16.ª Entrega (julio de 2024)
Versión del 25/06/2025
Equipo Real Academia Española
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trabucazo s. (1677-)
trabucazo
Etimología. Derivado de trabuco1 y -azo.
Resumen

 

Se documenta por primera vez, con la acepción 'disparo efectuado con un arma de fuego y, en particular, con un trabuco', en 1677, en el Tratado de las excelencias de la religion de predicadores en España, de J. Villaseñor. Desde entonces, se atestigua en una amplio número de textos, aunque, especialmente, en obras literarias e históricas que narran acontecimientos bélicos. En los repertorios lexicográficos, se consigna por vez primera en el Diccionario de autoridades (1739). Por metonimia, se documenta en 1690 como 'ruido originado por el disparo o impacto de un trabuco', en Infortunios de Alonso Ramírez, obra de C. Sigüenza Góngora. Tras experimentar un proceso metafórico, desarrolla el significado 'pesadumbre o sentimiento intenso de pena o desazón producido por una noticia, declaración o suceso repentino e inesperado', con el que se registra por primera vez en el Diccionario de autoridades (1739). Posteriormente, se localiza en composiciones literarias y textos periodísticos. Por otro lado, es posible localizar testimonios en los que el sustantivo trabucazo designa la causa que provoca esa sensación de pesadumbre o sentimiento de pena o desazón, de ahí que adquiera el valor 'noticia, declaración o suceso inesperado que causa una fuerte impresión, generalmente de disgusto o pesadumbre'. Con esta acepción, se documenta por primera vez en 1785, en la pieza dramática El sombrerito, de R. de la Cruz, que aparece publicada en el tercer tomo de la obra compilatoria Teatro, ó coleccion de los saynetes y demas obras dramaticas. Desde entonces, se atestigua, sobre todo, en composiciones literarias. Con la acepción 'herida producida por el disparo de un trabuco', se registra en 1822, en el Diccionario militar portátil, de Fernández Mancheño. A partir de esta centuria, se localiza esporádicamente en obras literarias y textos periodísticos.

La acepción 'golpe dado con un trabuco. Garrotazo', adscrita a Cuba, se consigna únicamente en 1959, en el segundo tomo del Léxico mayor de Cuba, de Rodríguez Herrera. Cabe señalar que, en este repertorio, la voz trabuco, de la que procede el sustantivo trabucazo, se registra con el significado 'cualquier palo rústico, corto y grueso, a modo de garrote'. 

 

 

  1. >trabuco+–azo
    s. m. Disparo efectuado con un arma de fuego y, en particular, con un trabuco.
    docs. (1677-2022) 58 ejemplos:
    • 1677 Villaseñor, J. Tratado excelencias religion España p. 227 Esp (BD)
      El primero fue, que la noche siguiente, despues de estar en las Descalças; yendo vn moço de la Ronda del Refugio con su linterna en la mano, diziendole vna persona que matasse la luz, porque no la quiso (enfrente de las mismas Descalças, delante de la puerta de la Iglesia, y desta Soberana Imagen) le disparó vn trabucazo: dió la bala en la espalda: mas, ó prodigio digno de la potencia desta admirable Señora; pasó el cutis, sin llegar al huesso; quedando embarazada, como si huviera dado en vn fortissimo terrapleno; siendo assi que fue despirada desde muy cerca, casi a quemarropa.
    • 2022 Glz Pons, E. Escaño Satanás Esp (CORPES)
      El viernes, antes de coger el AVE a Sevilla, quedó a comer con George en el Paradís, un restaurante habitual para políticos y periodistas situado en la calle Marqués de Cubas, antigua calle del Turco, donde un 27 de diciembre de 1870, bajo una copiosa nevada, fue gravemente herido el general Prim, acribillado a trabucazos envueltos en algodón para provocar septicemia, que después sería rematado mientras convalecía en su propia casa, estrangulado con una cuerda por el general Serrano, a la sazón regente del trono de España.
    • 1677 Villaseñor, J. Tratado excelencias religion España p. 227 Esp (BD)
      El primero fue, que la noche siguiente, despues de estar en las Descalças; yendo vn moço de la Ronda del Refugio con su linterna en la mano, diziendole vna persona que matasse la luz, porque no la quiso (enfrente de las mismas Descalças, delante de la puerta de la Iglesia, y desta Soberana Imagen) le disparó vn trabucazo: dió la bala en la espalda: mas, ó prodigio digno de la potencia desta admirable Señora; pasó el cutis, sin llegar al huesso; quedando embarazada, como si huviera dado en vn fortissimo terrapleno; siendo assi que fue despirada desde muy cerca, casi a quemarropa.
    • 1747 Juan, J. / Ulloa, A. Noticias América [1985] Pe (CDH )

      Ya entonces habían crecido los partidos y, abanderizados los chapetones o europeos de la una parte, y los criollos de la otra, era grande el escándalo y las provocaciones. Ultimamente vino a parar el negocio en que, acechándose unos a otros, anduvieron a trabucazos varias noches dentro de la plaza de la misma población, y a hora tal que no eran otras que las primeras sombras las que hacían oscuridad.

    • c1765 Díez Fuente, A. "Orinoco río Negro" Rel geográficas Venezuela Ve (CDH )
      Bolvimos la proa, aviendo disparado vn trabucazo á distancia de quarto en quarto de hora, por si al estruendo de los tiros acudian algunos Indios: pero ninguno parecio. Venimos rio abajo registrando de nuevo los cacaguales y no encontramos ninguno en sazon.
    • 1770 Castro Amuedo, A. M. Rel toma Manila I, 84 Docs HFilipinas Fi (CDH )
      Oyó, pues, la caritativa Madre los suspiros y clamores de sus hijos, y al acabar la novena vino allí un mestizo español, nacido allí, llamado Miguel Vicos; éste se presentó al Obispo disimuladamente y le dijo que quería matar á Silán, porque ya no podían sufrir los indios sus tiranías y codicias, pero que quería confesar y comulgar primero con Su Ilustrísima y con su santa bendición asesinar ocultamente á Silán; así se hizo y así se logró, tirándole un trabucazo en la espalda, de que murió luego Silán, un sábado 28 de Mayo de 1763.
    • c1768-1771 Cadalso, J. Defensa contra Montesquieu [1970] Esp (CDH )
      Cuando se enamoraba por rejas, no había tiempo de morirse de deliquios, porque eran muy frecuentes las cuchilladas y trabucazos, / y solían morir los cortejantes ventanescos en desafíos que no se acababan au premier sang, sino con la última gota de sangre. Desde que la inobediencia, atrevimiento y temeridad en el trato de los hombres para con las mujeres se ha pasado de Síbaris * a España, ya no hay para qué andarse por balcones.
    • 1803-1806 Mtz Zúñiga, J. Estadismo Filipinas [1893] I, 394 Esp (CDH )
      Su capitán era uno llamado Rufino; en una ocasión intentó éste saquear el pueblo de Calumpit, y tuvo el atrevimiento de avisar de antemano al pueblo para que se defendiese si se atrevía á ello. Salieron los de Calumpit, y luego que vieron á Rufino y sus compañeros, se ocultaron todos por sus huertas. Sólo hubo uno que se atreviese á hacerle cara. Rufino le tiró un trabucazo y lo derribó del caballo. Viéndose en tierra, le dijo que si era hombre de valor, debía apearse y pelear con armas iguales. Se apeó Rufino, y al acercarse á su contrario le tiró éste un pistoletazo y lo dejó en el sitio.
    • 1850 Ayguals Izco, W. Bruja Madrid [1969] Esp (CDH )

      — Nadie podrá probar una muerte que no hemos hecho.

      — Pero justificarán la que acabo de hacer ahora.

      — ¿Has hecho una muerte? —preguntó horrorizada la señora Antonia.

      — Sí —contestó Manolo— he tenido el gusto de castigar a la maldita vieja. La he destrozado la cabeza de un trabucazo.

      — ¿Y si te prenden?

      — Me ahorcarán.

    • 1876-1880 Zugasti Sáenz, J. Bandolerismo [1983] Esp (CDH )
      Pocos días después, regresando una noche a su casa desde el Ayuntamiento, al volver una esquina, le dispararon un trabucazo a boca de jarro que le atravesó el pecho de parte a parte, y ésta es la hora, en que todavía no se ha podido averiguar quién o quiénes fueron los asesinos.
    • 1885-1887 Pz Galdós, B. Fortunata [1993] Esp (CDH )

      Izquierdo alzó la vista del suelo y miró a Guillermina sin ningún rencor. Parecía confirmar con una mirada de sinceridad lo que la fundadora declaraba.

      — Y lo sostengo, este hijo de Dios no es un hombre malo. Dicen por ahí que usted asesinó a su segunda mujer... ¡Patraña! Dicen que usted ha robado en los caminos... ¡Mentira! Dicen por ahí que usted ha dado muchos trabucazos en las barricadas... ¡Paparrucha!

    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Hacía muchos años, muchos —en los tiempos que el tío Tomba, un anciano casi ciego que guardaba el pobre rebaño de un carnicero de Alboraya, iba por el mundo, en la partida del Fraile, disparando trabucazos contra los franceses—, estas tierras fueron de los religiosos de San Miguel de los Reyes, unos buenos señores, gordos, lustrosos, dicharacheros, que no mostraban gran prisa en el cobro de los arrendamientos, dándose por satisfechos con que por la tarde, al pasar por la barraca, les recibiera la abuela, que era entonces una real moza, obsequiándolos con hondas jícaras de chocolate y las primicias de los frutales.
    • 1914 Concha Espina (María de la Concepción Rodríguez-Espina y García-Tagle) Esfinge [1914] Esp (CDH )

      — Ya, ya; ¡linda costumbre!

      — ¡Y comen della...!

      — Pero tú y yo nos marcharemos en cuanto caiga la tarde, porque te va á hacer daño el relente.

