14.ª Entrega (julio de 2023)
Versión del 15/10/2025
Equipo Real Academia Española
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martillear v. (1620-)
martillear
Etimología. Derivado de martillo y -ea(r).
Resumen

Se documenta por primera vez, con la acepción 'golpear [a alguien o algo] con un martillo, un objeto o una parte del cuerpo', en 1620, en la Segunda parte del Lazarillo de Tormes, de J. de Luna, en la que manifiesta un uso absoluto. Se consigna por vez primera en el Gran diccionario de la lengua castellana (de Autoridades), con ejemplos de buenos escritores antiguos y modernos [...] (1914), de Pagés y, en la tradición académica, en el DRAE de 1925. Como muestran los testimonios acopiados, a partir del siglo XVIII, selecciona también como complemento directo sustantivos que designan metales, de ahí que adquiera un significado más específico 'moldear [un metal] a golpe de martillo'. Tras un proceso metafórico, desarrolla el valor semántico 'causar [una persona] un sufrimiento físico o moral o una sensación molesta, intensa o desagradable [a alguien o algo]' con el que se documenta por primera vez en 1858, en la obra Tres tumbas al pie de la cruz, ó Episodios de un viaje de recreo, de J. Ruiz de Mendoza. Aunque también selecciona como sujeto sustantivos personales, en esta primera documentación, como en la mayor parte de los testimonios en los que presenta este significado, los sustantivos que desempeñan la función de sujeto son inanimados y designan sensaciones o manifestaciones del pensamiento. En los repertorios lexicográficos, se consigna por vez primera en el DRAE de 1992. Con la acepción 'golpear [algo] reiteradamente produciendo un sonido', se atestigua en 1880, en el artículo periodístico "Cosas del mundo", de M. Gutiérrez Nájera, publicado en El Nacional (Ciudad de México). Como en la acepción anterior, el verbo martillear presenta dos estructuras sintácticas en función de que el sujeto seleccionado sea personal o inanimado. A partir de un proceso metafórico, adquiere el significado 'repetir [algo] a alguien con mucha insistencia' con el que se documenta por primera vez en su variante intransitiva, 'insistir mucho [en algún tema o asunto]', en 1889, en el artículo titulado "Al correr de la pluma" y publicado en El Tradicionalista (Pamplona). Se consigna por vez primera en el Diccionario de bogotanismos (1983), de Acuña. Con la acepción 'latir aceleradamente [el corazón]', se atestigua en 1891, en la novela Últimas páginas, de R. Meza. En los repertorios lexicográficos, se registra en el Diccionario ejemplificado de chilenismos (1984), dirigido por Morales Pettorino. Con el significado 'decir o pronunciar [algo] con vehemencia', se documenta en 1892, en la traducción de un fragmento de las Aventuras de Saturnino Fichet, de F. Soluie, publicada en el periódico El Imparcial (Madrid). Como 'producir un sonido semejante al golpe de un martillo', se registra en la obra La sangre, de T. M. Cestero. En el ámbito del deporte, manifiesta el significado 'lanzar el balón con fuerza o insistencia [en dirección a la meta, el campo contrario o hacia otro jugador] para marcar un tanto' con el que se documenta por primera vez en 1921, en una crónica deportiva titulada "Futbolismo" y publicada en el Diario de la Marina (La Habana). Se consigna por vez primera en el Diccionario ejemplificado de chilenismos (1984), dirigido por Morales Pettorino. Como 'poner [un arma de fuego] en posición de disparo', se atestigua en 1953, en el Romancero tico, de A. Agüero Chaves.

En los repertorios lexicográficos, se consignan las siguientes acepciones: en Honduras, 'martillar, solicitar dádivas' (2010, Diccionario de americanismos, de la ASALE) y, en el ámbito de la música, 'martillar [en la ejecución guitarristica, golpear una cuerda en vez de puntearla]' (1943, "Cédula académica [Fichero general, s .v. martillear, ficha 37]", Léxico de música y danza, de Subirá).

  1. >martillo+–a(r)
    v. tr. Golpear [a alguien o algo] con un martillo, un objeto o una parte del cuerpo.
    Sinónimo: martillar
    Esquema sintáctico
    docs. (1620-2023) 22 ejemplos:
    • 1607-1645 Duque Estrada, D. Comentarios desengañado [1982] 291 Esp (CDH )
      Jamás se puso banda, tahalí o hizo bandera que no pusiese esta empresa en esta forma: tres memorias o anillos en una, y un yunque de herrero sobre un corazón con un martillo que las atormenta; y sobre esta empresa la ocasión con la rueda de la fortuna y un cuchillo que la divide volando. Ésta significa la que perdió, porque voló para no tornar; el martillo, el dolor que atormenta este bien perdido, martilleando el corazón sobre el yunque de la paciencia, con que sufre tanta pena. Éste era nuestro entretenimiento, sin dejarme apartar un punto de sí; pero no me faltaba mi dolor de cabeza, porque mientras yo estaba entretenido con él, Doña Francisca era fuerza hablase con otros, que, aunque era tenida por hombre, no sin algún resquicio de sospecha.
    • 2016 Ortega Cruz, R. Madrid 1999 s. p. Esp (BD)
      De una puerta entreabierta sale un fuerte olor a cuero y betún. La puerta es vieja y descascarillada, como el interior, donde un hombre, bajo la luz de una bombilla pelada, martillea la suela de unos zapatos. Un taburete de madera le sirve de asiento. Otro más grande, para apoyar el zapato. [...] Desde luego, el taller da pena: un cuartucho pequeño con trozos de suela por el suelo, unos cuantos zapatos viejos en hilera, unos cuantos tarros con pinceles, betún y clavos sobre una estantería, el martillo y un zapato sobre el banco de trabajo.
    • 1607-1645 Duque Estrada, D. Comentarios desengañado [1982] 291 Esp (CDH )
      Jamás se puso banda, tahalí o hizo bandera que no pusiese esta empresa en esta forma: tres memorias o anillos en una, y un yunque de herrero sobre un corazón con un martillo que las atormenta; y sobre esta empresa la ocasión con la rueda de la fortuna y un cuchillo que la divide volando. Ésta significa la que perdió, porque voló para no tornar; el martillo, el dolor que atormenta este bien perdido, martilleando el corazón sobre el yunque de la paciencia, con que sufre tanta pena. Éste era nuestro entretenimiento, sin dejarme apartar un punto de sí; pero no me faltaba mi dolor de cabeza, porque mientras yo estaba entretenido con él, Doña Francisca era fuerza hablase con otros, que, aunque era tenida por hombre, no sin algún resquicio de sospecha.
    • 1655 Fernández, M. Olla podrida [1655] 230 Esp (CDH )
      Ai en cierto relox tan artificioso como antiguo un ombre que en sus manos muestra una mezclada e chura de cuerno i trompeta i porque güela la casa a ombre, suena como él i calla ella junto al qual está una muger; pues no se pudiera formar este triángulo sin ella; tiene un martillo en las manos badajo de una campanilla córnea, suena el ombre con gravedad; responde ella con martillada; otras tantas como oras, da cornadas; él con su bocina promulga la sentencia por gran revisión a cortina corrida; ella se disculpa echando su culpa a la campana; a la serpiente martilleándola para que a todos conste; que no ace poco quien su mal echa a otro.
    • c1788-c1796 Forner, J. P. Exequias Leng cast [2000] Esp (CDH )

      — Apolo es muy justiciero —le dijo entonces Cervantes, conociendo el motivo de la admiración—; notó que la excelente impresión de este libro tenía asco de estar empleada en una fría serie de malas prosas en consonantes llamadas poema, sólo porque martillean la oreja con el golpeo de la rima; hízosele cargo de conciencia que, en un mismo cuerpo, anduviesen juntas dos obras maestras, una en elegancia y otra en ridiculez, y en un momento vimos, no sin maravilla, que la excelencia tipográfica pasó a honrarse con las sátiras de Bartolomé de Argensola y que este poema septentrional quedó impreso en estrazones [...].

    • 1796 Anónimo "Teatros [...]. Buen labrador" [01-01-1796] t. XI, p. 140 Continuación del Memorial Literario, Instructivo y Curioso de la Corte de Madrid (Madrid) Esp (HD)
      El lenguage en algunos lugares es incorrecto; edefesio ó adefesio (en el principio del primer acto) es una palabra impropia: poco mas abaxo hablando D. Silverio usa de la voz robicidio que no la inventara el mismo Plauto, que fue muy licenciado en esto. Petronila dice: Que martillée el Herrero. No se dice martillear, sino martillar.
    • 1873-1876 Caro, M. A. Trad Eneida, Virgilio [1873-1876] Co (CDH )
      Esta á la eolia Lípara se arrima / Y á la sícula costa, isla ardua: humea / De riscos erizada: en honda sima / Truena la ancha caverna ciclopea, / Etna nuevo que el negro oficio lima: / Golpe duro los yunques martillea; / El candente metal no da sosiego, / Zumba el aire, en la fragua aceza el fuego.
    • 1891 Dánvila Collado, F. "Sepulcros calle puerto" [01-11-1891] t. V, p. 263 El Archivo. Revista de Ciencias Históricas (Valencia) Esp (HD)
      Parece de sentido común que la fábrica de un sepulcro implique la conservación del cadáver aislándole de los elementos que pueden destruirle, y aquí resulta que si se aisla el cuerpo, no se quieren suprimir los agentes de su descomposición, lo cual está perfectamente de acuerdo con los preceptos thalmúdicos. Era habitual en los entierros judíos (como aún lo es en algunas kehilas alemanas) que la caja donde se encerraba el cadáver se construyera con tablas endebles y delgadas , apenas sujetas por algún clavo, que martilleaban parientes y amigos, caja que se desclavaba y rompía en la fosa, para facilitar que el espíritu del fallecido pudiera subir sin obstáculo alguno á juntarse con los de sus mayores y con los patriarcas Abraham y Jacob.
    • 1893 Anónimo (X.) "Lavadero público" [20-04-1893] El Alicantino: Diario Católico (Alicante) Esp (HD)
      Los operarios emplean para la dilusión la legía Fénix, la sosa, los jabones más detergentes, pero ni por esas; las ponen en las calderas hirvientes, hacen pasar al través de las piezas corrientes de vapor á grandes atmósferas, las cuelan repetidamente, las colocan en prensas de fuerte presión, las fustigan con palas ó las martillean con los mazos de los batanes ó con aspas como las de los molinos de viento; pero todas esas operaciones nada consiguen; las piezas ó actas, continúan súcias y asquerosas en grado extremo, y cuanto más las manejan, mayores manchas se descubren en los tales trapos.
    • 1894 Juan Buscón (Ezequiel Boixet y Castells) "Piso alquilar" [09-04-1894] La Ilustración Artística (Barcelona) Esp (HD)
      El rótulo que se balanceaba junto á la puerta, movido por las ráfagas del viento, atrajo mis miradas, y súbitamente experimenté un deseo irresistible de subir aquellas escaleras, de visitar aquel piso, en donde no había vuelto á poner los pies después de tantos años transcurridos. —¿Se puede ver este cuarto desalquilado?, pregunté al portero, un maestro remendón que metido en su jaula de cristales martilleaba recio el zapato sujeto entre las rodillas.
    • 1929 Asturias, M. Á. "Barba provisional" París 1924-1933 Gu (CDH )

      Por distraer el ocio, que el hambre hace un hueco insoportable, como una sepultura o la bolsa del cangurú, me detuve a ver trabajar un zapatero remendón. ¡Cuánto amor ponía en su trabajo! Un virtuoso del martillo, sin duda. Tallaba los bordes de la suela con filudo acero —un zapato viejo tiene algo de corazón— y luego martilleaba clavitos pequeños, como microbios de oro.

    • 1932 Samblancat, Á. Mi dama [1979] Esp (CDH )

      Los pueblos son rebaños llevados siempre al desolladero a toque de esquilón.

      Se le sabía tan misántropo y tan bilioso, que decían que, cuando cortaba la suela, se imaginaba que yugulaba burgueses, y, cuando martilleaba el tacón, lo hacía con tal voluptuosidad, que parecía que machacaba cabezas de tiranos.
    • 1935 Ciezar, A. N. "Muerte redentora" [19-04-1935] Heraldo de Almería (Almería) Esp (HD)
      Cuando esta operación se realizaba, sonó un grito desgarrador que rompió aquel silencio tenebroso, al propio tiempo que una mano mostraba un trozo de tela. Si, si —exclamaron los verdugos—. Venga un paño con que cubrir el cuerpo. Una vez cubierto elevaron la cruz, martilleando los clavos despiadadamente; martillazos, que herían al propio tiempo las carnes benditas del Hijo y el acongojado corazón de la Madre.
    • 1980 Rojas, C. García Lorca [1982] Esp (CDH )
      Abrió la puerta de un puntapié, precipitándose sobre esta mesa y empezó a martillearla a puñetazos. «¿Puede saberse cómo pondrás coto a los crímenes de los asesinos? ¿Hasta cuándo permitirás que esta chusma nos manche a todos con sus delitos?» «Pepe, siéntate, cállate y escúchame —le repliqué muy fríamente—. Por más gente que mate esta chusma, como la llamas, sacrificará menos que yo fusilo muy a pesar mío. Aquí no hay tiempo de juzgar a nadie.
    • 1984 Benítez, J. J. Caballo Troya I [1994] Esp (CDH )
      Antes de levantar la vista hacia el centurión, el soldado que se disponía a martillear el clavo —sumamente extrañado ante la docilidad del «rey de los judíos»— miró a sus compañeros, rubricando su sorpresa con un significativo levantamiento de cejas. Los otros, igualmente atónitos, respondieron con idéntica mueca.
    • 2004 Marías, F. Invasor Esp (CORPES)
      - ¡Déjanos! ¡Nos vamos a casar! -me grita la chica, y ese futuro teóricamente feliz encoleriza a la bestia. Va hacia ellos, levanto el martillo. - ¡Fuera, largo de aquí! -les chillo desesperadamente; el chico comienza a ponerse en pie-. ¡El martillo está vivo, no lo puedo parar! - ¡Hostia, está loco! -La chica tira del novio y echan a correr, él cojeando; debí de alcanzarle en la rodilla. Me desfogo martilleando una farola para darles tiempo a huir. Es imposible que lo sospechen, pero lo hago para salvarles la vida. Golpeo, golpeo, golpeo. La farola queda abollada, casi doblada, y yo agotado, empapado en sudor. Pero ellos han escapado, están a salvo de mí. Los veo correr, huir de mí.
    • 2013 Khraiche Ruiz-Zorrila, H. Retornados Esp (CORPES)
      Varios OPERARIOS arreglan los destrozos en el Ala de Retornados. Cambian cristales, sustituyen mobiliario, martillean paredes. CLARA y el DIRECTOR recorren el pasillo central supervisando la pequeña obra. Lógicamente, no hay ningún paciente.
    • 2016 Ortega Cruz, R. Madrid 1999 s. p. Esp (BD)
      De una puerta entreabierta sale un fuerte olor a cuero y betún. La puerta es vieja y descascarillada, como el interior, donde un hombre, bajo la luz de una bombilla pelada, martillea la suela de unos zapatos. Un taburete de madera le sirve de asiento. Otro más grande, para apoyar el zapato. [...] Desde luego, el taller da pena: un cuartucho pequeño con trozos de suela por el suelo, unos cuantos zapatos viejos en hilera, unos cuantos tarros con pinceles, betún y clavos sobre una estantería, el martillo y un zapato sobre el banco de trabajo.
    • 1607-1645 Duque Estrada, D. Comentarios desengañado [1982] 291 Esp (CDH )
      Jamás se puso banda, tahalí o hizo bandera que no pusiese esta empresa en esta forma: tres memorias o anillos en una, y un yunque de herrero sobre un corazón con un martillo que las atormenta; y sobre esta empresa la ocasión con la rueda de la fortuna y un cuchillo que la divide volando. Ésta significa la que perdió, porque voló para no tornar; el martillo, el dolor que atormenta este bien perdido, martilleando el corazón sobre el yunque de la paciencia, con que sufre tanta pena. Éste era nuestro entretenimiento, sin dejarme apartar un punto de sí; pero no me faltaba mi dolor de cabeza, porque mientras yo estaba entretenido con él, Doña Francisca era fuerza hablase con otros, que, aunque era tenida por hombre, no sin algún resquicio de sospecha.
    • 1655 Fernández, M. Olla podrida [1655] 230 Esp (CDH )
      Ai en cierto relox tan artificioso como antiguo un ombre que en sus manos muestra una mezclada e chura de cuerno i trompeta i porque güela la casa a ombre, suena como él i calla ella junto al qual está una muger; pues no se pudiera formar este triángulo sin ella; tiene un martillo en las manos badajo de una campanilla córnea, suena el ombre con gravedad; responde ella con martillada; otras tantas como oras, da cornadas; él con su bocina promulga la sentencia por gran revisión a cortina corrida; ella se disculpa echando su culpa a la campana; a la serpiente martilleándola para que a todos conste; que no ace poco quien su mal echa a otro.
    • c1788-c1796 Forner, J. P. Exequias Leng cast [2000] Esp (CDH )

      — Apolo es muy justiciero —le dijo entonces Cervantes, conociendo el motivo de la admiración—; notó que la excelente impresión de este libro tenía asco de estar empleada en una fría serie de malas prosas en consonantes llamadas poema, sólo porque martillean la oreja con el golpeo de la rima; hízosele cargo de conciencia que, en un mismo cuerpo, anduviesen juntas dos obras maestras, una en elegancia y otra en ridiculez, y en un momento vimos, no sin maravilla, que la excelencia tipográfica pasó a honrarse con las sátiras de Bartolomé de Argensola y que este poema septentrional quedó impreso en estrazones [...].

    • 1796 Anónimo "Teatros [...]. Buen labrador" [01-01-1796] t. XI, p. 140 Continuación del Memorial Literario, Instructivo y Curioso de la Corte de Madrid (Madrid) Esp (HD)
      El lenguage en algunos lugares es incorrecto; edefesio ó adefesio (en el principio del primer acto) es una palabra impropia: poco mas abaxo hablando D. Silverio usa de la voz robicidio que no la inventara el mismo Plauto, que fue muy licenciado en esto. Petronila dice: Que martillée el Herrero. No se dice martillear, sino martillar.
    • 1873-1876 Caro, M. A. Trad Eneida, Virgilio [1873-1876] Co (CDH )
      Esta á la eolia Lípara se arrima / Y á la sícula costa, isla ardua: humea / De riscos erizada: en honda sima / Truena la ancha caverna ciclopea, / Etna nuevo que el negro oficio lima: / Golpe duro los yunques martillea; / El candente metal no da sosiego, / Zumba el aire, en la fragua aceza el fuego.
    • 1891 Dánvila Collado, F. "Sepulcros calle puerto" [01-11-1891] t. V, p. 263 El Archivo. Revista de Ciencias Históricas (Valencia) Esp (HD)
      Parece de sentido común que la fábrica de un sepulcro implique la conservación del cadáver aislándole de los elementos que pueden destruirle, y aquí resulta que si se aisla el cuerpo, no se quieren suprimir los agentes de su descomposición, lo cual está perfectamente de acuerdo con los preceptos thalmúdicos. Era habitual en los entierros judíos (como aún lo es en algunas kehilas alemanas) que la caja donde se encerraba el cadáver se construyera con tablas endebles y delgadas , apenas sujetas por algún clavo, que martilleaban parientes y amigos, caja que se desclavaba y rompía en la fosa, para facilitar que el espíritu del fallecido pudiera subir sin obstáculo alguno á juntarse con los de sus mayores y con los patriarcas Abraham y Jacob.
    • 1893 Anónimo (X.) "Lavadero público" [20-04-1893] El Alicantino: Diario Católico (Alicante) Esp (HD)
      Los operarios emplean para la dilusión la legía Fénix, la sosa, los jabones más detergentes, pero ni por esas; las ponen en las calderas hirvientes, hacen pasar al través de las piezas corrientes de vapor á grandes atmósferas, las cuelan repetidamente, las colocan en prensas de fuerte presión, las fustigan con palas ó las martillean con los mazos de los batanes ó con aspas como las de los molinos de viento; pero todas esas operaciones nada consiguen; las piezas ó actas, continúan súcias y asquerosas en grado extremo, y cuanto más las manejan, mayores manchas se descubren en los tales trapos.
    • 1894 Juan Buscón (Ezequiel Boixet y Castells) "Piso alquilar" [09-04-1894] La Ilustración Artística (Barcelona) Esp (HD)
      El rótulo que se balanceaba junto á la puerta, movido por las ráfagas del viento, atrajo mis miradas, y súbitamente experimenté un deseo irresistible de subir aquellas escaleras, de visitar aquel piso, en donde no había vuelto á poner los pies después de tantos años transcurridos. —¿Se puede ver este cuarto desalquilado?, pregunté al portero, un maestro remendón que metido en su jaula de cristales martilleaba recio el zapato sujeto entre las rodillas.
    • 1914 Pagés, A. Gran diccionario lengua castellana (NTLLE)
      MARTILLEAR: a. Martillar [| batir y dar golpes con el martillo].
    • 1925 RAE DRAE (15.ª ed.) (NTLLE)
      MARTILLEAR. tr. Martillar [| batir y dar golpes con el martillo]
    • 1929 Asturias, M. Á. "Barba provisional" París 1924-1933 Gu (CDH )

      Por distraer el ocio, que el hambre hace un hueco insoportable, como una sepultura o la bolsa del cangurú, me detuve a ver trabajar un zapatero remendón. ¡Cuánto amor ponía en su trabajo! Un virtuoso del martillo, sin duda. Tallaba los bordes de la suela con filudo acero —un zapato viejo tiene algo de corazón— y luego martilleaba clavitos pequeños, como microbios de oro.

    • 1932 Samblancat, Á. Mi dama [1979] Esp (CDH )

      Los pueblos son rebaños llevados siempre al desolladero a toque de esquilón.

      Se le sabía tan misántropo y tan bilioso, que decían que, cuando cortaba la suela, se imaginaba que yugulaba burgueses, y, cuando martilleaba el tacón, lo hacía con tal voluptuosidad, que parecía que machacaba cabezas de tiranos.
    • 1935 Ciezar, A. N. "Muerte redentora" [19-04-1935] Heraldo de Almería (Almería) Esp (HD)
      Cuando esta operación se realizaba, sonó un grito desgarrador que rompió aquel silencio tenebroso, al propio tiempo que una mano mostraba un trozo de tela. Si, si —exclamaron los verdugos—. Venga un paño con que cubrir el cuerpo. Una vez cubierto elevaron la cruz, martilleando los clavos despiadadamente; martillazos, que herían al propio tiempo las carnes benditas del Hijo y el acongojado corazón de la Madre.
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] 335 Esp (CDH )
      El ekón y los tambores martilleaban rítmicamente los oídos, conjurando la presencia del eribangandó oculto en el fambá secreto, diablito rojo y negro que se retorcía y bailaba con tintineo de campanillas al dirigirse a los neófitos postrados, Indísime Isón Paraguao Quende Yayomá y deslizar sus piernas sobre ellos, Indísime Isón Paraguao Quende Yayomá y frotarles el gallo por el cuerpo, Indísime Isón Paraguao Quénde Yayomá que corcaban todos los fieles al unísono, como una plegaria loca, como un ensalmo, Indisíme Isón Paraguao Quende Yayomá, fraternidad y amor de los que únicamente tú eras excluido.
    • 1980 Rojas, C. García Lorca [1982] Esp (CDH )
      Abrió la puerta de un puntapié, precipitándose sobre esta mesa y empezó a martillearla a puñetazos. «¿Puede saberse cómo pondrás coto a los crímenes de los asesinos? ¿Hasta cuándo permitirás que esta chusma nos manche a todos con sus delitos?» «Pepe, siéntate, cállate y escúchame —le repliqué muy fríamente—. Por más gente que mate esta chusma, como la llamas, sacrificará menos que yo fusilo muy a pesar mío. Aquí no hay tiempo de juzgar a nadie.
    • 1984 Benítez, J. J. Caballo Troya I [1994] Esp (CDH )
      Antes de levantar la vista hacia el centurión, el soldado que se disponía a martillear el clavo —sumamente extrañado ante la docilidad del «rey de los judíos»— miró a sus compañeros, rubricando su sorpresa con un significativo levantamiento de cejas. Los otros, igualmente atónitos, respondieron con idéntica mueca.
    • 1986 Morales Pettorino, F. / Quiroz Mejías, Ó. / Peña Álvz, J. J. DiccChilenismos, III Ch (NTLLE)
      martillear tr. Golpear intermitentemente con el martillo o como se hace con el martillo.
    • 1989 RAE DMILE (4.ª ed.) (NTLLE)
      martillear. tr. martillar [| batir y dar golpes con el martillo]
    • 2004 Marías, F. Invasor Esp (CORPES)
      - ¡Déjanos! ¡Nos vamos a casar! -me grita la chica, y ese futuro teóricamente feliz encoleriza a la bestia. Va hacia ellos, levanto el martillo. - ¡Fuera, largo de aquí! -les chillo desesperadamente; el chico comienza a ponerse en pie-. ¡El martillo está vivo, no lo puedo parar! - ¡Hostia, está loco! -La chica tira del novio y echan a correr, él cojeando; debí de alcanzarle en la rodilla. Me desfogo martilleando una farola para darles tiempo a huir. Es imposible que lo sospechen, pero lo hago para salvarles la vida. Golpeo, golpeo, golpeo. La farola queda abollada, casi doblada, y yo agotado, empapado en sudor. Pero ellos han escapado, están a salvo de mí. Los veo correr, huir de mí.
    • 2013 Khraiche Ruiz-Zorrila, H. Retornados Esp (CORPES)
      Varios OPERARIOS arreglan los destrozos en el Ala de Retornados. Cambian cristales, sustituyen mobiliario, martillean paredes. CLARA y el DIRECTOR recorren el pasillo central supervisando la pequeña obra. Lógicamente, no hay ningún paciente.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      martillear. [...] tr. Dar repetidos golpes con el martillo.
    • 2016 Ortega Cruz, R. Madrid 1999 s. p. Esp (BD)
      De una puerta entreabierta sale un fuerte olor a cuero y betún. La puerta es vieja y descascarillada, como el interior, donde un hombre, bajo la luz de una bombilla pelada, martillea la suela de unos zapatos. Un taburete de madera le sirve de asiento. Otro más grande, para apoyar el zapato. [...] Desde luego, el taller da pena: un cuartucho pequeño con trozos de suela por el suelo, unos cuantos zapatos viejos en hilera, unos cuantos tarros con pinceles, betún y clavos sobre una estantería, el martillo y un zapato sobre el banco de trabajo.
    1. v. En uso absoluto.
      Esquema sintáctico
      docs. (1620-2023) 13 ejemplos:
      • 1620 Luna, J. Segunda parte Lazarillo [1996] 47 Esp (CDH )
        El padre, como más maduro o como más podrido, dijo me dejasen y que, si yo decía la verdad de quien era el robador de su honra, no me harían más mal. No les podía satisfacer su deseo, porque ni sabía quien era ni lo había visto en mi vida hasta que salió del ataúd. Como no les decía nada, tornaban de nuevo: allí era el gemir, allí el [pag. 83] llorar mi desdicha, allí el suspirar y renegar de mi corta fortuna, pues siempre hallaba nuevas invenciones para perseguirme. Díjeles, como pude, me dejasen, que yo les contaría lo que había en aquel caso: hiciéronlo, y yo les dije al pie de la letra lo que pasaba; pero no daban crédito a la verdad. Viendo que la tempestad no cesaba, determiné engañarlos, si podía, y así les prometí de enseñarles el malechor. Cesaron de martillear sobre mí, ofreciéndome maravillas. Preguntáronme cómo se llamaba y adónde vivía. Respondíles que no sabía el nombre, ni menos el de su calle; pero si ellos me querían llevar (porque irme por mis pies era imposible, según me habían maltratado), les enseñaría su casa.
      • 2023 Pombo, Á. Santander 1936 Esp (CORPES)
        habilidades sociales que su hermano menor. Alvarín se había ido volviendo el hijo preferido, aunque solo fuese porque era el que más tiempo pasaba con su padre. Y los ecos que llegaban hasta su dormitorio, los incidentes santanderinos cotidianos, se sucedían bruscamente ahora, como los golpazos discontinuos de un albañil o un carpintero que martilleara discontinuamente en algún lugar del inmueble. Cayito se cambiaba de ropa dos o tres veces al día para jugar al tenis, para salir a almorzar o tomar el aperitivo, para irse a bailar hasta tarde por la noche en cualquier parte. El único cambio indumentario de Alvarín fue aparecer de pronto con
      • 1620 Luna, J. Segunda parte Lazarillo [1996] 47 Esp (CDH )
        El padre, como más maduro o como más podrido, dijo me dejasen y que, si yo decía la verdad de quien era el robador de su honra, no me harían más mal. No les podía satisfacer su deseo, porque ni sabía quien era ni lo había visto en mi vida hasta que salió del ataúd. Como no les decía nada, tornaban de nuevo: allí era el gemir, allí el [pag. 83] llorar mi desdicha, allí el suspirar y renegar de mi corta fortuna, pues siempre hallaba nuevas invenciones para perseguirme. Díjeles, como pude, me dejasen, que yo les contaría lo que había en aquel caso: hiciéronlo, y yo les dije al pie de la letra lo que pasaba; pero no daban crédito a la verdad. Viendo que la tempestad no cesaba, determiné engañarlos, si podía, y así les prometí de enseñarles el malechor. Cesaron de martillear sobre mí, ofreciéndome maravillas. Preguntáronme cómo se llamaba y adónde vivía. Respondíles que no sabía el nombre, ni menos el de su calle; pero si ellos me querían llevar (porque irme por mis pies era imposible, según me habían maltratado), les enseñaría su casa.
      • a1791 Comella, L. F. Buen labrador p. 5 Esp (BD)
        Petr. Quién consentiria que ellos / despoticamente hiciesen / quanto les dicta su genio / estrafalario? á nosotras / nos impiden que cantemos, / que machaque el Boticario, / que martillee el herrero: / Ellos quieren que los mozos / los hablen con el sombrero / en la mano, que les sirvan / de apoyo en sus devaneos, / que les hagan los recados, / y que reciban en premio / de su mano una paliza / si no lo hacen con esmero [...].
      • 1835 Larra, M. J. Modos vivir [2000] Fígaro Esp (CDH )

        Así es que empiezan por aborrecer al zapatero, y desahogan su amor propio resentido en quejas contra las aristocráticas vecinas. Pero al cabo el encono pasa, sobre todo considerando que desde que se ha establecido allí el zapatero, a lo menos está el portal limpio.

