14.ª Entrega (julio de 2023)
Versión del 28/01/2026
Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
látigo s. (1462-)
látigo, latigo, latigón, latiguillo
Etimología. Voz de etimología incierta, acaso del gótico *laittug 'dogal, ronzal' (DECH, s. v. látigo).
Resumen

Se documenta por primera vez, con la acepción 'correa o cuerda que sirve para sujetar el aparejo de una caballería y, en particular, la silla', en 1462, en el Arancel de precios y salarios de Cuenca. Se consigna por vez primera en el DRAE de 1803. Con este valor, su uso se limita al ámbito de la equitación. Con el sentido 'instrumento de suplicio largo, delgado y flexible formado por una o varias cuerdas o correas', se atestigua en 1509, en la Declaración de Cristóbal de Valdovinos; esta acepción se usa en expresiones comparativas para ponderar la delgadez, flexibilidad, intensidad, precisión, sonoridad, vehemencia o velocidad de algo o alguien y, además, en ocasiones, aparece en un complemento con a. Se consigna por vez primera en Recueil de dictionaires francoys, espaignolz et latins (1599), de Hornkens. Más tarde, se registra en el Diccionario de autoridades (1734). Con un significado más especifico, el de 'instrumento de suplicio formado por un mango con siete o nueve cuerdas o correas anudadas', y con el complemento de nueve colas, figura en 1872, en las "Noticias [...] Estranjeras. No pueden leerse sin dolorosa emoción", publicadas en el Diario de Córdoba de Comercio, Industria, Administración, Noticias y Avisos.

Como 'correa que sirve para atar, ceñir o colgar', se registra en 1586, en Las lágrimas de Angélica, de L. Barahona de Soto. Se consigna por vez primera en el Dictionarie in Spanish, English and Latine (1591), de Percival, y, en un repertorio monolingüe, en el Diccionario de la lengua española (1917), de Alemany Bolufer. Con el valor 'corriente repentina e intensa [de aire o de agua]', se documenta por primera vez en 1605, en la Segunda parte del Romancero general y Flor de diversa poesía recopilados por Miguel de Madrigal. Por otro lado, con la acepción 'persona o cosa que inflige daño material, físico o moral', se atestigua en las Rimas (1592-a1631), de B. L. de Argensola, y se consigna por vez primera en el DEA (2.ª ed., 2011), de Seco, Andrés y Ramos. Tras un proceso metafórico, la palabra figura con el valor 'mandato o poder que somete a alguien y lo obliga a obedecer', en 1645, en la Historia de los movimientos, separación y guerra de Cataluña, de F. M. de Melo. Como 'adorno consistente en una o varias plumas que rodean el ala del sombrero', se atestigua en 1709, en el Arancel para la renta de diezmos y puertos; y se consigna por vez primera en el Diccionario de autoridades (1734).

Por otra parte, se registra como 'instrumento consistente en un cordel atado a una vara pequeña, que sirve para lanzar y hacer girar el trompo o la peonza', en 1759, en el segundo tomo del Nouveau dictionnaire françois-espagnol, de N. de Séjournant, bajo el lema saboter. Con este valor, se consigna por vez primera en el ALEANR (1980), dirigido por Alvar. Como 'instrumento que sirve para desgranar cereales y leguminosas', se atestigua en 1778, en la traducción de las Memorias instructivas y curiosas sobre Agricultura, Comercio, Industria, Economía, Chymica, Botánica, Historia Natural, &c. [...] Tomo II, de M. G. Suárez. Se consigna por vez primera en el tomo primero de la traducción del Diccionario de artes y manufacturas de agricultura, de minas, etc. (1856), de Mellado.

Con el significado 'golpe dado con el látigo', se documenta en el Diario de viajes (viaje por Italia y Rusia) (1785-1786), de F. de Miranda, y se consigna por vez primera en Hondureñismos. Tercera edición notablemente corregida y aumentada (1912), de Membreño. Con la acepción 'reptil saurio, originario de Sudamérica, de hasta 40 cm de largo, de color negro azulado, cola dentada y cinco dedos en cada extremidad' se registra por primera y única vez en 1805, en la traducción del tomo XX de la Historia natural de los quadrúpedos ovíparos, y de las culebras, de J. Clavijo y Fajardo, originalmente escrita por el conde de Lacépède para continuar la obra de Buffon. Parece que no se conservan ejemplares en la actualidad de este reptil saurio y existen numerosos estudios que apuntan a un posible animal mítico o real, pero relacionado con otras especies; véase el artículo "Historia de lagartos y de ranas: la salamandra aquatique et noire de Feuillé (1714)", de P. Muzzopappa, publicado en 2020 en Historia Natural (Buenos Aires). Por ello, en la definición del reptil, se ha mantenido el nombre científico antiguo acuñado en nuestro testimonio de látigo. En el ámbito de la agricultura, la voz látigo se emplea como 'correa que sirve para unir el barzón al yugo o el yugo a las yuntas', sentido atestiguado en 1843, en la traducción del Nuevo Diccionario de Agricultura, teórica-práctica y económica y de Medicina doméstica y Veterinaria, de F. Rozier, II, de J. Álvarez Guerra. Se consigna por vez primera en el Vocabulario espirituano (1928), de Martínez Moles.

Como 'en la religión católica, pena o castigo divino que recae sobre los pecadores', se atestigua en 1844, en la Historia para leer el cristiano desde la niñez hasta la vejez, ó sea compendio de la historia de la religion, sacado de los libros santos [...] Tomo segundo, de S. J. García Mazo. Con el valor 'pena o castigo corporal que consiste en dar una serie de latigazos a alguien', se documenta en 1863, en "Rusia. San Petersburgo 3 de mayo", noticia publicada en El Eco del País (Madrid). Por otro lado, con el sentido 'pez marino de la familia de los ofíctidos de hasta 2,5 metros de longitud, de cuerpo cilíndrico, mandíbula larga y estrecha, dorso de color marrón rojizo o amarillo oscuro y vientre dorado o plateado con línea lateral de color negro, sin aleta caudal; tiene hábitos nocturnos', se registra únicamente en 1898, en el Manual de ictiología marina concretado a las especies alimentarias conocidas en las costas de España e islas Baleares, de A. Navarrete y Alcázar; y con el significado 'apéndice citoplasmático filiforme, largo y móvil situado en la superficie de ciertas células', empleado en el ámbito de la biología, se atestigua por vez primera, en 1879, en el artículo "Los orígenes de la vida", publicado en La Naturaleza: Revista de Ciencias y de su Aplicación a las Artes y a la Industria (Madrid); si bien se ha localizado también, posteriormente, con el sentido más específico 'apéndice citoplasmático más escaso y largo que el flagelo', en la cuarta edición del Manual de Histología normal y de técnica micrográfica para uso de estudiantes, de S. Ramón y Cajal.

Tras un proceso de metonimia, se atestigua la acepción 'persona que monta a caballo de forma profesional en las carreras', en 1930, en el artículo "Notas del Turf. Morteyru se radicará en Palermo", publicado en La Mañana (Montevideo). Se consigna por vez primera en el Diccionario de americanismos (1946), de Malaret. Con este valor, se adscribe a Panamá, Venezuela, Perú, Chile, Argentina y Uruguay. Con la acepción 'juego infantil en el que los participantes, cogidos de la mano en cadena, se desplazan a gran velocidad y con movimientos bruscos y alternos para producir una fuerte sacudida entre ellos y romper la unión', se consigna por vez primera en el Vocabulario andaluz (1951), de Alcalá Venceslada. Se documenta por primera vez en 1972, en el artículo "El Padre Javierre no admite, o no le interesa, o no le conviene este diálogo", publicado en ¿Qué pasa? (Madrid). Como 'atracción de feria que consiste en una plataforma ovalada con autos que, unidos a un eje, se desplazan con cierta velocidad y producen fuertes sacudidas en las curvas', se consigna por vez primera en el Diccionario manual de americanismos (1966), de Morínigo, y se documenta por primera vez en 1973, en la traducción de El caso de los cadáveres vivientes, original de H. Pane, realizada por R. Zavala. Por último, en el ámbito de la pesca se documenta esta voz con el valor 'técnica de pesca que consiste en la proyección de una caña ligera y flexible, generalmente con mosca seca como cebo', se atestigua por vez primera en 1972, en "La tralla y la serena", incluido en Mis amigas las truchas, de M. Delibes.

En diversos repertorios lexicográficos se consignan varias acepciones: 'cordel que sirve para afianzar al peso lo que se quiere pesar' (1734, Diccionario de autoridades); en el área oriental española se consignan tres valores, 'en Rioxa llaman asi al sarmiento nuevo del año, quando es mui largo' (1807, Diccionario etimologico de voces provinciales de Rioja, de Echavarría), 'el que incita, estimula, obliga al trabajo' (1938, Nuevo diccionario etimológico aragonés, de Pardo Asso) y 'tralla del látigo' (1980, ALEANR, dirigido por Alvar); en el área occidental de España se consignan dos valores, en el ámbito del deporte, 'braso y brío á la vez en el juego de la pelota' (1896, Lexicón etimológico, naturalista y popular del bilbaíno neto, compilado por un chimbo como apéndice a sus vuelos cortos, de Arriaga), y en el ámbito de la zoología, 'pez marino de la familia de los lepidópidos (Lepidopus caudatus, Euphrasen)' (1982, El habla de Castro [Santander], de Sánchez Llamosas); en Chile, en el ámbito de la equitación, 'meta o término en las carreras de caballos a la chilena' (1917, Diccionario de la lengua española, de Alemany Bolufer); en Canarias (España), 'mozo alto y espigado' y 'nombre dado a la tira larga de cuero de vaca, de unos cinco centímetros de ancho, utilizada por los pastores y labriegos para solar sus zapatos, y que cosían ayudándose luego con tiras del corrial' (a1961, Contribución al léxico popular de Gran Canaria, de Guerra Navarro); en Andalucía (España), 'palo corto del mayal' (1961, ALEA, dirigido por Alvar); en el argot español, 'pene' (1974, Diccionario de expresiones malsonantes del español. Léxico descriptivo, de Martín Martín); en Colombia, 'hoja seca del árbol de plátano que se usa en cocina para envolver alimentos' (1986, Glosario lexicográfico del ALEC, de Montes Giraldo et al.); en Puerto Rico, con carácter jergal, 'nombre que le dan a profesores que son fuertes con los estudiantes' (1989, Diccionario de la jerga del estudiante universitario puertorriqueño, de Claudio de la Torre); en Bolivia, 'en una relación de pareja, hombre dominado por la mujer' (2010, Diccionario de americanismos, de la ASALE); en el ámbito de la marina, 'el palo de arboladura de un buque cuando es demasiado largo' (1831, Diccionario marítimo español, de O'Scanlan); en el ámbito de la agricultura, 'aro que cuelga del yugo y por donde entra el timón del arado' (1975, ALEICan, dirigido por Alvar); y, finalmente, en el ámbito de la botánica, 'árbol alto y delgado que forma parte de la cubierta superior; puede no llegar a ser un buen árbol maderable; azota y daña a las copas de los inmediatos' (1987, Glosario práctico de términos forestales, de Padilla García).

Por otra parte, látigo se integra en diferentes unidades pluriverbales. Así, besar el látigo con la acepción 'aceptar un castigo con resignación' se atestigua por primera vez en 1645, en la Historia de los movimientos, separación y guerra de Cataluña, de F. M. de Melo; y en látigo con la acepción 'semejante a un látigo por su forma o disposición', se atestigua en 1640, en la Relación que escribió un caballero de la Corte acerca de las fiestas del Imperial Colegio de la Compañía de Jesús.

Otras unidades pluriverbales se registran en repertorios lexicográficos, restringidas todas ellas a distintas áreas geográficas: cargar a uno los látigos, en República Dominicana, con la acepción 'serle hostil' (1940-1947, Dominicanismos, de Patín Maceo); estar hecho un látigo, en Guatemala, como 'estar una persona muy delgada' (2010, Diccionario de americanismos, de la ASALE); látigo del desprecio, en El Salvador, como 'expresión que usan los enamorados cuando son rechazados por la persona amada' (1994, Cédula académica [Fichero general, s. v. látigo, ficha 238], de Romero Coto); y, por último, en Chile, se registran distintas unidades pluriverbales con nuevos valores; así, salir al látigo, con los valores 'terminar una tarea' y 'llegar al término de la meta en las carreras de caballos a la chilena, y en general, dar remate a una tarea cualquiera' se registra por primera vez en 1927, en Nuevos chilenismos registrados en el diccionario manual e ilustrado de la Real Academia de la Lengua con indicación de barbarismos, galicismos, neologismos, vulgarismos, y del mal uso de ciertos vocablos reunidos y en parte comentados, de Medina. Décadas más tarde, en el Vocabulario de chilenismos (1944-1946), de Rabanales Ortiz y Cifuentes García, se consigna por primera vez la forma compleja correr látigo, como 'engañar, robar mediante engaños' y como 'obtener un nuevo plato del mismo guiso escondiendo el que ya le han servido a uno', así como látigo pertigador, como 'correa para amarrar el pértigo'.

  1. s. m. Equit. Correa o cuerda que sirve para sujetar el aparejo de una caballería y, en particular, la silla.
    Sinónimos: latiguera; latiguillo
    docs. (1462-2014) 26 ejemplos:
    • 1462 Anónimo "Arancel precios salarios Cuenca" Docs industria textil Esp (CDH )

      [...] – otrosy, de las çintas de dos cabos para labradores, xviii maravedís. xviii.

      – otrosy, una bolsa de seda, treynta maravedís. xxx.

      – otrosy, una bolsa de panno de brocado, treynta e syete maravedís e medio. xxxvii.– mº.

      – otrosy, un látigo tres blancas. i.– mº.

      – otrosy, un par de riendas con sus fierros, nueve maravedís. ix.

      – otrosy, çiavus, el par a dyes e ocho maravedís. xviii.

      – otrosy, medianas, a çinco maravedís. v.

    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Cuerda o correa con que se asegura y aprieta la cincha.
    • 1462 Anónimo "Arancel precios salarios Cuenca" Docs industria textil Esp (CDH )

      [...] – otrosy, de las çintas de dos cabos para labradores, xviii maravedís. xviii.

      – otrosy, una bolsa de seda, treynta maravedís. xxx.

      – otrosy, una bolsa de panno de brocado, treynta e syete maravedís e medio. xxxvii.– mº.

      – otrosy, un látigo tres blancas. i.– mº.

      – otrosy, un par de riendas con sus fierros, nueve maravedís. ix.

      – otrosy, çiavus, el par a dyes e ocho maravedís. xviii.

      – otrosy, medianas, a çinco maravedís. v.

    • c1445-1480 Montoro, A. Cancionero [1991] Esp (CDH )
      ¡O qué ponpa, o qué arreo, / o qué aparato de guerra! / Tres blancas tengo de tierra / pagadas por jubileo; / no tengo de comprar nada, / que no me falta hevilla; / si la guerra es pregonada, / cavallo tengo en Granada, / en Egipto está la silla. / Las cinchas tengo en Victoria, / los látigos en Plazencia, / las aciones tengo en Soria, / estriberas en Florencia, / el caparazón en Guinea; / ved, si la guerra s'enciende, / el petral en Zalamea, / el freno en Basilea, / las cabeçadas allende. /
    • 1483 Anónimo "Cuentas Baeza 1483" [1955] p. 42 Cuentas Baeza, I Esp (BD)
      Vn albarda, diez reales, dos çinchas de cauallo con latigos, çinco reales, que son 15 reales, 460 mrs.
    • 1492-1493 Anónimo Diccionario español-latino XV [2007] (BD)
      Latigo Hoc ligulum. i.
    • c1500 Talavera, H. Instrucción palacio [1930] 18 Esp (CDH )
      Deve tener en poder del camarero herraje hechizo e de lo comun de Valmaseda con clauos, y darlo de su mano quando sea menester, requeriendo primero por su mano e persona las bestias que le dize el cavallerizo que se an de herrar, y deue tener asimismo sobrecargas, lazos, lias anchas, cabestros, xaquimas, e traello de donde valga mas varato y quando el viere que es menester darlo al cavallerizo, cargandoselo reçeviendo del lo viejo para que sirva de cabestros e ataharres e petrales e otras cosas, y deue tener asimismo riendas, látigos, açiones, cinchas, e dallo como está dicho.
    • p1525 Tapia, A. Relación conquista México Documentos Historia de México Mx (CDH )
      E así los prendien. E el marqués tuvo aviso de cortar e hacer cortar los látigos de las cinchas de los caballos, que como pensaban desde a poco salir al campo, todos tenían ensillados sus caballos e comiendo; e algunos que acudien a enfrenarlos, como estaban los látigos cortados, en cabalgando luego caien, o desde a poco.
    • 1553 Cieza León, P. Crón Perú 92 Esp (CDH )
      Cosa mala, ni serpientes, culebras, lobos, no los hay; y lo que más se ve es algunas raposas, tan engañosas, que aunque haya gran cuidado en guardar las cosas, adonde quiere que se aposenten españoles o indios han de hurtar, y cuando no hallan qué, se llevan los látigos de las cinchas de los caballos o las riendas de los frenos. En muchas partes destos valles hay gran cantidad de cañaverales de cañas dulces, que es causa que en algunos lugares se hacen azúcares; y otras frutas, con su miel.
    • 1600 Vargas Machuca, B. LExercicios gineta [1600] Esp (CDH )
      El Conde de Puñonrrostro en el discurso de su gineta, capitulo quinto, dize, que se le echen dos hierros pequeños a la cincha de cada parte, y con sus dos latigos, para apretar con ygual proporcion la silla, dexando el arrices de la silla en medio de los dos latigos. Pareceme muy bien este aduertimiento, y sera bueno que se vse porque no trae daño, antes trae prouecho y beneficio, y en mucha parte va el Conde siguiendo la gineta de las Indias, en que muestra bien auer hallado la verdad della.
    • 1642 Anónimo Cédula real [1680] fol. 38r Esp (BD)
      Memoria de los precios, á que el Gremio de Guarnicioneros, Silleteros, y Maleteros han de vender en esta Corte [...]. Vnas cinchas de litera de guita de a dos, con sus latigueros, cada par no pueda passar de veinte y quatro reales. Vn sobrecincho de litera de guita sencillo, con su latigo, no pueda passar de doze reales [...]. Vna cincha fina de colores, con su latigo, doblada, y pespuntada, no pueda passar de veinte y dos reales.
    • 1651 Cárdenas Angulo, P. J. Advertencias torear [1947] 100 Esp (CDH )
      La cincha ha de ser de dos telas, y un angeo en medio de dos látigos, y cuatro hierros, el un látigo más apretado que otro, no muy engarrotado, porque de fatigarse el caballo, resulta inconveniente; y es ordinario cuando corcovea hincharse, y romper la cincha; y si sucede, romperá el látigo que va apretado, y el que está menos apretado quedará en el estado que el que se quebró, y sin riesgo a romperle. Algunos usan de dos cinchas, y no es bueno, porque no se ajustan tan iguales, que no haya fealdad, y un látigo sobre otro, y los hierros no dejan de desabrigar al caballero, para abrigarse en la silla.
    • 1726 Noveli, N. R. Cartilla torear [1947] Esp (CDH )

      Cincha maestra de buena tela, fuertes hierros y el látigo suave, y gurupera ni floja ni apretada; aciones anchas, recias y blandas; cabezada; muserola justa; ahogadero flojo, y riendas largas, gruesas, angostas y bien curadas; bueno y seguro todo, y que cada cosa esté en su debido lugar; como el telarejo o travesaño del bocado esté en tal proporción que se ajuste con la lengua, y los asientos con los de las quijadas, sobre el comillo, que en esto consiste la mayor parte de andar el caballo gustoso con el freno y sujeto a él.

    • 1729 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      CINCHA. [...] Cincha de gineta. Union de dos telas texidas de cáñamo, con haz y embés. Tiene cinco dedos de ancho, y de largo siete quartas, con sus hierros á las puntas, que llaman ginétes. Se echa por encíma del casco de la silla, y passa por la barríga del caballo y en un lado se pone una correa (llamada latigo) de siete quartas de largo, y de ancho dedo y medio, con que se ajusta, y queda la silla assegurada para no poderse torcer á los lados.
    • 1803 RAE DRAE (4.ª ed.) (NTLLE)
      LÁTIGO. s. m. [...] La cuerda con que se asegura y aprieta la cincha.
    • 1819 Laiglesia Darrac, F. Elementos equitacion militar p. 29 Esp (BD)
      Los arreos adherentes á la silla son el pretal, las cinchas maestra y horcadas, las aciones de los estribos y los mismos estribos, que constan de tres partes: el anillo con su tornillo, el aro, la solera ú hondon; y la grupera, que se compone tambien de tres piezas, látigo, tijera, y baticol ó morcillo.
    • 1824 Legislación Reglamento ejercicio caballería, I p. 39 Mx (BD)
      Almohadilla de grupa. Sirve para que se siente sobre ella el peso de la grupa sin molestar al caballo. Fig. p. Está sujeta por dos correitas que parten del fuste trasero; y á fin de que siempre se mantenga en su lugar sin correrse ni a derecha ni a izquierda, pasa el látigo de la grupera pora una abrazadera de correa llamada baguilla que tiene la almohadilla en su parte media y superior.
    • 1851 Sampedro Guzmán, F. Higiene veterinaria militar p. 267 Esp (BD)
      Con la mano derecha toma luego el petral y pasándolo por encima del cuello, le recibe por debajo de este con la izquierda, enganchando la muletilla en la presilla. Despues se desdobla la cincha, se coje con la mano izquierda por uno de sus estremos, buscando con la derecha el látigo por debajo de la barriga del mulo, y se ata apretando lo suficiente para dejar el baste firme.
    • 1871 Mtz Anguiano, P Tratado Higiene comparada, II p. 104 Esp (BD)
      Cincha maestra. Llámase así la que abraza por cima de las barras la silla española para que quede bien sujeta al cuerpo del caballo; es de cáñamo ó de vaqueta y tiene de longitud un métro y medio, y un látigo de 80 centímetros que se sujeta á la hebilla que tiene en un estremo con este objeto la misma cincha. Las cinchas en los caballos ventrudos pueden herir la piel ú originar hinchazones, sobre todo cuando son nuevas ó están duras, por haberse secado despues de sudadas ó mojadas.
    • 1902 Legislación "Reglamento tren ambulancia" p. 338 Memoria Secretaria Estado, II Mx (BD)
      La montura es un intermedio necesario entre el jinete y su caballo para suavizar las reacciones, aumentar los medios de conservar la posición, y para cargar los efectos del soldado. Se compone de las piezas siguientes: Fuste, aciones, enreatado, reata y contrarreata, argollas para el látigo y contralátigo, bolsas delanteras, bolsas de grupa, estribos, cincha, bastes, correas porta-estribos, correas capoteras, correas para el maletín, carcax, manta de silla, mantilla, maleta.
    • 1931 B. E. Rosas Lanata (Julián J. Bernat) "Pasado Argentino" [04-06-1931] Atlántida (Buenos Aires) Ar (HD)
      Si en alguna parte del llano corrían los avestruces, los venados, o el ganado, o se levantaban nubes de polvo sin causa manifiesta, era preciso volver a la cañada y aguardar. Finalmente, cuando ya se sabía que todo había pasado, se apretaba el látigo de la cincha de cuero, apoyando el pie contra el costado del caballo, para adquirir más fuerza, y se apretaba hasta dejarlo como un reloj de arena; montando y tocándolo con la espuela era preciso galopar como alma que lleva el diablo hacia la casa más vecina, gritando a voces: "¡Los indios!", lo que bastaba para que salieran de prisa todos los cristianos machos que hubiera por allí.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Cuerda o correa con que se asegura y aprieta la cincha.
    • 1462 Anónimo "Arancel precios salarios Cuenca" Docs industria textil Esp (CDH )

      [...] – otrosy, de las çintas de dos cabos para labradores, xviii maravedís. xviii.

      – otrosy, una bolsa de seda, treynta maravedís. xxx.

      – otrosy, una bolsa de panno de brocado, treynta e syete maravedís e medio. xxxvii.– mº.

      – otrosy, un látigo tres blancas. i.– mº.

      – otrosy, un par de riendas con sus fierros, nueve maravedís. ix.

      – otrosy, çiavus, el par a dyes e ocho maravedís. xviii.

      – otrosy, medianas, a çinco maravedís. v.

    • c1445-1480 Montoro, A. Cancionero [1991] Esp (CDH )
      ¡O qué ponpa, o qué arreo, / o qué aparato de guerra! / Tres blancas tengo de tierra / pagadas por jubileo; / no tengo de comprar nada, / que no me falta hevilla; / si la guerra es pregonada, / cavallo tengo en Granada, / en Egipto está la silla. / Las cinchas tengo en Victoria, / los látigos en Plazencia, / las aciones tengo en Soria, / estriberas en Florencia, / el caparazón en Guinea; / ved, si la guerra s'enciende, / el petral en Zalamea, / el freno en Basilea, / las cabeçadas allende. /
    • 1483 Anónimo "Cuentas Baeza 1483" [1955] p. 42 Cuentas Baeza, I Esp (BD)
      Vn albarda, diez reales, dos çinchas de cauallo con latigos, çinco reales, que son 15 reales, 460 mrs.
    • 1492-1493 Anónimo Diccionario español-latino XV [2007] (BD)
      Latigo Hoc ligulum. i.
    • c1500 Talavera, H. Instrucción palacio [1930] 18 Esp (CDH )
      Deve tener en poder del camarero herraje hechizo e de lo comun de Valmaseda con clauos, y darlo de su mano quando sea menester, requeriendo primero por su mano e persona las bestias que le dize el cavallerizo que se an de herrar, y deue tener asimismo sobrecargas, lazos, lias anchas, cabestros, xaquimas, e traello de donde valga mas varato y quando el viere que es menester darlo al cavallerizo, cargandoselo reçeviendo del lo viejo para que sirva de cabestros e ataharres e petrales e otras cosas, y deue tener asimismo riendas, látigos, açiones, cinchas, e dallo como está dicho.
    • p1525 Tapia, A. Relación conquista México Documentos Historia de México Mx (CDH )
      E así los prendien. E el marqués tuvo aviso de cortar e hacer cortar los látigos de las cinchas de los caballos, que como pensaban desde a poco salir al campo, todos tenían ensillados sus caballos e comiendo; e algunos que acudien a enfrenarlos, como estaban los látigos cortados, en cabalgando luego caien, o desde a poco.
    • a1552 Anónimo Ordenanzas Granada fol. CCIII Esp (BD)
      Que hagan los curtimientos bien hechos y no falsos ni con malos materiales. [...] para riendas o aciones o otras cosas de correria puedan cortir con minirar que es corteza de pino: y para valdres de pellejeria y cintos blancos y latigos puedan curtir con sal de conpas/ so pena que el que de otra manera o con otros materiales de los susodichos curtiere la dicha corambre que la aya perdido y pague dozientos marauedis de pena/ repartidos dela manera susodicha.
    • 1553 Cieza León, P. Crón Perú 92 Esp (CDH )
      Cosa mala, ni serpientes, culebras, lobos, no los hay; y lo que más se ve es algunas raposas, tan engañosas, que aunque haya gran cuidado en guardar las cosas, adonde quiere que se aposenten españoles o indios han de hurtar, y cuando no hallan qué, se llevan los látigos de las cinchas de los caballos o las riendas de los frenos. En muchas partes destos valles hay gran cantidad de cañaverales de cañas dulces, que es causa que en algunos lugares se hacen azúcares; y otras frutas, con su miel.
    • 1572 Aguilar, P. Tratado gineta [1999] Esp (CDH )

      Las sillas se han de poner siempre en los cavallos algún tanto más delanteras que traseras, excepto si no fueren baxos de aguja o cortos de pescueço. No han de andar floxas ni muy apretadas, porque en el medio andarán más seguras.

      Las cinchas han de ser de muy buena tela y tener fuertes hierros, y los látigos bien adobados.

      Los aciones han de ser rezios y anchos y blandos, y las riendas largas y gruessas y angostas y bien adobadas.

    • 1600 Vargas Machuca, B. LExercicios gineta [1600] Esp (CDH )
      El Conde de Puñonrrostro en el discurso de su gineta, capitulo quinto, dize, que se le echen dos hierros pequeños a la cincha de cada parte, y con sus dos latigos, para apretar con ygual proporcion la silla, dexando el arrices de la silla en medio de los dos latigos. Pareceme muy bien este aduertimiento, y sera bueno que se vse porque no trae daño, antes trae prouecho y beneficio, y en mucha parte va el Conde siguiendo la gineta de las Indias, en que muestra bien auer hallado la verdad della.
    • 1609 Inca Garcilaso de la Vega (Gómez Suárez de Figueroa) Comentarios Reales Incas [1985] Pe (CDH )

      Los españoles hacían de ello riendas muy lindas para sus caballos, que parecen mucho a las que traen de Berbería; hacían asimismo correones y guruperas para las sillas de camino, y látigos y aciones para la cinchas y sillas jinetas.

    • 1642 Anónimo Cédula real [1680] fol. 38r Esp (BD)
      Memoria de los precios, á que el Gremio de Guarnicioneros, Silleteros, y Maleteros han de vender en esta Corte [...]. Vnas cinchas de litera de guita de a dos, con sus latigueros, cada par no pueda passar de veinte y quatro reales. Vn sobrecincho de litera de guita sencillo, con su latigo, no pueda passar de doze reales [...]. Vna cincha fina de colores, con su latigo, doblada, y pespuntada, no pueda passar de veinte y dos reales.
    • 1651 Cárdenas Angulo, P. J. Advertencias torear [1947] 100 Esp (CDH )
      La cincha ha de ser de dos telas, y un angeo en medio de dos látigos, y cuatro hierros, el un látigo más apretado que otro, no muy engarrotado, porque de fatigarse el caballo, resulta inconveniente; y es ordinario cuando corcovea hincharse, y romper la cincha; y si sucede, romperá el látigo que va apretado, y el que está menos apretado quedará en el estado que el que se quebró, y sin riesgo a romperle. Algunos usan de dos cinchas, y no es bueno, porque no se ajustan tan iguales, que no haya fealdad, y un látigo sobre otro, y los hierros no dejan de desabrigar al caballero, para abrigarse en la silla.
    • 1726 Noveli, N. R. Cartilla torear [1947] Esp (CDH )

      Cincha maestra de buena tela, fuertes hierros y el látigo suave, y gurupera ni floja ni apretada; aciones anchas, recias y blandas; cabezada; muserola justa; ahogadero flojo, y riendas largas, gruesas, angostas y bien curadas; bueno y seguro todo, y que cada cosa esté en su debido lugar; como el telarejo o travesaño del bocado esté en tal proporción que se ajuste con la lengua, y los asientos con los de las quijadas, sobre el comillo, que en esto consiste la mayor parte de andar el caballo gustoso con el freno y sujeto a él.

    • 1729 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      CINCHA. [...] Cincha de gineta. Union de dos telas texidas de cáñamo, con haz y embés. Tiene cinco dedos de ancho, y de largo siete quartas, con sus hierros á las puntas, que llaman ginétes. Se echa por encíma del casco de la silla, y passa por la barríga del caballo y en un lado se pone una correa (llamada latigo) de siete quartas de largo, y de ancho dedo y medio, con que se ajusta, y queda la silla assegurada para no poderse torcer á los lados.
    • 1803 RAE DRAE (4.ª ed.) (NTLLE)
      LÁTIGO. s. m. [...] La cuerda con que se asegura y aprieta la cincha.
    • 1819 Laiglesia Darrac, F. Elementos equitacion militar p. 29 Esp (BD)
      Los arreos adherentes á la silla son el pretal, las cinchas maestra y horcadas, las aciones de los estribos y los mismos estribos, que constan de tres partes: el anillo con su tornillo, el aro, la solera ú hondon; y la grupera, que se compone tambien de tres piezas, látigo, tijera, y baticol ó morcillo.
    • 1824 Legislación Reglamento ejercicio caballería, I p. 39 Mx (BD)
      Almohadilla de grupa. Sirve para que se siente sobre ella el peso de la grupa sin molestar al caballo. Fig. p. Está sujeta por dos correitas que parten del fuste trasero; y á fin de que siempre se mantenga en su lugar sin correrse ni a derecha ni a izquierda, pasa el látigo de la grupera pora una abrazadera de correa llamada baguilla que tiene la almohadilla en su parte media y superior.
    • 1828 Moretti, F. DiccMilitar español-francés Esp (BD)
      LÁTIGO. Pic. La cuerda con que se asegura y aprieta la cincha.
    • 1849 Corsini, L. VocMilitar Esp (BD)
      Látigo. s. m. Llámase asi, respecto al equipo, correage de montura y brida de la caballería, y atalages de la artillería, los extremos de toda correa que ha de introducirse por una hebilla.
    • 1851 Sampedro Guzmán, F. Higiene veterinaria militar p. 267 Esp (BD)
      Con la mano derecha toma luego el petral y pasándolo por encima del cuello, le recibe por debajo de este con la izquierda, enganchando la muletilla en la presilla. Despues se desdobla la cincha, se coje con la mano izquierda por uno de sus estremos, buscando con la derecha el látigo por debajo de la barriga del mulo, y se ata apretando lo suficiente para dejar el baste firme.
    • 1855 [Gaspar y Roig] Dicc enciclopédico lengua española, II (NTLLE)
      LÁTIGO: s. m. [...] Art. y Of.: en Equitacion, el estremo de toda correa que ha de introducirse por una hebilla.
    • 1871 Mtz Anguiano, P Tratado Higiene comparada, II p. 104 Esp (BD)
      Cincha maestra. Llámase así la que abraza por cima de las barras la silla española para que quede bien sujeta al cuerpo del caballo; es de cáñamo ó de vaqueta y tiene de longitud un métro y medio, y un látigo de 80 centímetros que se sujeta á la hebilla que tiene en un estremo con este objeto la misma cincha. Las cinchas en los caballos ventrudos pueden herir la piel ú originar hinchazones, sobre todo cuando son nuevas ó están duras, por haberse secado despues de sudadas ó mojadas.
    • 1902 Legislación "Reglamento tren ambulancia" p. 338 Memoria Secretaria Estado, II Mx (BD)
      La montura es un intermedio necesario entre el jinete y su caballo para suavizar las reacciones, aumentar los medios de conservar la posición, y para cargar los efectos del soldado. Se compone de las piezas siguientes: Fuste, aciones, enreatado, reata y contrarreata, argollas para el látigo y contralátigo, bolsas delanteras, bolsas de grupa, estribos, cincha, bastes, correas porta-estribos, correas capoteras, correas para el maletín, carcax, manta de silla, mantilla, maleta.
    • 1931 B. E. Rosas Lanata (Julián J. Bernat) "Pasado Argentino" [04-06-1931] Atlántida (Buenos Aires) Ar (HD)
      Si en alguna parte del llano corrían los avestruces, los venados, o el ganado, o se levantaban nubes de polvo sin causa manifiesta, era preciso volver a la cañada y aguardar. Finalmente, cuando ya se sabía que todo había pasado, se apretaba el látigo de la cincha de cuero, apoyando el pie contra el costado del caballo, para adquirir más fuerza, y se apretaba hasta dejarlo como un reloj de arena; montando y tocándolo con la espuela era preciso galopar como alma que lleva el diablo hacia la casa más vecina, gritando a voces: "¡Los indios!", lo que bastaba para que salieran de prisa todos los cristianos machos que hubiera por allí.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Cuerda o correa con que se asegura y aprieta la cincha.
  2. s. m. Instrumento de suplicio largo, delgado y flexible formado por una o varias cuerdas o correas.
    Sinónimo: azotador
    docs. (1509-2023) 367 ejemplos:
    • 1509 Anónimo Declaración Cristóbal Valdovinos 8 Documentos Santo Domingo RD (CDH )
      [...] que [e]l dicho françisco de solis se aRemango el braço e dixo a vno de los dichos moços dame aca ese latigo que no le sabeys vos otros dar e que estonçes el dicho françisco de solis dixo al dicho yndio françisquito axuva higuerito Axuva señor por que se vos acuerde e que le dio obra de seys açotes bien Rezios e que luego le desataron // fue preguntado sy vido que quando el dicho françisco de solis tomo el dicho latigo para açotar al dicho yndio y tenja el dicho yndio algunas señales de açotes que le oviesen dado dixo que sy tenja y que cree este testigo que se los avia dado el dicho françisco chocarrero que esta en santo domingo [...].
    • 2022 Cortés, I. "Indiana Jones cuelga látigo" [09-12-2022] El Heraldo de Aragón (Zaragoza) Esp (HD)
      "No creo en la magia, pero a lo largo de mi vida he visto cosas que no puedo explicar, y mi conclusión es que no importa tanto lo que creas, sino la intensidad con la que lo hagas", señala Jones. Y vemos al héroe del látigo y el sombrero sobre el vagón de un tren, apresado, a caballo en una fiesta multitudinaria o en unas lóbregas catacumbas.
    • 1509 Anónimo Declaración Cristóbal Valdovinos 8 Documentos Santo Domingo RD (CDH )
      [...] que [e]l dicho françisco de solis se aRemango el braço e dixo a vno de los dichos moços dame aca ese latigo que no le sabeys vos otros dar e que estonçes el dicho françisco de solis dixo al dicho yndio françisquito axuva higuerito Axuva señor por que se vos acuerde e que le dio obra de seys açotes bien Rezios e que luego le desataron // fue preguntado sy vido que quando el dicho françisco de solis tomo el dicho latigo para açotar al dicho yndio y tenja el dicho yndio algunas señales de açotes que le oviesen dado dixo que sy tenja y que cree este testigo que se los avia dado el dicho françisco chocarrero que esta en santo domingo [...].
    • 1554 Granada, L. LOración [1994] 75 Esp (CDH )
      Mira cómo luego comienzan con grandísima crueldad a descargar sus látigos y disciplinas sobre aquellas delicadísimas carnes, y cómo se añaden azotes sobre azotes y llagas sobre llagas, y heridas sobre heridas. Allí verás luego ceñirse aquel sacratísimo cuerpo de cardenales, y rasgarse los cueros, reventar la sangre, y correr a hilo por todas partes.
    • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] Esp (CDH )

      — Bien te puedes llamar dichosa sobre cuantas hoy viven en la tierra, ¡oh sobre las bellas bella Dulcinea del Toboso!, pues te cupo en suerte tener sujeto y rendido a toda tu voluntad e talante a un tan valiente y tan nombrado caballero como lo es y será don Quijote de la Mancha; el cual, como todo el mundo sabe, ayer rescibió la orden de caballería y hoy ha desfecho el mayor tuerto y agravio que formó la sinrazón y cometió la crueldad: hoy quitó el látigo de la mano a aquel despiadado enemigo que tan sin ocasión vapulaba a aquel delicado infante.

    • 1636 Quiñones Benavente, L. Remediador [2001] Jocoseria Esp (CDH )
      TodosRemediador...JosefaSi no es de una dama...TodosRemediador?CosmePara hallar el dinero...TodosRemediador...Quítase el letrero, y al cabo dél tiene un látigo y comienza a dar. CosmeEste es el verdadero...TodosRemediador.

      Híncanse de rodillas, puestas las manos.

      TodasNo más, no más, por amor de Dios; / no más rigor, no más rigor.CosmePues ¿qué han de hacer?TodasNuestra labor.
    • 1689 Campillo Bayle, G. Gustos y disgustos (2.ª ed.) [1691] p. 31 Esp (BD)
      Subieron en los coches, quando al tronante chasquido de los latigos, açotes que dieron á los vientos los que regian las carroças, se abrió passo franco en la esfera del ayre, por quien velozes, y triunfantes carros, bolavan tan ligeros, que apenas pudieron percebir la bizarria, y trage de Filomunda; pero vn perspicaz ingenio, Aguila arrebatada á la esfera del Sol, con su atrevida pluma, la descifró en este soneto.
    • 1716 Cassani, J. Vida milagros Stanislao Kostka p. 117 Esp (BD)
      Pablo, con la soberanía que acostumbrába, mandó corriessen hasta rebentár los cavállos, y le diessen caça hasta encontrarle: Obedecieron estos, y á muy breve rato le divisáron. Aquí Pablo gritába, corre, corre; y aquí empeçáron á desmayár los cavállos. Instába Pablo, gritában los cochéros, crugían los látigos, y en los brutos cada momento era mayór el desmáyo.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] Esp (CDH )

      [...] Cinosura y Helices, Osas enfurecidas, daban los bramidos que los ponían en la Tierra, y no era capaz el Dragón a zurriagazos hacerlas callar: a la Lirano se le oyó una xácara, y es, que estaba Mercurio ocupado: Auriga, Constelación tiznada, por lo que se le pegó de su Padre Vulcano, chasqueaba a menudo el látigo tan fuertemente que se espantó muchas veces la Cabrilla, que tiene al hombro, que fue Ama de leche de Júpiter: el Pegaso o Caballo alado, se dexaba ver hermoso

    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

      Conténtome, pues, sólo con apuntártelo y con preguntarte si tienes noticia de que alguno de los santos padres, doctores y escritores sagrados hayan seguido el diabólico rumbo que tú sigues para corregir a los malos predicadores; si has encontrado con alguno que se vistiese el botón gordo, con la caperuza y saco de bobo y el látigo de vejigas en la mano —que es el uniforme de los satíricos— para desterrar del mundo esta epidemia.

    • 1755-1779 Caulín, A. HNueva Andalucía I [1966] Ve (CDH )
      Son comunisimos en toda montaña unos, que aqui llaman Bejucos, de varias especies, que à la manera de latigos, ò tomizas, suplen la indigencia de clavos, y sirven para la ligazon de los maderos de casas, Templos, andamios, y otros muchos menesteres; y tan incorruptibles, que estando fuera de la humedad de la tierra, se encuentran despues de sesenta años, tan fuertes como el dia, en que se cortaron.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      Pero el cochero, acordándose que Eusebio se iba sin pagarlo, corre tras él y, cogiéndolo de la abrochadura de la chupa, enarbola el látigo diciendo: ¡Vive Dios, que no os llevaréis la paga! Soltadla. ¡Qué poco esperaba Eusebio verse reducido a tan terrible aprieto! El dejar al cochero sin paga no procedía de voluntad, sino de olvido, teniéndole sobrado ocupada el alma las reflexiones de la moderación; ellas le sirvieron entonces de fuerte freno para no proceder contra el nuevo desacato del cochero, diciéndole sólo con suma serenidad: Tenéis razón, me olvidaba; y mete la mano en la faltriquera para satisfacerlo.

    • 1805 Fdz Moratín, L. Sí de las niñas [1993] Esp (CDH )

      calamocha(Sale por la puerta del foro con unas maletas, botas y látigos. Lo deja todo sobre la mesa y se sienta.)

      ¿Conque ha de ser el número tres? Vaya en gracia... Ya, ya conozco el tal número tres. Colección de bichos más abundantes, no la tiene el Gabinete de Historia Natural...

    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] Mx (CDH )

      No sé cómo no volqué las tripas en tal operación. Allí no me valieron ruegos ni promesas, porque el maldito vejancón que lo mandaba, viendo mi resistencia, ya comenzaba a desatarse el látigo que tenía en la cintura; y así, yo, por excusarme mayor pesadumbre, quise que no quise, desempeñé aquel asqueroso oficio, concluido el cual me fui otra vez al calabozo de mi buen amigo, que era mi paño de lágrimas.

    • 1871 Pereda, J. M.ª Tipos paisajes [1989] Esp (CDH )

      Las cuerdas les son indispensables: a un chico de la calle nunca le falta algo que amarrar, y, en último caso, se hace con ellas un látigo que siempre es de gran utilidad en sus manos. Las cacerolas de latón sirven para hacer ruido empujándolas con el pie de calle en calle, o para colgárselas del rabo al primer perro que se halle durmiendo al sol.

    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )
      Ramón Limioso, fiel a su desdén de la grey villana, asió el látigo más delgado, un latiguillo de montar. El Tuerto empuñó una especie de tralla, que manejaba por diestra vigorosa, debía ser * de terrible efecto.
    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] 379 Esp (CDH )

      Era tuerto y de genio áspero, y, según las ideas de Pío Cid, podía ser considerado como un silencioso activo; sólo despegaba los labios para chupar, y más que para chupar para morder y mascar la negra tagarnina que llevaba constantemente en la boca; pero no dejó en paz un momento el látigo, que tampoco producía gran efecto, pues en particular las mulas de lanza lo recibían sobre las costillas con un suave pasamano. En resumen, íbamos igual o mejor que en un tren expreso.

    • 1902 Blasco Ibáñez, V. Cañas [1902] 147 Esp (CDH )

      El tartanero acabó de sacar del vehículo los gruesos paquetes de hilo, y ayudado por Tonet, fué arrojándolos en la proa de la barca, donde formaron un montón amarillento que esparcía el olor del cáñamo recién hilado.

      Neleta pagó al tartanero. ¡Salud y buen viaje! Y el hombre, chasqueando el látigo, hizo emprender á su caballo el camino de Catarroja.

      Aún permanecieron los dos un buen rato inmóviles en la riba de barro, sin atreverse á embarcar, como si esperaran á alguien.

    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] 152 Ve (CDH )
      Empalidecía rugiente la enorme bestia negra al restallar del látigo fulgurante que le azotaba los flancos. La selva alevosa que mató a Encarnación Damesano en la hora mejor de su alma, la selva embrujadora que había puesto el arma filuda en la diestra del hombre acosado para que se mutilara.
    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] Py (CDH )

      Tendían sus manitas unidas hacia él y lo llamaban pa-í. Trazó una vaga señal de la cruz en el aire con la mano en que llevaba el látigo. Se le oprimió el corazón de tristeza al ver esos chicuelos desnutridos y esos ranchos de aspecto africano, con sus techos de paja y sin paredes, que lo ponían con crudeza frente a la realidad de su existencia.

    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )

      Tan distinto de aquel otro que saltaba desde el balcón de una casa hasta un árbol y de allí al lomo de un caballo para huir perseguido por centenares de guardias armados. Aquel hombre que con una espada combatía solo contra innumerables enemigos y que con un largo látigo golpeaba en un punto fijo a diez o veinte pasos.

      Todo ese mundo era ajeno. Una visión en blanco y negro en una pantalla.

    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] 90 Pa (CDH )
      Claro está, que por sus largas ausencias, ella no podía controlar la crueldad de los mayordomos, que no eran timoratos en usar el látigo, si así les parecía indicado. Pero se cuidaban bien de no hacerlo cuando los dueños estaban veraneando en la hacienda.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] 194 CR (CDH )
      Los verdugos ahorcan a Gilles, quien todavía no deja de hablar, en tanto que los padres de familia fustigan con el látigo las espaldas de sus hijos. Las marcas deben ser grandes y profundas. No se debe permitir que desaparezcan pronto.
    • 2011 Ayalá, B. Alta hora noche ES (CORPES)
      Antes de partir lancé una mirada a la habitación, para asegurarme de no haber dejado algo fuera de la heladera, dentro del desorden todo estaba en orden. Mis pasos en dirección de la puerta se escucharon en algún lugar de mi interior como el látigo de un verdugo que golpea a su víctima mientras la conduce hacia la tarima de la guillotina.
    • 2022 Cortés, I. "Indiana Jones cuelga látigo" [09-12-2022] El Heraldo de Aragón (Zaragoza) Esp (HD)
      "No creo en la magia, pero a lo largo de mi vida he visto cosas que no puedo explicar, y mi conclusión es que no importa tanto lo que creas, sino la intensidad con la que lo hagas", señala Jones. Y vemos al héroe del látigo y el sombrero sobre el vagón de un tren, apresado, a caballo en una fiesta multitudinaria o en unas lóbregas catacumbas.
    • 1509 Anónimo Declaración Cristóbal Valdovinos 8 Documentos Santo Domingo RD (CDH )
      [...] que [e]l dicho françisco de solis se aRemango el braço e dixo a vno de los dichos moços dame aca ese latigo que no le sabeys vos otros dar e que estonçes el dicho françisco de solis dixo al dicho yndio françisquito axuva higuerito Axuva señor por que se vos acuerde e que le dio obra de seys açotes bien Rezios e que luego le desataron // fue preguntado sy vido que quando el dicho françisco de solis tomo el dicho latigo para açotar al dicho yndio y tenja el dicho yndio algunas señales de açotes que le oviesen dado dixo que sy tenja y que cree este testigo que se los avia dado el dicho françisco chocarrero que esta en santo domingo [...].
    • 1510 Anónimo Escrito tachas García Caballero Documentos Santo Domingo RD (CDH )
      [...] mençia esclaua de gonçalo de villegas Catalina e Sauastianico e escobar e mjguelico naburias del dicho françisco solis por que padecen las tachas susodichas e dircordan ( sic ) segund paresçe por sus dichos porque vnos dizen que murio aquella noche e otros dende en tres o quatro dias e sauastianjco dixo que fue açotada ( sic ) con vn latigo e mençia con vna soga de castilla e catalina con vnas Riendas por lo qual vera vra md la falsedad y es cabsa crimjnal [...].
    • 1534 Silva, F. Segunda Celestina [1988] Esp (CDH )

      Palana .Y aun de ahí nasce la tosse a la gallina. *Desventurada de mí, que cuanto afano y trabajo para sostener mi honra me ha de robar este desuellacaras.

      Pandulfo .¿Qué estáis rezando, dueña? Pues no apañe yo un látigo para hazeros rezar bien de verdad.

      Palana .Digo que después que venís harto de andar en vuestras puterías, por donde os pagáis, *venís a descargar en mí el enojo. ¡Desdichada de mí, que tengo yo de pagar vuestros dessabrimientos!

    • 1554 Granada, L. LOración [1994] 75 Esp (CDH )
      Mira cómo luego comienzan con grandísima crueldad a descargar sus látigos y disciplinas sobre aquellas delicadísimas carnes, y cómo se añaden azotes sobre azotes y llagas sobre llagas, y heridas sobre heridas. Allí verás luego ceñirse aquel sacratísimo cuerpo de cardenales, y rasgarse los cueros, reventar la sangre, y correr a hilo por todas partes.
    • 1583-1596 Mosquera Figueroa, C. Comentario disciplina militar [2000] Esp (CDH )

      Y ha de aver en estas penas diferencia, con particular consideración de la calidad del delinqüente, de la suerte que antiguamente se usava: si huviessen incurrido un hombre libre y un esclavo en un delito que mereciesse castigo de açotes, al libre, por serlo, le castigavan con ciertas vergas, que los antiguos llamavan fustes, y al esclavo con flagros, que eran unos crueles e infames látigos, como refiere Marco Tulio de Verres, aquel injusto pretor de Sicilia que, entre muchos delitos y excessos que le capitularon del tiempo que fue juez y governador en aquella provincia [...].