      — No podremos dormir: la mocedad aturde á los vecinos con los trabucazos, y en cada puerta llama pidiendo aves para la tornaboda.

      — Sí; ya sé que si no se las dan las cogen.

      — Son derechos del novio... Mañana será la misa tempranico, y los parientes de los desposados llevan la ofrenda al señor cura.

    • 1927-1931 Valle-Inclán, R. M. Corte milagros [1997] 173 Esp (CDH )
      En una palabra: Si usted se conforma con que le pasen el corazón de una puñalada o le vuelen la cabeza de un trabucazo, menda no se resigna con que le priete el corbatín el verdugo de Sevilla.
    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )
      El radioteatro lo dejaba para la noche, y prefería los melodramas que abundasen en gritos desgarradores, en sollozos histéricos, en trabucazos y puñaladas, todo lo cual era sin duda necesario para que se conmoviese alguna fibra de su impermeable sensibilidad.
    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] Esp (CDH )

      Despliegan sus componentes en forma de U para disparar, haciéndolo según el turno establecido: hay un Primer Tro, un Darrer Troy un Cop, que son los que disparan en primer y último lugar, siendo el Copquien se coloca en el centro de la formación y organiza el mayor estrépito. Estos grados «de batalla»tienen unos equivalentes empleos administrativos en «épocas de paz»en sus respectivas sedes sociales. Cada belicoso festero es auxiliado por un portador de la pólvora o «municionero», gentes con mucho aguante y algodón en las orejas. Se disparan más de ochocientos mil trabucazos, quemándose unas siete toneladas de pólvora.

    • 1992 Posse, A. Atardecer caminante [1992] Ar (CDH )

      Llegaba con la satisfacción de haber comprobado que se puede conquistar sin espada. (Regimientos de indios amigos nos seguían con sus canoas cubiertas por un estallido de plumas multicolores.) Había demostrado a mi oficialidad y a mis soldados que se podía entrar en la América más profunda, atravesando quinientas leguas, sin disparar un trabucazo ni matar a nadie.

    • 2001 Ruiz Zafón, C. Sombra viento Esp (CORPES)
      — Hecho una caquilla, para qué mentir. Sólo de verlo encogido en la cama como un ovillo, gimiendo que se quería morir, me entró un ansia asesina, fíjese usted. Me plantaba ahora mismo armado hasta el gaznate en la Brigada Criminal y me cepillaba a trabucazos a media docena de capullos, empezando por esa pústula supurante de Fumero.
    • 2007 Escoto, J. Génesis Santa Cariba Ho (CORPES)
      Había que informar a Lejano, si es que no lo sabía, sobre las generales del cabecilla de los insurrectos, cuyos trabucazos avanzaban hacia Pound House.
    • 2022 Glz Pons, E. Escaño Satanás Esp (CORPES)
      El viernes, antes de coger el AVE a Sevilla, quedó a comer con George en el Paradís, un restaurante habitual para políticos y periodistas situado en la calle Marqués de Cubas, antigua calle del Turco, donde un 27 de diciembre de 1870, bajo una copiosa nevada, fue gravemente herido el general Prim, acribillado a trabucazos envueltos en algodón para provocar septicemia, que después sería rematado mientras convalecía en su propia casa, estrangulado con una cuerda por el general Serrano, a la sazón regente del trono de España.
    • 1677 Villaseñor, J. Tratado excelencias religion España p. 227 Esp (BD)
      El primero fue, que la noche siguiente, despues de estar en las Descalças; yendo vn moço de la Ronda del Refugio con su linterna en la mano, diziendole vna persona que matasse la luz, porque no la quiso (enfrente de las mismas Descalças, delante de la puerta de la Iglesia, y desta Soberana Imagen) le disparó vn trabucazo: dió la bala en la espalda: mas, ó prodigio digno de la potencia desta admirable Señora; pasó el cutis, sin llegar al huesso; quedando embarazada, como si huviera dado en vn fortissimo terrapleno; siendo assi que fue despirada desde muy cerca, casi a quemarropa.
    • 1739 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      TRABUCAZO [...] El disparo del trabuco, ó el golpe, y tiro dado con él.
    • 1747 Juan, J. / Ulloa, A. Noticias América [1985] Pe (CDH )

      Ya entonces habían crecido los partidos y, abanderizados los chapetones o europeos de la una parte, y los criollos de la otra, era grande el escándalo y las provocaciones. Ultimamente vino a parar el negocio en que, acechándose unos a otros, anduvieron a trabucazos varias noches dentro de la plaza de la misma población, y a hora tal que no eran otras que las primeras sombras las que hacían oscuridad.

    • c1765 Díez Fuente, A. "Orinoco río Negro" Rel geográficas Venezuela Ve (CDH )
      Bolvimos la proa, aviendo disparado vn trabucazo á distancia de quarto en quarto de hora, por si al estruendo de los tiros acudian algunos Indios: pero ninguno parecio. Venimos rio abajo registrando de nuevo los cacaguales y no encontramos ninguno en sazon.
    • 1770 Castro Amuedo, A. M. Rel toma Manila I, 84 Docs HFilipinas Fi (CDH )
      Oyó, pues, la caritativa Madre los suspiros y clamores de sus hijos, y al acabar la novena vino allí un mestizo español, nacido allí, llamado Miguel Vicos; éste se presentó al Obispo disimuladamente y le dijo que quería matar á Silán, porque ya no podían sufrir los indios sus tiranías y codicias, pero que quería confesar y comulgar primero con Su Ilustrísima y con su santa bendición asesinar ocultamente á Silán; así se hizo y así se logró, tirándole un trabucazo en la espalda, de que murió luego Silán, un sábado 28 de Mayo de 1763.
    • c1768-1771 Cadalso, J. Defensa contra Montesquieu [1970] Esp (CDH )
      Cuando se enamoraba por rejas, no había tiempo de morirse de deliquios, porque eran muy frecuentes las cuchilladas y trabucazos, / y solían morir los cortejantes ventanescos en desafíos que no se acababan au premier sang, sino con la última gota de sangre. Desde que la inobediencia, atrevimiento y temeridad en el trato de los hombres para con las mujeres se ha pasado de Síbaris * a España, ya no hay para qué andarse por balcones.
    • 1774 Anónimo Maja celosa [1932] Tonadillas teatrales Esp (CDH )
      El.¿Me emprestas veinte pesos / para una capa? / (Vaya, sí. Préstame. / Te querré, perinolí.)Ella. / Te diera un trabucazo / que te volcara. / ¡Al arma! ¡Guerra! / Y atención, que principia / esta quimera. El.¿Qué es lo que de mí quieres, / desatinada?Ella.El que a mí me has dejado / por la mellada.
    • 1803-1806 Mtz Zúñiga, J. Estadismo Filipinas [1893] I, 28 Esp (CDH )
      Hace pocos años que los ladrones mataron al estanciero, que era un lego aragonés, y el delito se ha que dado sin castigo. El lego tenía buen cuidado de cerrar la puerta por la noche al toque de las Avemarías; pero habiendo ido á visitarlo el cura de Tunasan y su coadjutor una noche, porque estaba enfermo, no se cerró la puerta, y los ladrones se valieron de esta ocasión para entrar en la casa: ataron á los dos Padres sacerdotes, y al lego lo mataron y lo robaron; los domésticos se tiraron por la ventana, avisaron al pueblo, pero nadie se meneó de casa. Sólo el caporal de la hacienda fué á ver lo que pasaba, y al acercarse á la puerta lo mataron de un trabucazo.
    • 1803-1806 Mtz Zúñiga, J. Estadismo Filipinas [1893] I, 394 Esp (CDH )
      Su capitán era uno llamado Rufino; en una ocasión intentó éste saquear el pueblo de Calumpit, y tuvo el atrevimiento de avisar de antemano al pueblo para que se defendiese si se atrevía á ello. Salieron los de Calumpit, y luego que vieron á Rufino y sus compañeros, se ocultaron todos por sus huertas. Sólo hubo uno que se atreviese á hacerle cara. Rufino le tiró un trabucazo y lo derribó del caballo. Viéndose en tierra, le dijo que si era hombre de valor, debía apearse y pelear con armas iguales. Se apeó Rufino, y al acercarse á su contrario le tiró éste un pistoletazo y lo dejó en el sitio.
    • c1818 Fdz Lizardi, J. J. Quijotita [1967] Mx (CDH )

      — No hay cuidado, decía el militar, la confianza con que yo juego con ellos me hizo no recelar, y el maldito casquillo del taco, la bola pifiada y la mesa tuerta fueron la causa de que errara la bola, que si no, era bolada de acabar la tregua con los palos que tiré.

      — Eso sí, decía Langaruto, después de los ladrones trabucazos. Ahora que nos ganaron y estarán brindando a nuestra costa y riéndose de nuestra inhabilidad, estás tú echando bravatas. Ya se ve, la bola, el taco y la mesa tuvieron la culpa, ¿no es verdad? Mucho fue que no te estorbara la taquera y el cajoncito del salvado.

    • p1822 Anónimo "Romances Castillo" II, 295 Romancero general Esp (CDH )
      Al estruendo y alboroto / Toda la justicia vino, / Solicitando prenderlos; / Mas Don Jacinto atrevido; / Con dos fuertes trabucazos / Derribó cuatro ministros, / Con que franqueó la calle, / Y saliéndose al camino, / Dejan de correr y vuelan, / Huyendo de su peligro. /
    • p1822 Anónimo Romances, en Francisco Correa II, 377 Romancero general Esp (CDH )
      Mas como estaba enfadado, / Les dijo:— El que no quisiere / Quedarse aquí sepultado, / No tiene sino salir / Presto, de aqueste sagrado. / Y viendo que se tardaban, / Les disparó un trabucazo, / Y en breve tiempo quedó / El sitio desocupado. /
    • 1847 Estébanez Calderón, S. Escenas andaluzas [1985] Esp (CDH )
      Si a la distancia de cincuenta pasos, si desde el tercer piso de cualquier casa me disparan un trabucazo de siete varas de paño, es decir, me escupen a la cara, con la capa mía no tengo más que perfilar este movimiento —y hacía un quiebro y desguince inexplicable—, y ¡zas!, sin mirar más en ello, viene la capa a abrazarse amorosamente conmigo, como si fuese mi segunda mitad.
    • 1850 Ayguals Izco, W. Bruja Madrid [1969] Esp (CDH )

      — Pierde cuidado, gachona mía. Hasta ahora he sido yo una especie de instrumento de otros más encopetaosque recogen la verdadera ganancia de contrabando, quietecitos en sus casas sin correr el menor peligro. Desde hoy, en lugar de ser subordinado puedo erigirme en jefe, gracias a la moneda que vamos a adquirir.