        Una vez admitido, se agarra a la casa como un alga a las rocas; es tan inherente a ella como un balcón o una puerta, pero se parece a la hiedra y a la mujer: abraza para destruir. Es la víbora abrigada en el pecho; es el ratón dentro del queso. Por ejemplo, canta y martillea y parece no hacer otra cosa.

      • 1865 Justiniano Arribas, J. Roger [1865] Esp (CDH )
        Rotas las picas, fulgen las espadas, / Que cual hierro en la fragua, centellean; / Y entrambas sin cesar se ven alzadas, / Y en el contrario almete martillean. / Al golpear deshechas las celadas, / Ambos la muerte en su rencor desean; / Mas Dios ampara al generoso hispano, / Y del bridon derriba al mahometano.
      • 1900 Blasco Ibáñez, V. Entre naranjos [1997] Esp (CDH )
        Tenía en los alrededores de Alcira almacenes enormes como iglesias, donde ejércitos de muchachas empapelaban cantando las naranjas y cuadrillas de carpinteros martilleaban día y noche en la blanca madera de las cajas de exportación. Compraba con un solo golpe de vista la cosecha de huertos enteros, sin equivocarse más allá de algunas arrobas. En cuanto al pago, la ciudad estaba orgullosa de su millonario. Ni en el Banco de España había la formalidad y la confianza que en su casa. Nada de empleados ni mesas: todo a la pata la llana; pero ya se podían pedir miles de duros, que, como él quisiera, no tenía más que meterse en su alcoba, y de misteriosos escondrijos sacaba cada fajo de billetes que metía miedo.
      • 1926 Arlt, R. Juguete rabioso [1993] Ar (CDH )

        De las calles de sombra formadas por los altos muros de los galpones, pasaba a la terrible claridad del sol, a instantes un empellón me arrojaba a un costado, los gallardetes multicolores de los navíos se rizaban con el viento; más abajo, entre la muralla negra y el casco rojo de un transatlántico, martilleaban incesantemente los calafateadores, y aquella demostración gigantesca de poder y riqueza, de mercaderías apiñadas y de bestias pataleando suspendidas en el aire, me azoraba de angustia.

      • 1929 Asturias, M. Á. "Funerales mariscal Foch" París 1924-1933 Gu (CDH )
        Los obreros construían las tribunas, afanados, martilleando, resoplando, y en la buena primera claridad del alba, desfilaban las primeras gentes, con provisiones de boca y sillas, para coger buen lugar en las calles, plazas y sitios por donde esa mañana (martes santo), iba a pasar el entierro. Todos esperaban un día primaveral, pero, como si el tiempo también conociese la pena que embargaba el corazón de todo buen francés, amaneció un día sin sol o con un sol muy pálido, de cielo oscurecido por una espesa bruma amarillenta.
      • 1937 Agraz, Antonio Unión de hermanos proletarios 82 Romances publicados en la CNT Esp (CDH )
        ¿Qué pasa abuela, qué pasa? / ¿Qué es eso que viene, abuela? / ¿Por qué se alegra mi padre? / ¿Por qué mi madre se alegra? / ¿Por qué mi hermana Sofía / sale del taller contenta? / ¿Por qué mi hermano el mayor / martillea con más fuerza, / y no riñe con Alberto / cuando su trabajo dejan? / ¿Por qué se abrazan, alegres, / los hombres en las trincheras? / ¿Qué es eso, abuela, que viene, / que avanza, que ya se acerca, / que corre por los caminos, / que salta por las mesetas, / que sube por las montañas, / que baja por las laderas, / que surca, veloz, los ríos / y que por los aires vuela / sembrando cariños nuevos, / fundiendo esperanzas nuevas? / La abuela quitó las gafas, / guarda de su
      • 1977 Giménez-Arnau, J. Islas Transparentes [1977] Esp (CDH )
        Se oían ruidos metálicos, como de herreros martilleando contra yunques, sonidos vibratorios, como de soldados haciendo blandir espadas y lanzas contra escudos y yelmos. Atravesaron una galería mortecina y desembocaron en una zona de amplios corredores que circundaban el castillo. Sus paredes estaban labradas en plata y por todas partes ardían antorchas. El maestro de ceremonias les condujo a las puertas de sus respectivos aposentos, y después de hacer una grave reverencia, desapareció.
      • 1981 Barnet, M. Gallego [1981] Cu (CDH )

        A los pocos días yo ya me había fijado bastante. Soy muy curioso. Le demostré que podía martillear, clavar las charranchas a las tablas, que tenía luces para medir. Ayudé a construir los encofrados para una casa grande que levantaron en la calle Reina. Me hice experto en hacer soleras para afincar los techos. Siempre andaba colgado por allá arriba, con mi cojera y todo. Sacaba la altura del piso y ponía las columnas a nivel, casi sin usar las cintas de medir.

      • 2005 Peña, Á. "Feria trencito" Hoy digital RD (CORPES)
        Parece que se construye una gran ciudad moderna impregnada de atractivas novedades. Es como si la capital, el país, se hubiesen trasladado a la Plaza de la Cultura a crear un mundo maravilloso de película, novela, cuento de hadas. Cientos de obreros construyen casetas, levantan pabellones, arman tarimas, colocan mesas y sillas, pintan paredes y techos, instalan cables y luces, cargan y desmontan, martillean, taladran, serruchan, clavan, mientras vehículos de todos los tamaños y marcas transitan impacientes buscando estacionamientos imposibles.
      • 2023 Pombo, Á. Santander 1936 Esp (CORPES)
        habilidades sociales que su hermano menor. Alvarín se había ido volviendo el hijo preferido, aunque solo fuese porque era el que más tiempo pasaba con su padre. Y los ecos que llegaban hasta su dormitorio, los incidentes santanderinos cotidianos, se sucedían bruscamente ahora, como los golpazos discontinuos de un albañil o un carpintero que martilleara discontinuamente en algún lugar del inmueble. Cayito se cambiaba de ropa dos o tres veces al día para jugar al tenis, para salir a almorzar o tomar el aperitivo, para irse a bailar hasta tarde por la noche en cualquier parte. El único cambio indumentario de Alvarín fue aparecer de pronto con
      • 1620 Luna, J. Segunda parte Lazarillo [1996] 47 Esp (CDH )
        El padre, como más maduro o como más podrido, dijo me dejasen y que, si yo decía la verdad de quien era el robador de su honra, no me harían más mal. No les podía satisfacer su deseo, porque ni sabía quien era ni lo había visto en mi vida hasta que salió del ataúd. Como no les decía nada, tornaban de nuevo: allí era el gemir, allí el [pag. 83] llorar mi desdicha, allí el suspirar y renegar de mi corta fortuna, pues siempre hallaba nuevas invenciones para perseguirme. Díjeles, como pude, me dejasen, que yo les contaría lo que había en aquel caso: hiciéronlo, y yo les dije al pie de la letra lo que pasaba; pero no daban crédito a la verdad. Viendo que la tempestad no cesaba, determiné engañarlos, si podía, y así les prometí de enseñarles el malechor. Cesaron de martillear sobre mí, ofreciéndome maravillas. Preguntáronme cómo se llamaba y adónde vivía. Respondíles que no sabía el nombre, ni menos el de su calle; pero si ellos me querían llevar (porque irme por mis pies era imposible, según me habían maltratado), les enseñaría su casa.
      • a1791 Comella, L. F. Buen labrador p. 5 Esp (BD)
        Petr. Quién consentiria que ellos / despoticamente hiciesen / quanto les dicta su genio / estrafalario? á nosotras / nos impiden que cantemos, / que machaque el Boticario, / que martillee el herrero: / Ellos quieren que los mozos / los hablen con el sombrero / en la mano, que les sirvan / de apoyo en sus devaneos, / que les hagan los recados, / y que reciban en premio / de su mano una paliza / si no lo hacen con esmero [...].
      • 1835 Larra, M. J. Modos vivir [2000] Fígaro Esp (CDH )

        Así es que empiezan por aborrecer al zapatero, y desahogan su amor propio resentido en quejas contra las aristocráticas vecinas. Pero al cabo el encono pasa, sobre todo considerando que desde que se ha establecido allí el zapatero, a lo menos está el portal limpio.

        Una vez admitido, se agarra a la casa como un alga a las rocas; es tan inherente a ella como un balcón o una puerta, pero se parece a la hiedra y a la mujer: abraza para destruir. Es la víbora abrigada en el pecho; es el ratón dentro del queso. Por ejemplo, canta y martillea y parece no hacer otra cosa.

      • 1865 Justiniano Arribas, J. Roger [1865] Esp (CDH )
        Rotas las picas, fulgen las espadas, / Que cual hierro en la fragua, centellean; / Y entrambas sin cesar se ven alzadas, / Y en el contrario almete martillean. / Al golpear deshechas las celadas, / Ambos la muerte en su rencor desean; / Mas Dios ampara al generoso hispano, / Y del bridon derriba al mahometano.
      • 1900 Blasco Ibáñez, V. Entre naranjos [1997] Esp (CDH )
        Tenía en los alrededores de Alcira almacenes enormes como iglesias, donde ejércitos de muchachas empapelaban cantando las naranjas y cuadrillas de carpinteros martilleaban día y noche en la blanca madera de las cajas de exportación. Compraba con un solo golpe de vista la cosecha de huertos enteros, sin equivocarse más allá de algunas arrobas. En cuanto al pago, la ciudad estaba orgullosa de su millonario. Ni en el Banco de España había la formalidad y la confianza que en su casa. Nada de empleados ni mesas: todo a la pata la llana; pero ya se podían pedir miles de duros, que, como él quisiera, no tenía más que meterse en su alcoba, y de misteriosos escondrijos sacaba cada fajo de billetes que metía miedo.
      • 1926 Arlt, R. Juguete rabioso [1993] Ar (CDH )

        De las calles de sombra formadas por los altos muros de los galpones, pasaba a la terrible claridad del sol, a instantes un empellón me arrojaba a un costado, los gallardetes multicolores de los navíos se rizaban con el viento; más abajo, entre la muralla negra y el casco rojo de un transatlántico, martilleaban incesantemente los calafateadores, y aquella demostración gigantesca de poder y riqueza, de mercaderías apiñadas y de bestias pataleando suspendidas en el aire, me azoraba de angustia.

      • 1929 Asturias, M. Á. "Funerales mariscal Foch" París 1924-1933 Gu (CDH )
        Los obreros construían las tribunas, afanados, martilleando, resoplando, y en la buena primera claridad del alba, desfilaban las primeras gentes, con provisiones de boca y sillas, para coger buen lugar en las calles, plazas y sitios por donde esa mañana (martes santo), iba a pasar el entierro. Todos esperaban un día primaveral, pero, como si el tiempo también conociese la pena que embargaba el corazón de todo buen francés, amaneció un día sin sol o con un sol muy pálido, de cielo oscurecido por una espesa bruma amarillenta.
      • 1937 Agraz, Antonio Unión de hermanos proletarios 82 Romances publicados en la CNT Esp (CDH )
        ¿Qué pasa abuela, qué pasa? / ¿Qué es eso que viene, abuela? / ¿Por qué se alegra mi padre? / ¿Por qué mi madre se alegra? / ¿Por qué mi hermana Sofía / sale del taller contenta? / ¿Por qué mi hermano el mayor / martillea con más fuerza, / y no riñe con Alberto / cuando su trabajo dejan? / ¿Por qué se abrazan, alegres, / los hombres en las trincheras? / ¿Qué es eso, abuela, que viene, / que avanza, que ya se acerca, / que corre por los caminos, / que salta por las mesetas, / que sube por las montañas, / que baja por las laderas, / que surca, veloz, los ríos / y que por los aires vuela / sembrando cariños nuevos, / fundiendo esperanzas nuevas? / La abuela quitó las gafas, / guarda de su
      • 1977 Giménez-Arnau, J. Islas Transparentes [1977] Esp (CDH )
        Se oían ruidos metálicos, como de herreros martilleando contra yunques, sonidos vibratorios, como de soldados haciendo blandir espadas y lanzas contra escudos y yelmos. Atravesaron una galería mortecina y desembocaron en una zona de amplios corredores que circundaban el castillo. Sus paredes estaban labradas en plata y por todas partes ardían antorchas. El maestro de ceremonias les condujo a las puertas de sus respectivos aposentos, y después de hacer una grave reverencia, desapareció.
      • 1981 Barnet, M. Gallego [1981] Cu (CDH )

        A los pocos días yo ya me había fijado bastante. Soy muy curioso. Le demostré que podía martillear, clavar las charranchas a las tablas, que tenía luces para medir. Ayudé a construir los encofrados para una casa grande que levantaron en la calle Reina. Me hice experto en hacer soleras para afincar los techos. Siempre andaba colgado por allá arriba, con mi cojera y todo. Sacaba la altura del piso y ponía las columnas a nivel, casi sin usar las cintas de medir.

      • 2000 Quesada, R. Big Banana [2000] Ho (CDH )

        Y la mujer se retira a su computadora, y desde allá hace alguna pregunta, que si vio Otelo, cuál o cuáles son sus actores favoritos. Él responde por obligación, pues en verdad no le haría falta seguir conversando. La mujer sabe, y eso es lo importante, ella sabe que él no nació para estar con el martillo al que ha dejado de odiar y más bien martillea al ritmo de una película musical: «I like to live in America, everything is free in America...»

      • 2005 Peña, Á. "Feria trencito" Hoy digital RD (CORPES)
        Parece que se construye una gran ciudad moderna impregnada de atractivas novedades. Es como si la capital, el país, se hubiesen trasladado a la Plaza de la Cultura a crear un mundo maravilloso de película, novela, cuento de hadas. Cientos de obreros construyen casetas, levantan pabellones, arman tarimas, colocan mesas y sillas, pintan paredes y techos, instalan cables y luces, cargan y desmontan, martillean, taladran, serruchan, clavan, mientras vehículos de todos los tamaños y marcas transitan impacientes buscando estacionamientos imposibles.
      • 2023 Pombo, Á. Santander 1936 Esp (CORPES)
        habilidades sociales que su hermano menor. Alvarín se había ido volviendo el hijo preferido, aunque solo fuese porque era el que más tiempo pasaba con su padre. Y los ecos que llegaban hasta su dormitorio, los incidentes santanderinos cotidianos, se sucedían bruscamente ahora, como los golpazos discontinuos de un albañil o un carpintero que martilleara discontinuamente en algún lugar del inmueble. Cayito se cambiaba de ropa dos o tres veces al día para jugar al tenis, para salir a almorzar o tomar el aperitivo, para irse a bailar hasta tarde por la noche en cualquier parte. El único cambio indumentario de Alvarín fue aparecer de pronto con
    2. Acepción en desuso
    3. v. En pasiva refleja.
      Esquema sintáctico
      docs. (1845) Ejemplo:
      • 1845 Losela Rdz, M. Física médica p. 61 Esp (BD)
        Para que sea mayor el efecto de esta máquina, en vez de apretar la base se dan golpes con la cuña, puesta en la estremidad de una placa, como en el hacha, y cuando la cuña no tiene movimiento, se martillea fuertemente su base.
    4. v. Con dativo simpatético.
      Esquema sintáctico
      docs. (1945-2005) 2 ejemplos:
      • 1945 Valserra, F. Pugilismo [1954] Técnica boxeo Esp (CDH )
        Pero Pólux lo evitó agachándose, y levantando de nuevo la cabeza contestó con su puño sólido a la sien derecha de su adversario, golpeándole al mismo tiempo con el brazo. Una sangre negruzca empezó a manar de la sien abierta. Entonces, con la otra mano, Pólux le golpeó la boca, haciéndole chirriar los dientes a cada golpe, y alternando cada vez con mayor rapidez la danza de sus puños le martilleó la cara como si quisiera clavar una contra otra ambas mejillas.
      • 2005 Cordero Güiza, C. "Dial" Teatro. Promoción Resad 2004 Esp (CORPES)
        Recordé el dolor, la sangre infantil, la primera sangre de la pubertad, la sangre que sale cada mes de ese pozo muerto de placer para recordarme que soy mujer. Miré mi cuerpo mutilado. Tus manos me hacían volar, mientras tu pene erecto me martilleaba las entrañas sin sentir nada. Miré como mi pueblo me privaba del éxtasis de mi cuerpo, del sexo de los hombres, para someterme a sus leyes. Nunca me atreví a decírtelo. Hoy ya es tarde.
    5. part-adj. Participio-adjetivo de martillear.
      docs. (1958) Ejemplo:
      • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 152 Mx (CDH )
        Siempre igual. Federico quiso creer que faltaría un segundo para que escuchara lo que pensaba; paseó la vista de la bata de seda y el talle frágil y la nuca perfumada —de Norma a sus propias manos amoratadas, al porte solemne y rígido, a su propia efigie, reflejada también en el espejo común: ¿cuál sería el punto de unión del rostro diamantino que reproducía todas las páginas de modas martilleadas hasta convertir esa subespecie de la elegancia singular en la muestra común de una vulgaridad clandestina, y el rostro grueso y oscuro, de carnes espesas y ojos de cucaracha y sienes rapadas que asomaba a su lado? Las palabras jamás lo habían dicho. Las palabras jamás se pronuncian.
    6. inf-nom. Infinitivo nominal.
      docs. (1962-1990) 2 ejemplos:
      • 1962 Cortázar, J. Cronopios [2003] 36 Ar (CDH )

        Empezamos la construcción un domingo por la tarde, después de los ravioles. [...] El lunes una parte de la familia se fue a sus respectivos empleos y ocupaciones, ya que de algo hay que morir, y los demás empezamos a levantar la horca mientras mi tío el mayor consultaba dibujos antiguos para la rueda. Su idea consistía en colocar la rueda lo más alto posible sobre una pértiga ligeramente irregular, por ejemplo un tronco de álamo bien desbastado. Para complacerlo, mi hermano el segundo y mis primos carnales se fueron con la camioneta a buscar un álamo; entretanto mi tío el mayor y mi madre encajaban los rayos de la rueda en el cubo, y yo preparaba un suncho de fierro. En esos momentos nos divertíamos enormemente porque se oía martillear en todas partes [...].

      • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] 168 Ve (CDH )
        El ajetreo de los carpinteros y el estruendo del martillear y de las maldiciones llenaba la alta nave del astillero. Cada día se esperaba un convoy que no llegaba. Había sido menester enviar a algunos comandantes a recoger gente en otros puertos y a cumplir otros servicios inaplazables. Gil de Andrade salió con sus galeras a Mallorca, Santa Cruz a Cartagena, Sancho de Leiva a Gibraltar. Parecían más los que salían que los que llegaban. Ahora el rey le escribía reclamándole el retardo, como si fuera por su culpa.
    7. v. En construcción reflexiva.
      Esquema sintáctico
      docs. (1972) Ejemplo:
      • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] Esp (CDH )
        El canalón, que desde el tejado bajaba por la fachada del cobertizo, se había desprendido a una altura, que me obligó a buscar la escalera plegable, la caja de las herramientas y, como pausa reconfortadora en la cocina revuelta, un trago de aguardiente, que me insertase esa mentalidad de obrero manual que se precisa para estudiar, en el quinto escalón, el lugar de la alcayata y la longitud del alambre que ha de sujetar el maldito tubo, sin perforarlo ni martillearse más de tres veces los dedos. En tales manejos, oí el tamborileo de Sagrario en el vidrio de la ventana de la cocina. Mímicamente nos explicamos las respectivas ocupaciones y prometí, si no me desnucaba antes, asistir a sus tostadas con mantequilla.
    8. v. En pasiva perifrástica.
      Esquema sintáctico
      docs. (1993) Ejemplo:
      • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] Mx (CDH )
        ¿Qué se creía, que iba a mantener su Paraíso apartado de las leyes del progreso para siempre? Dese cuenta de que manteniendo un paraíso, usted sólo estaba multiplicando el deseo universal de invadirlo y aprovecharlo. Sépalo ya: No hay paraíso sin jacuzzi, champaña, Porsche y discoteca. No hay paraíso sin patatas fritas, hamburguesas, aguas gaseosas y pizzas napolitanas. Para todos los gustos. No se ande creyendo en la simbología de su nombre, portador de Cristo, paloma del espíritu santo. Regrese pues, vuele palomita, y lleve su mensaje: Sayonara, Cristo; Paraíso, Banzai! Wa! Wa! Wa! ¡Conformidad! El clavo que sobresale pronto será martilleado.
    1. v. tr. Moldear [un metal] a golpe de martillo.
      Sinónimo: martillar
      Esquema sintáctico
      docs. (1706-2018) 16 ejemplos:
      • 1706 Jesús, J. Quatro quaresmas continuas p. 264 Esp (BD)
        Todo es de oro mi Divino Amante, dize la Esposa. Tiene el oro, dize el Abad Lucas [...]. Tiene la liberalidad, y sufrimiento de nuestro Dios, y Señor, lo que el oro. Que si este quanto mas le martillean, mas se dilata, y mas luze, sin el mas minimo rompimiento, ni quebranto: Assi el acendrado oro de la inmensa bondad de Dios, quando mas las calenturas de los pecados de el mundo, le golpean, y le maltratan; mas dilata su Divino coraçon [...].
      • 2018 Pardo, P. "Chillida regresa Texas" El Mundo Esp (CORPES)
        Y es que las Gravitaciones — collages de papeles superpuestos, unidos con hilos y cuerdas — son una de las cosas que más llaman la atención de los texanos que visitan la exposición. El 12 de mayo por la mañana varios 'dallasitas' —por extraño que suene, así es como se llaman los habitantes de Dallas— miraban esas extrañas estructuras una y otra vez, y luego se extrañaban de ver en un vídeo a un hombre con varios ayudantes, vestidos como herreros, trabajando el hierro forjado. ¿Era la misma persona la que había hecho aquellas delicadas superposiciones de papel y cuerda, sin pegamento de ningún sitio, la que estaba martilleando un trozo de metal en la pantalla?
      • 1706 Jesús, J. Quatro quaresmas continuas p. 264 Esp (BD)
        Todo es de oro mi Divino Amante, dize la Esposa. Tiene el oro, dize el Abad Lucas [...]. Tiene la liberalidad, y sufrimiento de nuestro Dios, y Señor, lo que el oro. Que si este quanto mas le martillean, mas se dilata, y mas luze, sin el mas minimo rompimiento, ni quebranto: Assi el acendrado oro de la inmensa bondad de Dios, quando mas las calenturas de los pecados de el mundo, le golpean, y le maltratan; mas dilata su Divino coraçon [...].
      • 1786-1787 El Filósofo Rancio (Francisco José Marcos Alvarado Téllez) "Carta XII" [1825] p. 206 Cartas filosóficas, V Esp (BD)
        En tal caso es evidente que le arranca el Sol algunos pellizcos, los cuales con violencia del golpe se esparcen, ni mas ni menos que como las chispas del hierro encendido cuando lo martillean. Separadas así del sol y del cometa, como las chispas del hierro y el martillo, se pueden mudar en planetas con la misma facilidad que los gusarapos en mosquitos, y quedan andando las estaciones al rededor del sol.
      • 1845 Anónimo Trad Judío errante, II, Sué p. 324 Esp (BD)
        Llegará el dia del juicio... todo lo manifestaremos... leal, francamente; diremos, que exasperados... no hallando apoyo ni socorro alguno en la ley, nos hemos visto obligados á recurrir á la violencia... Forja, muchacho, añadió Dagoberto dirigiéndose á su hijo que martilleaba el encandecido hierro, forja... forja... sin temor; los jueces son personas honradas y absolverán á los hombres de bien.
      • 1857 Anónimo "Vocalizaciones" [23-08-1857] La Charanga (La Habana) Cu (HD)
        Un habitante de Nueva-York estaba condenado á habitar perpétuamente entre una lima y un martillo. Su cuarto estaba flanqueado por dos tiendas, en una de ellas Smith limaba todo el dia sierras, llaves y cerraduras, en la otra John martilleaba con encarnizamiento todo el hierro de los Estados-Unidos.
      • 1866 Mata, P. Tratado medicina, II p. 35 Esp (BD)
        Carreteros ó frabicantes de carros y coches. — [...]. Sin embargo, á algunos hemos visto con ciertos vestigios propios del carpintero; hay además notable desarrollo muscular en los brazos y hombros, en especial derechos, por la gran fuerza que desplegan al levantar el mazo y el martillo con que clavan los aros de las ruedas; cicatrices en las manos y cara, debidas á quemaduras que les hacen las chapas del hierro hecho ascua cuando le martillean sacándole de la fragua, en lo cual tienen algo de los cerrajeros y demas artesano que trabajan los metales candentes.
      • 1875 Castro Serrano, J. "Cármen Fortuny" [08-06-1875] La Ilustración Española y Americana (Madrid) Esp (HD)
        Cuando son algo mayores, roban ya leña para la fragua, llevan el borrico á beber, tiran la cuerda del fuelle, ó sostienen la punta de un hierro miéntras el hermano ó el padre lo martillean.
      • 1884 Rdz Méndez, R. "Revista higiene [...]. Cobre" [01-01-1884] t. XIV, p. 172 Revista de Medicina y Cirugía Prácticas (Madrid) Esp (HD)
        2.ª En un pueblo de Tarn (Durfort) toda la poblacion industrial, tanto los obreros que funden el cobre y lo martillean en caliente (martineurs), como los caldereros que lo machacan en frio, lo liman y pulimentan para darle una forma definitiva, trabajando unos y otros doce horas al dia en medio de polvo de óxido de cobre mezclado con el de hierro ó de cobre rojo casi puro, no se ha ofrecido, durante un muy largo período, ningun fenómeno morboso caracrerísitico [sic] ninguna enfermedad especial ó profesional que puedan directamente atribuirse á la inspiracion de estas partículas metálicas.
      • 1903 Anónimo "Trad Fatiga humana, René Chaughi" [17-06-1903] El Porvenir del Obrero (Mahón) Esp (HD)
        En las escuelas del porvenir pienso que los niños y los jóvenes de uno y otro sexo frecuentarán los grandes talleres, las fábricas, los campos y se ejercitarán trabajando la madera, amasando la arcilla, martilleando el hierro, segando el trigo.
      • 1920 Marsillac, J. "Industria rusa" [28-08-1920] Las Provincias: Diario de Valencia (Valencia) Esp (HD)
        La fábrica parecía en plena efervescencia de trabajo y, sin embargo... me acerqué a un equipo que se esforzaba por cambiar un cilindro; evidentemente, ni un hombre de aquellos conocía el oficio.. Miré a los puentes movibles: iban y venían sin reposo, pero transportaban pieza alguna. Me fijé en uno de los martillos neumáticos que tanto estrépito producían, y ví que lo gobernaba un chiquillo de quince años, el cual martilleaba una placa de hierro, únicamente por el placer de hacer ruido y dar a los visitantes la ilusión de una febril actividad.
      • 1933 Anónimo "Trad Crepúsculo Islam, Harry" [07-10-1933] Las Provincias: Diario de Valencia (Valencia) Esp (HD)
        Llegamos a los barrios musulmanes, a una de las entradas del gran bazar que es el zoco de los caldereros. Aquí, en vez de las mil pequeñas tiendecitas silenciosas, reinaba la más sonora actividad, repercutiendo en las bóvedas en donde unas aberturas regulares cuadradas, dejaban pasar la luz del día. Todos los artesanos, sentados a la puerta martilleaban el cobre dándole formas deliciosas, abullonándolo, formando rizos, manejándolo y volviéndolo con los pies. A lo mejor dos de ellos se ponían a golpear sobre la misma caldera, alternando sus golpes y regulando con cadencia musical la caída de sus martillos.
      • 1951 Barea, A. Forja rebelde [1958] Esp (CDH )

        Cuando la llave vuelva a su antigua cerradura, las viejas monedas se cambiarán por moneda nueva. Padre sueña con ir a Toledo. Dicen que es una ciudad de calles muy estrechas y allí tenemos nosotros una casa construida en piedra. Porque me han contado que todas las casas que una vez fueron de los judíos existen aún en Toledo. ¿Has visto tú Toledo?

        No aguardó por mi respuesta y continuó:

        — Mientras tanto nos moríamos de hambre. Padre martilleaba su plata y yo me iba a mendigar a la Luneta, aquí en Tetuán.

      • 1984 Berlanga, A. Gaznápira [1990] Esp (CDH )

        Últimamenteestá encaprichado con cizallar trozos de chapa, soldarlos, martillearlos, ponerlos tiesos con alambres por pechera, manos con dedos de púas, pelo de viruta de latón como la cresta de un gallo, una cabeza recia y hueca, hasta parecer todo una figura sin pies, que Moisés apoya —sin dejar de hablarla— sobre el fuelle de la fragua para que cabecee cuando trabaja. Tú te sigues sintiendo prieta nada másverle ¿por qué negarlo?, quién sabe si algún día...

