.

    • 2010 Tinajero, R. Barniz de sueños Ec (CORPES)
      Volvieron a recostarse y ella le explicó que se trataba de una antigua relación que había terminado hacía mucho tiempo, pero aquel hombre persistía en sus asedios.
    • 2022 Ruiz Plaza, G. Días detenidos Bo (CORPES)
      Esperaba algo sin saber qué era. Me preguntó qué era lo que más me gustaba de Char. Me preguntó si había leído a Henri Michaux. Yo respondía apenas. Me recitó unas líneas de Bonnefoy y me dijo que, para él, era el mejor surrealista porque justamente nunca lo había sido. Yo resistía al asedio, pero en un momento dado, casi sin darme cuenta, me senté.
    • 1604 Chirino, P. Rel Filipinas [1890] 66 Esp (CDH )
      A madre y á hija, tenía un español tan á la mano, que á la hija (que era buena muchacha) quería conquistar con blanduras y rigores, con ruegos y amenazas; y á la madre (que era una vieja infernal) con sobornos y dádivas, para que hablandase la hija. Más la buena hija, con siete meses enteros de tan recia y continua batería, no se rindió; hasta que aquel miserable, cansado de tan largo asedio, y vencido de la constancia de una flaca moza se retiró, y la dejó. Más ¿que mucho es esto respecto de lo que se sigue? Doce años enteros tuvo fuerte otra, tomando por su defensa la sagrada Confesión y Comunión.
    • 1834 Larra, M. J. Representación Novio [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Después de largos años de asedio, por fin ha tomado una empresa posesión de los teatros de esta corte. No queremos decir con esto que el Ayuntamiento, que primero los ha dirigido, no sacase de ellos el partido posible, ni que... Nosotros nunca queremos decir más de lo que decimos; antes si por algo pecamos, es precisamente por decir lo que queremos.
    • 1873 Lpz Guijarro, S. "Última conquista" [01-05-1873] p. 464 Revista de España (Madrid) Esp (HD)
      Eran de esas en que se sienten las emamaciones de un corazon; eran de esas cargadas de la electricidad de la simpatía, sin las cuales no se concibe un asedio amoroso en regla, con las cuales se anda rapidísimamente la mitad del camino para llegar á unas entrañas y ablandarlas por duras que sean.
    • 1884-1885 Clarín Regenta [1990] I, 294 Esp (CDH )
      La casa de Paco era un terreno neutral; el lugar más a propósito para comenzar en regla un asedio y esperar los acontecimientos. Don Álvaro lo sabía por larga experiencia. En casa de Vegallana había ganado sus más heroicas victorias de amor.
    • 1885-1888 Pereda, J. M. Sotileza [1991] Esp (CDH )

      — Eso corre de mi cuenta, Tolín. ¡Pues podía desaprobarlo! ¡Un partido tan hermoso para mí!... Tú no te apures por eso, y cuídate de lo otro.

      — En fin —dijo el abrumado mozo, acaso para verse libre por entonces de un asedio tan tenaz—, haré todo lo posible por complacerte.
    • 1889 Pereda, J. M. Puchera [1980] Esp (CDH )
      A un propósito no menos caritativo obedecían las largas que Pilara le iba dando en sus asedios pertinaces. Le dolía mucho a la noble mocetona despabilar secamente al pobre muchacho que con tanta obstinación y con tan honrados fines la perseguía, si no hemos de creer a los que afirman que Pilara conservaba a Quilino por obligar más a Pedro Juan, que era celoso.
    • 1889 Pereda, J. M. Puchera [1980] Esp (CDH )

      Entre tanto, de tal modo la espantaba la condición singular de su cautiverio, que por huir del bochorno que la abominable carcelera extremara en daño suyo las amplias atribuciones que la habían dado, huía hasta de los resquicios de las puertas por donde se filtraran el aire y la luz, y deseaba la noche, martirio de los atribulados que no duermen; porque, siquiera, aunque velando y padeciendo, encerrada en su cuarto durante aquellas negras horas, estaba libre de los asedios y de la presencia de la aborrecible mujer.

    • 1895 Pereda, J. M. Peñas [1995] 195 Esp (CDH )

      ¡Ay! toda aquella mi fortaleza levantada en Madrid al calor de un entusiasmo irreflexivo y sentimental, se desmoronaba por instantes; y los fríos razonamientos a que yo me había amparado en horas de sensatez para defenderme de los asedios de mi tío cuando me llamaba a su lado hasta por caridad de Dios, revivían en mi cabeza con un empuje y un vigor de colorido que me espantaban.

    • 1902 Pz Galdós, B. Tormentas 48 [2002] Esp (CDH )
      Y no me han valido las ganas y la determinación de ruptura, pues apenas me separaba, venía la desolada mujer con tales asedios, persecuciones, súplicas y lloriqueos, que de nuevo me dejaba encadenar, compadecido de aquella violentísima fiebre, y de aquel amor inextinguible que para su defensa se amparaba del cielo y la tierra.
    • 1905 Menéndez Pelayo, M. Orígenes novela [1905] CCCXLV Esp (CDH )
      Clareo queda solo é inconsolable en Alejandría, donde se enamora de él una dama rica y hermosa, que en nuestro libro se llama Isea y en el de Aquiles Tacio Melita, la cual se creía viuda por tener falsas nuevas de haber naufragado su marido. Clareo resiste por largo tiempo al amoroso asedio de la apasionada Isea, pero vencido por lo precario de su situación y por los consejos é instancias de su amigo Rosiano acaba por consentir en el matrimonio, si bien poniendo por condición que no se consumará hasta que lleguen á Éfeso, patria de la supuesta viuda.
    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Ch (CDH )
      Y aquel asedio de que era víctima no hacía sino acrecentar su cariño por el terruño cuya posesión le era más cara que sus mujeres, que sus hijos, que su existencia misma.
    • 1914 Concha Espina (María de la Concepción Rodríguez-Espina y García-Tagle) Esfinge [1914] Esp (CDH )
      Y en semejante asedio y abandono, huyó la moza, perseguida por su propio grito atormentado. Ganó el corral, cruzando el estradín, y en plena rúa, corrió ciegamente, bajo la indecisa luz del prematuro anochecer.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] 80 Esp (CDH )
      Se la juzga una loca complacida en agradar, a la espera de la venta de su honra en la elección más acertada, y ni yo mismo, engañado también por su fama y por su corpachón de mujerota, acababa de entender que no es más que una candidísima niña de dieciocho años, rebosando la alegría de la juventud, de la salud y del triunfo en que la tiene el perpetuo asedio de los hombres.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )
      El aislamiento en que ya vivían de siempre, por la falta de vecindad en el descampado de la ermita y por la especie de secuestro que el asedio de los señoritos habíala impuesto a Isabel entre las gentes de su clase, acrecíase ahora casi hasta el horror al apestado —no obstante la recóndita piedad que inspiraba el desafuero que con el buen Roque cometíase—, por el mero hecho de sospechar todo el mundo que danzaba en la cuestión don Pedro Luis.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] 184 Esp (CDH )
      Gozaba, pues, de la inmunidad de los asedios; ya podía ir sola con cualquiera a medianoche, con el procaz Mariano Marzo, con Gómez, con Barriga, con el propio Garañón...; harto a diferencia que a Encarnita Alba, que a Dulce y a Jacoba Marín, que a todas las demás, en fin, que no fuesen Cruz, ni Rendón, ni Rivas, ni Jarrapellejos, el fuerte social prestigio, de éstos emanado, la amparaba y protegía.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )

      Ella se había enamorado, cuando impúber, de un primo suyo, paliducho y enclenque, con quien estaba en secreto comprometida; luego aparecí yo, y alarmado el vejete por el riesgo de que le birlara la prenda, multiplicó las cuantiosas dádivas y estrechó el asedio, ayudado por la parentela entusiástica. Entonces Alicia, buscando la liberación, se lanzó a mis brazos.

    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )

      Disimulando la repulsión que me producían aquellas maquinaciones rapaces, pasé de la astucia a la doblez. Aparenté quedar pensativo. Mi sobornador estrechó el asedio:

      — Me valgo de usted porque comprendo que es honrado y que sabrá guardarme la reserva. Su misma cara le hace el proceso.

    • 1929 Gallegos, R. Doña Bárbara [1997] Ve (CDH )
      Apolinar comprendió que también se rendía a su amoroso asedio y se complació en sus artes. Por el momento, la mujer que se le entregaba con aquel tú; luego, la finca. Y su dinero intacto.
    • 1929 Gallegos, R. Doña Bárbara [1997] 410 Ve (CDH )

      En cambio, míster Danger caía a cada rato por allí. Menos audaz que antes, contenido por la actitud seria y digna que ella observaba en su presencia, ya no era osado a ponerle encima sus manazas; pero estrechaba cada vez más el asedio de la presa que había vuelto a ponerse al alcance de sus garras, más codiciable ahora, y alternaba las habituales bromas de su perenne buen humor con altaneras actitudes de comprador que ya ha pagado.

    • 1933 RAE DH (NTLLE)
      ASEDIO. [...] Importunidad o acoso.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Marguicha cumplió su turno en la ordeña y estaba ya "librecita", esquiva y alegre ante el asedio de Augusto. Se sabía la muchacha más linda de la comunidad y no lograba decidirse por ninguno de los tantos mocetones que la requerían.
    • 1941 Mallea, E. Todo verdor perecerá [1969] 135 Ar (CDH )
      Al regresar al hotel con Ema de Volpe a la una de la mañana, ésta había insistido en hablar, y antes de dejar el ascensor había dejado caer conjeturas con visible aire de cómplice, apoyada en el vidrio lateral con el cigarrillo humeando en la mano enguantada: «...lo conozco bastante y sé cuando la cosa va en serio. Querida, prepárate para el asedio...» Y Ágata, que no aguantaba a esta zorra, la oyó aquella noche con cuidado, con gusto.
    • 1941 Mallea, E. Todo verdor perecerá [1969] 137 Ar (CDH )
      Y ahí al lado, tranquilo, Sotero se hundía por momentos en esos breves mutismos que parecían servir de fondo —puesto que no interrumpían el masculino asedio— a la constante vivacidad de los ojos, a esa movilidad interior, a ese brillo... Cuando arrancaba a hablar el mundo parecía detenerse.
    • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
      Micaela visita los Monumentos, en compañía de sus papás, casi sin llamar la atención, indiferente al interés que despierta el garbo de la dama hospedada por los Pérez, indiferente a los desplantes de los jovenzuelos venidos de Guadalajara, indiferente al asedio de Julián y a la presencia de Ruperto Ledesma, que casi llora cuando la mira.
    • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
      Con Teo, Elvira y Maximina, Jovita Soto —belleza legendaria—, quien para librarse de asedios amorosos buscó en el hospital el contagio de la viruela, que vino a desfigurarla horrorosamente; pero le permitió vivir en plenitud la vida de la Asociación, a salvo de impertinencias.
    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] Py (CDH )
      Sin proponérselo, consiguió convertir su vida en un infierno. La acechaba, la espiaba día y noche. Seguía sus menores pasos. Se había impuesto la obligación de ser su sombra. Para estar más cerca de Clara mudó la sala a la pieza que era su dormitorio, y los muebles de su dormitorio los trasladó a la sala. Extremaba hasta tal punto su asedio y precauciones para que su hermana no pudiera eludir su vigilancia, que no hizo reparar la cerradura de la puerta que comunicaba el cuarto de Clara con su actual dormitorio, dejándola en el mismo estado en que la encontró después del robo, para que aquélla no pudiera encerrarse.
    • 1961 Martín-Santos, L. Tiempo silencio [1996] 31 Esp (CDH )

      La composición de esta dieta no era sino el resultado de una función exponencial de ignorado grado y un número indefinido de variables entre las que pueden señalarse a título meramente provisional: los ingresos en metálico del Muecas y de los diversos miembros de su familia, la presunción (como probable o no) en la mente del citado Muecas de una hipotética venta del ganado, el apetito a la hora de comer del Muecas y su cónyuge, la ternura de corazón (dependiente quizá del asedio más o menos viscoso de sus terrícolas adoradores) de sus dos retoños ya menstruantes, la flora espontánea de la región habitada por la familia según la época del año [...].

    • 1961 Onetti, J. C. Astillero [1995] Ur (CDH )
      Josefina, la sirvienta, dijo que sí después de dos noches de asedio; después de tener en los hombros, por sorpresa, un pañuelo de seda; después de ruegos, exaltaciones del amor y sus tormentos, que no se originaban exclusivamente en Angélica Inés Petrus sino —con amplitud, con vaguedad— en todas las mujeres que habían suspirado sobre la tierra, con especial inclusión de ella, Josefina, la sirvienta.
    • 1961 Onetti, J. C. Astillero [1995] Ur (CDH )
      Entonces —la lancha viró para acercarse cabeceando al atracadero carcomido que llamaban «del Portugués»— Larsen se resolvió, como quien prueba palpando un dolor, a dar entrada a la vanguardia del miedo, a la apostasía, a la parte más próxima del terror, debilitada, soportable, porque se embotó en el asedio, porque estuvo contagiándose de la calidad humana.
    • 1961 Onetti, J. C. Astillero [1995] Ur (CDH )

      No lo guarda para vengarse de Petrus; sólo para creer que algún día, cuando quiera, le será posible vengarse, para sentirse poderoso, capaz de más infamia que el otro.