      — Eso es peor aún —replicó Juanilla— pues si capitaneas alguna partida, será mayor tu responsabilidad, y todos los días andarás a trabucazos con la tropa.
    • 1850 Ayguals Izco, W. Bruja Madrid [1969] Esp (CDH )

      — Nadie podrá probar una muerte que no hemos hecho.

      — Pero justificarán la que acabo de hacer ahora.

      — ¿Has hecho una muerte? —preguntó horrorizada la señora Antonia.

      — Sí —contestó Manolo— he tenido el gusto de castigar a la maldita vieja. La he destrozado la cabeza de un trabucazo.

      — ¿Y si te prenden?

      — Me ahorcarán.

    • 1851 Gallardo, B. J. Zapatazo a zapatilla [1928] Esp (CDH )

      A la caña hueca con qe me ha apuntado el Loqillo de Cádiz, le he encarado mi espingarda; i aun disparado-la a vezes, pero al aire, i con mostazilla. ¿Ni a qé mas gruesa munizion para espantar, o alicortar a un zorzal, o un estornino? No hagamos lo qe solïa el Jaqeton de Jadraqe, qe al acostar-se mataba el candil de un trabucazo.

    • 1871 Fdz Glz, M. Francisco Estevan [1871] Esp (CDH )

      Continuaba llorando replegada sobre la silla.

      — Bien, muy bien; dijo D. Serafin: le soltamos al prójimo un trabucazo, le metemos hasta los tacos en el cuerpo, le abrasamos las entrañas, y luego creemos arreglarlo todo con decir vuesamerced perdóneme, yo no tenia intencion de matar á vuesa merced; pero que entierren á vuesamerced, si no se puede de otra manera, de limosna.

    • 1872 Ascasubi, H. Aniceto [1955] 56 Ar (CDH )
      Antes de eso la trepada / cuasi nos costó muy caro, / porque al cruzar un portillo / por aonde salió puntiando / mi comendante Conesa, * / que va siempre adelantao, / allí, por el mesmo medio / de las orejas del blanco, / un terutero alarife / le descargó un trabucazo, / que estornudó el comendante / con el humo del tabaco; / pero en seguida no más / le cerró piernas al blanco / y atropelló el terutero... / ¡que disparó echando diablos! /
    • 1872 Ascasubi, H. Santos Vega [1955] 405 Ar (CDH )
      — ¡Echate al suelo, ladrón!, / boca abajo; echate ya, / ligero, porque si no, / ni para enfermo te dejo / de un trabucazo... ¡Por Dios!— / Al oír Anselmo el ¡quién vive! / con seis hombres se lanzó / sobre el rastro de Genaro; / y justamente llegó / a rodiar al asesino, / cuando Berdún lo postró. /
    • 1872 Fuentes Ponte, J. Murcia [1872] 312 Esp (CDH )
      Á San Roque tráenle en su dia, funcion haciéndole con asistencia de Cabildos, con sermon de mañana, y llévase su imágen con Procesion á la ermita, que abierta todo el dia sigue á la gente piadosa; pero no debe olvidado quedar cómo fué lo de haberse fundado la ermita del Pilar, por causa de una noche de ronda ir el Ilmo. Sr. Corregidor Pueyo, y allí ser por malhechores atacada su persona y amenazada su vida, la cual salvó invocando á Nuestra Señora del Pilar, de que muy devoto era, en cuyo medallon de imágen que al cuello llevaba quedáronse las balas de un trabucazo.
    • 1876-1880 Zugasti Sáenz, J. Bandolerismo [1983] Esp (CDH )
      Pocos días después, regresando una noche a su casa desde el Ayuntamiento, al volver una esquina, le dispararon un trabucazo a boca de jarro que le atravesó el pecho de parte a parte, y ésta es la hora, en que todavía no se ha podido averiguar quién o quiénes fueron los asesinos.
    • 1876-1880 Zugasti Sáenz, J. Bandolerismo [1983] Esp (CDH )
      Luego el negocio marcha a pedir de boca, y no vamos a desgraciarlo porque ocurra una breve dilación; pero ¿qué hubiera sucedido si en vez de pedir los doce mil duros, como el otro día se hizo, hubiéramos dejado a ese mal genio dispararle un trabucazo a este pobre diablo? Pues a estas horas, todo el negocio, que en tan buen estado se encuentra, se habría echado a perder de una manera irremediable, porque hoy, con arreglo a lo que en esta carta se pide, no podríamos demostrar que este desdichado está vivo y sano.
    • 1876-1880 Zugasti Sáenz, J. Bandolerismo [1983] Esp (CDH )
      — Y saben ustedes, dijo el Tío Martín, lo que es vivir en el campo, y que está uno siempre a merced de los contrabandistas, de los ladrones y de toda la gente de mal vivir, y que no hay más remedio que oír, ver y callar, porque si no está uno bien con los tunantes, le pegan fuego a la pobreza que uno tiene, o le dan una puñalada o un trabucazo.
    • 1881 Alarcón, P. A. El capitán veneno [1999] Esp (CDH )
      Con verdadero delirio se abrazaron y besaron madre e hija, precisamente sobre el arroyo de sangre vertida por el Capitán, y entraron al fin en la casa, sin que en aquellos primeros momentos se enterase nadie de que las faldas de la joven estaban agujereadas por el alevoso trabucazo que le disparó el hombre de la guardilla al verla atravesar la calle...
    • 1852-1882 Alarcón, P. A. Relatos [1994] Esp (CDH )

      Dispara, por fin, el último trabucazo, trazando en torno suyo un semicírculo con la tremenda arma, como si quisiese rociar de balas el monte; alcánzale en esto otro tiro en el vientre, lo que le arranca un rugido pavoroso; conoce que va a morir; arroja el trabuco, no sin mirarlo de reojo, al considerarlo ya inofensivo; sácase del cinto el enorme bastón que conocemos, y, dirigiéndose a un coronel que le insta en mal español para que se entregue:

      — ¡Yo no me rindo! —dice

    • 1883 Pardo Bazán, E. Tribuna [1995] Esp (CDH )

      — Pero..., así, candidatos formales... ¡Mozo, café y coñac!

      — No, gracias, lo tomé en casa... Claro: candidatos serios, por hoy, don Carlos y la república. El caso es que entre todos no nos dejarán hueso sano... Por de pronto, yo me las guillo. ¿Quiere usted algo para aquellos vericuetos?

      — Hombre..., ¡qué lástima! Ahora que íbamos a emprenderla con la pitillera, que es de oro.

      — ¡Pchs!... Si algún trabucazo no lo impide..., a la vuelta.

    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )

      — ¡Vaya unas cosas que tiene el señor don Máximo! ¿Cómo he de estar de acuerdo con Suñer? ¿No es ése que dijo en el Congreso blasfemias horrorosas? ¡Dios le alumbre! *

      — Hable claro: ¿usted piensa como el abad de San Clemente de Boán? Ese dice que a Suñer y a los revolucionarios no se les convence con razones, sino a trabucazo limpio y palo seco. ¿Usted qué opina?

      — Son dichos de acaloramiento... Un sacerdote es hombre como todos y puede enfadarse en una disputa y echar venablos por la boca.

    • 1886 Pardo Bazán, E. Pazos [1987] Esp (CDH )

      Ni un minuto recordó al duro y bronceado abuelo tendido allá junto al paredón... A menudo se ve al niño, deshecho en lágrimas al pie del cadáver de su madre, consolarse con un juguete o un cartucho de dulces: quizás vuelvan más adelante la tristeza y el recuerdo: pero la impresión capital del dolor ya se ha borrado para siempre. Así Perucho. La ventura de poseer a su nené adorada, la prez *de defender su vida, le distraían de los trágicos acontecimientos recientes. No se acordaba del abuelo, no, ni del trabucazo que lo había tumbadocomo él tumbaba las perdices.

    • 1885-1887 Pz Galdós, B. Fortunata [1993] Esp (CDH )

      Izquierdo alzó la vista del suelo y miró a Guillermina sin ningún rencor. Parecía confirmar con una mirada de sinceridad lo que la fundadora declaraba.

      — Y lo sostengo, este hijo de Dios no es un hombre malo. Dicen por ahí que usted asesinó a su segunda mujer... ¡Patraña! Dicen que usted ha robado en los caminos... ¡Mentira! Dicen por ahí que usted ha dado muchos trabucazos en las barricadas... ¡Paparrucha!

    • 1888 Acevedo Díaz, E. Ismael [1991] Ur (CDH )

      [...] alguna risa bronca a labios cerrados, algún terno rudo, alguna ironía sangrienta escapándose como un tiro de bola de una boca escondida entre un montón de pelos erizados; todo esto era bastante para estremecer a un observador trasladado de súbito a semejantes lugares, y mayormente aún, si llegaba a escuchar cómo éste robó un cinto lleno de onzas de oro a un «tropero»empujándolo luego al fondo de un barranco, cómo este otro dio muerte a dos soldados de un trabucazo por el ventanillo de una cocina al caer de una noche [...].