      • 2004 Soler, A. Camino Ingleses Esp (CORPES)
        El Babirusa tenía una lanza. Era más alta que él y se la había fabricado martilleando al rojo un hierro alargado en la fundición Cuevas. "Es una lanza de los batusi", afirmaba orgulloso, con su flequillo de franciscano y sus ojos asiáticos. Con mucho esmero había incrustado el hierro de doble filo en el palo de una fregona, lo había contrapesado con otra pieza metálica en el extremo contrarió y le había dado tres tipos diferentes de barniz. La lanzaba por las tardes en el huerto de don Esteban, aquella explanada que había detrás de su casa.
      • 2010 Lobo, R. Cuadernos Kabul Historias mujeres Esp (CORPES)
        Makus y Wahib trabajan desde las siete de la mañana hasta las cinco de tarde martilleando el hierro fundido. Las tijeras grandes se venden a 800 afganis, unos 16 dólares. En cada jornada fabrican dos pero no hay tanta gente en el mercado de los pájaros con dinero para tal dispendio. Las tijeras medianas las venden a 150 afganis, tres dólares, y fabrican cinco cada jornada. Lo mismo que los cuchillos: cinco diarios a 150 afganis la unidad. Es la producción que generan los brazos de Makus y Wahib y su renuncia forzada a aprender. De ellos vive el tío que no dice su nombre, Masud, su padre, y el resto de los 10 miembros de la familia.
      • 2018 Pardo, P. "Chillida regresa Texas" El Mundo Esp (CORPES)
        Y es que las Gravitaciones — collages de papeles superpuestos, unidos con hilos y cuerdas — son una de las cosas que más llaman la atención de los texanos que visitan la exposición. El 12 de mayo por la mañana varios 'dallasitas' —por extraño que suene, así es como se llaman los habitantes de Dallas— miraban esas extrañas estructuras una y otra vez, y luego se extrañaban de ver en un vídeo a un hombre con varios ayudantes, vestidos como herreros, trabajando el hierro forjado. ¿Era la misma persona la que había hecho aquellas delicadas superposiciones de papel y cuerda, sin pegamento de ningún sitio, la que estaba martilleando un trozo de metal en la pantalla?
      • 1706 Jesús, J. Quatro quaresmas continuas p. 264 Esp (BD)
        Todo es de oro mi Divino Amante, dize la Esposa. Tiene el oro, dize el Abad Lucas [...]. Tiene la liberalidad, y sufrimiento de nuestro Dios, y Señor, lo que el oro. Que si este quanto mas le martillean, mas se dilata, y mas luze, sin el mas minimo rompimiento, ni quebranto: Assi el acendrado oro de la inmensa bondad de Dios, quando mas las calenturas de los pecados de el mundo, le golpean, y le maltratan; mas dilata su Divino coraçon [...].
      • 1786-1787 El Filósofo Rancio (Francisco José Marcos Alvarado Téllez) "Carta XII" [1825] p. 206 Cartas filosóficas, V Esp (BD)
        En tal caso es evidente que le arranca el Sol algunos pellizcos, los cuales con violencia del golpe se esparcen, ni mas ni menos que como las chispas del hierro encendido cuando lo martillean. Separadas así del sol y del cometa, como las chispas del hierro y el martillo, se pueden mudar en planetas con la misma facilidad que los gusarapos en mosquitos, y quedan andando las estaciones al rededor del sol.
      • 1845 Anónimo Trad Judío errante, II, Sué p. 324 Esp (BD)
        Llegará el dia del juicio... todo lo manifestaremos... leal, francamente; diremos, que exasperados... no hallando apoyo ni socorro alguno en la ley, nos hemos visto obligados á recurrir á la violencia... Forja, muchacho, añadió Dagoberto dirigiéndose á su hijo que martilleaba el encandecido hierro, forja... forja... sin temor; los jueces son personas honradas y absolverán á los hombres de bien.
      • 1857 Anónimo "Vocalizaciones" [23-08-1857] La Charanga (La Habana) Cu (HD)
        Un habitante de Nueva-York estaba condenado á habitar perpétuamente entre una lima y un martillo. Su cuarto estaba flanqueado por dos tiendas, en una de ellas Smith limaba todo el dia sierras, llaves y cerraduras, en la otra John martilleaba con encarnizamiento todo el hierro de los Estados-Unidos.
      • 1866 Mata, P. Tratado medicina, II p. 35 Esp (BD)
        Carreteros ó frabicantes de carros y coches. — [...]. Sin embargo, á algunos hemos visto con ciertos vestigios propios del carpintero; hay además notable desarrollo muscular en los brazos y hombros, en especial derechos, por la gran fuerza que desplegan al levantar el mazo y el martillo con que clavan los aros de las ruedas; cicatrices en las manos y cara, debidas á quemaduras que les hacen las chapas del hierro hecho ascua cuando le martillean sacándole de la fragua, en lo cual tienen algo de los cerrajeros y demas artesano que trabajan los metales candentes.
      • 1875 Castro Serrano, J. "Cármen Fortuny" [08-06-1875] La Ilustración Española y Americana (Madrid) Esp (HD)
        Cuando son algo mayores, roban ya leña para la fragua, llevan el borrico á beber, tiran la cuerda del fuelle, ó sostienen la punta de un hierro miéntras el hermano ó el padre lo martillean.
      • 1884 Rdz Méndez, R. "Revista higiene [...]. Cobre" [01-01-1884] t. XIV, p. 172 Revista de Medicina y Cirugía Prácticas (Madrid) Esp (HD)
        2.ª En un pueblo de Tarn (Durfort) toda la poblacion industrial, tanto los obreros que funden el cobre y lo martillean en caliente (martineurs), como los caldereros que lo machacan en frio, lo liman y pulimentan para darle una forma definitiva, trabajando unos y otros doce horas al dia en medio de polvo de óxido de cobre mezclado con el de hierro ó de cobre rojo casi puro, no se ha ofrecido, durante un muy largo período, ningun fenómeno morboso caracrerísitico [sic] ninguna enfermedad especial ó profesional que puedan directamente atribuirse á la inspiracion de estas partículas metálicas.
      • 1903 Anónimo "Trad Fatiga humana, René Chaughi" [17-06-1903] El Porvenir del Obrero (Mahón) Esp (HD)
        En las escuelas del porvenir pienso que los niños y los jóvenes de uno y otro sexo frecuentarán los grandes talleres, las fábricas, los campos y se ejercitarán trabajando la madera, amasando la arcilla, martilleando el hierro, segando el trigo.
      • 1920 Marsillac, J. "Industria rusa" [28-08-1920] Las Provincias: Diario de Valencia (Valencia) Esp (HD)
        La fábrica parecía en plena efervescencia de trabajo y, sin embargo... me acerqué a un equipo que se esforzaba por cambiar un cilindro; evidentemente, ni un hombre de aquellos conocía el oficio.. Miré a los puentes movibles: iban y venían sin reposo, pero transportaban pieza alguna. Me fijé en uno de los martillos neumáticos que tanto estrépito producían, y ví que lo gobernaba un chiquillo de quince años, el cual martilleaba una placa de hierro, únicamente por el placer de hacer ruido y dar a los visitantes la ilusión de una febril actividad.
      • 1933 Anónimo "Trad Crepúsculo Islam, Harry" [07-10-1933] Las Provincias: Diario de Valencia (Valencia) Esp (HD)
        Llegamos a los barrios musulmanes, a una de las entradas del gran bazar que es el zoco de los caldereros. Aquí, en vez de las mil pequeñas tiendecitas silenciosas, reinaba la más sonora actividad, repercutiendo en las bóvedas en donde unas aberturas regulares cuadradas, dejaban pasar la luz del día. Todos los artesanos, sentados a la puerta martilleaban el cobre dándole formas deliciosas, abullonándolo, formando rizos, manejándolo y volviéndolo con los pies. A lo mejor dos de ellos se ponían a golpear sobre la misma caldera, alternando sus golpes y regulando con cadencia musical la caída de sus martillos.
      • 1951 Barea, A. Forja rebelde [1958] Esp (CDH )

        Cuando la llave vuelva a su antigua cerradura, las viejas monedas se cambiarán por moneda nueva. Padre sueña con ir a Toledo. Dicen que es una ciudad de calles muy estrechas y allí tenemos nosotros una casa construida en piedra. Porque me han contado que todas las casas que una vez fueron de los judíos existen aún en Toledo. ¿Has visto tú Toledo?

        No aguardó por mi respuesta y continuó:

        — Mientras tanto nos moríamos de hambre. Padre martilleaba su plata y yo me iba a mendigar a la Luneta, aquí en Tetuán.

      • 1951 Barea, A. Forja rebelde [1958] Esp (CDH )

        Martilleaban su hierro y lo templaban sobre carbones hechos de vieja encina; lo sumergían chirriante en el agua del río y surgía azul como pluma de paloma o amarillo como paja tostada al sol. Los judíos repujaban la plata con golpes rápidos de sus martillitos, sobre lechos de pez que recibían suaves las figuras que la herramienta iba haciendo surgir en el metal. Tenían hornos de cal y ruedas de alfarero, donde torneaban cacharros de líneas simples y proporciones esbeltas.

      • 1984 Berlanga, A. Gaznápira [1990] Esp (CDH )

        Últimamenteestá encaprichado con cizallar trozos de chapa, soldarlos, martillearlos, ponerlos tiesos con alambres por pechera, manos con dedos de púas, pelo de viruta de latón como la cresta de un gallo, una cabeza recia y hueca, hasta parecer todo una figura sin pies, que Moisés apoya —sin dejar de hablarla— sobre el fuelle de la fragua para que cabecee cuando trabaja. Tú te sigues sintiendo prieta nada másverle ¿por qué negarlo?, quién sabe si algún día...

      • 2004 Soler, A. Camino Ingleses Esp (CORPES)
        El Babirusa tenía una lanza. Era más alta que él y se la había fabricado martilleando al rojo un hierro alargado en la fundición Cuevas. "Es una lanza de los batusi", afirmaba orgulloso, con su flequillo de franciscano y sus ojos asiáticos. Con mucho esmero había incrustado el hierro de doble filo en el palo de una fregona, lo había contrapesado con otra pieza metálica en el extremo contrarió y le había dado tres tipos diferentes de barniz. La lanzaba por las tardes en el huerto de don Esteban, aquella explanada que había detrás de su casa.
      • 2010 Lobo, R. Cuadernos Kabul Historias mujeres Esp (CORPES)
        Makus y Wahib trabajan desde las siete de la mañana hasta las cinco de tarde martilleando el hierro fundido. Las tijeras grandes se venden a 800 afganis, unos 16 dólares. En cada jornada fabrican dos pero no hay tanta gente en el mercado de los pájaros con dinero para tal dispendio. Las tijeras medianas las venden a 150 afganis, tres dólares, y fabrican cinco cada jornada. Lo mismo que los cuchillos: cinco diarios a 150 afganis la unidad. Es la producción que generan los brazos de Makus y Wahib y su renuncia forzada a aprender. De ellos vive el tío que no dice su nombre, Masud, su padre, y el resto de los 10 miembros de la familia.
      • 2018 Pardo, P. "Chillida regresa Texas" El Mundo Esp (CORPES)
        Y es que las Gravitaciones — collages de papeles superpuestos, unidos con hilos y cuerdas — son una de las cosas que más llaman la atención de los texanos que visitan la exposición. El 12 de mayo por la mañana varios 'dallasitas' —por extraño que suene, así es como se llaman los habitantes de Dallas— miraban esas extrañas estructuras una y otra vez, y luego se extrañaban de ver en un vídeo a un hombre con varios ayudantes, vestidos como herreros, trabajando el hierro forjado. ¿Era la misma persona la que había hecho aquellas delicadas superposiciones de papel y cuerda, sin pegamento de ningún sitio, la que estaba martilleando un trozo de metal en la pantalla?
      1. part-adj. Participio-adjetivo de martillear.
        docs. (1980) Ejemplo:
        • 1980 Rojas, C. García Lorca [1982] 227 Esp (CDH )
          [...] Creíste pasar entre muertos sonrientes y apenas esbozados en el resplandor que se abrían a tu paso como también separase ahora la multitud de los asesinados felices al saber que a vosotros os corresponderá seguir viviendo Llegaste a la alberca de los viveros repleta de nenúfares y desnudo entraste en el agua Perdiste pie y te ahogabas sin despertar resbalando en un sueño más profundo donde el mundo resplandeciente de luna volvíase todo de oros Oro viejo lindando con el cobre martilleado Oro de trigales mecidos por el viento Oro inocente de barajas vírgenes Oro de anillos nupciales perdidos debajo de los lirios Oros de trece monedas acuñadas con tu perfil y el de tu madre como si fueseis un rey y una reina [...].
      2. v. En pasiva perifrástica.
        Esquema sintáctico
        docs. (1982) Ejemplo:
        • 1982 Prensa ABC, 04/10/1982 [1982] Esp (CDH )

          Con símbolo químico Au, del latín «Aurum», y número atómico 79, tiene un peso específico de 19,32. Es el metal más pesado después del osmio, iridio, platino, renio plutonio. Puro funde a 1.065. Es el metal más compacto, dúctil y maleable. Su gran densidad le hace extremadamente compacto y las 90.000 toneladas que en 5.000 años la tierra nos ha dado formarían un cubo de 17 metros de lado. Por ser tan maleable puede ser martilleado y fundido, incluso en frío. Con una onza (31,1035 gr.) de oro laminado se pueden cubrir diez metros cuadrados de superficie y por su gran ductilidad, si se estira esa misma cantidad, puede conseguirse un hilo con una longitud 105 kilómetros.

      3. inf-nom. Infinitivo nominal.
        docs. (1990) Ejemplo:
        • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )
          Volvieron a formarse los zocos con el voceo de los vendedores, el martillear del cobre, las pirámides de frutas y dulces y carapachos de cordero. Al palacio, con el rumor de la vida, llegaba a sus horas el largo canto de los almuédanos desde el vecino alminar.
    2. v. tr. En medicina, golpear [una parte del cuerpo] con un martillo para comprobar los reflejos de alguien.
      Esquema sintáctico
      docs. (1975-2010) Ejemplo:
      • 1975 Salisachs, M. Gangrena [1976] 447 Esp (CDH )

        Después fue un amasijo de horrores en un mundo sin esperanzas. Un rastreo de ritmos extraños, inéditos, completamente desligados de toda lógica. Un verlo todo sin color, como si se tratara de una fotografía siniestra: Carlota en la cama, asustada, sus ojos abiertos, sus manos aferrándose a Serena. «¿Qué me ocurre? Por qué no puedo andar?»El doctor Cordal no respondía. Le miraba las piernas, las palpaba, las martilleaba...

      1. v. Con dativo simpatético.
        Esquema sintáctico
        docs. (2010) Ejemplo:
        • 2010 Puértolas, S. Enfermedad Compañeras viaje Esp (CORPES)
          Delante del médico, no se me ocurría nada que decir. Me sentía atrapada en aquel escenario: los techos tan altos, las pesadas cortinas que medio cubrían el balcón, la gran mesa oscura, la pantalla verde de la lámpara, la cantidad de libros en las vitrinas cerradas con llave. Y el médico allí, al otro lado de la mesa, con una bata blanca algo arrugada sobre la camisa, gafas de cristal tan grueso que los ojos daban miedo, grandes, claros, sin límites. Me hacía echar sobre la camilla, me examinaba, me apretaba aquí y allá, me hundía el puño en el abdomen, me martilleaba las rodillas, me mandaba respirar hondo mientras me auscultaba. No encontraba nada.
  2. 1⟶metáfora
    v. tr. Causar [una persona] un sufrimiento físico o moral o una sensación molesta, intensa o desagradable [a alguien o algo].
    Sinónimo: martillar
    Esquema sintáctico
    docs. (1858-2024) 3 ejemplos:
    • 1992 RAE DRAE (21.ª ed.) (NTLLE)
      martillear. tr. […] fig. Atormentar con cualquier acción muy reiterada.
    • 2010 Jorge Eceizabarrena, D. Cocina [2010] Esp (CORPES)
      La periodista corresponsal de la agencia EFE en Hong Kong, Marta Checa, se preguntaba hace unos días cuál era el motivo por el que la cocina española de raíz no se propaga por el mundo como ocurre con otras que sí copan los primeros puestos y la atención de cadenas televisivas internacionales, quioscos y librerías; en cualquier supermercado asiático tropiezas con las revistas de J. Oliver, los libros de N. Lawson, los productos biológicos de R. Stein, sus vinos o filmaciones; Asia Food Channel programa especiales sobre Hélène Darroze, Robuchon, Ducasse o Nobu con sus prados, productores o paisajes a los que pertenecen, llenando la pantalla de color y brillo, martilleando la sesera de quienes contemplan las imágenes.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      martillear. tr. […] fig. Atormentar con cualquier acción muy reiterada.
    1. v. Frecuentemente, con oído como complemento.
      Esquema sintáctico
      docs. (1892-2019) 9 ejemplos:
      • 1892 Arzubialde, L. "Paris escena. Gran Teatro" [18-11-1892] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
        Con los grandes acontecimientos teatrales ocurre como con las revoluciones, las más anunciadas son las que más fácilmente abortan. ¡Lo que nos han estado martilleando los oídos durante un mes con la inauguración del nuevo Gran Teatro, construído en el edificio que antes ocupaba el Edén!
      • 2019 Ruiz, A. "Mejor bandera Cádiz" [19-03-2019] Diario de Cádiz (Cádiz) Esp (HD)
        Y aunque hubo tiempo en la disertación de Irene García para hablar de luces, también lo hubo para hablar de sombras: el paro. “Estoy hablando de 154.276 personas. 154.276 gaditanas y gaditanos, con sus correspondientes familias, que deben continuar martilleando los oídos, el cerebro y el corazón de los responsables de todas y cada una de las instituciones públicas”.
      • 1892 Arzubialde, L. "Paris escena. Gran Teatro" [18-11-1892] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
        Con los grandes acontecimientos teatrales ocurre como con las revoluciones, las más anunciadas son las que más fácilmente abortan. ¡Lo que nos han estado martilleando los oídos durante un mes con la inauguración del nuevo Gran Teatro, construído en el edificio que antes ocupaba el Edén!
      • 1907 Anónimo (A.) "Ferrer" [09-01-1907] El Lábaro (Salamanca) Esp (HD)
        Pero es tan tesonudo el empeño de alquilar luces para formar aureola á los promotores del anarquismo, que un día y otro día nos están martilleando los oídos con sus nombres, queriendo forjar en frío, á fuerza de golpetes, un simulacro de Ferrer con atributos casi de santo y, desde luego, disímil de su verdadera personalidad.
      • 1929 Parra, T. Memorias Mamá Blanca [1991] Ve (CDH )

        En nuestras conversaciones, impregnado de añoranza, salpicado de tristísimos «¿te acuerdas?»aparecía a cada instante el nombre de Piedra Azul. Seguras de que habíamos dejado allá un tesoro de felicidad, queríamos poseerlo de nuevo, aun cuando sólo fuese por algunas horas. Con tal fin martilleábamos los oídos de la pobre Mamá, ¡tan triste!, rogándole a todas horas:

        — Mamaíta, ¿cuándo volvemos a Piedra Azul? Llévanos, Mamaíta, llévanos en coche un día. Aunque sólo sea por un rato. ¿Qué te importa?

      • 1963 Entrambasaguas, J. "¿Decadencia actual literatura española?" [09-01-1963] El Diario Palentino (Palencia) Esp (HD)
        Continuamente nos están martilleando los oídos con que la actual Literatura Española está "en decadencia". En las entrevistas que nos hacen para la Prensa, la Radio o la Televisión, la pregunta obligada, como remate, según los casos, es la de ¿Qué opina de la "crisis" en que está la Literatura o el Teatro o la Novela o la Poesía?
      • 1982 Anónimo "Socialistas triunfo andaluces" [21-05-1982] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        El pueblo andaluz observa con alivio el término de esta larga campaña electoral y, mientras, desde la radio, que ha sido el mejor instrumento de propaganda para los partidos, se sigue martilleando los oídos de los andaluces.
      • 1994 Anson, L. M.ª Don Juan [1996] 307 Esp (CDH )

        Indalecio Prieto no piensa lo mismo y, con no poca grosería, escribe en La Prensade Buenos Aires: «Nos habían martilleado los oídos con la cantinela de que Juanete era fervoroso demócrata y de que reinaría conforme a las prácticas monárquicas de Inglaterra y Suecia, donde el rey reina pero no gobierna y donde, por eso, los socialistas participan sin escrúpulo en el Gobierno, ya que la corona es un símbolo respetable y no un aborrecible chirimbolo. Mas ahora nos encontramos con que o Juanete no sabe lo que firma o que le sugestiona el despotismo. Ni lo uno ni lo otro me sorprendería.

      • 2003 Navarro, J. "Carmen y alguien más" [03-09-2003] Diario de León (León) Esp (HD)
        Desde hace meses los asesores de Zapatero le martilleaban los oídos para que nombrara portavoz, y al final cedió. Primero dio luz verde a que Carmen Chacón fuera elegida portavoz del Comité Electoral, y ahora, aunque oficialmente no se diga, ha dicho «sí» a que Chacón sea de «facto» la portavoz para todas las cuestiones no sólo las electorales.
      • 2015 Barraguer, S. "Pasa campo" [21-02-2015] El Periódico de Aragón (Zaragoza) Esp (HD)
        Entre la sarta de lugares comunes con que los futbolistas nos martillean los oídos, últimamente gana muchos enteros esa expresión que defiende que "lo que pasa en el campo, se queda en el campo". Además de un alegato corporativista a menudo hipócrita, también resulta absurdo, pues la tecnología audiovisual permite hoy captar al detalle lo que acontece sobre el césped y son muchos los jugadores que quedan en evidencia al instante.
      • 2019 Ruiz, A. "Mejor bandera Cádiz" [19-03-2019] Diario de Cádiz (Cádiz) Esp (HD)
        Y aunque hubo tiempo en la disertación de Irene García para hablar de luces, también lo hubo para hablar de sombras: el paro. “Estoy hablando de 154.276 personas. 154.276 gaditanas y gaditanos, con sus correspondientes familias, que deben continuar martilleando los oídos, el cerebro y el corazón de los responsables de todas y cada una de las instituciones públicas”.
    2. v. Con dativo simpatético.
      Esquema sintáctico
      docs. (1948-1990) 2 ejemplos:
      • 1948 Aparicio, J. "No hable guerra" [31-07-1948] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
        Por si fueran pocos los sobresaltos en busca de un billete para La Coruña o de una pulgada cuadrada de terreno en el "eléctrico" que va a Cercedilla; por si fueran pocos los grados de calor que hay que resistir y las complicaciones de vivir en 1948, ustedes encima nos martillean cada tarde nuestro sistema nervioso con ese sí y con ese no que antaño nuestras antepasadas preguntaban a las margaritas. Hasta que pase el verano y termine el veraneo ¡no nos hable usted de la guerra!
      • 1990 Salarrullana, P. Sectas [1993] Esp (CDH )

        El nuevo adepto es obligado a efectuar rezos y recitados constantes de mantras, salmos, jaculatorias, frases o cánticos que, repetidos miles de veces, hacen que las palabras pierdan incluso su significado. Le someten a larguísimas sesiones de músicas que van subiendo de tono, y que debe acompañar con movimientos del cuerpo que cada vez deben ser más rápidos y convulsos, hasta que se llega a perder el conocimiento.

        Le martillean el cerebro con mensajes repetitivos en los que destacan el rechazo de sus antiguos valores y creencias, la necesidad del aislamiento total de su antiguo círculo, con odio, miedo y negación del mundo y de los demás [...].

    1. v. tr. Causar [una cosa] un sufrimiento físico o moral o una sensación molesta, intensa o desagradable [a alguien o algo].
      Esquema sintáctico
      docs. (1858-2024) 16 ejemplos:
      • 1858 Ruiz Mendoza, J. Tres tumbas pie cruz p. 198 Esp (BD)
        "Por segunda vez en el curso de mi vida quedé solo en el valle. "Entonces... en el momento en que todo concluyó para mí, me sentí poseido de un furor de réprobo que atenaceaba mis entrañas, que martilleaba horriblemente mis sienes, que sumergia mi espíritu en un cáos infernal.
      • 2024 Navarro Cano, F. Algo sirva como luz Esp (CORPES)
        Lola deseaba mostrar tranquilidad, pero, al mismo tiempo, no quería perder ni un minuto. «Algo de la pierna, mamá. No lo sé», le repitió la hija mayor a su madre y a todos mientras se esforzaba por concentrarse en la conducción y no parecer más nerviosa que su familia. Porque Lola era la única que, rumbo al hospital de Úbeda, sabía que el accidente de José podía ser peor que un simple golpe. «Corra usted todo lo que pueda». La frase le martilleaba en silencio, como un recordatorio incesante de que su miedo era real, nada infundado. Solo se relajó cuando a su padre le entró una llamada del primo Joselín, que les indicó que estuviesen tranquilos, que, según le habían dicho, José solo tenía dos costillas rotas y estaba bien. Aun así, Lola corría todo lo que podía.
      • 1858 Ruiz Mendoza, J. Tres tumbas pie cruz p. 198 Esp (BD)
        "Por segunda vez en el curso de mi vida quedé solo en el valle. "Entonces... en el momento en que todo concluyó para mí, me sentí poseido de un furor de réprobo que atenaceaba mis entrañas, que martilleaba horriblemente mis sienes, que sumergia mi espíritu en un cáos infernal.
      • 1936 Uslar Pietri, A. Red. Cuentos Ve (FG)
        En aquel tiempo yo gozaba. Sin embargo, una vez empecé a no sentirme bien. Yo no supe cuándo se me metió en la sangre ni lo sabré nunca; cuando vine a darme cuenta ya estaba hecho. Yo no supe. Yo no lo sé... Un día me sentí muy mal. En la cabeza me martilleaba un dolor terrible. Me quedé en la cama. Dicen que, por la noche, a mi madre, que entró a verme, le pegué como a un caballo.
      • 1940 Herrera Petere, J. Niebla cuernos [2002] Esp (CDH )

        Abracé a mi amigo Jehoel mientras él me anunciaba su próximavisita en mi hotel.

        Ya solo frente al lago, negro de noche, pero tan concurrido y tan azul de día, pensé mientras la sangre me martilleaba en las sienes:

        — ¡Oh, quénoche más divertida! ¡Qué reunión más hermosa! ¡Qué encantadora fiesta!

      • 1961 Gironella, J. M. Muertos [1989] Esp (CDH )

        El comandante sufría. Recordaba su campaña de África, sus condecoraciones... Llegada la noche, el insomnio lo impelía a mirar a su alrededor. Y al ver, tendidos, indefensos, a aquellos que fueron sus subordinados, su conflicto acrecía. «¡Que cada uno sepa morir con honor!»¿El honor? Esta palabra le martilleaba cada vez con más insistencia. Recordó numerosos ejemplos de jefes derrotados, que, para justificarse, se pegaron un tiro en la sien. El comandante se palpaba las sienes y si algún oficial le veía disimulaba acariciándose la cabeza o tosiendo un poco.

      • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] Esp (CDH )

        A Maica le obsesionaba su dependencia de la droga, de la heroína. Había siempre, al cabo del día, una hora turbia, en la que invariablemente la conciencia le martilleaba sin piedad. Un gotear irritante que le impedía dejarse arrastrar por las suaves veredas del sueño artificial de la droga.

      • 1988 Montero, R. Amado amo [1988] Esp (CDH )

        Era un estallido de lucidez que duraba muy poco, y luego, pasado el paroxismo, César no alcanzaba a recordar qué era lo que le había excitado tanto, por qué se había creído al borde de la Revelación Humana; del mismo modo que, despiertos, no entendemos la lógica de un razonamiento que en sueños nos pareció impecable. Pero en cualquier caso no era precisamente gratitud lo que Clara alumbraba.

        Le dolía el dedo de tanto marcar inútilmente; y le martilleaba la cabeza con la jaqueca habitual. ¿Alguna cuita más? Oh, sí: se sentía enfermo, le ardía el pecho, estaba envenenado de tanto fumar.

      • 2004 Bodegas, R. Ciclista solitario Esp (CORPES)
        Había descubierto que todo aquello ya no le importaba, herido como estaba en lo más profundo del corazón, con un dolor que le martilleaba mañana, tarde y noche, por la ausencia de su amor, sintiéndose cansado, muy cansado, sin ganas de hacer nada, a pesar de no haber vuelto por la terraza del Au Père Tranquille, ni por las zonas colindantes, como la Rue Saint-Denis, Les Halles, la Rue Rivoli, el Pont Neuf, ni por supuesto la zona del Barrio Latino próximo a la Rue Jacob.
      • 2017 Priay, J. Te quedas lado Esp (CORPES)
        Me duele mucho la cabeza, ya que las emociones que Vincent ha despertado en mí han agravado el agotamiento del día y de la fiesta. Necesito dormir, tanto que estoy tentada a tomar otra, pero sé que entonces mañana no podré levantarme y debo ir al trabajo. Cierro los ojos. El dolor martillea mis sienes, pero sé lidiar con él y, en pocos minutos, la pastilla comenzará a hacer efecto. Para el otro dolor, el que siente mi corazón por haberme visto obligada a rechazar a Vincent, no tengo más remedio que aceptar que es una de las muchas cosas a las que debo renunciar.
      • 2024 Navarro Cano, F. Algo sirva como luz Esp (CORPES)
        Lola deseaba mostrar tranquilidad, pero, al mismo tiempo, no quería perder ni un minuto. «Algo de la pierna, mamá. No lo sé», le repitió la hija mayor a su madre y a todos mientras se esforzaba por concentrarse en la conducción y no parecer más nerviosa que su familia. Porque Lola era la única que, rumbo al hospital de Úbeda, sabía que el accidente de José podía ser peor que un simple golpe. «Corra usted todo lo que pueda». La frase le martilleaba en silencio, como un recordatorio incesante de que su miedo era real, nada infundado. Solo se relajó cuando a su padre le entró una llamada del primo Joselín, que les indicó que estuviesen tranquilos, que, según le habían dicho, José solo tenía dos costillas rotas y estaba bien. Aun así, Lola corría todo lo que podía.
      • 1858 Ruiz Mendoza, J. Tres tumbas pie cruz p. 198 Esp (BD)
        "Por segunda vez en el curso de mi vida quedé solo en el valle. "Entonces... en el momento en que todo concluyó para mí, me sentí poseido de un furor de réprobo que atenaceaba mis entrañas, que martilleaba horriblemente mis sienes, que sumergia mi espíritu en un cáos infernal.
      • 1936 Uslar Pietri, A. Red. Cuentos Ve (FG)
        En aquel tiempo yo gozaba. Sin embargo, una vez empecé a no sentirme bien. Yo no supe cuándo se me metió en la sangre ni lo sabré nunca; cuando vine a darme cuenta ya estaba hecho. Yo no supe. Yo no lo sé... Un día me sentí muy mal. En la cabeza me martilleaba un dolor terrible. Me quedé en la cama. Dicen que, por la noche, a mi madre, que entró a verme, le pegué como a un caballo.
      • 1940 Herrera Petere, J. Niebla cuernos [2002] Esp (CDH )

        Abracé a mi amigo Jehoel mientras él me anunciaba su próximavisita en mi hotel.