      Pero esto sucedía al principio del asedio, durante un corto tiempo después de la noche en que Larsen se entrevistó en Santa María con Díaz Grey, Petrus y Barrientos, y pisó el mundo perdido.

    • 1966 Delibes, M. Mario [1996] Esp (CDH )
      Desde el mismo día que mataron a Elviro, Encarna andaba tras de ti, Mario, eso no hay quien me lo saque de la cabeza, que tu cuñada será lo que quiera, que en eso no me meto, pero tiene unas ideas muy particulares, que a saber qué se pensaba, porque qué asedio, hijo de mi alma, no hay derecho, que aquí, para inter nos, te confieso que ya de novios, cada vez que la oía cuchichear contigo en el cine, me llevaban los demonios y tú todavía, disculpándola, que era tu cuñada, que había sufrido mucho, sentimentalismos, ya ves luego, Encarna hasta en la sopa, vaya temporaditas, y, por si no fuera bastante, dándola dinero en Madrid [...].
    • 1966 Delibes, M. Mario [1996] 190 Esp (CDH )
      Tanto si te duele como si no, te diré que tú tienes el don de la inoportunidad, Mario, porque no me vengas ahora, que los días buenos ni mirarme a la cara, y los malos ya se sabe, el asedio, «no seamos mezquinos con Dios», «no mezclemos las matemáticas en esto», qué fácil se dice, y que si dejábamos un hijo por nacer, ¡valiente novedad!, figúrate, si cada hombre con cada mujer y en cada momento tiene hijos distintos, date cuenta la de niños que quedan por nacer a cada minuto en el mundo, ¡millones de millones!, una barbaridad, como para perder la cabeza por una cosa así, tonterías.
    • 1966 Marsé, J. Teresa [1996] 250 Esp (CDH )
      Muchachos endomingados, de ojos sardónicos y aire impertinente, iban de un lado a otro en grupos compactos, molestando a las chicas, inclinándose sobre ellas, escrutando sus escotes y susurrando piropos. Casi todos eran andaluces. Las ardientes miradas que captaba Teresa eran harto expresivas, y la presencia constante de Manolo a su lado la defendió de un asedio que, de ir ella sola, no se habría quedado en simple admiración.
    • 1970 Bryce Echenique, A. Julius [1996] Pe (CDH )

      Pero ahí se atrancaba y titubeaba y es que no encontraba las palabras o la acusación para expresar la maldad ¿de quién? cuando se llevaron a Bertha por la puerta falsa, bien rapidito, como quien no quiere la cosa.

      Julius presenciaba el asedio de su madre. Mientras Cinthia preguntaba, él permanecía inmóvil, con las orejotas como alfajores-voladores, las manos pegaditas al cuerpo, los tacos juntos, pero las puntas de los pies bien separadas como un soldado distraído en atención.

    • 1970 Bryce Echenique, A. Julius [1996] Pe (CDH )

      Julius presenciaba el asedio de su madre. Mientras Cinthia preguntaba, él permanecía inmóvil, con las orejotas como alfajores-voladores, las manos pegaditas al cuerpo, los tacos juntos, pero las puntas de los pies bien separadas como un soldado distraído en atención. El asedio tenía lugar en el baño que usó su padre. Ahí estaban aún sus frascos; no los habían movido: ahí estaban sus lociones, sus cremas de afeitar, sus navajas, hasta su jabón se había quedado ahí y su escobilla de dientes.

    • 1970 Donoso, J. Obsceno pájaro [1990] 372 Ch (CDH )
      Una tarde un grupo de viejas llegó con bolsas llenas de verduras y comestibles: contaron que habían seguido a una señora que volvía de hacer las compras y fue tanto el asedio del grupo de viejas hambrientas y lloriquientas y sus gemidos en la calle desierta, que la señora de repente tuvo susto de tanta tos y tanto llanto y tanta insistencia y soltó sus bolsas y huyó corriendo, qué le vamos a hacer, comentaron, la necesidad tiene cara de hereje, así dicen.
    • 1970 Donoso, J. Obsceno pájaro [1990] Ch (CDH )

      La aparición de Jerónimo dispersó inmediatamente el enjambre de pretendientes, porque ningún torpe jovenzuelo criollo podía competir con un hombre hecho y directo, rico y hermoso, ataviado aún con el prestigio del Continente superior de donde venía.

      Inés no resistió el asedio del impetuoso cortejante. No tuvo para qué resistirlo, por lo demás, ya que lo amó desde el primer instante y la relación jamás se planteó más que bajo la sagrada fórmula de un matrimonio que a todos complacía.

    • 1970 Donoso, J. Obsceno pájaro [1990] Ch (CDH )

      — Puede ser, Raquel, pero las viejas tienen poderes y prerrogativas que las jóvenes no conocen, una anarquía que todo lo permite, una falta de obligaciones que cumplir porque si las cumplen o no las cumplen no le importa a nadie. Y manteniéndome joven con su asedio Jerónimo me estaba robando las prerrogativas de las viejas y sus poderes. ¿Te acuerdas que yo venía tanto a esta casa?

    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] 198 Esp (CDH )
      Una espinilla frontal jugó especial papel en la aventura de Coralina. Era una espinilla terca, implacable. Instalada encima del ojo izquierdo, el más bello de los del Vate, el más frecuentado por tiernas irisaciones, asomaba su oscura cabeza invariable. Había resistido a todas las presiones de los dedos de Ifigenia, a todos los asedios, o amorosos o irritados.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] 193 Ec (CDH )
      Ella había pensado siempre que el matrimonio era algo diferente. Culminación de amor, que aún no había sentido, le haría ver el mundo como un descubrimiento renovado a cada instante. Con todo, ¿qué iba a hacer? ¿Qué podía hacer? ¿Qué futuro le esperaba en esa casa? ¿Volverse vieja ante el asedio del padrastro? Aunque éste ya no lo manifestara tan abiertamente, estaba segura de que él la acechaba, igual que una fiera tras su presa.
    • 1973 Edwards, J. Non grata [1973] Ch (CDH )
      Presentí, en ese momento, la incomodidad de bajar escalinata en calidad de personaje público, sometido al seguro asedio de los periodistas y a la rueda de los saludos protocolares. Quizás encontraría a algunos mis amigos de antes, cuya alegría de recibirme como primer enviado de Chile había sido transmitida par los despachos cablegráficos de Prensa Latina.
    • 1973 Edwards, J. Non grata [1973] Ch (CDH )
      Esto, desde luego, tenía toda clase de repercusiones en la embajada, que pasaba a ser una de las más solicitadas y observadas de París y que recibía de mil maneras el asedio constante de los más diversos sectores. Después de largos decenios de división irreconciliable, se vislumbraba por primera vez en Francia una posibilidad de unión entre los partidos socialista y comunista.
    • 1974 Saiz, G. Princesa [1974] Mx (CDH )

      Cuando regresé a México fui a ver a una cartomanciana pero no me pudo decir nada. Yo estaba deshecha de curiosidad. ¿En qué iba a terminar semejante asedio? Más que italiano Yiovani parecía un sadista japonés que cotidianamente cercenara un milímetro de pata a un cienpiés indefenso.