    • c1887-1889 Rubén Darío Canto épico Chile [1927] Ni (CDH )
      ¡Altolos viajeros!... ¡Presto / la vida o todo el dinero! / Un trabucazo al primero / que haga una amenaza; un gesto. / Inútil es todo afán... / ¡Vamos! El dinero, amigos. / Pero, calle, son mendigos. / Son mendigos, voto a San... / Idos con vuestros regalos / pues, señores pordioseros. / Y decían los viajeros: / ¡Qué buenos que son los malos! /
    • 1891 Coloma, L. Pequeñeces [1987] Esp (CDH )
      Un día, el 27 de diciembre, un trabucazo tendió en la calle del Turco a la audacia más temeraria que dio impulso a la Revolución. El general Prim había sido asesinado, y su amigo íntimo, su portaestandarte, el marqués de Sabadell, indicado ya para la cartera de Fomento, desaparecía súbitamente de la corte, a la misma hora en que corría la falsa nueva de que las heridas del general no eran de muerte y se habían escapado de sus labios terribles revelaciones.
    • 1898 Blasco Ibáñez, V. Barraca [1997] Esp (CDH )
      Hacía muchos años, muchos —en los tiempos que el tío Tomba, un anciano casi ciego que guardaba el pobre rebaño de un carnicero de Alboraya, iba por el mundo, en la partida del Fraile, disparando trabucazos contra los franceses—, estas tierras fueron de los religiosos de San Miguel de los Reyes, unos buenos señores, gordos, lustrosos, dicharacheros, que no mostraban gran prisa en el cobro de los arrendamientos, dándose por satisfechos con que por la tarde, al pasar por la barraca, les recibiera la abuela, que era entonces una real moza, obsequiándolos con hondas jícaras de chocolate y las primicias de los frutales.
    • c1850-1900 Anónimo El bravo Juan García Nebrón 154 Romances de ciego Esp (CDH )
      / Una noche, que Nebrón / estaba jugando al cacho / con otros amigos suyos, / se arrojaron los soldados; / mas Juan que sintió ruido, / diciendo: afuera villanos, / de un trabucazo mató / tres ministros y un soldado.
    • c1850-1900 Anónimo Juan Portela 189 Romances ciego Esp (CDH )
      / Bien montado en mi caballo / de la casa me despido, / me tiraron cinco tiros / al subir por un barranco; / aquí te quiero, Portela, / y amparándome de un árbol / dos heridos van por tierra / de un tremendo trabucazo, / y quedó el leon guerrero; / me llaman el temerario.
    • 1908 Pz Galdós, B. España trágica [2002] 276 Esp (CDH )
      De cuanto en aquella noche me pasó, de las diferentes impresiones que entraron en mí por los ojos y los oídos, algunas han quedado en mi cerebro con tal intensidad, que no las olvidaré nunca. La voz de Paúl, jactanciosa, sin ningún acento de odio contra mí; la figura de Pepita plañidera, y el sonido del trabucazo que me tumbó, son sensaciones inolvidables. Durante muchas noches de insomnio y fiebre oía el terrible disparo... Era... no puedo explicártelo... algo como cien campanas que a la vez dieran el golpe, del cual quedaba en el aire una vibración nunca extinguida...
    • 1908 Pz Galdós, B. España trágica [2002] Esp (CDH )
      Manteníase derecho, mirando a los oficiales y soldados de la guardia que, al ruido de los trabucazos, salieron a ver qué ocurría. Alguien dijo: «Nada... unos miserables... tentativa de agresión...». El coche entró en el portal. Un oficial abrió la portezuela. Salió Prim con bastante agilidad y rostro ceñudo, sin hablar con nadie; se dirigió a la escalera privada y subió agarrándose al pasamanos, que dejó manchado de sangre.
    • 1908 Pz Galdós, B. España trágica [2002] 316 Esp (CDH )

      Halconero se resistió a comer, por el estado de su ánimo. Decía que el primer tiro fue para él siniestra repetición del trabucazo que le dejó tendido entre los cajones de la Plaza de los Mostenses... el mismo son simultáneo de campanas, con honda quejumbre que rompía el tímpano y el cráneo... Por un segundo fue víctima de la terrible sensación, y habría caído al suelo si los tiros siguientes no le trajeran a la realidad... Pilarita intentaba distraer a su prometido, y llevarle a la serena apreciación de las cosas; mas todo era inútil, y acabó ella por trastornarse también y ponerse un poquito trágica.

    • 1911 Pz Galdós, B. Primera República [2002] 139 Esp (CDH )
      El alcalde, señor Albors, que había sido diputado, republicano en las Constituyentes del 69, declaró en un bando la libertad de los huelguistas y de los no huelguistas; es decir, que podía cada cual hacer lo que le viniera en gana... El motín estalla, los trabajadores arrollan la escasa guarnición; pegan fuego al Ayuntamiento, asesinan a todas las personas que odian, matan a trabucazos al alcalde, y arrastran ferozmente su cadáver...
    • 1914 Concha Espina (María de la Concepción Rodríguez-Espina y García-Tagle) Esfinge [1914] Esp (CDH )

      — Ya, ya; ¡linda costumbre!

      — ¡Y comen della...!

      — Pero tú y yo nos marcharemos en cuanto caiga la tarde, porque te va á hacer daño el relente.

      — No podremos dormir: la mocedad aturde á los vecinos con los trabucazos, y en cada puerta llama pidiendo aves para la tornaboda.

      — Sí; ya sé que si no se las dan las cogen.

      — Son derechos del novio... Mañana será la misa tempranico, y los parientes de los desposados llevan la ofrenda al señor cura.

    • 1904-1916 Ortega Gasset, J. Personas [1983] Esp (CDH )

      Notemos sólo que en este cuadro de Zuloaga la unidad y la solidez en él resplandecientes proceden, no de su técnica, que es contradictoria, sino del tema latente bajo la pintura.

      De su tema saca Zuloaga esa característica fortaleza de algunos de sus cuadros, y el trabucazo que nos pegan en medio del pecho al confrontarnos con ellos es la súbita explosión de nuestro ánimo, volatilizado al contacto con una realidad trágica.
    • 1923 Valle-Inclán, R. M. Cara Plata [1997] Esp (CDH )

      El AbadTengo de superarle. ¡Métete adentro y no hablemos más!

      Doña Jeromita¡Máteme! Pero me rebelo contra su dictado, y la bolsa recojo y la bolsa me guardo.

      El Abad¡De un trabucazo te doblo!

      Doña Jeromita¡Por un pique de orgullo sería asesino de su hermana! ¡Me horrorizo!

      El Abad¡Entra y calla!

      Doña Jeromita¡Esto me entierra!

      El Abad¡Y a mí! Pero no me vence ese Satanás. Entra, que quiero echar la llave.

    • 1927-1931 Valle-Inclán, R. M. Corte milagros [1997] 173 Esp (CDH )
      En una palabra: Si usted se conforma con que le pasen el corazón de una puñalada o le vuelen la cabeza de un trabucazo, menda no se resigna con que le priete el corbatín el verdugo de Sevilla.
    • 1932 Reyles, C. Gaucho Florido [1969] Ur (CDH )

      Mangacha se encogió de hombros. Sus ojazos, que tenían el fuego de los diamantes negros, le pegaron al gaucho como dos trabucazos a boca de jarro. Florido ni pestañeó.

      — ¡Qué calor! —exclamó ella para cambiar de conversación.

      — Y estando la mar tan cerca...

    • 1948 Marechal, L. Adán Buenosayres [1999] Ar (CDH )
      El radioteatro lo dejaba para la noche, y prefería los melodramas que abundasen en gritos desgarradores, en sollozos histéricos, en trabucazos y puñaladas, todo lo cual era sin duda necesario para que se conmoviese alguna fibra de su impermeable sensibilidad.
    • 1954 Cuéllar Gragera, A. Estampas caza mayor [1954] 142 Esp (CDH )
      No pegan el hocico al suelo y marchan en espera del trabucazo (claro es y lo tengo en cuenta que hay en toda recova excepciones y que el perro puntero caza siempre como debe y que puede haber hasta esos perros de los que don Diego Muñoz Cobo decía que «venteaban la caza a lo lobo», o sea aireados desde que entraban sin necesidad de coger rastro en el ojeo y que constituían «el premio gordo de la Lotería para quien tuviera la fortuna de encontrarlos»).
    • 1982 Mtz Mediero, M. Juana [1982] Esp (CDH )
      (La escena cambia. Se oyen ruidos de caballos, voces, golpes, trabucazos)

      DENIA.—¿Eh, qué sucede...?

      VOCES.—¡Comunidades...! ¡Comunidades...! ¡¡Viva la Reina...! ¡Castilla por Doña Juana...!

      VOZ DE LA GUARDIA.—¡Señor, Tordesillas ha sido tomado por los Comuneros...!

      (DENIA lleno de ira se va hacia Juana y descarga sobre ella toda su furia)

      DENIA.—¡Perra, todo te lo tenías bien callado...!

    • 1984 Ayerra, R. Lucha inútil [1984] 324 Esp (CDH )
      [...] pero en un punto flaqueaba su doctrina, y era en el hecho de que la mera estimación —y por tan largo período— de que una cosa tan simple como el trabucazo del señor marqués hubiera dado tanto juego, entreteniéndole de forma apabullante, cuando en otro tiempo hubiera solventado el incidente en menos rato de lo que da un sorbido de mocos, lo que le encorajinó el ánimo para el resto del día sin que acertase a comprender el porqué de sus regateos y trubles de conciencia [...].
    • 1986 Faner, P. Flor sal [1986] Esp (CDH )

      Un hecho vino a confirmarle sus barruntos. Hubo pelotera de soldados ante la puerta de su casa, y un granadero apareció con la cara socarrada por trabucazo. Andaba en coplas la mujer de su caballerizo, moza galana donde las hubiere, piruja y barrenada de cascos. Al cabrito no parecían estorbarle los devaneos de la dulce enemiga, mientras le valieran buenos reales de plata.