        Ya solo frente al lago, negro de noche, pero tan concurrido y tan azul de día, pensé mientras la sangre me martilleaba en las sienes:

        — ¡Oh, quénoche más divertida! ¡Qué reunión más hermosa! ¡Qué encantadora fiesta!

      • 1940 Herrera Petere, J. Niebla cuernos [2002] Esp (CDH )

        La película que vimos era una estupidez, de esas que pesan sobre el cerebro como una babosa, de una manera pegajosa, fría y persistente. Una idiotez que no se puede olvidar por más que se haga y que produce una irritación parecida a la que provocan ciertos insectos, hasta que al fin tiene uno que resignarse, vencido, porque despierto o dormido nos martillea.

      • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
        Escena de llantos y desesperación, que termina con el monótono relato, en labios de Prudencia, la única soltera de la familia (a quien desde hace veinticuatro horas un solo pensamiento martillea: Damián la mató, Damián la mató, Damián la mató...). — "Ya estábamos acostados cuando tocaron la puerta y mi padre se levantó a ver quién era, tan a deshoras de la noche; como no se oyeron más ruidos y yo estaba cansada, pues fui a todos los ejercicios y anduve en todas las procesiones, comencé a dormirme de vuelta, creyendo que mi madre no se había despertado; pero oigo que me habla: — "¿No sales a ver quién fue? se me hace que llegó Damián."
      • 1951 Barea, A. Forja rebelde [1958] Esp (CDH )

        — ¿Qué hacemos?

        "¿Qué hacemos?". Así, con la voz fría. ¿Es que esta mujer se cree que esto es una broma? La cabeza me seguía martilleando con la estúpida frase, acompasada a los motores [...].

      • 1961 Gironella, J. M. Muertos [1989] Esp (CDH )

        El comandante sufría. Recordaba su campaña de África, sus condecoraciones... Llegada la noche, el insomnio lo impelía a mirar a su alrededor. Y al ver, tendidos, indefensos, a aquellos que fueron sus subordinados, su conflicto acrecía. «¡Que cada uno sepa morir con honor!»¿El honor? Esta palabra le martilleaba cada vez con más insistencia. Recordó numerosos ejemplos de jefes derrotados, que, para justificarse, se pegaron un tiro en la sien. El comandante se palpaba las sienes y si algún oficial le veía disimulaba acariciándose la cabeza o tosiendo un poco.

      • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] Esp (CDH )

        A Maica le obsesionaba su dependencia de la droga, de la heroína. Había siempre, al cabo del día, una hora turbia, en la que invariablemente la conciencia le martilleaba sin piedad. Un gotear irritante que le impedía dejarse arrastrar por las suaves veredas del sueño artificial de la droga.

      • 1988 Montero, R. Amado amo [1988] Esp (CDH )

        Era un estallido de lucidez que duraba muy poco, y luego, pasado el paroxismo, César no alcanzaba a recordar qué era lo que le había excitado tanto, por qué se había creído al borde de la Revelación Humana; del mismo modo que, despiertos, no entendemos la lógica de un razonamiento que en sueños nos pareció impecable. Pero en cualquier caso no era precisamente gratitud lo que Clara alumbraba.

        Le dolía el dedo de tanto marcar inútilmente; y le martilleaba la cabeza con la jaqueca habitual. ¿Alguna cuita más? Oh, sí: se sentía enfermo, le ardía el pecho, estaba envenenado de tanto fumar.

      • 1990 Schz Dragó, F. Camino corazón [1993] Esp (CDH )

        Y, de repente,todo se disparó: el viaje, los acontecimientos, la danza de la conciencia de Dionisio, el ritmo de su vida, los vaivenes de su contradictoria voluntad y las etapas del camino de retorno.

        De retorno, sí, pero ¿adónde exactamente?

        Dos frases —y los respectivos conceptos encerrados en ellas— martilleaban de día y de noche las sienes y los sueños del viajero.
      • 1991 García Schz, J. Historia triste [1991] Esp (CDH )
        Cierta tarde, la voz de la telefonista le martilleó en los tímpanos por la línea interior: «Es el pesado de siempre.» Aquello no sólo la enterneció, tensando aún más el nudo de angustia que nunca había dejado de sentir en el cuello. Tuvo sentimientos de culpa por su propio comportamiento, pero también sintió lástima de él, lo que era bastante peor. Contestó a la llamada. Miguel debió de sorprenderse al oírla. Eso fue, si cabe, lo más lamentable.
      • 1993 Fuentes, C. Naranjo [1993] Mx (CDH )
        Las mezclas de alcohol se habían juntado como un puño dentro de mi cabeza, martilleándola. Ellas me vieron y seguramente se dijeron, «Con este ruco no arriesgamos nada». Apenas tuve tiempo de verme en el espejo. Con repulsión, pensé en el recepcionista cafecito con su guayabera. No estaba allí. Con razón, sólo lo sacaban de noche; la luz del sol lo desbarataría.
      • 2004 Bodegas, R. Ciclista solitario Esp (CORPES)
        Había descubierto que todo aquello ya no le importaba, herido como estaba en lo más profundo del corazón, con un dolor que le martilleaba mañana, tarde y noche, por la ausencia de su amor, sintiéndose cansado, muy cansado, sin ganas de hacer nada, a pesar de no haber vuelto por la terraza del Au Père Tranquille, ni por las zonas colindantes, como la Rue Saint-Denis, Les Halles, la Rue Rivoli, el Pont Neuf, ni por supuesto la zona del Barrio Latino próximo a la Rue Jacob.
      • 2005 Solís Olivares, J. L. Bicicletas Mx (CORPES)
        Julián se incorpora de la cama tambaleándose, un dolor de cabeza martillea su cerebro. Emma se encuentra en una silla viendo a su hijo despertar. Emma: Leí tu carta y decidí matarlo yo misma. Julián: ¿Lo mataste...? ¿Por qué? Emma: Tal vez para salvarte. Julián: ¿Salvarme? Mucha gente me oyó cuando dije que lo iba a matar. No tardan en venir a buscarme. Van a creer que fui yo.
      • 2017 Priay, J. Te quedas lado Esp (CORPES)
        Me duele mucho la cabeza, ya que las emociones que Vincent ha despertado en mí han agravado el agotamiento del día y de la fiesta. Necesito dormir, tanto que estoy tentada a tomar otra, pero sé que entonces mañana no podré levantarme y debo ir al trabajo. Cierro los ojos. El dolor martillea mis sienes, pero sé lidiar con él y, en pocos minutos, la pastilla comenzará a hacer efecto. Para el otro dolor, el que siente mi corazón por haberme visto obligada a rechazar a Vincent, no tengo más remedio que aceptar que es una de las muchas cosas a las que debo renunciar.
      • 2024 Navarro Cano, F. Algo sirva como luz Esp (CORPES)
        Lola deseaba mostrar tranquilidad, pero, al mismo tiempo, no quería perder ni un minuto. «Algo de la pierna, mamá. No lo sé», le repitió la hija mayor a su madre y a todos mientras se esforzaba por concentrarse en la conducción y no parecer más nerviosa que su familia. Porque Lola era la única que, rumbo al hospital de Úbeda, sabía que el accidente de José podía ser peor que un simple golpe. «Corra usted todo lo que pueda». La frase le martilleaba en silencio, como un recordatorio incesante de que su miedo era real, nada infundado. Solo se relajó cuando a su padre le entró una llamada del primo Joselín, que les indicó que estuviesen tranquilos, que, según le habían dicho, José solo tenía dos costillas rotas y estaba bien. Aun así, Lola corría todo lo que podía.
      1. v. Con dativo simpatético.
        Esquema sintáctico
        docs. (1878-2013) 18 ejemplos:
        • 1878 Anónimo "Trad Ahijado marqués, Theuriet" [14-03-1878] La Época (Madrid) Esp (HD)
          Al fin sus piernas y sus pulmones no pudieron mas y falto de aliento se dejó caer como un plomo sobre los helechos enrojecidos, en los que hundió su cabeza. —¡Ha sido un sueño... un sueño... un sueño! Estas eran las únicas palabras que le martilleaban dolorosamente el cerebro. ¡Un sueño! Eso era todo lo que Berta habia hallado que decirle, y le habia despedido haciéndole la limosna de una promesa de amistad trivial como se arroja un pedazo de pan á un mendigo.
        • 2013 Prado, B. Ajuste cuentas Esp (CORPES)
          El influyente y altanero Martín Duque ingresando en prisión sería Luis XVI camino de la guillotina; o el zar Nicolás II preso de los bolcheviques; o mejor aún, y tal y como había sugerido mi madre, el propio Lucifer, aquella criatura celestial cuyo nombre significa el portador de la luz, que quería sentarse en un trono más alto que el de Dios y por la que los cielos «lloraron a grandes voces» mientras exclamaban más o menos lo mismo que los titulares de los periódicos de toda España el día que dieron en sus portadas la noticia de que el todopoderoso jefe del Banco Administrativo, Construcciones Iberia y la aseguradora Tercer Horizonte había sido detenido: «¡Lo han derribado, han derribado al hijo de la mañana!». Con esa imagen martilleándome las sienes, me levanté de la cama, fui a la biblioteca y empecé a escribir.
        • 1878 Anónimo "Trad Ahijado marqués, Theuriet" [14-03-1878] La Época (Madrid) Esp (HD)
          Al fin sus piernas y sus pulmones no pudieron mas y falto de aliento se dejó caer como un plomo sobre los helechos enrojecidos, en los que hundió su cabeza. —¡Ha sido un sueño... un sueño... un sueño! Estas eran las únicas palabras que le martilleaban dolorosamente el cerebro. ¡Un sueño! Eso era todo lo que Berta habia hallado que decirle, y le habia despedido haciéndole la limosna de una promesa de amistad trivial como se arroja un pedazo de pan á un mendigo.
        • 1894 Blasco Ibáñez, V. Arroz tartana p. 146 Esp (BD)
          En la soledad, al recordar á Tonica, avergonzábabase como el que ha cometido una acción punible; las palabras intencionadas que había deslizado en la conversación martilleábanle después los oídos, y tan pronto las consideraba ridículas como exageradamente audaces.
        • 1896 Hnz Bermúdez, R. "Sueño juez" [20-07-1896] Diario de la Marina (La Habana) Esp (HD)
          Un gran enervamiento se apoderó de mis sentidos... Perdí la noción del tiempo. Pasaron minutos, horas, y de pronto el verdugo me asió de un brazo con la brutalidad del cuervo que se apodera de su presa, y vacilante, me hizo poner en pie. Vistióme la hopa repugnante, sambenito infame que atestiguaba mi crímen, y entre unos hombres enlutados caminé con lento paso hacia el lugar del suplicio... ¡Cuán corta era la distancia!... Entonces ví el sol, aspiré el aire puro y quise más que nunca vivir para gozar de la naturaleza. La congoja me martilleaba el pecho, y lloré sí, lloré porque también lloran los grandes criminales...
        • 1897 Blest Gana, A. Reconquista, II p. 361 Ch (BD)
          Los razonamientos del borracho le martilleaban la conciencia, le ponían sobre el corazón un gran peñasco, un remordimiento de ser ingrata. Empezaba á pensar que sobre ella pesaba también el deber de auxiliarlo, "puesto que el pobrecito no tenía más madre que ella, como él decía".
        • 1902 Unamuno, M. Amor pedagogía [1995] Esp (CDH )
          Acaba de persignarse Apolodoro ante su padre y empieza el corazón a martillearle a Marina el pecho, mas, ¡oh lógica del sueño!, una vez más lo inesperado.

          — Me lo suponía, Marina, me lo suponía, y no voy a reñirte, pues he hablado ya con don Fulgencio acerca de ello. El embrión pasa por las fases todas por que ha pasado la especie, el proceso ontogénico reproduce el filogénico, es infusorio primero, casi pez después, mamífero inferior luego... La humanidad pasó por el fetichismo; pase por él cada hombre.

        • c1932 Guzmán, E. Confidente [1979] Esp (CDH )

          Nervioso, un poco pálido, Juan se levantó. Con paso lento se acercó al mostrador. Miró la hora. A su boca acudió rápida la sospecha que desde hacía un rato le martilleaba las sienes:

          — ¡Las cuatro y media ya, y ese sin venir! ¿Nos habrá traicionado?

        • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] Esp (CDH )
          Corté el chorro de agua, que me martilleaba la sensibilidad, tan maltratada ya por aquella cocina que un batallón de Merceditas no lograría limpiar en menos de un mes. Abrí el frigorífico, puesto que por lo que contiene a su diseño conoceréis, y sólo albergaba restos, polillas y una botella de cerveza danesa, destapada y con un líquido que olía a lejía.
        • 1975 Palou, I. Carne apaleada [1975] Esp (CDH )
          Esta idea me martilleó el cerebro durante todo el trayecto desde el aeropuerto hasta casa. ¿Había cambiado yo tanto? ¿Quería de verdad a mi padre? ¿Sentía alegría de volver a estar a su lado? No quería ni responderme a mí misma. Yo era otra. Totalmente otra. De arriba abajo. De dentro para fuera y de lo más profundo hasta la piel.
        • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] Esp (CDH )

          Se llevó nuevamente el cigarro a la boca. Estaba atada a Antonio y no estaba enamorada de él. Una sensación extraña. Sería la costumbre o quizá pereza de remover los recuerdos para poner en orden las ideas. Asintió, con la vista perdida en las volutas de humo que ascendían de su cigarrillo. Todo eso era demasiado complicado y lo único que necesitaba era olvidar esa tristeza que le martilleaba la conciencia.

        • 2002 Giménez Bartlett, A. Serpientes en el paraíso Esp (CORPES)
          No, sinceramente no creía que aquella pobre mujer se hubiera cargado a alguien. Lo único indudable es que había sido testigo de algún hecho extraño, quién sabía si del propio asesinato. Un testigo mudo e inabordable. Conduje a toda velocidad hacia comisaría con aquella ridícula y pueril pregunta martilleándome las sienes: «¿Adónde vas, pajarito, quién eres tú?». Sentarme a la mesa y blandir el teléfono fue casi la misma acción.
        • 2008 Pujol, C. Dos historias romanas Esp (CORPES)
          Cuando se hubo ido me dejé caer en la butaca, me sentía cansadísimo y tenía una jaqueca horrible que me martilleaba las sienes. Necesitaba estar a oscuras, no pensar y olvidarme de toda aquella extraña historia de la aparición de Jesucristo que no parecía hacer muy feliz al fraile. ¿Pues para qué era fraile? Que me dejasen en paz.
        • 2013 Prado, B. Ajuste cuentas Esp (CORPES)
          El influyente y altanero Martín Duque ingresando en prisión sería Luis XVI camino de la guillotina; o el zar Nicolás II preso de los bolcheviques; o mejor aún, y tal y como había sugerido mi madre, el propio Lucifer, aquella criatura celestial cuyo nombre significa el portador de la luz, que quería sentarse en un trono más alto que el de Dios y por la que los cielos «lloraron a grandes voces» mientras exclamaban más o menos lo mismo que los titulares de los periódicos de toda España el día que dieron en sus portadas la noticia de que el todopoderoso jefe del Banco Administrativo, Construcciones Iberia y la aseguradora Tercer Horizonte había sido detenido: «¡Lo han derribado, han derribado al hijo de la mañana!». Con esa imagen martilleándome las sienes, me levanté de la cama, fui a la biblioteca y empecé a escribir.
        • 1878 Anónimo "Trad Ahijado marqués, Theuriet" [14-03-1878] La Época (Madrid) Esp (HD)
          Al fin sus piernas y sus pulmones no pudieron mas y falto de aliento se dejó caer como un plomo sobre los helechos enrojecidos, en los que hundió su cabeza. —¡Ha sido un sueño... un sueño... un sueño! Estas eran las únicas palabras que le martilleaban dolorosamente el cerebro. ¡Un sueño! Eso era todo lo que Berta habia hallado que decirle, y le habia despedido haciéndole la limosna de una promesa de amistad trivial como se arroja un pedazo de pan á un mendigo.
        • 1894 Blasco Ibáñez, V. Arroz tartana p. 146 Esp (BD)
          En la soledad, al recordar á Tonica, avergonzábabase como el que ha cometido una acción punible; las palabras intencionadas que había deslizado en la conversación martilleábanle después los oídos, y tan pronto las consideraba ridículas como exageradamente audaces.
        • 1896 Hnz Bermúdez, R. "Sueño juez" [20-07-1896] Diario de la Marina (La Habana) Esp (HD)
          Un gran enervamiento se apoderó de mis sentidos... Perdí la noción del tiempo. Pasaron minutos, horas, y de pronto el verdugo me asió de un brazo con la brutalidad del cuervo que se apodera de su presa, y vacilante, me hizo poner en pie. Vistióme la hopa repugnante, sambenito infame que atestiguaba mi crímen, y entre unos hombres enlutados caminé con lento paso hacia el lugar del suplicio... ¡Cuán corta era la distancia!... Entonces ví el sol, aspiré el aire puro y quise más que nunca vivir para gozar de la naturaleza. La congoja me martilleaba el pecho, y lloré sí, lloré porque también lloran los grandes criminales...
        • 1897 Blest Gana, A. Reconquista, II p. 361 Ch (BD)
          Los razonamientos del borracho le martilleaban la conciencia, le ponían sobre el corazón un gran peñasco, un remordimiento de ser ingrata. Empezaba á pensar que sobre ella pesaba también el deber de auxiliarlo, "puesto que el pobrecito no tenía más madre que ella, como él decía".
        • 1902 Unamuno, M. Amor pedagogía [1995] Esp (CDH )
          Acaba de persignarse Apolodoro ante su padre y empieza el corazón a martillearle a Marina el pecho, mas, ¡oh lógica del sueño!, una vez más lo inesperado.

          — Me lo suponía, Marina, me lo suponía, y no voy a reñirte, pues he hablado ya con don Fulgencio acerca de ello. El embrión pasa por las fases todas por que ha pasado la especie, el proceso ontogénico reproduce el filogénico, es infusorio primero, casi pez después, mamífero inferior luego... La humanidad pasó por el fetichismo; pase por él cada hombre.

        • c1932 Guzmán, E. Confidente [1979] Esp (CDH )

          Nervioso, un poco pálido, Juan se levantó. Con paso lento se acercó al mostrador. Miró la hora. A su boca acudió rápida la sospecha que desde hacía un rato le martilleaba las sienes:

          — ¡Las cuatro y media ya, y ese sin venir! ¿Nos habrá traicionado?

        • c1932 Sediles, S. Calaveras plomo [1979] Esp (CDH )

          Nunca quiso que el niño hiciera esfuerzos, y le defendía cuando no quería ir a la escuela. Para más comprenderle, hasta pretendía darle una profesión descansada: "Mi niño será cura". ¡Cura! En los seminarios hacían estudiar... ¡Y fraile! Le asaltó la idea excepcionalmente.

          ¡Irse a un convento!

          Le martilleó las sienes aquella frase tan castizamente española, durante algún rato. La repitió en alta voz.

        • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] Esp (CDH )
          Corté el chorro de agua, que me martilleaba la sensibilidad, tan maltratada ya por aquella cocina que un batallón de Merceditas no lograría limpiar en menos de un mes. Abrí el frigorífico, puesto que por lo que contiene a su diseño conoceréis, y sólo albergaba restos, polillas y una botella de cerveza danesa, destapada y con un líquido que olía a lejía.
        • 1975 Palou, I. Carne apaleada [1975] Esp (CDH )
          Esta idea me martilleó el cerebro durante todo el trayecto desde el aeropuerto hasta casa. ¿Había cambiado yo tanto? ¿Quería de verdad a mi padre? ¿Sentía alegría de volver a estar a su lado? No quería ni responderme a mí misma. Yo era otra. Totalmente otra. De arriba abajo. De dentro para fuera y de lo más profundo hasta la piel.
        • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] Esp (CDH )

          Se llevó nuevamente el cigarro a la boca. Estaba atada a Antonio y no estaba enamorada de él. Una sensación extraña. Sería la costumbre o quizá pereza de remover los recuerdos para poner en orden las ideas. Asintió, con la vista perdida en las volutas de humo que ascendían de su cigarrillo. Todo eso era demasiado complicado y lo único que necesitaba era olvidar esa tristeza que le martilleaba la conciencia.

        • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] Esp (CDH )

          El coche se detuvo. Oyó un candado que era abierto y el ruido estrepitoso de una puerta metálica que se izaba. La hicieron caminar unos pasos. La puerta volvió a cerrarse.

          La condujeron en silencio por una amplia estancia y bajaron unas escaleras. El ruido de sus tacones al caminar le martilleaba la cabeza.

        • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] Esp (CDH )
          Diez minutos después de haberse marchado los médicos, el pensamiento le martilleaba la cabeza. No tenía elección. Era indudable que tenía que salir de allí. ¿De qué forma? No tenía sus ropas, que permanecían guardadas en algún rincón del hospital. A pesar de ello, tenía que huir.
        • 1988 Montero, R. Amado amo [1988] Esp (CDH )
          Y ahora la culpabilidad se le subía a las sienes y empezaba a martillearle metódicamente la cabeza. Era la jaqueca, que se introducía silenciosa y subrepticiamente en su cerebro para convertirse en huésped indeseable. Unos meses atrás, César había acudido al médico por la frecuencia con que le atacaban las neuralgias cuando venía a la agencia. ¿Sería alguna alergia? ¿Una incompatibilidad extraña con el material de la moqueta? ¿Quizás un pernicioso efecto del aire acondicionado? ¿Las luces, que estaban mal dispuestas? Y el médico se sonreía y le aconsejaba que cambiara de carácter o de trabajo. César cambió de analgésicos. Ahora usaba Dolalgial.
        • 1989 Conget, J. M.ª Mujeres [1989] 191 Esp (CDH )
          [...] y, en medio de aquella agonía, el niño que fui comprendiera que la libertad le rebasaba y que la atadura de la rutina escolar le protegía, en realidad, de la asfixia en el abismal vacío del tiempo, ahora que, cuando la yegua de la noche galopa directamente sobre mi corazón, me despierto con la boca llena de sabor a muerte (que es un sabor a sangre y frutas podridas) y el miedo me martillea las sienes y, sin embargo, pienso en el amanecer con la misma fatiga de un jubilado libre de otra obligación que no sea la de arrojar migas envenenadas a las palomas [...].
        • 1989 Madrid, J. Flores [1989] Esp (CDH )
          Alguien le había estado avisando. Un traidor. De eso no tenía ninguna duda. ¿Pero quién? Confiaba en todos y cada uno de los miembros de su Grupo, pero no era la primera vez que un policía se corrompía. Las drogas dejan tanto beneficio, se gana tanto dinero con ellas, que cualquier otro negocio —legal o ilegal— se queda pequeñito a su lado. Flores no quería pensar en esa posibilidad pero la idea le martilleaba la cabeza. El caso de Sousa no estaba cerrado aún, al menos para él.
        • 2002 Giménez Bartlett, A. Serpientes en el paraíso Esp (CORPES)
          No, sinceramente no creía que aquella pobre mujer se hubiera cargado a alguien. Lo único indudable es que había sido testigo de algún hecho extraño, quién sabía si del propio asesinato. Un testigo mudo e inabordable. Conduje a toda velocidad hacia comisaría con aquella ridícula y pueril pregunta martilleándome las sienes: «¿Adónde vas, pajarito, quién eres tú?». Sentarme a la mesa y blandir el teléfono fue casi la misma acción.
        • 2008 Pujol, C. Dos historias romanas Esp (CORPES)
          Cuando se hubo ido me dejé caer en la butaca, me sentía cansadísimo y tenía una jaqueca horrible que me martilleaba las sienes. Necesitaba estar a oscuras, no pensar y olvidarme de toda aquella extraña historia de la aparición de Jesucristo que no parecía hacer muy feliz al fraile. ¿Pues para qué era fraile? Que me dejasen en paz.
        • 2013 Prado, B. Ajuste cuentas Esp (CORPES)
          El influyente y altanero Martín Duque ingresando en prisión sería Luis XVI camino de la guillotina; o el zar Nicolás II preso de los bolcheviques; o mejor aún, y tal y como había sugerido mi madre, el propio Lucifer, aquella criatura celestial cuyo nombre significa el portador de la luz, que quería sentarse en un trono más alto que el de Dios y por la que los cielos «lloraron a grandes voces» mientras exclamaban más o menos lo mismo que los titulares de los periódicos de toda España el día que dieron en sus portadas la noticia de que el todopoderoso jefe del Banco Administrativo, Construcciones Iberia y la aseguradora Tercer Horizonte había sido detenido: «¡Lo han derribado, han derribado al hijo de la mañana!». Con esa imagen martilleándome las sienes, me levanté de la cama, fui a la biblioteca y empecé a escribir.
      2. v. Frecuentemente, con oído o tímpano como complemento.
        Esquema sintáctico
        docs. (1883-2021) 9 ejemplos:
        • 1883 Anónimo (P. P.) "Carta Madrid" [13-03-1883] La Libertad (Alicante) Esp (HD)
          Señor Director: Anoche quedó aprobado en votacion ordinaria el dictamen de la comision sobre indemnizacion á los súbditos franceses, á los que se repartirán por lo tanto las 300,000 pesetas que tan importante papel han desempeñado en esta discusion y cuya cifra debe de estar martilleando todavía los oidos del señor ministro de Estado, cuya posicion en el debate no ha podido ser mas desairada, pues se ha visto aislado y abandonado por completo por sus compañeros de gabinete y querido jefe, que ni un momento han salido á su defensa, ayudándole a sobrellevar los sinsabores que semejante discusion le ocasionaban.
        • 2021 Alonso Álvz, I. Muñeca rota s. p. Esp (BD)
          Bruno se deslizó por la calle con los pies arrastrando y mirando los escaparates a su paso. Se detuvo enfrente de una tienda de comida para animales y el reflejo reveló el atuendo elegido. Como si de un fogonazo se tratase, le viene al instante el recuerdo de una infancia triste y descuidada, ni más ni menos que igual a su vestuario. Las risas que provocaba en el colegio por la ropa ridículo que su madre compraba en una tienda antigua de segunda mano, todavía le martillean los oídos, el sobrepeso que tuvo en la adolescencia...
        • 1883 Anónimo (P. P.) "Carta Madrid" [13-03-1883] La Libertad (Alicante) Esp (HD)
          Señor Director: Anoche quedó aprobado en votacion ordinaria el dictamen de la comision sobre indemnizacion á los súbditos franceses, á los que se repartirán por lo tanto las 300,000 pesetas que tan importante papel han desempeñado en esta discusion y cuya cifra debe de estar martilleando todavía los oidos del señor ministro de Estado, cuya posicion en el debate no ha podido ser mas desairada, pues se ha visto aislado y abandonado por completo por sus compañeros de gabinete y querido jefe, que ni un momento han salido á su defensa, ayudándole a sobrellevar los sinsabores que semejante discusion le ocasionaban.
        • 1902 Anónimo (S.) "Día ayer" [23-06-1902] El Noroeste (La Coruña) Esp (HD)
          El órgano electro mecánico, martilleando los tímpanos de los paseantes, con unos fragmentos de La Bohemia, en donde llevan la mejor parte el bombo y el negociado de campanillas.
        • 1927 Anónimo "Cartera quejoso" [14-01-1927] El Luchador: Diario Republicano (Alicante) Esp (HD)
          Las harto crecidas huestes dedicadas a la venta callejera de Lotería en esta capital siguen aumentando hasta producir un verdadero desbordamiento que amenaza anegarnos a todos. Singularmente las vísperas y en las mañanas del sorteo prodúcese como una erupción arrolladora que lo invade todo: no sabemos cuando descansa esa gente. Lo indudable es que no deja descansar ni... trabajar a los demás. Las voces de los susodichos vendedores martillean sin cesar nuestros oídos durante el día y por la noche: ¡A pesetita y a dos reales! ¡Que llevo la suerte! ¡Mañana se sortea!
        • 1989 Madrid, J. Flores [1989] 163 Esp (CDH )
          La voz de Carmela continuaba martilleándole los oídos. Miró a izquierda y derecha; el resto de sus compañeros parecían embebidos en sus tareas. Imprimió en su rostro una expresión de concentrada astucia.
        • 1991 Alou, D. Aportación historia crimen [1991] Esp (CDH )
          En cuanto salimos del pueblo, la radio comenzó a martillearnos los tímpanos con las últimas canciones de moda. Algo repelente en su conjunto, pero que de vez en cuando depara alguna sorpresa, digamos, agradable en su insensatez y en su carencia total de sentido del ridículo. El volumen del receptor rozaba los límites de lo tolerable, se entremezclaba con el sopor que me invadía para construir una especie de estilete mellado que me golpeteaba el cráneo sin, por el momento, producir más que una leve molestia.
        • 1996 Díaz, J. Piel máscara [1996] 225 Cu (CDH )

          Un ciego albino chocó con Lidia que se prendió de mi brazo y tragó aire como si el contacto con la piel blanquirroja de aquel desgraciado la hubiese situado al borde del vómito. Sin proponérselo, la vanguardia de los ciegos nos envolvió; el cerco me alteró el pulso y los monótonos redobles de la marcha fúnebre me martillearon los oídos hasta el punto de impedirme escuchar la propuesta de Orestes.