    • 1977 Hnz Norman, I. Novela criolla [1977] 127 PR (CDH )
      Este se desenvuelve en torno a los amores de Celeste, joven modesta y candorosa, y Teodoro Weber, de origen alemán, educado en el extranjero y profesor de idiomas, y del asedio del oportunista don Camilo, antiguo dependiente del padre de aquélla, quien le creyó bueno y generoso, pero que, cegado por la avaricia, amenazador si no le corresponde, está dispuesto a arruinar a toda su familia.
    • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] Pe (CDH )
      Sarita, venciendo su confusión y quebranto, había revelado a los custodios del orden que el estupro no era sino el saldo trágico de un largo y secreto asedio a que se había visto sometida por el violador. Éste, en efecto, hacía ya ocho meses —es decir desde el día en que había venido a instalarse, como extravagante pájaro de mal agüero, en la casa de vecindad N. 12—, perseguía a Sarita Huanca, sin que los padres de ésta o los otros vecinos pudieran advertirlo [...].
    • 1977 Vargas Llosa, M. Tía Julia [1996] Pe (CDH )
      Al mismo tiempo que su fama crecía y era solicitado para arbitrar partidos internacionales en Lima y en el extranjero, y recibía ofertas para trabajar en México, Brasil, Colombia, Venezuela, que él, patriotismo de sabio que renuncia a las computadoras de Nueva York para seguir experimentando con las cobayas tuberculosas de San Fernando, siempre rechazó, su asedio al corazón de la incestuosa se hizo más tenaz.
    • 1978 Cousté, A. Biografía Diablo [1978] 74 Ar (CDH )
      «Confieso —escribe Gaufridi en su triste mea culpa— haber hecho mil veces uso de este medio, y haberme complacido en disfrutar a las mujeres enamoradas de mí.» Una de sus mayores pasiones, y la que le costó un asedio más trabajoso, habría sin embargo de perderlo: Magdalena de la Palud, hija de un gentilhombre provenzal, virgen y devota belleza hasta el momento de la entrada de Gaufridi en su vida.
    • 1980 Vergés, P. Cenizas [1981] RD (CDH )

      De ahí que, desde hacía un par de días, entre visita y visita a casa de su novio (y viceversa) se pasara las horas inventándose escenas de suplencia. Es decir, que en vez del paraíso deseado, se imaginaba, por ejemplo, viviendo con Wilson en una cuartería, ayudándolo para que terminara la carrera, manteniéndolo mientras él estudiaba, esperando tiempos mejores en una atmósfera de optimismo cercada por los asedios, las críticas y las malas caras de Evangelina y su cuñada. Se imaginaba eso o cosas parecidas.

    • 1980 Vergés, P. Cenizas [1981] RD (CDH )
      Esos dos hechos juntos (tras los cuales, como en un coro trágico, se juntaban su madre aconsejándolo, Conchita adorándolo cada día más, los acreedores iniciando el asedio y un largo etcétera de cosas parecidas) provocaron en él una obsesión tan grande por lo suyo que apenas tenía tiempo para nada ni para nadie más.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Ch (CDH )
      Jean de Satigny, que no se había dado por vencido en su asedio romántico, la observaba. Por discreción, pasaba unas temporadas en el hotel del pueblo y hacía algunos viajes cortos a la capital, de donde regresaba cargado de literatura sobre las chinchillas, sus jaulas, su alimento, sus enfermedades, sus métodos reproductivos, la forma de curtirles el cuero y, en general, todo lo referente a esas pequeñas bestias cuyo destino era convertirse en estolas.
    • 1982 Allende, I. Casa espíritus [1995] Ch (CDH )
      Pedro Tercero supo de su existencia y tuvo un ataque de celos injustificado, si se compara el ascendiente que él tenía sobre Blanca con el tímido asedio del comerciante judío. Como tantas otras veces, suplicó a Blanca que abandonara la casa de los Trueba, la tutela feroz de su padre y la soledad de su taller lleno de mongólicos y señoritas ociosas, y partiera con él, de una vez por todas, a vivir ese amor desenfrenado que habían ocultado desde la niñez.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )

      Fermina Daza masticó la impertinencia mirando a la monja sin parpadear, la miró fijo a los ojos, sin hablar, masticando en silencio, hasta que vio con una complacencia infinita que sus ojos de hombre se anegaron de lágrimas. La hermana Franca de la Luz se las secó con la bola del pañuelo, y se puso de pie.

      — Bien dice tu padre que eres una mula —dijo.

      El arzobispo no fue. De modo que el asedio hubiera terminado aquel día, de no haber sido porque Hildebranda Sánchez vino a pasar la Navidad con su prima, y la vida cambió para ambas.

    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      Sólo en una ocasión estuvo al borde del escándalo público, cuando corrió el rumor de que el arzobispo Dante de Luna no había muerto por accidente con un plato de hongos equivocados, sino que se los comió a conciencia, porque ella lo amenazó con degollarse si él persistía en sus asedios sacrílegos. Nadie le preguntó si era cierto, ni nunca habló de eso, ni cambió nada en su vida. Era, según ella decía muerta de risa, la única mujer libre de la provincia.
    • 1985 García Márquez, G. Amor [1987] Co (CDH )
      En circunstancias menos amargas hubiera persistido en los asedios a Sara Noriega, seguro de terminar la noche revolcándose con ella en la cama, pues estaba convencido de que una mujer que se acuesta con un hombre una vez seguirá acostándose con él cada vez que él lo quiera, siempre que sepa enternecerla cada vez.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 111 Esp (CDH )
      Muchas veces intentó llevar los diálogos hacia el terreno personal, y aunque Gregorio rehuía sus preguntas con evasivas o francas negativas, el temor de malograr la imagen memorable que ya despuntaba en la mente de Gil, le inspiró el diseño de una defensa llena de invitaciones al asedio. «No merece la pena hablar de mí», decía jovialmente; o en un tono enigmático de cortesía: «Por favor, si no le parece mal, preferiría hablar de otra cosa».
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Días hubo en que ambas estrategias (la de Gil, forcejeando desde su desamparo, y la de Gregorio, invitando al asedio con lacónicos rechazos) estuvieron a punto de aliarse para el éxito en común. Porque a veces el miedo de haber ido demasiado lejos movía a Gregorio, en un arrebato de pánico, a seguir adelante, y cuando para precaverse contra los riesgos de la huida caía en la trampa de rebajar la calidad de los hechos imaginarios a rango de anécdotas, volvía a encontrar, en peldaños más bajos, las mismas razones que lo inducían a ceder a las torpes tentativas de Gil.
    • 1992 Belli, G. Mujer habitada [1995] Ni (CDH )