    • 1986 Faner, P. Flor sal [1986] Esp (CDH )

      Aún solía enarcar el busto en la cantina, pero le faltaba el temple de antaño. Y Diodor, que aparecía como caballero venerable, acaso lograra quemar la cholla de un enemigo con feroz trabucazo en la boca, pero nada más.

      No podrían batirse en la refriega que se avecinaba. Porque la invasión parecía inminente. El brigadier Quesada, nuevo gobernador, preparaba una defensa desesperada. Reparaba senderos y baterías, concentraba tropas indóciles, torpes y desleales, buscaba en vano la colaboración del pueblo.

    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] Esp (CDH )
      En las llamadas «guerrillas», las distintas «filaes» moras y cristianas saludan el día a trabucazo limpio. Labradores y Andaluces (Contrabandistas) se han encontrado en cualquier esquina, y al no poder cerrar un supuesto trato comercial y sentirse engañados (se recitan versos de un libreto anónimo), acaban el encuentro como el rosario de la aurora: ambos grupos se persiguen haciendo sonar sus arcabuces.
    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] Esp (CDH )

      Y entonces comienza el «fragor»de la batalla. Salen las huestes cristianas del castillo a trabucazo limpio, causando un escándalo tremendo; responden los moros, hábilmente colocados en los distintos ángulos de la plaza. En una de las calles vecinas se produce el «encaro»entre los capitanes de los dos ejércitos, y éstos van replegándose hacia la fortaleza. El espectáculo de la batalla es apocalíptico, ensordecedor, jubiloso. Densas nubes de pólvora van cubriéndolo todo, y a menudo resulta difícil distinguir quién dispara contra quién.

    • 1987 Agromayor, L. Fiestas [1987] Esp (CDH )

      Despliegan sus componentes en forma de U para disparar, haciéndolo según el turno establecido: hay un Primer Tro, un Darrer Troy un Cop, que son los que disparan en primer y último lugar, siendo el Copquien se coloca en el centro de la formación y organiza el mayor estrépito. Estos grados «de batalla»tienen unos equivalentes empleos administrativos en «épocas de paz»en sus respectivas sedes sociales. Cada belicoso festero es auxiliado por un portador de la pólvora o «municionero», gentes con mucho aguante y algodón en las orejas. Se disparan más de ochocientos mil trabucazos, quemándose unas siete toneladas de pólvora.

    • 1992 Posse, A. Atardecer caminante [1992] Ar (CDH )

      Llegaba con la satisfacción de haber comprobado que se puede conquistar sin espada. (Regimientos de indios amigos nos seguían con sus canoas cubiertas por un estallido de plumas multicolores.) Había demostrado a mi oficialidad y a mis soldados que se podía entrar en la América más profunda, atravesando quinientas leguas, sin disparar un trabucazo ni matar a nadie.

    • 2001 Ruiz Zafón, C. Sombra viento Esp (CORPES)
      — Hecho una caquilla, para qué mentir. Sólo de verlo encogido en la cama como un ovillo, gimiendo que se quería morir, me entró un ansia asesina, fíjese usted. Me plantaba ahora mismo armado hasta el gaznate en la Brigada Criminal y me cepillaba a trabucazos a media docena de capullos, empezando por esa pústula supurante de Fumero.
    • 2007 Escoto, J. Génesis Santa Cariba Ho (CORPES)
      Había que informar a Lejano, si es que no lo sabía, sobre las generales del cabecilla de los insurrectos, cuyos trabucazos avanzaban hacia Pound House.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      trabucazo m. Disparo del trabuco.
    • 2022 Glz Pons, E. Escaño Satanás Esp (CORPES)
      El viernes, antes de coger el AVE a Sevilla, quedó a comer con George en el Paradís, un restaurante habitual para políticos y periodistas situado en la calle Marqués de Cubas, antigua calle del Turco, donde un 27 de diciembre de 1870, bajo una copiosa nevada, fue gravemente herido el general Prim, acribillado a trabucazos envueltos en algodón para provocar septicemia, que después sería rematado mientras convalecía en su propia casa, estrangulado con una cuerda por el general Serrano, a la sazón regente del trono de España.
    dar trabucazo
    docs. (1705-1920) 5 ejemplos:
    • 1705 Lantery, R. Memorias [1949] Esp (CDH )
      Y en este intermedio de mi estado en la cama, supe de las señoras de casa cuántas porquerías había hecho el canónigo don José Loup en dicha Sevilla y que puso todos sus parientes en estado de matarse unos con otros, y que don José Ginester, mi amigo, lo estuvo amaitinando dos o tres noches, en cierta parte, para darle un trabucazo, y quiso la suerte de ambos que aquellas noches no le encontrase al sitio que le iba a aguardar [...].
    • 1766 Cruz, R. Comedia casera [1915] 291 Esp (CDH )
      Chinica . Pues, hijo, si has de matarme, / que no sea con misterios, / sino dame un trabucazo, / y me ahorro de veneno. / ¿Qué es lo que hay, don Roque? Blas .Hay broma.Chinica .Yo no la entiendo. / Pero como soy cristiano / y casado, me da miedo. / Defíneme qué es la broma.
    • 1833 Gorostiza, M. E. Contigo pan cebolla [2003] Mx (CDH )

      BRUNO

      ¡Condenadas boticas!

      DOÑA MATILDE

      Y me verás caer aquí redonda, lo mismo que si me hubieras dado un trabucazo.

      BRUNO

      No haga usted tal... Tenga usted compasión de su pobre padre y de mí...

      DOÑA MATILDE

      Tenla tú de la desventurada Matilde.

      BRUNO

      Yo... sí... pero...

    • 1876-1880 Zugasti Sáenz, J. Bandolerismo [1983] Esp (CDH )

      — Yo creo que en este país todo el mundo se complace en hablar de bandidos, incluso aquellos mismos, que más se lamentan de sus fechorías, porque yo entiendo que está en la masa de la sangre de los andaluces el hablar a todas horas de los caballistas, aunque nada suceda; y esto debe consistir en que aquí todos se complacen en recordar, con motivo o sin él, las interesantes aventuras de Diego Corrientes, José María, los Pachecos y otros; porque lo cierto es que si le he de decir a usted lo que siento, a mí también me encanta la narración de las fazañas y valentías de esas gentes, que montan a caballo y se les antoja el mundo chico, y le dan un trabucazo al lucero del alba, si alguien pretende hostigarlos.

    • c1920 Anónimo Cuentos populares [1946] Esp (CDH )

      Érase una vez una mocita que tenía un novio. Y en el pueblo onde vivía había otro mozo que estaba enamorao de ella y siempre la andaba persiguiendo. Y una vez que estaba hablando con su novio por la reja de su casa se acercó el otro y le mató a su novio. Y como ella sabía bien quién era el asesino, salió otro día por la noche a buscarlo pa vengarse. Y al volver una esquina se encontró con él y le dió un trabucazo. Pero en vez de matarle sólo a él, mató a dos, a él y a un compañero suyo.

  2. Acepción en desuso
  3. 1⟶metonimia
    s. m. Ruido originado por el disparo o impacto de un trabuco.
    docs. (1690) Ejemplo:
    • 1690 Sigüenza Góngora, C. Infortunios Alonso Ramírez [1988] Mx (CDH )

      Metiéronme a mí y a los míos en la bodega, desde donde percibí grandes voces y un trabucazo. Pasado un rato y habiéndome hecho salir afuera, vi mucha sangre, y, mostrándomela, dijeron ser de uno de los míos a quien habían muerto, y que lo mismo sería de mí si no respondía a propósito de lo que preguntaban. Díjeles con humildad que hiciesen de mí lo que les pareciese, porque no tenía que añadir cosa alguna a mis primeras respuestas.

  4. 1⟶metáfora
    s. m. Pesadumbre o sentimiento intenso de pena o desazón producido por una noticia, declaración o suceso repentino e inesperado.
    docs. (1731-2014) 11 ejemplos:
    • 1731 Torres Villarroel, D. Barca Aqueronte p. 219 Sueños, II Esp (BD)
      Olvidada de todas las consideraciones de la inmortalidad, y de el juicio, cayó en una enfermedad de tan oculta naturaleza, que no teniendo los Professores de la Philosophia de los ascos, nombre que ponerle, se encomendaron para darselo á los echizos, despues á la locura, y por fin, á los diablos. En ésta indeterminacion, la assaltó el trabucazo de la muerte, y no hubo tomado possesion de su cuerpo, quando prevenidas para llevar su espiritu, paradas de Demonios en la carretera de Infierno cambió por la posta al freidero de los precitos.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      trabucazo. [...] m. coloq. Pesadumbre o susto que, por inesperado, sobrecoge y aturde.
    • 1731 Torres Villarroel, D. Barca Aqueronte p. 219 Sueños, II Esp (BD)
      Olvidada de todas las consideraciones de la inmortalidad, y de el juicio, cayó en una enfermedad de tan oculta naturaleza, que no teniendo los Professores de la Philosophia de los ascos, nombre que ponerle, se encomendaron para darselo á los echizos, despues á la locura, y por fin, á los diablos. En ésta indeterminacion, la assaltó el trabucazo de la muerte, y no hubo tomado possesion de su cuerpo, quando prevenidas para llevar su espiritu, paradas de Demonios en la carretera de Infierno cambió por la posta al freidero de los precitos.
    • 1739 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      TRABUCAZO. Metaphoricamente vale pesadumbre, ó susto impensado, que sobrecoge y aturde, porque no se esperaba.
    • 1787 Cruz, R. Espigadera. Parte segunda p. 217 Teatro Coleccion saynetes, III Esp (BD)
      JACINTO. A ver si la alcanzo;/ y cuenta que á nadie digas/ que la he visto, ni que hablamos./ (Vase por donde entró Benita). MARCELO. ¿Volvimos á las andadas?/ ¿qué debo yo en este caso/ hacer? ¿decirselo al tío?/ no, que es darle un trabucazo,/ ¿Aguantar? Eso no; vayan/ á que los aguante el diablo.
    • 1792 Jovellanos, G. M. Carta a Glz Posada (18/02/1792) [1985] Obras completas, II Esp (FG)
      Un trabucazo ha sido para mí el malogro del arcedianato después de tan buenos oficios; acaso yendo al sitio podria V. hacer un truco alto. Yo pediría canonjía y dignidad, manifestando que deben andar unidas; y pues entrambos consultados están lejos, no sería difícil hacerles la guerra por allá, pues ciertamente me persuado que nadie habrá que trabaje por ellos arriba.
    • 1833 Gorostiza, M. E. Contigo pan cebolla [2003] Mx (CDH )

      DON PEDRO

      También me lo creí yo... y sólo cuando ella me hizo escribirle ayer aquella carta que tú le llevaste, fue cuando acabé de desengañarme.