        • 2012 Lpz Muñoz, J. M. Tiempos tristeza p. 99 Esp (BD)
          No se sentía capaz de enfrentarse a Dolores para hablarle de los rumores. Cada vez con más frecuencia le venía a la memoria el día en que ella le había dicho que estaba preñada. El anuncio lo había cogido por sorpresa, pero nunca había dudado ser el padre del crío. Las palabras de Luis le martilleaban los oídos. Algunos dicen que las visitas empezaron antes de nacer tu crío. Las visitas empezaron antes de nacer tu crío. Antes de nacer tu crío.
        • 2018 García, O. Taller libros prohibidos s. p. Esp (BD)
          Iban con el alma en vilo, la urgencia en el estómago y el corazón castigando el pecho y martilleando los oídos. Llegaron al sitio indicado tan deshechos como si hubiesen recorrido cinco leguas entre cerros y malezas. La Providencia les había permitido atravesar el entramado de callejas y callejones sin sufrir ningún encuentro desagradable.
        • 2021 Alonso Álvz, I. Muñeca rota s. p. Esp (BD)
          Bruno se deslizó por la calle con los pies arrastrando y mirando los escaparates a su paso. Se detuvo enfrente de una tienda de comida para animales y el reflejo reveló el atuendo elegido. Como si de un fogonazo se tratase, le viene al instante el recuerdo de una infancia triste y descuidada, ni más ni menos que igual a su vestuario. Las risas que provocaba en el colegio por la ropa ridículo que su madre compraba en una tienda antigua de segunda mano, todavía le martillean los oídos, el sobrepeso que tuvo en la adolescencia...
      3. v. En uso absoluto.
        Esquema sintáctico
        docs. (1911-1991) 8 ejemplos:
        • 1904-1911 Martín Cerezo, S. Sitio Baler [1911] 162 Esp (CDH )
          Deseábamos acabar de una vez, y, sin embargo, aquel recelo de que pudiéramos ser aniquilados por la fuerza, bajo el pie de nuestros odiosos enemigos, oyendo las injurias de nuestros villanos desertores, y allí, en aquel recinto con tanto empeño y tanto coraje defendido, era una cosa que martilleaba, por decirlo así, en mi cabeza, helándome la sangre y privándome de la serenidad que tanto había de menester en aquellas circunstancias difíciles.
        • c1933 Rodríguez, H. Burguesía [1979] Esp (CDH )

          La nota, sin embargo, nada decía. La misma letra picuda y graciosa; el mismo papel, con fuerte olor a lilas blancas. Y sólo cinco o seis líneas, sembradas de palabras amistosas, de ofrecimientos. Luis Ogral guardó la carta, pensativo. Aquella carta fue la primera que no le enseñó a Fernando. Las palabras de la "Princesita"martillearon más de una vez en su oído; pero acabó por dormirse...

          ...Despertó ante un profundo estrépito. Ruido de voces, gritos de mujeres, risas mezcladas con llantos, tintineo de llaves, correr de cerrojos.

        • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
          El sol martilleaba sobre las sienes y el pensamiento ni la devoción podían concentrarse en las Siete Palabras. La débil carne temblaba, se flexionaban las rodillas queriendo derrumbar al cuerpo y los brazos no podían sostenerse más. Un resto de conciencia, guiado por la sombra del penitente, testimoniaba que no eran a lo sumo sino las doce y media: todavía —¡y cuánto!— faltaba para las tres.
        • 1984 Benítez, J. J. Caballo Troya I [1994] Esp (CDH )
          Conforme nos acercábamos a la explanada del campamento, un pensamiento —quizá tan absurdo como inoportuno— seguía martilleando en mi cerebro. No podía borrar de mi mente las imágenes de aquel ser de más de dos metros y del objeto —porque «aquello» tenía que ser un vehículo tripulado— que había sido capaz de desafiar tan elocuentemente las leyes de la gravedad. ¿Qué clase de artefacto era aquél? ¿Qué tecnología podía soslayar semejantes aceleraciones y deceleraciones? .
        • 1991 García Schz, J. Historia triste [1991] 467 Esp (CDH )
          Pero Miguel estaba lanzado. Ahora sí. Le quitó los cascos de las orejas y le espetó casi con rabia: «Es el Réquiem Alemán.» Al oír esto Irene sintió que algo, más allá del fuego que la consumía las entrañas, comenzaba a arder en su entorno. Notó toda la impotencia, la fría desesperación que debe cebarse en quien contempla el incendio de un bosque desde una posición alejada, a resguardo de las llamas. Un espectáculo aterrador, sobre todo si se produce de noche, pero que no deja de encerrar una sobrecogedora belleza. ¿Por qué precisamente el Réquiem Alemán, por qué? Esa pregunta martilleó con fuerza en su cabeza, pero no se hallaba en condiciones de aventurar una respuesta.
        • 1904-1911 Martín Cerezo, S. Sitio Baler [1911] 162 Esp (CDH )
          Deseábamos acabar de una vez, y, sin embargo, aquel recelo de que pudiéramos ser aniquilados por la fuerza, bajo el pie de nuestros odiosos enemigos, oyendo las injurias de nuestros villanos desertores, y allí, en aquel recinto con tanto empeño y tanto coraje defendido, era una cosa que martilleaba, por decirlo así, en mi cabeza, helándome la sangre y privándome de la serenidad que tanto había de menester en aquellas circunstancias difíciles.
        • c1933 Rodríguez, H. Burguesía [1979] Esp (CDH )

          La nota, sin embargo, nada decía. La misma letra picuda y graciosa; el mismo papel, con fuerte olor a lilas blancas. Y sólo cinco o seis líneas, sembradas de palabras amistosas, de ofrecimientos. Luis Ogral guardó la carta, pensativo. Aquella carta fue la primera que no le enseñó a Fernando. Las palabras de la "Princesita"martillearon más de una vez en su oído; pero acabó por dormirse...

          ...Despertó ante un profundo estrépito. Ruido de voces, gritos de mujeres, risas mezcladas con llantos, tintineo de llaves, correr de cerrojos.

        • 1944 Agustí, I. Mariona Rebull [1944] Esp (CDH )

          Luego, desde allí, fué meditando, reflexionando. Había estado en el tercer piso. Al segundo no era necesario ir. No había ocurrido nada. Había repasado el anfiteatro y el salón. La sala de fumar. Mariona no podía estar en ningún palco de anfiteatro. Le faltaban sólo los palcos de la platea. La campanilla del Viático martilleaba en sus sienes. ¿Quién tiene un palco en la platea? ¿Qué conocido tiene un palco en la platea?

        • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
          El sol martilleaba sobre las sienes y el pensamiento ni la devoción podían concentrarse en las Siete Palabras. La débil carne temblaba, se flexionaban las rodillas queriendo derrumbar al cuerpo y los brazos no podían sostenerse más. Un resto de conciencia, guiado por la sombra del penitente, testimoniaba que no eran a lo sumo sino las doce y media: todavía —¡y cuánto!— faltaba para las tres.
        • 1981 Zaragoza, C. Dios playa [1982] Esp (CDH )
          En vista de que Papadoc seguía sin contestar llamó a Gayolita, ¿cómo va todo por ahí?, y las preguntas de ella martilleando en el oído, ¿sigues entero?, ¿dónde estás?, ¿tampoco sabes nada de Papadoc?, ya te explicaré, tú cuéntame qué ha pasado, todo lo que puedas imaginarte y más, ¿no oíste la radio?
        • 1984 Benítez, J. J. Caballo Troya I [1994] Esp (CDH )
          Conforme nos acercábamos a la explanada del campamento, un pensamiento —quizá tan absurdo como inoportuno— seguía martilleando en mi cerebro. No podía borrar de mi mente las imágenes de aquel ser de más de dos metros y del objeto —porque «aquello» tenía que ser un vehículo tripulado— que había sido capaz de desafiar tan elocuentemente las leyes de la gravedad. ¿Qué clase de artefacto era aquél? ¿Qué tecnología podía soslayar semejantes aceleraciones y deceleraciones? .
        • 1989 Hernández, F. Naturaleza [1989] Esp (CDH )
          Durante largos minutos el maestro siguió con la vista fija en la hoja de papel, mientras las palabras escritas por su antecesor martilleaban de modo salvaje en el fondo de su cabeza. Ciertamente, el sentido de lo que acababa de leer se le escapaba, y ni siquiera, anonadado como estaba, hubiera sido capaz de referir una sola idea de entre lo que para sus ojos no era más que una maraña de trazos nerviosos. Esa letra, se dijo intentando recobrar la lucidez, es la que aniquila toda posibilidad de entendimiento.
        • 1991 García Schz, J. Historia triste [1991] 467 Esp (CDH )
          Pero Miguel estaba lanzado. Ahora sí. Le quitó los cascos de las orejas y le espetó casi con rabia: «Es el Réquiem Alemán.» Al oír esto Irene sintió que algo, más allá del fuego que la consumía las entrañas, comenzaba a arder en su entorno. Notó toda la impotencia, la fría desesperación que debe cebarse en quien contempla el incendio de un bosque desde una posición alejada, a resguardo de las llamas. Un espectáculo aterrador, sobre todo si se produce de noche, pero que no deja de encerrar una sobrecogedora belleza. ¿Por qué precisamente el Réquiem Alemán, por qué? Esa pregunta martilleó con fuerza en su cabeza, pero no se hallaba en condiciones de aventurar una respuesta.
  3. 1⟶extensión significado
    v. tr. Golpear [algo] reiteradamente produciendo un sonido.
    Sinónimo: martillar
    Esquema sintáctico
    docs. (1880-2025) 10 ejemplos:
    • 1880 Gtz Nájera, M. "Cosas mundo" [01-01-1880] t. I, p. 153 El Nacional (Ciudad de México) Mx (HD)
      El cochero con su capote gris, de ancha esclavina, tiritaba entumido en el pescante, miéntras las yeguas dóciles, cubiertas por holgados y gruesos camisones, color plomo con franjas encarnadas, martilleaban las piedras con sus cascos, ansiosas de reposar en la caballeriza.
    • 2020 Fuster, J. M. Telar mágico mente Esp (CORPES)
      El análisis estereométrico digital nos llevó a la conclusión de que el pájaro carpintero martillea la madera con movimientos lineales de la cabeza, evitando así la rotación perjudicial para el cerebro. Asombra imaginar la exquisita coordinación adaptativa de los músculos del cuello que se logró a lo largo de la evolución del pájaro, para evitar la rotación y daño consiguiente.
    • 1880 Gtz Nájera, M. "Cosas mundo" [01-01-1880] t. I, p. 153 El Nacional (Ciudad de México) Mx (HD)
      El cochero con su capote gris, de ancha esclavina, tiritaba entumido en el pescante, miéntras las yeguas dóciles, cubiertas por holgados y gruesos camisones, color plomo con franjas encarnadas, martilleaban las piedras con sus cascos, ansiosas de reposar en la caballeriza.
    • 1903 Vives Llorca, J. "Mar" [01-09-1903] La Correspondencia de Valencia (Valencia) Esp (HD)
      Bajó á la lancha que de servicio estaba y poco después saltaba á tierra. No habían transcurrido cinco minutos cuando Antonio, empuñada la aldaba de la casucha que habitaba la familia de su novia en una de las más hediondas callejas de la ciudad, martilleaba la puerta con aire de ansiedad.
    • 1905 Anónimo "Conciertos Malats" [01-11-1905] El Pueblo: Diario Republicano de Valencia (Valencia) Esp (HD)
      Y fue asombroso, despues de semejante alarde de talento y de fuerza, verle sentarse de nuevo, y sin fatiga, cual si sus dedos no se hubieran agitado en toda la noche, tocar la Rapsodia núm. 2, de Listz, fuera de programa, jugando materialmente con las dificultades de esta composición, martilleando el teclado con matices preciosos y con dominio supremo. La ovación duró largo rato.
    • 1952 Anónimo "Trad Cecilia, Simenon" [11-11-1952] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
      —¿Por qué comete un crimen un hombre, señor Spencer? Por celos, por codicia, por odio, por envidia, más raramente por necesidad... Resumiendo, lo hace impulsado por una pasión humana cualquiera... Ahora bien, estas pasiones todos las tenemos dentro de nosotros, en un grado más o menos elevado... Yo odio a mi vecino que, en las noches de verano, no vacila en abrir la ventana para tocar el cuerno de caza. Es probable que no lo mataré nunca. Sin embargo, no hace todavía un mes que un coronel retirado, a quien las fiebres le habían vuelto menos paciente que yo, disparó un tiro contra su vecino del piso de encima porque llevaba una pata de palo y durante toda la noche se paseaba por su casa, martilleando el suelo con ella...
    • 1961 Cambra, P. "Argelia 1961" [06-01-1961] Baleares: Órgano de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. (Palma de Mallorca) Esp (HD)
      Once años, pantalones cortos, la "drole de guerre" y uno de los inviernos más crudos que registra la meteorología europea. Después, la "blitz krieg", los Países Bajos invadidos, el reembarque de Dunquerque, la línea Maginot rebasada y una oleada de pánico que lanzó a tres millones de franceses en loca carrera hacia los Pirineos, en seguida las divisiones hitlerianas desfilando por los Campos Eliseos. Restricciones, pan negro, cupones de racionamiento y otro invierno sin carbón. Por las noches, tras el toque de queda, las patrullas germanas martilleando el asfalto al paso rítmico de sus zapatos claveteados, mientras silbaban las notas de "Lily Marlén". El padre prisionero de guerra en cualquier "stalag". La madre haciendo oficio de cabeza de familia. Los niños evolucionando rápidamente hacia la adolescencia. Y así, por espacio de cuatro años largos.
    • 1994 Solares, I. Nen [1994] Mx (CDH )
      Los caballos martilleaban el escarpado camino de la ancha calzada de Ixtapalapa. Levantaban a su paso nubes de polvo que la clara luz de la mañana tornasolaba. Los caparazones de hierro —dentro de los cuales asomaban rostros crispados, ojos que papaloteaban dentro de sus órbitas— les daban un aspecto sobrenatural, inhumano. Caballo y caballero: indivisible unidad, algo como un único y monstruoso ser animado, con mágicos poderes, le parecía a Nen.
    • 2003 Iwasaki, F. "Penúltimos" Milagro informal Pe (CORPES)
      Sin dejar de martillear nuestros bastones contra el suelo nos dirigimos al salón de la lámpara, y entre la niebla azafranada vimos cómo el de "las poses múltiples" se escondía detrás de Antonio Garland y Alfredo González Prada. De pronto un zambo enorme bloqueó la entrada y con prosodia chúcara nos dijo que los caballeros estaban celebrando el último triunfo de Febo, que en el mismísimo hipódromo de Santiago "los había hecho chichirimico a los demás caballos chilenos". Con grandes aspavientos nos indicó que el joven José Carlos nos invitaba una cachimba, y que si había trompeadera tendría que echarnos a la calle.
    • 2004 Bodegas, R. Ciclista solitario Esp (CORPES)
      No importa. Tú sigue -le contestaba ella de forma mecánica sin apartar la vista de la pantalla del ordenador ni dejar de martillear su teclado. En un principio aquellas palabras tenían un efecto revulsivo, haciendo que se inclinara de nuevo sobre las cuartillas, como si hubiera encontrado algo sobre lo que escribir, aunque al final de la primera hora, más aburrido que nunca del dichoso bic, los bostezos y la contemplación del techo oscuro de la habitación, se estiraba con un breve quejido y se levantaba sigiloso para mirar por encima del hombro de Jelen lo que aparecía en la pantalla del ordenador, maravillándose de que fuera capaz de escribir en un minuto mucho más que él en seis meses.
    • 2020 Fuster, J. M. Telar mágico mente Esp (CORPES)
      El análisis estereométrico digital nos llevó a la conclusión de que el pájaro carpintero martillea la madera con movimientos lineales de la cabeza, evitando así la rotación perjudicial para el cerebro. Asombra imaginar la exquisita coordinación adaptativa de los músculos del cuello que se logró a lo largo de la evolución del pájaro, para evitar la rotación y daño consiguiente.
    • 1880 Gtz Nájera, M. "Cosas mundo" [01-01-1880] t. I, p. 153 El Nacional (Ciudad de México) Mx (HD)
      El cochero con su capote gris, de ancha esclavina, tiritaba entumido en el pescante, miéntras las yeguas dóciles, cubiertas por holgados y gruesos camisones, color plomo con franjas encarnadas, martilleaban las piedras con sus cascos, ansiosas de reposar en la caballeriza.
    • 1903 Vives Llorca, J. "Mar" [01-09-1903] La Correspondencia de Valencia (Valencia) Esp (HD)
      Bajó á la lancha que de servicio estaba y poco después saltaba á tierra. No habían transcurrido cinco minutos cuando Antonio, empuñada la aldaba de la casucha que habitaba la familia de su novia en una de las más hediondas callejas de la ciudad, martilleaba la puerta con aire de ansiedad.
    • 1905 Anónimo "Conciertos Malats" [01-11-1905] El Pueblo: Diario Republicano de Valencia (Valencia) Esp (HD)
      Y fue asombroso, despues de semejante alarde de talento y de fuerza, verle sentarse de nuevo, y sin fatiga, cual si sus dedos no se hubieran agitado en toda la noche, tocar la Rapsodia núm. 2, de Listz, fuera de programa, jugando materialmente con las dificultades de esta composición, martilleando el teclado con matices preciosos y con dominio supremo. La ovación duró largo rato.
    • 1952 Anónimo "Trad Cecilia, Simenon" [11-11-1952] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
      —¿Por qué comete un crimen un hombre, señor Spencer? Por celos, por codicia, por odio, por envidia, más raramente por necesidad... Resumiendo, lo hace impulsado por una pasión humana cualquiera... Ahora bien, estas pasiones todos las tenemos dentro de nosotros, en un grado más o menos elevado... Yo odio a mi vecino que, en las noches de verano, no vacila en abrir la ventana para tocar el cuerno de caza. Es probable que no lo mataré nunca. Sin embargo, no hace todavía un mes que un coronel retirado, a quien las fiebres le habían vuelto menos paciente que yo, disparó un tiro contra su vecino del piso de encima porque llevaba una pata de palo y durante toda la noche se paseaba por su casa, martilleando el suelo con ella...
    • 1961 Cambra, P. "Argelia 1961" [06-01-1961] Baleares: Órgano de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. (Palma de Mallorca) Esp (HD)
      Once años, pantalones cortos, la "drole de guerre" y uno de los inviernos más crudos que registra la meteorología europea. Después, la "blitz krieg", los Países Bajos invadidos, el reembarque de Dunquerque, la línea Maginot rebasada y una oleada de pánico que lanzó a tres millones de franceses en loca carrera hacia los Pirineos, en seguida las divisiones hitlerianas desfilando por los Campos Eliseos. Restricciones, pan negro, cupones de racionamiento y otro invierno sin carbón. Por las noches, tras el toque de queda, las patrullas germanas martilleando el asfalto al paso rítmico de sus zapatos claveteados, mientras silbaban las notas de "Lily Marlén". El padre prisionero de guerra en cualquier "stalag". La madre haciendo oficio de cabeza de familia. Los niños evolucionando rápidamente hacia la adolescencia. Y así, por espacio de cuatro años largos.
    • 1991 Alou, D. Aportación historia crimen [1991] Esp (CDH )
      "Pero por aquel entonces, yo aprovechaba las ausencias de mi padre para escaparme del piano. Veía jugar a mis amigos, a mis hermanos. ¡Mis hermanos! No les fue poco bien mi 'vocación' pianística. Tomaron mis juguetes al asalto. Se pasaban el día correteando por la casa, pasándoselo en grande mientras yo martilleaba una y otra vez el piano. Destrozaban mis juguetes, y si protestaba me amenazaban con acusarme ante mi padre. Incluso los Reyes Magos dejaron de traerme juguetes: ya sólo me traían partituras. Pero yo comencé a escaparme.
    • 1994 Solares, I. Nen [1994] Mx (CDH )
      Los caballos martilleaban el escarpado camino de la ancha calzada de Ixtapalapa. Levantaban a su paso nubes de polvo que la clara luz de la mañana tornasolaba. Los caparazones de hierro —dentro de los cuales asomaban rostros crispados, ojos que papaloteaban dentro de sus órbitas— les daban un aspecto sobrenatural, inhumano. Caballo y caballero: indivisible unidad, algo como un único y monstruoso ser animado, con mágicos poderes, le parecía a Nen.
    • 2003 Iwasaki, F. "Penúltimos" Milagro informal Pe (CORPES)
      Sin dejar de martillear nuestros bastones contra el suelo nos dirigimos al salón de la lámpara, y entre la niebla azafranada vimos cómo el de "las poses múltiples" se escondía detrás de Antonio Garland y Alfredo González Prada. De pronto un zambo enorme bloqueó la entrada y con prosodia chúcara nos dijo que los caballeros estaban celebrando el último triunfo de Febo, que en el mismísimo hipódromo de Santiago "los había hecho chichirimico a los demás caballos chilenos". Con grandes aspavientos nos indicó que el joven José Carlos nos invitaba una cachimba, y que si había trompeadera tendría que echarnos a la calle.
    • 2004 Bodegas, R. Ciclista solitario Esp (CORPES)
      No importa. Tú sigue -le contestaba ella de forma mecánica sin apartar la vista de la pantalla del ordenador ni dejar de martillear su teclado. En un principio aquellas palabras tenían un efecto revulsivo, haciendo que se inclinara de nuevo sobre las cuartillas, como si hubiera encontrado algo sobre lo que escribir, aunque al final de la primera hora, más aburrido que nunca del dichoso bic, los bostezos y la contemplación del techo oscuro de la habitación, se estiraba con un breve quejido y se levantaba sigiloso para mirar por encima del hombro de Jelen lo que aparecía en la pantalla del ordenador, maravillándose de que fuera capaz de escribir en un minuto mucho más que él en seis meses.
    • 2020 Fuster, J. M. Telar mágico mente Esp (CORPES)
      El análisis estereométrico digital nos llevó a la conclusión de que el pájaro carpintero martillea la madera con movimientos lineales de la cabeza, evitando así la rotación perjudicial para el cerebro. Asombra imaginar la exquisita coordinación adaptativa de los músculos del cuello que se logró a lo largo de la evolución del pájaro, para evitar la rotación y daño consiguiente.
    1. v. tr. Golpear [una cosa] contra [otra] reiteradamente produciendo un sonido.
      Sinónimo: martillar
      Esquema sintáctico
      docs. (1898-2025) 12 ejemplos:
      • 1898 Anónimo "Trad Carnicería, Lemonnier" [01-03-1898] n.º 111, p. 7 La España Moderna (Madrid) Esp (HD)
        A veces, el galope tendido de un caballo hacía resonar la calle como un martillo sobre el yunque. En ocasiones, el caballo se paraba en firme, una llamada cortaba el aire, alguien respondía y el galope continuaba martilleando el empedrado.
      • 2025 Tejada, L. Voz bosque s. p. Esp (BD)
        La señora Trevor profiere un quejido que sobresalta al pastor. La lluvia martillea con vehemencia los cristales de la ventana y la tormenta sigue bramando fuera con un clamor incesante, plagado de susurros, de una voz vieja y terrosa que vuelve a pronunciar esa palabra. Riven la entiende al fin. "Kora". "Kora". "Kora".
      • 1898 Anónimo "Trad Carnicería, Lemonnier" [01-03-1898] n.º 111, p. 7 La España Moderna (Madrid) Esp (HD)
        A veces, el galope tendido de un caballo hacía resonar la calle como un martillo sobre el yunque. En ocasiones, el caballo se paraba en firme, una llamada cortaba el aire, alguien respondía y el galope continuaba martilleando el empedrado.
      • 1900 Anónimo (El Bachiller Santillana) "Hércules universal" [23-11-1900] El Liberal: Diario Político y de Intereses Materiales (Alicante) Esp (HD)
        La balsa llena de agua, ennegrecida por el continuo lavado de ropas, parecía un nido de suciedad. Las lavanderas abocadas sobre el pretil que circundaba el balsón, golpeaban las prendas sucias y una habanera monótona, canturreada por todas, llevando el compás y á duo, formaba contraste con el zurrir de las palas al caer con fuerza sobre las ropas, mientras la lluvia martilleaba el techo del lavadero, hecho de zinc.
      • 1902 Fdz Bremón, J. "Caza miedo" [27-09-1902] Heraldo de Alcoy (Alcoy) Esp (HD)
        Más adelante, la luz iluminaba un paisaje en que todo era mudo: los pájaros, los arroyos, el movimiento de los seres y de las ramas, y las pisadas no sonaban y el badajo martilleaba la campana sin ruido.
      • 1931 Anónimo "Trad Cemento, Gladkov" [21-04-1931] Política (Córdoba) Esp (HD)
        El penoso trabajo continuaba allí: los muebles, removidos, crujían, los fardos voluminosos caían suavemente al suelo, las botas martilleaban el entarimado, haciéndolo crujir...
      • 1953 Anónimo "Trad Clarines atardecer, Haycox" [27-01-1953] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
        La tormenta estuvo martilleando la tierra durante tres días. El viento gemía cual una persona, atravesando la ciudad, y echando contra las paredes de los edificios toda clase de despojos, muestras de su paso, amontonándolos hasta tal altura que se podía salir cómodamente de un segundo piso.
      • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] 306 Esp (CDH )

        Continuaron recorriendo, minuto a minuto, los últimos rincones de la noche. Un porro sucedía a otro. Las preguntas continuaban y las respuestas casi siempre provocaban hilaridad. La lluvia martilleaba mansamente los cristales.

        Carlos estaba de pie, proclamando con gravedad sus pensamientos que a nadie interesaban. El ácido le había alterado sensiblemente.

      • 1992 Cuesta, E. "Thomas Whitfield" [16-12-1992] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        Thomas Whitfield, el negro voluminoso con la "figura curvada sobre el piano", la transpiración en su frente, sus manos martilleando el teclado", Thomas Whitfield "el maestro del gospel", un nombre que a nosotros no nos sonaba porque Burgos queda muy lejos de Detroit, Thomas Whitfield el esperado, estaba muerto desde fecha no concretada por un ataque al corazón. De esto nos enteramos (y que levanten la mano los que no) al final, muy al final del concierto. Mientras, el que más y el que menos, se andaba preguntando.
      • 2013 García Martín, J. I. Vida privada Dios [2023] s. p. Esp (BD)
        La figura sebosa y empapada de Benny desapareció por la izquierda de la ventanilla, y Dora se quedó mirando la lluvia como si fuera un programa aburrido de televisión. Le pareció oír que Benny gritaba algo y miró por el retrovisor de su lado, aunque sin abrir la ventanilla. Lo más que acertó a vislumbrar desde aquel ángulo restringido fue que la tapa del maletero estaba levantada y que asomaba algo parecido a una pierna humana, que incluso parecía agitarse como el rabo de una lagartija. Se tapó entonces los ojos con ambas manos en un gesto instintivo, y antes de separar los dedos para volver a mirar a través de ellos, oyó a su espalda el golpe seco con que Benny había vuelto a cerrar el maletero. La lluvia martilleaba el techo del coche cada vez con más fuerza, como si de un momento a otro lo fuera a atravesar.
      • 2016 Ortega Vilas, C. Santo cielo s. p. Esp (BD)
        Aldo trató de abrir una vez más, con idéntico resultado. —¡Está cerrada! —gritó. Oyeron entonces un chirrido de bisagras y el sonido inconfundible de unos tacones que martilleaban el suelo. El pomo giró. La puerta se abrió de una sacudida. —Se atasca —se disculpó la funcionaria—. ¿Inspector Monteiro? —Sí, contestó Aldo.
      • 2025 Tejada, L. Voz bosque s. p. Esp (BD)
        La señora Trevor profiere un quejido que sobresalta al pastor. La lluvia martillea con vehemencia los cristales de la ventana y la tormenta sigue bramando fuera con un clamor incesante, plagado de susurros, de una voz vieja y terrosa que vuelve a pronunciar esa palabra. Riven la entiende al fin. "Kora". "Kora". "Kora".
      • 1898 Anónimo "Trad Carnicería, Lemonnier" [01-03-1898] n.º 111, p. 7 La España Moderna (Madrid) Esp (HD)
        A veces, el galope tendido de un caballo hacía resonar la calle como un martillo sobre el yunque. En ocasiones, el caballo se paraba en firme, una llamada cortaba el aire, alguien respondía y el galope continuaba martilleando el empedrado.
      • 1900 Anónimo (El Bachiller Santillana) "Hércules universal" [23-11-1900] El Liberal: Diario Político y de Intereses Materiales (Alicante) Esp (HD)
        La balsa llena de agua, ennegrecida por el continuo lavado de ropas, parecía un nido de suciedad. Las lavanderas abocadas sobre el pretil que circundaba el balsón, golpeaban las prendas sucias y una habanera monótona, canturreada por todas, llevando el compás y á duo, formaba contraste con el zurrir de las palas al caer con fuerza sobre las ropas, mientras la lluvia martilleaba el techo del lavadero, hecho de zinc.
      • 1902 Fdz Bremón, J. "Caza miedo" [27-09-1902] Heraldo de Alcoy (Alcoy) Esp (HD)
        Más adelante, la luz iluminaba un paisaje en que todo era mudo: los pájaros, los arroyos, el movimiento de los seres y de las ramas, y las pisadas no sonaban y el badajo martilleaba la campana sin ruido.
      • 1931 Anónimo "Trad Cemento, Gladkov" [21-04-1931] Política (Córdoba) Esp (HD)
        El penoso trabajo continuaba allí: los muebles, removidos, crujían, los fardos voluminosos caían suavemente al suelo, las botas martilleaban el entarimado, haciéndolo crujir...
      • 1936 Anónimo "Comentarios" [03-02-1936] Labor (Soria) Esp (HD)
        —Sigue lloviendo y ante la faz de estas nubes rabiosas no queda más remedio que esconderse en casa porque la calle es un pantano. Es tan grande la cantidad de agua que tragan nuestras alcantarillas que no nos extraría [sic] al doblar una esquina toparnos con una góndola. Lluvia, lluvia. Música de gotas sobre calles de cristal. Lágrimas de vidrio martilleando los tejados. Sonsonete incoloro de un día insípido como un vaso de agua. La humedad dibujando mapas en las paredes.
      • 1953 Anónimo "Trad Clarines atardecer, Haycox" [27-01-1953] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
        La tormenta estuvo martilleando la tierra durante tres días. El viento gemía cual una persona, atravesando la ciudad, y echando contra las paredes de los edificios toda clase de despojos, muestras de su paso, amontonándolos hasta tal altura que se podía salir cómodamente de un segundo piso.
      • 1953 Carpentier, A. Pasos [1985] 74 Cu (CDH )
        Del asfalto de las calles se alzaba un bochorno azuloso de gasolina, atravesado por vahos químicos, que demoraba en patios olientes a desperdicios, donde algún perro jadeante remedaba estiramientos de conejo desollado para hallar vetas de frescor en la tibieza del piso. El carrillón martilleaba un Avemaría. Tuve la insólita curiosidad de saber qué santo honrábase en la fecha de hoy: 4 de junio, San Francisco Carraciolo —decía el tomo de edición vaticana donde yo estudiaba antaño los himnos gregorianos. Absolutamente desconocido para mí. Busqué el libro de vidas de santos, impreso en Madrid, que mucho me hubiera leído mi madre, allá, durante las dichosas enfermedades menores que me libraban del colegio.
      • 1984 Tomás García, J. L. Orilla droga [1985] 306 Esp (CDH )

        Continuaron recorriendo, minuto a minuto, los últimos rincones de la noche. Un porro sucedía a otro. Las preguntas continuaban y las respuestas casi siempre provocaban hilaridad. La lluvia martilleaba mansamente los cristales.