      El general seguía insistiendo en invitarla a «fiestecitas», pero ya Lavinia había dejado claramente establecido que la relación debía mantenerse en el terreno profesional. Bajo los consejos de Sebastián, le advirtió —de la forma más cordial y diplomática— que, o la aceptaba profesionalmente o pediría que otro arquitecto asumiera su responsabilidad. Fue un momento tenso e incómodo, pero finalmente Vela pareció ceder y bajó el ritmo de sus asedios que ahora se mantenían a un nivel más manejable.

    • 1993 Rovinski, S. Herencia sombras [1993] CR (CDH )
      Al poco tiempo, dejó el trabajo, hastiada del continuo asedio sexual de su patrón, y se enredó con un albañil que, al quedar cesante, se dio a la borrachera y la maltrató hasta el día en que fue aplastado por un auto.
    • 1993 Rovinski, S. Herencia sombras [1993] CR (CDH )

      — No es cuestión de que me gustés o no. Parecés un chiquillo. El hecho es que estás casado. Además, me simpatiza tu mujer.

      Como si no la hubiera oído razonar, Raúl continuó el asedio:

      — Catalina, creo que me estoy enamorando. Te lo digo en serio.

      Catalina, exasperada, se levantó bruscamente:

      — Raúl, no sigás. No me gusta que me tomen el pelo.

    • 1993 Rovinski, S. Herencia sombras [1993] CR (CDH )
      Fernando había desplazado de su ambiente todo lo que pudiera recordar el afán de Margarita de mantener los objetos y la familia atados al escenario de sus vanidades, haciendo que los papeles, libros, plumas, lápices, engrapadoras, botellas, vasos, copas, ceniceros, tijeras, borradores, pegamentos y cuantos objetos fueran invadiendo, por necesidad o por capricho, el antiguo escritorio de caoba, la biblioteca de cristales manchados, las sillas y mesitas, rescatados de la casona del barrio Amón, encontraran por inercia un sitio en el gabinete, a pesar de los persistentes esfuerzos de Margarita de entrometerse también en ese último rescoldo de la avasallada personalidad de Fernando, quien, incólume ante el asedio, se negaba enfáticamente a entregar la llave del refugio.
    • 1995 Contreras, G. Nadador [1995] Ch (CDH )
      Esa relación de tantos años se le aparecía entonces como un asedio del que Max había sido del todo inocente. Sentía hacia él una desesperada solidaridad, un instinto ciego por compartir la culpa o pagar cualquier condena que pudiera recaer sobre Max.
    • 1995 Donoso, J. Morir elefantes [1995] Ch (CDH )
      Bailaron un rato para complacer a los presentes, replicando con repetido alarde el asedio de los aplausos. Hasta que el público olvidó los rictus de sus desencajadas calaveras, y los celebrantes se dedicaron a sus propios bailes, a las carcajadas occidentales que los devolvían a un mundo distinto.
    • 1995 Villena, L. A. Burdel Byron [1995] 29 Esp (CDH )
      Sois el tiempo del placer y la belleza. Todos estamos condenados, pero algunos logran privilegiar el símbolo. John no lo sabe. ¿Qué le importa a John saber que morirá, viviendo? Yo sufro por ambos. Cuida a John, ámalo, como si tuvieras la perfección de un silvano joven entre los dedos. Creo (después del trance) que a John Edleston no le interesaban ni un punto las mujeres, y hasta diría que estaba algo fatigado del asedio acaramelado de Byron.
    • 1995 Villena, L. A. Burdel Byron [1995] 69 Esp (CDH )
      ¿Se puede poseer a la par el terror y la alegría? Aquel bailarín divertido, el gran amo de la exhibición, las capas de cibelinas y del asedio a las damas, vencidas en una noche, lloraba lleno de un miedo profundo y extraño. No muchos lo sabían al principio, pero lentamente prosperó la noticia de los nervios desdichados de Byron: sus cimas de alegría y su enorme desesperación.
    • 2001 Mendoza, É. Amante Janis Joplin Mx (CORPES)
      Carlota Amalia lo estimulaba con suavidad, a ella no la obsesionaba el vecino pero no le disgustaba: era un muchacho simpático y pulcro, Qué pena que no sea normal; además, con el asedio de Rogelio Castro, ella no podía fijarse en nadie, eso le costó la vida a dos forasteros que no creían en apartados.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Co (CDH )
      La tercera ocasión del asedio fue una boda de grandes vuelos, a la cual ambos fueron invitados como padrinos de honor. Luisa Santiaga no encontró pretexto para faltar a un compromiso tan cercano a la familia. Pero Gabriel Eligio había pensado lo mismo y acudió a la fiesta dispuesto para todo. Ella no pudo dominar su corazón cuando lo vio atravesar la sala con una determinación demasiado ostensible y la invitó a bailar la primera pieza.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] 190 Co (CDH )
      Yo no estaba preparado para el bachillerato, pero no podía renunciar a la suerte de que me hubieran recibido sin examen. Temblaba sólo de verlo. Algunos compañeros le daban interpretaciones maliciosas al asedio pero no tuve motivos para pensarlo. Además, la conciencia me ayudaba porque mi primer examen oral lo aprobé sin oposición cuando recité como agua corriente a fray Luis de León y dibujé en el tablero con tizas de colores un Cristo que parecía en carne viva.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Co (CDH )

      El problema con el hermano Reyes se arregló porque en Semana Santa necesitó unos dibujos para su clase de botánica y se los hice sin parpadear. No sólo desistió de su asedio, sino que a veces se entretenía en los recreos para enseñarme las respuestas bien fundadas de las preguntas que no había podido contestarle, o de algunas más raras que luego aparecían como por casualidad en los exámenes siguientes de mi primer año.