      BRUNO

      Valiente trabucazo fue la tal carta.
    • 1856 Cantueso, G. Consejero casadas p. 35 Esp (BD)
      Luego que llegué á la casa en que la otra vez me hospedé, noté en el semblante de la patrona un no sé qué de melancólico y reservado; no me llamó la atencion, porque podia ser cosa que no tuviese relacion conmigo; pero estaba ella reventando por encajármelo y no se atrevia: al fin me dijo. "¿Ha oido V. algo de su amigo el señor cura? —Iba á verle, le contesté: ¿qué hay? —No se lo quiero decir á V.: pero antes de ayer le dieron sepultura". No queria decírmelo la patrona, y me dió un trabucazo con la noticia. La fuerte impresion de sentimiento que me produjo, no me dejó tiempo para glosar dentro de mí el tontísimo modo de dar el trabucazo.
    • 1864 Pz Escrich, E. Mujer adúltera p. 130 Esp (BD)
      ¡No me conoció! Entonces sentí un dolor agudo en el alma, muy parecido al que debe sentirse á la hora de la muerte. —¿No se acuerda usted de mí?— Le dije: Lola hizo una mueca encantadora con los lábios y me contestó con una naturalidad abrumadora: —No señor. —¡Cómo! —le dije—, ¿se ha olvidado usted de Moisés? —¿De Moisés!... ¿El que pasó el mar Rojo salvando al pueblo hebreo del furor del Faraon? Aquella respuesta fué un trabucazo que hirió de muerte mi amor.
    • 1884-1885 Pz Galdós, B. Lo prohibido [2006] p. 276 (BD)
      —Mucho dinero tiene Fúcar, querido; pero como se descuide, se quedará por puertas... En buenas manos ha caído... Supongo que estará usted al tanto de lo que pasa y que esta observación no es un trabucazo a boca de jarro. —Enterado, enterado... —dije con no sé qué niebla parda delante de mis ojos. Yo no había oído nada, no lo sabía, en el rigor de la palabra; pero lo sospechaba; tenía de ello un presagio muy vivo, equivalente en mi espíritu a la certidumbre del suceso. Entrome entonces fuerte curiosidad de saber más, y fingiendo estar enterado de lo esencial, hice por sacarle más concretos informes.
    • 1931 Anónimo "Fontilles" [01-01-1931] Fontilles: Órgano de la Colonia-Sanatorio de San Francisco de Borja para Leprosos (Gandía) Esp (HD)
      Nos hemos librado de un SUSTO MAYÚSCULO, gracias al Señor, aunque no podemos olvidar la impresión de dolor y de angustia que nos causó la pavorosa noticia. Fué un verdadero trabucazo que nos dejó enteramente desconcertados; y la verdad es que no había para menos. Nos referimos a la noticia de los tristísimos sucesos ocurridos en nuestra amada Patria a mediados del pasado mes de Diciembre, noticia que también llegó a este otro mundo.
    • 1999 Martínez, T. "Escribiendo amor" [29-07-1999] La Tribuna de Albacete (Albacete) Esp (HD)
      Mi querido Juan José: ésta es una carta de amor abierta, que va a leerla mucha gente, pero que escribo con la dolorosa incertidumbre de que quizás seas tú el único que no la lea. Quién sabe, acaso... La noticia de que te has ido ha sido, para mí, un trabucazo traicionero que me ha dejado sin respiración y sin posibilidades de aceptación. Y me pongo a escribirte buscando cauce para ordenar la terrentera del dolor y de tantos y tantos recuerdos que se me amontonan en el corazón y en la memoria.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      trabucazo. [...] m. coloq. Pesadumbre o susto que, por inesperado, sobrecoge y aturde.
  5. s. m. Noticia, declaración o suceso inesperado que causa una fuerte impresión, generalmente de disgusto o pesadumbre.
    docs. (1785-1960) 13 ejemplos:
    • 1785 Cruz, R. Sombrerito p. 64 Teatro Coleccion saynetes, III Esp (BD)
      D.ª LAURA. ¿Murió, Rita? D.ª RITA. Con efecto. D.ª LAURA. Es desgracia mia, es / fatalidad. D. BRUNO. Mas lo siento / yo que tu, consuelate... D.ª RITA. A buena hora el consuelo, / mas valiera haberla ahorrado / la pesadumbre. D.ª LAURA. Sabiendo / mi pusilanimidad, / y lo que quise á mi suegro, / me va á dar el trabucazo de repente.
    • 1960 Anónimo "Edward Greville" [11-06-1960] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
      Durante cerca de una semana estos dos personajes se divirtieron en las salas de fiestas barcelonesas, y según él, este romance tenía que acabar en boda, porque en el caso de María Jesús del Val, que así se llama la acompañante, se daba la media naranja esperada y que parecía ser precisamente la mujer que había soñado en sus tierras británicas. Pero esta muchachita no dejó vislumbrar su aparente o real enamoramiento, ni las riquezas que Edward ponía a sus pies. Cuando este creía que sería el momento ideal para proponer el enlace matrimonial, soltó el trabucazo de sus pretensiones. María esperaba probablemente el momento, porque al instante dió la respuesta con un "no" que ha podido costar la vida al desventurado muchacho, porque acto seguido, y para demostrar que en el mundo ya nada existía perdido el amor en el que venía soñando, Edward ingirió todo un tubito de pastillas, que al acto le produjeron una intoxicación de primer grado.
    • 1785 Cruz, R. Sombrerito p. 64 Teatro Coleccion saynetes, III Esp (BD)
      D.ª LAURA. ¿Murió, Rita? D.ª RITA. Con efecto. D.ª LAURA. Es desgracia mia, es / fatalidad. D. BRUNO. Mas lo siento / yo que tu, consuelate... D.ª RITA. A buena hora el consuelo, / mas valiera haberla ahorrado / la pesadumbre. D.ª LAURA. Sabiendo / mi pusilanimidad, / y lo que quise á mi suegro, / me va á dar el trabucazo de repente.
    • 1795 Moncín Narciso, L. A. J. Montañés - Esp (BD)
      ¡El juicio pierdo! / Al cabo de tantos años / que la facultad ejerzo / no me había sucedido / perder de esta suerte un pleito. / (Paseándose como confuso) / Después de tantos regalos / como recibidos tengo; / después de tantas promesas,/ tantos aseveramientos / y esperanzas que le dí / a la Parte, / ¿con qué aliento / le he de dar el trabucazo? / ¿He de ser yo tan grosero? / Yo le escribiré un papel / mostrando mil sentimientos, / y expresando que en su abono, / todo el Código he revuelto: / que tenga conformidad, / pues que yo también la tengo; / pero aquí viene el Doctor: / ¿Don Bernardo?
    • 1832 Bretón Herreros, M. Trad Familia boticario, Duvert Armand Chapeau [1840] p. 12 Esp (BD)
      BENITO. [...] "Señor don Benito...." ¡Oh! ¡oh! parece que escribe amoscada. "Su conducta de usted es un poco turbia. Sus cartas me infunden terribles sospechas... ¡Cocodrilo! Si me engañas... No puede creerlo mi corazon; pero esta idea me quita el sueño y el apetito. Hoy salgo para Madrid en la galera del tio Boliche [...]". La conozco bien: estará furiosa... ¿Y qué diablos viene a hacer aquí? ¡Ah! No importa. Corramos á su encuentro. Si llega á entrar en esta casa, no hay remedio, soy perdido. Rufina (Entrando) ¡Muy bien, señor mío! Ahí se está usted con los brazos cruzados, y yo esperando. ¡Se ha portado usted! Benito. No, hija mia. ¡Si ahora mismo iba á echar á correr... Vamos; dame un abrazo. Rufina. No. No hay prisa. Benito. Te aseguro, dulce consorte, que no ha sido culpa mia... Ya se ve, llegas al mismo tiempo que la carta... Esto ha sido un trabucazo.
    • 1865 Altadill, A. Conciencia [2021] - Esp (BD)
      —Sabe V. que ese es mi carácter tambien, y por consecuencia puede entrar de lleno en la materia porque á la verdad estoy ya impaciente... —Entonces empezaré por donde debia concluir, profirió don Anselmo. Y sin más embajes, disparó á boca jarro este trabucazo al padre de Elvira: —El casamiento de los chicos no puede efectuarse. Un rayo que en aquel momento hubiera caído á los pies de don Juan no le dejara mas asombrado que lo que quedó con estas palabras. Imposible pintar su sopresa y la sensación profunda que recibió.
    • 1873 Zamora Caballero, E. Estado p. 7 Esp (BD)
      AMALIA. Manuel es muy bueno y me quiere mucho... PEPA. Ya lo sé. AMALIA. Pero a qué hombre por bueno que sea se le dice despues de dos años de matrimonio que no está casado? PEPA. Á ninguno sin grave peligro de que conteste: "vuelvo". AMALIA. Y no se le vea más el pelo. PEPA. Precisamente. AMALIA. Por eso, yo con el auxilio de Ricardo, he hecho en secreto todas las diligencias para ratificar mi casamiento. Felizmente el asunto toca ya á su término, y cuando todo esté arreglado inventaré un pretexto para llevarle a la vicaría. PEPA. Sí, una vez allí, la bolsa o la vida. AMALIA. Justo. Le suelto el trabucazo... es decir, se lo confieso todo, y no dándole tiempo de reflexionar... PEPA. Se casa contigo por segunda vez.
    • 1888-1889 Pz Galdós, B. Incógnita [2003] 228 Esp (CDH )
      «Todavía no se me ha pasado el susto —dijo procurando templar su voz en un timbre claro—. Esta mañana, al salir yo para misa, vino Pepe y a boca de jarro me disparó la noticia. Precisamente me cogía de muy mal humor, porque pasé parte de la noche con la prima Serafina, que sigue muy grave. Me parece que la perderemos pronto. Pues figúrate; en tal situación de ánimo, un trabucazo así... Me afecté tanto que no pude salir de casa, y a poco me entró jaqueca. No puedo oír hablar de gente que se mata o a quien matan, sin que me ponga a dar diente con diente. Y cuando se trata de una persona conocida...».