        Carlos estaba de pie, proclamando con gravedad sus pensamientos que a nadie interesaban. El ácido le había alterado sensiblemente.

      • 1992 Cuesta, E. "Thomas Whitfield" [16-12-1992] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        Thomas Whitfield, el negro voluminoso con la "figura curvada sobre el piano", la transpiración en su frente, sus manos martilleando el teclado", Thomas Whitfield "el maestro del gospel", un nombre que a nosotros no nos sonaba porque Burgos queda muy lejos de Detroit, Thomas Whitfield el esperado, estaba muerto desde fecha no concretada por un ataque al corazón. De esto nos enteramos (y que levanten la mano los que no) al final, muy al final del concierto. Mientras, el que más y el que menos, se andaba preguntando.
      • 2013 García Martín, J. I. Vida privada Dios [2023] s. p. Esp (BD)
        La figura sebosa y empapada de Benny desapareció por la izquierda de la ventanilla, y Dora se quedó mirando la lluvia como si fuera un programa aburrido de televisión. Le pareció oír que Benny gritaba algo y miró por el retrovisor de su lado, aunque sin abrir la ventanilla. Lo más que acertó a vislumbrar desde aquel ángulo restringido fue que la tapa del maletero estaba levantada y que asomaba algo parecido a una pierna humana, que incluso parecía agitarse como el rabo de una lagartija. Se tapó entonces los ojos con ambas manos en un gesto instintivo, y antes de separar los dedos para volver a mirar a través de ellos, oyó a su espalda el golpe seco con que Benny había vuelto a cerrar el maletero. La lluvia martilleaba el techo del coche cada vez con más fuerza, como si de un momento a otro lo fuera a atravesar.
      • 2016 Ortega Vilas, C. Santo cielo s. p. Esp (BD)
        Aldo trató de abrir una vez más, con idéntico resultado. —¡Está cerrada! —gritó. Oyeron entonces un chirrido de bisagras y el sonido inconfundible de unos tacones que martilleaban el suelo. El pomo giró. La puerta se abrió de una sacudida. —Se atasca —se disculpó la funcionaria—. ¿Inspector Monteiro? —Sí, contestó Aldo.
      • 2025 Tejada, L. Voz bosque s. p. Esp (BD)
        La señora Trevor profiere un quejido que sobresalta al pastor. La lluvia martillea con vehemencia los cristales de la ventana y la tormenta sigue bramando fuera con un clamor incesante, plagado de susurros, de una voz vieja y terrosa que vuelve a pronunciar esa palabra. Riven la entiende al fin. "Kora". "Kora". "Kora".
      1. v. En uso absoluto.
        Esquema sintáctico
        docs. (1958-2018) 2 ejemplos:
        • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )

          Impusieron el canto en la chichería. Desde el interior empezaron a corearlo. Luego bailaron todos con esa melodía. Zapateaban a compás. Los descalzos, los de ojotas y los de zapatos golpeaban el suelo brutalmente. Los talones de los descalzos sonaban hondo; el cuero de las ojotas palmeaba el suelo duro y los tacos martilleaban. Parecía que molían las palabras del huayno.