    • 1599 Hornkens, H. Recueil dictionaires francoys espaignolz latins [1599] Esp (NTLLE)
      látigo, açote, çurriaga, fouet; flagrum, flagellum, mastix [...].
    • 1605 Cervantes Saavedra, M. Quijote I [2004] Esp (CDH )

      — Bien te puedes llamar dichosa sobre cuantas hoy viven en la tierra, ¡oh sobre las bellas bella Dulcinea del Toboso!, pues te cupo en suerte tener sujeto y rendido a toda tu voluntad e talante a un tan valiente y tan nombrado caballero como lo es y será don Quijote de la Mancha; el cual, como todo el mundo sabe, ayer rescibió la orden de caballería y hoy ha desfecho el mayor tuerto y agravio que formó la sinrazón y cometió la crueldad: hoy quitó el látigo de la mano a aquel despiadado enemigo que tan sin ocasión vapulaba a aquel delicado infante.

    • 1605 Hidalgo, G. L. Diál entretenimiento [2007] fol. 6r Esp (CDH )

      CASTAÑEDA:Trayendo a cierto propósito aquella historia de cuando Cristo echó del templo a los que vendían ganados, dijo así el reverendo: "Como vio el Señor que el santo templo estaba profanado de mercancías y tratos bajos, dijo: "Válgaos los diablos por judíos, ¿la casa de Dios hacéis tienda de carnicería?" Y tomando unos cordeles que habían quedado del monumento de la Semana Santa, hizo un látigo y dio tras ellos".

    • 1605 Lpz Úbeda, F. Pícara Justina [1977] Esp (CDH )
      Toméle el rebenque o látigo con que gobernaba las mulas y con él derribé mi carretero en el duro suelo. El golpe fue grande, con el cual quedó sin habla y yo sin pena. Sintieron las mulas notable alivio. Volaban, pero más mis pensamientos.
    • 1605 Lpz Úbeda, F. Pícara Justina [1977] II, 515 Esp (CDH )
      El estudiante quisiera arremeter a la mesonera y darse un refregón con sus sayas para medio partir la ganancia, mas ella, por no encerarse, asió de un látigo y a palos le fue guiando hacia la calle, haciéndole hacer algunas síncopas y sinalefas en la escalera, atrancando los pasos de tres en tres.
    • 1605 Lpz Úbeda, F. Pícara Justina [1977] Esp (CDH )
      El mocito, pensando que sus ruegos habrían enternecido la empedernidísima mesonera, íbasele acercando, mas ella, asiendo del látigo, tornó a hacer segunda impresión de Palude y Palazos sobre el cuarto derecho delantero, con lo cual le hizo ir trepando calle a hita hasta que embocó por la puerta de la ciudad, y no fue poco caer, yendo tan rodeado de muchachos que festejaban la burla a osadas.
    • 1608 Quevedo Villegas, F. Sueño infierno [2003] Sueños y discursos Esp (CDH )
      En esto iba cuando en una gran zahúrda andaban mucho número de ánimas gimiendo y muchos diablos con látigos y zurriagas azotándolos. Pregunté qué gente eran y dijeron que no eran sino cocheros, y dijo un diablo lleno de cazcarrias, romo y calvo, que quisiera más (a manera de decir) lidiar con lacayos, porque había cochero de aquellos que pedía aún dineros por ser atormentado, y que la tema de todos era que habían de poner pleito a los diablos por el oficio, pues no sabían chasquear los azotes tan bien como ellos.
    • 1614 Glz Nájera, A. Desengaño guerra Chile [1889] Ch (CDH )
      Los cuales palos vienen a ser las murallas de los fuertes, con otros más delgados atravesados, que van abrazando por la parte de dentro los plantados, a que llaman cintas, porque ciñen a los otros divididos en cuanto su altura en convenientes distancias, bien atados con ellos con látigos o correas de cuero crudío de vaca, que son las comunes sogas de aquella tierra. Tienen algunos destos fuertes por la parte de dentro otra palizada la mitad más baja que la de fuera, distante della cinco o seis pies, el cual hueco o vacío de entre la una y la otra se terraplena todo a la redonda de fagina y tierra, de manera que el tal terraplén viene a servir de muralla al fuerte, donde se pasean las rondas y se ponen los convenientes centinelas, y de donde, finalmente, se pelea y está a la defensa detrás de los débiles y flacos parapetos, que es lo que sobrepuja la primera y principal palizada de defuera, a cuya causa en los combates hieren y matan los enemigos muchos soldados con sus largas picas por entre los palos.
    • 1626 Quevedo Villegas, F. Buscón [1980] Esp (CDH )

      Con esto, se acabaron de desnudar, acostáronse, mataron la luz, y dormíme yo, que me parecía que estaba con mi padre y mis hermanos.

      Debían de ser las doce, cuando el uno dellos me despertó a puros gritos, diciendo: — "¡Ay, que me matan! ¡Ladrones!". Sonaban en su cama, entre estas voces, unos golpazos de látigo. Yo levanté la cabeza y dije: — "¿Qué es eso?". Y apenas la descubrí, cuando con una maroma me asentaron un azote con hijos en todas las espaldas.

    • 1592-a1631 Argensola, B. L. Rimas [1951] 383 Esp (CDH )
      / Que a su escuela de niños, ya un maestro / dixo: "Si detenéys en la memoria / que aquí lloráys en beneficio vuestro, / al rigor con que os trato dad la gloria; / pues no aguarda que el látigo castigue / lo que pudo enmendar la palmatoria.
    • 1633 Paravicino, H. Jesucristo desagraviado [1994] 274 Esp (CDH )
      ¡Oh, mejor Hércules mío!, que Agustino os llamó así por veros con la cruz de nuestro Evangelio a dos manos: domando, como desde aquí os miro, no con hierro el orbe, sino con un leño, bien que adornada la clava * de muchos hierros, que en Vos obran dolores, si errores, Señor, en vuestros enemigos. Por veros, pues, así, como a vil esclavo, chasquea el ateísta supersticioso tan en vuestra sombra el látigo, que llega a la luz el eco, por negaros la deidad, más que por repetiros el tormento. Tanto, que casi solicita que vuestro Padre desconozca el retrato, como parece que mostró desconocer tal vez el original, bien que a la cortedad de la vista nuestra.
    • 1636 Quiñones Benavente, L. Remediador [2001] Jocoseria Esp (CDH )
      TodosRemediador...JosefaSi no es de una dama...TodosRemediador?CosmePara hallar el dinero...TodosRemediador...Quítase el letrero, y al cabo dél tiene un látigo y comienza a dar. CosmeEste es el verdadero...TodosRemediador.

      Híncanse de rodillas, puestas las manos.

      TodasNo más, no más, por amor de Dios; / no más rigor, no más rigor.CosmePues ¿qué han de hacer?TodasNuestra labor.
    • 1636 Quiñones Benavente, L. Remediador [2001] Jocoseria Esp (CDH )

      Dales a leer el cartel.

      TodosRemediador.Cosme¿Qué dice acá?

      Dásele por esotra parte.

      TodosRemediador.CosmeOíd, señor, y vos, señor: / Dice a la gente.en no habiendo remedio que hagan / las hijas de casa o las madres labor, / aqueste es el lindo remediador.Enseña el látigo.

      FIN

    • 1646 Ovalle, A. Historica relacion Chile p. 257 Ch (BD)
      [...] y el cerco tanto, que huuo ciudad, que estuuo sitiada mas de vn año, huuieron de apelar alos animales domesticos, alos cauallos, perros y gatos, mientras duraron, que en acauandose, se sustentaron algun tiempo con cueros de baca para lo qual no dexauan latigos, ni aforos decaxas, hasta delas coraças, y adargas se valian para poder viuir, pero nada bastaua, para tan largo tiempo, y tan horrible hambre, como la que se padecia [...].
    • 1665 Santos, F. Tarascas Madrid [1976] 254 Esp (CDH )

      Procura que no te espanten; porque son muy contrarias a las que sacan el día del Corpus, que aquélla espanta a la sinceridad de la tierna infancia, y éstas a la malicia de la crecida edad: pues es muy cierto que sólo hiere, y espanta el látigo de la razón a aquel que sin razón vive; y también es probable el que no puede espantar el demonio al hombre que está en gracia, pues estándolo, el hombre espanta al demonio (tanto puede la gracia de Dios).

    • 1689 Campillo Bayle, G. Gustos y disgustos (2.ª ed.) [1691] p. 31 Esp (BD)
      Subieron en los coches, quando al tronante chasquido de los latigos, açotes que dieron á los vientos los que regian las carroças, se abrió passo franco en la esfera del ayre, por quien velozes, y triunfantes carros, bolavan tan ligeros, que apenas pudieron percebir la bizarria, y trage de Filomunda; pero vn perspicaz ingenio, Aguila arrebatada á la esfera del Sol, con su atrevida pluma, la descifró en este soneto.
    • a1714 Boneta, J. Infierno [1718] p. 28 Esp (BD)
      O si supieras qué tormento es este! Ideate, que en este mundo nadie te pudiera vér; que de tu casa te arrojaban á palos; que en la calle los vezinos te auyentaban con piedras, y que si acudias al templo, te daban con la puerta en los ojos; que si huías á otro lugar, se conjuraban tambien todos á echarte de él con latigos, oprobrios, y salivas. No te parece que seria esta gran miseria?
    • 1716 Cassani, J. Vida milagros Stanislao Kostka p. 117 Esp (BD)
      Pablo, con la soberanía que acostumbrába, mandó corriessen hasta rebentár los cavállos, y le diessen caça hasta encontrarle: Obedecieron estos, y á muy breve rato le divisáron. Aquí Pablo gritába, corre, corre; y aquí empeçáron á desmayár los cavállos. Instába Pablo, gritában los cochéros, crugían los látigos, y en los brutos cada momento era mayór el desmáyo.
    • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      LATIGO. s. m. El azóte de cuero ó cuerda, con que se castiga y anima á las bestias.
    • 1725-1744 Torres Villarroel, D. Pronósticos Piscator [2006] Esp (CDH )

      [...] Cinosura y Helices, Osas enfurecidas, daban los bramidos que los ponían en la Tierra, y no era capaz el Dragón a zurriagazos hacerlas callar: a la Lirano se le oyó una xácara, y es, que estaba Mercurio ocupado: Auriga, Constelación tiznada, por lo que se le pegó de su Padre Vulcano, chasqueaba a menudo el látigo tan fuertemente que se espantó muchas veces la Cabrilla, que tiene al hombro, que fue Ama de leche de Júpiter: el Pegaso o Caballo alado, se dexaba ver hermoso

    • a1745 Lozano, P. HConquista Paraguay [1873] Py (CDH )

      Intentar levantarlos por rigor es perderlo todo, porque, mas contumaces que el asno, no obedecen al látigo. Las caricias de los arrieros y el alivio de las cargas son segun el venerable padre Eusebio, los medios de hacerles caminar; pero Garcilaso mas esperto dice, que en llegándose á echar con la carga, es el único remedio condenarle al cuchillo, para aprovechar la carne, que es tierna, suave y sabrosa, y la de sus corderos mas propia para los enfermos que la de gallina ó pollo. Es animal en que hace riza la sarna; pero la curan fácilmente, untando las partes infectas con grasa de puerco tibia; su lana mas larga, delgada y copiosa que la de las ovejas de España, sirve para varios tejidos. Su pasto es de ordinario la yerba de los campos, y tambien comen el maiz, pero todo parcamente; y toleran de tal manera la sed, que se pasan tres y cuatro dias sin beber.

    • 1750 Torres Villarroel, D. Vida V [1972] 182 Vida Esp (CDH )

      Vuelvo a decir que me alegraré mucho y encomendaré a Dios a cualquiera crítico que me cure esta maldita vanidad que me tiene cogido, como la de ver que nunca me ha castigado en público ni en secreto ningún catedrático, doctor, religioso grave, escolar modesto, repúblico decente, ni hombre alguno de opinión y enseñanza; y mientras no tome el látigo alguno de éstos, ni yo he de sanar de esta locura desmesurada, ni he de sujetarme a recibir los avisos ni los recetarios de los curanderos salvajes que han tomado a su cuenta trabajar un enfermo, que si tiene alguna hipocondría de disparates, se halla bien con ella, y que, finalmente, ni los llama ni los consulta ni los cree ni los necesita para vivir largo y gustosamente divertido.

    • 1737-a1754 Luzán, I. Poética [1977] Esp (CDH )

      La pintura es del libro XI de la Ilíada, aunque prevengo que pierde muchísimo en mi traducción. Cebriones Troyano exhorta a Héctor desde su carro a entrar adonde estaba más trabada la batalla entre griegos y troyanos:

      Así diciendo, azota los caballos / con látigo sonoro. Ellos, del dueño / entendiendo el castigo, le obedecen, / y hollando los cadáveres y escudos, / por medio de troyanos y de griegos / llevaban velocísimos el carro, / cuyo eje y delantera salpicaban / con el rocío de la vertida sangre / las ruedas y los pies de los caballos.
    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] Esp (CDH )

      Conténtome, pues, sólo con apuntártelo y con preguntarte si tienes noticia de que alguno de los santos padres, doctores y escritores sagrados hayan seguido el diabólico rumbo que tú sigues para corregir a los malos predicadores; si has encontrado con alguno que se vistiese el botón gordo, con la caperuza y saco de bobo y el látigo de vejigas en la mano —que es el uniforme de los satíricos— para desterrar del mundo esta epidemia.

    • 1758 Isla, J. F. Fray Gerundio [1992] 289 Esp (CDH )

      Por ejemplo, el que hizo un anagrama del apellido Osma y dijo Asno, y sobra una pierna, ¿no merecía por este solo dicho que le erigiesen una estatua en el Capitolio de Minerva? Y, ¿merecería menos el otro que, habiendo encontrado en el nombre y apellido de cierto obispo este anagrama, Tú serás cardenal; pero sobraban dos ll, que no podía acomodar, añadió: y sobran dos ll para látigos de la posta que ha de traer la noticia? Desengañémonos, que esto de los anagramas es cosa divina, digan lo que dijeron media docena de bufones que los tienen por juego de niños y que nos quieren decir que aquello de Marcial,

      turpe est difficiles habere nugas / et stultus labor est ineptiarum.
    • c1775 Concolorcorvo Lazarillo [1965] Pe (CDH )
      Los criados que llevan los pasajeros, que comúnmente son negros esclavos, son unos trastos inútiles y casi perjudiciales, porque además de su natural torpeza y ninguna práctica en los caminos, son tan sensibles al frío que muchas veces se quedan inmóviles y helados, que es preciso ponerlos en movimiento al golpe del látigo y ensillarles sus caballerías y quitarles la cama para que se vistan, lo que sucede alguna vez con tal cual español, a quien es preciso provocar con alguna injuria para que entre en cólera y circule la sangre.
    • 1774-1775 Requena, F. Descripción Guayaquil [1984] Ec (CDH )
      Quiera Dios que conozcan algún día los daños que causa a la ciudad, a ellos mismos, al estado y a la religión esta tolerancia, para que la suspendan y se persuadan que no es el tenerla misericordia, sino crueldad que hace en este arrabal inútil la justicia y que frustra sus poderosos efectos. No está sujeta la plebe donde (como dice bellísimamente el vizconde del puerto) no conoce el látigo, pues en este caso se burla de la brida que la gobierna: sin el castigo preciso no acepta el vulgo medianía entre servir con humildad o desobedecer con soberbia.
    • 1755-1779 Caulín, A. HNueva Andalucía I [1966] Ve (CDH )
      Son comunisimos en toda montaña unos, que aqui llaman Bejucos, de varias especies, que à la manera de latigos, ò tomizas, suplen la indigencia de clavos, y sirven para la ligazon de los maderos de casas, Templos, andamios, y otros muchos menesteres; y tan incorruptibles, que estando fuera de la humedad de la tierra, se encuentran despues de sesenta años, tan fuertes como el dia, en que se cortaron.
    • 1755-1779 Caulín, A. HNueva Andalucía I [1966] Ve (CDH )

      Su magnitud llega à la corpulencia de un Buey, à quien se asimila algo en la boca, y rumiar de las yerbas; los ojos muy pequeños; los oídos quasi imperceptibles; carece de agallas, y por eso saca con freqüencia la cabeza para respirar fuera del agua. El cuero es mucho mas grueso, que el del Toro, y de él hacen sogas sencillas para enlazar Toros, y Bacas, por su indecible fortaleza, latigos para estimular las caballerías, y bastoncitos flexibles, y curiosos.

    • 1755-1779 Caulín, A. HNueva Andalucía I [1966] Ve (CDH )

      En las guerras, que de ordinario hacen los Caríves à otras Naciones, quando yá, segun su cuenta, han de dar el asalto, los que quedan en el Pueblo ponen dos mozetones en penitencia, para que los que están en la pelea consigan la victoria. A este fin tienen ya hecho unos latigos labrados de cogollo de Moriche, al modo de aquellos latigos, con que en Europa estimulan los Caballos, y poniendo sobre un banquillo los mancebos, les sacuden con inhumana crueldad sobre sus desnudas espaldas, que sufren, sin la menor expresion de queja, tan crueles azotes, llevados de la vana observancia, en que desde niños los imponen, que de su valor, y tolerancia depende, que los guerreros peleen con valentia, y consigan victoria.

    • 1784 Arroyal, L. Epigramas [1784] Esp (CDH )
      Con un látigo solo echó del Templo / Christo á aquellos que hacían en él feria: / para echar los que la hacen en los nuestros / bien era menester una docena.
    • 1781-1784 Samaniego, F. M. Fábulas [1988] Esp (CDH )
      En un atolladero / El carro se atascó de Juan Regaña, / Él a nada se mueve ni se amaña; / Pero jura muy bien: gran Carretero. / A Hércules invocó; y el dios le dice: / "Aligera la carga; ceja un tanto; / Quita ahora ese canto: / ¿Está? —Sí, le responde, ya lo hice.— / Pues enarbola el látigo, y con eso / Puedes ya caminar." De esta manera, / Arreando a la Mohina y la Roncera, / Salió Juan con su carro del suceso. / Si haces lo que estuviera de tu parte, / Pide al cielo favor, ha de ayudarte.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      Pero el cochero, acordándose que Eusebio se iba sin pagarlo, corre tras él y, cogiéndolo de la abrochadura de la chupa, enarbola el látigo diciendo: ¡Vive Dios, que no os llevaréis la paga! Soltadla. ¡Qué poco esperaba Eusebio verse reducido a tan terrible aprieto! El dejar al cochero sin paga no procedía de voluntad, sino de olvido, teniéndole sobrado ocupada el alma las reflexiones de la moderación; ellas le sirvieron entonces de fuerte freno para no proceder contra el nuevo desacato del cochero, diciéndole sólo con suma serenidad: Tenéis razón, me olvidaba; y mete la mano en la faltriquera para satisfacerlo.

    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )

      El feroz cochero, viendo que le faltaba la mitad de la paga, dobla las amenazas, queriendo que le satisfaciese hasta el último maravedí. En vano el paciente Eusebio le protestaba que no tenía más que aquellos ocho francos que le entregaba, prometiendo pagarle del todo en París; porque, creyendo el bárbaro que quería ocultarle lo demás, descarga sobre Eusebio un palo con el látigo, pretendiendo sacárselo con aquella violencia.

      Santo y sublime sufrimiento, desconocido en la ocasión del honor vano y de la soberbia de los mortales, fortalece el corazón de Eusebio, que siente todo el peso de la fiera injuria [...].

    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )
      Casualmente los avistó Taydor atravesando campos al tiempo que el cochero estaba con el látigo levantado para descargarlo de nuevo. Taydor, que ya se acercaba, viendo el ademán del cochero y a los dos labradores que les habían ayudado a levantar al caballo que se estaban allí de pies junto a ellos, creyendo que su amo fuese salteado, dobló la carrera con la espada desenvainada, diciendo a gritos: Dejadlo estar, traidores, dejadlo estar.
    • 1786 Montengón, P. Eusebio [1998] Esp (CDH )
      ¿Querrán por ventura dignarse de aprobar tu sublime paciencia y tu admirable sufrimiento al golpe del látigo que sobre ti descarga, sintiendo ellos mismos encendérseles la sangre de enojo y armarse su venganza de rayos contra quien te ultraja? ¿O bien tacharán tu noble moderación de poquedad de ánimo o despreciable cobardía? ¿Con qué ojos mirarán tu determinación de ir a ver por ti mismo a tu feroz ultrajador?
    • 1805 Fdz Moratín, L. Sí de las niñas [1993] Esp (CDH )

      calamocha(Sale por la puerta del foro con unas maletas, botas y látigos. Lo deja todo sobre la mesa y se sienta.)

      ¿Conque ha de ser el número tres? Vaya en gracia... Ya, ya conozco el tal número tres. Colección de bichos más abundantes, no la tiene el Gabinete de Historia Natural...

    • c1798-1809 Álvz Cienfuegos, N. Poesías [1980] 132 Esp (CDH )
      ¡Ay! ¡ay que parte! ¡que la pierdo! abierta / del coche triste la funesta puerta / la llama a su prisión. Laura adorada, / Laura, mi Laura ¿que de mí olvidada / entras donde esos bárbaros crueles / lejos te llevan de mi lado amante? / ¡Ay! que el zagal el látigo estallante / chasquea, y los ruidosos cascabeles / y las esquilas suenan, y al estruendo / los rápidos caballos van corriendo. / ¿Y corren, corren, y de mí la alejan? /
    • 1799-1815 Conde de Noroña (Gaspar María de Nava Álvarez de Noroña) Poesías [1871] Esp (CDH )
      Comprimen con la Guerra á los mortales. / Enmedio eleva su orgullosa frente, / Desnuda y descarnada, / De fuego y hierro la derecha armada; / La mueve en derredor rápidamente, / Y las riendas tomando, / A sus negros caballos va incitando. / Tascan el freno, y con rabiosa espuma / Bañan él ancho pecho; / Tiran, se afanan, corren con despecho, / Que el látigo sonante los abruma; / Su intrépida carrera / Enciende el eje, cual si arista fuera. / Todo es fuego y furor, todo se llena / De horrorosa matanza; / Ya en medio de la Galia se abalanza, / Con sangre humana enrojeciendo el Sena; / Ya en su centro se irrita, / Desploma el templo; el trono precipita. /
    • 1799-1815 Conde de Noroña (Gaspar María de Nava Álvarez de Noroña) Poesías [1871] 452 Esp (CDH )
      [...] y haciendo con la propia taza / Una pequeña libacion, la entrega / A sus dos compañeros, / Y así que la gustaron, / Del mismo modo en el altar juraron. / Con votos tan ardientes, tan sinceros, / Quedó Quica bañada de alegría. / Ya entónces se sentía / Del látigo sonoro el estallido, / El parar las carrozas, con el ruido / De pajes impacientes, / En buscar á sus amas diligentes, / Dando prisa por irse. /
    • 1799-1815 Conde de Noroña (Gaspar María de Nava Álvarez de Noroña) Poesías [1871] 454 Esp (CDH )
      Se agita extrañamente, / Porque teme que al grito destemplado / De Tirsa, será al punto desterrado, / Ocupando su trono, / El confuso Rumor con alto tono; / Y vuelto hacia la Noche, / Que entre nubes guiaba el tardo coche, / «¿Y permites, le dice, que el Desvelo, / Tu enemigo mayor, mueva una guerra / Que cause espanto al suelo / Y cubra de cadáveres la tierra? / Acude, acorre, aguija / Tus caballos valientes; que el azote / Del látigo sonante los aflija; / No los lleves al trote, / Sino al escape, con doblada rienda, / Como escuadrones que entran en contienda.»
    • c1790-1823 Arriaza, J. B. Poesías [1822-1826] I, 2ª, 9 Esp (CDH )
      / Y la Discordia, en fin, monstruo nefando, / Con los ojos clavados en el oro / Que el sórdido Interes la va enseñando, / Con ronca voz y látigo sonoro / Las negras Furias de su carro hostiga, / Y derramando muerte, incendio y robo / Al rededor del Globo / Volando va la bárbara cuadriga.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] Mx (CDH )

      No sé cómo no volqué las tripas en tal operación. Allí no me valieron ruegos ni promesas, porque el maldito vejancón que lo mandaba, viendo mi resistencia, ya comenzaba a desatarse el látigo que tenía en la cintura; y así, yo, por excusarme mayor pesadumbre, quise que no quise, desempeñé aquel asqueroso oficio, concluido el cual me fui otra vez al calabozo de mi buen amigo, que era mi paño de lágrimas.

    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] Mx (CDH )

      [...] se encendió la cosa de tal modo que en un instante llegamos a las manos, y hechos un ñudo unos sobre otros, caímos sobre la carpeta del juego, dándonos terribles puñetes, y algunos de amigos, pues como estábamos tan juntos y ciegos de la cólera, los repartíamos sin la mejor puntería, y solíamos dar el mayor mojicón al mayor amigo. A mí, por cierto, me dio uno tan feroz el Aguilucho que me bañó en sangre, y fue tal el dolor que sentí, que pensé que había escupido los sesos por las narices.

      El alboroto del patio fue tan grande que ni el presidente podía contenerlo con su látigo, hasta que llegó el alcaide, y como no era de los peores, nos sosegamos por su respeto.
    • 1816-1827 Fdz Lizardi, J. J. Periquillo Sarniento [1997] 884 Mx (CDH )

      Esto platicamos fingiendo que no lo veíamos y que quisiéramos retirarnos, mientras él no cesaba de injuriarnos lo peor que podía; pero viendo que no le hacíamos caso y le teníamos vueltas las espaldas, procuró sacar la pierna azotando con el látigo al caballo para que se levantara; mas éste no podía, y el hombre, deseando desquitar su enojo, le disparó la pistola en la cabeza, pero en vano porque no dio fuego.

    • 1833 Larra, M. J. Mundo todo es máscara [2000] Fígaro Esp (CDH )

      Observa más abajo: un moribundo; ¿oyes cómo se arrepiente de sus pecados? Si vuelve a la vida, tornará a las andadas. A su cabecera tiene a un hombre bien vestido, un bastón en una mano, una receta en la otra: «O la tomas, o te pego. Aquí tienes la salud», parece decirle, «yo sano los males, yo los conozco»; observa con qué seriedad lo dice; parece que lo cree él mismo; parece perdonarle la vida que se le escapa ya al infeliz. «No hay cuidado», sale diciendo; ya sube en su bombé; ¿oyes el chasquido del látigo?

      — Sí.

      — Pues oye también el último ay del moribundo, que va a la eternidad, mientras que el doctor corre a embromar a otro con su disfraz de sabio. Ven a ese otro barrio.

    • 1833 Larra, M. J. Polémica literaria [2000] Fígaro Esp (CDH )

      — ¡Ay!, ¡ay!, ¡ay! ¿Ahora salimos con que tiene usted vergüenza?... Y... ¡Voto va! Dijéralo usted al principio. Usted es incorregible. Pues, amigo, voy a concluir: hace muchos años que ando por este mundo, y las más de las polémicas que he visto se han decidido por ese estilo. Fuera, pues, razones, señor mío; látigo y más látigo: no sé qué sabio ha dicho que las más de las cuestiones son cuestiones de nombre; aquí, amigo mío, las más son cuestiones de personas.

    • 1834 Larra, M. J. Los tres [2000] 164 Fígaro Esp (CDH )
      De cuando en cuando dábanles los magnates de la comparsa un palo, y unos respondían «¡viva!» y otros respondían «¡gracias!». Raros trajes se veían entre ellos, pero ninguno pasaba del siglo XVIII. Retazos de manteos, cruces y veneras, papel de Italia, espadines de Toledo, tal cual estrella en la frente, látigo en la mano, calzón, peluquín y hebillas. Color general blanco como la leche. Conversación poca; chispa ninguna.
    • 1835 Larra, M. J. Diligencia [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Por fin suena el agudo rechinido del látigo, la mole inmensa se conmueve y, estremeciendo el empedrado, se emprende el viaje, semejante en la calle a una casa que se desprendiese de las demás con todos sus trastos e inquilinos a buscar otra ciudad en donde empotrarse de nuevo.
    • 1836 Larra, M. J. Trovador [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Síganle muchas como ella, y los que presumen que abrigamos una pasión dominante de criticar a toda costa y de morder a diestro y siniestro, verán cuán presto cae de nuestras manos el látigo que para enderezar tuertos ajenos tenemos hace tanto tiempo empuñado.
    • 1837 Mesonero Romanos, R. Escenas matritenses [01-01-1837] 266 Esp (CDH )

      — ¡Qué bienes dice usted! ¡ahí que no es nada! Desde luego una corona cívica adornará su frente, y podrá contar de seguro con una buena ración de aura popular, cosa de inestimable valor, y sobre lo cual han hablado mucho los filósofos griegos; pero como usted no es filósofo griego, y por el gesto que va poniendo veo que nada de esto le satisface, le añadiré como cosa más positiva que aún podrá conseguir otros frutos más materiales y tangibles; que acaso el miedo que llegará a inspirar, pueda más que su mérito; acaso el poder se doblará a su látigo; acaso le tenderá la mano; acaso le asociará a su elevación y... ¿qué destino tenía usted?

    • 1839 Mesonero Romanos, R. Escenas matritenses [01-01-1839] Esp (CDH )

      Llevaba alpargatas de cáñamo y medias de estambre azul, calzón abierto de pana verde, y tan corto por la delantera, que a no ser por la faja que le sujetaba, corría peligro su enorme barriga de salir al sol. La chaqueta era de la misma pana verde, y el gorro de tres cuartas que llevaba en la cabeza, de punto doble de estambre colorado; ocupando ambas manos, una con un látigo que le servía de puntal, y la otra con una pipa de tierra en que fumaba negrillo de la fábrica de Barcelona. *

    • 1839 Mesonero Romanos, R. Escenas matritenses [01-01-1839] Esp (CDH )
      — Ira de Deu (gritó a este tiempo el catalán, blandiendo el látigo por encima de las cabezas del amotinado concurso). ¿Será ya hor que nos antandams en formalidat y prudensia? ¡Les diables carguen con este Castilla en que tot se hase riendo como les carrers de Hostalrich! Poqs rasons, pues, y al negosio, que se va hasiendo tard, y a mí me aspera mis galers a les ports de la siudad. Vean ells si les acomod trasients llibrs per tot, pagaders en Granollers, en cas de mi sosio Alberto Blanquets, de la matrícula de San Feliú de Guixols.
    • 1846 Gallardo Mariño, C. Trad Fisiolojía humana, F. Devay p. 81 Esp (BD)
      Si hacemos la comparacion de perros y caballos bien mantenidos con otros que carezcan de alimento y de cuidado, encontraremos que los primeros son vivos, están atentos y prontos á obedecer la menor señal, mientras que los otros son indiferentes á todo é insensibles al látigo y á la espuela. En el hombre al contrario, la demasiada actividad de las fuerzas nutritivas acarrea la pereza é indiferencia, como se nota en las personas que gozan de muchas comodidades.
    • 1847 Mitre, B. Soledad [1928] 125 Ar (CDH )

      Tal era el estado de las cosas, cuando una noche á las diez de ella, Eduardo se retiraba de casa de D. Ricardo y se dirigia a la hacienda de Alarcon. Llegado á esta última se apeó del caballo, lo entregó á un criado y subió precipitadamente á su habitacion. Tiró sobre una silla el látigo y el sombrero, y se recostó sobre su cama.

    • 1853 Samper, J. M. Apuntamientos historia Nueva Granada [1853] Co (CDH )

      La insurreccion no era el resultado de las faltas de los gobernantes, ni la esplosion del descontento popular. Ella no era ni podía ser sinó la protesta lanzada a la República, contra la reforma, por los privilejiados, a quienes la revolucion habia arrancado alguna parte del poder que ejercian para oprimir al mayor número.

      Eran los monopolistas que se habian enriquecido con la esplotacion de la hacienda pública; los propietarios de esclavos, privados del sangriento absolutismo del látigo, que ejercían sin piedad sobre sus víctimas; los sacerdotes que habían prostituido las conciencias i pervertido el pensamiento popular, escudados con la impunidad que les brindaba el fuero [...].

    • 1857 Gmz Avellaneda, G. Velada helecho [1981] 134 Novelas Cu (CDH )
      Al chasquido del látigo que llevaba en la mano, apareció el palafrenero que le acompañara, y —cumpliendo órdenes perentorias— fue corriendo a ensillar los caballos, volviendo muy en breve con el anuncio de que ya estaban prontos.
    • 1860 Puente Brañas, R. "Planta indigena" [01-01-1860] El Museo Universal (Madrid) Esp (HD)
      Esta conclusion deshizo en algunos el buen efecto de mi discurso. —Yo aseguro á ustedes, continué que no escasearia mis elogios al autor de talento, al empresario concienzudo y al actor de inteligencia. Y dirigí mi vista á muchos de los que me escuchaban, dignos de estas calificaciones. —Pero tampoco, añadí, dejaria de estallar el látigo de la crítica sobre la cabeza del autor que escribe sin mas permiso que el de su pluma sedienta de... tinta. Palidecieron algunos semblantes.
    • 1860 Gmz Avellaneda, G. Mujer [1981] Novelas Cu (CDH )

      La mujer pecadora llega a lavarle los pies con sus lágrimas y a enjugárselos con sus cabellos.

      Pilato, débil ante el ciego furor de los ancianos y sacerdotes, que le piden sangre inocente, la hace saltar bajo los golpes del látigo, y abandona el Mesías al escarnio de sus soldados.

      La mujer del gobernador romano salta de su lecho, perturbada por misteriosos presentimientos, y despacha mensajeros que le supliquen vivamente no permita sea derramada la sangre de aquel justo.

    • c1860 Gmz Avellaneda, G. Cacique [1981] Novelas Cu (CDH )

      El deber que nos hemos impuesto, sin embargo, de no alterar la exactitud de los hechos, nos obliga a confesar que no tuvo la esclava negra el heroico sufrimiento que ostentó Roldán en la tortura; pues declaró plenamente, bajo los golpes del látigo, cuantos secretos le eran conocidos por la confianza que en ella tenía la imprevisora capitana.

    • 1861 Castelar, E. "Discurso 13/05/1861" [1861] 266 Discursos Esp (CDH )
      Y mas allá del cliente, está el esclavo, sin religión, porque los dioses serviles no son mas que un espejismo religioso que el ardor del alma levanta en la conciencia, dioses sin culto y sin poder; y no solo no tiene dioses, sino que no tiene familia, porque la compra y la venta se la arrebata de su lado; y no solo no tiene familia, sino que tampoco tiene dignidad; siempre herido por el látigo, contado siempre entre el perro y el caballo de la casa, obligado á beber aquel brevage, compuesto de agua del mar y vinagre, y algunas gotas de miel que el severo Caton, el Censor, propinaba como muy idóneo para mantener sus fuerzas y refrescar su sangre.
    • 1861 Castelar, E. Disc inauguración [1861] 307 Discursos Esp (CDH )

      [...] vendido por algunas minasen públicos mercados á menos precio que el buey del campo y el caballo de guerra; pobre ilota, que lleva la cabeza cubierta con una piel de perro para mayor escarnio, el cuerpo mal oculto entre vestiduras de fieras, y el rostro herido por el látigo; mísero esclavo, que es degradado hasta en su alma, hasta en su conciencia, pues su señor, en las últimas agonías del imperio romano, lo busca, no para la guerra, no para el trabajo, sino para sus infames y vergonzosos vicios [...].

    • 1862 Gutiérrez, R. Lázaro [1862] 22 Ar (CDH )
      Reyes del mundo que en la angustia llora, / en aturdida bacanal vivimos; / si llega de rodillas el que implora / un mendrugo de pan siempre le dimos; / Pero que tiemble el insolente y bravo / si hasta aquí como igual avanza el necio: / látigos hay para el audaz esclavo / á quien no abate el ceño del desprecio– / El vió de los magnates en la frente / así su infame pensamiento escrito, / y echado de su círculo inclemente / como un leproso se encontró y maldito. /
    • 1864 Bécquer, G. A. Celda [1985] 95 Esp (CDH )
      Aún no había tomado los postres, cuando el campanillazo de las colleras, los chasquidos del látigo y las voces del zagal que enganchaba las mulas me anunciaron que el coche de Tarazona iba a salir muy pronto. Cuando acabé de prisa y corriendo de tomar una taza de café bastante malo, y clarito por más señas, ya se oían los gritos de "¡Al coche, al coche!", unidos a las despedidas en alta voz, al ir y venir de los que colocaban los equipajes en la baca y las advertencias mezcladas de interjecciones del mayoral, que dirigía las maniobras desde el pescante como un piloto desde la popa de su buque.
    • 1864 Bécquer, G. A. Celda [1985] Esp (CDH )
      En esto partió el coche, comenzando ese continuo vaivén al compás del trote de las mulas, las campanillas del caballo delantero, el saltar de los cristales, el revolotear de los visillos y los chasquidos del látigo del mayoral, que constituyen el fondo de la armonía de una diligencia en marcha. Las torres de Tudela desaparecieron detrás de una loma bordada de viñedos y olivares.
    • 1867 Isaacs, J. María [1995] Co (CDH )

      Le ofrecí álcali para que absorbiera.

      — No, no; esto pasa —respondió rehusándolo.

      Golpeándose luego las botas con el látigo que tenía en la mano:

      — Juro no volver a cacería de ninguna especie. ¡Caramba! mire usté que errar ese tiro...

      — Eso les sucede a todos —le observé acordándome de la venganza de Braulio.

      — ¿Cómo a todos? Errarle a un venado a esa distancia, solamente a mí me sucede.

    • 1867 Isaacs, J. María [1995] Co (CDH )
      Los gritos de desesperación que dio al convencerse de la realidad de su desgracia, fueron interrumpidos por las amenazas de un blanco de la tripulación, y como ella le dirigiese palabras amenazantes que por sus ademanes tal vez comprendió, alzó sobre Nay el látigo que empuñaba, y... volvió a hacerla insensible a su desventura.
    • 1867 Isaacs, J. María [1995] Co (CDH )
      Aquel hombre que tan despiadadamente había tratado a los compañeros de Nay, desde el día en que al levantar un látigo sobre ella la vio desplomarse inerte a sus pies, le dispensó toda la consideración de que su recia índole era capaz. Comprendiendo Nay que el capitán iba a embarcarse, no pudo sofocar sus sollozos y lamentos, suponiéndose que aquel hombre volvería a ver pronto las costas de África de donde la había arrebatado.
    • 1869 Altamirano, I. M. Clemencia [1959] Mx (CDH )

      — Enrique, prométeme que no le harás nada.

      — ¡Oh!, en cuanto a eso, yo estoy acostumbrado, amor mío, a hacer tragar las amenazas a quien me las dirige. Pero no temas, no es mi espada la que él verá enfrente, sino mi látigo.

      Clemencia, generosa por carácter, se sintió mal al escuchar esta fanfarronada, que traspasaba los límites de lo verosímil.

    • 1869 Altamirano, I. M. Clemencia [1959] Mx (CDH )

      — ¡Oh, no! dicen que es muy valiente Fernando.

      — A pesar de eso, sentirá mi látigo.

      — ¡Adiós alegría de Navidad!, murmuró Clemencia enjugándose sus lágrimas; ya no voy a tener gusto en toda la noche, y vale más que esto se acabe pronto.

      — Pero ¿por qué, mi vida?, dijo Enrique inclinándose a besar los perfumados cabellos de Clemencia... te preocupas mucho con las palabras de un imbécil. Vas a ver si te quito la pena. Bailaremos el primer vals, ¿no es esto lo convenido?

    • 1870 Mansilla, L. V. Indios Ranqueles [1957] Ar (CDH )
      Manejaba la ecuestre recua con un látigo de cháguara que no tenía fin, al grito infernal de: ¡pape satán! ¡pape satán alepe! Mi traje consistía en un cuero de jaguar; los brazos del animal formaban las mangas, las piernas, los calzones, lo demás cubría el cuerpo, y, por fin, la cabeza con sus colmillos agudos adornaba y cubría mi frente a manera de antiguo capacete.
    • 1871 Pereda, J. M.ª Tipos paisajes [1989] Esp (CDH )

      Las cuerdas les son indispensables: a un chico de la calle nunca le falta algo que amarrar, y, en último caso, se hace con ellas un látigo que siempre es de gran utilidad en sus manos. Las cacerolas de latón sirven para hacer ruido empujándolas con el pie de calle en calle, o para colgárselas del rabo al primer perro que se halle durmiendo al sol.

    • 1872 Fuentes Ponte, J. Murcia [1872] Esp (CDH )

      bufío, bufido. p. La voz del animal al sentirse castigado. Espresion de enojo. Tiénese por bufío el acto de castigar á los animales con látigo, palo, ó con la llamadera al ganado vacuno. (Le metí un bufío,(es lo mismo que tirar una puñalada.

    • 1863-1873 Hostos, E. M. Peregrinación [1939] Cu (CDH )

      [...] lo necesario, lo mejor, lo útil, no es inspirar veneración al hijo, no es inspirarle decidido amor, no es procurar su ventura, no es interesarse en su bienestar presente ni en su grandeza futura, es darle defensores fríos, es darle patriotas de ordenanza, es precaver la intención hostil, es darle una amenaza con que tenga a raya al que quiera atacarlo para hacerlo suyo...

      Allí, cerca de Bayamón, hay una hacienda: su dueño tendrá esclavos: si quieren arrebatárselos resistirá, defenderá lo suyo, hará tal vez una defensa heroica: después abandonará al látigo del capataz a sus esclavos, y ni sus gritos, ni sus quejas, ni sus llantos lograrán conmoverlo.

    • 1863-1873 Hostos, E. M. Peregrinación [1939] Cu (CDH )

      ¿Es ciego o cruel? Es cruel y ciego: ciego, porque no ve que el látigo mina lentamente, pero mina; porque no ve que enferma y mata la llaga que produce; porque no ve que el esclavo, convertido en amigo por cariño, se convierte en enemigo tenebroso, como en perro que muerde, en hidrofobia, el perro leal, la mansedumbre.

    • 1845-1874 Sarmiento, D. F. Facundo [1993] 132 Ar (CDH )
      En la casa de sus huéspedes, jamás se consiguió sentarlo a la mesa común; en la escuela era altivo, huraño y solitario; no se mezclaba con los demás niños sino para acaudillarlos en actos de rebelión y para darles de golpes. El magister, cansado de luchar con este carácter indomable, se provee una vez de un látigo nuevo y duro, y enseñándolo a los niños aterrados: «Este es», les dice, «para estrenarlo en Facundo». Facundo, de edad de once años, oye esta amenaza, y al día siguiente la pone a prueba.
    • 1845-1874 Sarmiento, D. F. Facundo [1993] 132 Ar (CDH )
      El maestro condesciende; Facundo comete un error, comete dos, tres, cuatro; entonces el maestro hace uso del látigo; y Facundo, que todo lo ha calculado, hasta la debilidad de la silla en que su maestro está sentado, dale una bofetada, vuélcalo de espaldas, y entre el alboroto que esta escena suscita, toma la calle; y va a esconderse en ciertos parrones de una viña, de donde no se le saca sino después de tres días.
    • 1874 Valera, J. Pepita Jiménez [1997] Esp (CDH )

      Pepita había dejado en la casería la larga falda de montar, y caminaba con un vestido corto que no estorbaba la graciosa ligereza de sus movimientos. Sobre la cabeza llevaba un sombrerillo andaluz colocado con gracia. En la mano el látigo, que se me antojó como varita de virtudes, con que pudiera hechizarme aquella maga.

      No temo repetir aquí los elogios de su belleza. En aquellos sitios agrestesse me apareció más hermosa.

    • 1874 Valera, J. Pepita Jiménez [1997] Esp (CDH )

      Yo quise calmarle; pero como extrañase las mías, y también extrañase al jinete, despreciándole tal vez, se alborotó más y más, empezó a dar resoplidos, a hacer corvetas y aun a dar algunos botes; pero yo me tuve firme y sereno, mostrándole que era su amo, castigándole con la espuela, tocándole con el látigo en el pecho y reteniéndole por la brida. Lucero, que casi se había puesto de pie sobre los cuartos traseros, se humilló entonces hasta doblar mansamente las rodillas haciendo una reverencia. *

    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )

      En efecto, había desaparecido una de las tres estacas.

      Aquel día Ribera derrengó a palos media jauría de perros, y el látigo anduvo bobo entre los pobres esclavos, que a su merced se le había subido la cólera al campanario.

      Cansado de castigos y de pesquisas y viendo que sus afanes no daban fruto, se acercó al arzobispo, que era muy su amigo, y lo informó de su gran desventura, al lado de la cual los trabajos de Job eran cancán y zanguaraña.

    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )
      El esclavo que trabajaba en el campo vivía perennemente amagado del látigo y el grillete, y el que lograba la buena suerte de residir en la ciudad tenía también, como otra espada de Damocles, suspendida sobre su cabeza la amenaza de que, al primer renuncio, se abrirían para él las puertas de hierro de un amasijo.
    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )

      Más cardenales hace el chicote que el Papa, solía decir don Bonifacio. Gastaba látigo especial para cada día de la semana, lo que constituía un verdadero lujo, y todos habían sido bautizados con diverso nombre. El del lunes llamábase Terremoto, el del martes Sacasuertes, el del miércoles San Pascual Bailón, el del jueves Cascaduro, el del viernes Bizcochuelo, el del sábado San Martín. Desde la víspera del cumpleaños del magíster, los muchachos le pedían las seis disciplinas y la palmeta; y en la mañana del santo, tras de quemar algunos paquetes de cohetecitos de la China y de tirar por alto cocos y nueces, le devolvían los cotidianos instrumentos de suplicio, adornados con cintas y cascabeles.

    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )
      Recuerdo que mi dómine tenia dos látigos, bautizado el uno con el nombre de Orbegoso y el otro con el de Salaberry, y que los muchachos solíamos decirle: — Señor maestro, pégueme usted con Orbegoso y no me pegue con Salaberry.
    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )
      Y a tiempo que Cebada exhalaba el último aliento y que se daba por terminada la fiesta, recordó que el látigo no se había desayunado aquella mañana, y terciándose la capa, añadió:

      — Y para que no olviden la lección y les quede bien impresa... ¡juicio!

      Y sacando a lucir el San Martín de cinco ramales, empezó la azotaina.

    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )

      Y sacando a lucir el San Martín de cinco ramales, empezó la azotaina. Los muchachos se escondieron entre la muchedumbre, y don Bonifacio, entusiasmado en la faena, no ya sólo hizo crujir el látigo sobre los escolares, sino sobre hombres y mujeres del pueblo.

      La turba echó a correr sin darse cuenta de lo que pasaba.

    • 1879 León Mera, J. Cumandá [1998] Ec (CDH )

      Caracteres de esta laya eran comunes en la época de la colonia, y aun en días de vivos no escasean: el hombre bueno formado por los principios cristianos y por la tradición de la nobleza española, se halla contrariado y casi ofuscado por completo por el hombre malo, obra de las injustas ideas de la conquista, de sus crueldades y del hábito que se estableció entre los sojuzgadores de andar siempre vibrando el látigo sobre los vencidos, cargándoles de cadenas, arrebatándoles con la libertad los bienes de fortuna, y hollando y aniquilando cuanto en ellos quedaba de honor, virtud y hasta de afectos racionales.

    • 1879 León Mera, J. Cumandá [1998] Ec (CDH )
      La pobre mujer sucumbió muy pronto a las fatigas de un trabajo a que no estaba acostumbrada y al espantoso maltrato de los capataces. El látigo, el perpetuo encierro y el hambre acabaron poco después con el anciano: un día le hallaron muerto con la cardadera en la mano.
    • 1879 Selgas Carrasco, J. Hechos [1889] Esp (CDH )

      ¿Y qué? Nosotros no vivimos la vida del alma, vivimos la vida de los sentidos; estamos en la plenitud del estado nervioso, y no pedimos más que sensaciones; queremos ataques de nervios, efectos plásticos que nos retuerzan, aunque no sea más que por un momento, bajo el látigo del horror ó del placer; la cubeta de Mesmer: he ahí lo que pedimos. Nuestra estética es muy positiva, y, por un gracioso capricho de las cosas, conforme vamos siendo más liberales, la vamos necesitando más realista.

    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 35 Ec (CDH )
      Entónces era el echar yo mano por un látigo, y sacarle vivo como un cohete por esas calles. Tan aviesa criatura me iba corrompiendo: no me gusta ser malo. no queria serlo: le eché de mí y quedé bueno y libre de esa alcabala nefanda de la cólera
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 348 Ec (CDH )
      Su mirada contiene un mundo de desprecio por el género humano: es millonario de sangre real: sus semejantes no son semejantes suyos; los aborrece ó los desdeña. Bajó: sube al dorado coche: el látigo chasquea, los nobles corceles toman sublime trote, devoran la distancia, y luego comparece la real carroza en las encrucijadas del Bosque de Boloña, donde está hirviendo la nobleza de Francia.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 258 Cu (CDH )

      Cuando Leonardo descendía las escaleras de piedra del palacio de la Filarmónica, lo primero que hirió sus oídos fue el repiqueteo de las espuelas de plata de los caleseros en las sonoras piedras del portal, bailando el zapateo al son del tiple cubano. Tocaba uno, bailaban dos, haciendo uno de ellos de mujer; y de los demás, quiénes batían las palmas de las manos, quiénes golpeaban la dura losa con los puños de plata de los látigos, sin perder el compás ni cometer la más mínima disonancia. Algunos de ellos cantaban las décimas de los campesinos, anunciando por esto, por el baile y por el tiple que todos ellos eran criollos.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      ¡Montalvo! gritaba una voz y Montalvo repetían veinte sucesivamente, hasta que se perdía a lo lejos o contestaba el llamado acercando el carruaje; en cuyo acto ocurrían algunos choques, no pocas peloteras entre los esclavos, más de un varapalo asestado por el dragón que mantenía el orden en la calle, todo esto acompañado del estallido de los látigos, del ruido de las ruedas, cual truenos lejanos, y de las patadas de los caballos en las chinas pelonas del pavimento.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      De repente un hombre interceptó el paso de Aponte, quien levantó los ojos y vio que agitaba el látigo en la mano derecha.

      Se paró al instante, porque reconoció a su amo, el joven Gamboa.

      — Suelta la tarima —le ordenó éste con bronca por la cólera—; arrodíllate y quítate la camisa.