    • 1898 Juan Buscón (Ezequiel Boixet i Castells) "Diario casada (continuación)" [29-09-1898] La Saeta (Barcelona) Esp (HD)
      —Pues si prometiste, no faltes —replico con mucha seriedad. —Además, siempre estarás más tranquilo y más seguro en el Fomento, que en casa de doña Olimpia. Había que ver la cara que ha puesto al recibir este trabucazo inesperado. Y yo, gozándome en mi ferocidad, he añadido: —Y si al salir del Fomento vas á casa de esa respetable dama (¡con que retintín he dicho eso de respetable!), asegúrate antes de que no hay ningún torero adentro: podrías ganarte un par de bofetadas, como las que recibió un abogado que yo me sé. Creí, por lo pronto, que el estupor y la ira le ahogaban a mi señor y dueño; toda la sangre se le ha subido á la cara... Luego me ha lanzado una mirada terrible y ha desaparecido dando un portazo tremendo.
    • 1905 Tosta García, F. Orientales p. 51 Ve (BD)
      —Ah! Rufino, se me ha olvidado decirte que Teresa Zurbarán está muy gorda y buena moza, y que permanece viuda á pesar de haber tenido la mar de pretendientes... Si tú vieras á su hija Inesita, qué linda está! La muchachita es preciosa, dan ganas de comérsela! Rufino sintió que el corazón le hizo tuqui, tuqui; pero disimulando la impresión, y aparentando indiferencia, le contestó: —Oye, Belén, no quiero saber nada de esa señora y te estimaría mucho que nunca me hablases de ella, ni de nada que le concierna; lo que pasó, pasó, y hoy me es del todo indiferente. Este trabucazo tan á quema-ropa, hubo de poner término en la mañana a la conversación.
    • 1914 Cejador Frauca, J. Trazas amor p. 26 Esp (BD)
      Como el conquistador era tan impetuoso, aquella noche no pudo pegar ojo, revoleando y cruzando velozmente por su cabeza las diversas estaciones que en tales casos él se sabía de memoria suelen pasar, llegando, aguijado del prurito, hasta la meta, cual si ya en ella se viese saboreando descansadamente la codiciada fruta. Con lo cual á la mañana siguiente se le recrecrió la dentera y halló á la muchacha más guapa y apetecible que nunca, aunque, al parecer, algo más cariacontecida que la víspera. Lo cual no empeció para que en viéndola á solas le espetase otro trabucazo. —Leoncia, no he soñado toda la noche más que en usté. ¡La amo, la amo, la amo!
    • 1923 Acosta, J. M. Saturna p. 89 Esp (BD)
      —Mire usted, Lola, yo tenía que decirle una cosa... Y la cosa es... —y tras otra pausa para tomar bríos, prosiguió aceleradamente: —Que la quiero, que la quiero con toda mi alma y que en merecer y conseguir su cariño cifro mi mayor ventura. Ante aquel trabucazo a boca jarro, Lola, complacida, sonrió. —Después de embromar a Juan Miguel y a Félix quiere hacerlo conmigo. —No, no, Lola, hablo seriamente; nunca hablé más formal. Yo quizá no sepa expresarlo con más requilorios y arrequives, pero siento hondamente lo que acabo de decirle.
    • 1928 Urrutia, G. E. "Garrotazo" [14-05-1928] Diario de la Marina (La Habana) Cu (HD)
      —Oiga, Don Urrutia: Eso que usted está escribiendo es muy monótono y falto de ilaridad... y siguió con su carretilla tan campante. A mí me pareció que me había pasado la vagoneta llena de piedras por la cabeza, porque yo estaba viviendo encantado en mi cochecito. Como conozco su buen sentido común resplandeciente entre la maraña de su lenguaje revesado, quedé muy preocupado ante este aviso que yo mismo había pedido, y cuando volví a casa me puse a revisar mis crónicas, a ver si podía descifrar eso de la "ilaridad". Lo de monótono me parece más claro. La verdad es que cuando pedí consejo a mi peón no esperaba semejante trabucazo, tal vez por ese innato sentimiento de la propia suficiencia que se esconde allá en el fondo de la modestia mejor ensayada.
    • 1960 Anónimo "Edward Greville" [11-06-1960] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
      Durante cerca de una semana estos dos personajes se divirtieron en las salas de fiestas barcelonesas, y según él, este romance tenía que acabar en boda, porque en el caso de María Jesús del Val, que así se llama la acompañante, se daba la media naranja esperada y que parecía ser precisamente la mujer que había soñado en sus tierras británicas. Pero esta muchachita no dejó vislumbrar su aparente o real enamoramiento, ni las riquezas que Edward ponía a sus pies. Cuando este creía que sería el momento ideal para proponer el enlace matrimonial, soltó el trabucazo de sus pretensiones. María esperaba probablemente el momento, porque al instante dió la respuesta con un "no" que ha podido costar la vida al desventurado muchacho, porque acto seguido, y para demostrar que en el mundo ya nada existía perdido el amor en el que venía soñando, Edward ingirió todo un tubito de pastillas, que al acto le produjeron una intoxicación de primer grado.
    • 1785 Cruz, R. Sombrerito p. 64 Teatro Coleccion saynetes, III Esp (BD)
      D.ª LAURA. ¿Murió, Rita? D.ª RITA. Con efecto. D.ª LAURA. Es desgracia mia, es / fatalidad. D. BRUNO. Mas lo siento / yo que tu, consuelate... D.ª RITA. A buena hora el consuelo, / mas valiera haberla ahorrado / la pesadumbre. D.ª LAURA. Sabiendo / mi pusilanimidad, / y lo que quise á mi suegro, / me va á dar el trabucazo de repente.
    • 1795 Moncín Narciso, L. A. J. Montañés - Esp (BD)
      ¡El juicio pierdo! / Al cabo de tantos años / que la facultad ejerzo / no me había sucedido / perder de esta suerte un pleito. / (Paseándose como confuso) / Después de tantos regalos / como recibidos tengo; / después de tantas promesas,/ tantos aseveramientos / y esperanzas que le dí / a la Parte, / ¿con qué aliento / le he de dar el trabucazo? / ¿He de ser yo tan grosero? / Yo le escribiré un papel / mostrando mil sentimientos, / y expresando que en su abono, / todo el Código he revuelto: / que tenga conformidad, / pues que yo también la tengo; / pero aquí viene el Doctor: / ¿Don Bernardo?
    • 1832 Bretón Herreros, M. Trad Familia boticario, Duvert Armand Chapeau [1840] p. 12 Esp (BD)
      BENITO. [...] "Señor don Benito...." ¡Oh! ¡oh! parece que escribe amoscada. "Su conducta de usted es un poco turbia. Sus cartas me infunden terribles sospechas... ¡Cocodrilo! Si me engañas... No puede creerlo mi corazon; pero esta idea me quita el sueño y el apetito. Hoy salgo para Madrid en la galera del tio Boliche [...]". La conozco bien: estará furiosa... ¿Y qué diablos viene a hacer aquí? ¡Ah! No importa. Corramos á su encuentro. Si llega á entrar en esta casa, no hay remedio, soy perdido. Rufina (Entrando) ¡Muy bien, señor mío! Ahí se está usted con los brazos cruzados, y yo esperando. ¡Se ha portado usted! Benito. No, hija mia. ¡Si ahora mismo iba á echar á correr... Vamos; dame un abrazo. Rufina. No. No hay prisa. Benito. Te aseguro, dulce consorte, que no ha sido culpa mia... Ya se ve, llegas al mismo tiempo que la carta... Esto ha sido un trabucazo.
    • 1865 Altadill, A. Conciencia [2021] - Esp (BD)
      —Sabe V. que ese es mi carácter tambien, y por consecuencia puede entrar de lleno en la materia porque á la verdad estoy ya impaciente... —Entonces empezaré por donde debia concluir, profirió don Anselmo. Y sin más embajes, disparó á boca jarro este trabucazo al padre de Elvira: —El casamiento de los chicos no puede efectuarse. Un rayo que en aquel momento hubiera caído á los pies de don Juan no le dejara mas asombrado que lo que quedó con estas palabras. Imposible pintar su sopresa y la sensación profunda que recibió.
    • 1873 Zamora Caballero, E. Estado p. 7 Esp (BD)
      AMALIA. Manuel es muy bueno y me quiere mucho... PEPA. Ya lo sé. AMALIA. Pero a qué hombre por bueno que sea se le dice despues de dos años de matrimonio que no está casado? PEPA. Á ninguno sin grave peligro de que conteste: "vuelvo". AMALIA. Y no se le vea más el pelo. PEPA. Precisamente. AMALIA. Por eso, yo con el auxilio de Ricardo, he hecho en secreto todas las diligencias para ratificar mi casamiento. Felizmente el asunto toca ya á su término, y cuando todo esté arreglado inventaré un pretexto para llevarle a la vicaría. PEPA. Sí, una vez allí, la bolsa o la vida. AMALIA. Justo. Le suelto el trabucazo... es decir, se lo confieso todo, y no dándole tiempo de reflexionar... PEPA. Se casa contigo por segunda vez.
    • 1889 Palma, R. Tradiciones peruanas VII [1969] Pe (CDH )

      Impúsose de la novedad el coronel, y, encaminándose al Ministerio, dió tan desfavorables informes sobre la ciencia y suficiencia de Pajarito, que el presidente de la República revocó su decreto. Regresó el jefe al cuartel, y creyendo ahogarle el gozo al físico, le disparó a quemarropa y sin andarse con repulgos este trabucazo:

      — Doctorcito, vengo de palacio y le he dicho a su excelencia que usted no sirve para el hígado ni para el bazo. Por consiguiente, lo del ascenso se aguó por ahora, y... ¡muela usted vidrios con los codos!