    • 2002 Jaramillo Levi, E. Luminoso tiempo [2002] Pa (CDH )
      A tal grado entregó su ser todo a la que lo había deslumbrado con sólo entrar una tarde a la cafetería que él frecuentaba, que el asedio antes impensable se le volvió costumbre con ella y terminó siendo dicha y tormento cuando la sonrisa de la inquietante mujer, su asentimiento después, la pasión con la que poco más tarde pareció corresponderle, terminaron sumiéndolo en un prolongado estado de hibernación que lo aislaba del mundo causándole toda suerte de incomodidades.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Ch (CDH )

      Vergara Grey se dejó servir la leche en el Nescafé y luego le puso una lámina de mantequilla a una marraqueta. Junto con el primer mordisco, estudió sin tregua a la muchacha. La chica respondió a su asedio moviendo como un conejo las paredes de su nariz.

    • 2010 Tinajero, R. Barniz de sueños Ec (CORPES)
      Volvieron a recostarse y ella le explicó que se trataba de una antigua relación que había terminado hacía mucho tiempo, pero aquel hombre persistía en sus asedios.
    • 2022 Ruiz Plaza, G. Días detenidos Bo (CORPES)
      Esperaba algo sin saber qué era. Me preguntó qué era lo que más me gustaba de Char. Me preguntó si había leído a Henri Michaux. Yo respondía apenas. Me recitó unas líneas de Bonnefoy y me dijo que, para él, era el mejor surrealista porque justamente nunca lo había sido. Yo resistía al asedio, pero en un momento dado, casi sin darme cuenta, me senté.
    1. s. m. En particular, agobio producido por un hecho, un pensamiento o un sentimiento, especialmente negativos.
      docs. (1823-2008) 8 ejemplos:
      • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 1ª, 109 Esp (CDH )
        No en mi Laura hermosa / Está el mal que lloro, / Ni en mí, que la adoro / Como al sol la rosa; / Distancia enojosa / Me mata; y así... / Está el mal enmedio De / Laura y de mí. / ¡Ay qué duro asedio / Sufre el alma mia / De melancolía, / Soledad y tedio! / Vano fue el remedio / Que á buscar salí, / Si el mal se halla enmedio De / Laura y de mí.
      • 2008 Bercini, R. Cine estética cambiante Mx (CORPES)
        El sentido telúrico será el signo de su vida. Fernández logra reflejar en su cine el alma de un pueblo acostumbrado al asedio de los demonios internos. Fue en su siguiente proyecto, María Candelaria (1943), donde su estilo maduró de manera sorprendente y las loas no se hicieron esperar, pero éstas no provinieron de sus paisanos, sino de la crítica y el público europeo que descubría un Tercer Mundo lleno de sorpresas.
      • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 1ª, 109 Esp (CDH )
        No en mi Laura hermosa / Está el mal que lloro, / Ni en mí, que la adoro / Como al sol la rosa; / Distancia enojosa / Me mata; y así... / Está el mal enmedio De / Laura y de mí. / ¡Ay qué duro asedio / Sufre el alma mia / De melancolía, / Soledad y tedio! / Vano fue el remedio / Que á buscar salí, / Si el mal se halla enmedio De / Laura y de mí.
      • 1957 Laín Entralgo, P. Espera [1984] Esp (CDH )
        Ello, sin embargo, no excluye la vigencia social del miedo al pecado ni el constante asedio de la melancolía, esa melencolia que con tanta fuerza va a dibujar Durero, otro Jano de la época.
      • 1973 Edwards, J. Non grata [1973] Ch (CDH )
        El encargado de negocios se hallaba sometido al asedio de toda suerte de perplejidades. Algunas muletillas oficialistas, algunas medidas iniciales, el tono y la calidad de la reflexión política de ciertos personeros destacados del nuevo gobierno, lo hacían temer que el proceso económico cubano, apenas con diferencias de matices, se repitiera en forma inevitable en Chile.
      • 1980 Vergés, P. Cenizas [1981] RD (CDH )
        En realidad lo único que consiguió retener sus impulsos un cierto tiempo fue la consideración, el asedio constante de sus otros problemas, cuyo espectro había sufrido muy pocas variaciones. Por un lado se encontraban los pollos, que seguían con su racha de morirse y morirse a un ritmo inalterable de seis o siete al día.
      • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Ar (CDH )
        Yo al acecho, caminando sin brújula por cubierta, cambiando el rumbo de mis pensamientos, consciente de que una idea no es más que otra manera de llamar a este viento terrible, y soportando estoicamente el asedio de sombras y de voces de ese ayer que reclama un sitio, una posibilidad.
      • 2006 Minguillón Cabezas, R. Trad Decisión Brandes, Márquez p. 20 Esp (BD)
        Ahora tengo que conformarme con la grabación de la obra que hizo poco antes de morir. La escucho a menudo. Pongo el disco y cierro los ojos. Durante un rato, la voz de Alma apacigua el frío y el temor, conjura el asedio de la soledad.
      • 2008 Bercini, R. Cine estética cambiante Mx (CORPES)
        El sentido telúrico será el signo de su vida. Fernández logra reflejar en su cine el alma de un pueblo acostumbrado al asedio de los demonios internos. Fue en su siguiente proyecto, María Candelaria (1943), donde su estilo maduró de manera sorprendente y las loas no se hicieron esperar, pero éstas no provinieron de sus paisanos, sino de la crítica y el público europeo que descubría un Tercer Mundo lleno de sorpresas.
      • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 1ª, 109 Esp (CDH )
        No en mi Laura hermosa / Está el mal que lloro, / Ni en mí, que la adoro / Como al sol la rosa; / Distancia enojosa / Me mata; y así... / Está el mal enmedio De / Laura y de mí. / ¡Ay qué duro asedio / Sufre el alma mia / De melancolía, / Soledad y tedio! / Vano fue el remedio / Que á buscar salí, / Si el mal se halla enmedio De / Laura y de mí.
      • 1957 Laín Entralgo, P. Espera [1984] Esp (CDH )
        Ello, sin embargo, no excluye la vigencia social del miedo al pecado ni el constante asedio de la melancolía, esa melencolia que con tanta fuerza va a dibujar Durero, otro Jano de la época.
      • 1973 Edwards, J. Non grata [1973] Ch (CDH )
        El encargado de negocios se hallaba sometido al asedio de toda suerte de perplejidades. Algunas muletillas oficialistas, algunas medidas iniciales, el tono y la calidad de la reflexión política de ciertos personeros destacados del nuevo gobierno, lo hacían temer que el proceso económico cubano, apenas con diferencias de matices, se repitiera en forma inevitable en Chile.
      • 1980 Vergés, P. Cenizas [1981] RD (CDH )