        • 2018 Saldaña París, D. Nervio Mx (CORPES)
          En cuanto me quedé solo, el primer día en que mi padre se fue al banco, me di cuenta de que el miedo al Robachicos crecía con el silencio imperfecto de la casa: cada puerta rechinando, cada gota martilleando en el lavabo, cada mínimo crujido de las paredes o cada sombra que temblaba con el balanceo de una lámpara se convertían en una presencia ominosa, en el presagio de la vida miserable que me esperaba errando por las calles de la urbe dentro de un costal, junto a otros niños que habían tenido la mala suerte de quedarse solos en sus casas.
  4. 1⟶metáfora
    v. tr. Repetir [algo] a alguien con mucha insistencia.
    Sinónimo: martillar
    Esquema sintáctico
    docs. (1889-2024) 11 ejemplos:
    • 1930 Anónimo "Capicúa" [23-10-1930] El Noticiero Gaditano (Cádiz) Esp (HD)
      Saltó el dato numérico y ahora sí que sin necesidad de inútil golpear brota una idea de nuestro cerebro, martilleando la frase ¡capicúa! ¡capicúa! ¡capicúa! ¡capicúa!... Ya que somos cabalísticos, ya que sentimos un profundo amor por las combinaciones de guarismos, que tanto influyen en la vida de los hombres y en la de los pueblos [...].
    • 2016 Galán Bertrand, L. Mi pediatra Esp (CORPES)
      Pero no solo a las madres les preocupa la vista en los primeros meses, sino también a las abuelas. Cuando tuve a mi primer hijo, mi madre se obsesionó durante unos días y me «martilleaba» a todas horas: — Hija, ¿tú crees que el bebé ve? - Pero, mamá, ¿cómo me dices eso? —le contestaba yo indignada. Ahora Carlos tiene la vista de un lince. De vez en cuando, bromeando, se lo recuerdo a mi madre y nos reímos juntas.
    • 1930 Anónimo "Capicúa" [23-10-1930] El Noticiero Gaditano (Cádiz) Esp (HD)
      Saltó el dato numérico y ahora sí que sin necesidad de inútil golpear brota una idea de nuestro cerebro, martilleando la frase ¡capicúa! ¡capicúa! ¡capicúa! ¡capicúa!... Ya que somos cabalísticos, ya que sentimos un profundo amor por las combinaciones de guarismos, que tanto influyen en la vida de los hombres y en la de los pueblos [...].
    • 1934 Anónimo "Contrarrevolución" [26-02-1934] Correo de Mallorca: Periódico Católico (Palma de Mallorca) Esp (HD)
      Desde la implantación de la República, no ha salido de las izquierdas, de sus hombres, ni de su prensa un concepto nuevo, un concepto que no nos estuvieran martilleando desde hace 50 años. Ya Balmes, en sus obras admirables, rebatió los tópicos que hoy las izquierdas nos presentan como ultramodernos y todo lo que hoy se pretende implantar ya lo tenían previsto las logias masónicas en los años 1850 a 1874: he ahí pues la originalidad zurda.
    • 1980 Abad, J. A. "Juan Pablo II Francia" [23-06-1980] Hoja del Lunes: Órgano de la Asociación de la Prensa de Burgos (Burgos) Esp (HD)
      Acostumbrados a los mítines demagógicos, electorales y mentirosos, en definitiva, los jóvenes se encontraron con un hombre que les decía que Jesucristo no sólo es capaz de responder a los problemas del hombre moderno, sino que "solamente El les da respuesta total"; y que no es verdad lo que les martillean continuamente los políticos y los arribistas, respecto a la panacea de la libertad sexual y el desenfreno moral, porque la permisisividad [sic] moral no hace felices a los hombres".
    • 1985 Anónimo "Tiempo hacer cuentas" [11-06-1985] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
      Lo que peor le sienta a uno —nos comentaban— es la campaña de amenazas constantes que lleva a cabo el Ministerio de Hacienda todos los años por estas épocas. Las noticias que recoge la Prensa —añadía— hablan de aumento del número de inspectores, de campañas de investigación del "dinero negro", de "peinados" calle por calle y pueblo por pueblo, como afirmaba días pasados en Sigüenza el secretario general de Hacienda. Al ciudadano tampoco le gusta que le estén martilleando constantemente que ha de pagar, que hay una Ley de Delitos Fiscales y que si no cumple con el fisco lo va a pasar muy mal.
    • 1987 Delibes, M. Madera héroe [1994] 63 Esp (CDH )
      Y así que tío Vidal martilleó, por segunda vez aquella mañana, que la manifestación de la Unión Patriótica en Madrid había sido un verdadero plebiscito, aunque fingiera dirigirse a la mesa en general tenía un específico destinatario, papá Telmo, pero éste sonrió, con una sonrisa colgada que tuvo la virtud de desanudar la voz de tío Felipe Neri, quien acababa de disolver en el agua unos polvos blancos y, con la copa en alto (como si fuese a brindar por alguien), terció con ánimo apaciguador que tal vez lo de plebiscito fuese un poco exagerado, pero sí revelaba un clamoroso estado de opinión.
    • 2010 Agencia Efe "Obama" [19-10-2010] La Tribuna de Albacete (Albacete) Esp (HD)
      El presidente norteamericano viajó el pasado fin de semana de costa a costa martilleando ante jóvenes, mujeres y afroamericanos la advertencia de que una victoria republicana sería reactivar políticas que pusieron al país al borde del precipicio.
    • 2015 Ruiz-Mediavilla, A. "Odio eterno Arsène Wenger" Jot Down (Sevilla) Esp (CORPES)
      En el momento en que el Arsenal abandonó Highbury dejó de ganar títulos: Wenger eligió tener una empresa rentable antes que un club ganador. Los defensores del entrenador francés martillean el mismo argumento en su defensa: Arsène logra meter al equipo en Champions a pesar de gastar menos que otros. Durante un tiempo eso fue así, sin embargo el argumento de la austeridad se cayó cuando el último día del mercado veraniego de 2013 Wenger decidió pagar cincuenta millones de euros por Mesut Özil. Este año el Arsenal ha sido el cuarto club inglés que más dinero ha gastado y el segundo en inversión neta (gastos menos ingresos) tras el United de Van Gaal.
    • 2016 Galán Bertrand, L. Mi pediatra Esp (CORPES)
      Pero no solo a las madres les preocupa la vista en los primeros meses, sino también a las abuelas. Cuando tuve a mi primer hijo, mi madre se obsesionó durante unos días y me «martilleaba» a todas horas: — Hija, ¿tú crees que el bebé ve? - Pero, mamá, ¿cómo me dices eso? —le contestaba yo indignada. Ahora Carlos tiene la vista de un lince. De vez en cuando, bromeando, se lo recuerdo a mi madre y nos reímos juntas.
    • 1930 Anónimo "Capicúa" [23-10-1930] El Noticiero Gaditano (Cádiz) Esp (HD)
      Saltó el dato numérico y ahora sí que sin necesidad de inútil golpear brota una idea de nuestro cerebro, martilleando la frase ¡capicúa! ¡capicúa! ¡capicúa! ¡capicúa!... Ya que somos cabalísticos, ya que sentimos un profundo amor por las combinaciones de guarismos, que tanto influyen en la vida de los hombres y en la de los pueblos [...].
    • 1934 Anónimo "Contrarrevolución" [26-02-1934] Correo de Mallorca: Periódico Católico (Palma de Mallorca) Esp (HD)
      Desde la implantación de la República, no ha salido de las izquierdas, de sus hombres, ni de su prensa un concepto nuevo, un concepto que no nos estuvieran martilleando desde hace 50 años. Ya Balmes, en sus obras admirables, rebatió los tópicos que hoy las izquierdas nos presentan como ultramodernos y todo lo que hoy se pretende implantar ya lo tenían previsto las logias masónicas en los años 1850 a 1874: he ahí pues la originalidad zurda.
    • 1980 Abad, J. A. "Juan Pablo II Francia" [23-06-1980] Hoja del Lunes: Órgano de la Asociación de la Prensa de Burgos (Burgos) Esp (HD)
      Acostumbrados a los mítines demagógicos, electorales y mentirosos, en definitiva, los jóvenes se encontraron con un hombre que les decía que Jesucristo no sólo es capaz de responder a los problemas del hombre moderno, sino que "solamente El les da respuesta total"; y que no es verdad lo que les martillean continuamente los políticos y los arribistas, respecto a la panacea de la libertad sexual y el desenfreno moral, porque la permisisividad [sic] moral no hace felices a los hombres".
    • 1983 Acuña, L. A. Dicc bogotanismos Co (FG)
      Martillear Martillar; insistir; porfiar: "A fuerza de tanto martillear consiguio Antonio lo que se proponía".
    • 1984 RAE DMILE (3.ª ed.) [01-01-1984] (NTLLE)
      martillear. tr. […] fig. Repetir algo insistentemente.
    • 1985 Anónimo "Tiempo hacer cuentas" [11-06-1985] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
      Lo que peor le sienta a uno —nos comentaban— es la campaña de amenazas constantes que lleva a cabo el Ministerio de Hacienda todos los años por estas épocas. Las noticias que recoge la Prensa —añadía— hablan de aumento del número de inspectores, de campañas de investigación del "dinero negro", de "peinados" calle por calle y pueblo por pueblo, como afirmaba días pasados en Sigüenza el secretario general de Hacienda. Al ciudadano tampoco le gusta que le estén martilleando constantemente que ha de pagar, que hay una Ley de Delitos Fiscales y que si no cumple con el fisco lo va a pasar muy mal.
    • 1987 Delibes, M. Madera héroe [1994] 63 Esp (CDH )
      Y así que tío Vidal martilleó, por segunda vez aquella mañana, que la manifestación de la Unión Patriótica en Madrid había sido un verdadero plebiscito, aunque fingiera dirigirse a la mesa en general tenía un específico destinatario, papá Telmo, pero éste sonrió, con una sonrisa colgada que tuvo la virtud de desanudar la voz de tío Felipe Neri, quien acababa de disolver en el agua unos polvos blancos y, con la copa en alto (como si fuese a brindar por alguien), terció con ánimo apaciguador que tal vez lo de plebiscito fuese un poco exagerado, pero sí revelaba un clamoroso estado de opinión.
    • 2010 Agencia Efe "Obama" [19-10-2010] La Tribuna de Albacete (Albacete) Esp (HD)
      El presidente norteamericano viajó el pasado fin de semana de costa a costa martilleando ante jóvenes, mujeres y afroamericanos la advertencia de que una victoria republicana sería reactivar políticas que pusieron al país al borde del precipicio.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      martillear. tr. […] fig. Repetir algo con mucha insistencia. U. t. c. intr.
    • 2015 Ruiz-Mediavilla, A. "Odio eterno Arsène Wenger" Jot Down (Sevilla) Esp (CORPES)
      En el momento en que el Arsenal abandonó Highbury dejó de ganar títulos: Wenger eligió tener una empresa rentable antes que un club ganador. Los defensores del entrenador francés martillean el mismo argumento en su defensa: Arsène logra meter al equipo en Champions a pesar de gastar menos que otros. Durante un tiempo eso fue así, sin embargo el argumento de la austeridad se cayó cuando el último día del mercado veraniego de 2013 Wenger decidió pagar cincuenta millones de euros por Mesut Özil. Este año el Arsenal ha sido el cuarto club inglés que más dinero ha gastado y el segundo en inversión neta (gastos menos ingresos) tras el United de Van Gaal.
    • 2016 Galán Bertrand, L. Mi pediatra Esp (CORPES)
      Pero no solo a las madres les preocupa la vista en los primeros meses, sino también a las abuelas. Cuando tuve a mi primer hijo, mi madre se obsesionó durante unos días y me «martilleaba» a todas horas: — Hija, ¿tú crees que el bebé ve? - Pero, mamá, ¿cómo me dices eso? —le contestaba yo indignada. Ahora Carlos tiene la vista de un lince. De vez en cuando, bromeando, se lo recuerdo a mi madre y nos reímos juntas.
    1. v. intr. Insistir mucho [en algún tema o asunto].
      Sinónimo: martillar
      Esquema sintáctico
      docs. (1889-2019) 11 ejemplos:
      • 1889 Anónimo "Correr pluma" [06-04-1889] El Tradicionalista (Pamplona) Esp (HD)
        El Correo Español, no pudiendo aguantar más que hablemos de bailes, se enfada con nosotros, y dice: "Va para un mes que los rebeldes no dejan de martillear sobre el manoseado asunto de los bailes, expectorando verdaderas indigestiones de erudicion para demostrar que el baile, bajo todos los puntos de vista, es cosa vitanda". Pare usted un poco. En primer lugar, no se trata del baile, sino de ciertos bailes, del vals, rigodon y otros por este estilo. Y en segundo lugar, bajo todos los puntos de vista no se ve nada. En castellano se puede ver ó considerar alguna cosa desde este ó aquel punto de vista. Bajo el punto se queda uno á oscuras.
      • 2019 Barrio, J. "Sporting" [06-12-2019] El Comercio (Gijón) Esp (HD)
        Contra la percepción externa establecida en estos últimos años, quizá porque en el filial jugó mucho cosido a la banda, los técnicos que le han tutelado martillean sobre lo mismo. "Ha cambiado su forma de jugar, porque antes era más de uno contra uno, de encarar y centrar, pero lo que todos destacamos de él es su facilidad para el desmarque, siempre al límite. Y para enchufar. Tiene mucho gol y es muy listo. Antes jugaba a la pelota y ahora al fútbol", recalca Rogelio García, responsable de su fichaje por el Sporting.
      • 1889 Anónimo "Correr pluma" [06-04-1889] El Tradicionalista (Pamplona) Esp (HD)
        El Correo Español, no pudiendo aguantar más que hablemos de bailes, se enfada con nosotros, y dice: "Va para un mes que los rebeldes no dejan de martillear sobre el manoseado asunto de los bailes, expectorando verdaderas indigestiones de erudicion para demostrar que el baile, bajo todos los puntos de vista, es cosa vitanda". Pare usted un poco. En primer lugar, no se trata del baile, sino de ciertos bailes, del vals, rigodon y otros por este estilo. Y en segundo lugar, bajo todos los puntos de vista no se ve nada. En castellano se puede ver ó considerar alguna cosa desde este ó aquel punto de vista. Bajo el punto se queda uno á oscuras.
      • 1907 Anónimo "Pensar serio" [30-10-1907] El Diario de Ávila (Ávila) Esp (HD)
        La repetición constante, periódica y diaria de sus ideas atrae, hipnotiza y seduce insensiblemente, lo mismo á los entendimientos faltos de razón que á los sobrados de ella hasta que los vence y se apodera de ellos. Martilleando un día y otro con sus artículos intencionados y sus sueltos insidiosos, que procura referir á sus designios, á todos los hombres los sujeta, á todos los atrae hacia su escuela ó su partido, porque abriéndose camino hasta entrar en el interior del alma, se hace nuestra señora y á nosotros nos convierte en sus esclavos.
      • 1932 Anónimo "Obreros industria tabaco" [23-04-1932] Diario de la Marina (La Habana) Esp (HD)
        Es, como dijimos cierto día, una especie de "guerra santa" que se considera de vida o muerte y se pida que venga ésta para todos, si no ha de llegar antes que ella el triunfo. Cada día que pasa se reafirma la muralla de los razonamientos, martilleando en el tema de la resistencia, y hoy el "Boletín" es el heraldo de la fe, como fué en la moneda americana, aquel boletín diario "Alerta", que sostuvo el espíritu de los obreros hasta finalizar el conflicto.
      • 1937 Anónimo "Farsa "nacionalización" nazi" [01-09-1937] La Libertad (Madrid) Esp (HD)
        "La necesidad general antes que la necesidad particular." Así gritaba el nazismo en sus mítines: este era su programa, su lema. Sobre el Hitler y sus secuaces martilleaban constantemente. Era como la idea fija; el banderín de enganche. Había otros lemas, otros puntos en el programa hitleriano; pero de todos se habló menos. Este de "la necesidad general antes y por encima de la particular" se declaró "inmutable para todos los tiempos".
      • 1961 Castresana, L. "Refugios atómicos familiares" [23-11-1961] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
        Mientras tanto, algunos industriales americanos se están haciendo de oro. Babbit no es, al parecer, amigo de perder el tiempo. Han visto la posibilidad de convertir el "terror atómico" en una mina de oro y lo están aprovechando alegremente, martilleando al máximo sobre el temor. El lema "Disponga de "bungalow" propio" se ha cambiado por el de "Cada familia, su refugio".
      • 1998 Anónimo (LT) "II Salón Automóvil Madrid" [24-05-1998] La Tribuna de Albacete (Albacete) Esp (HD)
        Rato insistió en relación al impuesto de matriculación: "La gente tiene que entender que este impuesto es necesario". En definitiva, que todo indica que se queda como está. La industria del automóvil aprovechará este y otros acontecimientos para seguir martilleando con su petición.
      • 2009 Rahola, P. "(In)oportunidad aborto" [19-10-2009] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
        Por supuesto, hablo de la ley del aborto, y no tanto en los términos decimonónicos que coparon la pasada manifestación, sino desde una perspectiva menos maniquea. Me niego al simplismo con que ambos lados del espectro ideológico tratan un delicado debate, cuyas raíces ahondan en el libro de la vida de cada cual, más allá de los partidos, o las ideas [...]. Entre Rouco Varela y Bibiana Aído, hay una línea infinita de matices que tienden a rechazar el burdo simplismo del blanco y negro. Por mucho, pues, que martilleen desde la Moncloa sobre la maldad del PP, este tema escapa al PP tanto como trasciende el simple debate partidista.
      • 2015 Ochoa, G. Guerras correctas Esp (CORPES)
        Alfredo cuelga. (Al público) Era una buena oportunidad para medir a Felipe. Para medir los GAL. Los GAL estaban en todo. En el desayuno, en la comida, en la cena, se metía en tu cama. El Mundo martilleaba con el tema día sí, día también; Amedo y Domínguez habían largado todo y más en El Mundo, dando por supuesto que esa X era el cargo más alto en el Gobierno. Anguita y Aznar en aquel momento hacían la famosa "pinza", ¿se acuerdan? Hasta en los telediarios de Televisión Española era portada. Se producen hechos insólitos como que el PP, sí el Grupo Popular en su totalidad, se pusiera en pie y aplaudiera a Barrionuevo a su entrada al Congreso de los Diputados mientras diputados del PSOE se removían en sus asientos.
      • 2019 Barrio, J. "Sporting" [06-12-2019] El Comercio (Gijón) Esp (HD)
        Contra la percepción externa establecida en estos últimos años, quizá porque en el filial jugó mucho cosido a la banda, los técnicos que le han tutelado martillean sobre lo mismo. "Ha cambiado su forma de jugar, porque antes era más de uno contra uno, de encarar y centrar, pero lo que todos destacamos de él es su facilidad para el desmarque, siempre al límite. Y para enchufar. Tiene mucho gol y es muy listo. Antes jugaba a la pelota y ahora al fútbol", recalca Rogelio García, responsable de su fichaje por el Sporting.
      • 1889 Anónimo "Correr pluma" [06-04-1889] El Tradicionalista (Pamplona) Esp (HD)
        El Correo Español, no pudiendo aguantar más que hablemos de bailes, se enfada con nosotros, y dice: "Va para un mes que los rebeldes no dejan de martillear sobre el manoseado asunto de los bailes, expectorando verdaderas indigestiones de erudicion para demostrar que el baile, bajo todos los puntos de vista, es cosa vitanda". Pare usted un poco. En primer lugar, no se trata del baile, sino de ciertos bailes, del vals, rigodon y otros por este estilo. Y en segundo lugar, bajo todos los puntos de vista no se ve nada. En castellano se puede ver ó considerar alguna cosa desde este ó aquel punto de vista. Bajo el punto se queda uno á oscuras.
      • 1907 Anónimo "Pensar serio" [30-10-1907] El Diario de Ávila (Ávila) Esp (HD)
        La repetición constante, periódica y diaria de sus ideas atrae, hipnotiza y seduce insensiblemente, lo mismo á los entendimientos faltos de razón que á los sobrados de ella hasta que los vence y se apodera de ellos. Martilleando un día y otro con sus artículos intencionados y sus sueltos insidiosos, que procura referir á sus designios, á todos los hombres los sujeta, á todos los atrae hacia su escuela ó su partido, porque abriéndose camino hasta entrar en el interior del alma, se hace nuestra señora y á nosotros nos convierte en sus esclavos.
      • 1932 Anónimo "Obreros industria tabaco" [23-04-1932] Diario de la Marina (La Habana) Esp (HD)
        Es, como dijimos cierto día, una especie de "guerra santa" que se considera de vida o muerte y se pida que venga ésta para todos, si no ha de llegar antes que ella el triunfo. Cada día que pasa se reafirma la muralla de los razonamientos, martilleando en el tema de la resistencia, y hoy el "Boletín" es el heraldo de la fe, como fué en la moneda americana, aquel boletín diario "Alerta", que sostuvo el espíritu de los obreros hasta finalizar el conflicto.
      • 1937 Anónimo "Farsa "nacionalización" nazi" [01-09-1937] La Libertad (Madrid) Esp (HD)
        "La necesidad general antes que la necesidad particular." Así gritaba el nazismo en sus mítines: este era su programa, su lema. Sobre el Hitler y sus secuaces martilleaban constantemente. Era como la idea fija; el banderín de enganche. Había otros lemas, otros puntos en el programa hitleriano; pero de todos se habló menos. Este de "la necesidad general antes y por encima de la particular" se declaró "inmutable para todos los tiempos".
      • 1961 Castresana, L. "Refugios atómicos familiares" [23-11-1961] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
        Mientras tanto, algunos industriales americanos se están haciendo de oro. Babbit no es, al parecer, amigo de perder el tiempo. Han visto la posibilidad de convertir el "terror atómico" en una mina de oro y lo están aprovechando alegremente, martilleando al máximo sobre el temor. El lema "Disponga de "bungalow" propio" se ha cambiado por el de "Cada familia, su refugio".
      • 1992 RAE DRAE (21.ª ed.) (NTLLE)
        martillear. tr. [...] fig. Repetir algo con mucha insistencia. Ú. t. c. intr.
      • 1998 Anónimo (LT) "II Salón Automóvil Madrid" [24-05-1998] La Tribuna de Albacete (Albacete) Esp (HD)
        Rato insistió en relación al impuesto de matriculación: "La gente tiene que entender que este impuesto es necesario". En definitiva, que todo indica que se queda como está. La industria del automóvil aprovechará este y otros acontecimientos para seguir martilleando con su petición.
      • 2009 Rahola, P. "(In)oportunidad aborto" [19-10-2009] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
        Por supuesto, hablo de la ley del aborto, y no tanto en los términos decimonónicos que coparon la pasada manifestación, sino desde una perspectiva menos maniquea. Me niego al simplismo con que ambos lados del espectro ideológico tratan un delicado debate, cuyas raíces ahondan en el libro de la vida de cada cual, más allá de los partidos, o las ideas [...]. Entre Rouco Varela y Bibiana Aído, hay una línea infinita de matices que tienden a rechazar el burdo simplismo del blanco y negro. Por mucho, pues, que martilleen desde la Moncloa sobre la maldad del PP, este tema escapa al PP tanto como trasciende el simple debate partidista.
      • 2014 RAE DLE (NTLLE)
        martillear. tr. […] fig. Repetir algo con mucha insistencia. U. t. c. intr.
      • 2015 Ochoa, G. Guerras correctas Esp (CORPES)
        Alfredo cuelga. (Al público) Era una buena oportunidad para medir a Felipe. Para medir los GAL. Los GAL estaban en todo. En el desayuno, en la comida, en la cena, se metía en tu cama. El Mundo martilleaba con el tema día sí, día también; Amedo y Domínguez habían largado todo y más en El Mundo, dando por supuesto que esa X era el cargo más alto en el Gobierno. Anguita y Aznar en aquel momento hacían la famosa "pinza", ¿se acuerdan? Hasta en los telediarios de Televisión Española era portada. Se producen hechos insólitos como que el PP, sí el Grupo Popular en su totalidad, se pusiera en pie y aplaudiera a Barrionuevo a su entrada al Congreso de los Diputados mientras diputados del PSOE se removían en sus asientos.
      • 2019 Barrio, J. "Sporting" [06-12-2019] El Comercio (Gijón) Esp (HD)
        Contra la percepción externa establecida en estos últimos años, quizá porque en el filial jugó mucho cosido a la banda, los técnicos que le han tutelado martillean sobre lo mismo. "Ha cambiado su forma de jugar, porque antes era más de uno contra uno, de encarar y centrar, pero lo que todos destacamos de él es su facilidad para el desmarque, siempre al límite. Y para enchufar. Tiene mucho gol y es muy listo. Antes jugaba a la pelota y ahora al fútbol", recalca Rogelio García, responsable de su fichaje por el Sporting.
    2. v. tr. Agobiar [a alguien] [con algún tema o asunto].
      Sinónimo: martillar
      Esquema sintáctico
      docs. (1943-2024) 10 ejemplos:
      • 1943 Ponce León, L. "¿Volveremos neorromanticismo?" [18-09-1943] El Español: Semanario de la Política y del Espíritu (Madrid) Esp (HD)
        ¿Volveremos de este neorromanticismo? No me atrevo a contestar rotundamente. Me limito a desear que volvamos. Que volvamos a apreciar la belleza de los pimientos colorados, de las mujeres de verdad, del pan, de la labor, de la familia. Que volvamos ya, ¡por Dios!, de las monerías intelectuales, de esa turbamulta de expresiones hechas ("agonía intelectual", "conciencia generacional", "horas cruciales", "tremendo", "preocupación", "angustia") con que nos martillean los escritores y que ninguna persona decente emplea en la vida cotidiana.
      • 2024 Sabatés Ortega, R. Pedri s. p. Esp (BD)
        En los entrenamientos, el míster le martillea con el mismo mensaje: "Si quieres tener un sitio, te lo tendrás que currar mucho". Koeman le exige porque su rendimiento le ha impresionado y porque intuye que, tarde o temprano, le entregará su primera gran oportunidad. Si había alguna duda sobre si saldría cedido de nuevo, ahora ya no la hay: "Pedri se queda", dictamina el técnico.
      • 1943 Ponce León, L. "¿Volveremos neorromanticismo?" [18-09-1943] El Español: Semanario de la Política y del Espíritu (Madrid) Esp (HD)
        ¿Volveremos de este neorromanticismo? No me atrevo a contestar rotundamente. Me limito a desear que volvamos. Que volvamos a apreciar la belleza de los pimientos colorados, de las mujeres de verdad, del pan, de la labor, de la familia. Que volvamos ya, ¡por Dios!, de las monerías intelectuales, de esa turbamulta de expresiones hechas ("agonía intelectual", "conciencia generacional", "horas cruciales", "tremendo", "preocupación", "angustia") con que nos martillean los escritores y que ninguna persona decente emplea en la vida cotidiana.
      • 1976 Álvz Sotomayor, M. "Colonizar infancia" [31-07-1976] Baleares: Órgano de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. (Palma de Mallorca) Esp (HD)
        Todo ello presntado [sic] y consentido por quienes tienen la obligación de cuidar de la educación de la infancia, de no dejarla colonizar, de hacerle conocer nuestros hechos e inculcarles el orgullo de ser español. Triunfalismo llaman a esto nuestros cursis y pedantes progresos ¿pero no lo es acaso el de los norteamericanos, franceses, ingleses y demas que nos martillean a diario en películas, televisión y novelas con sus superhombres nacionales? No es por triunfalismo, pero nosotros tenemos héroes tan buenos como cualquier nación, ¡qué puñetas!
      • 1989 Prensa ABC, 04/08/1989 [1989] Esp (CDH )
        Después de habernos estado martilleando durante treinta años con el sexo como liberación y la relación sexual sin ataduras, Hugh Hefner se nos casa. Eso es una zancadilla a cuanto ha venido predicando, el mensaje opuesto al que hasta ahora nos lanzaba. El hedonista se convierte en puritano, el soltero profesional se transforma en marido, la relación casual en compromiso, el narcisista en padre de familia. Hemos dado la entera vuelta al círculo, para volver justo adonde habíamos partido.
      • 1991 Anónimo (P. M. B.) "Retablillo" [02-04-1991] El Diario Palentino (Palencia) Esp (HD)
        Dicen los responsables de que la situación no sea otra que el automovilista español conduce mal, que es anárquico y se quedan tan tranquilos. A eso se llama echar balones afuera. Las carreteras, su insuficiencia y estado: he ahí la primera causa de lo que nos ocurre. Es la conclusión a que se llega a la hora del encuentro con quienes, hastiados y enojados, han regresado y cuando nos martillean con las dramáticas cifras de las víctimas del retorno, como una inútil y repetida advertencia.
      • 1992 Aberasturi, A. "Lotería" [23-12-1992] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        Y yo digo que la lotería de Navidad es sentimentalmente una ceremonia rancia, que huele a patio interior a hervido de repollo y catequesis. No me gusta el soniquete monocorde con el que te martillean toda la mañana, la falta de libertad que supone estar obligado a oír en todas las emisoras el mismo programa y como mis compañeros caen año tras año en los mismos tópicos que caía yo cuando aún era un periodista normal.
      • 2014 Amoraga, C. Vida era eso Esp (CORPES)
        A veces miraba a su lado a William en la cama, dormir a pierna suelta, roncando como un ceporro, y sentía fastidio y pereza y se preguntaba por qué había tomado esa elección y no cualquier otra cuando estuvo ante dos caminos, uno y otro, y no escogió el que la habría llevado a ser una profesora de sociología en una universidad americana, sino el que la había conducido a dormir al lado de ese hombre que era tumbarse en la cama y ponerse a respirar con la fuerza de un bigfoot, que la había arrastrado de país en país por su interés y no por el de ella, que la había convencido de tener una hija pronto en lugar de disfrutar un poco de la vida para que no fueran dos viejos cambiando pañales y había pasado los años siguientes martilleándola con la idea de que no era bueno para Marie criarse sola y de lo maravilloso que sería tener otra bebita más, igualita, chiquita, tan linda, y se enfadaba tanto que le daban ganas de zarandear a su marido y de reprocharle todo, desde que roncara hasta que ella no tuviera la vida que había soñado y la que él mismo le había prometido, tiempo atrás, la felicidad total, el futuro lleno de luces y música.
      • 2016 Fernández Recuero, Á. L. "Rubén Sánchez Las macroempresas" Jot Down Cultural Magazine Esp (CORPES)
        Luego se funda una federación a nivel autonómico en el 83, FACUA —Federación de asociaciones de consumidores y usuarios de Andalucía— que se va expandiendo por toda Andalucía, y en el año 90 ya está presente en las ocho provincias. También trabaja para impulsar la creación de una organización a nivel estatal, que al final no fraguó como nos hubiera gustado, así que nos salimos de ella, y en el año 2003, fruto de las peticiones de muchos consumidores y también de las presiones de alguien que martilleaba continuamente a los dirigentes de FACUA con que había que expandirse continuamente fuera de Andalucía —que era yo—, que a través de eso nuevo que se llamaba internet nosotros podíamos estar en toda España, que no era tan difícil tener una central de una organización de ámbito estatal en Sevilla, que no todo tenía que estar centralizado en Madrid, y que con las nuevas tecnologías podíamos comunicarnos con los grandes medios de comunicación, mantener contactos con el poder, con los gobiernos, y cuando hubiera que desplazarse a Madrid, pues nos desplazábamos para reuniones, y también tendríamos compañeros en Madrid trabajando con nosotros.
      • 2022 Martín Rodrigo, I. Formas querer Esp (CORPES)
        Cerró los ojos e intentó respirar, no sin dificultad por el polvo que un remolino de viento caliente había levantado en la zona sur del cementerio. «Abuela, ¿estás despierta?» Era la pregunta con la que Noray martilleaba a Carmen todas las noches en las que, siendo niña, se trasladaba a su cama para ver si atrapaba el sueño. «Sí, hija, sí», respondía su abuela minutos después de que Noray hubiera oído varios ronquidos. Al poco tiempo, Carmen se volvía a quedar dormida y su nieta repetía la misma pregunta. Así podían estar hasta el amanecer.
      • 1943 Ponce León, L. "¿Volveremos neorromanticismo?" [18-09-1943] El Español: Semanario de la Política y del Espíritu (Madrid) Esp (HD)
        ¿Volveremos de este neorromanticismo? No me atrevo a contestar rotundamente. Me limito a desear que volvamos. Que volvamos a apreciar la belleza de los pimientos colorados, de las mujeres de verdad, del pan, de la labor, de la familia. Que volvamos ya, ¡por Dios!, de las monerías intelectuales, de esa turbamulta de expresiones hechas ("agonía intelectual", "conciencia generacional", "horas cruciales", "tremendo", "preocupación", "angustia") con que nos martillean los escritores y que ninguna persona decente emplea en la vida cotidiana.
      • 1976 Álvz Sotomayor, M. "Colonizar infancia" [31-07-1976] Baleares: Órgano de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. (Palma de Mallorca) Esp (HD)
        Todo ello presntado [sic] y consentido por quienes tienen la obligación de cuidar de la educación de la infancia, de no dejarla colonizar, de hacerle conocer nuestros hechos e inculcarles el orgullo de ser español. Triunfalismo llaman a esto nuestros cursis y pedantes progresos ¿pero no lo es acaso el de los norteamericanos, franceses, ingleses y demas que nos martillean a diario en películas, televisión y novelas con sus superhombres nacionales? No es por triunfalismo, pero nosotros tenemos héroes tan buenos como cualquier nación, ¡qué puñetas!
      • 1989 Prensa ABC, 04/08/1989 [1989] Esp (CDH )
        Después de habernos estado martilleando durante treinta años con el sexo como liberación y la relación sexual sin ataduras, Hugh Hefner se nos casa. Eso es una zancadilla a cuanto ha venido predicando, el mensaje opuesto al que hasta ahora nos lanzaba. El hedonista se convierte en puritano, el soltero profesional se transforma en marido, la relación casual en compromiso, el narcisista en padre de familia. Hemos dado la entera vuelta al círculo, para volver justo adonde habíamos partido.
      • 1991 Anónimo (P. M. B.) "Retablillo" [02-04-1991] El Diario Palentino (Palencia) Esp (HD)
        Dicen los responsables de que la situación no sea otra que el automovilista español conduce mal, que es anárquico y se quedan tan tranquilos. A eso se llama echar balones afuera. Las carreteras, su insuficiencia y estado: he ahí la primera causa de lo que nos ocurre. Es la conclusión a que se llega a la hora del encuentro con quienes, hastiados y enojados, han regresado y cuando nos martillean con las dramáticas cifras de las víctimas del retorno, como una inútil y repetida advertencia.
      • 1992 Aberasturi, A. "Lotería" [23-12-1992] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
        Y yo digo que la lotería de Navidad es sentimentalmente una ceremonia rancia, que huele a patio interior a hervido de repollo y catequesis. No me gusta el soniquete monocorde con el que te martillean toda la mañana, la falta de libertad que supone estar obligado a oír en todas las emisoras el mismo programa y como mis compañeros caen año tras año en los mismos tópicos que caía yo cuando aún era un periodista normal.
      • 2014 Amoraga, C. Vida era eso Esp (CORPES)
        A veces miraba a su lado a William en la cama, dormir a pierna suelta, roncando como un ceporro, y sentía fastidio y pereza y se preguntaba por qué había tomado esa elección y no cualquier otra cuando estuvo ante dos caminos, uno y otro, y no escogió el que la habría llevado a ser una profesora de sociología en una universidad americana, sino el que la había conducido a dormir al lado de ese hombre que era tumbarse en la cama y ponerse a respirar con la fuerza de un bigfoot, que la había arrastrado de país en país por su interés y no por el de ella, que la había convencido de tener una hija pronto en lugar de disfrutar un poco de la vida para que no fueran dos viejos cambiando pañales y había pasado los años siguientes martilleándola con la idea de que no era bueno para Marie criarse sola y de lo maravilloso que sería tener otra bebita más, igualita, chiquita, tan linda, y se enfadaba tanto que le daban ganas de zarandear a su marido y de reprocharle todo, desde que roncara hasta que ella no tuviera la vida que había soñado y la que él mismo le había prometido, tiempo atrás, la felicidad total, el futuro lleno de luces y música.
      • 2016 Fernández Recuero, Á. L. "Rubén Sánchez Las macroempresas" Jot Down Cultural Magazine Esp (CORPES)
        Luego se funda una federación a nivel autonómico en el 83, FACUA —Federación de asociaciones de consumidores y usuarios de Andalucía— que se va expandiendo por toda Andalucía, y en el año 90 ya está presente en las ocho provincias. También trabaja para impulsar la creación de una organización a nivel estatal, que al final no fraguó como nos hubiera gustado, así que nos salimos de ella, y en el año 2003, fruto de las peticiones de muchos consumidores y también de las presiones de alguien que martilleaba continuamente a los dirigentes de FACUA con que había que expandirse continuamente fuera de Andalucía —que era yo—, que a través de eso nuevo que se llamaba internet nosotros podíamos estar en toda España, que no era tan difícil tener una central de una organización de ámbito estatal en Sevilla, que no todo tenía que estar centralizado en Madrid, y que con las nuevas tecnologías podíamos comunicarnos con los grandes medios de comunicación, mantener contactos con el poder, con los gobiernos, y cuando hubiera que desplazarse a Madrid, pues nos desplazábamos para reuniones, y también tendríamos compañeros en Madrid trabajando con nosotros.
      • 2020 Fajardo, J. M. "Temporada infierno Céline" Zenda. Autores, libros y compañía (Madrid): zendalibros.com Esp (CORPES)
        Tres novelas que en realidad conforman una sola, gigantesca, atroz, violenta y temible, llena de odio, miedo, resentimiento, humor, desesperación, amargura. Un texto de una dificultad de traducción extraordinaria, cada frase una trampa, cada palabra encajada de un puñetazo en la frase, desplazando a las otras, haciéndose un hueco en guerra con la lógica, con la gramática y con el lector, porque Céline le habla al lector pero no le da tregua ni ayuda, lo increpa, lo extravía con disquisiciones y desvaríos, lo martillea con nombres y referencias cifradas, alusiones y juegos de palabras nacidos de su proceso mental.
      • 2022 Martín Rodrigo, I. Formas querer Esp (CORPES)
        Cerró los ojos e intentó respirar, no sin dificultad por el polvo que un remolino de viento caliente había levantado en la zona sur del cementerio. «Abuela, ¿estás despierta?» Era la pregunta con la que Noray martilleaba a Carmen todas las noches en las que, siendo niña, se trasladaba a su cama para ver si atrapaba el sueño. «Sí, hija, sí», respondía su abuela minutos después de que Noray hubiera oído varios ronquidos. Al poco tiempo, Carmen se volvía a quedar dormida y su nieta repetía la misma pregunta. Así podían estar hasta el amanecer.
      • 2024 Sabatés Ortega, R. Pedri s. p. Esp (BD)
        En los entrenamientos, el míster le martillea con el mismo mensaje: "Si quieres tener un sitio, te lo tendrás que currar mucho". Koeman le exige porque su rendimiento le ha impresionado y porque intuye que, tarde o temprano, le entregará su primera gran oportunidad. Si había alguna duda sobre si saldría cedido de nuevo, ahora ya no la hay: "Pedri se queda", dictamina el técnico.
      1. v. En construcción impersonal.
        Esquema sintáctico
        docs. (1965) Ejemplo:
        • 1965 Anónimo (Gil Blas) "Consejos" [30-08-1965] Libertad: Diario Nacional-Sindicalista (Valladolid) Esp (HD)
          La inmunidad contra todas las enfermedades sería una meta absurda, pero muchas las podríamos evitar y otras combatir con éxito si fuéramos fieles observantes de los consejos que nos da el doctor. Por ejemplo —y así entramos en materia—, oportuna e inoportunamente se nos viene martilleando contra el uso y abuso del tabaco. Nos dicen y aseguran que este tóxico es productor de cáncer.
  5. 1⟶metáfora
    v. intr. Latir aceleradamente [el corazón].
    Sinónimo: martillar
    Esquema sintáctico
    docs. (1891-2020) 9 ejemplos:
    • 1906 Pz Ayala, R. "Muertos vuelven" [20-03-1906] El Liberal (Murcia) Esp (HD)
      El galeno que se levantaba con la mano, infiltrándose mansamente entre la yerba, hizo un oleaje suave, lleno de bisbiseos. Rufo se estremeció como si los espíritus, en torno suyo, giraran en invisible enjambre. Su corazón martilleaba, y por la piel le corría un soplo de hielo. Se volvió hácia el cadáver con desesperada determinación de arrojarle á puntapiés al hondon de la fosa y cubrirle de tierra amarilla.
    • 2020 Rincón Escudero, A. Otro lado s. p. Esp (BD)
      ¿Era real lo que estaba viendo? ¿Era una jodida pesadilla? ¿Era posible que se tratase de...? Antes de que mi cerebro fuera capaz siquiera de responder a la primera pregunta, la incorpórea sombra comenzó a moverse en mi dirección. Un paso, dos. A cada corta pisada, su sonrisa se ensanchaba como una siniestra hoz. Se detuvo a mi lado, al margen izquierdo. Mi corazón martilleaba incesante, bombeando atropellado. Podía oírlo sin dificultad. Paralizado, entorné mis ojos hacia ella y en un movimiento pausado, como quien disfruta de una victoria segura, sus raquíticos brazos comenzaron a emerger tras su espalda.
    • 1906 Pz Ayala, R. "Muertos vuelven" [20-03-1906] El Liberal (Murcia) Esp (HD)
      El galeno que se levantaba con la mano, infiltrándose mansamente entre la yerba, hizo un oleaje suave, lleno de bisbiseos. Rufo se estremeció como si los espíritus, en torno suyo, giraran en invisible enjambre. Su corazón martilleaba, y por la piel le corría un soplo de hielo. Se volvió hácia el cadáver con desesperada determinación de arrojarle á puntapiés al hondon de la fosa y cubrirle de tierra amarilla.
    • 1918 Ledesma, Á. "Horizontes castellanos" [17-09-1918] Noticiero de Soria (Soria) Esp (HD)
      Una tarde de invierno benigno, cabalgaba acariciado por el sol. En torno mío el silencio del campo este silencio amigo —rumoreaba sones múltiples de referencias imprecisas. En la ancha plana del paisaje, poseidos de la favorosa contemplación de la tierra callada y desnuda, atendían mis ojos toda esta silueta austera del horizonte castellano. Por la asociación inevitable de recuerdos dentro del pecho martilleaba el corazón gozoso. Y marchaba con él, midiendo sus latidos, el compás infatigable del tiempo, que hacía declinar el sol tras de la tierra.
    • 1941 Bravo, F. "Tumba" [19-11-1941] La Prensa: Diario de la Tarde de Información Mundial (Barcelona) Esp (HD)
      Otra vez está de cara a los montes sobre los que la noche se tiende suave. Respira profundamente el aire fino de la sierra. Echa a andar. Y lo hace con el ritmo suelto de antaño, la cabeza alta, el corazón martilleando seguro bajo el recio pecho. Ha oído —esa es su verdad— la inolvidable voz. No lo dirá a nadie. Mas de vuelta a la sencillez de su vida simple, lleva renovada en el corazón y en el alma la fe indestructible de España, el orgullo por la austeridad, la intransigencia, y el alegre fanatismo.
    • 1945 Laforet, C. Nada [1997] Esp (CDH )
      El corazón —su corazón, no el mío— le iba a toda velocidad, martilleando junto a mí. Así estuvimos un segundo. Luego, yo me arranqué bruscamente de su ternura. Vi que se secaba los ojos con rapidez y ahora la sonrisa le florecía fácilmente, como si no hubiera llorado nunca.
    • 1996 Baggethun, K. / Lorenzo Torres, A. Trad Himno final viaje, Hansen p. 235 (BD)
      El maestro lo miraba como si no diese importancia a lo que ocurría. Lo vio derrumbarse delante de él, porque las piernas ya no lo sostenían. Primero cayó de rodillas, e intentó levantarse. No lo consiguió. Al final yacía en el suelo, retorciéndose entre espasmos incontrolados. Ya no temblaba, sino que tenía la sensación de que su cuerpo se estaba desgarrando, sencillamente. Le retumbaba la cabeza, la sangre el hervía en los oídos y sentía que el corazón martilleaba en su pecho a una velocidad de vértigo.
    • 2014 Magín, E. Segunda oportunidad [2020] s. p. Esp (BD)
      La alegría de Ari era más que evidente, se veía reflejada en el brillo de su mirada, en su sonrisa de oreja a oreja; toda ella era una tintineante estrella. Xavi no podía dejar de contemplarla. —¡Bien! —exclamó él, contagiándose del entusiasmo de ella. Solo con pensar que eso le serviría también para tenerla cerca, su corazón martilleaba y todos sus sentidos despertaban.
    • 2019 Pron, P. Mañana nombres Ar (CORPES)
      Ella esperaba que el reclamo de la ventana abierta fuera evidente y le permitiese abandonar la sala, pero el pájaro parecía haberse vuelto ciego a la luz. En su desesperación había violencia así como orgullo y fuerza; un corazón que martilleaba con pequeños golpes y se proponía destruirlo todo. Era necesario hacer algo, pensaba Ella, pero Él no se movía de su sitio y Ella estaba paralizada: si hubiera podido hablar, si no hubiese tenido la impresión de que debía de hacerlo en una lengua extranjera y que no conocía, Ella le hubiera advertido de que estaba bloqueando la salida, que el pájaro nunca se acercaría a la ventana mientras Él estuviera frente a ella, cortándole el paso.
    • 2020 Rincón Escudero, A. Otro lado s. p. Esp (BD)
      ¿Era real lo que estaba viendo? ¿Era una jodida pesadilla? ¿Era posible que se tratase de...? Antes de que mi cerebro fuera capaz siquiera de responder a la primera pregunta, la incorpórea sombra comenzó a moverse en mi dirección. Un paso, dos. A cada corta pisada, su sonrisa se ensanchaba como una siniestra hoz. Se detuvo a mi lado, al margen izquierdo. Mi corazón martilleaba incesante, bombeando atropellado. Podía oírlo sin dificultad. Paralizado, entorné mis ojos hacia ella y en un movimiento pausado, como quien disfruta de una victoria segura, sus raquíticos brazos comenzaron a emerger tras su espalda.
    • 1906 Pz Ayala, R. "Muertos vuelven" [20-03-1906] El Liberal (Murcia) Esp (HD)
      El galeno que se levantaba con la mano, infiltrándose mansamente entre la yerba, hizo un oleaje suave, lleno de bisbiseos. Rufo se estremeció como si los espíritus, en torno suyo, giraran en invisible enjambre. Su corazón martilleaba, y por la piel le corría un soplo de hielo. Se volvió hácia el cadáver con desesperada determinación de arrojarle á puntapiés al hondon de la fosa y cubrirle de tierra amarilla.
    • 1918 Ledesma, Á. "Horizontes castellanos" [17-09-1918] Noticiero de Soria (Soria) Esp (HD)
      Una tarde de invierno benigno, cabalgaba acariciado por el sol. En torno mío el silencio del campo este silencio amigo —rumoreaba sones múltiples de referencias imprecisas. En la ancha plana del paisaje, poseidos de la favorosa contemplación de la tierra callada y desnuda, atendían mis ojos toda esta silueta austera del horizonte castellano. Por la asociación inevitable de recuerdos dentro del pecho martilleaba el corazón gozoso. Y marchaba con él, midiendo sus latidos, el compás infatigable del tiempo, que hacía declinar el sol tras de la tierra.
    • 1941 Bravo, F. "Tumba" [19-11-1941] La Prensa: Diario de la Tarde de Información Mundial (Barcelona) Esp (HD)
      Otra vez está de cara a los montes sobre los que la noche se tiende suave. Respira profundamente el aire fino de la sierra. Echa a andar. Y lo hace con el ritmo suelto de antaño, la cabeza alta, el corazón martilleando seguro bajo el recio pecho. Ha oído —esa es su verdad— la inolvidable voz. No lo dirá a nadie. Mas de vuelta a la sencillez de su vida simple, lleva renovada en el corazón y en el alma la fe indestructible de España, el orgullo por la austeridad, la intransigencia, y el alegre fanatismo.
    • 1945 Laforet, C. Nada [1997] Esp (CDH )
      El corazón —su corazón, no el mío— le iba a toda velocidad, martilleando junto a mí. Así estuvimos un segundo. Luego, yo me arranqué bruscamente de su ternura. Vi que se secaba los ojos con rapidez y ahora la sonrisa le florecía fácilmente, como si no hubiera llorado nunca.
    • 1986 Morales Pettorino, F. / Quiroz Mejías, Ó. / Peña Álvz, J. J. DiccChilenismos, III Ch (NTLLE)
      martillear […] intr. fig. Palpitar una parte del cuerpo interiormente, con movimiento trémulo e involuntario.
    • 1996 Baggethun, K. / Lorenzo Torres, A. Trad Himno final viaje, Hansen p. 235 (BD)
      El maestro lo miraba como si no diese importancia a lo que ocurría. Lo vio derrumbarse delante de él, porque las piernas ya no lo sostenían. Primero cayó de rodillas, e intentó levantarse. No lo consiguió. Al final yacía en el suelo, retorciéndose entre espasmos incontrolados. Ya no temblaba, sino que tenía la sensación de que su cuerpo se estaba desgarrando, sencillamente. Le retumbaba la cabeza, la sangre el hervía en los oídos y sentía que el corazón martilleaba en su pecho a una velocidad de vértigo.
    • 2014 Magín, E. Segunda oportunidad [2020] s. p. Esp (BD)
      La alegría de Ari era más que evidente, se veía reflejada en el brillo de su mirada, en su sonrisa de oreja a oreja; toda ella era una tintineante estrella. Xavi no podía dejar de contemplarla. —¡Bien! —exclamó él, contagiándose del entusiasmo de ella. Solo con pensar que eso le serviría también para tenerla cerca, su corazón martilleaba y todos sus sentidos despertaban.
    • 2019 Pron, P. Mañana nombres Ar (CORPES)
      Ella esperaba que el reclamo de la ventana abierta fuera evidente y le permitiese abandonar la sala, pero el pájaro parecía haberse vuelto ciego a la luz. En su desesperación había violencia así como orgullo y fuerza; un corazón que martilleaba con pequeños golpes y se proponía destruirlo todo. Era necesario hacer algo, pensaba Ella, pero Él no se movía de su sitio y Ella estaba paralizada: si hubiera podido hablar, si no hubiese tenido la impresión de que debía de hacerlo en una lengua extranjera y que no conocía, Ella le hubiera advertido de que estaba bloqueando la salida, que el pájaro nunca se acercaría a la ventana mientras Él estuviera frente a ella, cortándole el paso.
    • 2020 Rincón Escudero, A. Otro lado s. p. Esp (BD)
      ¿Era real lo que estaba viendo? ¿Era una jodida pesadilla? ¿Era posible que se tratase de...? Antes de que mi cerebro fuera capaz siquiera de responder a la primera pregunta, la incorpórea sombra comenzó a moverse en mi dirección. Un paso, dos. A cada corta pisada, su sonrisa se ensanchaba como una siniestra hoz. Se detuvo a mi lado, al margen izquierdo. Mi corazón martilleaba incesante, bombeando atropellado. Podía oírlo sin dificultad. Paralizado, entorné mis ojos hacia ella y en un movimiento pausado, como quien disfruta de una victoria segura, sus raquíticos brazos comenzaron a emerger tras su espalda.
    1. v. Con dativo simpatético.
      Esquema sintáctico
      docs. (1891-2013) 7 ejemplos:
      • 1891 Meza, R. Últimas páginas p. 85 Cu (BD)
        Al fin salieron mis hermanas de su habitación, y después que saludaron á la concurrencia, ocupamos los quitrines, que se pusieron en marcha y no se detuvieron hasta que llegaron frente á las puertas de la iglesia, en donde debía efectuarse la ceremonia nupcial. Todo lo que observé dentro del templo, pasó ante mi vista vagamente: estaba como aturdido; sólo me parecía sentir que me martilleaba el corazón dentro del pecho y temí más de una vez, que rodaran las lágrimas por mis mejillas.
      • 2013 Morata, S. Color cielo s. p. Esp (BD)
        Era la hora de ponerme en camino. Al menos lo intentaría. Llegué al primer pasillo. Pasé de largo. Me costó una hora llegar al segundo. Volví a pasar de largo. El corazón me martilleaba en el pecho con fuerza. Llegué a pensar que me iba a dar un ataque y de hecho me desmayé, pero me esforcé al máximo en recordar mi posición y hacia dónde debía ir, por si acaso despertaba. Y desperté. Había perdido por completo la noción del tiempo. No sabía cuántas horas o minutos había pasado sin sentido, si me había movido o no. Palpé a mi alrededor... Y suspiré con tal alivio que sentí ganas de llorar.
      • 1891 Meza, R. Últimas páginas p. 85 Cu (BD)
        Al fin salieron mis hermanas de su habitación, y después que saludaron á la concurrencia, ocupamos los quitrines, que se pusieron en marcha y no se detuvieron hasta que llegaron frente á las puertas de la iglesia, en donde debía efectuarse la ceremonia nupcial. Todo lo que observé dentro del templo, pasó ante mi vista vagamente: estaba como aturdido; sólo me parecía sentir que me martilleaba el corazón dentro del pecho y temí más de una vez, que rodaran las lágrimas por mis mejillas.
      • 1920 Castellón, J. "Crimen Lázaro" [10-06-1920] La Correspondencia de España (Madrid) Esp (HD)
        ¡Oh, Dios! Lázaro echó a correr, vibrante, loco, con las manos extendidas y el rostro cubierto de sudor. El corazón le martilleaba en el pecho con un golpeteo rudo y rápido. Entro en la casa ciego de furor, atravesando de un salto el umbral, y a la luz roja del fuego que ardía en el hogar vió al infame acosando tenazmente a Hortensia, que amparada entre sus hijos, se debatía temblando.
      • 1932 Anónimo "Trad Marido Elena, Verga" [02-06-1932] La Voz de Menorca (Mahón) Esp (HD)
        El intentó cogerle la cabeza entre las manos y darle un beso casto, de hermano. Pero Elena lo apartó, poniéndole las manos sobre el pecho, sin despegar los labios. Solamente de vez en cuando se le aferraba al brazo, mientras marchaba a su lado. César no sabía adónde llevarla, con la gran confusión de su cabeza, y el corazón le martilleaba.
      • 1995 Murillo Fort, L. Trad Hombre susurraba caballos Evans [1998] p. 36 Esp (BD)
        Ahora era dos los caballos, uno de ellos con un jinete encima. ¿Adónde coño iban? ¿Por qué no se salían de la maldita carretera? El corazón le martilleaba con fuerza y notó que comenzaba a sudar a mares mientras accionaba los frenos y el cambio pensando: "Párate, párate." Pero el puente se acercaba rápidamente a él. Santo Dios, ¿es que no lo oían? ¿No veían el camión?
      • 2005 Giralt Torrente, M. Seres felices Esp (CORPES)
        No hay respuesta cuando pregunto qué pasa. Mi madre apoya una mano en mi espalda y con la otra me sujeta la cabeza. Un minuto, dos, quizás ninguno. Su cuerpo se relaja; su abrazo se destensa. Repito la pregunta, "Qué pasa", y desvía la mirada. "Luego te lo cuento. Vamos." Me dejo llevar hacia la puerta, el corazón me martillea. Salimos. Caminamos hacia la cafetería. Mi madre, a mi izquierda, trata de obstaculizarme la visión pasándome el brazo por los hombros, pero, a pesar de eso, veo. Hay un camión aparcado, un coche cruzado en la carretera y dos más detrás. Sus conductores miran delante de ellos, en dirección al suelo, agarrados a las puertas abiertas. Un hombre da patadas a una pared junto a la mujer del bar. El mono azul del empleado de la gasolinera. La espalda de mi padre encorvada. Unos pantalones. Las piernas de mi hermano sin los zapatos. Mi madre. Mi madre que aprieta el paso hacia la tranquilidad y el olvido.
      • 2010 Roncagliolo, S. Vida Pe (CORPES)
        Max trató de apagar el televisor, o de cambiar de canal, pero el mando a distancia no respondía. Entre tus alaridos, el jefe de sección volvió la cabeza para mirar a la cámara. Pero su rostro ya no era el del hombre que había cenado con Max. Quien lo observaba desde la pantalla era el papagayo de la corporación Géminis. Su piel era un plumaje de colores chillones. Y sus ojos eran los dos fríos medallones que Max conocía desde el día de la inauguración. El animal te sostenía entre sus garras, y rasgaba tu piel arrancándole jirones. Empezó a graznar, y sus horribles ruidos se mezclaron con tus chillidos, en una sinfonía grotesca e hiriente... Max abrió los ojos. El corazón le martilleaba rabiosamente en el pecho.
      • 2013 Morata, S. Color cielo s. p. Esp (BD)
        Era la hora de ponerme en camino. Al menos lo intentaría. Llegué al primer pasillo. Pasé de largo. Me costó una hora llegar al segundo. Volví a pasar de largo. El corazón me martilleaba en el pecho con fuerza. Llegué a pensar que me iba a dar un ataque y de hecho me desmayé, pero me esforcé al máximo en recordar mi posición y hacia dónde debía ir, por si acaso despertaba. Y desperté. Había perdido por completo la noción del tiempo. No sabía cuántas horas o minutos había pasado sin sentido, si me había movido o no. Palpé a mi alrededor... Y suspiré con tal alivio que sentí ganas de llorar.
  6. v. tr. Decir o pronunciar [algo] con vehemencia.
    Sinónimo: martillar
    Esquema sintáctico
    docs. (1892-2024) 9 ejemplos:
    • 1892 Anónimo "Trad Aventuras Saturnino Fichet, Soulie" [16-06-1892] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
      —Arreglad, combinad, haced lo que querais— dijo Morillon martilleando sus palabras, como si deseara clavarlas bien en la inteligencia de Guillermo, —y os repito de nuevo que es preciso que esos hombres sean puestos en libertad, aparentando que se han evadido gracias al auxilio de los realistas.
    • 2024 Olmo Díaz, J. L. Redován s. p. Esp (BD)
      Entonces un señor que estaba tras el mostrador en caja, se levanta despacio, con una altura de por lo menos uno noventa o más, y mirándome fijamente me dice, como martilleando las sílabas: me lla-mo An-to-nio Po-ve-da. ¿Quién le ha dicho a usted que me llame Pancracio?
    • 1892 Anónimo "Trad Aventuras Saturnino Fichet, Soulie" [16-06-1892] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
      —Arreglad, combinad, haced lo que querais— dijo Morillon martilleando sus palabras, como si deseara clavarlas bien en la inteligencia de Guillermo, —y os repito de nuevo que es preciso que esos hombres sean puestos en libertad, aparentando que se han evadido gracias al auxilio de los realistas.
    • 1928 Barango-Solis, F. "Trad ¡Flor Juventud!, Priollet" [08-05-1928] Diario de la Marina (La Habana) Esp (HD)
      La infernal Rafaela se interrumpió unos momentos, como para hacer resaltar la importancia y trascendencia de lo que iba a continuar diciendo. Luego, detallando cada palabra, martilleando cada sílaba, habló así: —... porque Sergio Romanet era el amante de la marquesa Josefina... Al escuchar aquella declaración, Ricardo se estremeció.
    • 1929 Gallegos, R. Doña Bárbara [1997] Ve (CDH )