      — Niño, ¿su merced me va a castigar? —dijo el atribulado esclavo, ejecutando por partes lo que se le había ordenado.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      Pero aquella boca había callado, embargada por la cólera; aquel corazón se había vuelto de piedra; aquella alma había perdido el sentimiento; aquel brazo sólo parecía animado, de hierro, no se cansaba de descargar golpes. ¡Qué cansarse! los menudeaba cada vez con más furor, si no con más fuerza. Dormía ya D. Cándido, cuando le despertaron asustado los estallidos del látigo y los lamentos del calesero.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      Las últimas palabras de doña Rosa estremecieron a Adela de pies a cabeza, pues a pesar de los lamentos de Dolores, ignoraba que le hubiesen impuesto a su adorada ama de leche otro castigo que el durísimo del destierro de la Habana y de las personas que más quería en el mundo. Parecióle oír el chasquido del látigo, los gritos de la víctima y el crujido de las carnes, se llenó de horror, se cubrió la cara con ambas manos, y por entre sus dedos de rosa saltaron dos lágrimas como dos gotas de rocío, y fueron a estrellarse en su casto y agitado seno, exclamando solamente: Pobrecita!

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Nemesia se llevó por fuerza a Cecilia, Leonardo se incorporó como pudo, el señor Ilincheta dio la orden de marcha, el calesero pegó con el pie en los ijares del caballo de varas, dejando caer al mismo tiempo la punta del látigo en las espaldas del de fuera y el carruaje partió a buen paso, con lo que a poco más se perdió de vista en la esquina de la calle inmediata, por donde torció a la derecha en dirección de la puerta de las murallas de la ciudad, llamada de Tierra.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Mira, Pedro, estoy pensando que por sí o por no, lo mejor será que guardes el látigo en tu bohío hasta después de Pascuas. Sí, sí, mejor será, mientras le tengas en la mano has de querer usarlo, y yo no quiero que se levante el látigo para nadie, ¿lo oyes, Pedro? Que no suene el látigo en mi ausencia.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      En la silla, y armado al uso general con el látigo y largo machete de cabo de carey y plata, aguardaba por las viajeras el apuesto calesero Leocadio. Cerca de allí se veían varias esclavas y algo más distante los otros siervos, aparentemente preparándose para emprender las faenas del nuevo día, en realidad, como después se vio, en expectativa de la tristísima escena que allí se representaría.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      No bien se alejaba el boyero de un punto dado, se aprovechaba el conductor inmediato para sacar de la carga el trozo de caña que mejor le parecía, en cuyo acto arrastraba otros varios que se caían en el camino y allí quedaban para ser hollados y molidos por las carretas que venían detrás. No se cuidaba de eso, antes se llevaba a la boca por un extremo el trozo de caña y le chupaba afanoso, sin dejar de animar a los bueyes con voces descompasadas y repetidos pinchazos hasta sacarles sangre; puede ser en desquite por la que el boyero hacía saltar de sus espaldas con la pita, o llámese punta, del terrible látigo.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 447 Cu (CDH )

      He observado de cerca sus índoles diversas y sé lo que digo. El trato más que otra cosa tiene que ver con la conducta de ciertos negros. Todos han nacido para la esclavitud, ésa es su condición natural; en su mismo país no son otra cosa que esclavos, o de unos pocos amos o del demonio. Los hay, no obstante, que necesitan rigor, mucho rigor, el látigo siempre encima para que trabajen; los hay que por las buenas se saca de ellos cuanto se quiere.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Venía armado, como suele decirse, hasta los dientes, de machete de cinta, puñal con cabo de plata o que brillaba como tal, y el ponderoso látigo, cuyo mango, hecho de un gajo de naranjo silvestre, no era arma menos terrible por ser sólo contundente.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Enarboló el látigo y empezó a repartir latigazos a diestro y a siniestro, sin distinguir inocente de culpable, hasta lograr la formación deseada.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      Para el amo en general, el negro es un compuesto monstruoso de estupidez, de cinismo, de hipocresía, de bajeza y de maldad; y el solo medio de hacerle llenar sin murmuración, reparo ni retraso la tarea que tiene a bien imponerle, es el de la fuerza, la violencia, el látigo. El negro quiere por mal, es dicho común entre los amos.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Así se explica por qué, luego que el mayoral dio la orden de tumba, y todos soltaron la carga a sus pies, no importa si de forraje o de frutos, de cuyas resultas éstos se reventaron con la caída, dando ocasión a que el mayoral hiciese nuevo uso del látigo, los señores del ingenio de La Tinaja aprobaron y celebraron el castigo; porque era claro que los culpables habían procedido de malicia y no por torpeza y ofuscación a causa del anterior vapuleo.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      Doña Rosa, mujer cristiana y amable con sus iguales, que se confesaba a menudo, que daba limosna a los pobres, que adoraba en sus hijos, que en abstracto al menos estaba dispuesta a perdonar las faltas agenas para que Dios, que está en el cielo, la perdonara las suyas; doña Rosa, sentimos decirlo, al ver las contorsiones de aquéllos a quienes la punta del látigo de cuero trenzado del mayoral abría surcos en sus espaldas o brazos, se sonreía, tal vez por creer grotesco el espectáculo [...].

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      Satisfecho sobre este particular cerró la portada, pasó el cerrojo horizontal de figura de T, y le echó la llave; la cual, junto con el látigo colgó de un clavo fijo en la jamba de la puerta de su casa, por la parte fuera, debajo del colgadizo.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 460 Cu (CDH )
      Porque al pie de esos símbolos del poder señorial cubano, lloviese, ventease, hiciese calor o frío, dormían los feroces alanos del mayoral y ¡ay del sin ventura que osase acercarse para desprender la llave o el látigo!
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] 469 Cu (CDH )
      Acompañó, además, las palabras con tan fuerte garrotazo con el mango del látigo en la cabeza del esclavo, que le hizo titubear y caer luego de rodillas a los pies de Tomasa.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Apoyó la mano izquierda en la empuñadura, y con la extremidad del mango del látigo arrolló las faldas del vestido de la esclava hasta más arriba de las caderas y soltó la trenza del cuero crudo, que había sujetado en el hueco de la misma mano derecha.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Vio que el látigo estaba siempre suspendido sobre la cabeza de éste como el solo argumento y el solo estímulo para hacerle trabajar y someterle a los horrores de la esclavitud.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Por disposición de doña Rosa, el boyero tomó interinamente el bastón, quiere decir, el látigo, mejor, el mando de los esclavos del ingenio de La Tinaja.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      Hombres y mujeres pasaban y repasaban del tablero de alimentación del trapiche a las pilas de cañas, ya con los brazados a la cabeza, ya de vacío, según era el caso; todos siempre de carrera, estimulados por el látigo del contramayoral, que no les concedía momento de descanso ni de respiro.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      El estallido repentino del látigo en la parte opuesta de la casa de calderas, en el acto de llevarse Isabel la bebida a la boca, la hizo estremecer de pies a cabeza, y, perdido el tino, se le deslizó la taza de las manos.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )

      — No le hace —dijo Isabel sacudiéndose la falda.

      — Diga V. al contramayoral —dijo Leonardo serio— que no vuelva a sonar el látigo.

      — Si la niña quisiera otra taza —agregó Bolmey con acento en que se revelaba un gran fondo de tierna solicitud—.

    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      La deslizó Adela, con cierto recelo, por entre la piel y las ropas de la negra y las retiró precipitadamente porque sus dedos de rosa fueron tropezando con verdugón tras verdugón, trazados en todos sentidos, a la manera de los camellones del terreno recién arado, por la punta del látigo del celoso capataz.
    • 1839-1882 Villaverde, C. Cecilia Valdés [1992] Cu (CDH )
      Aún pienso estaros mirando... / La faz terrible y airada, / La vista desencajada, / El látigo vil sonando.
    • 1884 Ortega Munilla, J. Cleopatra [1993] Cu (CDH )
      Migascalientes había zurrado a su querida con el látigo de equitación, y uno de sus tencazos había alcanzado por encima de la espalda hasta el seno derecho, donde describía un relámpago azul.
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] 116 Esp (CDH )
      Esta noche entré en el cuarto de Leopoldito, y te digo que parece un biombo de una zapatería de portal; la pared llena de mamarrachos pegados con obleas, escenas de toros, caricaturas de periódicos...; en fin, indecentísimo, y cada cosa por su lado, todo revuelto; mucho olor de potingue de botica, porque el chico es una lacería; noveluchas de a peseta en vez de libros de estudio; látigos y bastones en tal número, que habría para poner tienda de ello; la cama, deshecha, porque se había levantado a las seis de la tarde...
    • 1884 Pz Galdós, B. Bringas [1994] Esp (CDH )
      Don Francisco, que estaba en Gasparini con Isabelita, oía ruido de trastos, chasquidos de látigo y estas palabrotas: «¡Hala... arriba... upa... ajo..., arre, caballo!» En medio del cuarto apilaba sillas, y entre los huecos de ellas ponía cacharros, trebejos, la piedra de machacar carne, la mano del almirez, líos de trapo, escobas y cuanto encontraba a mano.
    • 1884-1885 Clarín (Leopoldo Alas) Regenta [1990] I, 114 Esp (CDH )

      No, aquel humo no era de incienso, subía a lo alto, pero no iba al cielo; aquellos silbidos de las máquinas le parecían burlescos, silbidos de sátira, silbidos de látigo. Hasta aquellas chimeneas delgadas, largas como monumentos de una idolatría, parecían parodias de las agujas de las iglesias...

    • 1884-1885 Clarín (Leopoldo Alas) Regenta [1990] Esp (CDH )

      Se trataba del zurriágame la melunga, juego popular al alcance de todas las fortunas. La madreestaba sentada al pie del farol, en el pedestal de la columna de hierro; un pañuelo muy sucio en forma de látigo, atado con un soberbio nudo por el medio, era el zurriago que representaba allí el poder coercitivo.

    • 1884-1885 Clarín (Leopoldo Alas) Regenta [1990] Esp (CDH )

      Y abriendo las piernas y agachándose como dispuesto a correr detrás de los compañeros a latigazos, dio una vuelta al pañuelo alrededor de la mano y añadió:

      — ¡Da señas que se entiendan o te rompo el alma!

      Y tiraba por el látigo como queriendo arrancarlo del poder de la madre.

      — Señas... señas... ¿a que no aciertas?

    • 1884-1885 Clarín (Leopoldo Alas) Regenta [1990] II, 423 Esp (CDH )
      Ahora, mientras Ana y Álvaro hablaban asomados a la galería, sin miedo al agua que les salpicaba el rostro ni a los relámpagos que rasgaban el horizonte negro enfrente de sus ojos, los demás, en la oscuridad del corredor estrecho jugaban a un juego de niños que se llamaba en Vetusta el cachipote, y que consiste en esconder un pañuelo convertido en látigo y buscarlo por las señas conocidas de: frío y caliente.
    • 1884-1885 Clarín (Leopoldo Alas) Regenta [1990] II, 423 Esp (CDH )
      A menudo dos manos, una de hembra y otra de varón, buscaban en el mismo agujero el cachipote; los que corrían se atropellaban, y la verdad histórica exige que se declare, por más que parezca inverosímil, que muy a menudo aquellos chicos que corrían como locos todos juntos por la estrecha galería, huyendo del látigo, caían al suelo en confuso montón, mientras el zurriago les medía las espaldas.
    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )
      Precedido de don Pedro, echó a andar látigo en mano y resonándole las espuelas, de modo que la imagen bélica que acababa de emplear parecía exacta, y cualquiera le tomaría por el general que acude a decidir con su presencia y sus órdenes la victoria.
    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] 355 Esp (CDH )
      ¡Qué no haría él por servir de algo a la nenita idolatrada! A veces el cariño le inspiraba ideas feroces, como agarrar un palo y moler las costillas a Primitivo; coger un látigo y dar el mismo trato a Sabel.
    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )
      El abad de Boán los descorrió impetuosamente, el Tuerto sacó la tranca, giró la llave en la cerradura, y clérigos y seglares se lanzaron contra la canalla sin avisar ni dar voces, con los dientes apretados, chispeantes los ojos, blandiendo látigos y esgrimiendo garrotes.
    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )
      Ramón Limioso, fiel a su desdén de la grey villana, asió el látigo más delgado, un latiguillo de montar. El Tuerto empuñó una especie de tralla, que manejaba por diestra vigorosa, debía ser * de terrible efecto.
    • 1887 Cambaceres, E. Sangre [2003] Ar (CDH )
      Por fin, de un extremo a otro, como tiros que se chingan, los látigos chasquearon y poco a poco, trabajosamente, en el zangoloteo de los pozos del empedrado, crujiendo la madera, chirriando el fierro, sonando los resortes con ruidos de aldabas de matraca, al trote perezoso de los caballos, moviose la comitiva, dirigiose a tomar la «Calle Larga de la Recoleta», no sin antes recorrer la ciudad por Victoria y por Florida.
    • 1888 Rubén Darío Humo [1950] Cuentos Ni (CDH )

      El hada Fatalidad se impuso. Quedé condenado, y fuéronse todas agitando sus varitas argentinas. Mab se compadeció de mí. Para que sufras menos —me dijo— toma este amuleto en que está grabada por un genio la gran palabra.

      Leí: Esperanza.

      Entonces comenzó a cumplirse la sentencia. Un látigo de oro me hostigaba, y una voz me decía: — ¡Anda! y sentía mucho amor, mucho amor, y no podía detenerme a calmar esa sed. Todo el bosque me hablaba.

    • 1888 Rubén Darío Humo [1950] Cuentos Ni (CDH )

      Tan sólo me reanimaba llevando a mis labios mi frío amuleto.

      Y seguí, seguí...

      La quinta bocanada se la había deshecho el viento.

      Flotó la sexta.

      Volví a sentir el látigo y la misma voz. ¡Anduve!

      Lancé la séptima. Vi un hoyo negro cavado en la tierra, y dentro un ataúd.

      Una risa perlada y lejana de mujer me hizo abrir los ojos.

      La pipa se había apagado.

      null
    • 1889 Matto Turner, C. Aves [2000] Pe (CDH )
      El indio teme aquello más aún que el ramalazo del látigo, y los inhumanos que toman por la forma el sentido de la ley, alegan que la flagelación está prohibida en el Perú, mas no la barbaridad que practican con sus hermanos nacidos en el infortunio.
    • 1892 Fdz Medina, B. Charamuscas [1892] Ur (CDH )

      Si el cochero se queda tieso en su asiento, no falta un chiquilin, que, escondiendo la mano, le tira una piedra ó una cascara de naranja ó banana. Da en el blanco el proyectil, y el cochero atina lo primero á esgrimir el látigo, abriendo brecha en el grupo de los muchachos, que se alejan burlándose del auriga.

    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] 883 PR (CDH )

      Era para él un ideal: rehacer aquel conjunto de seres; prepararlos para risueño porvenir; hacer hombres para que se defendieran del látigo; dar ciudadanía a la plebe; hacer hombres fuertes, capaces de resistir en lo físico y en lo moral, en el individuo y en la especie, la acción deprimente de las causas mórbidas.

    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] PR (CDH )

      El mayordomo manoteaba furiosamente, dando empujones a los campesinos. A uno de ellos que contestó con acritud, Montesa, colérico, le cruzó la espalda con un látigo. Los campesinos vociferaron con enojo, mientras el mayordomo parecía dispuesto a proseguir...

    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] PR (CDH )
      Marcelo levantó el látigo, y hubiera descargado el golpe sobre su hermano si éste, más forzudo, no le sujeta por los brazos.
    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] PR (CDH )

      Ciro, triunfante, consiguió arrebatar el látigo a su hermano, y logrando su deseo, considerándole desarmado, mientras él rugía en el suelo trató de levantarse.

    • 1896 Magón (Manuel González Zeledón) Cocinera [1947] Cuentos CR (CDH )

      — Pos que los muchachos han cogido de trompo de ñiques al pobre negro, y yo se la azvertí a usté cuando me concerté, que yo traiba al negro; y él es muy noble y no se mete con naide, ni nada les está comiendo ni rasgando pa que se lo jarten; y hora mismo me largo de aquí, que lo qu'es comida a mí ni a mis hijos nos ha de faltar, primero Dios y mi sudor de mi frente, decía ña Sunción hecha un mar de lágrimas, pasándose el índice tendido por la rugosa frente y haciéndolo chasquear como látigo.

    • a1896 Silva, J. A. Sobremesa [1996] Co (CDH )
      [...] cruzarán el Atlántico e irán a recoger a los tripulantes, ansiosos de nueva vida, en los puertos de la vieja Europa, de donde el hambre los arrojan, en los del Japón y China, países desbordantes de población hambreada y en las amplias radas de la península índica de donde el nativo pobre, el paria desheredado, el bengalí de dulzura casi femenina, emigrarán ansiosos de una patria nueva, para no sentir en la espalda el látigo inglés que los flagela!
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      La lucha no tenía fin hasta que pasaba algún carretero que enarbolaba el látigo, o salía de las barracas algún viejo, garrote en mano. Los agresores huían, se desbandaban, y arrepentidos de su hazaña al verse solos, pensaban aterrados, con el fácil cambio de impresiones de la infancia, en aquel pájaro que lo sabía todo y en lo que les guardaba don Joaquín para el día siguiente.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )

      ¡Ah! Lo del arado era muy chistoso; y cada cual se imaginaba ver a su amo, al panzudo y meticuloso rentista o a la señora vieja y altiva, enganchados a la reja, tirando y tirando para abrir el surco, mientras ellos, los de abajo, los labradores, chasqueaban el látigo.

    • 1898 Ganivet, Á. Pío Cid [1983] 379 Esp (CDH )

      Era tuerto y de genio áspero, y, según las ideas de Pío Cid, podía ser considerado como un silencioso activo; sólo despegaba los labios para chupar, y más que para chupar para morder y mascar la negra tagarnina que llevaba constantemente en la boca; pero no dejó en paz un momento el látigo, que tampoco producía gran efecto, pues en particular las mulas de lanza lo recibían sobre las costillas con un suave pasamano. En resumen, íbamos igual o mejor que en un tren expreso.

    • 1902 Blasco Ibáñez, V. Cañas [1902] 147 Esp (CDH )

      El tartanero acabó de sacar del vehículo los gruesos paquetes de hilo, y ayudado por Tonet, fué arrojándolos en la proa de la barca, donde formaron un montón amarillento que esparcía el olor del cáñamo recién hilado.

      Neleta pagó al tartanero. ¡Salud y buen viaje! Y el hombre, chasqueando el látigo, hizo emprender á su caballo el camino de Catarroja.

      Aún permanecieron los dos un buen rato inmóviles en la riba de barro, sin atreverse á embarcar, como si esperaran á alguien.

    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Ch (CDH )
      Ella, para ocultar su turbación, fingía interesarse en la maniobra del cochero, que hacía sonar su látigo sobre la gacha cabeza del caballo, para hacerlo acercarse á la vereda.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Ch (CDH )
      Los cocheros del servicio público tenían flores en el ojal de la levita, hacían resonar el aire con el chasquido de sus látigos, abandonaban la perezosa actitud en que parecen estar siempre demostrando su desprecio soberano por la persona que conducen.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Ch (CDH )
      Los ojos, los anteojos, la atención intensa, la esperanza inquieta de los apostadores, seguían el rápido avanzar de los corceles, sobre los que empezaba á agitarse con crescendo furioso el látigo de los jinetes.
    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] Ch (CDH )

      — ¡Ya lo creo! ¡Si jamás la dejan salir ahora con mademoiselle! dijo el muchacho. Juan Gregorio le hace bromas á papá y á mamá, y les dice que uno de estos días algún diario publicará un suelto: La secuestrada del tajamar Debilly. ¡Lo que nos reímos con la furia de papá! Benjamina y yo nos retorcemos con lo que dice Juan Gregorio.

      — Yo le he dicho á Mercedes que por qué no le escribe á usted. ¡Á mí me habían de oprimir así! exclamó Benjamina haciendo sonar la cuerda al guisa de látigo.

    • 1904 Blest Gana, A. Transplantados [1904] II, 327 Ch (CDH )
      Al balancearse el ómnibus, al chasquido del látigo que estimulaba á los caballos, al mudo de los cascabeles, que le hacía recordar la campanilla con que el cura de su parroquia, allá, en su tierra lejana, llevaba el viático á algún enfermo, Sagraves pensaba en su existencia de degradación, en la obscura lucha por la vida.
    • 1905 Pardo Bazán, E. Quimera [1991] Esp (CDH )
      ¡Qué hermoso es el caballo en su pradería, suelta la nunca esquilada crin, naturales los botes y aires indómitos, que no igualaron el látigo ni la caricia!
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] Pe (CDH )
      / Y ahí va... / Mas de pronto, en la montaña, / sopla un viento cargado de perfume: / la intonsa cabellera se enmaraña; / la replegada flor se desentume; / la hojarasca levántase en un giro; / el arroyo hace bucles con sus ondas; / el ramaje se envuelve en un suspiro; / y hay un golpe de látigo en las frondas... / Entonces ¡ay! el juvenil atleta, / al evocar el viento que ha pasado, / siente en su pecho una emoción inquieta, / porque piensa en el cóndor enjaulado... / Súbito, aquel que se pasó al vencido, / en soberbio picacho encuentra el nido / de un cóndor; luego á él: símbolo augusto / de indomable vigor.
    • 1906 Chocano, J. S. Alma América [1906] 226 Pe (CDH )
      / Piramidal sombrero, esbelto cono, / es distintivo en su figura sola, / que en el bridón de enjaezada cola / no cambiara su silla por un trono, / Siéntase á firme; el látigo chasquea: / restriega el bruto su chispeante callo / y vanidosamente se pasea... / Dúdase, al ver la olímpica figura, / si es el triunfo de un hombre en su caballo / ó si es la animación de una escultora.
    • 1906 Lugones, L. Caballos [1988] Cuentos Ar (CDH )

      Señalábase igualmente casos de infanticidio, que aumentando en forma alarmante, fue necesario corregir con la presencia de viejas mulas adoptivas; un gusto creciente por el pescado y por el cáñamo cuyas plantaciones saqueaban los animales; y varias rebeliones aisladas que hubo de corregirse, siendo insuficiente el látigo, por medio del hierro candente. Esto último fue en aumento, pues el instinto de rebelión progresaba a pesar de todo.

      Los bistones, más encantados cada vez con sus caballos, no paraban mientes en eso.

    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Ch (CDH )

      El insidioso tañido se extinguió en su corazón el día en que empuñó en sus manos el látigo de capataz. Es verdad que sus voces eran ya muy débiles y apagadas, pues siempre resistió con entereza sus pérfidas insinuaciones encaminadas a apartarle de la soñada meta de la fortuna y del poder.

    • 1907 Lillo, B. Sub Sole [2001] Ch (CDH )
      Contempló por un momento el inanimado cuerpo del indio y con tono conciliador dijo al mozo que aguardaba con el látigo en la mano:

      –Déjalo, por ahora. Aturdido, como está, no sentiría los azotes.

    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Py (CDH )
      Así es que el cochero, en vez de descargar el látigo en sus flacos lomos, que no despiden sino un sordo sonido, prefiere descargarlo en el techo del vehículo y en la sonora lata de la plataforma.
    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Py (CDH )
      Borrachos y todo, no se les borra el tradicional respeto al padre jesuita, luego al delegado del dictador, luego al sargento del mariscal, ahora al patrón y al jefe político, siempre al tirano o tiranuelo, grotesco señor feudal en cuyo blasón no hay más armas que el látigo. Taciturnos y dóciles, sus grandes protestas se reducen a huir.
    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Py (CDH )

      [...] los siempre miserables, siempre fatigados del áspero camino, siempre abrumados por la indiferencia del cielo y la crueldad del prójimo, siempre empujados por la grandeza oculta de lo que hacían; los que empaparon el lodo de sudor y de sangre; los que, bajo el látigo, arañaron y mordieron y cavaron de las entrañas del suelo, no una oscura madriguera para esconder su desnudez, sino la magnífica vivienda futura de la humanidad.

    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Py (CDH )

      Arriba, consagrados a veces por dos o tres años de universidad (hemos tenido personajes que han acabado su carrera de abogados después de ser ministros) los que mangonean a su gusto; una burocracia purulenta en que hasta los escribientes intrigan; una fuerza armada suficiente para extender hasta las bajas autoridades de campaña las mil ventosas del pulpo y abajo, inmediatamente subpuestas, las masas ociosas y resignadas, incapacitadas para trabajar por el látigo que les recuerda a cada instante sus funciones cívicas.

    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Py (CDH )
      Los de arriba se encuentran prácticamente privados de todo instrumento de dirección y de orden, excepto el látigo. Por la ley fatal de la menor resistencia, empuñan el látigo y a los vicios y genuinos motivos de embrutecimiento y decadencia moral se añade el actual abuso, siempre más abrumador, que constituye sobre todo en la campaña, el único sistema administrativo.
    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Py (CDH )
      En Rusia se emplea el látigo. Cuando se atrevieron a resistir a la autocracia los campesinos de Constantinogrov, Poltava y Karkov, se les mataba a latigazos. El príncipe Obolensky tuvo una idea feliz: mandó empapar previamente los látigos en sal y vinagre.
    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Py (CDH )

      El príncipe Obolensky tuvo una idea feliz: mandó empapar previamente los látigos en sal y vinagre. ¿Adoptaremos la idea?

      ¡El sable! ¡La hoja hidalga, custodia del pundonor militar, cambiada en herramienta de verdugo! ¿Qué deducir? ¿Que hemos progresado, desde aquella época en que se proclamaba lo de «no la saques sin razón, ni la envaines sin honor»y en que Tirso de Molina escribía:

      De lengua al agraviado caballero / Ha de servir la espada y no la pluma?
    • 1906-1910 Barrett, R. Dolor paraguayo [1987] Py (CDH )

      ¿O es que la violencia, con espada al cinto o no, es siempre mala? Me inclino a lo último. Si la guerra nos es aún necesaria, es que todavía estarnos malditos. La guerra en sí es odiosa y sobre todo la guerra moderna. No nos extrañemos de la facilidad con que el sable, en tiempo de paz, se convierte en látigo de Obolensky. Continúa la triste obra sangrienta a que está condenado.

    • 1911 Baroja, P. Árbol ciencia [1996] Esp (CDH )
      Seguía desvariando el viejo de las melenas, cuando se presentó el mozo del coche fúnebre, con el sombrero de copa echado a un lado, el látigo en la mano derecha y la colilla en los labios:

      — Bueno —dijo hablando en chulo, enseñando los dientes negros—. ¿Se va a bajar el cadáver o no? Porque yo no puedo esperar aquí, que hay que llevar otros muertos al Este.

    • 1913 Magón (Manuel González Zeledón) "Tiempo" [1947] 121 Cuentos CR (CDH )
      Y en medio de aquel va y ven de peones y maromeros, el señor Ciarini, con sus altas botas charoladas y su sombrero chambergo, sus gruesos bigotes y perilla al estilo de la casa de Saboya, y un pequeño látigo que su impaciencia hacía crujir.
    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] RD (CDH )

      El es el supremo árbitro, dadivoso y temido. Corrompe, humilla, impera.

      Antonio, evocando tales escenas, mide la pesadumbre que aniquila al país; la montaña hecha del almodrote de todos los crímenes, de todos los intereses y de todas las pasiones en cuya cima el tirano, látigo en la diestra, se yergue con su carnavalesco frac rojo.

    • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] RD (CDH )
      Esgrime de nuevo el látigo de sus acusaciones; mas para su artículo no hay letras en las imprentas, los directores de los periódicos le aconsejan «no meterse en eso, esta gente no respeta pluma», y a su insistencia oponen una negativa rotunda.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] Esp (CDH )

      Dijéranse los locos de un inmenso manicomio suelto por el valle. Orencia y Pedro Luis, cerca, lejos, en todas las ondulaciones del terreno y a todas las distancias, los veían correr medio sepultados en las mieses, agitando palos, cuerdas, látigos y mantas..., al mismo tiempo que daban grandes voces.

    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] 106 Esp (CDH )
      Para mayor encanto, los arrebatados fuegos de su cara se aumentaban a las rojas luces del crepúsculo. En la mano izquierda llevaba los ramales de las tres peludas y ágiles borricas, y en la otra el látigo. Nueva la parva, las largas pajas de las gavillas, mal deshechas aún, ocultaban como en una fofa nube de oro el carro en que daba vueltas la hechicera y rústica deidad.
    • 1914 Trigo, F. Jarrapellejos [1991] 282 Esp (CDH )
      Marzo le recordó a Saturnino uno de los más característicos lances de don Pedro: iba a la feria de Zafra con sus hijas, con Orencia; improvisada la noche antes la excursión, y teniendo las bestias en el campo, tuvo que engancharle al familiar una mula, un caballo y una yegua; guiador experto, primero, hizo cisco el látigo; no pudo proporcionarse otro, ni una mala vara, en la rasa llanura que cruzaba, y cargó almendrilla en el pescante y fue arreando el caballo delantero a peñascazos [...].
    • 1918 Vallejo, C. Heraldos [1985] 5 Pe (CDH )
      Linda Regia! Tus venas son fermentos / de mi noser antiguo y del champaña / negro de mi vivir! / Tu cabello es la ignota raicilla / del árbol de mi vid. / Tu cabello es la hilacha de una mitra / de ensueño que perdí! / Tu cuerpo es la espumante escaramuza / de un rosado Jordán; / y ondea, como un látigo beatífico / que humillara a la víbora del mal! / Tus brazos dan la sed de lo infinito, / con sus castas hespérides de luz, / cual dos blancos caminos redentores, / dos arranques murientes de una cruz.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )

      — ¡Hubieras visto si me toca un pelo!

      — Pero él tenía un palo.

      — ¿Y esto? —dijo el mozo mostrando el cabo de su látigo pendiente en las espaldas.

      — ¿Cuántas has cogido? —preguntó Manuno, para cortar la discusión.

      Agiali levantó la bufanda de encima del sombrero y contó. Había doce cabales, y se repartieron a tres, que devoraron en el acto, allí mismo.

    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )
      Entonces uno de los cabos desligóse de la cintura su látigo rematado en la punta por una porra de estaño y comenzó la azotaina, haciendo silbar su cuerda con fruición y hasta con entusiasmo.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )

      Tokorcunki ostentaba en la diestra su bastón de mando con puño de plata. Sobre el pecho traía cruzado el látigo, floreciente de cintas, y en sus espaldas descansaba el mango de chontacon incrustaciones del mismo metal.

    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )

      Los colonos, ante el repentino desastre, suspendieron el loco concierto de sus instrumentos; pero el señor Pantoja, ciego de cólera, dio otro espolazo al alazán, y metiéndose entre el grupo, púsose a esgrimir su duro látigo con fuerza colosal, repartiendo fustazos en la cara de los indios, que caían entre las patas del formidable bruto o escapaban chillando de dolor y conteniendo la sangre de sus heridas para no manchar la ropa nueva...

    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )
      Toma, pues, este látigo, que es mano del patrón, para castigar al perezoso y al insumiso; toma esta bocina para enviar tus órdenes a los últimos confines de nuestra heredad, y toma, por último, esta vara para que, como ella, nunca te doblegues y seas inflexible, pero sereno y justo.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )

      Y siempre midiéndoles en comida, cuidando de que se cocinase aparte para ellos, junto con la que se preparaba para el perro. Y la más pequeña falta, el descuido más ligero, lo pagaban sus lomos, sacudidos con crueldad por el látigo...

    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )
      El indio probó primero apartarlos con razones, pero como los ebrios no le obedeciesen, desciñóse el látigo que pendía de sus espaldas y comenzó a dispersarlos, cual perros de la vera de una carroña.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )

      — ¡Que se amuelen!... Pero veo que tú también les tienes miedo, y es mejor que yo mismo dé la orden... Dame mi látigo. Y tú —dirigiéndose a Aguirre—, coge tu fusil y ven conmigo; después iremos al lago.

      A García le regocijaban las escenas de violencia y siguió a su amigo. Tomaron la dirección del caserío, disperso a lo largo del río Colorado y en la falda suave del cerro.

    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )
      Lanzóse sobre el indio y le descargó el látigo en la cabeza, en las espaldas, donde caía, ciego de ira, en tanto que el hombrote, ocultando el rostro entre las manos, corría por el patio, bramando como un toro.
    • 1919 Arguedas, A. Raza [1988] Bo (CDH )
      Había cruzado su látigo de mando sobre las espaldas, y venía caviloso y con el ceño fruncido, pues traía la sospecha de alguna fechoría de los amos con la mujer de Agiali, porque los pescadores le habían referido algo de lo que pudieron ver de la lucha entre la pastora y sus agresores.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )
      Culebreábase más que los látigos, imploraba clemencia entre plañidos y hasta llegó a invocar el nombre de Alicia. Por eso, cuando le saltó la primera sangre, lo amenacé con tirárselo a los caribes.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )

      Había logrado lo que pretendía: buscar a Lucianito en otros gomales.»

      Don Clemente Silva enmudeció. Tocábase la frente con las manos estremecidas, como si aún sintiera en su rostro el culebreo del látigo infame. Y agregó después:

      — Amigos, esta pausa abarca dos años. De allí me picurié para La Chorrera.

    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )
      La desobediencia del colombiano no consiguió indultarla de los azotes, porque el turco feroz, con un látigo en cada mano, la llenó de sangre y contusiones. Gimoteando entre la despensa escribió un papel para su querido, que trabajaba en los siringales, y rogó a don Clemente que se lo entregara al destinatario, sin omitir detalle ninguno sobre la cobarde flagelación.
    • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )

      — ¿Arturo Cova igualarse a mí? ¿Cómo, de qué manera?

      — De ésta! —Y rapándole el látigo, le crucé el rostro.

      El Petardo salió corriendo, entre el ruido del impermeable, gritando que le prestaran una carabina. ¡Y no me mató!

      El Váquiro, la madona y mis compañeros acudieron a contenerme.

    • 1926 Arlt, R. Juguete rabioso [1993] Ar (CDH )
      Con un látigo que nunca abandonaba recorría rengueando de un lado a otro la fila de carros, para hacer guardar compostura a los caballos que por desaburrirse se mordisqueaban ferozmente.

      El Rengo además de cuidador, tenía sus cascabeles de ladrón, y siendo "macró"de afición no podía dejar de ser jugador de hábito. En substancia, era un pícaro afabilísimo, del cual se podía esperar cualquier favor y también alguna trastada.

    • 1926 Arlt, R. Juguete rabioso [1993] Ar (CDH )

      — Hay que vivir, che, date cuenta: la pieza diez mangos, el domingo le juego una redoblona a Su Majestad, Vasquito y La Adorada... y Su Majestad me mandó al brodo —mas reparando en dos vagos que estaban rondando con disimulo en torno de un carro al extremo de la fila, puso el grito en el cielo:

      — ¿Che, hijos de una gran puta, qué hacen ahí? —y enarbolando el látigo fue corriendo hacia el carro. Después de revisar cuidadosamente los arneses se volvió rezongando:

      — Estoy arreglado si me roban un cabezal o unas riendas. En los días lluviosos acostumbraba a pasar las mañanas en su compañía.

    • 1926 Arlt, R. Juguete rabioso [1993] Ar (CDH )

      Bajo la capota de un carro, el Rengo improvisaba estupendas poltronas con bolsas y cajones. Sabíase dónde estaba porque bajo el arco del toldo se escapaban nubes de humo. Para entretenerse, el Rengo cogía el mango de un látigo como si fuera una guitarra, entornaba los ojos, chupaba con más energía el cigarrillo y con voz arrastrada, a momentos hinchada de coraje, en otros doliente de voluptuosidad, cantaba [...].

    • 1926 Arlt, R. Juguete rabioso [1993] Ar (CDH )

      — Vení, Rengo, tomá —y él recogía grasa, huesos carnudos: de los verduleros, quien no le daba un repollo le daba patatas o cebollas, las hueveras un poco de manteca, las mondongueras un chirlo de hígado, y el Rengo jovial, con el sombrero inclinado sobre una oreja, el látigo a la espalda, y la bolsa en la mano, cruzaba soberbio como un rey ante los mercaderes, y hasta los más avaros y hasta los más viles no se atrevían a negarle una sobra, porque sabían que él podía perjudicarles en distintas formas.

    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )

      De plata era casi todo el trasterío de la mesa, cubiertos inclusive; los braseros pequeños, para encender el cigarro, y los grandes para prender el sahumerio; de plata las tazuelas, la palangana y jarra del lavabo; las palmatorias y los velones, y el bandejón para llevar los niños al bautismo; frasqueras y estribos, espuelas y mangos de látigo; de plata, de mucho peso y resistencia, ciertas vasijas, tan prosaicas como indispensables.

    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )
      Cada vez que la comida no le petaba, hacía sentar las negras a la mesa, y, látigo en mano, las obligaba a comerse todo el condumio. Mientras más llantos, más azotes. Por cierto que una vez casi despacha a la vieja Ubalda, del atracón que le hizo dar.
    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )

      No exageraban los vendidos africanos: ser esclavo de Doña Bárbara es una ganga: les da dos días libres por semana, buena alimentación, buen alojamiento, buena ropa y buenas medicinas. Cepo y látigo, nunca jamás; trato franco y cariñoso, siempre.

    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )
      Encumbrada en los lomos de su alazán, sobre aquel sillón, tan argentino, es la Marquesa. ¡Con qué garbo las enguantadas manos asen las riendas y el látigo! Casaquilla, ala de mosca, le ajusta el busto y le diseña las caderas, mientras el fundón ampuloso casi besa el suelo.
    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )

      En apeándose declara el Amito Martín, a la negrería de Feliciano, que Bibiana es su legítima esposa; que se han casado en secreto, porque Don Vicente se oponía y él es menor de edad; que, al cumplir los veintiún años, *divulgará su matrimonio; y que, para cualquier negro jetón que vaya a contar al pueblo que él y su mujercita están ahí, tiene sus puños prepotentes, su látigo, su pistola y su puñal. Los negros no le creen una palabra; pero, teniendo de hacerse los crédulos, rinden a la Amita Bibiana la pleitesía del caso.

    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )

      Paséase desatentado, lívido, trémulo; sáltale el ojo, el cabello revuela en mechones. Tira del bonete, arráncase los bíblicos disfraces y se queda en paños íntimos. Cuélase a la sala, ase un latigón de toro; póneselo bajo el brazo y sale. Toma el cuerno convocante y lo tañe con aliento de cíclope. El negrerío le cerca.

    • 1928 Carrasquilla, T. Marquesa Yolombó [1984] Co (CDH )

      Gasta botas a la rodilla, doble corbata de pañuelo negro, bajo un cuello alto, flojo y de orejas caídas; un fieltro, negro asimismo, de ala angosta y copa alta en forma cilíndrica; y, por complemento, un látigo delgado, con macizo mango de plata. También se nota en esta traza la austeridad británica y una distinción y pulcritud enteramente personales. Es figura que sugiere rango y educación. Sus maneras y su verbo los confirman.

    • 1930 Arconada, C. Turbina [1975] 61 Esp (CDH )
      Su padre iba detrás con un látigo, corriendo, gritando, dándolos latigazos en las espaldas. Ella, le decía a él: «¡Corre más, corre más, que nos mata!» Y el viento era tan contrario, tan enemigo, que detenía el coche, que no dejaba andar al caballo y parecía que estaba en complicidad con su padre para evitar la fuga.
    • 1931 Uslar Pietri, A. Lanzas [1993] 190 Ve (CDH )
      Sentía el aguijón de un poderoso deseo, reacción de su naturaleza viril ante aquel asalto de miseria, de arrasarlos, de sacar todos los esclavos a latigazos a la luz, purificarles la carne con hondas venas de látigo, redimirlos de la pobre carne hedionda a duros golpes, hacerlos morir a todos y prender fuego al cubil pestífero.
    • 1931 Uslar Pietri, A. Lanzas [1993] 190 Ve (CDH )
      No podía saberlo, pero era la reacción de su naturaleza, de su naturaleza fuerte y dominadora, que no podía soportar el contacto ni la presencia de las cosas vencidas y cobardes. No podía saber, siquiera, que existían; si llegaban a su alcance, su única reacción era destruirlas. Era fuerte y la vida lo justificaba. A terribles golpes de látigo...
    • 1931 Uslar Pietri, A. Lanzas [1993] 245 Ve (CDH )
      Al condenado lo puse yo encimita, hasta por consideración. Le eché látigo al caballo, un «muérgano» más flaco que un arpa, y me fui silbandito al lado del cuero que hacía bulla. ¡Y cuando salgo de la ciudad para afuera, siento que me agarran una canilla con una mano fría!... Yo no me atreví ni a ver para abajo del puro miedo. Pero, al fin, voy y veo al condenado del isleño, que, con los ojos peladotes, me tenía agarrada la canilla.
    • 1932 Reyles, C. Gaucho Florido [1969] Ur (CDH )

      Benjamín, aunque atufado por el madrugón del zorro, después de igualar se creyó seguro de la victoria y procuraba mantener el overo enterito para ganar por ligerezas sobre la raya, pero Bailique no cesaba de hostigarlo. Al llegar a las trescientas varas, éste castigó. Poco después, Benjamín hacía lo mismo. Pronto los corredores, las riendas entre los dientes, emplearon los dos látigos.

      — Aura te quiero ver, overito; ¿ande está el que asiguraba que venía al freno? Toma freno. Entregaron el rosquete los forasteros...

    • 1934 Storni, A. Mundo [1990] Ar (CDH )
      En la punta de un látigo, / mi corazón, / danza una danza / en tirabuzón; / en la punta de un látigo, / mi corazón. / En la punta de un triángulo, / mi corazón, / rebota por el césped / como balón; / un pie y otro / lo manda / a mi corazón. / Vertiginosamente, / sobre la vara / del chino / prestidigitador, / bola de oro y acero / gira que gira / mi corazón. /
    • 1934 Storni, A. Mundo [1990] 323 Ar (CDH )
      Ya por hilo de odio, / ya por hilo de amor, / trompo a siete colores / zumba mi corazón. / Remolinea el látigo, / sigue el balón, / no descansa / la vara ni el surtidor, / otra vuelta da el mundo. / gruñe zumbón; / pero, forzad la danza / de mi corazón. / De uno en otro picando / su rebote es mayor: / ¡atajadme! / que me alza / mi corazón.
    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] 152 Ve (CDH )
      Empalidecía rugiente la enorme bestia negra al restallar del látigo fulgurante que le azotaba los flancos. La selva alevosa que mató a Encarnación Damesano en la hora mejor de su alma, la selva embrujadora que había puesto el arma filuda en la diestra del hombre acosado para que se mutilara.
    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] 187 Ve (CDH )
      Y comenzó el baile, que todavía sería tormento para ella, aplicado por los hombres: la prueba del látigo. / Girando en torno a la guaricha, pintarrajeados de negro y de rojo y otra vez con gran algazara de cantos y gritos y provistos de bejucos de mamure, * cada hombre debía propinarle dos azotes y luego uno a sí mismo, acaso porque en culpas del amor dos terceras partes son de la mujer. /
    • 1935 Gallegos, R. Canaima [1935] 187 Ve (CDH )
      Sin embargo, a través de las lágrimas asomadas a sus ojos había miradas sonrientes cuando era Marcos quien aplicaba los azotes. / La prueba del látigo no duró mucho, pero el baile ya no terminaría en toda la noche. Ya la luna estaba en la mitad del cielo y la embriaguez se había apoderado de toda la indiada.
    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cu (CDH )

      Descolgó el pequeño látigo de la pared y estuvo mirando mucho tiempo la B, de turquesas; como si fuera ciega o como si no se fiara de sus ojos, pasaba y volvía a pasar la yema de sus dedos por las dos curvas de la letra inquietante.

      Restalló un latigazo sobre los cofres... Soltó el látigo, probó a abrir uno de ellos; el cerrojo no estaba corrido y pudo levantar sin mucho esfuerzo la tapa de caoba, que crujió brevemente en el silencio.

    • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cu (CDH )
      Sus nervudos mástiles empuñaban con impaciencia látigos de jarcias recién tejidas y banderolas de países lejanos. Ella había visto las vetas de la madera cruda saltar en nudos y cimbrear su espiga hacia las nubes.
    • 1936 García Lorca, F. Bernarda Alba [1991] Esp (CDH )

      BernardaAquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles *. /

    • 1938 Gorostiza, J. Muerte [1988] 82 Mx (CDH )
      [...] su aéreo lenguaje de colores, / que así se jacta del matiz estricto / en el humo aterrado de sus sienas / o en el sol de sus tibios bermellones; / él, que discurre en la ansiedad del labio / como una lenta rosa enamorada; / él, que cincela sus celos de paloma / y modula sus látigos feroces; / que salta en sus caídas / con un ruidoso síncope de espumas; / que prolonga el insomnio de su brasa / en las mustias cenizas del oído; / que oscuramente repta / e hinca enfurecido la palabra / de hiel, la tuerta frase de ponzoña; / él, que labra el amor del sacrificio / en columnas de ritmos espirales [...]. /
    • 1940 Cabral, M. Compadre Mon [2003] RD (CDH )
      Bajo la lluvia, y se le poner ronco / le tambores el pecho cuando lo atolondran / los truenos y los rayos. / Hablo ya de aquel niño que al cochero / con el seco relámpago del látigo / Le pronto enfurecía sonándolo y buscando / hacerle ramalazos a un polizón: mi apodo. /
    • 1940 Cabral, M. Compadre Mon [2003] RD (CDH )
      Camino que viaja solo. / Raíz de un árbol sin tierra. / Río seco.., pero ahora... / la culebra... Clave de las bailarinas. / Se trepa a la I de un palo. / Es peligrosa esta S / del cósmico abecedario. / Látigo sin mano y siempre / pegador y vagabundo, / como si ya, castigando, / aun lo estuviera usando / el primer odio del mundo.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )

      Inocencio sonrió y, haciendo restallar su látigo, empujó las vacas hacia el potrero. No le afectó el desdén de Augusto o, mejor dicho, lo recibió con gran benevolencia. "Ah, jóvenes, jóvenes... ah, vacas, vacas", murmuraba agitando el látigo y sin dar, como de costumbre, ningún golpe.

    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Desamarraba un chicote de cuero que tenía sujeto al basto trasero de la montura y hacía que el pastor se arrodillara. En esa gran altura, desde la cual se miraba hacía abajo los horizontes, el látigo parecía subir al cielo, para dar vuelta entre las nubes, rozando la comba azul y caer en las espaldas del padre.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Cuando se iba el caporal, la mujer la sobaba con yerbas. Y así, año tras año. De generación en generación, de padres a hijos, a lo largo del tiempo, los pastores heredaban la obligación, la miseria, el látigo, la inacabable deuda. ¿Huir? Lo hicieron en otro tiempo algunos, pero el hacendado los persiguió hasta encontrarlos.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Ramón, estimulado por la presencia de su benefactor, que miraba desde la puerta del escritorio, quiso dar prueba de su gratitud y cogió el látigo. Y el largo látigo de cuero ululó y estalló. Mardoqueo desgarró el aire con un clamoreante alarido; el látigo siguió cayendo entre quejidos cada vez más apagados hasta que por fin, en medio de un silencio que petrificaba todas las cosas, sólo se escuchó el ruido sordo de los golpes encarnizados e implacables. Cuando Mardoqueo fue libertado, rodó pesadamente por el suelo, cadavérico y sudoroso. De su espalda hinchada manaba una sangre negra.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Los rayos se sucedieron rasgando el espacio como flechas, como llamas, como hilos trémulos, como látigos, y también dibujando sus clásicos y poco frecuentes zigzags, para hundirse en la peñolería del lado de Muncha, en los picachos de El Alto o en la cima y cumbres inferiores del Rumi.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 259 Pe (CDH )
      Ellas se dolieron del látigo en otros tiempos y ahora temían perder su sitio en la comunidad. Paula esperaba que su marido tornara a la tierra y amara el surco y Casiana, la noche en que vio al Fiero en la caverna y luego a la cabeza de la cabalgata, dando órdenes, comprendió que ésa era su vida y que la tierra no lo reconquistaría más.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Cuando el comprador tiró de la soga, se resistió inquietamente, volteó hacia Augusto como invitándolo a intervenir y por fin, ante el chasquido del látigo, entregado a una dolorosa renuncia, partió con paso tardo y medroso.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )

      Eran esclavos del servicio de los caucheros. Los habían reducido por medio del fusilamiento y del látigo. Y he allí que ellos dejaban de cazar, de sembrar, de tejer, para poder cumplir con la obligación. Desde la mañana a la tarde del sábado llegaban, viniendo de todos los lados del territorio de la tribu, los hombres, las mujeres, los niños cargados de negras pelotas de caucho.

    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 299 Pe (CDH )
      Carmona y Augusto solían encontrar mujer por el bosque, entre las indias que buscaban, como ellos, el caucho. Pero no las había siempre y estaban laceradas por el látigo y de todos modos eran muy tristes. Carmona, a propósito, le contaba del tiempo en que estuvo con el gringo Mc Kenzie, misionero entre los aguarunas.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 302 Pe (CDH )
      Por lo demás, si se endeudó y perdió su libertad, por lo menos nunca fue flagelado como los otros peones ni se enfermó jamás y hasta parecía que iba a fugar con Carmona y el Chino. Pero nadie vive en la selva sin recibir su marca de látigo, bala, zarpa, víbora, flecha, caucho.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      No bien la muchacha se descuidaba de algo, la madrina tomaba el látigo y se le iba encima. La madrina decía, sonándole: "Te pego porque te quiero, te pego porque te quiero"... Hasta que un día la ahijada, en medio de sus ayes de dolor, le rogó: "Basta de amor, madrinita, basta de amor".
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] 348 Pe (CDH )
      Se sabe que las achupallas son unas pencas que arden produciendo detonaciones y chasquidos. El zorro preguntó por los ruidos y el conejo respondióle: "Son las pallas. Suenan los látigos de los 'diablos' y los cohetes". El zorro siguió moliendo y el conejo dijo: "Echaré sal al ají"... Simulando hacerlo cogió un poco de ají y lo arrojó a los ojos del zorro.
    • 1941 Mallea, E. Todo verdor perecerá [1969] 46 Ar (CDH )

      El médico había cobrado simpatía a este extraño que le llegó con una carta valiosa y que le ofreció de inmediato una gloria cinegética; cuando él se levantó para irse —agotados los tópicos usuales, la conversación se encontraba en el pozo sin fondo—, el doctor quiso llevarlo a la ciudad. Dijo que él iba a guiar y juntos subieron a la americana. Ágata, que recibió en plenos ojos aquella expresión de codicia obstinada, sintió, sin embargo, apretar la suya una mano evasiva. Él la miró desde la americana, y el médico hizo con el látigo un gesto de despedida. ¿Qué se llevaba aquel coche cuya capota negra vio al subir a la loma, achicarse y desaparecer? ¿Cómo puede la cercanía de un extraño que nos es indiferente, alentar, con todo, vagas preguntas, abrir las puertas de oscuras posibilidades, de posibilidades?