        En realidad lo único que consiguió retener sus impulsos un cierto tiempo fue la consideración, el asedio constante de sus otros problemas, cuyo espectro había sufrido muy pocas variaciones. Por un lado se encontraban los pollos, que seguían con su racha de morirse y morirse a un ritmo inalterable de seis o siete al día.
      • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Ar (CDH )
        Yo al acecho, caminando sin brújula por cubierta, cambiando el rumbo de mis pensamientos, consciente de que una idea no es más que otra manera de llamar a este viento terrible, y soportando estoicamente el asedio de sombras y de voces de ese ayer que reclama un sitio, una posibilidad.
      • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad Cosas [2002] Ar (CDH )
        Una mujer temerosa del paso de los años y aterrorizada por el asedio de las arrugas convoca a la figura de una diosa antigua y la atrapa mediante palabras mágicas y pentagramas arcanos en una cueva secreta de una isla antigua como el tiempo.
      • 2006 Minguillón Cabezas, R. Trad Decisión Brandes, Márquez p. 20 Esp (BD)
        Ahora tengo que conformarme con la grabación de la obra que hizo poco antes de morir. La escucho a menudo. Pongo el disco y cierro los ojos. Durante un rato, la voz de Alma apacigua el frío y el temor, conjura el asedio de la soledad.
      • 2008 Bercini, R. Cine estética cambiante Mx (CORPES)
        El sentido telúrico será el signo de su vida. Fernández logra reflejar en su cine el alma de un pueblo acostumbrado al asedio de los demonios internos. Fue en su siguiente proyecto, María Candelaria (1943), donde su estilo maduró de manera sorprendente y las loas no se hicieron esperar, pero éstas no provinieron de sus paisanos, sino de la crítica y el público europeo que descubría un Tercer Mundo lleno de sorpresas.
    2. s. m. En particular, acoso producido por la realización de acciones reiteradas, especialmente preguntas o peticiones, en un corto período de tiempo.
      Sinónimos: bombardeo; fusileo
      docs. (1842-2018) 13 ejemplos:
      • 1842 Puigmarti, F. "Público" [12-07-1842] El Constitucional (Barcelona) Esp (HD)
        Lo que no pudo serme indiferente fué el acto hostil é imponente con que se manifestaron los trabajadores de filatura, colocándose á la inmediacion de la fábrica en número respetable para amedrentar á todo otro operario de su clase que se presentase á pedir trabajo, como lo acreditaron durante el asedio las preguntas y amenazas que hicieron á cualquiera que se les figuraba serlo.
      • 2018 Martín, J. "Pedrosa" [29-06-2018] Marca (Madrid) Esp (HD)
        Dani Pedrosa tuvo que volver a contener la risa ante el asedio a preguntas por su futuro. Prometió anunciar algo, pero como en Montmeló, no pudo.
      • 1842 Puigmarti, F. "Público" [12-07-1842] El Constitucional (Barcelona) Esp (HD)
        Lo que no pudo serme indiferente fué el acto hostil é imponente con que se manifestaron los trabajadores de filatura, colocándose á la inmediacion de la fábrica en número respetable para amedrentar á todo otro operario de su clase que se presentase á pedir trabajo, como lo acreditaron durante el asedio las preguntas y amenazas que hicieron á cualquiera que se les figuraba serlo.
      • 1888 Anónimo "Índice" [04-12-1888] Gaceta Universal (Madrid) Esp (HD)
        Comentábase también vivamente el que si el acuerdo ó la fórmula concertada en la reunión de la Comisión y Sres. Sagasta y Martos, fue la de reproducir los proyectos, no hubiera empezado la sesión por declararlo así el Gobierno, evitando al señor presidente del Congreso la situación difícil en que resultó colocado toda la sesión y la necesidad en que se vió muchas veces ante el asedio de preguntas de que fue objeto de hacer verdaderos prodigios de habilidad, para no ponerse en contradicción que en algunas ocasiones resultó con su declaración del sábado de que quedaban reproducidos.
      • 1890 Anónimo "Crisis" [06-01-1890] Crónica Meridional (Almería) Esp (HD)
        Antes de esta conferencia estuvieron á firmar algunos decretos los ministros de Fomento y Ultramar, los cuales lo mismo que el Sr. Sagasta concertaron al asédio de preguntas de los reporters [sic] de la prensa que el nuevo gabinete se haría por el criterio de la conciliación.
      • 1893 Anónimo (Un excursionista) "Recuerdos excursión" [01-09-1893] La Escuela Moderna (Madrid) Esp (HD)
        Se subió al inmediato cerro de Almodóvar: ¡qué de curiosidades petrográficas no hallaron los niños allí! —Sr. Sama, ¿qué es esto? —Sr. Sama, ¿es bueno este ejemplar? —Sr. Sama, éste sí que es bonito... Un asedio de preguntas á que contestaba con su calma y bondad imperturbables el Sr. Sama, diciéndoles los ejemplares que debían arrojar y los que debían conservar.
      • 1895 Pereda, J. M. Peñas [1995] Esp (CDH )
        Déjase correr él que lo ha notado, porque le tiene cuenta la equivocación para sus fines mercantiles, y comienza el asedio de preguntas de aquellos admiradores entusiastas del perínclito francés.
      • 1902 Anónimo "Crisis" [31-05-1902] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
        Las personas que más suenan para ocupar la cartera de Agricultura sufrieron ayer un verdadero asedio de preguntas, y nadie se daba por enterado del pensamiento del señor Sagasta. Alguno de ellos decía que tiene por sistema el «no hacerse presente» cuando ocurren crisis.
      • 1930 La-Gasca, E. "Facetas" [13-04-1930] La Correspondencia Militar (Madrid) Esp (HD)
        Y la niña esbelta, guardando en su bolso de mano el pan de unos padres enfermos y de unos hermanos pequeñitos, pasó la noche entre declaraciones, reconocimientos, asedio de preguntas y quizá quizá entre otras mujeres que a aquellas horas estaban sometidas al mismo calvario.
      • 1960 Pol Girbal, J. "Tráfico ideas" [13-01-1960] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        En cierto modo, "La Cabeza y las Piernas" se parece a la emisión radiofónica española "Fuerza y Cerebro", realizada por el polifacético radiofonista "Tony". Un concursante "intelectual", sufre un asedio de preguntas ante las cámaras de la T. V.
      • 1987 Allende, I. Eva Luna [1987] 8 Ch (CDH )
        Me contó que había sido abandonada en un bote a la deriva por un navegante holandés, pero seguro ésa es una leyenda que inventó con posterioridad para librarse del asedio de mis preguntas. Creo que en realidad nada sabía de sus progenitores ni de la forma como apareció en aquel lugar.