      Después de haberle dirigido una mirada despectiva, Santos le respondió:

      — Absolutamente cierto y muy estratégica su pregunta.

      Pero ella no atendió al final de la frase por formular ya otra interrogación:

      — ¿Y usted qué ha hecho?

      Mirándola fijamente a los ojos y martilleando las palabras, aquél le contestó:

      — Perder mi tiempo pretendiendo que la justicia podría cumplirse; pero puede usted estar tranquila por lo que respecta a las vías legales.

    • 1937 Zapico, F. "Retaguardia" [04-05-1937] La Voz de Cantabria (Santander) Esp (HD)
      Entonces, de una mesa contigua, y apoyándose en su bastón, se incorporó un miliciano con grado de capitán, y acercándose al camarero, con palabra reposada, martilleando bien las sílabas, le dijo persuasivo: Camarada, no tienes razón y no sirves para desempeñar el cargo que ocupas.
    • 1945 Sarabia, R. Pedagogía familiar [1945] Esp (CDH )

      Había un momento de solemne silencio: el director levantaba la cabeza, miraba hacia un rincón del salón por encima de las gafas, y con voz más alta, y como dando un toque de alerta, decía:

      — ¡Pérez! ...Oigan ustedes, atentísimos, las brillantísimas notas de nuestro incomparable Pérez.

      Y despacio, y martilleando cada palabra, y alzando el diapasón de la voz, leía las notas de mi infortunado amigo ...Eran todas un suspenso interminable, abrumador, aplastante.

    • 1965 Quiroga, E. Escribo nombre [1993] Esp (CDH )

      Días más tarde, a la noche, en su visita a las camaretas, la Madre Prefecta, inopinadamente, me entregó una carta de la abuela —la letra grande, abierta, redonda, de niño—, y el telegrama azul.

      — ¿Así que cumple usted años hoy?

      No me acordaba.

      — ¿Eh? Y Jesús crecía en edad, sabiduría y gracia...

      Sonreía, espaciando las palabras, martilleándolas:

      — Delante de Dios...

      Me taladraba con sus ojos agudos. Sentí una nueva obligacion.

      — Y de los hombres.

      El crucifijo sobre mis labios. Sonreía.

    • 2004 Berti, E. Todos Funes Ar (CORPES)
      Fue Funès quien dijo: Por lo distraída, usted debe ser poeta. Puede ser, respondió ella, disimulando una sonrisa. De fondo, el hombre había pasado a una segunda anécdota, revelando esta vez la identidad del protagonista. ¿Puede ser o es?, insistió Funès. Está bien, admitió ella, soy poeta, pero usted no es francés. Claro que sí, respondió Funès como si le hubiesen lastimado el orgullo. Sin embargo habla español a la perfección, insistió ella martilleando las tres sílabas de la última palabra, o casi a la perfección porque tiene un acento argentino que, como chilena, no hay modo de que me resulte perfecto, ¿cómo es eso? Es muy fácil, dijo Funès posando en la mesa sus manos llenas de manchas color café con leche, mi padre se llamaba Funès y era argentino o uruguayo, mi madre y yo nunca pudimos saberlo con exactitud. Curiosa historia, comentó la poeta, aunque algunos sostendrían que argentino o uruguayo es la misma cosa.
    • 2008 Pujol, C. Dos historias romanas Esp (CORPES)
      Luego se perdió, o al menos yo sí me perdí, en vericuetos más bien brumosos; si no me engaño hablaba de Napoleón en Santa Elena, que relacionaba no sé por qué con los muebles Chippendale, y de un chino que al ser presentado a la Reina le pasó algo que juzgaba graciosísimo. Pero eso eran chispas en medio de la oscuridad. De vez en cuando mencionaba algún nombre propio que me servía de agarradero, y en seguida volvía a martillear sílabas que zumbaban como insectos enloquecidos. ¿Era aquélla la noble lengua de Shakespeare? Pensé que según quien la estuviera empleando.
    • 2024 Olmo Díaz, J. L. Redován s. p. Esp (BD)
      Entonces un señor que estaba tras el mostrador en caja, se levanta despacio, con una altura de por lo menos uno noventa o más, y mirándome fijamente me dice, como martilleando las sílabas: me lla-mo An-to-nio Po-ve-da. ¿Quién le ha dicho a usted que me llame Pancracio?
  7. 3⟶metonimia
    v. intr. Producir un sonido semejante al golpe de un martillo.
    Sinónimo: martillar
    Esquema sintáctico
    docs. (1914-2003) 2 ejemplos:
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] RD (CDH )
      Suele concurrir a esas tertulias al aire libre, un hombre raro, gallero de profesión, cuya voz tonante martillea en la noche, refiriendo cosas curiosas, desconcertantes, que su imaginación escarnecida por la locura ancestral descubre en los seres a quienes aplica las observaciones hechas en los gallos, y así, vaticina sobre los políticos, con sobrada perspicacia.
    • 2003 Cerrada, C. Ladrones maletas Noctámbulos Esp (CORPES)
      El reloj de la estación del Norte martilleó doce veces, y el aire frío de la noche se llenó del eco enmohecido y verde de las campanadas. No bien cesaron, Rosi despegó los ojos. Se había quedado adormecida, su cabeza pesadamente apoyada en el duro banco del parque, junto a la cara de él. a pesar del frío, sintió el el olor que los dos desprendían, a sudor y a cerveza. Contuvo un gesto de asco y se despegó de Marco. Sus tersos carrillos se hinchaban, como la garganta de un sapo, en cada respiración. Lo contempló un instante, medio hipnotizada, hasta que oyó el golpe seco de su robusto cráneo golpeando contra las tablas de madera.
  8. v. tr. Dep. Lanzar el balón con fuerza o insistencia [en dirección a la meta, el campo contrario o hacia otro jugador] para marcar un tanto.
    Sinónimos: disparar; martillar
    Esquema sintáctico
    docs. (1921-2023) 13 ejemplos:
    • 1921 Anónimo (Centro Forward) "Futbolismo" [01-03-1921] Diario de la Marina (La Habana) Cu (HD)
      Saca el Fortuna con viento en popa; pero parece que lo hizo atrás, a juzgar por los apuros que pasa la defensa Fortunista. Su famosa línea de medios no se la veía ayer por ningún lado. Tarín, el magnífico centro medio, incalificable. Nunca le hemos visto un juego tan ineficaz. Una mala tarde. El dominio es absoluto del Canarias que martillea constantemente la puerta de Kilómetro.
    • 2023 Morenilla, J. "España pierde Letonia mete" El País Esp (CORPES)
      La selección aterrizó en esos últimos minutos muy densa, con la muñeca agarrotada y el miedo en el cuerpo. Todo lo contrario que Letonia, que se creía imparable. Grazulis y Kurucs martillearon el aro español (65-70 a falta de 1m 28s). España quemó los últimos cuartos a la desesperada. Un triple de Brizuela situó el 69-71 a falta de 25 segundos, pero ya no había tiempo para darle la vuelta ni estrellas para hacer milagros. Cuando la selección no es un bloque defensivo de granito, deja de ser el equipo campeón del mundo y de Europa. Si en la hoja de servicios suma 11 fallos en los tiros libres y 16 pérdidas, las cuentas no cuadran. Ahora deberá limpiar la mente en pocas horas, volver a su esencia y agigantarse contra Canadá si quiere pisar los cuartos. Es ya una final.
    • 1921 Anónimo (Centro Forward) "Futbolismo" [01-03-1921] Diario de la Marina (La Habana) Cu (HD)
      Saca el Fortuna con viento en popa; pero parece que lo hizo atrás, a juzgar por los apuros que pasa la defensa Fortunista. Su famosa línea de medios no se la veía ayer por ningún lado. Tarín, el magnífico centro medio, incalificable. Nunca le hemos visto un juego tan ineficaz. Una mala tarde. El dominio es absoluto del Canarias que martillea constantemente la puerta de Kilómetro.
    • 1954 Anónimo (Calabia) "Valladolid, 2; At. Madrid, 2" [26-10-1954] Libertad (Valladolid) Esp (HD)
      No se rompió la tradición de los encuentros entre Atlético de Madrid y Valladolid. Desenlace: un empate, justo, por merecimientos análogos. Hubo un momento culminante en el juego, a raiz del primer empate. Entonces surgió la figura del partido: Menéndez (un vallisoletano incrustado en el equipo blanco y rojo), y frustró los embates de una delantera que martilleaba la puerta madrileña. Luego, en el segundo tiempo, marcaje completo a los presuntos goleadores, que acabaron borrándose.
    • 1970 Anónimo "Merecidas victorias" [30-01-1970] Baleares: Órgano de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. (Palma de Mallorca) Esp (HD)
      El dominio y mejor juego pertenecía al Horno Santo Cristo quienes una y otra vez martilleaban la meta visitante pero el balón no entraba a pesar de los incesantes remates de Cata, Manolo, Ferrer y Calleja II. Por contra en un remate de Coll de 30 mts. raso al ser desviado por un defensa entró en la meta de Eugenio y a los 35 minutos gran jugada Coll-Morales y remate de éste a las mallas.
    • 1988 Anónimo "Copreco Castilla perdió partido" [02-05-1988] El Diario Palentino (Palencia) Esp (HD)
      La Bañeza, que se mantuvo en zona durante todo el partido (incomprensible, dado su potencial) alternando la 1-2-2 con 2-1-2, comenzó la segunda parte dominando, a pesar de que los pivots castillistas y el base Carlos Gómez no tenían problemas para anotar con tiros cercanos al aro, pero en esos instantes no había manera de parar al que fue el mejor jugador de La Bañeza, el pivot Salgado, que con sus dos metros y a pesar de las ayudas entre los pivots castillistas martilleaba una y otra vez la canasta del Copreco con sus ganchos y sus tiros a media vuelta.
    • 1994 Prensa El Mundo, 19/09/1994 [1994] Esp (CDH )
      En la continuación, el Joventut dio un buen tirón inicial gracias a los puntos de Sanmartín y los triples de Rafa Jofresa (59-52), pero Morton tardó poco en empezar a martillear de nuevo la canasta de su rival. En el minuto 30 el partido estaba totalmente abierto (67-66), pero pronto llegó la cuarta personal de Morton, que obligó a Andreu Casadevall a reservarle algunos minutos en el banquillo. El Joventut aprovechó entonces para apuntillar al equipo aragonés, gracias a una soberbia segunda mitad de Mike Smith, que acabó con 19 puntos.
    • 2010 Sáez, F. "Reyes Madrid caras" El País.com (Madrid): elpais.com Esp (CORPES)
      El Real Madrid arrancó intenso y aplicado, martilleando la zona valenciana de la mano de un Tomic más desinhibido que de costumbre -10 puntos en el primer cuarto-. En los valencianos, Claver compensaba las carencias en la pintura de los de Hussein y mantenía la igualdad en el marcador. Pero cuando el Power Electronics logró descifrar y contener a Tomic, el francotirador Tucker despertó de su letargo y se sumó a la fiesta desde el perímetro.
    • 2015 Zarza, M. "Magna Navarra semis gol" ABC Esp (CORPES)
      Los dos equipos saltaron a la pista azul valientes, haciendo presión en toda la pista, y pronto Vadillo y Roberto Martil probaron suerte ante los porteros rivales. Pero poco a poco la presión empezó a funcionarle mejor a los de Imanol Arregui, que se hicieron con el balón para martillear la portería de Barrón.
    • 2023 Morenilla, J. "España pierde Letonia mete" El País Esp (CORPES)
      La selección aterrizó en esos últimos minutos muy densa, con la muñeca agarrotada y el miedo en el cuerpo. Todo lo contrario que Letonia, que se creía imparable. Grazulis y Kurucs martillearon el aro español (65-70 a falta de 1m 28s). España quemó los últimos cuartos a la desesperada. Un triple de Brizuela situó el 69-71 a falta de 25 segundos, pero ya no había tiempo para darle la vuelta ni estrellas para hacer milagros. Cuando la selección no es un bloque defensivo de granito, deja de ser el equipo campeón del mundo y de Europa. Si en la hoja de servicios suma 11 fallos en los tiros libres y 16 pérdidas, las cuentas no cuadran. Ahora deberá limpiar la mente en pocas horas, volver a su esencia y agigantarse contra Canadá si quiere pisar los cuartos. Es ya una final.
    • 1921 Anónimo (Centro Forward) "Futbolismo" [01-03-1921] Diario de la Marina (La Habana) Cu (HD)
      Saca el Fortuna con viento en popa; pero parece que lo hizo atrás, a juzgar por los apuros que pasa la defensa Fortunista. Su famosa línea de medios no se la veía ayer por ningún lado. Tarín, el magnífico centro medio, incalificable. Nunca le hemos visto un juego tan ineficaz. Una mala tarde. El dominio es absoluto del Canarias que martillea constantemente la puerta de Kilómetro.
    • 1954 Anónimo (Calabia) "Valladolid, 2; At. Madrid, 2" [26-10-1954] Libertad (Valladolid) Esp (HD)
      No se rompió la tradición de los encuentros entre Atlético de Madrid y Valladolid. Desenlace: un empate, justo, por merecimientos análogos. Hubo un momento culminante en el juego, a raiz del primer empate. Entonces surgió la figura del partido: Menéndez (un vallisoletano incrustado en el equipo blanco y rojo), y frustró los embates de una delantera que martilleaba la puerta madrileña. Luego, en el segundo tiempo, marcaje completo a los presuntos goleadores, que acabaron borrándose.
    • 1970 Anónimo "Merecidas victorias" [30-01-1970] Baleares: Órgano de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. (Palma de Mallorca) Esp (HD)
      El dominio y mejor juego pertenecía al Horno Santo Cristo quienes una y otra vez martilleaban la meta visitante pero el balón no entraba a pesar de los incesantes remates de Cata, Manolo, Ferrer y Calleja II. Por contra en un remate de Coll de 30 mts. raso al ser desviado por un defensa entró en la meta de Eugenio y a los 35 minutos gran jugada Coll-Morales y remate de éste a las mallas.
    • 1976 García, A. "Cava 3-Júpiter 2" [19-01-1976] Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona (Barcelona) Esp (HD)
      Puntos de oro para el equipo local y merecidos, puesto que en otra gran tarde de fútbol y, precisamente frente a un conjunto de auténtica valía, que además, siempre fue por delante en el marcador, el cuadro cavense ha luchado con una tenacidad y un pundonor dignos de elogio, y el Júpiter, que en toda la primera parte había llevado constantes peligros a la portería de Juanito, en dos de los cuales acertó y, en otros tres la gran intervención del meta evitó el tanto, el Júpiter, decimos se vio arrollado y sorprendido por un La Cava inconmensurable, que constantemente martilleaba el área de Valiente, guardameta visitante.
    • 1988 Anónimo "Copreco Castilla perdió partido" [02-05-1988] El Diario Palentino (Palencia) Esp (HD)
      La Bañeza, que se mantuvo en zona durante todo el partido (incomprensible, dado su potencial) alternando la 1-2-2 con 2-1-2, comenzó la segunda parte dominando, a pesar de que los pivots castillistas y el base Carlos Gómez no tenían problemas para anotar con tiros cercanos al aro, pero en esos instantes no había manera de parar al que fue el mejor jugador de La Bañeza, el pivot Salgado, que con sus dos metros y a pesar de las ayudas entre los pivots castillistas martilleaba una y otra vez la canasta del Copreco con sus ganchos y sus tiros a media vuelta.
    • 1992 Anónimo "Pamesa ganó Barcelona" [03-02-1992] Diario de Burgos (Burgos) Esp (HD)
      Por parte local, Micheaux era un coloso en la zona, Branson acompañaba bien a su compatriota, además de anotar, e Indio Díaz volvía a demostrar su buen momento. En la reanudación, el Barcelona presionó más a su rival, Epi martilleaba sin compasión el aro y Solozábal dirigía con mayor tranquilidad a su equipo.
    • 1993 Anónimo "Segunda victoria Piscinas Polifibra" [23-11-1993] El Decano de Guadalajara (Guadalajara) Esp (HD)
      Este es el Polifibra que todos queremos ver y más su entrenador, Moraga, aunque no el del primer tiempo, sino el del segundo, jugando con rapidez, creando huecos y robando muchos balones con su presión sobre el contrario que les colocaba en inmejorables posiciones para ir martilleando la portería contraria hasta conseguir esta auténtica goleada.
    • 1994 Prensa El Mundo, 19/09/1994 [1994] Esp (CDH )
      En la continuación, el Joventut dio un buen tirón inicial gracias a los puntos de Sanmartín y los triples de Rafa Jofresa (59-52), pero Morton tardó poco en empezar a martillear de nuevo la canasta de su rival. En el minuto 30 el partido estaba totalmente abierto (67-66), pero pronto llegó la cuarta personal de Morton, que obligó a Andreu Casadevall a reservarle algunos minutos en el banquillo. El Joventut aprovechó entonces para apuntillar al equipo aragonés, gracias a una soberbia segunda mitad de Mike Smith, que acabó con 19 puntos.
    • 1994 Prensa El Mundo, 08/12/1994 [1995] Esp (CDH )
      Benhke jugó, además, toda la primera mitad, y de su torpeza se aprovecharon Michael Smith y Juan Antonio Orenga para martillear la tosca defensa del equipo de Stanislav Pesic, aquel técnico serbio que hizo campeona de Europa a Alemania en 1993. Al descanso, Estudiantes accedía con una diferencia relativamente cómoda (36-30).
    • 2004 Martín, G. "BM Valladolid pase semifinales" [16-02-2004] El Día de Valladolid (Valladolid) Esp (HD)
      Tras la reanudación, el BM Valladolid puso rápidamente de manifiesto que no pensaba bajar el pistón y con un parcial de 5-2 en los primeros cinco minutos volvió a doblar a su rival en el marcador (26-13). Fis, máximo goleador del choque con 13 tantos, martilleaba una y otra vez la portería noruega con sus lanzamientos desde más allá de los 9 metros, mientras que Rentero y Davis desde los extremos y al contragolpe eran dos estiletes que acuchillaban sin piedad a la débil defensa noruega.
    • 2010 Sáez, F. "Reyes Madrid caras" El País.com (Madrid): elpais.com Esp (CORPES)
      El Real Madrid arrancó intenso y aplicado, martilleando la zona valenciana de la mano de un Tomic más desinhibido que de costumbre -10 puntos en el primer cuarto-. En los valencianos, Claver compensaba las carencias en la pintura de los de Hussein y mantenía la igualdad en el marcador. Pero cuando el Power Electronics logró descifrar y contener a Tomic, el francotirador Tucker despertó de su letargo y se sumó a la fiesta desde el perímetro.
    • 2015 Zarza, M. "Magna Navarra semis gol" ABC Esp (CORPES)
      Los dos equipos saltaron a la pista azul valientes, haciendo presión en toda la pista, y pronto Vadillo y Roberto Martil probaron suerte ante los porteros rivales. Pero poco a poco la presión empezó a funcionarle mejor a los de Imanol Arregui, que se hicieron con el balón para martillear la portería de Barrón.
    • 2023 Morenilla, J. "España pierde Letonia mete" El País Esp (CORPES)
      La selección aterrizó en esos últimos minutos muy densa, con la muñeca agarrotada y el miedo en el cuerpo. Todo lo contrario que Letonia, que se creía imparable. Grazulis y Kurucs martillearon el aro español (65-70 a falta de 1m 28s). España quemó los últimos cuartos a la desesperada. Un triple de Brizuela situó el 69-71 a falta de 25 segundos, pero ya no había tiempo para darle la vuelta ni estrellas para hacer milagros. Cuando la selección no es un bloque defensivo de granito, deja de ser el equipo campeón del mundo y de Europa. Si en la hoja de servicios suma 11 fallos en los tiros libres y 16 pérdidas, las cuentas no cuadran. Ahora deberá limpiar la mente en pocas horas, volver a su esencia y agigantarse contra Canadá si quiere pisar los cuartos. Es ya una final.
    1. v. En uso absoluto.
      Esquema sintáctico
      docs. (1931-1984) 3 ejemplos:
      • 1931 Anónimo (Centro Forward) "Futbolismo [...] Balompié Español" [05-10-1931] Diario de la Marina (La Habana) (HD)
        El segundo tiempo fué más racinguista. La ventaja de terreno y aire fué mejor aprovechada por los locales. El dominio fué más brusco en este tiempo por parte del Racing que antes lo había sido por parte del Deportivo. El capitán aquel que delante de nosotros seguía atentísimamente todos los lances del juego, sonreía ahora con alguna frecuencia. Era que su equipo martilleaba rudamente a las puertas del enemigo sin dejarlo respirar.
      • 1948 Anónimo (Benitin) "¡Victoria Burgos!" [13-11-1948] La Voz de Castilla (Burgos) Esp (HD)
        El Torrelavega —seguimos soñando— se lanzaba al ataque sobre la puerta que defendía Mezo; se sucedían los córners, y los "indirectos", y los tiros a puerta... El árbitro (un señor con bigote a lo "kaiser"), pitaba un "penalty" contra los de casa; había gran alboroto y un "1" mayúsculo subía al marcador por el "lado contrario". Pero... el partido seguia; nuestra defensa se afianzaba, el portero las "daba" todas, la media servía y la delantera (en el sueño no había descanso) martilleaba sobre la meta enemiga; los goles empezaron a caer, y, cada gol, lo anunciaban las campanadas que formaban, a coro, los aplausos del "respetable"...
      • 1984 Morales Pettorino, F. / Quiroz Mejías, Ó. / Peña Álvz, J. J. Dicc chilenismos, I Ch (NTLLE)
        martillear [...] Atacar con insistencia. U. m. en dep.: "El equipo perdió, a pesar de que martilleó durante todo el segundo tiempo".
    1. v. tr. Lanzar [el balón] con fuerza o insistencia en dirección a la meta, el campo contrario o hacia otro jugador para marcar un tanto.
      Esquema sintáctico
      docs. (2019) Ejemplo:
      • 2019 Edjogo-Owono, A. Indomable [2020] s. p. Esp (BD)
        Las selecciones africanas que acudieron al Mundial de Rusia en el verano de 2018 fueron Egipto, Marruecos, Túnez, Senegal y Nigeria. Ninguna de ellas fue capaz de superar la fase de grupos, con lo que el continente negro se quedó sin representación en la segunda ronda del torneo, algo que no ocurría desde 1982. Por aquel entonces, yo todavía no había nacido, así que cuando el colombiano Yerry Mina martilleó el balón al fondo de las redes senegalesas y acabó definitivamente con la esperanza de que alguno de esos cinco equipos estuviera en octavos, presencié por primera vez un resbalón histórico del fútbol africano.
  9. v. tr. Poner [un arma de fuego] en posición de disparo.
    Sinónimos: agatillar; martillar
    docs. (1953-1954) 2 ejemplos:
    • 1953 Agüero Chaves, A. Romancero tico p. 103 CR (BD)
      Con la jeringa qu'está / guindando de una manguera / le arrempujó la corriente, / y'hiso ¡tic! Mire, ñor Peña, / mesmitamente a un revólver / cuando alguien lo martiyea.
    • 1954 Anónimo "Trad Humo valle, Barret" [25-06-1954] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
      El sudor corría por su rostro y se sentía desesperado. No le quedaba nada por intentar. Cogió el rifle y se volvió. Sí, era Grady Scott. Ahora estaba seguro. Levantó el arma y disparó. Aun después de quedar la recámara vacía, el gatillo martilleaba inútilmente. Graddy le vió levantar el rifle. Se aseguró en la silla y comenzó a galopar. Su revólver estaba a punto, pero no quería usarlo a menos de que fuese necesario.
  10. Acepción lexicográfica
  11. v. tr. Mús. "Martillar [| en la ejecucion guitarristica, golpear una cuerda en vez de puntearla]" (Subirá, LéxMúsica danza-1943).
    Sinónimo: martillar
    docs. (1943) Ejemplo:
    • 1943 Subirá, J. "Cédula académica" Léxico de música y danza (Cédulas en los ficheros de la RAE) Esp (FG)
      MARTILLEAR. tr Mus. Martillar [| en la ejecucion guitarristica, golpear una cuerda en vez de puntearla].
  12. Acepción lexicográfica
  13. v. tr. Ho "Martillar, solicitar dádivas" (ASALE, DiccAmericanismos-2010).
    Sinónimo: martillar
    docs. (2010) Ejemplo:
    • 2010 ASALE DiccAmericanismos (NTLLE)
      martillear. [...] tr. Ho. martillar, solicitar dádivas.

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