    • 1943 Fdz Flórez, W. Bosque animado [1997] Esp (CDH )

      Fiz Cotovelo conservaba sus tendencias de campesino; auguraba el tiempo, predecía la abundancia o mezquindad de las cosechas y le gustaba saber cuánto habían pagado por los bueyes los tratantes castellanos que aparecían en las ferias con sus sombreros anchos, sus blusones anudados sobre el vientre y la correa de un látigo por el cuello.

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )
      Los mendigos callaban y se rascaban las pulgas sin poder dormir, atentos a los pasos de los gendarmes que iban y venían por la plaza poco alumbrada y a los golpecitos de las armas de los centinelas, fantasma envueltos en ponchos a rayas, que en las ventanas de los cuarteles vecinos velaban en pie de guerra, como todas las noches, al cuidado del Presidente de la República, cuyo domicilio se ignoraba porque habitaba en las afueras de la ciudad muchas casas a la vez, cómo dormía porque se contaba que al lado de un teléfono con un látigo en la mano, y a qué hora, porque sus amigos aseguraban que no dormía nunca.
    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )
      Las mulas que tiraban de un tranvía se transformaban en la mujer de Lot y su inmovilidad irritaba a los tranvieros que, no contentos con romper en ellas sus látigos y apedrearlas, a veces, invitaban a los caballeros a hacer uso de sus armas.
    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )

      Las calles iban apareciendo en la claridad huidiza del alba entre tejados y campos que trascendían a frescura de abril? Por allí se descolgaban las mulas de la leche a todo correr, las orejas de los botijos de metal repiqueteando, perseguidas por el jadeo y el látigo del peón que las arreaba.

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] 257 Gu (CDH )

      Y ordenó al cochero que la llevara a la casa de campo del Presidente lo más pronto posible, mas su prisa era tal, su desesperada prisa, que a pesar de ir los caballos a todo escape, no cesaba de reclamar y reclamar al cochero que diera más rienda... Ya debía estar allí... Más rienda... Necesitaba salvar a su marido... Más rienda... más rienda... más rienda... Se apropió del látigo... Necesitaba salvar a su marido... Los caballos, fustigados con crueldad, apretaron la carrera... El látigo les quemaba las ancas... Salvar a su marido...

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] 257 Gu (CDH )
      El cochero le había arrebatado el látigo. No podía seguir así... Sí, sí, sí, sí... Que sí... que no... que sí... que no... que sí, que no... Pero ¿por qué no?... ¿Cómo no?... Que sí... que no... que sí... que no... Se arrancó los anillos, el prendedor, los aritos, la pulsera y se los echó al cochero en el bolsillo de la chaqueta, con tal que no detuviera el coche. Necesitaba salvar a su marido. Pero no llegaban... Llegar, llegar, llegar, pero no llegaban... Llegar, pedir y salvarlo, pero no llegaban...
    • 1947 Yáñez, A. Filo Agua [1992] Mx (CDH )
      Las espaldas del pueblo están desgarradas por el látigo de caciques brutales que se llaman Jefes Políticos. Los pueblos están exasperados bajo el imperio de estos tres caciquismos: el del monopolio, el judicial y el administrativo...
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] 774 Esp (CDH )
      En ella encontraréis amazonas de muslos de Diana, que podrán erguirse como diosas olímpicas en los jardines públicos, y atletas hercúleos moldeados en sus mallas negras; y domadores de fieras, vestidos como guerreros orientales y capaces de enarbolar el látigo simbólico en actitudes de eterno triunfo; y hombres serpientes, con colas de diablo, con escamas rojas, dignos de encarnar el espíritu demoníaco de la pobre humanidad [...].
    • 1948 Gmz Serna, R. Automoribundia [1948] Esp (CDH )
      No eran capaces de dar una coz porque obedecían a los códigos de la etiqueta, pero por si acaso pasábamos de largo y entrábamos en otras salas de los interminables armarios de las Caballerizas Reales, donde estaban los látigos envidiables y los báculos de oro para los postillones que se erguían sobre el estribo trasero de las carrozas.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )

      Entonces doña Carmen, que sentía ya una irresistible comezón en la lengua, se inclinó hacia sus dos vecinas y les confió algo increíble, sin duda, porque doña Consuelo se quedó con la boca abierta, como si no diese crédito a sus oídos.

      — ¿Él? —exclamó al fin doña Consuelo, mirando soslayadamente hacia el ataúd.

      — ¡Que Dios lo haya perdonado! —afirmó doña Carmen—. No era un mal bicho, como quien dice. Pero cuando a un hombre le da por la chupandina...

      — ¿Y con el mismo látigo? —preguntó aún doña Consuelo como anonadada.

      — Como a las yeguas del pisadero —rezongó doña Carmen—. ¡Lo vi con estos mismos ojos que ha de tragarse la tierra! Y no había caso de meterse, porque cuando estaba en copas era una furia y no respetaba ni a Cristo.

    • 1950 Alonso, D. Poesía española [1993] Esp (CDH )
      El lector de este libro sabe ya muy bien que, por lo que toca a la motivación fonética del signo, junto a las "voces expresivas", más o menos onomatopéyicas, que forman una parte considerable de nuestro léxico (zigzag, tictac, susurro, grito, foto, gárgara, látigo, estrépito, vértigo, etc.), hay que colocar los que llamaríamos "sintagmas expresivos": en ellos, voces, no especialmente expresivas o débilmente expresivas, refuerzan mutuamente su expresividad o la crean (como, por ejemplo, ocurre en el fenómeno conocido con el nombre de "aliteración").
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      / Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, / decidme: aquí fui castigado, / porque la joya no brilló o la tierra / no entregó a tiempo la piedra o el grano: / señaladme la piedra en que caísteis / y la madera en que os crucificaron, / encendedme los viejos pedernales, / las viejas lámparas, los látigos pegados / a través de los siglos en las llagas / y las hachas de brillo ensangrentado.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      / Las encomiendas sobre la tierra / sacudida, herida, incendiada, / el reparto de selva y agua / en los bolsillos, los Errázuriz / que llegan con su escudo de armas: / un látigo y una alpargata.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      La tierraandaba entre los mayorazgos / de doblón en doblón, desconocida, / pasta de apariciones y conventos, / hasta que toda la azul geografía / se dividió en haciendas y encomiendas. / Por el espacio muerto iba la llaga / del mestizo y el látigo / del chapetón y del negrero. / El criollo era un espectro desangrado / que recogía las migajas / hasta que con ellas reunidas / adquiría un pequeño título / pintado con letras doradas. /
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 78 Ch (CDH )
      / Se adjudicaron / haciendas, látigos, esclavos, / catecismos, comisarías, / cepos, conventillos, burdeles, / y a todo esto denominaron / santa cultura occidental.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      Pasaron los días de un siglo y siguieron las horas detrás de / tu exilio: / detrás de la selva enredada por mil telarañas de hierro: / detrás del silencio en que sólo caían los frutos podridos / sobre los pantanos, / las hojas, la lluvia desencadenada, la música del urutaú, / los pasos descalzos de los paraguayos entrando y saliendo / en el sol de la sombra, / la trenza del látigo, los cepos, los cuerpos roídos por / escarabajos.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 103 Ch (CDH )
      / —Canté en aquellos días contra el infierno, / contra las afiladas lenguas de la codicia, / contra el oro empapado en el tormento, / contra la mano que empuñaba el látigo, / contra los directores de tinieblas.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 107 Ch (CDH )
      [...] mientras Paul Robeson canta como la tierra / como el comienzo del mar y de la vida / canta sobre la crueldad y los avisos / de coca-cola canta para hermanos / de mundo a mundo entre los castigos / canta para los nuevos hijos para que / el hombre oiga y detenga su látigo / la mano cruel la mano que Lincoln abatiera / la mano que resurge como una blanca víbora / el viento pasa el viento sobre la tumba trae / conversaciones restos de juramentos algo / que llora sobre el mármol como una lluvia fina [...]. /
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 109 Ch (CDH )
      A veces cruza el rencor iracundo / pisoteando sembradas superficies / y un muerto cae en la copa del pueblo. / A veces vuelve el látigo enterrado / a silbar en el aire de la cúpula / y una gota de sangre como un pétalo / cae a la tierra y desciende al silencio. / Todo llega al fulgor inmaculado. / Los temblores minúsculos golpean / las puertas de cristal del escondido. / Toda lágrima toca su corriente. /
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      Cuando arreciaron los dolores / en la tierra, y los espinares desolados / fueron la herencia de los campesinos, / y como antaño, las rapaces / barbas ceremoniales, y los látigos, / entonces, flor y fuego galopando ... / Borrachita me voy / hacia la capital / se encabritó en el alba transitoria / la tierra sacudida de cuchillos, / el peón de sus amargas madrigueras / cayó como un elote desgranado / sobre la soledad vertiginosa.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      / Cada pueblo con sus dolores, / cada lucha con sus tormentos, / pero venid aquí a decirme / si entre los sanguinarios, / entre todos los desmandados / déspotas, coronados de odio, / con cetros de látigos verdes, / alguno fue como el de Chile? / Este traicionó pisoteando / sus promesas y sus sonrisas, / éste del asco hizo su cetro, / éste bailó sobre los dolores / de su pobre pueblo escupido.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      Qué luna como una culata ensangrentada, / qué ramaje de látigos, / qué luz atroz de párpado arrancado / te hacen gemir sin voz, sin movimiento, / rompen tu padecer sin voz, sin boca: / oh, cintura central, oh, paraíso / de llagas implacables.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      Aquellos negros que combatieron contigo, los / duros y sonrientes, mirad: / Han puesto una cruz ardiendo / frente a sus caseríos, / han colgado y quemado a tu hermano de sangre: / le hicieron combatiente, hoy le niegan / palabra y decisión: se juntan / de noche los verdugos / encapuchados, con la cruz y el látigo. / (Otra cosa / se oía en ultramar combatiendo.) / Un huésped imprevisto / como un viejo octopus roído, / inmenso, circundante, / se instaló en tu casa, soldadito: / la prensa destila el antiguo veneno, cultivado en Berlín. /
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      / Que venga Abraham, que hinche / su vieja levadura la tierra / dorada y verde de Illinois, / y levante el hacha en su pueblo / contra los nuevos esclavistas, / contra el látigo del esclavo, / contra el veneno de la imprenta, / contra la mercadería / sangrienta que quieren vender.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      / Capitanes y príncipes / vivían sobre el húmedo estertor / de agonizantes lámparas, desangrando / la vida de los pobres artesanos, / y entre garras y látigos, más alto / era la concesión, el europeo, / el norteamericano del petróleo, / fortificando templos de aluminio, / arando sobre la piel desamparada, / estableciendo nuevos sacrificios de sangre.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 360 Ch (CDH )
      Pero notuve la bondad muerta en las calles. / Rechacé su acueducto purulento / y no toqué su mar contaminado. / Extraje el bien como un metal, cavando / más allá de los ojos que mordían, / y entre las cicatrices fue creciendo / mi corazón nacido en las espadas. / No salí desbocado, descargando / tierra o puñal entre los hombres. / No era / mi oficio el de la herida o el veneno. / No sujeté el inerme en ataduras / que le cruzaran látigos helados, / no fui a la plaza a buscar enemigos / acechando con mano enmascarada: / no hice más que crecer con mis raíces, / y el suelo que extendió mi arboladura / descifró los gusanos que yacían. / Vino a morderme Lunes y le di algunas hojas. / Vino a insultarme Martes y me quedé dormido. / Llegó Miércoles luego con dientes iracundos. / Yo lo dejé pasar construyendo raíces. /
    • 1952 Casaccia, G. Babosa [1991] Py (CDH )

      Tendían sus manitas unidas hacia él y lo llamaban pa-í. Trazó una vaga señal de la cruz en el aire con la mano en que llevaba el látigo. Se le oprimió el corazón de tristeza al ver esos chicuelos desnutridos y esos ranchos de aspecto africano, con sus techos de paja y sin paredes, que lo ponían con crudeza frente a la realidad de su existencia.

    • 1952 Cáceres Lara, V. "Humus" [1995] Cuentos Ho (CDH )
      Lo hizo pausadamente, ("Una noche serena y escura), parsimoniosamente, (cuando en silencio me "distes" tu mano"), descubriéndole a medias sus encantos maravillosos, y al ponerse el camisón ("las estrellas, el sol y la luna —son testigos que "fuistes"mi amada"), como para flagelarlo con un látigo de cruel coquetería, se volvió súbitamente hacia él para que viera cómo la tela le dibujaba el doble y prodigioso milagro de sus pechos, crespos de lujuria y de anhelo.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] 23 Gu (CDH )
      Rociaban ruido de espuelas, de látigos, de salivazos. Las dos raíces blancas teñían el líquido ambarino del guacal que tenía en las manos el hombre del festín subterráneo. El hombre no vio el reflejo de las raíces blancas y al beber su contenido, palideció, gesticuló, se tiró al suelo, pataleó, sintiendo que las tripas se le hacían pedazos, espumante la boca, morada la lengua, fijos los ojos, las uñas casi negras en los dedos amarillos de luna.
    • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Gu (CDH )
      Las ocho letras de la palabra Sicambro lo sacudían de arriba abajo, igual que el látigo del domador a la fiera acorralada. En el vivir cotidiano olvidaba su pasado, mas al conjuro de la palabra Sicambro, sentía la boca llena de amargor dulce de vómito, recordando que él mismo se condenó a pasar sus últimos días en aquel sitio en que sólo se podía vivir como castigo [...].
    • 1953 VV. AA. Palabra Cristo [1960] Esp (CDH )

      La humanidad no obedeció más que en parte muy escasa. Y restalló el látigo divino una y otra vez: la guerra de 1914; el comunismo y la lucha interior de las clases; la última conflagración... María repite su mensaje apremiante en Fátima: «Haced penitencia».

    • 1955 Cortázar, J. Trad Memorias Adriano [1982] Ar (CDH )
      Me venían a la mente analogías extraídas de otras ocupaciones: pensaba en el médico ambulante que cura a las gentes de puerta en puerta, en el obrero que acude a reparar una calzada o a soldar una cañería de agua, en el capataz que corre de un extremo a otro del banco de los navíos, alentando a los remeros pero empleando lo menos posible el látigo. Y hoy, mientras desde las terrazas de la Villa observo a los esclavos que podan las ramas o escardan los arriates, pienso sobre todo en el sabio ir y venir del jardinero.
    • 1958 Arguedas, J. M. Ríos Profundos [1986] Pe (CDH )

      — ¡Entonces los malditos del Colegio se acabaron! —exclamó Antero—. Mejor, hoy verás a Alcira. Abancay también está en silencio. Pero dicen que en todas las haciendas hablan de doña Felipa; que tienen miedo. Dicen que si vuelve con los chunchos y prende fuego a las haciendas, los "colonos"pueden escapar e irse al bando de la chichera.

      — ¿Los colonos? ¡No van, "Markask'a"; no van!

      — En mi hacienda hay poquitos —me dijo—. Y siempre les echan látigo. Mi madre sufre por ellos; pero mi padre tiene que cumplir. En las haciendas grandes los amarran a los pisonayes de los patios o los cuelgan por las manos desde una rama, y los zurran. Hay que zurrarlos.

    • 1958 Carpentier, A. Guerra [1970] Cu (CDH )
      Perro estuvo por arrojarse sobre él siguiendo una consigna lanzada de madrugada, en medio de un gran revuelo de látigos, allá donde había calderos y literas de paja. Pero arriba, no se sabía dónde, proseguía la pelea de machos.
    • 1958 Carpentier, A. Guerra [1970] Cu (CDH )
      Allá abajo había demasiados látigos, demasiadas cadenas, para quienes regresaban arrepentidos. Ya no olía a hembra. Pero tampoco olía a negro. Ahora, Perro estaba mucho más atento al olor a blanco, olor a peligro.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] Mx (CDH )
      Cuando veo a mi tía Lorenza atada a su nostalgia, creyendo todavía que Don Porfirio va a resucitar y a correr con látigo a los bandidos y al peladaje... Cuando todos podrían aprovechar, como yo, esta necesidad de prestigio, de barniz aristocrático, de los nuevos peces gordos.
    • 1958 Fuentes, C. Región [1968] 375 Mx (CDH )
      En el sexo, un hormigueo de ritmo desigual pugnaba por ascender al cerebro de Federico. Sus manos se apretaron como si cada una empuñara un látigo, hasta que las venas comenzaron a pulsar en desorden, apresurando la sangre por todo el cuerpo laso y, a la vez, inconscientemente rígido y expectante. Pensó levantarse y encender la luz.
    • 1959 Arreola, J. J. Bestiario [1972] Mx (CDH )

      El que sacó de la leonera el guante de Doña Juana; Don Quijote que mantiene a raya dos fieras con pura grandeza de alma; Androcles sereno y sin retórica (el león ya no se acordaba de la espina); los mártires cristianos que se metieron por la fuerza en las fauces hambrientas, y el Vizconde de los Asilos que estropeó un espectáculo circense al poner un sandwichen la boca del Rey de la Selva sin látigo y sin silla plegadiza, han hecho del oficio de domador uno de los más desprestigiados en nuestros días.

    • 1950-1959 Paz, O. Laberinto soledad [1993] Mx (CDH )

      Por una parte, ya sea Jehová, Dios Creador, o Zeus, rey de la creación, regulador cósmico, el Padre encarna el poder genérico, origen de la vida; por la otra, es el principio anterior, el Uno, de donde todo nace y adonde todo desemboca. Pero, además, es el dueño del rayo y del látigo, el tirano y el ogro devorador de la vida.

    • 1960 Roa Bastos, A. Hijo hombre [1977] Py (CDH )

      Lo volvieron a tumbar. Entonces se quedó quieto, de bruces, sobre la tierra colorada, hasta que vinieron los guardias de la jefatura y lo manearon con el látigo del teyú-ruguai.

      Por entre la gente arracimada en las ventanillas y los que se habían reunido en el andén, lo vimos alejarse entre los guardias, alto, encorvado, con las manos atadas a la espalda.

    • 1960 Roa Bastos, A. Hijo hombre [1977] Py (CDH )

      El cantar bilingüe y anónimo hablaba de esos hombres que trabajaban bajo el látigo todos los días del año y descansaban no más que el Viernes Santo, como descolgados también ellos un solo día de su cruz pero sin resurrección de gloria como el Otro, porque esos cristos descalzos y oscuros morían de verdad irredentos, olvidados.

    • 1960 Roa Bastos, A. Hijo hombre [1977] Py (CDH )
      Los repuntadores probaban a levantarlos a punta de látigo, pero el vómito negro o la ponzoña de la ñandurié era más fuerte que ellos. Los dejaban entonces, pero con un poco de plomo en la cabeza, para que se quedaran bien quietos y no se hicieran los vivos, así de entrada.
    • 1960 Roa Bastos, A. Hijo hombre [1977] Py (CDH )

      Lo apodaban a sus espaldas Juan Kurusú, o Kurusú, simplemente, porque era eso: la sombra de la cruz en que penaban los peones. Y también porque la punta del látigo de Chaparro sabía vibrar rápida y mortal como la víbora de la cruz.

    • 1961 Gironella, J. M. Muertos [1989] Esp (CDH )
      Hablaba como Antonio Casal, aunque llevando en la oreja, en vez de algodón, un papelito con los puntos de la Falange. «Yo estoy aquí, bailando de frío y soportando a esos barbianes —señaló a dos falangistas que asomaban la cabeza por la puerta— para ver si a base de Sindicatos Verticales y de látigo acabamos con la siesta nacional.» «Esta guerra es la consecuencia de tanto hablar.
    • 1961 Sábato, E. Héroes [1986] 105 Ar (CDH )
      Y fíjese bien que le estoy hablando de estos teóricos anarquistas, porque al menos ésos no predican la dictadura del proletariado, como los comunistas. ¿Puede usted imaginarse un horror como el de un gobierno dictatorial? Ahí tiene el ejemplo de Rusia. Millones de esclavos que trabajan bajo el látigo. La libertad, amigo, es sagrada, es uno de los grandes valores que debemos salvar, cueste lo que cueste.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] 47 Mx (CDH )
      Una sola nave, enorme, correrá hacia el altar de hojarasca dorada, sombría opulencia de rostros enmascarados, lúgubre y festivo rezo, siempre apremiado, de esta libertad, la única concedida, de decorar un templo y llenarlo del sobresalto tranquilo, de la resignación esculpida, del horror al vacío, a los tiempos muertos, de quienes prolongaban la morosidad deliberada del trabajo libre, los instantes excepcionales de autonomía en el color y la forma, lejos de ese mundo exterior de látigos y herrojos y viruelas.
    • 1962 Fuentes, C. Muerte Artemio Cruz [1962] Mx (CDH )

      Eres el mismo que subió con nosotros a la capital; el mismo que creyó que nuestro poder era una excusa para gastarlo con las mujeres y los tragos y no una razón para ahondarlo y hacerlo más fuerte y usarlo como un látigo; el mismo que creyó que nuestro poder había pasado sin costo a él y que por eso creyó que podía permanecer allá arriba, sin nuestro sostén, cuando nosotros tuvimos que bajar de nuevo a esta tierra caliente, a esta fuente de todo, a este infierno del que subimos y al que teníamos que caer otra vez...

    • 1962 Mujica Láinez, M. Bomarzo [1996] 108 Ar (CDH )
      Retaban las pirámides con fulgir de epidermis negras, bronceadas y ocres, estiradas sobre los músculos, con fosforecer de ojos y de dientes, con airones de crines, de rodetes, de plumas, e Hipólito, que de tanto en tanto azotaba al aire con el látigo, me iba diciendo de dónde procedían sus servidores y explicando sus virtudes.
    • 1962 Vargas Llosa, M. Ciudad perros [1997] Pe (CDH )

      Debía ser de una de las últimas secciones, porque era pequeño. Estaba con el rostro desfigurado por el miedo y, apenas calló la voz, se vino contra él, ladrando y echando espuma por la boca y de pronto el Esclavo sintió en el hombro un mordisco de perro rabioso y entonces todo su cuerpo reaccionó y mientras ladraba y mordía, tenía la certeza de que su piel se había cubierto de una pelambre dura, que su boca era un hocico puntiagudo y que, sobre su lomo, su cola chasqueaba como un látigo.

    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] Ar (CDH )
      Por fin supe hallar un término de conciliación, / puede dejar de leer, un poco como no se puede dejar de dormir o de mear, servidumbres / combinando mi cómoda libertad con el hospitalario deseo de mi pariente; y / o látigos o babas.
    • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] 311 Ar (CDH )
      Puede ser que haya un reino milenario, pero si alguna vez llegamos a él, si somos él, ya no se llamará así. Hasta no quitarle al tiempo su látigo de historia, hasta no acabar con la hinchazón de tantos hasta, seguiremos tomando la belleza por un fin, la paz por un desiderátum, siempre de este lado de la puerta donde en realidad no siempre se está mal, donde mucha gente encuentra una vida satisfactoria, perfumes agradables, buenos sueldos, literatura de alta calidad, sonido estereofónico, y por qué entonces inquietarse si probablemente el mundo es finito, la historia se acerca al punto óptimo, la raza humana sale de la edad media para ingresar en la era cibernética.
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] 378 Esp (CDH )
      Sin embargo / en este mismo ámbito de calcinada tierra cielo remoto imposibles / pájaros luz obsesiva / durante el reino de los Veinticinco Años de Paz reconocidos y / celebrados ya hoy por todos los bienpensantes del mundo / hombres armados habían golpeado a compatriotas indefensos con / látigos fustas bastones se habían cebado en ellos con sus culatas / correas botas fusiles / hombres cuyo único delito fuera defender con las armas el gobierno / legal cumplir con su juramento de fidelidad a la República [...]. /
    • 1966 Goytisolo, J. Señas identidad [1996] 383 Esp (CDH )
      Te lo habían contado siendo niño y entonces lo creíste / obligado a liberar los esclavos por decreto del Gobierno de la Colonia / el bisabuelo había reunido a sus negros en el batey del ingenio y con / lágrimas en los ojos / puesto que les quería / los proclamó libres / seres dolientes como los otros / sin protección superior alguna / abandonados al destino cruel / sin dueño / sin señor / sin amparo / y al escucharle / los negros lloraron a su vez / porque el bisabuelo era bueno / no empleaba el látigo / les daba de comer / les protegía / y a su manera / rústica y primitiva / silvestre / ellos / los negros / también lo amaban / pero todo era mentira / su protección / el alimento / el pretendido amor que les unía / el dolor de la separación [...]. /
    • 1969 Vargas Llosa, M. Conversación [1996] 448 Pe (CDH )

      — No está mal, señora —me estás matando a fuego lento, clavándome alfileres en los ojos, despellejándome con las uñas: la desnudó, amarró, acuclilló y pidió el látigo—. Y, además, en dólares. ¿Cuánto hay aquí? ¿Mil, dos mil?

      — No tengo más en efectivo, no tenemos más —dijo la mujer—. Podemos firmarle un documento, lo que usted diga.

      — Dígame francamente lo que ocurre y así podremos entendernos —dijo él—. Conozco a Ferrito hace años, señora. Usted no está haciendo esto por el asunto de Espina. Hábleme con franqueza. ¿Cuál es el problema?

    • 1969 Vargas Llosa, M. Conversación [1996] Pe (CDH )

      Hizo chicotear la cadena como un domador su látigo, y el de los brazaletes que estaba más cerca soltó el palo y cayó al suelo agarrándose la cara.

    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 59 Esp (CDH )

      [...] ruegos nocturnos, plegarias secretas trazadas por mano apurada y furtiva: con lápiz, pluma, bolígrafo o navaja: al dios desconocido que invocara san Pablo durante el célebre sermón de Atenas: que no los escucha o, si los escucha, no los satisface: pues se repiten, idénticos, sin distinción de latitudes ni climas, en esos imprescindibles templos tan propicios al recogimiento y la meditación: busco mujer temperamental de a diez por noche: o: flic 40 ans bien monté cherche jeune homme discret et vicieux avec chambre: o: I fuck all girls from 7 to 75: o: njab nnicq Kulchi nsa: o el más sibilino y ambiguo enunciado cabalmente ante ti: con los niños el látigo es necesario: en el límite de la humedad invasora que se pierde, y nace en las anfractuosidades de la gruta [...].

    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 165 Esp (CDH )

      [...] añadiendo la confesión sacramental, la visita a una iglesia y las preces por las intenciones del Papa: momentos después, humillándose, recoge un estuche en forma alargada y extrae de él el látigo con que diariamente se castiga: la autoflagelación se operará con la reglamentada exactitud de una ceremonia: a cada golpe, las exclamaciones piadosas arrecian y, juntamente, la erección musical de un ritmo negro que mana con fuerza y a sacudidas y parece alcanzar el paroxismo mediante porfiadas contracciones musculares [...].

    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 165 Esp (CDH )

      [...] el ludimiento manual no te basta cuando le arrebatas el látigo y golpeas tú, el foco centrará su atención en el triángulo de raso situado a la altura de los ijares y la voz amena y convincente del locutor te invitará a ti y al público ahí reunido a una inolvidable, instructiva excursión por las honduras, recovecos y escondrijos del Bastión Teológico [...].

    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 170 Esp (CDH )
      [...] engendrados del deleite del sueño y del sudor espumoso de la sustancia humana que, del cuello inferior al hueco superior, recorren la masa de horror, de ponzoña y de asco entre paredes de tejido muscular ornadas de una fauna submarina dúctil e inquietante, cuerpos globosos, frutos estrellados, espinas córneas, cabezas rodeadas de brazos con ventosas, articuladas antenas con movimientos de látigo, y tú, sin arredrarte, arrojarás un panal de miel a la triple boca hambrienta y voraz de Cerbero [...].
    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] Esp (CDH )
      [...] y orgullosamente te sustraerás de él y de sus dominios lucífugos e, iluminado de nuevo por el foco multicolor, te ensañarás con el látigo en el cuerpo ensangrentado de la doncella y atormentarás sus sentidos con barroca e hiperbólica crueldad [...].
    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 225 Esp (CDH )
      [...] pero, ahora, las huellas del látigo señalan vergonzosamente su espalda y el veneno que la serpiente inyecta empieza a minar su salud [...].
    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 225 Esp (CDH )
      [...] rubio desdén fluido de la sierpe y danza volandera del látigo hasta el día en que la santa madre descubre por fin el robo y el niño viene a verte aterrado [...].
    • 1970 Goytisolo, J. Reivindicación [1973] 226 Esp (CDH )
      [...] desdén fluido, danza del látigo, críptica intrusión reptante [...].
    • 1970 Rivarola Matto, J. B. Yvypóra [2003] Py (CDH )
      Coceaba a dos pastas, a lo mula. Mordía al primer descuido al apretarle la cincha. Giraba sobre sí mismo para esquivar la montada, galopaba al punto de pisarle el estribo. Bellaqueaba con cualquier pretexto. Fingía asustarse de su sombra pero era muy capaz de tumbar novillos a pechazos, de atropellar espinos persiguiendo avestruces. Era forzoso domarla de nuevo cada día a fuerza de tirones, látigo y espolazos. Mas éstos nomás eran encantos de manceba arisca. Miguelí la amaba.
    • 1970 Rivarola Matto, J. B. Yvypóra [2003] Py (CDH )

      Miguelí descolgó el terrible látigo de piel de tapir. Don Rosendo se puso de pie, lo miró a los ojos, para adentro, como buscando algo. Si era el miedo no le iba a dar el gusto de encontrar.

      Los azotazos cayeron medidos, estudiados, por las nalgas, la espalda, las canillas, hiriendo en lo más sensible con la maestría de cabo de los palos en círculo. El dolor quemante, insufrible, endureció los músculos encaramados al grito. Hasta que de súbito cesaron y el dolor quedó latiendo

    • 1970 Rivarola Matto, J. B. Yvypóra [2003] Py (CDH )

      Quizá eso sea verdad alguna vez, en un mundo vegetariano. Por ahora la violencia es muchas veces necesaria, inevitable, pero debemos redimirnos con el odio a la violencia. Ella me acompañó toda la vida. Anduve siempre con el fusil, el sable, el ganado o el látigo. Hoy me doy cuenta de que, por eso mismo, fue mi vida una continua renuncia a lo mejor de mí mismo, como fue la historia de mi patria.

    • 1970 Rivarola Matto, J. B. Yvypóra [2003] Py (CDH )

      Salió con la intención de llamarla para que hiciera unos mates. Pero, al verla, sintió una vergüenza inexplicable y se encaminó hacia la tranquera cuidando de eludir a la mujer que, como una bruja, parecía pedirle al viento un látigo para azotar al mundo.

    • 1970 Rivarola Matto, J. B. Yvypóra [2003] Py (CDH )

      MBOI-YAGUÁ: Víbora perro. Pertenece a la mitología.

      MBOPÍ: Murciélago.

      MBOREVÍ: Anta, tapir. Látigo fabricado del cuero del mismo animal.

      MBORIAJÚ-RYGUATÁ: «Pobre satisfecho». Campesino dio.

      MITÁ: Muchacho; mitaí: niño; mitaí-paraguay: chicuelo de Asunción.

    • 1972 García Hortelano, J. Mary Tribune [1999] 287 Esp (CDH )
      A mayor novedad, de los lóbulos de Mary pendían unas bolas color naranja, que me golpeaban, como látigo de dos colas, en la nuca y las mejillas, en relación al grado de efusividad. Decidí la discusión del tema viviendas separadas. En la boca me burbujeaban pecas, cremas, ungüentos y una intemperante afición por la dicha.
    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] 272 Esp (CDH )
      Comenzaba entonces la larga operación secreta por la que don Acisclo recuperaba a aquellas desmandadas para la Castidad y la Música, operación compleja, duradera, pues comprendía graves ayunos con que debilitar la carne y disciplinas para castigarla: todas las tardes, don Acisclo se veía en la dolorosa necesidad de inspeccionar las espaldas de las monjas, identificar y contar los cardenales, y azotarlas él mismo con el arco del violín a guisa de látigo cuando se mostraban remolonas o intentaban alguna suerte de impostura.
    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] 273 Esp (CDH )
      Subido al podio, pasaban por su lado las penitentes, desnudas de cintura para arriba: de una en una y con las cabezas gachas. El látigo, destinado a funciones de armonía, cruzaba sus espaldas, ¡zas, zas!, dejaba en ellas una cruz escarlata, sangrante a veces, después morada, y a otra cosa.
    • 1972 Torrente Ballester, G. Saga/Fuga [1995] 536 Esp (CDH )
      La cual llegó un poco retrasada, con barullo de cascabeles y restallidos de látigo. Bajó el primero un señor sospechoso, inmediatamente catalogado como agente secreto de Villasanta o quién sabe si del Gobierno Central: por indicación nuestra, fue vigilado, pero resultó ser un cura excomulgado que se creía perseguido y no paraba en ninguna parte.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] 160 Ec (CDH )
      El Miembro, entonces, se enfurecía. Empezaba a azotarla, hasta que cayese medio muerta. A veces no se contentaba con su metamorfosis en látigo. Se le enrollaba en los pies. Y la levantaba, amenazando con golpearla contra las paredes.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] 189 Ec (CDH )
      El corazón se le volvía dogal. Y ya no era dueña de sí misma. El zorro cantante lo sabía. Actuaba domador. En lugar de rienda, látigo y espuelas, usaba sus lánguidas actitudes musicales y, a poco, la mujer no sólo perdonábalo sino que, sumisa, inclinaba la cerviz y soportaba todo.
    • 1973 Aguilera Malta, D. Secuestro [1973] Ec (CDH )

      Ésta se balanceó un poco. Tomó impulso y se lanzó contra los barrotes. Por entre estos, accionó las manos, tratando vanamente de alcanzarlos. Ante su impotencia para agredirlos, les hizo cuanta mala seña le fue dable. Los otros, instintivamente, se retiraron. Él increpó, con una voz de látigo, a su ex-cabalgadura humana.

    • 1974 Sábato, E. Abaddón [1983] Ar (CDH )
      Lo veía bastante bien llegando en su sulky, bajando con su látigo, con el gran cinto ajustado por debajo de su enorme vientre, en camiseta y blusa corralera, sudando, congestionado, con el chamberguito negro echado hacia la nuca, con alpargatas bordadas manchadas de bosta.

      Se daba por vencido?

      No sabía. Si no era el reloj de tres tapas, no sabía.

    • 1975 Mendoza, E. Caso Savolta [1994] Esp (CDH )

      El cochero me dijo que subiera. En el interior del landó había un hombre despatarrado, con capa y chistera.

      —Suba tranquilo, ése ni se entera —dijo el hombre del pescante señalando a su amo con el látigo.

      Subí y deposité a María Coral en el asiento delantero, ocupando yo el del señor dormido, al que aparté sin contemplaciones: el caso requería decisión. Apenas me hube sentado, el cochero arreó a los caballos y el landó partió a la carrera. El señor abrió los ojos y los fijó en mi narizota de cartón.

    • 1975 Umbral, F. Mortal y rosa [1995] Esp (CDH )
      Por galerías innecesarias, por cavidades húmedas, por domingos sin suerte, busco una y otra vez el cuerpo blanco y lírico, la mujer delgada que azota como un látigo de amor, y a veces, cuando caigo desalentado en cubos de madrugada, cuando desespero sonriente en camas de hojalata, surge, reclamada por mi soledad, la criatura de senos invisibles, de grupa musical, que se somete en el amor con la docilidad primaveral de las ciervas o las yeguas enfermas.
    • 1976 Revilla, B. Guatemala: Terremoto pobres [1976] Gu (CDH )

      El conformismo, como la proliferación de la violencia y los matones, son dos patologías extendidas en Guatemala debido a una serie de condicionamientos socioeconómicos que han degradado una naturaleza básicamente no violenta.

      Guatemala, pueblo experimentado en el dolor, en los golpes, en el hambre, en látigos de tiranos y látigo de la naturaleza, parece en ocasiones indolente, como si les diera lo mismo morir o vivir.

    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )

      Tan distinto de aquel otro que saltaba desde el balcón de una casa hasta un árbol y de allí al lomo de un caballo para huir perseguido por centenares de guardias armados. Aquel hombre que con una espada combatía solo contra innumerables enemigos y que con un largo látigo golpeaba en un punto fijo a diez o veinte pasos.

      Todo ese mundo era ajeno. Una visión en blanco y negro en una pantalla.

    • 1976 Uslar Pietri, A. Oficio difuntos [1976] Ve (CDH )
      A la vista de las mulas cargadas, con ellas, con la voz, con el látigo, con el grito. Si las mulas se quedan solas, se dispersan o se desbarrancan. Había que llevarlas, sin descuidarlas un momento, en aquel viaje que no terminaba nunca.
    • 1977 Hnz Norman, I. Novela criolla [1977] PR (CDH )

      Cuadro sombrío e impresionante, en cuya atmósfera de claroscuros la historia gana en riqueza interior. A la manada de esclavos se les sigue en todas sus faenas cotidianas desde la mañana hasta la noche, en sus horas de trabajo y en sus horas de recreo: en el trapiche, en la casa de calderas, en los secadores, en el corte de caña en el cañaveral, antes de la Oración a la orilla del río, a la Oración en la ahilación; sin olvidar las cuadrillas que debían velar hasta las doce y las que les reemplazan hasta el Avemaría, en las fornallas de las calderas en que se elabora el azúcar, siempre envueltos en el estallido del látigo.

    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 319 Mx (CDH )
      ¿Cuando todas esas palabras que ya nunca podrás decir: los juramentos célebres, los discursos que iban a conmover a las multitudes nómadas, las frases de cadencias infinitas con las que ibas a sondear el corazón de tus amantes y que se hicieron pedazos con el látigo del monosílabo cuando aprendiste a balbucear tu ternura, cuando todas esas palabras, te digo, están aún vivas en tu cerebro, tu pálido cerebro color hortensia, y bullen en el fondo, devorándose unas a otras [...] ?
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] 361 Mx (CDH )
      Se fue a los parques a la hora en que los jardineros vapuleaban el pasto con látigos niquelados, y compró manzanas almibaradas para convidar a una niñera rubia. Esperó a que las colegialas de la Benito Juárez y la Secundaria 18 salieran de clases, y les silbó piropos que las hacían enrojecer de las pantorrillas para arriba.
    • 1977 Paso, F. Palinuro [1982] Mx (CDH )

      Scaramouche:¡Noticias! ¡Noticias! ¡Los paracaidistas lanzaron una fuerte calabaza contra la puerta centenaria de la Preparatoria de San Ildefonso!

      (Entra La-Muerte-Rica, con su dentadura de oro macizo y su esqueleto color de rosa con incrustaciones de jade, su chistera de seda tornasol, sus polainas color crema, su larguísima boquilla de ámbar y su látigo de esmeraldas.)

      La-Muerte-Rica:¡Yo les compro todos los periódicos! (se los compra. Pierrot y Scaramouche salen, felices, contando su dinero.)

    • 1977 Viezzer, M. Si permiten [1980] Bo (CDH )
      Por ejemplo, en La Paz, cuando había un sector de la clase trabajadora que reclamaba algo, las "barzolas" les salían enfrente utilizando navajas, cortaplumas, látigos, y atacaban a la gente que se reunía en manifestación de protesta contra las malas medidas adoptadas por el gobierno. En el parlamento también se paraban y si alguien hablaba en contra del mnr, las "barzolas" allí estaban con tomates y otras cosas para tirarles y hacerles callar.
    • 1981 Veloz Maggiolo, M. Sombra Castañeda [2005] RD (CDH )

      Fue entonces cuando Miguel puso su mano en el pliego de papel rayado y se dibujaron en él caminos, bohíos llenos de iguanas maceradas en ají montesino, canoas llenas de personas navegando en la mar embravecida, mujeres pariendo niños antes de tiempo y hombres con látigos grandes y guadañas cortando cabezas: ¡Era su firma!

    • 1981 Veloz Maggiolo, M. Sombra Castañeda [2005] RD (CDH )
      Pronto habrá de embravecerse la mar y se oirán, en el conuco en donde maduran los guayabos, las voces tristes de las opias, lamentándose, y el sonido cruel de numerosas cadenas que parecen moverse junto al río, mientras se percibe un látigo duro, tenebroso, que corta lonjas de carne cada vez que aterriza sobre el liso territorio de las espaldas mojadas por la brisa salitrosa.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )
      [...] son unos caballos que al principio parecen tener la mitad del cuerpo de sirenas, como los equinos anfibios de las fuentes erigidas a Neptuno, porque de tanto en tanto, en el curso del cuarto de legua que atraviesan, emergen, chorreantes, relinchantes y caracoleantes, y se cree entrever sus aletas natatorias, pero que después, cuando el agua ya no los cubre, recuperan su traza frugal y positiva, melancólicamente antimitológica, de jamelgos con mataduras obedientes al látigo y al vozarrón.
    • 1982 Mujica Láinez, M. Escarabajo [1993] Ar (CDH )

      Pero al improviso, a manera de un látigo que me persiguiese aún dentro del agua, el vocablo ultrajante —«jettatore, jettatore»— resonaba sólo para mí, en el ilimitado mutismo del contorno, y recomenzaba a amargarme el veneno del furor.

      ¿Cómo? —argüía yo en balde— ¡Jettatore un escarabajo sagrado! ¡Italiano imbécil! ¿Por ventura a los de lapislázuli no se nos receta para la neuralgia? ¿Y a los de amatista para las intoxicaciones y para conjurar el granizo y las langostas?

    • 1983 Cortázar, J. Reunión [1983] 209 Ar (CDH )
      [...] una respiración anhelosa y tener que decirle porque eso sí tenía que decírselo, antes del fuego y del sueño tenía que decírselo, Lina, no es por agradecimiento que lo haces, verdad?, y las manos perdidas en su espalda subiendo como látigo a su cara, a su garganta, apretándolo furiosas, inofensivas, dulcísimas y furiosas, chiquitas y rabiosamente hincadas, casi un sollozo, un quejido de protesta y negación, una rabia también en la voz [...].
    • 1975-1988 Istarú, A. Estación Fiebre [1991] CR (CDH )
      No está sentado a la derecha. / No me prohíbe ni me arrasa ni me encierra. / No tuvo un látigo, no sabe de la cuerda. / No prende al negro. / No sucumben sus pies en unas botas. / No juzgaría a aquel gorrión innecesario. / No lo humilla el viaje a la cebolla. / No puede hacer su flor bajo el tirano. /
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Ella pareció dar una brusca orden, porque de improviso se sobresaltó el cochero que haraganeaba en el pescante y, agitando el látigo, hizo arrancar a los caballos. Se apartó el desconocido de la portezuela y, balanceando el bastón, alejóse rápidamente por la dirección opuesta.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Chasqueó el cochero su látigo mientras los dos aburridos pencos se ponían en movimiento sin demasiado entusiasmo. Los soldaditos seguían en la esquina de Postas, pero al teniente no se le veía por ninguna parte.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )

      Las sombrías callejuelas desfilaban desiertas, al otro lado de la ventanilla del simón; en ellas sólo resonaban los cascos del caballo junto con algún chasquido del látigo del cochero.

    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )
      Sacudió el estoque como un látigo, escuchando complacido el amenazador siseo de la hoja al cortar el aire; sin duda sus enemigos también lo escuchaban, y aquel sonido les aconsejaba prudencia; lo que para el maestro de armas suponía algunos segundos más de vida.
    • 1988 Pz-Reverte, A. Maestro esgrima [1995] Esp (CDH )

      El chiquillo echó a correr junto a un ómnibus que pasaba cargado de sudorosos pasajeros; ahuyentado por el látigo del conductor, regresó junto a su madre sorbiéndose ruidosamente los mocos.

    • 1988 Rojo, J. A. Hotel Madrid [1988] Bo (CDH )

      Paraíso, en cambio, conservan un poco las distancias y construyen frágiles composiciones que pueden contemplarse desde el otro lado. Más caídos, también, a la melancolía, menos duros.

      Kaka de Luxe adoptan siempre la primera persona. Como para ceder sitio a un rato de arrogancia y provocar. Y no se cortan un pelo para conseguirlo. En «la tentación»sacan un látigo y, más tarde, se proclaman peligro social por tocar culos y romper cristales. El público es tonto, subnormal, incluso, y la guitarra chirriante.

    • 1988 Rojo, J. A. Hotel Madrid [1988] Bo (CDH )
      Sin cascos de caballos salvajes, sin látigos construidos con púas, sin lanzas ni arcabuces: a puro pelo. Siniestro Total son así: «veni, vidi, vinci». Y se acabó.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      La sugestión de su propia imagen ideal, donde se veía con traje de explorador, un látigo en la mano y una pistola en la cintura, era tan fuerte y verosímil, que no se paraba a preguntarse por la viabilidad de sus planes, y le preocupaban más las mordeduras de las serpientes venenosas que su escasa aptitud para las matemáticas.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )
      Se vio dirigiendo en plena selva amazónica la construcción de un puente colgante, vestido conforme al maniquí pero con cartuchera al cinto y un látigo de piel de hipopótamo reatado al hombro. Se vio en el café cantando la habanera, rodeado de jóvenes y gente ilustre, entre la que reconoció al filósofo de los dientes de oro y el cráneo de plata. Entonces abrió los ojos y no sintió vergüenza ni amargura.
    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] Esp (CDH )

      Una embestida mundial de cabrones tendría efectos parejos al de una guerra atómica. Cambiaría el curso de la Historia, como ocurrió con otras grandes sectas, la masonería o el socialismo. Mire esto —y sacó un pequeño látigo con puntas de plomo—. ¿Se imagina? ¿Qué ejército habría mayor que el nuestro? ¡El Ejército coronado!

    • 1989 Landero, L. Juegos [1993] 293 Esp (CDH )
      Y añadió: «Y a la alcahueta Merlina le dices que le voy a arrancar la lengua con unas tenazas para un gato que tengo». Y me enseñó algunas cosas: una navaja de afeitar, un cortafrío, una porra, un látigo y no sé qué más. «Con todo esto, os voy a merendar a los tres», dijo. Pero yo me mantuve firme. Contesté que no me asustaba con aquello, y que desde luego no iba a hablar. Creo humildemente que me comporté como un hombre.
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] 210 Ve (CDH )
      Las olas saltaban sobre la borda y llenaban el buco. Los galeotes remaban con el agua al pecho. «Sería triste terminar así.» Llevaban días de rodar en el mar desatado. Cerca se veían las costas de Italia y no lejos debía estar Nápoles. Soldados y remeros imploraban sus Santos, promesas de peregrinaciones y penitencias. «No es a Nápoles, sino al infierno que vamos.» Restallaba el látigo sobre los lomos de los galeotes.
    • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )

      Nunca le pareció la navegación más lenta, ni los días más largos. Todas las velas desplegadas, los remos a todo empuje, los gritos y los látigos de los cómitres parecían lograr poco. «Cada día que pasa es ayuda para el Turco.»Ofrecía premios y halagos a los bogas.

    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )

      La llamada Ava Taurel les pregunta a los hombres que la frecuentan / Soft bondage?Hard bondage?Ligaduras pesadas o livianas? Cuero? Cadenas?

      Le gusta usar ropa interior de mujer? Tacos altos? / Prefiere el mucho dolor, poco dolor? Látigo? Asfixia?

      Esto se lo va explicando a Roberta, que ha caído de visita. Roberta escucha desprendida de sí, desapegada. Roberta convertida en oreja.

    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )
      Tengo que pedirle ayuda a Ava, pensó, que venga con el látigo o lo que sea que usa para dominarlos. Aunque el látigo, quién sabe, quizá yo también podría usarlo, alguna vez, puede ser útil, pensó, pero no hoy. Hoy usar guante de seda con el que sufre.
    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )
      Siempre soñé con hacer chasquear un látigo —quiso revolear el cinturón pero casi tumba una estatuilla de biscuit a la que de todos modos le faltaba un brazo.
    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )
      Siguiendo el ejemplo de Bill se sacó la ropa pero después no supo qué ponerse. Rápido, el chaleco de lentejuelas que había elegido para él, rápido un mantón de Manila alrededor de la cintura como un sarong. Domadora española, digamos. Olé! Así me gusta, gritó Bill y saltó sobre el mostrador. Látigo, látigo, gritó Bill, seguro de que ella no se iba a animar a darle demasiado al látigo, de todos modos inútil entre tanto chirimbolo. Y Roberta feliz, muerta de risa, sólo con ganas de fustigar el piso para hacer bailar a Bill, para meterle un poquitito de miedo. Azotar la madera y que él salte al ritmo de ella.
    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] 462 Ar (CDH )
      Ava está con un esclavo, le está dando su merecido, le contesta la gorda con la más dulce de las voces. Pero Ava guardó mis manuscritos, ella sabe, me dijeron que podía venir a buscarlos. ¿El señor es escritor?, qué bien, acá se le van a ocurrir muchas ideas, las ideas a veces necesitan de una buena tunda; a veces las ideas sólo afloran con el látigo o mejor con la vara de mimbre.
    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )
      Entre los pechos de Baby Jane, en sus sobacos, sumergido en sus adiposidades y repliegues y zonas húmedas, se había sentido protegido. Allí sólo acechaban peligros de cartón: látigos y jaulas y varas de mimbre y agujas y aros de oprimir testículos y clips para pezones pero hasta ahí llegamos.
    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )
      Juguetes, adornos para el árbol, cajas de música, velas rojas y verdes, serpentinas, y en medio de tanta sonriente placidez, uno que vende látigos de cuero trenzado, largos como colas de lagartija.
    • 1991 Valenzuela, L. Novela negra [2004] Ar (CDH )

      La tal Sandy le sonrió a Roberta con timidez, bajando un poco los ojos. Estaba desnuda bajo un vestido de novia de delicado encaje transparente, tenía los pechos al aire, una coronita de azares y unos 75 años, a juzgar por las flacas flaccideces. Su novio pertenecía a la barrita del cuero: torso descubierto y látigo al cinto.

      — Son tan simples —le susurró Ava al oído, conmovida, mientras internaba a Roberta por ese infierno casero.

      ¿Por qué ahora?, se preguntó Roberta mientras ponía cara para saludar a la gente que Ava le iba presentando.