    • 1888-1889 Pz Galdós, B. Incógnita [2003] 228 Esp (CDH )
      «Todavía no se me ha pasado el susto —dijo procurando templar su voz en un timbre claro—. Esta mañana, al salir yo para misa, vino Pepe y a boca de jarro me disparó la noticia. Precisamente me cogía de muy mal humor, porque pasé parte de la noche con la prima Serafina, que sigue muy grave. Me parece que la perderemos pronto. Pues figúrate; en tal situación de ánimo, un trabucazo así... Me afecté tanto que no pude salir de casa, y a poco me entró jaqueca. No puedo oír hablar de gente que se mata o a quien matan, sin que me ponga a dar diente con diente. Y cuando se trata de una persona conocida...».
    • 1898 Juan Buscón (Ezequiel Boixet i Castells) "Diario casada (continuación)" [29-09-1898] La Saeta (Barcelona) Esp (HD)
      —Pues si prometiste, no faltes —replico con mucha seriedad. —Además, siempre estarás más tranquilo y más seguro en el Fomento, que en casa de doña Olimpia. Había que ver la cara que ha puesto al recibir este trabucazo inesperado. Y yo, gozándome en mi ferocidad, he añadido: —Y si al salir del Fomento vas á casa de esa respetable dama (¡con que retintín he dicho eso de respetable!), asegúrate antes de que no hay ningún torero adentro: podrías ganarte un par de bofetadas, como las que recibió un abogado que yo me sé. Creí, por lo pronto, que el estupor y la ira le ahogaban a mi señor y dueño; toda la sangre se le ha subido á la cara... Luego me ha lanzado una mirada terrible y ha desaparecido dando un portazo tremendo.
    • 1905 Tosta García, F. Orientales p. 51 Ve (BD)
      —Ah! Rufino, se me ha olvidado decirte que Teresa Zurbarán está muy gorda y buena moza, y que permanece viuda á pesar de haber tenido la mar de pretendientes... Si tú vieras á su hija Inesita, qué linda está! La muchachita es preciosa, dan ganas de comérsela! Rufino sintió que el corazón le hizo tuqui, tuqui; pero disimulando la impresión, y aparentando indiferencia, le contestó: —Oye, Belén, no quiero saber nada de esa señora y te estimaría mucho que nunca me hablases de ella, ni de nada que le concierna; lo que pasó, pasó, y hoy me es del todo indiferente. Este trabucazo tan á quema-ropa, hubo de poner término en la mañana a la conversación.
    • 1914 Cejador Frauca, J. Trazas amor p. 26 Esp (BD)
      Como el conquistador era tan impetuoso, aquella noche no pudo pegar ojo, revoleando y cruzando velozmente por su cabeza las diversas estaciones que en tales casos él se sabía de memoria suelen pasar, llegando, aguijado del prurito, hasta la meta, cual si ya en ella se viese saboreando descansadamente la codiciada fruta. Con lo cual á la mañana siguiente se le recrecrió la dentera y halló á la muchacha más guapa y apetecible que nunca, aunque, al parecer, algo más cariacontecida que la víspera. Lo cual no empeció para que en viéndola á solas le espetase otro trabucazo. —Leoncia, no he soñado toda la noche más que en usté. ¡La amo, la amo, la amo!
    • 1923 Acosta, J. M. Saturna p. 89 Esp (BD)
      —Mire usted, Lola, yo tenía que decirle una cosa... Y la cosa es... —y tras otra pausa para tomar bríos, prosiguió aceleradamente: —Que la quiero, que la quiero con toda mi alma y que en merecer y conseguir su cariño cifro mi mayor ventura. Ante aquel trabucazo a boca jarro, Lola, complacida, sonrió. —Después de embromar a Juan Miguel y a Félix quiere hacerlo conmigo. —No, no, Lola, hablo seriamente; nunca hablé más formal. Yo quizá no sepa expresarlo con más requilorios y arrequives, pero siento hondamente lo que acabo de decirle.
    • 1928 Urrutia, G. E. "Garrotazo" [14-05-1928] Diario de la Marina (La Habana) Cu (HD)
      —Oiga, Don Urrutia: Eso que usted está escribiendo es muy monótono y falto de ilaridad... y siguió con su carretilla tan campante. A mí me pareció que me había pasado la vagoneta llena de piedras por la cabeza, porque yo estaba viviendo encantado en mi cochecito. Como conozco su buen sentido común resplandeciente entre la maraña de su lenguaje revesado, quedé muy preocupado ante este aviso que yo mismo había pedido, y cuando volví a casa me puse a revisar mis crónicas, a ver si podía descifrar eso de la "ilaridad". Lo de monótono me parece más claro. La verdad es que cuando pedí consejo a mi peón no esperaba semejante trabucazo, tal vez por ese innato sentimiento de la propia suficiencia que se esconde allá en el fondo de la modestia mejor ensayada.
    • 1960 Anónimo "Edward Greville" [11-06-1960] Pueblo: Diario del Trabajo Nacional (Madrid) Esp (HD)
      Durante cerca de una semana estos dos personajes se divirtieron en las salas de fiestas barcelonesas, y según él, este romance tenía que acabar en boda, porque en el caso de María Jesús del Val, que así se llama la acompañante, se daba la media naranja esperada y que parecía ser precisamente la mujer que había soñado en sus tierras británicas. Pero esta muchachita no dejó vislumbrar su aparente o real enamoramiento, ni las riquezas que Edward ponía a sus pies. Cuando este creía que sería el momento ideal para proponer el enlace matrimonial, soltó el trabucazo de sus pretensiones. María esperaba probablemente el momento, porque al instante dió la respuesta con un "no" que ha podido costar la vida al desventurado muchacho, porque acto seguido, y para demostrar que en el mundo ya nada existía perdido el amor en el que venía soñando, Edward ingirió todo un tubito de pastillas, que al acto le produjeron una intoxicación de primer grado.
  6. s. m. Herida producida por el disparo de un trabuco.
    docs. (1822-2014) 6 ejemplos:
    • 1822 Fdz Mancheño, J. DiccMilitar Esp (BD)
      Trabucazo. El golpe ó herida que produce el tiro del trabuco.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      trabucazo. [...] m. Herida y daño producidos por el disparo del trabuco.
    • 1822 Fdz Mancheño, J. DiccMilitar Esp (BD)
      Trabucazo. El golpe ó herida que produce el tiro del trabuco.
    • 1896 Anónimo "Ampliando noticia muerte pastor" [15-11-1896] El Eco de Navarra (Pamplona) Esp (HD)
      En el monte de Rey apareció un hombre muerto que tenía un trabucazo que le había llevado toda la cara y ojo derecho y otro proyectil que le había atravesado del lado izquierdo al derecho.
    • 1984 RAE DRAE (20.ª ed.) (NTLLE)
      trabucazo [...] m. Herida y daño producidos por el disparo del trabuco.
    • 2003 Andújar, E. Doña Ana, los gallos y el monstruo de Samaná RD (CORPES)
      Déme un poco de alcohol, o gasas padre, o una curita para taparme el corazón de mi hijo que se me va en medio de la revolución padre ábrame la puerta y Martín se muere en los brazos de la vieja bruja en la tercera puerta de la capilla, cerca de las habitaciones del seminario, y se imaginó que habrá que salir a buscar cuatro velas para prenderle sino le prenderemos cuaba a este hijo mío de la sangre que ahora es padre de esta revolución de montes y carreteras para que la patria crezca fuerte y sana carajo, Padre ábrame la puerta que se me muere que cosa más grande padre ábrame que se me va entre el trabucazo que tiene en el pecho padre que le están saliendo pedazos de nube por el pecho a mi Martín, ábrame padre coñazo que usted no sabe lo que es parir. Se murió Martín, yo no lo sabía.
    • 2004 Calderón, R. Gritos independencia - Esp (BD)
      Entonces el enmascarado quitóse el pañuelo con una mano, mientras con la otra enseñaba el trabuco. —Hermosa es mi faz, para que la veas antes de morir. Y disparó. Y lo quiso hacer en el pecho, pero erró, acertándole en la ingle. Yo salí corriendo, oyendo tras de mí los trabucazos. Tardé casi un rosario en parar de correr y llorar. Luego desanduve mis pasos. Tenía que ver qué le había ocurrido. Les hallé malheridos, pero con vida. —¿A quiénes?¿Vuestro padre hirió al bandido? —¡No! El bandido cogió los fardos y puso pies en polvorosa. Hallé a padre y al Aitor, que era el cliente que mi padre esperaba, ambos con trabucazos.
    • 2014 RAE DLE (NTLLE)
      trabucazo. [...] m. Herida y daño producidos por el disparo del trabuco.
  7. Acepción lexicográfica
  8. s. m. Cu. "Golpe dado con un trabuco. Garrotazo" (Rdz Herrera, LéxMayorCuba II-1959).
    docs. (1959) Ejemplo:
    • 1959 Rdz Herrera, E. Léxico mayor Cuba, II Cu (NTLLE)
      Trabucazo [...] golpe dado con un trabuco. Garrotazo.

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