      • 1995 Montero, M. Tú Oscuridad [1995] Cu (CDH )
        De ahí en adelante dejó de interesarse por cortesía y asumió todos los riesgos del asedio: me interrogó sobre cada detalle del congreso; preguntó por el resto de los ponentes y los temas que se habían debatido; quiso saber si se había dicho algo importante, alguna noticia inesperada, una de esas bombas que caen de pronto en medio de una conferencia y nos dejan a todos con la boca abierta.
      • 2010 Anónimo "Cómo resolver situaciones celos" Hoy Digital (Santo Domingo) RD (CORPES)
        A veces son explícitos, como los del esposo que desconfía de la fidelidad de su mujer. La interroga sobre sus compañeros de trabajo, no soporta que le cuente cómo son o que ha estado con alguno de ellos. Sospecha cada vez más de ella quien, ya cansada del asedio continuo, se niega responder a sus preguntas.
      • 2018 Martín, J. "Pedrosa" [29-06-2018] Marca (Madrid) Esp (HD)
        Dani Pedrosa tuvo que volver a contener la risa ante el asedio a preguntas por su futuro. Prometió anunciar algo, pero como en Montmeló, no pudo.
      • 1842 Puigmarti, F. "Público" [12-07-1842] El Constitucional (Barcelona) Esp (HD)
        Lo que no pudo serme indiferente fué el acto hostil é imponente con que se manifestaron los trabajadores de filatura, colocándose á la inmediacion de la fábrica en número respetable para amedrentar á todo otro operario de su clase que se presentase á pedir trabajo, como lo acreditaron durante el asedio las preguntas y amenazas que hicieron á cualquiera que se les figuraba serlo.
      • 1888 Anónimo "Índice" [04-12-1888] Gaceta Universal (Madrid) Esp (HD)
        Comentábase también vivamente el que si el acuerdo ó la fórmula concertada en la reunión de la Comisión y Sres. Sagasta y Martos, fue la de reproducir los proyectos, no hubiera empezado la sesión por declararlo así el Gobierno, evitando al señor presidente del Congreso la situación difícil en que resultó colocado toda la sesión y la necesidad en que se vió muchas veces ante el asedio de preguntas de que fue objeto de hacer verdaderos prodigios de habilidad, para no ponerse en contradicción que en algunas ocasiones resultó con su declaración del sábado de que quedaban reproducidos.
      • 1890 Anónimo "Crisis" [06-01-1890] Crónica Meridional (Almería) Esp (HD)
        Antes de esta conferencia estuvieron á firmar algunos decretos los ministros de Fomento y Ultramar, los cuales lo mismo que el Sr. Sagasta concertaron al asédio de preguntas de los reporters [sic] de la prensa que el nuevo gabinete se haría por el criterio de la conciliación.
      • 1893 Anónimo (Un excursionista) "Recuerdos excursión" [01-09-1893] La Escuela Moderna (Madrid) Esp (HD)
        Se subió al inmediato cerro de Almodóvar: ¡qué de curiosidades petrográficas no hallaron los niños allí! —Sr. Sama, ¿qué es esto? —Sr. Sama, ¿es bueno este ejemplar? —Sr. Sama, éste sí que es bonito... Un asedio de preguntas á que contestaba con su calma y bondad imperturbables el Sr. Sama, diciéndoles los ejemplares que debían arrojar y los que debían conservar.
      • 1895 Pereda, J. M. Peñas [1995] Esp (CDH )
        Déjase correr él que lo ha notado, porque le tiene cuenta la equivocación para sus fines mercantiles, y comienza el asedio de preguntas de aquellos admiradores entusiastas del perínclito francés.
      • 1902 Anónimo "Crisis" [31-05-1902] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
        Las personas que más suenan para ocupar la cartera de Agricultura sufrieron ayer un verdadero asedio de preguntas, y nadie se daba por enterado del pensamiento del señor Sagasta. Alguno de ellos decía que tiene por sistema el «no hacerse presente» cuando ocurren crisis.
      • 1930 La-Gasca, E. "Facetas" [13-04-1930] La Correspondencia Militar (Madrid) Esp (HD)
        Y la niña esbelta, guardando en su bolso de mano el pan de unos padres enfermos y de unos hermanos pequeñitos, pasó la noche entre declaraciones, reconocimientos, asedio de preguntas y quizá quizá entre otras mujeres que a aquellas horas estaban sometidas al mismo calvario.
      • 1960 Pol Girbal, J. "Tráfico ideas" [13-01-1960] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        En cierto modo, "La Cabeza y las Piernas" se parece a la emisión radiofónica española "Fuerza y Cerebro", realizada por el polifacético radiofonista "Tony". Un concursante "intelectual", sufre un asedio de preguntas ante las cámaras de la T. V.
      • 1987 Allende, I. Eva Luna [1987] 8 Ch (CDH )
        Me contó que había sido abandonada en un bote a la deriva por un navegante holandés, pero seguro ésa es una leyenda que inventó con posterioridad para librarse del asedio de mis preguntas. Creo que en realidad nada sabía de sus progenitores ni de la forma como apareció en aquel lugar.
      • 1993 Andrade, J. Dios verdadero [1993] 258 Ar (CDH )
        Sus celos indeterminados habían encontrado un objetivo y se había obsesionado con el doctor Sorel, el socio de Fabio. Marcela respondía a sus alusiones con fastidio, con el mismo hastío que provoca en una mujer madura su amante adolescente, cuando, una vez satisfecha en la cama, el chico inicia su asedio posesivo de dudas y sospechas.
      • 1995 Montero, M. Tú Oscuridad [1995] Cu (CDH )
        De ahí en adelante dejó de interesarse por cortesía y asumió todos los riesgos del asedio: me interrogó sobre cada detalle del congreso; preguntó por el resto de los ponentes y los temas que se habían debatido; quiso saber si se había dicho algo importante, alguna noticia inesperada, una de esas bombas que caen de pronto en medio de una conferencia y nos dejan a todos con la boca abierta.
      • 2010 Anónimo "Cómo resolver situaciones celos" Hoy Digital (Santo Domingo) RD (CORPES)
        A veces son explícitos, como los del esposo que desconfía de la fidelidad de su mujer. La interroga sobre sus compañeros de trabajo, no soporta que le cuente cómo son o que ha estado con alguno de ellos. Sospecha cada vez más de ella quien, ya cansada del asedio continuo, se niega responder a sus preguntas.
      • 2018 Martín, J. "Pedrosa" [29-06-2018] Marca (Madrid) Esp (HD)
        Dani Pedrosa tuvo que volver a contener la risa ante el asedio a preguntas por su futuro. Prometió anunciar algo, pero como en Montmeló, no pudo.

Diccionario histórico de la lengua española
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