    • 1992 Belli, G. Mujer habitada [1995] Ni (CDH )
      No el abandono, el miedo a que los seres amados desaparecieran tragados por un oscuro destino; esta soledad era tan sólo la espera del nacimiento: Sus compañeros, en algún lugar, se prepararían para desatar el látigo de los sin voz, los expulsados del paraíso y hasta de sus míseros asentamientos. No la habían abandonado, se repitió. Era ella la que alimentaba esas nociones descorazonadas.
    • 1992 Posse, A. Atardecer caminante [1992] Ar (CDH )
      Amadís fue llevado a trabajar a una finca costera, en tierras que fueron de los quevenes, al servicio de un tal Mendizábal que vivía rodeado de perros y recorría las plantaciones látigo en mano. En el juego de barajas perdió finalmente su fortuna y vendió a sus indios, entre ellos a Amadís.
    • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] Py (CDH )
      Tomó entonces un látigo y la empezó a azotar hasta que se le durmieron los brazos en medio de los aullidos de dolor y de humillación con los que se desgañitaba la muchacha indígena. Finalmente ésta se sometió en apariencia y se comportó, a partir de ese momento, como las más experimentadas mujeres de las mancebías de Saona. Su entrega fue total cuando le reveló su nombre secreto, Araguarí, el que le habían dado según las tradiciones taínas.
    • 1994 Boullosa, C. Duerme [1994] Mx (CDH )
      Para indicar a los indios que han de hacerse a un lado, azotan su látigo de un lado al otro, sin cuidarse de golpearnos como a reses. Ni a sus caballos golpean así. Consigo esquivar un latigazo, tropiezo por hacerlo con otra india, una mujer ya vieja, que camina con dificultad, y a la que detengo para que no caiga por mi peso.
    • 1995 Adoum, J. E. Ciudad sin ángel [1995] Ec (CDH )

      Él lo había leído ayer: "Johannesburgo, 13.– Un sudafricano negro de 60 años fue asesinado a golpes por un grupo de blancos que no pudo soportar que el perro del occiso se hubiera apareado con la perra de una pareja de blancos, informó hoy un periódico sudafricano. El diario The Starconsignó que ocho blancos golpearon salvaje y reiteradamente al occiso en la cabeza, la espalda y la ingle con el mango de un pico, barras de hierro y un látigo, en un incidente que se registró en una granja. (Reuter)."

    • 1995 Britton, R. M. No pertenezco [1995] 90 Pa (CDH )
      Claro está, que por sus largas ausencias, ella no podía controlar la crueldad de los mayordomos, que no eran timoratos en usar el látigo, si así les parecía indicado. Pero se cuidaban bien de no hacerlo cuando los dueños estaban veraneando en la hacienda.
    • 1995 Villena, L. A. Burdel Byron [1995] 152 Esp (CDH )
      Me dije (tuve ese lado estúpido con algunos hombres, el Lord fue el primero) que no lo sabía ni debía saberlo. Byron era una prolongación —una imagen— de lo que yo hubiese deseado ser. Era el látigo con el que mi mirada, tan a menudo, quería azotar el mundo. Me iría quedando sin dinero, poco a poco, hasta tener que retornar a Inglaterra.
    • 1996 Pitol, S. Arte fuga [1997] Mx (CDH )

      De pronto, el hombre lanzó un aullido terrible, amedrentador. Al oírlo, la mujer se echó a llorar acongojadamente. En otros momentos era ella quien gritaba, se convertía de golpe en trueno, en látigo, en tormenta implacable, y él se revolcaba en el suelo, lloraba, balbuceaba, imploraba.

    • 1998 Gamboa, S. Páginas vuelta [1998] Co (CDH )

      Apagan las luces y comienzan a pasar la publicidad en diapositivas. Luego el documental de la ufa y enseguida las propagandas.

      — Espíela usté. Yo vine a ver la película Jaime piensa que nadie se escapa del látigo, de la cruz que la vida nos cuelga en la espalda. «Se jodió el filme», piensa triste.

      — Está bien linda, ¿no? —Fer no para de mirar hacia abajo.

    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] 194 CR (CDH )
      Los verdugos ahorcan a Gilles, quien todavía no deja de hablar, en tanto que los padres de familia fustigan con el látigo las espaldas de sus hijos. Las marcas deben ser grandes y profundas. No se debe permitir que desaparezcan pronto.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] CR (CDH )

      Supongo que ni los hombres ni los dioses, porque ahora que puedo decirlo sin temor a represalias, creo que los númenes, en su afán de hacer justicia, cometieron una injusticia mayor. ¿Para qué crearme como látigo contra otros si con cada latigazo yo iba a sufrir lo mismo que los castigados? Nadie jamás se preocupó por lo que fuera a sentir yo.

    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] CR (CDH )
      El amo pide su caballo blanco a lo que el escudero le responde con evasivas. El jinete amenaza con pegarle hasta que el escudero dice que el caballo tuvo un pequeño problema en su última batalla. El señor se enfurece y golpea a su sirviente con un látigo de algodón. El escudero entonces suplica clemencia y sale corriendo a traer el caballo.
    • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] CR (CDH )

      Muchos se incorporan a ayudar y en tres o cuatro minutos los doscientos niños quedan desnudos de la cintura para arriba. Se reparte rápidamente los látigos en tanto que Gilles empieza a hablar. Su discurso es sonoro pero el fuerte rugir del viento de octubre y el redoble continuo de los tambores ahogan sus palabras.

    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad cosas [2002] Ar (CDH )

      Ya lo dije antes, creo: la fiesta como especie. La fiesta como bestia indomable que no supo, ni sabe, ni sabrá de riendas o bozales. Óiganla rugir como yo la oigo. Escúchenla moverse en la oscuridad mientras la distraigo y la contengo como un domador que se escuda detrás de un látigo y una silla.

    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad cosas [2002] Ar (CDH )
      Es ahí cuando suspiro aliviado y hago restallar mi látigo sobre los bueyes con mayor alegría y regreso a casa.

      No se lo conté a Carlos Norberto Lombroso pero sí a un escritor cuyo nombre, por obvia elegancia y comprensible prudencia, prefiero omitir.

    • 1998-2002 Fresán, R. Velocidad cosas [2002] Ar (CDH )
      «Vos, el tipo de los muertitos... Andáte ya al archivo y traé las fotos del puente de Brooklyn», dijo con voz lenta y, al mismo tiempo, palabras que se movían como el látigo de una serpiente de esas que impresionan poco pero muerden una sola vez y alcanza y sobra.
    • 2002 García Márquez, G. Vivir [2002] Co (CDH )
      Recuerdo el tufo de fango del puerto al amanecer, el coche de un caballo cuyo auriga espantaba con su látigo a los maleteros que trataban de subirse en el pescante en las calles desoladas y polvorientas. Recuerdo las paredes ocres y las maderas verdes de puertas y ventanas de la casa de maternidad donde nació la niña, y el fuerte aire de medicina que se respiraba en el cuarto.
    • 2002 Mtz Salguero, J. Combate místico [2002] Bo (CDH )

      Sin saber cómo, se encontró en un inmenso campo cuadrado que tenía el cielo como techo; carecía de montañas y allí brillaba un sol esplendoroso. Todo tenía colores vivos. "Estamos en un punto del tiempo donde se revive la historia", le dijo la voz. Pudo ver cómo se movían los hombres construyendo enormes edificios bajo el peso del látigo, mientras más allá, otros se esforzaban en destruirlos con ayuda del fuego. Una imagen alada, que tan pronto era blanca y tan pronto negra, se movía dando voces de mando.

    • 2002 Paz Soldán. E. Materia deseo [2002] 137 Bo (CDH )

      Hablé con amigos de papá como si estuviera realmente interesado en escribir el dichoso libro; especulé con Berkeley(las salamandras no me habían conducido a nada); leí y trabajé en el manuscrito de Villa; Latin American Affairsme enloqueció con la crisis peruana y con la paraguaya, país del que menos sabía y del que más improvisaba, sobre todo cosas positivas debido al recuerdo de una paraguaya que conocí fugazmente y con la cual había tenido por un par de meses una intensa relación vía email, de esas que incluyen fantasías de látigos y pañuelos; y acompañé a mi tío y disfruté de los crucigramas y del avance del diccionario, ya instalado en la red gracias a Caro.

    • 2002 Paz Soldán. E. Materia deseo [2002] Bo (CDH )
      Después de ver los diversos grupos de gays y lesbianas desfilando en atuendos coloridos, todavía impresionados por una asociación de camioneros bisexuales y otra de sadomasoquistas —las mujeres con látigos, los hombres con las espaldas llenas de hematomas—, fuimos a una discoteca en la que había dos baños, uno para hombres y otro para hombres.
    • 2005 Iwasaki, F. Neguijón Pe (CDH )
      O descorchaba la muela de golpe o el alambre de plata saltaría por la bóveda de la boca como un látigo de mil navajas. Resignado a no trincar ningún neguijón, el maestro Gregorio se inclinó al oído de Tortajada y le susurró con voz estropajosa: «Rece vuesa merced, como rezó aquella vez en Sevilla, que está de Dios que hoy convoquemos de nuevo a los milagros».
    • 2010 ASALE Dicc americanismos (NTLLE)
      látigo. [...] m. Pe; Pa, rur. Azote de tiras de cuero trenzadas con el que se aplica un castigo físico a niños por faltas consideradas graves.
    • 2011 Ayalá, B. Alta hora noche ES (CORPES)
      Antes de partir lancé una mirada a la habitación, para asegurarme de no haber dejado algo fuera de la heladera, dentro del desorden todo estaba en orden. Mis pasos en dirección de la puerta se escucharon en algún lugar de mi interior como el látigo de un verdugo que golpea a su víctima mientras la conduce hacia la tarima de la guillotina.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Azote largo, delgado y flexible, de cuero, cuerda u otra materia, con que se aviva y castiga especialmente a las caballerías.
    • 2022 Cortés, I. "Indiana Jones cuelga látigo" [09-12-2022] El Heraldo de Aragón (Zaragoza) Esp (HD)
      "No creo en la magia, pero a lo largo de mi vida he visto cosas que no puedo explicar, y mi conclusión es que no importa tanto lo que creas, sino la intensidad con la que lo hagas", señala Jones. Y vemos al héroe del látigo y el sombrero sobre el vagón de un tren, apresado, a caballo en una fiesta multitudinaria o en unas lóbregas catacumbas.
    1. s. Se usa en expresiones comparativas para ponderar la delgadez, flexibilidad, intensidad, precisión, sonoridad, vehemencia o velocidad de algo o alguien.
      docs. (1899-1995) 16 ejemplos:
      • 1899 Picón-Febres, G. Sargento Felipe [2003] Ve (CDH )

        Impulsada por el viento, en el acto la llama tomó cuerpo sobre la seca paja, y chirriadora, amenazante, horriblemente luminosa, se levantó como inmensa pirámide de oro, restallando como un látigo, inundando los espacios de humo espeso, lanzando como un árbol pirotécnico ramilletes de chispas encarnadas, rugiendo sordamente al sentirse fustigada por las ráfagas nocturnas, y despidiendo entorno suyo rojiza claridad.

      • 1995 Contreras, G. Nadador [1995] 141 Ch (CDH )
        El dueño del restaurante, un viejo flaco hasta la inmaterialidad y cuya pierna derecha rengueaba como un látigo, al parecer la conocía. Se acercó hasta la mesa. ¿Era ella la hijita de Aníbal Rodillo, la que había vivido en Europa? Bibi asintió con sus largas pestañas negras.
      • 1899 Picón-Febres, G. Sargento Felipe [2003] Ve (CDH )

        Impulsada por el viento, en el acto la llama tomó cuerpo sobre la seca paja, y chirriadora, amenazante, horriblemente luminosa, se levantó como inmensa pirámide de oro, restallando como un látigo, inundando los espacios de humo espeso, lanzando como un árbol pirotécnico ramilletes de chispas encarnadas, rugiendo sordamente al sentirse fustigada por las ráfagas nocturnas, y despidiendo entorno suyo rojiza claridad.

      • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cu (CDH )

        Es como amante viejo que no quiere comprenderlo, que se está allí, obstinado, un poco atónito, esperando todavía...

        (La sonrisa de Bárbara hiende el aire como un látigo fino... Afuera, las gaviotas huyen por el cielo nublado.)

      • 1944 Casona, A. Dama [1996] Esp (CDH )

        AbueloEs la peor de las angustias. Sientes que el rayo está levantado en el aire como un látigo. Si te quedas quieto, lo tienes encima; si echas a correr, es la señal para que te alcance. No puedes hacer nada más que esperar lo invisible, conteniendo el aliento... ¡Y un miedo animal se te va metiendo en la carne, frío y temblando, como el morro de un caballo!

      • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] Ar (CDH )
        Maltratada de absoluto durante esa noche, [...] abierta a una porosidad de espacio que late y se expande, sus primeras palabras de este lado tenían que azotarla como látigos, y su vuelta al borde de la cama, imagen de una consternación progresiva que busca neutralizarse con sonrisas y una vaga esperanza, dejó particularmente satisfecho a Oliveira.
      • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )

        Se arrepiente: va a parecerles un cualquiera y es Roncone, Salvatore. Pero el efecto de su grito es fascinante: el ecuador de la pantalla se multiplica en serpientes agilísimas y oscilaciones como látigos. Valerio sonríe satisfecho:

        — ¿Ha visto? Su voz.

      • 1995 Contreras, G. Nadador [1995] 141 Ch (CDH )
        El dueño del restaurante, un viejo flaco hasta la inmaterialidad y cuya pierna derecha rengueaba como un látigo, al parecer la conocía. Se acercó hasta la mesa. ¿Era ella la hijita de Aníbal Rodillo, la que había vivido en Europa? Bibi asintió con sus largas pestañas negras.
      • 1899 Picón-Febres, G. Sargento Felipe [2003] Ve (CDH )

        Impulsada por el viento, en el acto la llama tomó cuerpo sobre la seca paja, y chirriadora, amenazante, horriblemente luminosa, se levantó como inmensa pirámide de oro, restallando como un látigo, inundando los espacios de humo espeso, lanzando como un árbol pirotécnico ramilletes de chispas encarnadas, rugiendo sordamente al sentirse fustigada por las ráfagas nocturnas, y despidiendo entorno suyo rojiza claridad.

      • 1935 Loynaz, D. M. Jardín [1992] Cu (CDH )

        Es como amante viejo que no quiere comprenderlo, que se está allí, obstinado, un poco atónito, esperando todavía...

        (La sonrisa de Bárbara hiende el aire como un látigo fino... Afuera, las gaviotas huyen por el cielo nublado.)

      • 1944 Casona, A. Dama [1996] Esp (CDH )

        AbueloEs la peor de las angustias. Sientes que el rayo está levantado en el aire como un látigo. Si te quedas quieto, lo tienes encima; si echas a correr, es la señal para que te alcance. No puedes hacer nada más que esperar lo invisible, conteniendo el aliento... ¡Y un miedo animal se te va metiendo en la carne, frío y temblando, como el morro de un caballo!

      • 1930-1948 Asturias, M. Á. Leyendas Guatemala [1977] 29 Gu (CDH )

        El reptil sin cabeza dejaba la hojarasca sagrada de las hostias y enfilaba hacia él. Reptó bajo sus pies como la sangre negra de un animal muerto, y de pronto, cuando iba a tomar la luz, saltó con cascabeles de agua que fluye libre y ligera a enroscarse como látigo en la candela, que hizo llorar hasta consumirse por el alma del que con ella se apagaba para siempre.

      • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
        Delgada tierra como un látigo, / calentada como un tormento, / tu paso en Honduras, tu sangre / en Santo Domingo, de noche, / tus ojos desde Nicaragua / me tocan, me llaman, me exigen, / y por la tierra americana / toco las puertas para hablar / toco las lenguas amarradas, / levanto las cortinas, hundo / la mano en la sangre [...]. /
      • 1949-1953 Asturias, M. Á. Hombres maíz [1992] Gu (CDH )
        Cuatro días con sus noches pasó en la oscurana. * Hasta el trece día en que Chigüichón lo sacó al corredor, mediando la tarde. En el sosegado sol que va cayendo, medroso, triste, largo como un látigo, mirujeaba las cosas en su húmedo lustre de superficies que no conocía y que le parecieron tan graciosas.
      • 1955 Quiroga, E. Careta [1955] Esp (CDH )

        Se detuvo para aspirar hondamente. Los labios le abrasaban. Silencio... Solo aquel coche largo, oscuro, apagado, frente a una verja de entrada. No se veía un guardia, ni una pareja en la penumbra, ni ningún trasnochador. Nadie, salvo Agustín y él.

        Sentía pena por Agustín. Era aguda como un estilete, la pena. «Tú es como si fuera yo...»Ganas de llorar. Apretó las manos dentro de los bolsillos, reteniendo los sollozos.

        Vacío, vapuleado. Bien se podía decir, hoy. Nada quedaba, todo por el suelo arrastrado, pisoteado. No quedaba nada en pie, ni de Flavia ni de nadie. (Quizá Ignacia, quizá Felisa, la lengua como un látigo:

        — Tú, quédate con Moisés.)

        Valiente la muchacha y dura.

        «Quédate con Moisés»le hubiese hecho feliz unas horas antes. Ya no.

      • 1963 Cortázar, J. Rayuela [1991] Ar (CDH )
        Maltratada de absoluto durante esa noche, [...] abierta a una porosidad de espacio que late y se expande, sus primeras palabras de este lado tenían que azotarla como látigos, y su vuelta al borde de la cama, imagen de una consternación progresiva que busca neutralizarse con sonrisas y una vaga esperanza, dejó particularmente satisfecho a Oliveira.
      • 1945-1964 Cortázar, J. Final juego [1995] Ar (CDH )

        Sin volver a mirar hacia la ventana, oí la voz de Funes: "Por lo que más quieras te pido que..."y la de Robirosa, cortándola como un látigo: "Esto ya no se arregla con palabras, che". Usted golpeó amablemente las manos, invitándonos a sentarnos cerca del fuego, y le quitó la revista a Barrios que se empeñaba en admirar una página particularmente atractiva.

      • 1945-1964 Cortázar, J. Final juego [1995] Ar (CDH )

        Gritó de nuevo sofocadamente, casi no podía abrir la boca, tenía las mandíbulas agarrotadas y a la vez como si fueran de goma y se abrieran lentamente, con un esfuerzo interminable. El chirriar de los cerrojos lo sacudió como un látigo. Convulso, retorciéndose, luchó por zafarse de las cuerdas que se le hundían en la carne.

      • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Ch (CDH )
        Esta lluvia fría del sur de América no tiene las rachas impulsivas de la lluvia caliente que cae como un látigo y pasa dejando el cielo azul. Por el contrario, la lluvia austral tiene paciencia y continúa, sin término, cayendo desde el cielo gris.
      • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Ch (CDH )

        El ofidio era una especie negra de la temible pollongha, o víbora de Russell, de mortífero poder. Tomaba el sol entre las hierbas sobre una cañería blanca de la que se destacaba como un látigo en la nieve.

      • 1985 Sampedro, J. L. Sonrisa etrusca [1995] Esp (CDH )

        Se arrepiente: va a parecerles un cualquiera y es Roncone, Salvatore. Pero el efecto de su grito es fascinante: el ecuador de la pantalla se multiplica en serpientes agilísimas y oscilaciones como látigos. Valerio sonríe satisfecho:

        — ¿Ha visto? Su voz.

      • 1992 Roa Bastos, A. Vigilia Almirante [1992] Py (CDH )

        — Los peces de este Mar Tenebroso deben de hablar en idiomas muy extraños, parecidos a gentes que se mueven y hablaran al revés, como si recordaran. Aquí le traigo un pez golondrino que acaba de saltar a bordo. Vea, Señor. Un pececillo de hermosa cabeza en forma de látigo. La boca, los ojos y los dientes los tiene en la cola. Lo vi volar sobre la borda hacia atrás, como los pájaros...

      • 1993 Ferré, R. Batalla vírgenes [1993] PR (CDH )
        La melena rubia le nimbaba la cabeza y llevaba el torso calzado dentro de un corsé tan apretado como un látigo de seda negra. El chofer prendió la radio y la canción de Madonna, grabada en tape, resonó a todo volumen por las ventanas abiertas.
      • 1995 Contreras, G. Nadador [1995] 141 Ch (CDH )
        El dueño del restaurante, un viejo flaco hasta la inmaterialidad y cuya pierna derecha rengueaba como un látigo, al parecer la conocía. Se acercó hasta la mesa. ¿Era ella la hijita de Aníbal Rodillo, la que había vivido en Europa? Bibi asintió con sus largas pestañas negras.
    2. s. En ocasiones, en un complemento con a.
      docs. (1924-2023) 4 ejemplos:
      • 1924 Rivera, J. E. Vorágine [1995] Co (CDH )

        — No, compañero, ni se lo sueñe. Quizás algunos podrían marcharse, pero pagando, y no tienen medios. No saben el por dónde, el cómo, ni el cuándo. «Mañana mismo.»¡Ese es un adverbio que suena bien! ¿Y el saldo y la embarcación y el camino y las guarniciones? Salir de aquí por quedar allá, no es negocio que pague los gastos, muy menos hoy que los intereses sólo se abonan a látigo y sangre.

        — ¡Yo me olvidaba de esa verdad! ¡Me voy a hablarle al Visitador!

      • 1990 Uslar Pietri, A. Visita tiempo [1993] Ve (CDH )

        Lo más presente era la chusma, aquel montón de cabezas rapadas y torsos desnudos atados al banco por la muñeca o por el tobillo. Cuerpos, alimentos y defecaciones se mezclaban. Hablaban entre sí y miraban de reojo hacia los cómitres que ahora descansaban, sin dejar de vigilar. Se iniciaban pleitos y a látigo los ponían en paz. Otros dormían en el remiche, entre los pies y las horruras de los otros. Los pocos buenas boyas, sin cadenas, podían ponerse de pie, moverse y acercarse al fogón en busca de alguna sobra.

      • 2016 Restrepo, L. "Susanas" Pecado Co (CORPES)
        Seleccionaron a cinco de nuestras hijas y a cinco de nuestros hijos, o serían cinco y cinco de nuestras nietas y nietos, y ante nuestros ojos impotentes, ante la inutilidad de nuestros ruegos y lágrimas, los desnudaron de la cintura para arriba, los ataron a los postes de la luz en la plaza pública y los molieron a látigo hasta derrengarlos. Como castigo ejemplarizante, según anunciaron
      • 2023 Benavente, C. "Diccionarios" [16-02-2023] La Razón (La Paz) Bo (HD)
        Violento, violenta. Que usa la violencia o es propenso a fomentar conflictos. Dentro de esta definición de diccionario podemos poner también a miembros de la Unión Juvenil Cruceñista que supuestamente intentaban evitar el ingreso de una columna de campesinos en La Guardia y destrozaron el Comando Policial del municipio, dañaron seis coches patrulla que dejaron con marcas de bala. O sea, había por lo menos una persona armada. Esta definición también le abre las puertas al Subgobernador de la Chiquitanía que, torso descubierto, gorrito de machito, movimientos de caporal, agredió a látigo a mujeres ayoreas a quienes insultó con evidentes muestras de racismo.
    1. s. m. Con los modificadores de nueve colas o de siete colas, para referirse al instrumento de suplicio formado por un mango con siete o nueve cuerdas o correas anudadas.
      docs. (1872-2022) 14 ejemplos:
      • 1872 Anónimo "Noticias Estranjeras" [05-01-1872] Diario de Córdoba de Comercio, Industria, Administración, Noticias y Avisos (Córdoba) Esp (HD)
        No pueden leerse sin dolorosa emocion los pormenores que refiere en El Gaulois un testigo ocular de una ejecucion en Inglaterra. El reo se llama William Terry, y su crímen fué haber esperado á una mujer en el hueco de una puerta en Lóndres, á las nueve de la noche, y haber intentado estrangularla con las manos. Llevado ante el tribunal de policía de Bow-Street y de allí ante el jurado de Old-Bailey, fué sentenciado á siete años de servidumbre penal y á veinticinco azotes con el látigo de nueve colas.
      • 2022 Baztán, F. Copa alejandrina - Esp (BD)
        Los ojos azules le miraban ya desde el otro lado de la vida y parecía que le sonreían con una expresión de dulzura que embriagaba su rostro. Fray Atanasio permaneció en la cripta el resto de la noche, fustigando su espalda con un látigo de siete colas hasta que perdió el conocimiento. Cuando el despuntar del alba anunció un nuevo día se levantó con una paz interior como nunca había sentido.
      • 1872 Anónimo "Noticias Estranjeras" [05-01-1872] Diario de Córdoba de Comercio, Industria, Administración, Noticias y Avisos (Córdoba) Esp (HD)
        No pueden leerse sin dolorosa emocion los pormenores que refiere en El Gaulois un testigo ocular de una ejecucion en Inglaterra. El reo se llama William Terry, y su crímen fué haber esperado á una mujer en el hueco de una puerta en Lóndres, á las nueve de la noche, y haber intentado estrangularla con las manos. Llevado ante el tribunal de policía de Bow-Street y de allí ante el jurado de Old-Bailey, fué sentenciado á siete años de servidumbre penal y á veinticinco azotes con el látigo de nueve colas.
      • 1901 Herrera, L. A. Tierra Charrúa p. 11 Ur (BD)
        Pues, dilatando los términos, el caso de esos extremos acalorados se explica perfectamente cuando se flagela con látigo de siete colas á los fundadores de la independencia oriental, que son en resumen de cuentas nuestros padres, apuntando sus desvíos y mirando sus inherentes defectos al través de lentes que multiplican cien veces las imágenes, como los del microscopio que permiten ver enormes sobre la plancha los pelos más imperceptibles de cualquier pulgón.
      • 1936 Anónimo "Inflexible justicia mares" [12-05-1936] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
        Durante la narración de esta historia dolorosa y humana que es la rebelión a bordo de la "Bounty" podemos asistir a muchos momentos de intensa emoción [...], pero es justo recordar que la médula de la historia parece radicar en el inflexible código que regía las leyes marítimas de aquel entonces. Es por esto que nos sobrecoge de dolor el instante emocionante en que uno de los marinos, bajo las órdenes del cruel capitán Bligh, levanta su látigo de siete colas sobre el cuerpo ya exánime de un marinero que ha muerto bajo el castigo que han ido infringiéndole las diferentes naves de la Escuadra Británica.
      • 1970 Marechal, L. Megafón o guerra p. 50 Ar (BD)
        —¡Formidable! —le dijo—. Los hombres de mi raza, presos en Babilonia, colgaron sus arpas de los sauces y enmudecieron en un velorio de la música. ¿Derrotados o derrotistas? ¡Viejas barbas de ayer, escuchadme! Yo hice algo mejor: corté las cuerdas de mi arpa con una hojita Gillette, me hice con ellas un látigo de siete colas, y me azoté día y noche las espaldas, los glúteos y el bajo vientre hasta lograr esta belleza en el martirio que actualmente me adorna y que se ve de lejos.
      • 1983 Otero, L. Temporada ángeles [1986] 225 Cu (CDH )
        La flota, bajo el mando de Warwick, era un excelente instrumento, en manos del Parlamento, para aislar a Carlos Estuardo. Norton vio desfilar botellas de jerez y clarete, barriles de sidra y cerveza, cajas de galletas, quesos redondos como lunas llenas, perniles y lomos salados, para resistir mejor la descomposición, sacos de avena y de harina: la comida del mar. Grumetes diligentes cargaban aquellos pesados fardos y Norton los miró con tristeza, pues no ignoraba que, mientras durase la travesía, serían azotados cada lunes con un látigo de nueve colas, por sus faltas, reales o imaginarias, aunque muchos de ellos apenas habían salido de su infancia.
      • 1992 Borrell, J. Esclava azul p. 248 Esp (BD)
        —Esta noche estaré ocupado, pero mañana Zohak ajustará cuentas con ella. Y puedes estar tranquilo; nuestro dios guarda bien sus secretos. No puedo negar que le miré con cierto agrado. No respondía en absoluto a mi ideal humano, pero cuando se aguarda al verdugo, con su látigo de nueve colas, o a un asesino profesional armado con un puñal curvo, el nivel de exigencia se atenúa considerablemente.
      • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] CR (CDH )
        La batuta se confunde con un infernal látigo de siete colas por la velocidad y vigor que le imprime el compositor hasta que la orquesta, francamente desesperada, grita, o más bien aúlla con los metales un auxilio gigantesco mientras que el órgano, por medio de modulaciones, arpegios y cambios de velocidad, obnubila por completo la vista y el oído de los presentes, derrotando también a la misma orquesta.
      • 2019 Anónimo "Duque real Alfonso viejo" [09-10-2019] Levante. El Mercantil Valenciano (Valencia): levante-emv.com Esp (HD)
        La cuarta torre de aquel extraordinario edificio era el oratorio ducal. Una preciosa capilla con las paredes recubiertas de imágenes de vírgenes, santos y beatos, obra del escultor Maese Héctor Peiró. Siguiendo los consejos de su director espiritual, Monseñor José Luis Ferrer, don Alfonso se entregaba a la oración mientras una judía y una mora le disciplinaban con un látigo de siete colas para obtener el perdón de sus pecados.
      • 2022 Baztán, F. Copa alejandrina - Esp (BD)
        Los ojos azules le miraban ya desde el otro lado de la vida y parecía que le sonreían con una expresión de dulzura que embriagaba su rostro. Fray Atanasio permaneció en la cripta el resto de la noche, fustigando su espalda con un látigo de siete colas hasta que perdió el conocimiento. Cuando el despuntar del alba anunció un nuevo día se levantó con una paz interior como nunca había sentido.
      • 1872 Anónimo "Noticias Estranjeras" [05-01-1872] Diario de Córdoba de Comercio, Industria, Administración, Noticias y Avisos (Córdoba) Esp (HD)
        No pueden leerse sin dolorosa emocion los pormenores que refiere en El Gaulois un testigo ocular de una ejecucion en Inglaterra. El reo se llama William Terry, y su crímen fué haber esperado á una mujer en el hueco de una puerta en Lóndres, á las nueve de la noche, y haber intentado estrangularla con las manos. Llevado ante el tribunal de policía de Bow-Street y de allí ante el jurado de Old-Bailey, fué sentenciado á siete años de servidumbre penal y á veinticinco azotes con el látigo de nueve colas.
      • 1901 Herrera, L. A. Tierra Charrúa p. 11 Ur (BD)
        Pues, dilatando los términos, el caso de esos extremos acalorados se explica perfectamente cuando se flagela con látigo de siete colas á los fundadores de la independencia oriental, que son en resumen de cuentas nuestros padres, apuntando sus desvíos y mirando sus inherentes defectos al través de lentes que multiplican cien veces las imágenes, como los del microscopio que permiten ver enormes sobre la plancha los pelos más imperceptibles de cualquier pulgón.
      • 1914 Cestero, T. M. Sangre [2003] RD (CDH )

        El ejemplo de los Estados Unidos y de Suiza se cita como meta de la democracia.

        Eugenio Deschamps, recién llegado, lee las cuartillas de sus arengas, y restalla el látigo de siete colas en su verbo indignado, rico en dicterios. Miguel A. Garrido, de gallardo talante, enciende los cohetes de su prosa; Antonio Portocarrero desenvuelve como en un cinematógrafo las visiones de los catorce años de tiranía, y gimiendo con los presos, hace sonar los grilletes y saca de la tierra en que se pudren los cadáveres de las víctimas.

      • 1936 Anónimo "Inflexible justicia mares" [12-05-1936] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
        Durante la narración de esta historia dolorosa y humana que es la rebelión a bordo de la "Bounty" podemos asistir a muchos momentos de intensa emoción [...], pero es justo recordar que la médula de la historia parece radicar en el inflexible código que regía las leyes marítimas de aquel entonces. Es por esto que nos sobrecoge de dolor el instante emocionante en que uno de los marinos, bajo las órdenes del cruel capitán Bligh, levanta su látigo de siete colas sobre el cuerpo ya exánime de un marinero que ha muerto bajo el castigo que han ido infringiéndole las diferentes naves de la Escuadra Británica.
      • 1955 Anónimo "Presos sufrieron latigazos" [24-11-1955] ABC (Madrid) Esp (HD)
        Dos reclusos de una cárcel londinense han recibido hoy los doce latigazos que la Ley autoriza a aplicar a los presos que atacan a sus guardianes. [...] "Flogging" o "whipping" es un castigo corporal que en el Reino Unido se inflige a determinados delitos con un "gato" o látigo de siete colas (o nudos) sobre la espalda desnuda del delincuente y en presencia de un médico que le va tomando el pulso.
      • 1970 Marechal, L. Megafón o guerra p. 50 Ar (BD)
        —¡Formidable! —le dijo—. Los hombres de mi raza, presos en Babilonia, colgaron sus arpas de los sauces y enmudecieron en un velorio de la música. ¿Derrotados o derrotistas? ¡Viejas barbas de ayer, escuchadme! Yo hice algo mejor: corté las cuerdas de mi arpa con una hojita Gillette, me hice con ellas un látigo de siete colas, y me azoté día y noche las espaldas, los glúteos y el bajo vientre hasta lograr esta belleza en el martirio que actualmente me adorna y que se ve de lejos.
      • 1983 Otero, L. Temporada ángeles [1986] 225 Cu (CDH )
        La flota, bajo el mando de Warwick, era un excelente instrumento, en manos del Parlamento, para aislar a Carlos Estuardo. Norton vio desfilar botellas de jerez y clarete, barriles de sidra y cerveza, cajas de galletas, quesos redondos como lunas llenas, perniles y lomos salados, para resistir mejor la descomposición, sacos de avena y de harina: la comida del mar. Grumetes diligentes cargaban aquellos pesados fardos y Norton los miró con tristeza, pues no ignoraba que, mientras durase la travesía, serían azotados cada lunes con un látigo de nueve colas, por sus faltas, reales o imaginarias, aunque muchos de ellos apenas habían salido de su infancia.
      • 1987 Allende, I. Eva Luna [1987] 193 Ch (CDH )
        Durante un par de años vivió de sus rentas, tratando de no llamar la atención, pero su espíritu creativo necesitaba una válvula de escape y acabó montando un negocio de adminículos sadomasoquistas, con tan buen resultado, que de los cuatro puntos cardinales le hacían pedidos para sus cinturones de castidad para varones, sus látigos de siete colas, sus collares de perro para uso humano y tantos otros instrumentos de humillación.
      • 1990 Campos Reina, J. Desierto seda [1990] 123 Esp (CDH )
        Salvando a los legos, afanados en los trabajos manuales, a quienes aun expuestos al pecado como cualquier otro mortal, la dureza de su labor rescataba de los abismos, los padres santos, refugiados en las celdas, muy probablemente sufrían los acosos del demonio, disfrazado de Salomé, de efebo griego y hasta de duquesa imperial si el profeso tendía al fetichismo de las joyas y los ropajes. A eso de media mañana, los refugios monásticos debían de ser un festival de látigos de siete colas y carnes sangrantes por doquier. En el apogeo de la penitencia, ¿no habría más de uno que se rindiera a la tentación o a los vicios solitarios y relajantes?
      • 1992 Borrell, J. Esclava azul p. 248 Esp (BD)
        —Esta noche estaré ocupado, pero mañana Zohak ajustará cuentas con ella. Y puedes estar tranquilo; nuestro dios guarda bien sus secretos. No puedo negar que le miré con cierto agrado. No respondía en absoluto a mi ideal humano, pero cuando se aguarda al verdugo, con su látigo de nueve colas, o a un asesino profesional armado con un puñal curvo, el nivel de exigencia se atenúa considerablemente.
      • 2001 Obando Bolaños, A. Violento paraíso [2001] CR (CDH )
        La batuta se confunde con un infernal látigo de siete colas por la velocidad y vigor que le imprime el compositor hasta que la orquesta, francamente desesperada, grita, o más bien aúlla con los metales un auxilio gigantesco mientras que el órgano, por medio de modulaciones, arpegios y cambios de velocidad, obnubila por completo la vista y el oído de los presentes, derrotando también a la misma orquesta.
      • 2014 RAE DLE (NTLLE)
        látigo. [...] látigo de nueve colas, o látigo de siete colas. [...] m. Azote con mango y remate múltiple usado como instrumento de castigo o tortura.
      • 2019 Anónimo "Duque real Alfonso viejo" [09-10-2019] Levante. El Mercantil Valenciano (Valencia): levante-emv.com Esp (HD)
        La cuarta torre de aquel extraordinario edificio era el oratorio ducal. Una preciosa capilla con las paredes recubiertas de imágenes de vírgenes, santos y beatos, obra del escultor Maese Héctor Peiró. Siguiendo los consejos de su director espiritual, Monseñor José Luis Ferrer, don Alfonso se entregaba a la oración mientras una judía y una mora le disciplinaban con un látigo de siete colas para obtener el perdón de sus pecados.
      • 2022 Baztán, F. Copa alejandrina - Esp (BD)
        Los ojos azules le miraban ya desde el otro lado de la vida y parecía que le sonreían con una expresión de dulzura que embriagaba su rostro. Fray Atanasio permaneció en la cripta el resto de la noche, fustigando su espalda con un látigo de siete colas hasta que perdió el conocimiento. Cuando el despuntar del alba anunció un nuevo día se levantó con una paz interior como nunca había sentido.
  3. Acepción en desuso
  4. s. m. Correa que sirve para atar, ceñir o colgar.
    docs. (1586-1917) 8 ejemplos:
    • 1586 Barahona Soto, L. Lágrimas Angélica [1981] 232 Esp (CDH )
      Al levantar del brazo y del cuchillo, / como este pensamiento llegó a punto, / querer herirme, y no querer herillo, / y un miedo, y un deseo llegó junto; / cayóse mano y hierro, que sufrillo / no pudo el corazón, que aunque difunto / más respetó a su imagen muerta, esquiva, / qu'el falso aquesta mía, sin alma y viva. / 57. El látigo pues roto, el filo vano, / la confeción vencida y yo no muerta, / mandó en el mar echarme aquel tirano, / que ya esta muerte tuvo por más cierta; / no sé cuál dios allí me dio la mano, / que un grande pez su escama en ala abierta / debajo de mí puso, y me sustenta / hasta sacarme al puerto sin tormenta. /
    • 1917 Alemany Bolufer, J. Dicc lengua española (NTLLE)
      LÁTIGO. m. [...] Amér. En Chile, tira de cuero.
    • 1586 Barahona Soto, L. Lágrimas Angélica [1981] 232 Esp (CDH )
      Al levantar del brazo y del cuchillo, / como este pensamiento llegó a punto, / querer herirme, y no querer herillo, / y un miedo, y un deseo llegó junto; / cayóse mano y hierro, que sufrillo / no pudo el corazón, que aunque difunto / más respetó a su imagen muerta, esquiva, / qu'el falso aquesta mía, sin alma y viva. / 57. El látigo pues roto, el filo vano, / la confeción vencida y yo no muerta, / mandó en el mar echarme aquel tirano, / que ya esta muerte tuvo por más cierta; / no sé cuál dios allí me dio la mano, / que un grande pez su escama en ala abierta / debajo de mí puso, y me sustenta / hasta sacarme al puerto sin tormenta. /
    • 1591 Percival, R. Dictionarie Spanish English Latine (NTLLE)
      Látigo, a feather strap, Corrigia.
    • 1612 Bertonio, L. Vocab lengua aymara (BD)
      Latigo, o soga de cuero para atar algo: Yauirca.
    • 1642 Anónimo Cédula real [1680] fol. 38r Esp (BD)
      Memoria de los precios, á que el Gremio de Guarnicioneros, Silleteros, y Maleteros han de vender en esta Corte [...]. Vna jaquima sencilla, no pueda passar de siete reales. Vna jaquima de cadena Cordouesa, no pueda passar de diez y ocho reales. Vna jaquima Geronima doble, no pueda passar de veinte y quatro reales. Vna jaquima ordinaria doble, con tornillo entero, no pueda passar de catorze reales. Vn latigo de amarrar vn coche, no pueda passar de cinco reales. Vn fiador de coche, no pueda passar de cinco reales.
    • 1739 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      SOBEO. [...] s. m. Látigo de cuero, con que se afianza el arado con el yugo. Es voz de Andalucía, y otras partes.
    • 1747 Juan, J. / Ulloa, A. Noticias América [1985] Pe (CDH )

      Este último, por ser siempre indio, no suele castigar a los demás, pero para autorizar su ministerio han entablado que tenga, como los dos primeros, un ramal, insignia del ejercicio. Cada uno tiene el suyo, sin largarlo de la mano en todo el día, y consiste en un palo como de una vara de largo y del un extremo penden seis u ocho látigos, de una vara de largo cada uno y de un dedo de grueso o muy poco menos, hechos de cuero de vaca, torcidos a la manera de bordón y curados. Con estos ramales los castigan, y el modo es, a cualquier falta o descuido, mandarlos tender en el suelo [...].

    • a1828 Cruz, L. Descrip naturaleza Andes [2002] Ch (CDH )
      [...] si lloran, lo toman en los brazos y le dan el pecho sin moverlo, lo paran afirmándolo en cualquier poyo, y suelen también colgar de las dos puntas la dicha, para mecerla de un látigo que dejan suelto, para tomarla desde donde están trabajando. Las ligaduras que dan a los hijos para contenerles los brazos y piernas, dicen los indios, es con el objeto de que forcejeen, y se críen más fuertes y forzudos; y el uso de la dicha para que su formación sea recta, y para traerlos con más comodidad.
    • 1917 Alemany Bolufer, J. Dicc lengua española (NTLLE)
      LÁTIGO. m. [...] Amér. En Chile, tira de cuero.
  5. s. m. Corriente repentina e intensa [de aire o de agua].
    Sinónimos: azotaina; azote
    docs. (1605-2016) 15 ejemplos:
    • 1605 Anónimo Romancero general Madrigal, II [1948] II, 336 Esp (CDH )
      Tu naue altiua, que en ociosa calma / Estuuo de los vientos, impedida, / Ya goza alegre de triunfante palma. / Dixo, y de vna tunica vestida, / Toda pintada de mançanas de oro, / Entro Anacherfis, Ninfa conocida. / Y alabò de Dorindo el gran Tesoro, / Que estando para todos encantado, / Mas que Christiano nos parece Moro. / O ingenio, dize, heroyco y celebrado, / De quanto el mar bramando ayrado açota / Con el latigo de olas coronado, / Lleua delante tu sagrada flota, / Atropellando locas opiniones, Con la grandeza que tu pecho brota. /
    • 2016 Anónimo "Silala regalo" [03-04-2016] Eju.tv (Santa Cruz de la Sierra) Bo (HD)
      Entre la arena, montañas y un cielo azul resplandeciente, del que desciende un calor asfixiante y látigos de viento, emergen las aguas del Silala, de las que Chile también se considera dueño.
    • 1605 Anónimo Romancero general Madrigal, II [1948] II, 336 Esp (CDH )
      Tu naue altiua, que en ociosa calma / Estuuo de los vientos, impedida, / Ya goza alegre de triunfante palma. / Dixo, y de vna tunica vestida, / Toda pintada de mançanas de oro, / Entro Anacherfis, Ninfa conocida. / Y alabò de Dorindo el gran Tesoro, / Que estando para todos encantado, / Mas que Christiano nos parece Moro. / O ingenio, dize, heroyco y celebrado, / De quanto el mar bramando ayrado açota / Con el latigo de olas coronado, / Lleua delante tu sagrada flota, / Atropellando locas opiniones, Con la grandeza que tu pecho brota. /
    • 1737 Torres Villarroel, D. Sala hombres p. 1 Esp (BD)
      He visto amenazado el horno de el Sol de ser extinguido, y temerosos los luzeros mas ardientes, los mas ricos depositos de el fuego inmortal de sofocar en el pielago sus eternas lumbres: Destrozarse la hermosa maquina de un Vajel, en la obstinada dureza de un Escollo, y gritar horriblemente los peñascos heridos con extraordinaria crueldad de el verdinegro latigo de las Olas. He visto desatarse los vientos, sacudiendo las severas leyes de Eolo, romper las horrorosas carceles, y salir todos desenfrenados á turbar el vasto espacio de la tierra [...].
    • 1845 Calero, V. "Novela teatro cristianismo" [01-01-1845] t. I, p. 247 El Registro de Yucateco (Mérida) Mx (HD)
      El oceano es lo mas grande, lo mas fuerte, y lo mas poderoso despues de Dios... Yo le he oido rugir como un leon irritado [...]. Le he sentido levantarse como un gigante que quiere escalar el cielo... y en seguida, bajo el látigo de la tempestad, quejarse como un niño que llora. Le he visto cruzar sus olas enrojecidas con el relámpago, tratando de apagar el rayo con su espuma, y aplanarse despues limpio y terso como un espejo, y reflejar en su fondo hasta la última estrella del cielo.
    • 1855 Castelar, E. Ernesto [2003] Esp (CDH )
      Los nubarrones cada vez más espesos y más gigantescos, parecían tocar con las alas de sus negros mantos la superficie de la tierra. Algunos sacudimientos removían el suelo, levantando polvo como si el mundo temblase al verse amenazado por el látigo de la tormenta.
    • 1859 Alarcón, P. A. Diario Guerra África p. 46 Esp (BD)
      Eran las diez de la mañana: el dia estaba nebuloso y la mar empezaba á embravecerse bajo el látigo fiero del levante. La playa se encontraba sola todavía: —pues apenas habia empezado á circular por el campamento la noticia de que nuestros cazadores habian dejado á retaguardia cuarenta cadáveres enemigos; —el lugar era melancólico de suyo, y yo caminaba sin mas compañía que un sordo remordimiento por la cruel curiosidad que allí habia llevado.
    • 1861 Amado Larrosa, G. "Naufragio" p. 209 Glorias pintura Esp (BD)
      El mar exhalaba desde sus misteriosos abismos su voz sorda como un trueno lejano, y cual si fuese la queja ó el grito de indignacion que lanza el elemento cuando siente sobre su superficie el látigo de la tempestad; las olas iban creciendo y se perseguian unas á otras sin alcanzarse hasta las arenas ó los peñascos de la costa donde se estrellaban convertidas en espuma; las nubes cruzaban por el firmamento como una bandada de aves gigantescas que huyen del viento y arrojaban ráfagas de lluvia ó de granizo [...].
    • 1884 Cambaceres, E. Música sentimental [2003] Ar (CDH )
      Sobre las olas embravecidas del mar, semejante a un hervidero de plomo, las nubes, castigadas por el látigo del viento, asomaban a lo lejos en tumulto, en negros pelotones, como soldados envueltos entre el polvo de una derrota.
    • 1904 Gabriel Galán, J. M. Campesinas [1996] Esp (CDH )
      Era un día crudo y turbio de febrero / que las sierras azotaba / con el látigo iracundo / de los vientos y las aguas / Unos vientos que pasaban restallando / las silbantes finas alas / Unos turbios, desatados aguaceros, / cuyas gotas aceradas / descendían de los cielos como flechas / y corrían por la tierra como lágrimas.
    • 1925 Vargas, C. "Invierno y miseria" [26-12-1925] El Debate (Madrid) Esp (HD)
      En medio de semejante abandono material y moral, el invierno para la miseria tiene culminaciones trágicas: es la desnudez, y el hambre, y el caminar sin rumbo y sin objeto, bajo el látigo de la lluvia, del huracán y el frío; son, sobre todo, las noches dantescas silenciosas, obscuras, y larguísimas, a la intemperie, incrustados en un muro o en un quicio, con el alma plena de tinieblas de desesperación y los cuerpos asaeteados por el cierzo..., mientras el resto de la ciudad duerme, reposa tranquilo en lechos abrigados y al suave calor de las estancias, en cuyos balcones, bien cerrados, se estrellan la lluvia, el viento, la nieve tal vez...
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] 320 Ar (CDH )
      Desfilaban los días y las noches invernales: la tormenta gruñía como un perro en el horizonte, se acercaba, retrocedía y cargaba de pronto sobre la llanura, con su escuadrón de nubes y su látigo de viento; caía la lluvia, repicaba en los techos y en los vidrios, ponía un cerco de aguas crecientes a la residencia de Maipú, enceguecía las ventanas; y era grato recorrer las alcobas en penumbra, o buscar olores entrañables en las ropas, o leer viejos papeles olvidados, o rememorar gracias antiguas en la flor seca o en la mariposa difunta que yo había guardado entre las páginas de mis libros.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      Sin másdioses que el cuero de las focas podridas / honor del mar, yámanasazotados / por el látigo antártico, alacalufes / untados con aceites y detritus: / entre los muros de cristal y abismo / la pequeña canoa, en la erizada / enemistad de témpanos y lluvias, / llevó el amor errante de los lobos / y las brasas del fuego sustentadas / sobre las últimas aguas mortales. /
    • 1960 Cunqueiro, Á. Mocedades Ulises [1970] Esp (CDH )
      Siente el látigo del viento en la popa, y se apresura la nave, loca. Parece que va a desencuadernarse, pero no, que tiene tendones elásticos. Se adelanta al hocico del viento. Vuela.
    • 2002 Masso, G. Mar lejos Ar (CORPES)
      Todavía sigo aquí... el mensaje se puso en movimiento bajo las gotas que rebotaban sobre el escudo tallado... el mar parece estar cada vez más cerca... inundando el texto en las letras cavadas, cubriendo las consonantes irregulares y convirtiendo las vocales en islas desamparadas en mitad de una frase... lo huelo en el aire... descargando un río desde el cielo, azotando con látigos de agua la pasiva multitud que crecía desde el suelo inundado... creo que el viaje se acaba... [...].
    • 2016 Anónimo "Silala regalo" [03-04-2016] Eju.tv (Santa Cruz de la Sierra) Bo (HD)
      Entre la arena, montañas y un cielo azul resplandeciente, del que desciende un calor asfixiante y látigos de viento, emergen las aguas del Silala, de las que Chile también se considera dueño.
    • 1605 Anónimo Romancero general Madrigal, II [1948] II, 336 Esp (CDH )
      Tu naue altiua, que en ociosa calma / Estuuo de los vientos, impedida, / Ya goza alegre de triunfante palma. / Dixo, y de vna tunica vestida, / Toda pintada de mançanas de oro, / Entro Anacherfis, Ninfa conocida. / Y alabò de Dorindo el gran Tesoro, / Que estando para todos encantado, / Mas que Christiano nos parece Moro. / O ingenio, dize, heroyco y celebrado, / De quanto el mar bramando ayrado açota / Con el latigo de olas coronado, / Lleua delante tu sagrada flota, / Atropellando locas opiniones, Con la grandeza que tu pecho brota. /
    • 1737 Torres Villarroel, D. Sala hombres p. 1 Esp (BD)
      He visto amenazado el horno de el Sol de ser extinguido, y temerosos los luzeros mas ardientes, los mas ricos depositos de el fuego inmortal de sofocar en el pielago sus eternas lumbres: Destrozarse la hermosa maquina de un Vajel, en la obstinada dureza de un Escollo, y gritar horriblemente los peñascos heridos con extraordinaria crueldad de el verdinegro latigo de las Olas. He visto desatarse los vientos, sacudiendo las severas leyes de Eolo, romper las horrorosas carceles, y salir todos desenfrenados á turbar el vasto espacio de la tierra [...].
    • 1845 Calero, V. "Novela teatro cristianismo" [01-01-1845] t. I, p. 247 El Registro de Yucateco (Mérida) Mx (HD)
      El oceano es lo mas grande, lo mas fuerte, y lo mas poderoso despues de Dios... Yo le he oido rugir como un leon irritado [...]. Le he sentido levantarse como un gigante que quiere escalar el cielo... y en seguida, bajo el látigo de la tempestad, quejarse como un niño que llora. Le he visto cruzar sus olas enrojecidas con el relámpago, tratando de apagar el rayo con su espuma, y aplanarse despues limpio y terso como un espejo, y reflejar en su fondo hasta la última estrella del cielo.
    • 1855 Castelar, E. Ernesto [2003] Esp (CDH )
      Los nubarrones cada vez más espesos y más gigantescos, parecían tocar con las alas de sus negros mantos la superficie de la tierra. Algunos sacudimientos removían el suelo, levantando polvo como si el mundo temblase al verse amenazado por el látigo de la tormenta.
    • 1859 Alarcón, P. A. Diario Guerra África p. 46 Esp (BD)
      Eran las diez de la mañana: el dia estaba nebuloso y la mar empezaba á embravecerse bajo el látigo fiero del levante. La playa se encontraba sola todavía: —pues apenas habia empezado á circular por el campamento la noticia de que nuestros cazadores habian dejado á retaguardia cuarenta cadáveres enemigos; —el lugar era melancólico de suyo, y yo caminaba sin mas compañía que un sordo remordimiento por la cruel curiosidad que allí habia llevado.
    • 1861 Amado Larrosa, G. "Naufragio" p. 209 Glorias pintura Esp (BD)
      El mar exhalaba desde sus misteriosos abismos su voz sorda como un trueno lejano, y cual si fuese la queja ó el grito de indignacion que lanza el elemento cuando siente sobre su superficie el látigo de la tempestad; las olas iban creciendo y se perseguian unas á otras sin alcanzarse hasta las arenas ó los peñascos de la costa donde se estrellaban convertidas en espuma; las nubes cruzaban por el firmamento como una bandada de aves gigantescas que huyen del viento y arrojaban ráfagas de lluvia ó de granizo [...].
    • 1884 Cambaceres, E. Música sentimental [2003] Ar (CDH )
      Sobre las olas embravecidas del mar, semejante a un hervidero de plomo, las nubes, castigadas por el látigo del viento, asomaban a lo lejos en tumulto, en negros pelotones, como soldados envueltos entre el polvo de una derrota.
    • 1904 Gabriel Galán, J. M. Campesinas [1996] Esp (CDH )
      Era un día crudo y turbio de febrero / que las sierras azotaba / con el látigo iracundo / de los vientos y las aguas / Unos vientos que pasaban restallando / las silbantes finas alas / Unos turbios, desatados aguaceros, / cuyas gotas aceradas / descendían de los cielos como flechas / y corrían por la tierra como lágrimas.
    • 1925 Vargas, C. "Invierno y miseria" [26-12-1925] El Debate (Madrid) Esp (HD)
      En medio de semejante abandono material y moral, el invierno para la miseria tiene culminaciones trágicas: es la desnudez, y el hambre, y el caminar sin rumbo y sin objeto, bajo el látigo de la lluvia, del huracán y el frío; son, sobre todo, las noches dantescas silenciosas, obscuras, y larguísimas, a la intemperie, incrustados en un muro o en un quicio, con el alma plena de tinieblas de desesperación y los cuerpos asaeteados por el cierzo..., mientras el resto de la ciudad duerme, reposa tranquilo en lechos abrigados y al suave calor de las estancias, en cuyos balcones, bien cerrados, se estrellan la lluvia, el viento, la nieve tal vez...
    • 1945 Glz Anaya, S. Camino invisible p. 367 Esp (BD)
      Abandona Sevilla, bajo los látigos del agua y al amanecer en un coche.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] 320 Ar (CDH )
      Desfilaban los días y las noches invernales: la tormenta gruñía como un perro en el horizonte, se acercaba, retrocedía y cargaba de pronto sobre la llanura, con su escuadrón de nubes y su látigo de viento; caía la lluvia, repicaba en los techos y en los vidrios, ponía un cerco de aguas crecientes a la residencia de Maipú, enceguecía las ventanas; y era grato recorrer las alcobas en penumbra, o buscar olores entrañables en las ropas, o leer viejos papeles olvidados, o rememorar gracias antiguas en la flor seca o en la mariposa difunta que yo había guardado entre las páginas de mis libros.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] Ch (CDH )
      Sin másdioses que el cuero de las focas podridas / honor del mar, yámanasazotados / por el látigo antártico, alacalufes / untados con aceites y detritus: / entre los muros de cristal y abismo / la pequeña canoa, en la erizada / enemistad de témpanos y lluvias, / llevó el amor errante de los lobos / y las brasas del fuego sustentadas / sobre las últimas aguas mortales. /
    • 1960 Cunqueiro, Á. Mocedades Ulises [1970] Esp (CDH )
      Siente el látigo del viento en la popa, y se apresura la nave, loca. Parece que va a desencuadernarse, pero no, que tiene tendones elásticos. Se adelanta al hocico del viento. Vuela.
    • 2002 Masso, G. Mar lejos Ar (CORPES)
      Todavía sigo aquí... el mensaje se puso en movimiento bajo las gotas que rebotaban sobre el escudo tallado... el mar parece estar cada vez más cerca... inundando el texto en las letras cavadas, cubriendo las consonantes irregulares y convirtiendo las vocales en islas desamparadas en mitad de una frase... lo huelo en el aire... descargando un río desde el cielo, azotando con látigos de agua la pasiva multitud que crecía desde el suelo inundado... creo que el viaje se acaba... [...].
    • 2016 Anónimo "Silala regalo" [03-04-2016] Eju.tv (Santa Cruz de la Sierra) Bo (HD)
      Entre la arena, montañas y un cielo azul resplandeciente, del que desciende un calor asfixiante y látigos de viento, emergen las aguas del Silala, de las que Chile también se considera dueño.
  6. s. m. Persona o cosa que inflige daño material, físico o moral.
    docs. (1631-2023) 12 ejemplos:
    • 1592-a1631 Argensola, B. L. Rimas [1951] 190 Esp (CDH )
      El con sus justos rayos te visite, / i chamusque esos cuadros i doseles; / i los perfumes, que lascivo hueles, / súbito hedor sulfúreo te los quite. / No suene en el relámpago el aviso / que a Saulo convirtió, porque tu zelo / no es como el suyo digno de clemencia. / Fuiste en la tierra látigo del cielo, / i pues muestras negar su providencia, / ¿no es bien que te execute de improviso?
    • 2023 Rosso, F. "Fernández relación debilidades" [02-03-2023] El Diario AR (Buenos Aires) Ar (HD)
      El discurso en la Asamblea Legislativa estuvo armado en función de estas alternativas: el muestreo de algunos números de la macroeconomía sin sus “lados B” (el aumento del empleo sin hablar de la calidad de los nuevos puestos de trabajo; el crecimiento de la economía sin los indicadores sociales o la inflación que es el látigo cotidiano que azota a las mayorías); la reivindicación de la moderación y la ferocidad de la “grieta” (contra el Poder Judicial y los “medios hegemónicos”); la diferenciación de Cristina Kirchner y su defensa irrestricta; el tono mesurado y la excitación rabiosa.
    • 1592-a1631 Argensola, B. L. Rimas [1951] 190 Esp (CDH )
      El con sus justos rayos te visite, / i chamusque esos cuadros i doseles; / i los perfumes, que lascivo hueles, / súbito hedor sulfúreo te los quite. / No suene en el relámpago el aviso / que a Saulo convirtió, porque tu zelo / no es como el suyo digno de clemencia. / Fuiste en la tierra látigo del cielo, / i pues muestras negar su providencia, / ¿no es bien que te execute de improviso?
    • 1846 Salas Quiroga, J. Historia Francia p. 390 Esp (BD)
      Era evidente que habia nacido Luis XIII, ó para ser juguete de intrigantes que hubieran escarnecido su dignidad y sumido á Francia en el caos, ó para vivir cubierto con la púrpura de Richelieu, personage terrible que todo lo avasallaba con su genio audaz y que era el único capaz de dominar en aquella sociedad corrompida. En aquellos momentos mostró de nuevo que era el látigo de la nobleza, y, con la fria impasibilidad de su carácter que rayaba en crueldad, se apoderó de sus enemigos personales, los juzgó en su mismo palacio, y al mas culpado de todos lo mandó ahorcar, sin compasion ninguna.
    • 1880 Arenal, C. Cuestión social [1895] Esp (CDH )

      Suprímase la libertad y la responsabilidad, y sin ellas no puede haber organizaciónde nada, sino hacinamiento de hombres que trabajan poco y mal, bajo el látigo ó el aguijón del hambre.

      Suponiendo lo imposible, que el comunismo organizase el trabajo con obreros sin responsabilidad, sin libertad, y elegidos al capricho ó al acaso, ¿cómo los retribuiría?

    • 1902 Cisneros, E. I. "Sección Policía" [04-10-1902] Registro Oficial de la República de Ecuador (Quito) Ec (HD)
      Las reiteradas órdenes de US. Honorable para que se desarme á esa gente colombiana, que es el látigo de nuestros lugares, no han sido cumplidas, y prosigue aún todavía; por lo que suplicamos á US. Honorable se digne ordenar nuevamente el que sea desarmada. Sr. Ministro. A ruego de los indígenas de Apagua, que no saben escribir.
    • 1931 Jardiel Poncela, E. Once mil vírgenes [1996] Esp (CDH )

      — ¡Hum! Mala gente...

      — Enemigos del género humano.

      — Son unas hienas...

      — ¡Unos chacales!

      — ¡Son el látigo de la civilización!

      — Y luego... ¡el tiempo que le hacen perder a uno! —concluyó Lerchundi.

      Y repartió cartas.

      De todo ello se deducirá lo verdaderamente extraordinario de que, al depositar Valdivia sus doce sobres encima de la mesa, la partida de poker se interrumpiera aquella noche cuatro minutos y medio.

    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )

      — ¿Sería él, acaso, un espíritu nocturno, emparentado con aves maléficas, insectos de culo fosforescente y brujas que montaban en escobas mansitas? — No, porque su alma era diurna e hija del sol padre de la inteligibilidad. — Siéndolo así, ¿por qué vivía de la noche? — Frecuentaba la noche porque en su siglo el día era incitador y antorcha de una guerra sin laureles, violador del silencio y látigo contra la santa quietud; exterior como la piel, activo como la mano, sudoroso como las axilas, vocinglero y fecundo en embustes, de sexo varonil, joven héroe de tórax velludo.

    • 1987 Prensa ABC, 16/01/1987 [1987] Esp (CDH )

      A Miguel Herrero le conoce todo el mundo. Su gran talla parlamentaria ha dejado huellas en el hemiciclo del Congreso de los Diputados: su agudeza y mordacidad le califican como látigo del PSOE y su experiencia política le avala por sí misma, no olvidemos que fue uno de los siete ponentes de la Constitución. Miguel Herrero no necesita presentación.

    • 1996 Prensa ABC Cultural, 15/03/1996 [1996] Esp (CDH )

      Pero, ¿justifica la existencia de unos cuantos epígonos la descalificación de una corriente entera?

      Antonio Rodríguez Jiménez, coordinador del suplemento cultural "Cuadernos del Sur", látigo de poetas clónicos, no desdeña la imagen apocalíptica: "Era como en las posguerras de las películas. Había largas, larguísimas colas de epígonos.

    • 2004 Anónimo "Sexo arma política EE.UU." Diario de León (León) Esp (CORPES)
      Pese a sus muchos aciertos y algunos errores siempre quedará en la historia como el segundo presidente que se vio sometido a un proceso de impeachment. Pero ese arma arrojadiza se puede volver contra quienes la utilizan. El que fuera látigo de Clinton, el ultra y hombre fuerte del Partido Republicano Newt Gingrich, apóstol de una revolución conservadora asentada en los valores familiares más tradicionales, fue pillado como adúltero y recibió de su propia medicina.
    • 2014 Díez, L. M. Soledad perdidos Esp (CORPES)
      —Se llama Ambrosio, Santidad. —Obispo de Milán, doctor de la Iglesia. Fue un látigo para los arrianos y puso firmes a Valentiniano II y a Teodosio I, que eran unos emperadores crápulas y vilipendiosos. Convirtió a san Agustín, ahí es nada, al mismísimo obispo de Hipona. Además, la himnología litúrgica latina se le debe a él. Lo tienes difícil con ese nombre y esa ejecutoria, ya te puedes aplicar, amiguito... Casimiro incita a Ambrosio a que se arrodille a su lado.
    • 2023 Rosso, F. "Fernández relación debilidades" [02-03-2023] El Diario AR (Buenos Aires) Ar (HD)
      El discurso en la Asamblea Legislativa estuvo armado en función de estas alternativas: el muestreo de algunos números de la macroeconomía sin sus “lados B” (el aumento del empleo sin hablar de la calidad de los nuevos puestos de trabajo; el crecimiento de la economía sin los indicadores sociales o la inflación que es el látigo cotidiano que azota a las mayorías); la reivindicación de la moderación y la ferocidad de la “grieta” (contra el Poder Judicial y los “medios hegemónicos”); la diferenciación de Cristina Kirchner y su defensa irrestricta; el tono mesurado y la excitación rabiosa.
    • 1592-a1631 Argensola, B. L. Rimas [1951] 190 Esp (CDH )
      El con sus justos rayos te visite, / i chamusque esos cuadros i doseles; / i los perfumes, que lascivo hueles, / súbito hedor sulfúreo te los quite. / No suene en el relámpago el aviso / que a Saulo convirtió, porque tu zelo / no es como el suyo digno de clemencia. / Fuiste en la tierra látigo del cielo, / i pues muestras negar su providencia, / ¿no es bien que te execute de improviso?
    • 1846 Salas Quiroga, J. Historia Francia p. 390 Esp (BD)
      Era evidente que habia nacido Luis XIII, ó para ser juguete de intrigantes que hubieran escarnecido su dignidad y sumido á Francia en el caos, ó para vivir cubierto con la púrpura de Richelieu, personage terrible que todo lo avasallaba con su genio audaz y que era el único capaz de dominar en aquella sociedad corrompida. En aquellos momentos mostró de nuevo que era el látigo de la nobleza, y, con la fria impasibilidad de su carácter que rayaba en crueldad, se apoderó de sus enemigos personales, los juzgó en su mismo palacio, y al mas culpado de todos lo mandó ahorcar, sin compasion ninguna.
    • 1880 Arenal, C. Cuestión social [1895] Esp (CDH )

      Suprímase la libertad y la responsabilidad, y sin ellas no puede haber organizaciónde nada, sino hacinamiento de hombres que trabajan poco y mal, bajo el látigo ó el aguijón del hambre.

      Suponiendo lo imposible, que el comunismo organizase el trabajo con obreros sin responsabilidad, sin libertad, y elegidos al capricho ó al acaso, ¿cómo los retribuiría?

    • 1902 Cisneros, E. I. "Sección Policía" [04-10-1902] Registro Oficial de la República de Ecuador (Quito) Ec (HD)
      Las reiteradas órdenes de US. Honorable para que se desarme á esa gente colombiana, que es el látigo de nuestros lugares, no han sido cumplidas, y prosigue aún todavía; por lo que suplicamos á US. Honorable se digne ordenar nuevamente el que sea desarmada. Sr. Ministro. A ruego de los indígenas de Apagua, que no saben escribir.
    • 1931 Jardiel Poncela, E. Once mil vírgenes [1996] Esp (CDH )

      — ¡Hum! Mala gente...

      — Enemigos del género humano.

      — Son unas hienas...

      — ¡Unos chacales!

      — ¡Son el látigo de la civilización!

      — Y luego... ¡el tiempo que le hacen perder a uno! —concluyó Lerchundi.

      Y repartió cartas.

      De todo ello se deducirá lo verdaderamente extraordinario de que, al depositar Valdivia sus doce sobres encima de la mesa, la partida de poker se interrumpiera aquella noche cuatro minutos y medio.

    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )

      — ¿Sería él, acaso, un espíritu nocturno, emparentado con aves maléficas, insectos de culo fosforescente y brujas que montaban en escobas mansitas? — No, porque su alma era diurna e hija del sol padre de la inteligibilidad. — Siéndolo así, ¿por qué vivía de la noche? — Frecuentaba la noche porque en su siglo el día era incitador y antorcha de una guerra sin laureles, violador del silencio y látigo contra la santa quietud; exterior como la piel, activo como la mano, sudoroso como las axilas, vocinglero y fecundo en embustes, de sexo varonil, joven héroe de tórax velludo.

    • 1987 Prensa ABC, 16/01/1987 [1987] Esp (CDH )

      A Miguel Herrero le conoce todo el mundo. Su gran talla parlamentaria ha dejado huellas en el hemiciclo del Congreso de los Diputados: su agudeza y mordacidad le califican como látigo del PSOE y su experiencia política le avala por sí misma, no olvidemos que fue uno de los siete ponentes de la Constitución. Miguel Herrero no necesita presentación.

    • 1996 Prensa ABC Cultural, 15/03/1996 [1996] Esp (CDH )

      Pero, ¿justifica la existencia de unos cuantos epígonos la descalificación de una corriente entera?

      Antonio Rodríguez Jiménez, coordinador del suplemento cultural "Cuadernos del Sur", látigo de poetas clónicos, no desdeña la imagen apocalíptica: "Era como en las posguerras de las películas. Había largas, larguísimas colas de epígonos.

    • 2004 Anónimo "Sexo arma política EE.UU." Diario de León (León) Esp (CORPES)
      Pese a sus muchos aciertos y algunos errores siempre quedará en la historia como el segundo presidente que se vio sometido a un proceso de impeachment. Pero ese arma arrojadiza se puede volver contra quienes la utilizan. El que fuera látigo de Clinton, el ultra y hombre fuerte del Partido Republicano Newt Gingrich, apóstol de una revolución conservadora asentada en los valores familiares más tradicionales, fue pillado como adúltero y recibió de su propia medicina.
    • 2011 Seco, M. / Andrés, O. / Ramos, G. DEA (2.ª ed.) Esp (BD)
      látigo m [...] Pers. que impone el castigo o la dureza de trato [en un lugar o ámbito, o sobre determinada pers. (compl de posesión)]. Tb sin compl.
    • 2014 Díez, L. M. Soledad perdidos Esp (CORPES)
      —Se llama Ambrosio, Santidad. —Obispo de Milán, doctor de la Iglesia. Fue un látigo para los arrianos y puso firmes a Valentiniano II y a Teodosio I, que eran unos emperadores crápulas y vilipendiosos. Convirtió a san Agustín, ahí es nada, al mismísimo obispo de Hipona. Además, la himnología litúrgica latina se le debe a él. Lo tienes difícil con ese nombre y esa ejecutoria, ya te puedes aplicar, amiguito... Casimiro incita a Ambrosio a que se arrodille a su lado.
    • 2023 Rosso, F. "Fernández relación debilidades" [02-03-2023] El Diario AR (Buenos Aires) Ar (HD)
      El discurso en la Asamblea Legislativa estuvo armado en función de estas alternativas: el muestreo de algunos números de la macroeconomía sin sus “lados B” (el aumento del empleo sin hablar de la calidad de los nuevos puestos de trabajo; el crecimiento de la economía sin los indicadores sociales o la inflación que es el látigo cotidiano que azota a las mayorías); la reivindicación de la moderación y la ferocidad de la “grieta” (contra el Poder Judicial y los “medios hegemónicos”); la diferenciación de Cristina Kirchner y su defensa irrestricta; el tono mesurado y la excitación rabiosa.
  7. 2⟶metáfora
    s. m. Mandato o poder que somete a alguien y lo obliga a obedecer.
    docs. (1645-2022) 18 ejemplos:
    • 1645 Melo, F. M. HMovimientos Cataluña [1996] 161 Esp (CDH )

      ¡Oh, no hagamos de suerte que nuestro enojo les descubra algún camino que su osadía no ha pensado! Custumbre es de los afligidos abrazar cualquier medio que los escusa la calamidad presente, aunque los lleve a otros nuevos daños: el esclavo oprimido del látigo se despeña por la ventana, no mira que es mayor riezgo el precipicio que el azote, sólo atiende a escaparse de las coléricas manos del señor.

    • 2022 Oliva Ferrales, M. "Grito indispensable" [09-10-2022] Granma (La Habana) Cu (HD)
      Allí, en La Demajagua —ese sitio sagrado al que todo cubano debería ir, al menos una vez— la Isla empezó a ser la Patria aquella alborada luminosa de 1868. Como nunca antes, amos y esclavos, negros y blancos, todos llamados por igual: ciudadanos, prefirieron el machete y la pólvora, antes que seguir sometidos al látigo del Gobierno español.
    • 1645 Melo, F. M. HMovimientos Cataluña [1996] 161 Esp (CDH )

      ¡Oh, no hagamos de suerte que nuestro enojo les descubra algún camino que su osadía no ha pensado! Custumbre es de los afligidos abrazar cualquier medio que los escusa la calamidad presente, aunque los lleve a otros nuevos daños: el esclavo oprimido del látigo se despeña por la ventana, no mira que es mayor riezgo el precipicio que el azote, sólo atiende a escaparse de las coléricas manos del señor.

    • 1811 Anónimo (R. G.) "Innovadores pierden" [29-12-1811] El Redactor General (Cádiz) Esp (HD)
      O vosotros, seres nacidos de las tinieblas, buenos para servir de pedastales al maléfico genio del despotismo; vosotros, para quienes el yugo de la esclavitud es carga suave y apetecida; vosotros, que acostumbrados á sufrir el látigo de los tiranos, ni aun conoceis los atractivos y dulzuras de la justa libertad, de aquella libertad que es el fruto de los gobiernos bien constituidos, dignos de las naciones virtuosas y valientes [...].
    • 1821 Anónimo "Constantinopla escala comercio (Conclusion)" [03-11-1821] El Censor (Madrid) Esp (HD)
      ¿Qué freno pondrán estos á su feroz resentimiento, á su fanatismo y á sus venganzas? En valde los tratados mas solemnes les atarian las manos. Si ellos llegan á convencerse de que la rivalidad de los europeos es toda su fuerza, se burlarán de todas las estipulaciones, y tratarán á los griegos como les dicte la ira. Ademas, ¿qué tratado puede servir de garantía al que yace bajo el látigo de su señor? ¿qué importará que se publique una amnistía, si el amo irritado no olvida, y le sobran las ocasiones y los pretestos para maltratar al miserable que tiene á su disposicion?
    • 1834 Larra, M. J. No se puede decir [2000] Fígaro Esp (CDH )

      Hecho mi examen de la ley, voy a ver mi artículo; con el reglamento de censura a la vista, con la intención que me asiste, no puedo haberlo infringido. Examino mi papel; no he escrito nada, no he hecho artículo, es verdad. Pero en cambio he cumplido con la ley. Este será eternamente mi sistema; buen ciudadano, respetaré el látigo que me gobierna, y concluiré siempre diciendo: «Lo que no se puede decir, no se debe decir».

    • 1846 Anónimo "Electores candidatos" [01-12-1846] El Clamor Público (Madrid) Esp (HD)
      El elector que consultada su conciencia y puesta la mano sobre su corazon, vote los candidatos propuestos por un gabinete de camarilla, no obstante hallarse convencido de que hace un daño á los intereses públicos, bien merece vivir bajo el látigo de los Bretones y Fulgosios, sujeto al remo de un trabajo improductivo para sostener el fausto y la opulencia de los señores del dia, y condenado á la miseria y al ilotismo.
    • 1890 Medina, J. T. HInquisición Chile [2003] Ch (CDH )
      No sólo el infeliz reo que después de ser penitenciado se desahogaba quejándose del modo cómo había sido tratado o de la poca justicia que se había usado con él, estaba sujeto a caer en primera oportunidad de nuevo bajo el látigo inquisitorial, pero los que por algún motivo cualquiera, aunque fuese el mismo decoro del Tribunal, ajado y pisoteado por la avaricia o vida escandalosa de sus miembros, creían oportuno dar aviso al Consejo de Indias o al de Inquisición, y hasta los mismos prelados que en cumplimiento de sus deberes se creían en el caso de formular la más ligera indicación que pudiera contrariar los planes de los inquisidores, eran denunciados, calumniándolos muchas veces sin piedad.
    • 1904 Núñez Prado, G. Cantaores andaluces p. 35 Esp (BD)
      Ha tocado de cerca las úlceras cancerosas de la hampa, y se ha saturado las entrañas con los miasmas de ese cáncer; ha visto la opresión medioeval, tiránica, salvaje, en que vive la legión negra de trabajadores en las minas y la más negra aun de los penados del presidio, y lanzando una sátira brutal, de una vis cómica horrible, en una copla que es una hipérbole capaz de hacer reir á los condenados del Dante, copla carnavalesca, horriblemente carnavalesca, porque engarza los sonoros cascabeles de Pierrot al látigo bestial del burgués y del cabo de vara, copla que no se comprende cómo hay quien la cante sin que se le llene la garganta de hiel más amarga y más mortal que la redentora cicuta griega [...].
    • 1929 Glz Anaya, S. Oración tarde [1944] Esp (CDH )

      — ¡Qué bobada! Yo reconozco que soy brusco, y un poco rancio, únicamente por incomprensión del problema —por incomprensión, tú lo has dicho—; pero, soy dúctil. Siempre cedo.

      — Sí, siempre cedes; porque ahora, hasta tenerme bajo el látigo, ¿a ver qué remedio te queda? Pero, ¿y después, cuando yo sea a quien le toque resignarse y sacrificar su ventura? Porque tú no has cambiado de ideología.

    • 1943-1950 Núñez, E. B. Ensayos [1987] 214 Ve (CDH )
      A final de la Colonia apenas quedan indios en el territorio, aparte de las pequeñas comunidades que pagan tributo bajo el látigo del Corregidor, o los que se hallan sujetos a las Misiones. Este régimen imprime en el hombre americano las señales de su esclavitud.
    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Ch (CDH )
      Mi compañero Álvaro hizo una clasificación inmediata de las pasajeras. Era un activo tenorio. Las dividió en dos grupos. Las que atacan al hombre y las que obedecen al látigo. Estas fórmulas no siempre se cumplían. Tenía toda clase de trucos para apoderarse del amor de las señoras.
    • 1986 Torres, O. Al Partir p. 25 Cu (BD)
      La gente prefería su propio aniquilamiento a seguir bajo el látigo opresor. Un buen amigo mío, Pedro Maceo Chamorro, le prendió fuego a su propio hogar, mientras que su esposa y sus tres hijos pequeños observaban abrumados, con los ojos muy abiertos y bañados en lágrimas, bajo unos árboles, a la orilla del arroyo que cruzaba el extenso patio de la casona amplia y antigua de largos portales y altos techos.
    • 2005 Anónimo "Contratos leoninos" Hoy Digital (Santo Domingo) RD (CORPES)
      Las pérdidas técnicas en líneas y las causadas por consumidores que recurren al fraude o a la conexión ilegal constituyen el otro lastre abominable que coloca a la economía dominicana bajo el látigo de costos muy altos por suministro de energía, el que además es muy deficiente.
    • 2016 Pelayo, A. "Polonia" [24-07-2016] La Razón (Madrid) Esp (HD)
      En un mensaje televisado dirigido a los jóvenes que participarán en la Jornada, Francisco desea que ésta sea como un mosaico de fraternidad construido a pesar de las diferencias de raza, cultura o religión. Un ejemplo presentado al mundo de que también hoy es posible construir la paz, la solidaridad, la comunión frente a quienes siembran muerte, violencia, guerra, terror y maldad. Cracovia va a ser, pues, la alternativa a ciudades como París, Bruselas, Niza, Múnich, Bagdad, Túnez, Nueva York y otras muchas sacudidas por el látigo terrorista.
    • 2022 Oliva Ferrales, M. "Grito indispensable" [09-10-2022] Granma (La Habana) Cu (HD)
      Allí, en La Demajagua —ese sitio sagrado al que todo cubano debería ir, al menos una vez— la Isla empezó a ser la Patria aquella alborada luminosa de 1868. Como nunca antes, amos y esclavos, negros y blancos, todos llamados por igual: ciudadanos, prefirieron el machete y la pólvora, antes que seguir sometidos al látigo del Gobierno español.
    • 1645 Melo, F. M. HMovimientos Cataluña [1996] 161 Esp (CDH )

      ¡Oh, no hagamos de suerte que nuestro enojo les descubra algún camino que su osadía no ha pensado! Custumbre es de los afligidos abrazar cualquier medio que los escusa la calamidad presente, aunque los lleve a otros nuevos daños: el esclavo oprimido del látigo se despeña por la ventana, no mira que es mayor riezgo el precipicio que el azote, sólo atiende a escaparse de las coléricas manos del señor.

    • 1811 Anónimo (R. G.) "Innovadores pierden" [29-12-1811] El Redactor General (Cádiz) Esp (HD)
      O vosotros, seres nacidos de las tinieblas, buenos para servir de pedastales al maléfico genio del despotismo; vosotros, para quienes el yugo de la esclavitud es carga suave y apetecida; vosotros, que acostumbrados á sufrir el látigo de los tiranos, ni aun conoceis los atractivos y dulzuras de la justa libertad, de aquella libertad que es el fruto de los gobiernos bien constituidos, dignos de las naciones virtuosas y valientes [...].
    • 1821 Anónimo "Constantinopla escala comercio (Conclusion)" [03-11-1821] El Censor (Madrid) Esp (HD)
      ¿Qué freno pondrán estos á su feroz resentimiento, á su fanatismo y á sus venganzas? En valde los tratados mas solemnes les atarian las manos. Si ellos llegan á convencerse de que la rivalidad de los europeos es toda su fuerza, se burlarán de todas las estipulaciones, y tratarán á los griegos como les dicte la ira. Ademas, ¿qué tratado puede servir de garantía al que yace bajo el látigo de su señor? ¿qué importará que se publique una amnistía, si el amo irritado no olvida, y le sobran las ocasiones y los pretestos para maltratar al miserable que tiene á su disposicion?
    • 1834 Larra, M. J. No se puede decir [2000] Fígaro Esp (CDH )

      Hecho mi examen de la ley, voy a ver mi artículo; con el reglamento de censura a la vista, con la intención que me asiste, no puedo haberlo infringido. Examino mi papel; no he escrito nada, no he hecho artículo, es verdad. Pero en cambio he cumplido con la ley. Este será eternamente mi sistema; buen ciudadano, respetaré el látigo que me gobierna, y concluiré siempre diciendo: «Lo que no se puede decir, no se debe decir».

    • 1836 Larra, M. J. Nochebuena 1836 [2000] Fígaro Esp (CDH )
      Tú me pagas un salario bastante a cubrir mis necesidades; a ti te paga el mundo como paga a los demás que le sirven. Te llamas liberal y despreocupado, y el día que te apoderes del látigo azotarás como te han azotado. Los hombres de mundo os llamáis hombres de honor y de carácter, y a cada suceso nuevo cambiáis de opinión, apostatáis de vuestros principios.
    • 1846 Anónimo "Electores candidatos" [01-12-1846] El Clamor Público (Madrid) Esp (HD)
      El elector que consultada su conciencia y puesta la mano sobre su corazon, vote los candidatos propuestos por un gabinete de camarilla, no obstante hallarse convencido de que hace un daño á los intereses públicos, bien merece vivir bajo el látigo de los Bretones y Fulgosios, sujeto al remo de un trabajo improductivo para sostener el fausto y la opulencia de los señores del dia, y condenado á la miseria y al ilotismo.
    • 1890 Medina, J. T. HInquisición Chile [2003] Ch (CDH )
      No sólo el infeliz reo que después de ser penitenciado se desahogaba quejándose del modo cómo había sido tratado o de la poca justicia que se había usado con él, estaba sujeto a caer en primera oportunidad de nuevo bajo el látigo inquisitorial, pero los que por algún motivo cualquiera, aunque fuese el mismo decoro del Tribunal, ajado y pisoteado por la avaricia o vida escandalosa de sus miembros, creían oportuno dar aviso al Consejo de Indias o al de Inquisición, y hasta los mismos prelados que en cumplimiento de sus deberes se creían en el caso de formular la más ligera indicación que pudiera contrariar los planes de los inquisidores, eran denunciados, calumniándolos muchas veces sin piedad.
    • 1904 Núñez Prado, G. Cantaores andaluces p. 35 Esp (BD)
      Ha tocado de cerca las úlceras cancerosas de la hampa, y se ha saturado las entrañas con los miasmas de ese cáncer; ha visto la opresión medioeval, tiránica, salvaje, en que vive la legión negra de trabajadores en las minas y la más negra aun de los penados del presidio, y lanzando una sátira brutal, de una vis cómica horrible, en una copla que es una hipérbole capaz de hacer reir á los condenados del Dante, copla carnavalesca, horriblemente carnavalesca, porque engarza los sonoros cascabeles de Pierrot al látigo bestial del burgués y del cabo de vara, copla que no se comprende cómo hay quien la cante sin que se le llene la garganta de hiel más amarga y más mortal que la redentora cicuta griega [...].
    • 1921 Miró, G. SDaniel [1988] 284 Esp (CDH )

      Y Elvira no se saciaba de decir, y Corazón seguía viendo a su Oleza desnuda y ardiente como una ciudad bíblica, merecedora de las iras del Señor. Y no sólo Oleza, sino sus amistades, familias enteras salían entre los abrasados escombros; señoras ilustres, que todos tenían por dechado y cifra de honradas, se le presentaban también desnudas, en un refocilo infernal, bajo el látigo de Elvira. Porque Elvira reveló los pecados y los nombres de los pecadores, dolor durísimo, de irresistible avidez para las imaginaciones más puras.

      Doña Corazón se retorcía en un seguido grito de asombro, de apenamiento, de desengaño, de protesta generosa.

    • 1924 Suárez, M. F. Sueños Luciano Pulgar, IV [1942] p. 67 Co (FG)
      Y entre tanto, señores, el partido conservador se ha olvidado de Bolívar [...] se ha olvidado de sus luchas por el socialismo, se ha olvidado de las persecuciones del látigo y la confiscación.
    • 1929 Glz Anaya, S. Oración tarde [1944] Esp (CDH )

      — ¡Qué bobada! Yo reconozco que soy brusco, y un poco rancio, únicamente por incomprensión del problema —por incomprensión, tú lo has dicho—; pero, soy dúctil. Siempre cedo.

      — Sí, siempre cedes; porque ahora, hasta tenerme bajo el látigo, ¿a ver qué remedio te queda? Pero, ¿y después, cuando yo sea a quien le toque resignarse y sacrificar su ventura? Porque tú no has cambiado de ideología.

    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 35 Ch (CDH )
      El hambre antigua de Europa, hambre como la cola / de un planeta mortal, poblaba el buque, / el hambre estaba allí, desmantelada, / errabunda hacha fría, madrastra / de los pueblos, el hambre echa los dados / en la navegación, sopla las velas: / "Más allá, que te como, más allá / que regresas / a la madre, al hermano, al juez y al Cura, / a los inquisidores, al infierno, a la peste. / Más allá, más allá, lejos del piojo, / del látigo feudal, del calabozo, / de las galeras llenas de excremento". /
    • 1943-1950 Núñez, E. B. Ensayos [1987] 214 Ve (CDH )
      A final de la Colonia apenas quedan indios en el territorio, aparte de las pequeñas comunidades que pagan tributo bajo el látigo del Corregidor, o los que se hallan sujetos a las Misiones. Este régimen imprime en el hombre americano las señales de su esclavitud.
    • a1973 Neruda, P. Confieso [1993] Ch (CDH )
      Mi compañero Álvaro hizo una clasificación inmediata de las pasajeras. Era un activo tenorio. Las dividió en dos grupos. Las que atacan al hombre y las que obedecen al látigo. Estas fórmulas no siempre se cumplían. Tenía toda clase de trucos para apoderarse del amor de las señoras.
    • 1986 Torres, O. Al Partir p. 25 Cu (BD)
      La gente prefería su propio aniquilamiento a seguir bajo el látigo opresor. Un buen amigo mío, Pedro Maceo Chamorro, le prendió fuego a su propio hogar, mientras que su esposa y sus tres hijos pequeños observaban abrumados, con los ojos muy abiertos y bañados en lágrimas, bajo unos árboles, a la orilla del arroyo que cruzaba el extenso patio de la casona amplia y antigua de largos portales y altos techos.
    • 2005 Anónimo "Contratos leoninos" Hoy Digital (Santo Domingo) RD (CORPES)
      Las pérdidas técnicas en líneas y las causadas por consumidores que recurren al fraude o a la conexión ilegal constituyen el otro lastre abominable que coloca a la economía dominicana bajo el látigo de costos muy altos por suministro de energía, el que además es muy deficiente.
    • 2016 Pelayo, A. "Polonia" [24-07-2016] La Razón (Madrid) Esp (HD)
      En un mensaje televisado dirigido a los jóvenes que participarán en la Jornada, Francisco desea que ésta sea como un mosaico de fraternidad construido a pesar de las diferencias de raza, cultura o religión. Un ejemplo presentado al mundo de que también hoy es posible construir la paz, la solidaridad, la comunión frente a quienes siembran muerte, violencia, guerra, terror y maldad. Cracovia va a ser, pues, la alternativa a ciudades como París, Bruselas, Niza, Múnich, Bagdad, Túnez, Nueva York y otras muchas sacudidas por el látigo terrorista.
    • 2022 Oliva Ferrales, M. "Grito indispensable" [09-10-2022] Granma (La Habana) Cu (HD)
      Allí, en La Demajagua —ese sitio sagrado al que todo cubano debería ir, al menos una vez— la Isla empezó a ser la Patria aquella alborada luminosa de 1868. Como nunca antes, amos y esclavos, negros y blancos, todos llamados por igual: ciudadanos, prefirieron el machete y la pólvora, antes que seguir sometidos al látigo del Gobierno español.
  8. s. m. Adorno consistente en una o varias plumas que rodean el ala del sombrero.
    docs. (1709-2014) 6 ejemplos:
    • 1709 Anónimo Arancel renta diezmos puertos p. 15 Esp (BD)
      Laton labrado en Candeleros, y otros generos de mucho precio, la libra á tassacion. Lampreas, cada caxa de á dos, veinte y seis maravedis. Lila, ó lanilla doble de lana negra, y de colores de veinte y ocho baras la pieza, quatrocientos y cinquenta maravedis. Lila, ó lanilla angosta, la pieza del mismo anaje ducientos y cinquenta maravedis. Lilas sencillas anchas, ó angostas, la pieza á trecientos mrs. Librillos de memorias, la docena doze maravedis. Lacre, la libra ocho maravedis. Lamparillas de todos generos, y colores, la vara nueve mrs. Latigos de pluma para sombreros, cada vno cinquenta y vn mrs. Lama passada, ó restaño de plata, y oro fino, la vara ducientos y quatro maravedis.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Pluma que se ponía para adorno sobre el ala del sombrero y lo rodeaba casi todo.
    • 1709 Anónimo Arancel renta diezmos puertos p. 15 Esp (BD)
      Laton labrado en Candeleros, y otros generos de mucho precio, la libra á tassacion. Lampreas, cada caxa de á dos, veinte y seis maravedis. Lila, ó lanilla doble de lana negra, y de colores de veinte y ocho baras la pieza, quatrocientos y cinquenta maravedis. Lila, ó lanilla angosta, la pieza del mismo anaje ducientos y cinquenta maravedis. Lilas sencillas anchas, ó angostas, la pieza á trecientos mrs. Librillos de memorias, la docena doze maravedis. Lacre, la libra ocho maravedis. Lamparillas de todos generos, y colores, la vara nueve mrs. Latigos de pluma para sombreros, cada vno cinquenta y vn mrs. Lama passada, ó restaño de plata, y oro fino, la vara ducientos y quatro maravedis.
    • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      LATIGO. s. m. [...] Se llama una pluma con que se adorna el sombrero, puesta sobre la falda, de suerte que la rodea casi toda.
    • 1785 Anónimo "Memorial literario, instructivo y curioso de la corte de Madrid, VI" [01-01-1785] p.100 Memorial Literario, Instructivo y Curioso de la Corte de Madrid (Madrid) Esp (HD)
      Latigos de pluma para sombreros. Lazos de todos generos para espadines y otros usos.
    • 1875 Kotzenberg, H. W. A. Deutsch-spanisches Wörterbuch, II (BD)
      Látigo de pluma para sombreros, die hutfeder, welche um den hut gelegt wird.
    • 1918 Anónimo (Vizcondesa de Castelfido) "Revista parisiense" [06-07-1918] La Moda Elegante (Cádiz) Esp (HD)
      No cansan las boinas, y hay que confesar que las de paja blanda negra son en realidad muy elegantes sobre una cabellera rubia. Son anchas, la copa tapa el ala y se inclinan á la izquierda ó hacia atrás. Se las adorna con una pluma-cuchillo, con una fantasía de pluma desrizada de avestruz, con un látigo de ave del Paraíso ó con algunos cayados formando penacho.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Pluma que se ponía para adorno sobre el ala del sombrero y lo rodeaba casi todo.
  9. s. m. Instrumento consistente en un cordel atado a una vara pequeña, que sirve para lanzar y hacer girar el trompo o la peonza.
    docs. (1759-2014) 13 ejemplos:
    • 1759 Séjournant, N. Nouveau dictionnaire françois-espagnol, II p. 378 (BD)
      SABOTER, v. n. Faire tourner un sabot avec un fouet. Jugar al trompo ó peonza, hacerle dár vueltas con un latigo.
    • 2014 Galilea, M. A. "Peonzas" [21-12-2014] Noticias de Navarra (Pamplona) Esp (HD)
      En opinión de este experto, la peonza tradicional de madera está perdiendo interés entre los jóvenes con la aparición de las denominadas peonzas cometa, más ligeras y que permiten “hacer más trucos, que es lo que les gusta a los chavales”. A él le gustan más las peonzas antiguas, como una de los años veinte del pasado siglo de su colección. Las tiene de todas clases: de látigo, las que se enrollan con un cordel y bailan al lanzarlas; de soporte, que necesitan un aparato para hacerlas girar; o las que se hacen bailar con los dedos.
    • 1759 Séjournant, N. Nouveau dictionnaire françois-espagnol, II p. 378 (BD)
      SABOTER, v. n. Faire tourner un sabot avec un fouet. Jugar al trompo ó peonza, hacerle dár vueltas con un latigo.
    • 1816 Anónimo (D. L. G. P.) Trad Mártires, Chateaubriand, II p. 125 Esp (BD)
      Satanas acaloraba las preocupaciones y el odio; encantado con las palabras del procónsul se lisonjeaba de caminar con mas seguridad á su objeto por el ateismo, que por la idolatría; ausiliado de todas las Potencias del Infierno aumentaba las voces del tumulto, y daba á la agitacion del Senado un aire de prodigiosa. Como el trompo circula bajo el látigo del muchacho, como el huso baja y sube entre los dedos de la matrona, como el ébano ó el marfil ruedan en el torno del artífice, así estaban en movimiento los ánimos.
    • 1831 Rementería Fica, M. Trad Manual juegos sociedad p. 201 Esp (BD)
      La Peonza. [...] Consiste el juego en girar este instrumento con un látigo de una sola tirilla de cuero. Es de mucho egercicio, y muy divertido entre dos, pues juegan a quién hará andar mas á la peonza en menos tiempo. [...] Trompo ó peon. Se diferencia de la peonza en que el hierro forma una punta fuerte y cónica, y en que se le rodea para hacerle andar un cordelito retorcido, cuya estremidad se sujeta en el índice de la mano que le arroja. El látigo con que se impele á la peonza mataria al trompo, consistiendo la rapidez del movimiento de este en la mayor violencia con que se tira.
    • 1845 Magán, N. V. TradHistoria pintoresca religiones, Clavel p. 303 Esp (BD)
      Los niños de coro venian en procesion con su cruz y pendon hasta el sitio mismo donde se hallaba la peonza, y valiéndose de un látigo la hacian dar vueltas hasta sacarla fuera de la iglesia, cantando al mismo tiempo salmos, y ciertos himnos cuyo argumento se reducia á desearla un buen viage hasta el año siguiente.
    • 1896 Marco, L. / Ochoa, E. Repertorio juegos p. 842 Esp (BD)
      Los franceses llaman peonza española (figura 1) á lo que los muchachos llaman en España trompo, que consiste en un cono de madera dura bien liso, al que se hace girar sobre el vértice de la siguiente manera: con el extremo de una cinta se dan dos ó tres vueltas sobre una pequeña superficie cilíndrica que hay en la base del cono, dejando á éste en el suelo; el otro extremo de la cinta va atado á un palito, en el cual hay otra atada en las mismas condiciones, á reserva de si se rompe ó deshilacha la primera; se tira con fuerza horizontalmente de derecha á izquierda del palito (ó látigo), y el trompo sale girando por el suelo; si en el momento se le da un latigazo, corre el trompo y gira con más fuerza, pudiendo estar bailando ó girando cuanto se quiera, pues no hay más que darle con el látigo cuando se vaya á parar.
    • 1901 Delobel, J. "Higiene escolar" [30-09-1901] Gaceta Médica Catalana (Barcelona) Esp (HD)
      Trompo.— El trompo se juega con uno ó varios niños y exige ciertos movimientos, algunas veces rápidos, según se emplee el trompo con la cuerda ó con el látigo. Todos estos juegos, que pueden ser emplados [sic] en la escuela ó fuera de ésta los días de asueto, que constituyen la mayoría de los ejercicios, dan muy buenos resultados; son tan necesarios á las niñas como á los niños.
    • 1919 Anónimo "Lo que enseña trompo" [01-10-1919] p. 270 Mi Revista (Barcelona) Esp (HD)
      Cuando hacemos bailar una peonza azotándola con un látigo, ocurre lo mismo. El látigo se enrosca más o menos en la peonza, y al desenroscarlo, la fricción le comunica el movimiento de rotación (fig. 12).
    • 1928 Salazar, R. "Peonza, trompos y peón" [30-12-1928] Blanco y Negro (Madrid) Esp (HD)
      Mas no debemos creer que un peón o un trompo pueden ser una peonza, por la sencilla razón de que la peonza, como si dijéramos la abuela directa, la fuente-origen del trompo y del peón, a los que dió su figura cónica, no tiene, como ellos, la púa de hierro y baila —así la hacían bailar ya los griegos y los romanos— al ser azotada con una correa o con un látigo.
    • 1938 Anónimo "Juegos" [07-11-1938] La Vanguardia: Diario Filipino Independiente (Manila) Fi (HD)
      Peón, peonza, trompa o trompo es un juguete de madera, de forma cónica terminado en una púa de hierro, que se llama el rejón, Se le arrolla una cuerda, que se desenrolla rápidamente a lanzarlo contra el suelo para que gire. [...] Antiguedad [sic].— El primitivo trompo griego era de círculos de metal con un cascabel en medio. Después fueron como ahora y los giraban lo mismo que hoy, con un látigo o enrollándoles una cuerda.
    • 1962 Anónimo "Trompo" [30-12-1962] ABC (Sevilla) Esp (HD)
      Según el Diccionario de Suidas, desde los griegos, los chiquillos del mundo bailan el trompo. Todo consiste en liar bien la guita, encordonarlo apretadamente y, luego, lanzarlo con un sabio y gentil movimiento, mientras la cuerda queda entre el anular y el dedo pequeño. Al principio, el trompo baila inclinado; pero, poco a poco, se pone de pie; el centro de gravedad se eleva por la punta redondeada del rejón. [...] Los niños romanos aprendieron a azotarle con látigo para acelerar su rotación.
    • 2007 Annicchiarico Ramos, R. J. Juguetes tradicionales gallegos p. 133 Esp (BD)
      Se ha elegido el nombre de trompo para este juguete, aunque la acepción más común es la peonza. La razón es que se utiliza este segundo término de forma genérica para denominar al conjunto, existiendo varios tipos (peonzas de dedos, de látigo, con soporte...), si bien uno de esos tipos es precisamente el trompo.
    • 2014 Galilea, M. A. "Peonzas" [21-12-2014] Noticias de Navarra (Pamplona) Esp (HD)
      En opinión de este experto, la peonza tradicional de madera está perdiendo interés entre los jóvenes con la aparición de las denominadas peonzas cometa, más ligeras y que permiten “hacer más trucos, que es lo que les gusta a los chavales”. A él le gustan más las peonzas antiguas, como una de los años veinte del pasado siglo de su colección. Las tiene de todas clases: de látigo, las que se enrollan con un cordel y bailan al lanzarlas; de soporte, que necesitan un aparato para hacerlas girar; o las que se hacen bailar con los dedos.
    • 1759 Séjournant, N. Nouveau dictionnaire françois-espagnol, II p. 378 (BD)
      SABOTER, v. n. Faire tourner un sabot avec un fouet. Jugar al trompo ó peonza, hacerle dár vueltas con un latigo.
    • 1816 Anónimo (D. L. G. P.) Trad Mártires, Chateaubriand, II p. 125 Esp (BD)
      Satanas acaloraba las preocupaciones y el odio; encantado con las palabras del procónsul se lisonjeaba de caminar con mas seguridad á su objeto por el ateismo, que por la idolatría; ausiliado de todas las Potencias del Infierno aumentaba las voces del tumulto, y daba á la agitacion del Senado un aire de prodigiosa. Como el trompo circula bajo el látigo del muchacho, como el huso baja y sube entre los dedos de la matrona, como el ébano ó el marfil ruedan en el torno del artífice, así estaban en movimiento los ánimos.
    • 1831 Rementería Fica, M. Trad Manual juegos sociedad p. 201 Esp (BD)
      La Peonza. [...] Consiste el juego en girar este instrumento con un látigo de una sola tirilla de cuero. Es de mucho egercicio, y muy divertido entre dos, pues juegan a quién hará andar mas á la peonza en menos tiempo. [...] Trompo ó peon. Se diferencia de la peonza en que el hierro forma una punta fuerte y cónica, y en que se le rodea para hacerle andar un cordelito retorcido, cuya estremidad se sujeta en el índice de la mano que le arroja. El látigo con que se impele á la peonza mataria al trompo, consistiendo la rapidez del movimiento de este en la mayor violencia con que se tira.
    • 1845 Magán, N. V. TradHistoria pintoresca religiones, Clavel p. 303 Esp (BD)
      Los niños de coro venian en procesion con su cruz y pendon hasta el sitio mismo donde se hallaba la peonza, y valiéndose de un látigo la hacian dar vueltas hasta sacarla fuera de la iglesia, cantando al mismo tiempo salmos, y ciertos himnos cuyo argumento se reducia á desearla un buen viage hasta el año siguiente.
    • 1896 Marco, L. / Ochoa, E. Repertorio juegos p. 842 Esp (BD)
      Los franceses llaman peonza española (figura 1) á lo que los muchachos llaman en España trompo, que consiste en un cono de madera dura bien liso, al que se hace girar sobre el vértice de la siguiente manera: con el extremo de una cinta se dan dos ó tres vueltas sobre una pequeña superficie cilíndrica que hay en la base del cono, dejando á éste en el suelo; el otro extremo de la cinta va atado á un palito, en el cual hay otra atada en las mismas condiciones, á reserva de si se rompe ó deshilacha la primera; se tira con fuerza horizontalmente de derecha á izquierda del palito (ó látigo), y el trompo sale girando por el suelo; si en el momento se le da un latigazo, corre el trompo y gira con más fuerza, pudiendo estar bailando ó girando cuanto se quiera, pues no hay más que darle con el látigo cuando se vaya á parar.
    • 1901 Delobel, J. "Higiene escolar" [30-09-1901] Gaceta Médica Catalana (Barcelona) Esp (HD)
      Trompo.— El trompo se juega con uno ó varios niños y exige ciertos movimientos, algunas veces rápidos, según se emplee el trompo con la cuerda ó con el látigo. Todos estos juegos, que pueden ser emplados [sic] en la escuela ó fuera de ésta los días de asueto, que constituyen la mayoría de los ejercicios, dan muy buenos resultados; son tan necesarios á las niñas como á los niños.
    • 1919 Anónimo "Lo que enseña trompo" [01-10-1919] p. 270 Mi Revista (Barcelona) Esp (HD)
      Cuando hacemos bailar una peonza azotándola con un látigo, ocurre lo mismo. El látigo se enrosca más o menos en la peonza, y al desenroscarlo, la fricción le comunica el movimiento de rotación (fig. 12).
    • 1928 Salazar, R. "Peonza, trompos y peón" [30-12-1928] Blanco y Negro (Madrid) Esp (HD)
      Mas no debemos creer que un peón o un trompo pueden ser una peonza, por la sencilla razón de que la peonza, como si dijéramos la abuela directa, la fuente-origen del trompo y del peón, a los que dió su figura cónica, no tiene, como ellos, la púa de hierro y baila —así la hacían bailar ya los griegos y los romanos— al ser azotada con una correa o con un látigo.
    • 1938 Anónimo "Juegos" [07-11-1938] La Vanguardia: Diario Filipino Independiente (Manila) Fi (HD)
      Peón, peonza, trompa o trompo es un juguete de madera, de forma cónica terminado en una púa de hierro, que se llama el rejón, Se le arrolla una cuerda, que se desenrolla rápidamente a lanzarlo contra el suelo para que gire. [...] Antiguedad [sic].— El primitivo trompo griego era de círculos de metal con un cascabel en medio. Después fueron como ahora y los giraban lo mismo que hoy, con un látigo o enrollándoles una cuerda.
    • 1962 Anónimo "Trompo" [30-12-1962] ABC (Sevilla) Esp (HD)
      Según el Diccionario de Suidas, desde los griegos, los chiquillos del mundo bailan el trompo. Todo consiste en liar bien la guita, encordonarlo apretadamente y, luego, lanzarlo con un sabio y gentil movimiento, mientras la cuerda queda entre el anular y el dedo pequeño. Al principio, el trompo baila inclinado; pero, poco a poco, se pone de pie; el centro de gravedad se eleva por la punta redondeada del rejón. [...] Los niños romanos aprendieron a azotarle con látigo para acelerar su rotación.
    • 1980 Alvar, M. (dir.) ALEANR, III-IV Esp (FG)
      LÁTIGO "cordel para hacer bailar al peón sin clavo" [...] LATIGO "idem." [...] (lám. 1380, mapa 1167).
    • 2007 Annicchiarico Ramos, R. J. Juguetes tradicionales gallegos p. 133 Esp (BD)
      Se ha elegido el nombre de trompo para este juguete, aunque la acepción más común es la peonza. La razón es que se utiliza este segundo término de forma genérica para denominar al conjunto, existiendo varios tipos (peonzas de dedos, de látigo, con soporte...), si bien uno de esos tipos es precisamente el trompo.
    • 2014 Galilea, M. A. "Peonzas" [21-12-2014] Noticias de Navarra (Pamplona) Esp (HD)
      En opinión de este experto, la peonza tradicional de madera está perdiendo interés entre los jóvenes con la aparición de las denominadas peonzas cometa, más ligeras y que permiten “hacer más trucos, que es lo que les gusta a los chavales”. A él le gustan más las peonzas antiguas, como una de los años veinte del pasado siglo de su colección. Las tiene de todas clases: de látigo, las que se enrollan con un cordel y bailan al lanzarlas; de soporte, que necesitan un aparato para hacerlas girar; o las que se hacen bailar con los dedos.
  10. s. m. Instrumento que sirve para desgranar cereales y leguminosas.
    Sinónimos: azote; garrote; mangual
    docs. (1778-2016) 12 ejemplos:
    • 1778 Suárez, M. G. Trad Memorias instructivas, II p. 45 Esp (BD)
      Luego que las mazorcas lleguen á estár bien secas, lo que se conoce rompiendo una, y viendo si su interior lo está, entonces ya se las puede desgranar. Esta operacion se hace sacudiendolas con una especie de látigo de madera, semejante al de que se sirven en muchas partes para moler el yeso, pero ligero para no quebrantar el grano; despues se repasan los esqueletos de las mazorcas, por si les ha quedado todavía algun grano; y en estando totalmente despojados, se ván arrimando á un lado, y sirven para quemar.
    • 2016 García Pz, M. F. Salida pasillo p. 155 Esp (BD)
      En otras zonas de España, en el Norte, la Meseta y Cataluña, la trilla se hacía a látigo, con bateadoras, la faena se hace delante de la propia casa, en la calle, o en las eras ante la atenta mirada de los niños. La tracción animal era la única en muchas zonas del campo español. La importancia de una casa se medía por el número de yuntas de mulas, caballos o bueyes, pues indicaba la cantidad de tierra que se poseía o se explotaba.
    • 1778 Suárez, M. G. Trad Memorias instructivas, II p. 45 Esp (BD)
      Luego que las mazorcas lleguen á estár bien secas, lo que se conoce rompiendo una, y viendo si su interior lo está, entonces ya se las puede desgranar. Esta operacion se hace sacudiendolas con una especie de látigo de madera, semejante al de que se sirven en muchas partes para moler el yeso, pero ligero para no quebrantar el grano; despues se repasan los esqueletos de las mazorcas, por si les ha quedado todavía algun grano; y en estando totalmente despojados, se ván arrimando á un lado, y sirven para quemar.
    • 1818 Real Sociedad Económica Matritense Agricultura general Alonso Herrera, I p. 75 Esp (BD)
      La conformacion plana de las espiguillas y la feble oposicion de los cálizes al esfuerzo que hacen los granos segun van engruesando, nacida de su angostamiento y de su débil adherencia á la raspa, son causa de que todas las partes de aquellas se abran ó diverjan, de que el grano asome al fin por entre las ventallas, de que lo vacien en el haza y en el camino de la era si la recoleccion se retarda, y de que las espiguillas mismas se desunan de la raspa con facilidad. De ahí la urgencia de acelerar la siega, tan funesta al cosechero cuando escasean los brazos, siempre incómoda y dispendiosa, pero balanceada en parte por la prontitud consiguiente con que se dejan luego desgranar los chamorros bajo del trillo, el látigo ó el mallo.
    • 1856 Mellado, F. P. Trad Diccionario artes, I Esp (BD)
      Látigo ó mazorcador. Forman este instrumento dos pedazos de madera unidos con una correa. Un mazorcador puede trillar por dia 70 á 80 haces, que suministran de 2 hectólitros á 2hec.50 (3 1/2 á 4 1/2 fanegas) de granos. Generalmente se reunen varios mazorcadores en una era, y alli golpean sucesivamente el grano. Es bastante variable la relacion que existe entre el precio de la trilla y el valor venal del grano.
    • 1862 Justo Villanueva, L. "Apuntes agricultura ganadería" [1864] p. 236 Memorias sobre la Exposicion Universal de 1862 Esp (BD)
      Trilladoras. Conocidos son los métodos seguidos desde la antiguedad [sic] en España para trillar los cereales. En muchas provincias esta operacion se hace estendiendo el trigo sobre la era y haciendo caminar por encima uno ó varios pares de mulas las cuales arastran [sic] una tabla que lleva en su parte inferior fuertes pedernales, que cortan la paja y descascarillan luego el grano frotándole contra el suelo: en otras separan las espigas y las desgranan golpeándolas con el látigo, que es un instrumento compuesto de dos palos atados con una cuerda ó una correa; en otras hacen andar carros sobre el trigo etc.
    • 1876 Glz Frades, L. Elementos agricultura p. 114 Esp (BD)
      Si despues de haber tendido en el suelo la mies hacemos pasear caballerías convenientemente aparejadas, comprendemos desde luego que al cabo de cierto tiempo se habrá verificado la apetecida division. [...] La trilla á látigo (Battage ou fleau) tiene lugar haciendo uso de dos palos unidos por sus estremidades por unas correas, y á fuerza de golpes continuados se consigue la apetecida division, de modo que ya podrá desde luego comprenderse el tiempo que será preciso emplear y el número de brazos para una cosecha nada más que mediana y aun pequeña.
    • 1897 Pagés, A. (dir.) Dicc enciclopédico hispano-americano, XXI - Esp (BD)
      TRILLA: [...] Apaleo ó látigo. — El apaleo se usa en nuestro país sólo en algunas comarcas montañosas para desgranar pequeñas cosechas de cereales ó legumbres cuya paja no se utiliza; en cambio es muy frecuente en todo el centro de Europa, según aseguran D. Galo de Benito y López Escribano, por no poder verificar en dichos puntos la trilla al aire libre: para hacer esta operación se emplean unos instrumentos llamados látigos ó mazorcadores; una de estas herramientas (fig. 1), está formada por un grueso palo ó astil de madera, A, á cuyo extremo va unida por una correa C una fuerte maza ó mazorca, de madera también, B; un mazorcador puede trillar al día de 70 á 80 haces [...].
    • 1925 Girola, C. D. "Cultivo y explotación anís" [01-07-1925] vol. XX, n.º 7, p. 222 La Hacienda (Nueva York) (HD)
      Se puede efectuar la cosecha de una sola vez, cortando o arrancando la planta entera, que se deja secar, invirtiéndola y formando montones sueltos; pero, en este caso, las semillas resultan desiguales, estando unas muy maduras y otras todavía verdes. Si la cosecha se hace cortando o arrancando las plantas, éstas, después de secas, pueden hacinarse en los campos o mejor bajo sotechados. [...] El desgrane se efectúa por medio de látigo o de las trilladoras corrientes para trigo, alfalfa, etc.
    • 1934 Fdz Abreu, L. "Cultivo arroz" [01-06-1934] vol. XIV, n.º 54, p. 40 Revista de Agricultura (La Habana) Cu (HD)
      La recolección en nuestro país se realiza con procedimientos muy primitivos, se cortan las espigas a 6 o 7 pulgadas de su vástago, con un cuchillo, o se reúnen las macollas con la mano izquierda y se corta con el cuchillo que ha de estar en la derecha; después se cojen [sic] éstas espigas y se guindan en un palo como se le hace al tabaco y se coloca en un piso limpio y fresco para que allí sufre a un principio de fermentación; después se desgrana por medio del sistema que llamamos de caballería o látigo, que consiste en colocar la mancuerna en una saca y darle encima con un palo o un látigo, hasta separar el grano de la espiga.
    • 1944 Adet Palacios, F. "Cultivo anís Catamarca" [01-01-1944] p. 352 Almanaque del Ministerio de Agricultura de la Nación (Buenos Aires) Ar (HD)
      Trilla y rendimiento.— Se hace con trilladoras comunes para trigo, alfalfa, o a mano con látigo. En algunos lugares de la provincia se frotan contra la malla de los elásticos de cama y se recoge el grano en cajones. Lo que hay que evitar es que el grano se moje, ya maduro, en el cultivo o en depósito, pues el manchado que sobreviene lo desvaloriza.
    • 1976 Taboada Chivite, X. Cultura material y espiritual [1984] p. 158 Los gallegos Esp (BD)
      Hasta no hace muchos años no se utilizó otro medio de trilla que la efectuada con el mallo, látigo para separar grano y paja, de largo uso no sólo en Galicia y todo el Noroeste peninsular sino también en diversos pueblos de Europa, en donde el mayal se utilizaba, aun hace poco, en ritos invernales de Baviera y la Austria Baja.
    • 2003 Anónimo Trad Conservación heno paja, Suttie p. 171 (BD)
      La forma de la paja depende del método de trilla. Cuando la trilla se hacía con un látigo se producía paja larga y las trilladoras modernas dan el mismo resultado. Cuando la trilla se hacía con el pisoteo de animales o con un rodillo rugoso la paja se rompía en trozos de 5-10 cm de largo (tibn, bhusa); este sistema estaba difundido en Asia y África del Norte.
    • 2016 García Pz, M. F. Salida pasillo p. 155 Esp (BD)
      En otras zonas de España, en el Norte, la Meseta y Cataluña, la trilla se hacía a látigo, con bateadoras, la faena se hace delante de la propia casa, en la calle, o en las eras ante la atenta mirada de los niños. La tracción animal era la única en muchas zonas del campo español. La importancia de una casa se medía por el número de yuntas de mulas, caballos o bueyes, pues indicaba la cantidad de tierra que se poseía o se explotaba.
  11. s. m. Golpe dado con el látigo.
    docs. (1786-2011) 10 ejemplos:
    • 1880-1882 Montalvo, J. Catilinarias [1985] Ec (CDH )
      ¿Qué palos, qué látigos en Francia a causa de las protestas? Los húngaros protestaron contra la idea de federación que suponían en el emperador de Austria; protestaron como audaces y atrevidos: Francisco José no mandó a Spielberg a los autores de la protesta, condenados a carcere duro . La majestad de Ignacio Veintemilla, más delicada, más excelsa, no ha podido sufrir una solicitud, y ha puesto su desagravio en manos del verdugo, ése que cuando no mata el cuerpo, mata el alma con la infamia.
    • 2011 Lpz Velásquez, G. "Secuestro literatura" [18-07-2011] Letralia (Cagua): letralia.com Co (CORPES)
      Esa gramatiquería permitió también por varios años la inexistencia de cualquier capacidad crítica que mejorara el tejido social. Recordemos que el espíritu crítico es el motor del progreso. Entre nosotros es fusilado. En las escuelas y colegios hubo mucho látigo y regleta cuando no se decían de memoria las estrofas de San Juan de la Cruz, Góngora, Lope de Vega y Guillermo Valencia. Mientras tanto, el país seguía desangrándose en más de 50 años de hegemonía conservadora y gramatical.
    • 1880-1882 Montalvo, J. Catilinarias [1985] 340 Ec (CDH )
      Filósofos, poetas, grandes hombres nos subyugan, nos pueden; ¿a látigos, pregunto yo? Nos hacen confesar nuestra inferioridad, nos obligan a jurarles admiración con ese torniquete encantado que tan profundas y delicadas sensaciones causa en nosotros, esto es, la inteligencia revestida de sabiduría o empapada en poesía.
    • 1927 RAE DMILE (1.ª ed.) (NTLLE)
      LÁTIGO. m. [...] *Ecuad. y Hond. Mal usado por latigazo.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )

      Para evitar que se comieran las ovejas, el caporal propinaba al jefe de los pastores diez chicotazos por cada animal que faltara. Cuando se perdían muchas, ya no llevaba la cuenta sino que golpeaba hasta cansarse... Pero sucedía que, en ciertos años, las papas escaseaban debido a que la cosecha no fue buena o porque se pudrían o brotaban en los hoyos. Entonces tenían hambre y el padre mataba un carnero diciendo: "Aguantaré los látigos; pobres mis hijitos". Sabían cuándo debía llegar el caporal, pues el padre, por cada luna, depositaba un pedrusco en cierto lugar y así iba midiendo el tiempo.

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )

      Y agregó con ahogo:

      — No se lo quería decir, pero tengo miedo de que nos apaleen...

      La primera voz:

      — ¡La boca se le tuerza! ¡Debe ser tan duro recibir un látigo!

      La segunda voz:

      — ¡Hasta los nietos de los hijos de los que han sufrido látigos sentirán la afrenta!
    • 1977 Hnz Norman, I. Novela criolla [1977] 230 PR (CDH )
      ¿No es mejor y más laudable en un gobierno, cualquiera que sea, el "suaviter in modo" que el "fortiter in ré"? El país, o cualquiera comunidad política, que crea que un hombre por ser bueno no sirve para gobernarla, justifica el mando de los malos, y bien merecido se lo tiene; semeja a los atenienses cuando expatriaron a Arístides porque era justo. Desgraciada de la nación en donde las mayorías llegan a creer que los hombres han de ser gobernados como los esclavos, a fuerza de látigos".
    • 1984 RAE DMILE (3.ª ed.) (NTLLE)
      látigo. m. [...] Col., Ecuad., Hond. y Perú. latigazo.
    • 2010 Utrilla, D. "Siglo sin Tolstoi" [20-11-2010] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
      En 1858 Tolstoi escribe en su diario "No se puede no amar a la gente: son todos, somos todos tan dignos de compasión", para días despues confesar que ha ordenado castigar a látigo limpio a Rezun, un campesino de Yasnaia Poliana. En una de las incontables 'escenas' que componen el largometraje de su matrimonio, Sofía le llamó un día la atención sobre la contradicción que parecía haber entre su llamamientos a la sencillez y su pasión por los espárragos (podemos imaginar exactamente qué fue lo que Tolstoi le mandó a freír a su mujer tras este reproche).
    • 1880-1882 Montalvo, J. Catilinarias [1985] Ec (CDH )
      ¿Qué palos, qué látigos en Francia a causa de las protestas? Los húngaros protestaron contra la idea de federación que suponían en el emperador de Austria; protestaron como audaces y atrevidos: Francisco José no mandó a Spielberg a los autores de la protesta, condenados a carcere duro . La majestad de Ignacio Veintemilla, más delicada, más excelsa, no ha podido sufrir una solicitud, y ha puesto su desagravio en manos del verdugo, ése que cuando no mata el cuerpo, mata el alma con la infamia.
    • 1880-1882 Montalvo, J. Catilinarias [1985] 340 Ec (CDH )
      Filósofos, poetas, grandes hombres nos subyugan, nos pueden; ¿a látigos, pregunto yo? Nos hacen confesar nuestra inferioridad, nos obligan a jurarles admiración con ese torniquete encantado que tan profundas y delicadas sensaciones causa en nosotros, esto es, la inteligencia revestida de sabiduría o empapada en poesía.
    • 1912 Membreño, A. Hondureñismos (3.ª ed.) Ho (NTLLE)
      Látigo. Latigazo.
    • 1927 RAE DMILE (1.ª ed.) (NTLLE)
      LÁTIGO. m. [...] *Ecuad. y Hond. Mal usado por latigazo.
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )

      Para evitar que se comieran las ovejas, el caporal propinaba al jefe de los pastores diez chicotazos por cada animal que faltara. Cuando se perdían muchas, ya no llevaba la cuenta sino que golpeaba hasta cansarse... Pero sucedía que, en ciertos años, las papas escaseaban debido a que la cosecha no fue buena o porque se pudrían o brotaban en los hoyos. Entonces tenían hambre y el padre mataba un carnero diciendo: "Aguantaré los látigos; pobres mis hijitos". Sabían cuándo debía llegar el caporal, pues el padre, por cada luna, depositaba un pedrusco en cierto lugar y así iba midiendo el tiempo.

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )

      Y agregó con ahogo:

      — No se lo quería decir, pero tengo miedo de que nos apaleen...

      La primera voz:

      — ¡La boca se le tuerza! ¡Debe ser tan duro recibir un látigo!

      La segunda voz:

      — ¡Hasta los nietos de los hijos de los que han sufrido látigos sentirán la afrenta!
    • 1977 Hnz Norman, I. Novela criolla [1977] 230 PR (CDH )
      ¿No es mejor y más laudable en un gobierno, cualquiera que sea, el "suaviter in modo" que el "fortiter in ré"? El país, o cualquiera comunidad política, que crea que un hombre por ser bueno no sirve para gobernarla, justifica el mando de los malos, y bien merecido se lo tiene; semeja a los atenienses cuando expatriaron a Arístides porque era justo. Desgraciada de la nación en donde las mayorías llegan a creer que los hombres han de ser gobernados como los esclavos, a fuerza de látigos".
    • 1984 RAE DMILE (3.ª ed.) (NTLLE)
      látigo. m. [...] Col., Ecuad., Hond. y Perú. latigazo.
    • 2010 Utrilla, D. "Siglo sin Tolstoi" [20-11-2010] El Mundo (Madrid) Esp (HD)
      En 1858 Tolstoi escribe en su diario "No se puede no amar a la gente: son todos, somos todos tan dignos de compasión", para días despues confesar que ha ordenado castigar a látigo limpio a Rezun, un campesino de Yasnaia Poliana. En una de las incontables 'escenas' que componen el largometraje de su matrimonio, Sofía le llamó un día la atención sobre la contradicción que parecía haber entre su llamamientos a la sencillez y su pasión por los espárragos (podemos imaginar exactamente qué fue lo que Tolstoi le mandó a freír a su mujer tras este reproche).
    • 2011 Lpz Velásquez, G. "Secuestro literatura" [18-07-2011] Letralia (Cagua): letralia.com Co (CORPES)
      Esa gramatiquería permitió también por varios años la inexistencia de cualquier capacidad crítica que mejorara el tejido social. Recordemos que el espíritu crítico es el motor del progreso. Entre nosotros es fusilado. En las escuelas y colegios hubo mucho látigo y regleta cuando no se decían de memoria las estrofas de San Juan de la Cruz, Góngora, Lope de Vega y Guillermo Valencia. Mientras tanto, el país seguía desangrándose en más de 50 años de hegemonía conservadora y gramatical.
    dar látigo latiguear
    docs. (1786-2003) 6 ejemplos:
    • 1785-1786 Miranda, F. Diario viajes Italia Rusia [2003] Ve (CDH )
      — O Dios! aqui vi una bonita muchacha con todo el trasero acardenalado, y negro de los palos, ó latigos que su amo le avia dado, por que rompio un vaso tál véz, ó qualquiera otra friolera! ... ... ... que diversas costumbres y modos de pensar! — en los Lugares aun subsiste la costumbre de bañarse hombres y mugeres juntos; y esta Emperatriz es la primera que ha procurado separarlos por la desencia [...].
    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )
      Y don Bonifacio cerraba puertas y ventanas de la sala, y a obscuras empezaba a dar, hasta quedar rendido de fatiga, látigo sin misericordia. Los muchachos se escondían bajo las mesas, se echaban encima los tinteros, volcaban sillas y bancos, y gritaban como energúmenos.
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 213 Ec (CDH )

      Oye, Alcibíades, dijo á esta sazon Antístenes, quien habia estado callando hasta ahora: no há mucho un corredor de noticias vino á poner en conocimiento de Aristóteles que un enemigo suyo le estaba por ahí cubriendo de improperios: Que haga más, respondió el fundador del Liceo; que me dé látigo, puesto que sea en ausencia mia. Deja que le den látigo á Sócrates, puesto que esta desgracia ocurre miéntras tenemos la dicha de estarle viendo entre nosotros. Sí, repitió Sócrates alborozado, que me den látigo, puesto que yo no está donde me azotan.

    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )

      Ella era una consecuencia de su poder, de su fama. Se hallaba muy contento ese día. Cuando Ramón calló, sin haber dicho precisamente nada, don Alvaro echóse a reír diciendo:

      — Ah, cholo fregao... Ya empreñaste a la Clotilde... ja..., ja... Bueno, nadie te va a dar látigo por eso. Ella es la china consentida de Leonor, así que te voy a tomar a mi servicio. Todos ustedes los Briceños han sido gente adicta y a disparar nadie le gana a tu taita...

    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Ch (CDH )
      [...] que te muerde las ancas con sus encías desdentadas, arranca, que te chupa la cincha, que tironea de tu montura, que quiere galoparte a pelo la vieja arrecha, dale fusta y látigo, rucio del alma, guarda con la araña y la escoba mocha, mira que a tantos los ha barrido la bestia negra riéndose con el ojo bizco, corre, mi rocín, que ella te quiere mojar de luto, reventarte un sacristán borracho quiere la anciana, un esfuerzo más, mi boquiduro, mi boquifresco, y te libraré del bozal cuando podamos gritar que ella vive [...].
    • 1785-1786 Miranda, F. Diario viajes Italia Rusia [2003] Ve (CDH )
      — O Dios! aqui vi una bonita muchacha con todo el trasero acardenalado, y negro de los palos, ó latigos que su amo le avia dado, por que rompio un vaso tál véz, ó qualquiera otra friolera! ... ... ... que diversas costumbres y modos de pensar! — en los Lugares aun subsiste la costumbre de bañarse hombres y mugeres juntos; y esta Emperatriz es la primera que ha procurado separarlos por la desencia [...].
    • 1875 Palma, R. Tradiciones peruanas III [1967] Pe (CDH )
      Y don Bonifacio cerraba puertas y ventanas de la sala, y a obscuras empezaba a dar, hasta quedar rendido de fatiga, látigo sin misericordia. Los muchachos se escondían bajo las mesas, se echaban encima los tinteros, volcaban sillas y bancos, y gritaban como energúmenos.
    • 1882 Montalvo, J. Siete tratados, II [1882] 213 Ec (CDH )

      Oye, Alcibíades, dijo á esta sazon Antístenes, quien habia estado callando hasta ahora: no há mucho un corredor de noticias vino á poner en conocimiento de Aristóteles que un enemigo suyo le estaba por ahí cubriendo de improperios: Que haga más, respondió el fundador del Liceo; que me dé látigo, puesto que sea en ausencia mia. Deja que le den látigo á Sócrates, puesto que esta desgracia ocurre miéntras tenemos la dicha de estarle viendo entre nosotros. Sí, repitió Sócrates alborozado, que me den látigo, puesto que yo no está donde me azotan.

    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )

      Ella era una consecuencia de su poder, de su fama. Se hallaba muy contento ese día. Cuando Ramón calló, sin haber dicho precisamente nada, don Alvaro echóse a reír diciendo:

      — Ah, cholo fregao... Ya empreñaste a la Clotilde... ja..., ja... Bueno, nadie te va a dar látigo por eso. Ella es la china consentida de Leonor, así que te voy a tomar a mi servicio. Todos ustedes los Briceños han sido gente adicta y a disparar nadie le gana a tu taita...

    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )
      Como soldado, supo lo que eran las patadas y los arrestos, pero cuando ascendió a cabo pudo repartirlos a su vez y ya de sargento se desquitó con los mismos que lo hicieron sufrir. Era una vieja ley la del castigo violento, aplicada sobre todo a los reclutas. Contábase que el Mariscal Castilla, cuando oía que un soldado indio tarareaba sus tonadas, decía: "Indio que entona aires de su tierra, desertor seguro. Denle cuarenta látigos". Ese era uno de los tantos "motivos". Benito ascendió a sargento primero, y en el tiempo de su baja, se reenganchó con propina aumentada y facilidades.
    • 2003 Skármeta, A. Baile Victoria [2003] Ch (CDH )
      [...] que te muerde las ancas con sus encías desdentadas, arranca, que te chupa la cincha, que tironea de tu montura, que quiere galoparte a pelo la vieja arrecha, dale fusta y látigo, rucio del alma, guarda con la araña y la escoba mocha, mira que a tantos los ha barrido la bestia negra riéndose con el ojo bizco, corre, mi rocín, que ella te quiere mojar de luto, reventarte un sacristán borracho quiere la anciana, un esfuerzo más, mi boquiduro, mi boquifresco, y te libraré del bozal cuando podamos gritar que ella vive [...].
    látigo
    docs. (1941-1946) 2 ejemplos:
    • 1941 Alegría, C. Mundo [1978] Pe (CDH )

      Entonces los comuneros prosiguieron la marcha y Rosendo advirtió:

      — Estos pobres son de los que reciben látigo por cada oveja que se pierde... ¿No les han contao Casiana y Paula?... Milagro que están po aquí; viven remontaos...

    • 1933-1946 Asturias, M. Á. Señor Presidente [2000] Gu (CDH )

      — ¡Hablen, sigan hablando; no se callen, por lo que más quieran en el mundo; que el silencio me da miedo, tengo miedo, se me figura que una mano alargada en la sombra va a cogerme del cuello para estrangularme!

      Y agregó con ahogo:

      — No se lo quería decir, pero tengo miedo de que nos apaleen...

      La primera voz:

      — ¡La boca se le tuerza! ¡Debe ser tan duro recibir un látigo!

      La segunda voz:

      — ¡Hasta los nietos de los hijos de los que han sufrido látigos sentirán la afrenta!

  12. Acepción en desuso
  13. s. m. Reptil saurio, originario de Sudamérica, de hasta 40 cm de largo, de color negro azulado, cola dentada y cinco dedos en cada extremidad. Nombre científico: Lacerta caudiverbera.
    docs. (1805) Ejemplo:
    • 1805 Clavijo Fajardo, J. Trad Historia natural Buffon, Lacépède, XX p. 211 Esp (BD)
      El nombre de Látigo ha sido empleado, por varios naturalistas, para designar diversas especies de lagartos que pueden dar á su cola movimientos semejantes á los de un látigo. Este nombre se ha aplicado con particularidad al lagarto de que tratamos aquí, y á la Dragona de que hablarémos en el artículo siguiente [...], quanto el nombre de Cordylo ha sido tambien aplicado, por muchos autores, á la Dragona [...]. Por lo mismo, para evitar toda confusion, hemos creido deber conservar únicamente al lagarto de que ahora tratamos, el nombre de Látigo. Habita en los climas calientes de la América meridional, y señaladamente en el Perú. A veces tiene muchos pies de largo: su lomo está cubierto de láminas quadradas, y de conchas ovaladas que guarnecen tambien sus costados: su cola, que parece dentada por las orillas, y que el animal puede mover como un látigo, le asimila algo á la Dragona, de que sin embargo es muy fácil distinguirle, porque el Crocodilo no tiene mas de quatro dedos en los pies traseros, y el Látigo tiene cinco en cada pie.
  14. s. m. Agr. Correa que sirve para unir el barzón al yugo o el yugo a las yuntas.
    docs. (1843-1975) 9 ejemplos:
    • 1843 Álvz Guerra, J. Trad Nuevo Dicc Agricultura, Rozier, II p. 66 Esp (BD)
      Este arado lo tiran comunmente dos bueyes uncidos al yugo; mas cuando se emplean mulas ó caballos se enganchan de diferente modo. La fig. 3.ª representa el yugo que se pone sobre la frente de los bueyes; el cual se ata á sus cuernos con sogas ó con correas de cuero muy sobadas y flexibles, y de pulgada y media de ancho, llamadas látigos. Ya que el yugo está atado á su testuz y reposa en A la lanza O R, se sujeta alli con el barzon, el látigo y la clavija.
    • 1975 Alvar, M. (dir.) ALEICan, I Esp (FG)
      LÁTIGO 'mediana, correa o soga que sujeta el barzón al yugo' [...] (lám. 106, mapa 99).
    • 1843 Álvz Guerra, J. Trad Nuevo Dicc Agricultura, Rozier, II p. 66 Esp (BD)
      Este arado lo tiran comunmente dos bueyes uncidos al yugo; mas cuando se emplean mulas ó caballos se enganchan de diferente modo. La fig. 3.ª representa el yugo que se pone sobre la frente de los bueyes; el cual se ata á sus cuernos con sogas ó con correas de cuero muy sobadas y flexibles, y de pulgada y media de ancho, llamadas látigos. Ya que el yugo está atado á su testuz y reposa en A la lanza O R, se sujeta alli con el barzon, el látigo y la clavija.
    • 1848 Lalama, V. Manual labrador hortelano, I p. 134 Esp (BD)
      El barzon es un anillo de hierro, fuerte y cuadrado, que cuelga del yugo, por medio de una correa de cuero crudo y sobado, que da muchas vueltas en uno y otro, y se llama látigo.
    • 1877 Abela Sainz Andino, E. Agricultura elemental, II p. 220 Esp (BD)
      El timon es la más larga palanca ó lanza de madera, que sujeta el arado á la yunta, entrando su extremo superior en el barzon del yugo: puede ser este barzon argolla de hierro ó fuerte correa, que se amarra á una escopleadura del yugo por medio del látigo ó tira de pellejo.
    • 1928 Mtz Moles, M. Vocabulario espirituano Cu (FG)
      Látigo. m. Cuerda que se ata al extremo del garabato de tiradera.
    • 1933 Alcalá Venceslada, A. Vocabulario andaluz Esp (BD)
      látigo.— m. Correa de cuero cruzado engarzada en el yugo del arado, de la cual pende el barsón.
    • 1934 Aranzadi Unamuno, T. "Aperos labranza" p. 337 Folklore costumbres España, I Esp (BD)
      En algunos de Aragón, apenas se marcan las gamellas para la nuca de cada buey [...]. Las gamellas se llaman también "camellas, cameillas, camiellas [...]", según las localidades. Al timón se le engancha, mediante el barzón, "trazga, trarga, cuerre, alcoso, arcoso [...]", que puede ser un anillo de cuerda o de correa, o de madera en forma de herradura y cerrado con otra pieza por abajo, o de forma de candado, o anillo de hierro [...], y éste al yugo con el "tiradeiro, trazgueiro, subeo de la cuerre, subiyuelo, sobrexugo, látigo".
    • 1961 Alvar, M. (dir.) ALEA, I Esp (FG)
      LÁTIGO 'mediana' [...] (lám. 117, mapa 123).
    • 1975 Alvar, M. (dir.) ALEICan, I Esp (FG)
      LÁTIGO 'mediana, correa o soga que sujeta el barzón al yugo' [...] (lám. 106, mapa 99).
    • 1843 Álvz Guerra, J. Trad Nuevo Dicc Agricultura, Rozier, II p. 66 Esp (BD)
      Este arado lo tiran comunmente dos bueyes uncidos al yugo; mas cuando se emplean mulas ó caballos se enganchan de diferente modo. La fig. 3.ª representa el yugo que se pone sobre la frente de los bueyes; el cual se ata á sus cuernos con sogas ó con correas de cuero muy sobadas y flexibles, y de pulgada y media de ancho, llamadas látigos. Ya que el yugo está atado á su testuz y reposa en A la lanza O R, se sujeta alli con el barzon, el látigo y la clavija.
    • 1848 Lalama, V. Manual labrador hortelano, I p. 134 Esp (BD)
      El barzon es un anillo de hierro, fuerte y cuadrado, que cuelga del yugo, por medio de una correa de cuero crudo y sobado, que da muchas vueltas en uno y otro, y se llama látigo.
    • 1877 Abela Sainz Andino, E. Agricultura elemental, II p. 220 Esp (BD)
      El timon es la más larga palanca ó lanza de madera, que sujeta el arado á la yunta, entrando su extremo superior en el barzon del yugo: puede ser este barzon argolla de hierro ó fuerte correa, que se amarra á una escopleadura del yugo por medio del látigo ó tira de pellejo.
    • 1928 Mtz Moles, M. Vocabulario espirituano Cu (FG)
      Látigo. m. Cuerda que se ata al extremo del garabato de tiradera.
    • 1933 Alcalá Venceslada, A. Vocabulario andaluz Esp (BD)
      látigo.— m. Correa de cuero cruzado engarzada en el yugo del arado, de la cual pende el barsón.
    • 1934 Aranzadi Unamuno, T. "Aperos labranza" p. 337 Folklore costumbres España, I Esp (BD)
      En algunos de Aragón, apenas se marcan las gamellas para la nuca de cada buey [...]. Las gamellas se llaman también "camellas, cameillas, camiellas [...]", según las localidades. Al timón se le engancha, mediante el barzón, "trazga, trarga, cuerre, alcoso, arcoso [...]", que puede ser un anillo de cuerda o de correa, o de madera en forma de herradura y cerrado con otra pieza por abajo, o de forma de candado, o anillo de hierro [...], y éste al yugo con el "tiradeiro, trazgueiro, subeo de la cuerre, subiyuelo, sobrexugo, látigo".
    • 1940 Santos Coco, F. "Vocabulario extremeño" [01-01-1940] t. XIV, p. 82 Revista de Estudios Extremeños (Badajoz) Esp (HD)
      Látigo y Sobeo, M. Correa ancha y gruesa que sujeta el barzón de la canga.
    • 1961 Alvar, M. (dir.) ALEA, I Esp (FG)
      LÁTIGO 'mediana' [...] (lám. 117, mapa 123).
    • 1975 Alvar, M. (dir.) ALEICan, I Esp (FG)
      LÁTIGO 'mediana, correa o soga que sujeta el barzón al yugo' [...] (lám. 106, mapa 99).
  15. s. m. En la religión católica, pena o castigo divino que recae sobre los pecadores.
    Sinónimo: azote
    docs. (1844-1950) 4 ejemplos:
    • 1844 García Mazo, S. J. Historia religion, II p. 60 Esp (BD)
      Estos enemigos acamparon en Afec, una de las ciudades de la tribu de Judá. Nada nos dice el historiador sagrado sobre el motivo de esta irrupcion filistea, acaso para que no se pueda dudar que eran el látigo de que se valía el Señor para cumplir sus amenazas con el castigo de Helí, su familia y su pueblo. Lo cierto es, que los Filisteos se entraron de repente en las tierras de Israel, y penetrando hasta el centro de la tribu de Judá, fueron á presentar batalla á los desprevenidos Israelitas.
    • 1863 Figuerola, L. Cuestión cereales 108 Escritos económicos Esp (CDH )

      Este mismo principio que he presentado localizado en un punto, lo podeis ver tambien en Andalucía, Leon, etc., pues aun cuando la idea de diversidad de reinos en España se hubiese empezado á borrar desde los Reyes Católicos, la verdad es que existían separaciones marcadas entre Andalucía, Castilla, Reino de Granada, etc.; y la vida seguia segun las formas legislativas de esta suerte, hasta que un hecho providencial, la guerra de la Independencia, látigo con que la Providencia despertó á este pueblo español, produjo una reunion de hombres notables en las Cortes de Cádiz [...].

    • 1908 Anónimo (El Misántropo) "Boca abismo" [23-12-1908] El Siglo Futuro (Madrid) Esp (HD)
      De todo lo cual fácilmente se colige, que Siria era otro de los pueblos puestos por Dios en el mundo para castigar las apostasías del pueblo de Israel y servir al mismo tiempo de ejemplar de esta verdad; que ningún pueblo que olvida á su Dios y abandona los caminos de la verdad y de la justicia, puede vivir. Siria fué el látigo de la ira divina contra los ateos, y terminará, víctima de esa misma ira, por haber á su vez prevaricado, abandonando su dios, como verá el que me siga leyendo.
    • 1950 Pablo Neruda Canto general [1981] 356 Ch (CDH )
      Otros hombres buscaron el ruiseñor, hallaron / el humo, el valle, regiones como la piel humana: / tú, México, enterraste las manos en la tierra, / tú creciste en la piedra de mirada salvaje. / Cuando llegó a tu boca la rosa de rocío / el látigo del cielo la convirtió en tormento. / Fue tu origen un viento de cuchillos / entre dos mares de irritada espuma. /
  16. s. m. Pena o castigo corporal que consiste en dar una serie de latigazos a alguien.
    docs. (1863-2023) 7 ejemplos:
    • 1863 Anónimo "Rusia" [13-05-1863] El Eco del País (Madrid) Esp (HD)
      Este acto, cuya importancia humanitaria es inútil determinar, deroga las penas corporales en materia criminal, y limita su aplicacion en materia correccional. Borra de los códigos rusos la bárbara pena del látigo, que se aplicaba á los condenados á trabajos forzados antes de enviarlos á la Siberia; suprime la marca; exime á las mujeres de toda pena corporal; declara abolida en el ejército la pena cruel del spitzruthen; esceptúa, salvo casos rigorosamente definidos, á los soldados de mar y tierra de todo castigo corporal.
    • 2023 Gessner, A. "¿Inquisición vigente?" [26-02-2023] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
      El látigo y/o cárcel eran las penas más graves, y la máxima era la condena a muerte. Si el reo negaba la naturaleza divina de Jesús o bien la existencia del cielo y del infierno, y o [sic] se retractaba de ello, era condenado a muerte. Los herejes reincidentes también eran condenados a muerte en la hoguera. Para ejecutar las penas, la Inquisición dependía del poder no eclesiástico, pues ella sola no estaba autorizada a arrestar y/o condenar a la pena máxima a un reo sospechoso [...].
    • 1863 Anónimo "Rusia" [13-05-1863] El Eco del País (Madrid) Esp (HD)
      Este acto, cuya importancia humanitaria es inútil determinar, deroga las penas corporales en materia criminal, y limita su aplicacion en materia correccional. Borra de los códigos rusos la bárbara pena del látigo, que se aplicaba á los condenados á trabajos forzados antes de enviarlos á la Siberia; suprime la marca; exime á las mujeres de toda pena corporal; declara abolida en el ejército la pena cruel del spitzruthen; esceptúa, salvo casos rigorosamente definidos, á los soldados de mar y tierra de todo castigo corporal.
    • 1894 Zeno Gandía, M. Charca [2002] PR (CDH )

      Montesa, por aquellos días, parecía una caja de truenos. ¡Que se viera, que se tocara el resultado de las blanduras! Mano abierta para aquellas gentes era lo mismo que jaula rota para lobos. Lanzaba unos ternos vibrantes que parecían condensarse en la atmósfera y, tomando forma de cohetes, ir a reventar contra las chozas y los bosques. Nada, aquello no era gente. Mientras no se aplicara el látigo como a los negros esclavos iríase de mal en peor.

      De ese modo, en los trabajos, estuvo más déspota y genial que nunca... Los obreros más honrados, los más conocidos por sus virtudes, le merecieron duros reproches, y a los que faltaban en el cumplimiento de su deber los barrió al instante.

    • 1900-1902 Sierra, J. Evolución política [1985] 242 Mx (CDH )

      Era el sistema de los cruzados antialbigenses: matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos, decían sus caudillos; así aquí, era seguro que de cada cien ejecutados había un treinta y tres por ciento de bandidos; eso bastaba para justificar las cortes marciales: ¿ante quién? ¿ante la conciencia humana, ante la justicia divina? El régimen del látigo, frecuentemente aplicado a los disidentes en las ciudades, el de las vejaciones infinitas en las casas de los liberales, sobre todo, con la cuestión de alojamientos [...].

    • 1926 Asturias, M. Á. Cabecilla político París 1924-1933 Gu (CDH )
      Como mis lectores han advertido, este político, más que ningún otro, está obligado a hablar a su público con medias palabras, ya que no es tan ingenuo para decir que los sistemas inquisitoriales —látigo, encarcelamientos en lugares húmedos y sin luz, órdenes arbitrarias, ley fuga (o fugaz, como la llama un humorista)— son los métodos del orden de cosas que predice, que se propone realizar con sus doctrinas disfrazadas de regeneradoras.
    • 1948 Jaramillo Arango, E. Memorias Simoncito p. 31 Co (FG)
      Si el hijo comete una falta, hay látigo en lugar de reprensiones cariñosas [...].
    • 2005 Olivera Oré, J. R. Caminando pueblos Pe (CORPES)
      El sistema oligárquico representado por la persona del Sr. Prefecto no pudo menos que condenar la osadía indígena. El delito de reclamo fue condenado al látigo. Un sargento de la policía, el "Zambo Vergara", flageló a Atusparia. El estoicismo del indígena exacerbó al sicario hasta el ensañamiento. Los demás alcaldes que se presentaron ante el prefecto demandando la libertad de Atusparia no pudieron conseguir sino que la vejaran. Pues se ordenó que se les cortara las trenzas, símbolo de su autoridad y nobleza.
    • 2023 Gessner, A. "¿Inquisición vigente?" [26-02-2023] La Vanguardia (Barcelona) Esp (HD)
      El látigo y/o cárcel eran las penas más graves, y la máxima era la condena a muerte. Si el reo negaba la naturaleza divina de Jesús o bien la existencia del cielo y del infierno, y o [sic] se retractaba de ello, era condenado a muerte. Los herejes reincidentes también eran condenados a muerte en la hoguera. Para ejecutar las penas, la Inquisición dependía del poder no eclesiástico, pues ella sola no estaba autorizada a arrestar y/o condenar a la pena máxima a un reo sospechoso [...].
  17. s. m. Biol. Apéndice citoplasmático filiforme, largo y móvil situado en la superficie de ciertas células.
    Sinónimo: latiguillo
    docs. (1879-2020) 6 ejemplos:
    • 1879 Anónimo "Orígenes vida (Continuación)" [24-05-1879] La Naturaleza: Revista de Ciencias y de su Aplicación a las Artes y a la Industria (Madrid) Esp (HD)
      Los infusorios flagelíferos son las Monadas de los antiguos autores. Se conocen hoy un gran número de formas que pululan en todas las partes del globo. Unos están provistos de un solo flagellum ó látigo vibratil, otros poseen dos [...].
    • 2020 Rdz Polanco, E. / Bayardo Parra A., E. "Pudrición parda cacao" p. 64 Estrategias tecnológicas cultivo cacao Co (BD)
      Forma parte del orden de los Oomycetos, cuyas características bioquímicas y ultraestructurales los asemejan a las plantas y algas. Son microorganismos caracterizados por poseer reproducción asexual y sexual; la reproducción asexual se realiza por la germinación de estructuras inmóviles (esporangios) o móviles (zoospora), estas últimas poseen flagelos o látigos que les permiten desplazarse utilizando el agua en el suelo como medio de dispersión.
    • 1879 Anónimo "Orígenes vida (Continuación)" [24-05-1879] La Naturaleza: Revista de Ciencias y de su Aplicación a las Artes y a la Industria (Madrid) Esp (HD)
      Los infusorios flagelíferos son las Monadas de los antiguos autores. Se conocen hoy un gran número de formas que pululan en todas las partes del globo. Unos están provistos de un solo flagellum ó látigo vibratil, otros poseen dos [...].
    • 1915 Caballero Rdz, J. "Transformismo" [01-01-1915] La Escuela Moderna (Madrid) Esp (HD)
      Los microbios, como infusorios (protozoos), son visibles únicamente mediante el microscopio. ¡Qué variedad de formas en este maravilloso mundo de la vida! Así como los infusorios se dividen en flagelados (provistos de látigo, flagelo), radiolarios (cáscara silícea), foraminíferos (cáscara calcárea agujereada), etc., se han clasificado los microbios en hongos, levaduras, mucedíneas, algas, microccocus, bacilus, bacterias, vibriones, leptothrix, spirocheta, etc., etc.
    • 1963 Anónimo "Seres unicelulares" [01-01-1963] p. 50 Tecnirama (Buenos Aires) Ar (HD)
      El grupo de los seres unicelulares es bastante heterogéneo. Comprende por ejemplo ciertos flagelados que pueden convertirse en amibas o en algas. Las levaduras son, por su estado unicelular, "protistas", pero algunos de sus caracteres hacen que el botanista las incorpore a los hongos. Los flagelados actuales son un puente de unión entre animales y vegetales. Habitualmente se cree que los animales pueden moverse de un lado a otro mientras que las plantas están inmóviles, fijas. Sin embargo, muchos animales unicelulares no se mueven y hay plantas unicelulares que poseen unos látigos o "flagelos" para su propulsión.
    • 1957-1974 Alvarado, S. Ciencias Naturales 5 Bachillerato [1974] Esp (CDH )

      Las células, libres provistas de una película o de una membrana de secreción —que les impide la emisión de pseudópodos suelen poseer órganos locomotores especiales de carácter permanente, que responden a dos tipos: flagelosy pestañaso cirilos vibrátiles. Ambos son finísimos prolongamientos filiformes que salen del protoplasma atravesando la membrana y se agitan rítmicamente en el líquido en que la célula vive. Las pestañas vibrátiles son cortas y muy numerosas (fig. 8); los flagelos (látigos) son largos y en corto número (1, 2, 4...) (fig. 7).

    • 2006 Anónimo Atlas visual botánica p. 49 Pe (BD)
      Determinadas algas unicelulares están rodeadas por un caparazón de gruesas placas de celulosa entrelazadas. Se llaman dinoflagelados porque tienen dos flagelos o látigos. La posesión de gran cantidad de pigmentos les proporciona un color amarillento, rojizo o café que transmiten al agua cuando forman poblaciones muy densas. Algunas especies emiten una luz que es visible en las noches oscuras.
    • 2020 Rdz Polanco, E. / Bayardo Parra A., E. "Pudrición parda cacao" p. 64 Estrategias tecnológicas cultivo cacao Co (BD)
      Forma parte del orden de los Oomycetos, cuyas características bioquímicas y ultraestructurales los asemejan a las plantas y algas. Son microorganismos caracterizados por poseer reproducción asexual y sexual; la reproducción asexual se realiza por la germinación de estructuras inmóviles (esporangios) o móviles (zoospora), estas últimas poseen flagelos o látigos que les permiten desplazarse utilizando el agua en el suelo como medio de dispersión.
    1. s. m. En particular, apéndice citoplasmático más escaso y largo que el flagelo.
      docs. (1905) Ejemplo:
      • 1905 Ramón Cajal, S. Manual histología estudiantes p. 163 Esp (BD)
        Flagelos, pestañas y látigos.— Como apéndices ó accesorios de la membrana, pueden considerarse ciertos filamentos libres, generalmente movibles, que erizan la cubierta celular de muchos protozoarios y de algunas células epiteliales y corpúsculos seminales de vertebrados é invertebrados. Cuando tales apéndices son finísimos, numerosos y cortos, toman el nombre de pestañas (células epitélicas de las vías aéreas, etc.); llámanse flagelos si son escasos y largos (bacterias, infusorios flagelados, etc.); en fin, toman la designación de látigos cuando son únicos y larguísimos, semejando, por sus ondulaciones y longitud, la cuerda terminal de una fusta (ciertos infusorios, como la Euglena viridis, los zoosporos de muchas algas, los microgametos de las coccidias, los zoospermos de los vertebrados, etc.).
  18. Acepción en desuso
  19. s. m. Pez marino de la familia de los ofíctidos de hasta 2,5 metros de longitud, de cuerpo cilíndrico, mandíbula larga y estrecha, dorso de color marrón rojizo o amarillo oscuro y vientre dorado o plateado con línea lateral de color negro, sin aleta caudal; tiene hábitos nocturnos. Nombre científico: Ophisurus serpens .
    docs. (1898) Ejemplo:
    • 1898 Navarrete Alcázar, A. Ictiología marina p. 78 Esp (BD)
      Familia Ophisurida [...]. Especie Ophisurus serpens (C. Bp.) (Fig. 31), Ophyctis serpens (Günth.), Muraena serpens (Linn.).— Culebra, Látigo. De 1 á 2 metros de longitud. Dorso amarillo oscuro, vientre gris ó plateado; cabeza con manchas negras sobre los maxilares; aletas dorsal y anal con listas negras y las pectorales amarillentas.
  20. 2⟶metonimia
    s. m. y f. Pa Ve Pe. Ch Ar Ur Persona que monta a caballo de forma profesional en las carreras.
    docs. (1930-2022) 12 ejemplos:
    • 1930 Anónimo "Turf Morteyru Palermo" [20-02-1930] La Mañana (Montevideo) Ur (HD)
      El excelente látigo se trasladará definitivamente a Buenos Aires el próximo lunes, en cuyo hipódromo tendrá a su cargo, como primera monta, a los pensionistas de Ambrosio Elnen. Morteyru puede realizar allí una buena campaña, pues posée innegables aptitudes para el metier y ha puesto de relieve en todos sus actos una honestidad a toda prueba.
    • 2022 Aponte, Á. "Estrellas látigo Clásico Caribe" [06-12-2022] Líder (Caracas) Ve (HD)
      En la historia de los eventos de la Serie Hípica del Caribe hasta nuestros días, el látigo venezolano Emisael Jaramillo es el más ganador, hasta el punto que acumula 15 victorias por 9 triunfos del boricua Irad Ortiz jr.
    • 1930 Anónimo "Turf Morteyru Palermo" [20-02-1930] La Mañana (Montevideo) Ur (HD)
      El excelente látigo se trasladará definitivamente a Buenos Aires el próximo lunes, en cuyo hipódromo tendrá a su cargo, como primera monta, a los pensionistas de Ambrosio Elnen. Morteyru puede realizar allí una buena campaña, pues posée innegables aptitudes para el metier y ha puesto de relieve en todos sus actos una honestidad a toda prueba.
    • 1932 Anónimo "Turf argentino Torterolo" [29-11-1932] La Mañana (Montevideo) Ur (HD)
      Según los telegramas recibidos de París, el 10 de diciembre próximo se embarcará a bordo del "Atlantique", el jockey Domingo Torterolo y su esposa, confirmándose así la información que nos anticipó el training Rufino Coll hace unos días. Es muy posible que el gran látigo y entrener compatriota y familiares, vengan a pasar la temporada de verano a esta.
    • 1951 Anónimo (Doncaster) "Sloop señorío" [11-01-1951] Mundo Uruguayo (Montevideo) Ur (HD)
      Algo similar oímos de labios de Juan P. Artigas, el gran látigo porteño, quien solícito y atento, respondió así a nuestras preguntas: "No me hice muchas ilusiones. Por los novecientos, lo tantié con los tacos y ví que no traía tanto "resto" como para pasar de largo. Y si había que luchar"... "Luego, en la recta, cuando emparejé la línea de Sloop, "con todo", comprendí que no ganaría, porque el crack oriental estaba muy entero". "Es bueno, sin grupo, el de ustedes", —añadió— "¡y qué "brava" la pista"!... Los caballos "trabajan" en ella, una barbaridad"...
    • 1974 Anónimo "Noticias turfísticas Avila viaja Brasil" [23-01-1974] Noticias (Buenos Aires): noticias.perfil.com Ar (HD)
      El notable látigo venezolano Gustavo Avila sigue "de gira". Ahora viajará a Río de Janeiro, donde probablemente ejerza su profesión. Recordemos que actuó sin suerte en Maroñas, pero luego "se desquitó" en nuestro medio... En efecto, en gran faena, "puso" en el disco del clásico Alemania, corrido en San Isidro, al pesado Fjord. Después, se tomó unas cortas y merecidas vacaciones en Mar del Plata.
    • 1989 Prensa El Universal, 01/06/1989 [1999] Ve (CDH )
      El miércoles el pupilo del "Musiú" César Cahazo pasó 500 metros en 32" segundos muy fácil con el látigo Jorge Martiniano Palma, con el que hizo el estreno y quien lo conducirá. Es un hijo de Coutertrade, semental del haras "Tamanaco", lamentablemente muerto, dejando una sola producción, padre de la potranca Stillwater ganadora en el estreno 45"1 también en 800 metros.
    • 2001 Anónimo "Fustas América" [02-04-2001] La Tercera (Santiago de Chile): latercera.com Ch (CORPES)
      El espectáculo que otorga el encuentro de las mejores fustas de América comienza a prender cada vez más en el concierto hípico nacional. Y es que la calidad mostrada por los látigos foráneos en la primera etapa del evento fue un ingrediente extra de la jornada sabatina en el Hipódromo Chile. Edwin Talaverano fue el claro ganador con 12 puntos merced a un triunfo y dos segundos lugares. El látigo peruano, que no fue precisamente vitoreado por la concurrencia tendrá que defender su logro en las etapas de Brasil (Sao Paulo) y Argentina (Palermo), donde Acedenir Gulart y Juan José Paule sus escoltas del evento palmeño buscarán descontar terreno.
    • 2013 Anónimo "Domínguez carrera fin" [14-06-2013] Diario República (Maracaibo) Ve (HD)
      La noticia causó mucha tristeza entre los hípicos en el ámbito mundial. El látigo venezolano Ramón Alfredo Domínguez, a través de un comunicado, manifestó ayer su decisión final de retirarse de la profesión por el riesgo de volver a lesionarse el cráneo en otra caída.
    • 2022 Aponte, Á. "Estrellas látigo Clásico Caribe" [06-12-2022] Líder (Caracas) Ve (HD)
      En la historia de los eventos de la Serie Hípica del Caribe hasta nuestros días, el látigo venezolano Emisael Jaramillo es el más ganador, hasta el punto que acumula 15 victorias por 9 triunfos del boricua Irad Ortiz jr.
    • 1930 Anónimo "Turf Morteyru Palermo" [20-02-1930] La Mañana (Montevideo) Ur (HD)
      El excelente látigo se trasladará definitivamente a Buenos Aires el próximo lunes, en cuyo hipódromo tendrá a su cargo, como primera monta, a los pensionistas de Ambrosio Elnen. Morteyru puede realizar allí una buena campaña, pues posée innegables aptitudes para el metier y ha puesto de relieve en todos sus actos una honestidad a toda prueba.
    • 1932 Anónimo "Turf argentino Torterolo" [29-11-1932] La Mañana (Montevideo) Ur (HD)
      Según los telegramas recibidos de París, el 10 de diciembre próximo se embarcará a bordo del "Atlantique", el jockey Domingo Torterolo y su esposa, confirmándose así la información que nos anticipó el training Rufino Coll hace unos días. Es muy posible que el gran látigo y entrener compatriota y familiares, vengan a pasar la temporada de verano a esta.
    • 1946 Malaret, A. DiccAmericanismos (NTLLE)
      Látigo. m. [...] Perú. Jinete. (La misma figura retórica que se emplea al llamar "espada" al torero).
    • 1951 Anónimo (Doncaster) "Sloop señorío" [11-01-1951] Mundo Uruguayo (Montevideo) Ur (HD)
      Algo similar oímos de labios de Juan P. Artigas, el gran látigo porteño, quien solícito y atento, respondió así a nuestras preguntas: "No me hice muchas ilusiones. Por los novecientos, lo tantié con los tacos y ví que no traía tanto "resto" como para pasar de largo. Y si había que luchar"... "Luego, en la recta, cuando emparejé la línea de Sloop, "con todo", comprendí que no ganaría, porque el crack oriental estaba muy entero". "Es bueno, sin grupo, el de ustedes", —añadió— "¡y qué "brava" la pista"!... Los caballos "trabajan" en ella, una barbaridad"...
    • 1974 Anónimo "Noticias turfísticas Avila viaja Brasil" [23-01-1974] Noticias (Buenos Aires): noticias.perfil.com Ar (HD)
      El notable látigo venezolano Gustavo Avila sigue "de gira". Ahora viajará a Río de Janeiro, donde probablemente ejerza su profesión. Recordemos que actuó sin suerte en Maroñas, pero luego "se desquitó" en nuestro medio... En efecto, en gran faena, "puso" en el disco del clásico Alemania, corrido en San Isidro, al pesado Fjord. Después, se tomó unas cortas y merecidas vacaciones en Mar del Plata.
    • 1984 RAE DMILE (3.ª ed.) (NTLLE)
      látigo. m. [...] Argent., Perú y Urug. jinete, persona que cabalga.
    • 1989 Prensa El Universal, 01/06/1989 [1999] Ve (CDH )
      El miércoles el pupilo del "Musiú" César Cahazo pasó 500 metros en 32" segundos muy fácil con el látigo Jorge Martiniano Palma, con el que hizo el estreno y quien lo conducirá. Es un hijo de Coutertrade, semental del haras "Tamanaco", lamentablemente muerto, dejando una sola producción, padre de la potranca Stillwater ganadora en el estreno 45"1 también en 800 metros.
    • 2001 Anónimo "Fustas América" [02-04-2001] La Tercera (Santiago de Chile): latercera.com Ch (CORPES)
      El espectáculo que otorga el encuentro de las mejores fustas de América comienza a prender cada vez más en el concierto hípico nacional. Y es que la calidad mostrada por los látigos foráneos en la primera etapa del evento fue un ingrediente extra de la jornada sabatina en el Hipódromo Chile. Edwin Talaverano fue el claro ganador con 12 puntos merced a un triunfo y dos segundos lugares. El látigo peruano, que no fue precisamente vitoreado por la concurrencia tendrá que defender su logro en las etapas de Brasil (Sao Paulo) y Argentina (Palermo), donde Acedenir Gulart y Juan José Paule sus escoltas del evento palmeño buscarán descontar terreno.
    • 2010 Estribí, F. "Lezcano y Paz Rodríguez" [15-03-2010] Panamá América (Panamá) Pa (CORPES)
      Lorenzo Lezcano y Luigi Paz Rodríguez destacaron, en la última semana de actividad hípica, como el jinete y el preparador con más triunfos obtenidos durante ese periodo en el Hipódromo Presidente Remón. Lezcano obtuvo seis victorias en tres reuniones. Tres de ellas el jueves, en los lomos de los “Androscoggin”, “Cuarenta y Veinte” y “Old Trafford”. De esta manera, se consolida como el líder de la estadística de látigos ganadores este año con 32 carreras ganadas.
    • 2010 ASALE Dicc americanismos (NTLLE)
      látigo. [...] m-f. Pe, Ch. meton. En una carrera de caballos, jinete, yóquey.
    • 2013 Anónimo "Domínguez carrera fin" [14-06-2013] Diario República (Maracaibo) Ve (HD)
      La noticia causó mucha tristeza entre los hípicos en el ámbito mundial. El látigo venezolano Ramón Alfredo Domínguez, a través de un comunicado, manifestó ayer su decisión final de retirarse de la profesión por el riesgo de volver a lesionarse el cráneo en otra caída.
    • 2022 Aponte, Á. "Estrellas látigo Clásico Caribe" [06-12-2022] Líder (Caracas) Ve (HD)
      En la historia de los eventos de la Serie Hípica del Caribe hasta nuestros días, el látigo venezolano Emisael Jaramillo es el más ganador, hasta el punto que acumula 15 victorias por 9 triunfos del boricua Irad Ortiz jr.
  21. s. m. Juego infantil en el que los participantes, cogidos de la mano en cadena, se desplazan a gran velocidad y con movimientos bruscos y alternos para producir una fuerte sacudida entre ellos y romper la unión.
    docs. (1951-2022) 8 ejemplos:
    • 1951 Alcalá Venceslada, A. Vocabulario andaluz [1980] Esp (NTLLE)
      LÁTIGO.— m. Juego infantil que consiste en cogerse varios de la mano, y el que hace de cabeza tira del segundo en ondulación, que se transmite a los demás.
    • 2022 González, A. C. Vivir no es para siempre - Mx (BD)
      En una de las reuniones con los compañeros de quinto grado jugamos al látigo. Nos tomábamos todos de las manos y quien se quedaba en el centro no debía correr tanto como al que le tocaba hasta la orilla. El juego era ver cuánto aguantaban estos últimos antes de soltarse de la mano. Siempre buscaba la manera de no quedar en la orilla, pues sabía que me cansaría muy rápido, tendría que soltarme y perderíamos.
    • 1951 Alcalá Venceslada, A. Vocabulario andaluz [1980] Esp (NTLLE)
      LÁTIGO.— m. Juego infantil que consiste en cogerse varios de la mano, y el que hace de cabeza tira del segundo en ondulación, que se transmite a los demás.
    • 1972 Maqueda, J. "Padre Javierre" [11-03-1972] ¿Qué pasa? (Madrid) Esp (HD)
      ¡Pero si Cristo es siempre! Si estamos muy a su lado, cerca, estaremos en esa mentalidad. Si estamos muy lejos, estaremos como zarandeados; como esa persona ultima de la fila, que va como lanzada, cuando varios cogidos por las manos hacen el juego del látigo. ¡Y hay [sic], si se suelta!, que ya no es zarandeo, que ya es lanzada. Y en ese zarandeo en que están muchos se comprenden los altibajos, los escamoteos, las deserciones, y el querer justificar lo injustificable.
    • 1981 Secadas, F. "Juego diez años" [01-01-1981] vol. 39, n.º 154, p. 21 Revista Española de Pedagogía (Madrid) Esp (HD)
      A falta de mejor nombre, llamamos juegos de persecución a manifestaciones lúdicas tales como el pilla-pilla, el juego del pañuelo, correr y perseguirse con el fin de atrapar al otro y eliminarlo o bien convertirlo en perseguidor a su turno, el juego de la cadena o del látigo donde, cogidos de la mano, giran exigiendo de los elementos extremos de la cadena un esfuerzo supremo, poniendo en aprieto su velocidad u obligándoles a soltarse de la cadena, así como otros en donde la habilidad, generalmente correr, se pone en el brete de superar condiciones extremas [...].
    • 1999 Sales Blasco, J. Unidades didácticas primaria p. 160 Esp (BD)
      Juego: "El látigo" Grupos de 10-12 niños, en fila y cogidos de la mano. El primero, de cada grupo, efectúa desplazamientos rápidos y bruscos, intentando que alguno se suelte. El que se suelta pasa a la cola. Cada cierto tiempo, cambiar al primero de la fila.
    • 2014 Delgado Barranquero, M. C. Can misterio avión desaparecido p. 38 Esp (BD)
      —¿Qué os parece si jugamos al látigo? —se le ocurrió a Lar. El látigo consistía en agarrarse todas de las manos formando una cadena, de tal forma que corrían dando vueltas, cogiendo cada vez más velocidad las chicas de las últimas posiciones que ocuparan en la cola. —¡Venga! ¡Es muy divertido! ¿Cómo nos ponemos? —dijo Francis— ¡Me pido la última! —Yo creo que se debe empezar por Lar, Sarah y Mabel, que tienen mucha fuerza y de esta forma tirarán más. Y acabar por Francis y Cat, ya que al ser muy rápidas no pararán la velocidad del látigo —sugirió Suli.
    • 2017 Ibáñez Salas, J. L. "Látigo y muerte" [18-08-2017] Nueva Tribuna (Madrid): nuevatribuna.es Esp (HD)
      Cuando las chicas dejaban de jugar a los juegos de chicas para jugar con los chicos a juegos de chicos, a eso de las 10 de la noche, había uno imbatible. El juego del látigo. Y jugábamos, hacíamos una cadena de manos, de manos derechas unidas a manos izquierdas, de manos de chicas y manos de chicos, y aquella ligadura se ponía en marcha de forma violenta, con una velocidad inaudita y hacia ningún sitio, como una metáfora de la misma vida, de lo efímero y brillante y alegre y vulgar y eléctrico. Y compartido.
    • 2022 González, A. C. Vivir no es para siempre - Mx (BD)
      En una de las reuniones con los compañeros de quinto grado jugamos al látigo. Nos tomábamos todos de las manos y quien se quedaba en el centro no debía correr tanto como al que le tocaba hasta la orilla. El juego era ver cuánto aguantaban estos últimos antes de soltarse de la mano. Siempre buscaba la manera de no quedar en la orilla, pues sabía que me cansaría muy rápido, tendría que soltarme y perderíamos.
    • 1951 Alcalá Venceslada, A. Vocabulario andaluz [1980] Esp (NTLLE)
      LÁTIGO.— m. Juego infantil que consiste en cogerse varios de la mano, y el que hace de cabeza tira del segundo en ondulación, que se transmite a los demás.
    • 1972 Maqueda, J. "Padre Javierre" [11-03-1972] ¿Qué pasa? (Madrid) Esp (HD)
      ¡Pero si Cristo es siempre! Si estamos muy a su lado, cerca, estaremos en esa mentalidad. Si estamos muy lejos, estaremos como zarandeados; como esa persona ultima de la fila, que va como lanzada, cuando varios cogidos por las manos hacen el juego del látigo. ¡Y hay [sic], si se suelta!, que ya no es zarandeo, que ya es lanzada. Y en ese zarandeo en que están muchos se comprenden los altibajos, los escamoteos, las deserciones, y el querer justificar lo injustificable.
    • 1981 Secadas, F. "Juego diez años" [01-01-1981] vol. 39, n.º 154, p. 21 Revista Española de Pedagogía (Madrid) Esp (HD)
      A falta de mejor nombre, llamamos juegos de persecución a manifestaciones lúdicas tales como el pilla-pilla, el juego del pañuelo, correr y perseguirse con el fin de atrapar al otro y eliminarlo o bien convertirlo en perseguidor a su turno, el juego de la cadena o del látigo donde, cogidos de la mano, giran exigiendo de los elementos extremos de la cadena un esfuerzo supremo, poniendo en aprieto su velocidad u obligándoles a soltarse de la cadena, así como otros en donde la habilidad, generalmente correr, se pone en el brete de superar condiciones extremas [...].
    • 1999 Sales Blasco, J. Unidades didácticas primaria p. 160 Esp (BD)
      Juego: "El látigo" Grupos de 10-12 niños, en fila y cogidos de la mano. El primero, de cada grupo, efectúa desplazamientos rápidos y bruscos, intentando que alguno se suelte. El que se suelta pasa a la cola. Cada cierto tiempo, cambiar al primero de la fila.
    • 2014 Delgado Barranquero, M. C. Can misterio avión desaparecido p. 38 Esp (BD)
      —¿Qué os parece si jugamos al látigo? —se le ocurrió a Lar. El látigo consistía en agarrarse todas de las manos formando una cadena, de tal forma que corrían dando vueltas, cogiendo cada vez más velocidad las chicas de las últimas posiciones que ocuparan en la cola. —¡Venga! ¡Es muy divertido! ¿Cómo nos ponemos? —dijo Francis— ¡Me pido la última! —Yo creo que se debe empezar por Lar, Sarah y Mabel, que tienen mucha fuerza y de esta forma tirarán más. Y acabar por Francis y Cat, ya que al ser muy rápidas no pararán la velocidad del látigo —sugirió Suli.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Juego infantil consistente en que varios niños cogidos de la mano se mueven formando giros en forma de S para producir una fuerte sacudida a quienes van en el extremo de la fila.
    • 2017 Ibáñez Salas, J. L. "Látigo y muerte" [18-08-2017] Nueva Tribuna (Madrid): nuevatribuna.es Esp (HD)
      Cuando las chicas dejaban de jugar a los juegos de chicas para jugar con los chicos a juegos de chicos, a eso de las 10 de la noche, había uno imbatible. El juego del látigo. Y jugábamos, hacíamos una cadena de manos, de manos derechas unidas a manos izquierdas, de manos de chicas y manos de chicos, y aquella ligadura se ponía en marcha de forma violenta, con una velocidad inaudita y hacia ningún sitio, como una metáfora de la misma vida, de lo efímero y brillante y alegre y vulgar y eléctrico. Y compartido.
    • 2022 González, A. C. Vivir no es para siempre - Mx (BD)
      En una de las reuniones con los compañeros de quinto grado jugamos al látigo. Nos tomábamos todos de las manos y quien se quedaba en el centro no debía correr tanto como al que le tocaba hasta la orilla. El juego era ver cuánto aguantaban estos últimos antes de soltarse de la mano. Siempre buscaba la manera de no quedar en la orilla, pues sabía que me cansaría muy rápido, tendría que soltarme y perderíamos.
  22. s. m. Atracción de feria que consiste en una plataforma ovalada con autos que, unidos a un eje, se desplazan con cierta velocidad y producen fuertes sacudidas en las curvas.
    docs. (1966-2021) 10 ejemplos:
    • 1966 Morínigo, M. A. DiccAmericanismos (NTLLE)
      LÁTIGO. m. Arg. Diversión en recinto cerrado que consiste en montar en un coche movido por la electricidad que no responde a la dirección y que va dando golpes a todo lo que encuentra a su paso.
    • 2021 Reyes, J. Subidón Esp (CORPES)
      Para este señor también tengo una carta mental: Querido señor trajeado y desconocido, déjeme que le cuente una historia: Una vez, en la feria de Albacete, estaba haciendo cola con mi padre para montar en el látigo Macareno. De repente, a mi progenitor se le escapó un «follo» impresionante, con la mala suerte de que detrás había una niña. Por altura, esa pobre cría tenía la cara justo en la rampa de salida. Con un hilillo de voz empezó a decirle a su madre que olía muy mal. Insistió e insistió (se notaba que no lo estaba pasando bien) hasta que la madre ató cabos [...].
    • 1966 Morínigo, M. A. DiccAmericanismos (NTLLE)
      LÁTIGO. m. Arg. Diversión en recinto cerrado que consiste en montar en un coche movido por la electricidad que no responde a la dirección y que va dando golpes a todo lo que encuentra a su paso.
    • 1973 Zavala, R. Trad Caso cadáveres vivientes, Pane p. 115 Mx (BD)
      Gradualmente el murmullo de voces fue desvaneciéndose hasta reinar un silencio absoluto. Los juegos mecánicos de la feria, la rueda de la fortuna, el látigo y otros, habían suspendido su movimiento aparentemente perpetuo, y más allá, precisamente al borde del área iluminada, podían verse destacando por arriba de todos como centinelas silenciosos montando guardia sobre la gente del pueblo.
    • 1983 Becerra Acosta, M. Primeras aventuras p. 116 Mx (BD)
      En la Villa de Guadalupe, entre fuegos artificiales, cohetes, rueda de la fortuna, juegos mecánicos como el salto, el remolino, el látigo, el pulpo, y golosinas como gorditas, tostadas, tacos, pambazos, buñuelos, enchiladas, carnitas y humanidades, andantes arrodilladas, y plegarias, cánticos, campanadas [...], allí planeamos la aventura, rodeados por gente de fiesta, gente dormida, gente rezante, gente danzante.
    • 1984 RAE DMILE (3.ª ed.) (NTLLE)
      látigo. m. [...] Cierta máquina de feria, de movimiento casi circular, cuyas sacudidas en las curvas, se asemejan a las del látigo.
    • 1996 Soto, F. Sendero izquierda p. 37 Esp (BD)
      La feria estaba en el Prado, estrechada por los bloques construidos en la esquina que da al puente de la Enramadilla. [...] Claro que los pobres se divertían a su manera, que es imposible prohibir la alegría. El bullicio se contagia, el griterío, la broma, el muñeco de la tómbola, el tío del mazo de madera, el laberinto, los espejos deformadores, el látigo, los coches locos, la noria y las calesitas, el tranvía de la risa, el tren de los escobazos y las caninas, el tiro al blanco, los globos, los farolillos, la gran portada iluminada.
    • 2010 Vieja, M. "Debilidad coches látigo" [09-09-2010] La Verdad (Murcia) Esp (HD)
      Para José Luis Morga, la Feria de Murcia tiene especiales connotaciones, ya que él nació y vivió junto al Malecón, dónde antiguamente se instalaba el recinto ferial [...]. Sobre las atracciones feriales, apunta que su debilidad eran los coches de choque y el látigo. Era lo más divertido asegura, aunque también le gustaba probar puntería con las escopetas de perdigones, o pescar unos patos que flotaban en una especie de barreño con agua y que llevaban unos números, a cada número le correspondía un tipo de premio.
    • 2014 Zurita, F. Hombre inocente - Mx (BD)
      Caminó en medio de las distintas atracciones y juegos mecánicos. [...] La rueda de la fortuna giraba sin un solo ocupante, los caballitos y otros animales de colores pastel daban vueltas, subiendo y bajando en el carrusel. En el látigo, sus pesados y aconchados carritos rugían a toda velocidad, dando fuertes brincos sobre los tablones de madera, sin que se viera dentro de ellos más que rostros de extraños payasos pintados en sus respaldos.
    • 2021 Reyes, J. Subidón Esp (CORPES)
      Para este señor también tengo una carta mental: Querido señor trajeado y desconocido, déjeme que le cuente una historia: Una vez, en la feria de Albacete, estaba haciendo cola con mi padre para montar en el látigo Macareno. De repente, a mi progenitor se le escapó un «follo» impresionante, con la mala suerte de que detrás había una niña. Por altura, esa pobre cría tenía la cara justo en la rampa de salida. Con un hilillo de voz empezó a decirle a su madre que olía muy mal. Insistió e insistió (se notaba que no lo estaba pasando bien) hasta que la madre ató cabos [...].
    • 1966 Morínigo, M. A. DiccAmericanismos (NTLLE)
      LÁTIGO. m. Arg. Diversión en recinto cerrado que consiste en montar en un coche movido por la electricidad que no responde a la dirección y que va dando golpes a todo lo que encuentra a su paso.
    • 1973 Zavala, R. Trad Caso cadáveres vivientes, Pane p. 115 Mx (BD)
      Gradualmente el murmullo de voces fue desvaneciéndose hasta reinar un silencio absoluto. Los juegos mecánicos de la feria, la rueda de la fortuna, el látigo y otros, habían suspendido su movimiento aparentemente perpetuo, y más allá, precisamente al borde del área iluminada, podían verse destacando por arriba de todos como centinelas silenciosos montando guardia sobre la gente del pueblo.
    • 1983 Becerra Acosta, M. Primeras aventuras p. 116 Mx (BD)
      En la Villa de Guadalupe, entre fuegos artificiales, cohetes, rueda de la fortuna, juegos mecánicos como el salto, el remolino, el látigo, el pulpo, y golosinas como gorditas, tostadas, tacos, pambazos, buñuelos, enchiladas, carnitas y humanidades, andantes arrodilladas, y plegarias, cánticos, campanadas [...], allí planeamos la aventura, rodeados por gente de fiesta, gente dormida, gente rezante, gente danzante.
    • 1984 RAE DMILE (3.ª ed.) (NTLLE)
      látigo. m. [...] Cierta máquina de feria, de movimiento casi circular, cuyas sacudidas en las curvas, se asemejan a las del látigo.
    • 1986 Lara, L. F. (dir.) DiccBásico español México Mx (NTLLE)
      látigo s m [...] Juego mecánico de feria que consiste en una serie de carros unidos a un eje alrededor del cual giran a gran velocidad, de manera que se producen fuertes y repentinas sacudidas: marearse en el látigo.
    • 1996 Soto, F. Sendero izquierda p. 37 Esp (BD)
      La feria estaba en el Prado, estrechada por los bloques construidos en la esquina que da al puente de la Enramadilla. [...] Claro que los pobres se divertían a su manera, que es imposible prohibir la alegría. El bullicio se contagia, el griterío, la broma, el muñeco de la tómbola, el tío del mazo de madera, el laberinto, los espejos deformadores, el látigo, los coches locos, la noria y las calesitas, el tranvía de la risa, el tren de los escobazos y las caninas, el tiro al blanco, los globos, los farolillos, la gran portada iluminada.
    • 2010 Vieja, M. "Debilidad coches látigo" [09-09-2010] La Verdad (Murcia) Esp (HD)
      Para José Luis Morga, la Feria de Murcia tiene especiales connotaciones, ya que él nació y vivió junto al Malecón, dónde antiguamente se instalaba el recinto ferial [...]. Sobre las atracciones feriales, apunta que su debilidad eran los coches de choque y el látigo. Era lo más divertido asegura, aunque también le gustaba probar puntería con las escopetas de perdigones, o pescar unos patos que flotaban en una especie de barreño con agua y que llevaban unos números, a cada número le correspondía un tipo de premio.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Máquina de feria, de movimiento casi circular, cuyas sacudidas en las curvas se asemejan a latigazos.
    • 2014 Zurita, F. Hombre inocente - Mx (BD)
      Caminó en medio de las distintas atracciones y juegos mecánicos. [...] La rueda de la fortuna giraba sin un solo ocupante, los caballitos y otros animales de colores pastel daban vueltas, subiendo y bajando en el carrusel. En el látigo, sus pesados y aconchados carritos rugían a toda velocidad, dando fuertes brincos sobre los tablones de madera, sin que se viera dentro de ellos más que rostros de extraños payasos pintados en sus respaldos.
    • 2021 Reyes, J. Subidón Esp (CORPES)
      Para este señor también tengo una carta mental: Querido señor trajeado y desconocido, déjeme que le cuente una historia: Una vez, en la feria de Albacete, estaba haciendo cola con mi padre para montar en el látigo Macareno. De repente, a mi progenitor se le escapó un «follo» impresionante, con la mala suerte de que detrás había una niña. Por altura, esa pobre cría tenía la cara justo en la rampa de salida. Con un hilillo de voz empezó a decirle a su madre que olía muy mal. Insistió e insistió (se notaba que no lo estaba pasando bien) hasta que la madre ató cabos [...].
  23. s. m. Pesca Técnica de pesca que consiste en la proyección de una caña ligera y flexible, generalmente con mosca seca como cebo.
    docs. (1972-2021) 4 ejemplos:
    • 1972 Delibes, M. "Tralla serena" [1977] p. 46 Amigas truchas Esp (BD)
      Decir a estas alturas que en los meses de estío, en pleno día, la tralla es más rentable que el mosco ahogado no pasa de ser una vulgar perogrullada. A las pruebas me remito: ayer noche, después de varear inútilmente el Órbigo durante toda la tarde conforme he referido, me senté a cenar en Santa Marina, con cuatro maestros del látigo [...] quienes no habían encontrado dificultades no ya para coger sino para seleccionar el cupo. [...] quienes admiramos a los pescadores de látigo y no hemos querido, o no hemos podido, o no hemos sabido dominar esta técnica, nos sentimos ante ellos un tanto cohibidos. La cena, así, resultó animada y divertida y tuvo como inevitable eje de las conversaciones el mosco seco: —Te gustaría; esto de la tralla más que pescar es cazar —me decía Díez Sander que conoce mi punto flaco.
    • 2016 Martín Sirarols, A. Trad Cebos pesca agua dulce - (BD)
      El tímalo figura entre los peces más sensibles a la contaminación; además, ha desaparecido completamente de muchos cursos de agua. Necesita agua limpia y bien oxigenada, más que la trucha, para vivir. [...] El crecimiento de los alevines es rápido: al cabo de un año, alcanzan ya los 12 cm de largo. Muy apreciado por los pescadores de pesca deportiva, sobre todo se pesca con la técnica de la pesca a látigo; la elección de las moscas depende de las eclosiones en curso. Raramente se capturan con carnadas naturales.
    • 2018 Prado Núñez, R. "Semana Trucha" [06-04-2018] La Nueva Crónica: Diario Leonés de Información General (León) Esp (HD)
      La 52ª Semana Internacional de la Trucha de León se celebrará entre los días 2 y 9 de junio de 2018. [...] Los precios varían según las modalidades que se participe: mosca seca, pesca a la leonesa, o ambas. Como novedades importantes podemos reseñar que en la modalidad de pesca a látigo o cola de rata se podrá pescar con dos moscas, máximo autorizado por la normativa anual. La modalidad de pesca a la leonesa continua como siempre.
    • 2021 Alonso, M. Chao - Esp (BD)
      —Buenas, quería saber si tienen un listado con los teléfonos y direcciones de todos los clubs de pesca de Madrid. —¿Cómo? ¿Y para qué lo quiere? No lo tenemos, pero si es usted distribuidora de artículos de pesca, tampoco se lo daría. [...] —Pero ¿es un club de pesca de qué? —¿Cómo que de qué? —Que si es de casting, de spinning, fly, jigging, carp fishing... [...] —¿Lo sabe o no? —Sé que pescan truchas en ríos. —Hombre, eso ya se supone, señorita. Usted no sabe mucho de esto, ¿no? —Más bien nada. Un segundo —mira la pestaña del diario donde tiene una marca—. Sí, aquí está, es pesca de látigo, mosca o cola de rata.
  24. Acepción lexicográfica
  25. s. m. "Cordel que sirve para afianzar al peso lo que se quiere pesar" (RAE, DLE-2014).
    docs. (1734-2014) 2 ejemplos:
    • 1734 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      LATIGO. s. m. [...] Se llama tambien cierta especie de cuerda con que doblada se afianza al peso lo que se quiere pesar ó suspender.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      látigo. [...] m. Cordel que sirve para afianzar al peso lo que se quiere pesar.
  26. Acepción lexicográfica
  27. s. m. Esp. or "En Rioxa llaman asi al sarmiento nuevo del año, quando es mui largo" (Echavarría, Diccionario etimologico Rioja-1807).
    docs. (1807-1961) 2 ejemplos:
    • 1807 Echavarría, M. Diccionario etimologico Rioja Esp (BD)
      Latigo. En Rioxa llaman asi al sarmiento nuevo del año, quando es mui largo.
    • 1961 Goicoechea Romano, C. VocRiojano Esp (NTLLE)
      Látigo. m. "En Rioja llaman así al sarmiento nuevo del año, cuando es muy largo." (Echavarría, Diccionario.).
  28. Acepción lexicográfica
  29. s. m. Mar. "El palo de arboladura de un buque cuando es demasiado largo" ([Gaspar y Roig], Dicc enciclopédico lengua española, II-1855).
    docs. (1831-1855) 2 ejemplos:
    • 1831 O'Scanlan, T. Dicc marítimo Esp (BD)
      LÁTIGO. s. m. fig. Nav. El palo de arboladura de una embarcacion, cuando es demasiado largo.
    • 1855 [Gaspar y Roig] Dicc enciclopédico lengua española, II (NTLLE)
      LÁTIGO: s. m. [...] Mar.: el palo de arboladura de un buque cuando es demasiado largo.
  30. Acepción lexicográfica
  31. s. m. Esp. occ "Braso y brío á la vez en el juego de la pelota" (Arriaga, Lexicón etimológico bilbaíno-1896).
    docs. (1896) Ejemplo:
    • 1896 Arriaga, E. Lexicón etimológico bilbaíno Esp (NTLLE)
      Látigo [...] Braso y brío á la vez en el juego de la pelota.
  32. Acepción lexicográfica
  33. s. m. Ch "Meta o término en las carreras de caballos a la chilena" (Morales Pettorino / Quiroz Mejías / Peña Álvz, Dicc chilenismos, III-1986).
    docs. (1917-1986) 3 ejemplos:
    • 1917 Alemany Bolufer, J. Dicc lengua española (NTLLE)
      LÁTIGO. m. [...] Amér. En Chile, meta o término en las carreras de caballos.
    • 1950 RAE DMILE (2.ª ed.) (NTLLE)
      LÁTIGO m. [...] Chile. Meta o término en las carreras de caballos a la chilena.
    • 1986 Morales Pettorino, F. / Quiroz Mejías, Ó. / Peña Álvz, J. J. DiccChilenismos, III Ch (NTLLE)
      látigo [...] m. fig. camp. Meta o término en las carreras de caballos a la chilena. Llámase así porque suele ser un látigo que atraviesa lado a lado la cancha a la altura de la meta [...].
  34. Acepción lexicográfica
  35. s. m. Esp. or "El que incita, estimula, obliga al trabajo" (Pardo Asso, NDiccEtimAragonés-1938).
    docs. (1938) Ejemplo:
    • 1938 Pardo Asso, J. Nuevo dicc etimológico aragonés Esp (FG)
      LÁTIGO, m. fig. El que incita, estimula, obliga al trabajo.
  36. Acepción lexicográfica
  37. s. m. Esp. merid (Can) "Mozo alto y espigado" (Guerra Navarro, LéxGranCanaria-a1961).
    docs. (1961-1996) 2 ejemplos:
    • a1961 Guerra Navarro, F. Léxico Gran Canaria [1965] Esp (BD)
      LÁTIGO.— [...] En sentido figurado: mozo alto y espigado.
    • 1996 Corrales Zumbado, C. / Corbella Díaz, D. / Álvz Mtz, M. Á. DiccDiferencial Canarias Esp (NTLLE)
      látigo. [...] m. [...] Persona más alta de lo normal. Apl. tb. a cosas de mucha longitud.
  38. Acepción lexicográfica
  39. s. m. Esp. merid (And) "Palo corto del mayal" (Alvar (dir.), ALEA-1961).
    docs. (1961) Ejemplo:
    • 1961 Alvar, M. (dir.) ALEA, I Esp (FG)
      LÁTIGO 'palo corto del mayal' [...] (lám. 109, mapa 114).
  40. Acepción lexicográfica
  41. s. m. Esp. merid (Can) "Nombre dado a la tira larga de cuero de vaca, de unos cinco centímetros de ancho, utilizada por los pastores y labriegos para solar sus zapatos, y que cosían ayudándose luego con tiras del corrial" (Corrales Zumbado / Corbella Díaz / Álvz Mtz, Dicc diferencial Canarias-1996).
    docs. (1961-1996) 2 ejemplos:
    • a1961 Guerra Navarro, F. Léxico Gran Canaria [1965] Esp (BD)
      LÁTIGO.—Nombre dado a la tira larga de cuero de vaca, de unos 5 cm. de ancho, utilizada por los pastores y labriegos para solar sus zapatos, y que cosían ayudándose luego con tiras del corrial (V).
    • 1996 Corrales Zumbado, C. / Corbella Díaz, D. / Álvz Mtz, M. Á. DiccDiferencial Canarias Esp (NTLLE)
      látigo. [...] Nombre dado a la tira larga de cuero de vaca, de unos cinco centímetros de ancho, utilizada por los pastores y labriegos para solar sus zapatos, y que cosían ayudándose luego con tiras del corrial (V).
  42. Acepción lexicográfica
  43. s. m. Esp. jerg. "Pene" (Martín Martín, Dicc Expresiones malsonantes-1974).
    docs. (1974-1980) 2 ejemplos:
    • 1974 Martín Martín, J. DiccExpresiones malsonantes Esp (FG)
      LÁTIGO (arg.). Pene.
    • 1980 León, V. Dicc argot español Esp (FG)
      látigo m. Picha.
  44. Acepción lexicográfica
  45. s. m. Agr. "Aro que cuelga del yugo y por donde entra el timón del arado" (Alvar (dir.), ALEICan-1975).
    Sinónimos: balancín; latiguera
    docs. (1975-1980) 2 ejemplos:
    • 1975 Alvar, M. (dir.) ALEICan, I Esp (FG)
      LÁTIGO 'barzón, aro que cuelga del yugo y por donde entra el timón del arado' [...] (lám. 107, mapa 100).
    • 1980 Viudas Camarasa, A. DiccExtremeño Esp (NTLLE)
      LÁTIGO. m. (Arroyo de San Serván). Barzón.
  46. Acepción lexicográfica
  47. s. m. Esp. or "Tralla del látigo" (Alvar (dir.), ALEANR-1980).
    docs. (1980) Ejemplo:
    • 1980 Alvar, M. (dir.) ALEANR, III-IV Esp (FG)
      LÁTIGO 'tralla del látigo' [...] (lám. 204, mapa 164).
  48. Acepción lexicográfica
  49. s. m. Esp. occ "Pez marino de la familia de los lepidópidos (Lepidopus caudatus, Euphrasen)" (Schz Llamosas, Habla Castro (Santander)-1982).
    Sinónimos: espada; espadarte
    docs. (1982) Ejemplo:
    • 1982 Schz Llamosas, J. P. Habla Castro (Santander) Esp (NTLLE)
      látigo (m.). Pez cinto. Pez marino de la familia de los lepidópidos (Lepidopus caudatus, Euphrasen). Sable.
  50. Acepción lexicográfica
  51. s. m. Co "Hoja seca del árbol de plátano que se usa en cocina para envolver alimentos" (Haensch / Werner (dirs.), NDiccColombianismos-1993).
    docs. (1986-1993) 2 ejemplos:
    • 1986 Montes Giraldo, J. J. et al. Glosario Lexicográfico ALEC Co (FG)
      látigo, látigo: [...] vaina seca del plátano I 227 (O. r.), 292 (A.).
    • 1993 Haensch, G. / Werner, R. (dirs.) Nuevo diccionario colombianismos Co (NTLLE)
      látigo m tamb Nar Hoja seca del árbol de plátano que se usa en cocina para envolver alimentos.
  52. Acepción lexicográfica
  53. s. m. Bot. "Árbol alto y delgado que forma parte de la cubierta superior; puede no llegar a ser un buen árbol maderable; azota y daña a las copas de los inmediatos" (Padilla, Glosario términos forestales-1987).
    docs. (1987) Ejemplo:
    • 1987 Padilla García, H. Glosario términos forestales (FG)
      LÁTIGO. Árbol alto y delgado que forma parte de la cubierta superior; puede no llegar a ser un buen árbol maderable; azota y daña a las copas de los inmediatos. De ordinario se aplica a frondosas nacidas en una masa de coníferas. Sinónimo: árbol ahilado.
  54. Acepción lexicográfica
  55. s. m. PR jerg. "Nombre que le dan a profesores que son fuertes con los estudiantes" (Claudio Torre, DiccJergaPRico-1989).
    docs. (1989) Ejemplo:
    • 1989 Claudio Torre, J. Dicc jerga PR (BD)
      látigo- s.- Nombre que le dan a profesores que son fuertes con los estudiantes.
  56. Acepción lexicográfica
  57. s. m. Bo. "En una relación de pareja, hombre dominado por la mujer" (ASALE, Dicc americanismos-2010).
    docs. (2010) Ejemplo:
    • 2010 ASALE Dicc americanismos (NTLLE)
      látigo. [...] m. Bo. En una relación de pareja, hombre dominado por la mujer.
besar el látigo
  1. loc. verb. Aceptar un castigo con resignación.
    Sinónimo: besar el azote
    docs. (1645-2019) 4 ejemplos:
    • 1645 Melo, F. M. HMovimientos Cataluña [1996] 196 Esp (CDH )
      Ved los aragoneses, nuestros vecinos y amigos, cómo se humillan al preceto después que Don Alonso de Vargas * les hizo besar el látigo, * los valencianos se contentan con sólo el nombre de reino que poseen; Navarra, ni su vecindad y deudo con Francia, ni la antigua contienda de su derecho contaminó su obediencia: ni la movió la guerra ni la alteró la fatiga.
    • 1873 Ulloa, A. "Estudio costumbres romanas Imperio" [01-11-1873] p. 18 Revista de España (Madrid) Esp (HD)
      Cuando los grandes hombres, los fieros estóicos, los restauradores de las antiguas virtudes vivian dentro de una moral tan laxa y obedecian á una conciencia tan acomodaticia, calcúlese lo que serian los fáciles epicureos, los jóvenes educados en el sensualismo [...], los ávidos caballeros que habian trocado gustosos el anillo de oro por el anillo de hierro, y muy especialmente aquella plebe corrompida, refractaria á todo órden y á todo freno, descontentadiza y levantisca, que habia comenzado por perder el sentimiento del patriotismo y el gusto del servicio militar, para venir más tarde, sumisa y aherrojada, á besar el látigo de los emperadores.
    • 1928 Ros, A. "Sistema carcelario India" [24-03-1928] El Heraldo de Madrid (Madrid) Esp (HD)
      Sólo esta subrayada penuria del valor zoológico de tan resignada raza, tan dada a besar el látigo y a lamer la espuela, hace comprender la capacidad de sufrimiento que posee su población penal. Las torturas más destacadas y el castigo más primitivo se prodigan en las cárceles, donde todo intento reformatorio acaba en régimen de opresión superlativa.
    • 2019 Parra Galindo, A. "Relaciones pixuetos vascongados (II)" [26-07-2019] La Nueva España (Oviedo) Esp (HD)
      Se cree oficialmente que murió de pena o de hambre en una crujía del hospital de Auxilio Rojo [...]. Quien tiró al mar el escudo de armas de la casona familiar pues no quería que se convirtiese en habitáculo de una vulgar fabrica de harina. Al igual que muchos españoles tuvo que besar el látigo y bendecir la mano que te estrangula. Tuvo que vender su palacio a don Anacleto por un poco cochinas pesetas.
cargar a uno los látigos
    Acepción lexicográfica
  1. loc. verb. RD "Serle hostil" (Patín, Dominicanismos-1940-1947).
    docs. (1947) Ejemplo:
    • 1940-1947 Patín Maceo, M. A. Dominicanismos RD (BD)
      Cargar a uno los látigos. fr. dom. fig. y fam. sinónima de la anterior [| cargar a uno los dados. fr. dom. fig. y fam. Serle hostil].
correr látigo
    Acepción lexicográfica
  1. loc. verb. Ch "Engañar, robar mediante engaños" (Rabanales Ortiz, VocChilenismos-1944-1946).
    docs. (1946) Ejemplo:
    • 1944-1946 Rabanales Ortiz, A. / Cifuentes García, L. "Chilenismos" Instituto de Filología Universidad de Chile Ch (BD)
      látigo (correr). loc. est. [...] Por ext.: Engañar, robar mediante engaños.
  2. Acepción lexicográfica
  3. loc. verb. Ch "Obtener un nuevo plato del mismo guiso escondiendo el que ya le han servido a uno" (Rabanales Ortiz, VocChilenismos-1944-1946).
    docs. (1946) Ejemplo:
    • 1944-1946 Rabanales Ortiz, A. / Cifuentes García, L. "Chilenismos" Instituto de Filología Universidad de Chile Ch (BD)
      látigo (correr). loc. est. [...] Obtener un nuevo plato del mismo guiso escondiendo el que ya le han servido a uno.
en látigo
    Acepción en desuso
  1. loc. adj. Semejante a un látigo por su forma o disposición.
    docs. (1640) Ejemplo:
    • 1640 Anónimo Rel fiestas Colegio Compañía Actos Madrid Esp (CDH )

      Mangas de torçales, y entorchados de oro, porque el campo alli no tenia oficio. Calçó encarnado rizo leuantado en flores con muchos engastes, y remates de diamantes, que subian por el vestido hasta las plumas, que cercauan con cintillo, y joyas hermosissimas.

      El Tiempo salió de tela de oro rosa seca, y guarnicion de plata, que con diferentes labores daua hermosura al vestido. Luzian en el bizarros lazos de diamantes, a quien hazia senda sobre el pecho una vanda de lo mismo. Plumas negras en latigo sobre broche y cerco de diamantes, que demas del cintillo formauan diuersas joyas.

      El Olvido vistió lo mas conforme, que pedia la persona alegorica, que significaua, de negro, representando en la obscuridad vistosa de la gala (que tambien en este color cabe cumplidamente la hermosura) la condicion del oluido, que es sepultar todas las memorias en tinieblas.

estar hecho un látigo
    Acepción lexicográfica
  1. loc. verb. Gu "Estar una persona muy delgada" (ASALE, Dicc americanismos-2010).
    docs. (2010) Ejemplo:
    • 2010 ASALE Dicc americanismos (NTLLE)
      estar. [...] ~ hecho un látigo. loc. verb. Gu. Estar una persona muy delgada.
látigo del desprecio
    Acepción lexicográfica
  1. loc. sust. m. ES "Expresión que usan los enamorados cuando son rechazados por la persona amada" (Romero, Cédulas RAE-1994).
    docs. (1994-2003) 2 ejemplos:
    • 1994 Romero Coto, M. "Cédula académica" ES (FG)
      látigo — El látigo del desprecio [| En el lenguaje amoroso, actitud de indiferencia o de desprecio hacia una persona].
    • 2003 Romero Coto, M. Dicc salvadoreñismos ES (BD)
      látigo m. el látigo del desprecio. Expresión que usan los enamorados cuando son rechazados por la persona amada.
látigo pertigador
    Acepción lexicográfica
  1. s. m. Ch "Correa para amarrar el pértigo" (Rabanales Ortiz, VocChilenismos-1944-1946).
    docs. (1946) Ejemplo:
    • 1944-1946 Rabanales Ortiz, A. / Cifuentes García, L. "Chilenismos" Instituto de Filología Universidad de Chile Ch (BD)
      látigo pertigador. m. Correa para amarrar el pértigo. Rom. Dif.: Valle del Cochiguaz.
salir al látigo
    Acepción lexicográfica
  1. loc. verb. Ch "Terminar una tarea" (Anónimo, Americanismos Dicc Sopena-1982).
    docs. (1927-1982) 3 ejemplos:
    • 1927 Medina, J. T. Nuevos chilenismos Ch (FG)
      LÁTIGO. m. [...] Pero siempre en la frase Salir al látigo, o mejor, al lazo. Tiene también un uso fig.: dar remate a una obra cualquiera.
    • 1931 Malaret, A. Dicc americanismos (FG)
      Látigo. m. [...] Salir al látigo. Chile. Dar remate a una tarea cualquiera.
    • 1982 Anónimo Americanismos Dicc Sopena (BD)
      LÁTIGO. m. [...] Salir al látigo. frs. fig. y fam. Terminar una tarea.
  2. Acepción lexicográfica
  3. loc. verb. Ch "Llegar al término de la meta en las carreras de caballos a la chilena, y en general, dar remate a una tarea cualquiera" (Medina, Chilenismos-1928).
    docs. (1927-1928) 2 ejemplos:
    • 1927 Medina, J. T. Nuevos chilenismos Ch (FG)
      LATIGO. m. [...] Pero siempre en la frase Salir al látigo, o mejor, al lazo.
    • 1928 Medina, J. T. Chilenismos Ch (BD)
      LATIGO. m. [...] Salir al látigo, o al lazo. fr. fig. y fam. Llegar al término de la meta en las carreras de caballos a la chilena, y en general, dar remate a una tarea cualquiera.

Diccionario histórico de la lengua española
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Con el apoyo de Inditex
cerrar

Buscador general de la RAE

cerrar

Diccionarios

Dudas rápidas