16.ª Entrega (julio de 2024)
Versión del 25/06/2025
Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
trabucante adj. (1541)
trabucante
Etimología. Calco del italiano strabocchévole, voz atestiguada en esta lengua al menos desde 1302 con el significado ‘que excede el límite de lo fijado o previsto’; y esta, a su vez, del italiano straboccare ‘cruzar los límites de la conveniencia para realizar acciones inapropiadas’, cuyo origen se remonta al verbo italiano traboccare (véase TLIO, s. v. strabocchévole).
Resumen

 

Se documenta por primera vez, con la acepción 'que excede los límites de lo normal, justo o conveniente', en 1541, en la traducción del Libro llamado de la Fiameta, de J. Boccaccio. Aunque la obra del poeta florentino, escrita entre 1343-1344, se traduce por primera vez al español en 1497, solo se ha localizado la segunda reedición de esta traducción, editada en Lisboa por L. Rodríguez, único testimonio del adjetivo trabucante con este valor. 

 

 

    Acepción en desuso
  1. ac. etim.
    adj. Que excede los límites de lo normal, justo o conveniente.
    docs. (1541) Ejemplo:
    • 1541 Anónimo Trad Fiameta, Bocaccio - Esp (BD)
      Responde Fiameta. O cara ama assaz conozco daderas las cosas que cuentas: mas el furor me constriñe seguir las peores el animo consabible en sus desseos trabucante en vano los sus consejos codicia: y aquello que la razon quiere es vencido de reynante furor. La mi voluntad toda la possee amor y con la su deydad señores: y tu sabes que no es cosa segura a las sus potencias resistir: y aquesto dicho sobre mis braços recay: mas ella algun tanto mas que de primero turbada: con boz muy rigurosa començo tales razones.
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trabucante2 adj. (1590-)
trabucante
Etimología. Calco del francés trébuchant, ante, voz atestiguada en esta lengua al menos desde 1552 con el significado '[moneda] cuyo peso cumple con la normativa'; y esta, a su vez, del verbo trébucher y el sufijo -ant, -ante (véase TLF, s. v. trébuchant, -ante).
Resumen

 

Se documenta por primera vez, con la acepción 'que tiene el peso legal', en 1590, en la traducción de la obra Los seis libros de la republica, de I. Bodino, vertida del francés al español por G. de Añastro Isunza. En el original francés, publicado en 1577, reza así el fragmento que constituye el primer testimonio del sustantivo trabucante en español: "il conseilloit de forger monnoye d'argent le Roy de douze sols tournois de cours, & de XXX. pieces au marc, du poids de six derniers neuf grains trébuchans, les demis, & quarts á l'equipolent" (París, Iacques du Puys, p. 710). Posteriormente, se atestigua en una amplia variedad de tipos de textos, y en particular en obras especializadas en numismática y comercio. Con la acepción '[moneda] que sobrepasa el peso legal', se registra por vez primera en 1739, en el Diccionario de autoridades. A partir de los testimonios localizados, resulta complicado distinguir entre uno y otro significado, de ahí que solo se hayan incluido en esta acepción aquellos testimonios en los que se indica explícitamente que se trata de una moneda que supera el peso legal establecido. 

 

  1. ac. etim.
    adj. Que tiene el peso legal.
    docs. (1590-2006) 11 ejemplos:
    • 1590 Añastro Isunza, G. Trad libros república Bodino p. 559 Esp (BD)
      Aconsejaua que se forxase moneda de plata del Rey, de doze sueldos torneses de curso, y de XXX. pieças por marco de peso de seys dineros, nueue granos trabucantes, los medio [sic] y los quartos al equiualente.
    • 2006 Schlüpmann, J. Cartas comercio Perú [2015] p. 44 (BD)
      El funcionamiento del tráfico en el transcurso de las décadas de 1710 y 1720 tal como se transparenta de la correspondencia y de la contabilidad descubre claramente que las cargas de trigo eran negociadas por Duran en la plaza de Santiago contra moneda sonante y trabucante aunque una parte del numerario es cierto —vamos a verlo— provenía de la venta de la ropa de la tierra y del azúcar procedente del Perú.
    • 1590 Añastro Isunza, G. Trad libros república Bodino p. 559 Esp (BD)
      Aconsejaua que se forxase moneda de plata del Rey, de doze sueldos torneses de curso, y de XXX. pieças por marco de peso de seys dineros, nueue granos trabucantes, los medio [sic] y los quartos al equiualente.
    • c1622 Barroso, B. Teorica, practica exemplos p. 7 (BD)
      [...] y las Virtudes intelectuales consisten en doctrina, y expeculacion, y las morales en el exercicio no tratan los Sabios, ni enseñan los Maestros las morales, para que solo las sepan por noticia, mas para que con el arte, y materia las pongan en execucion, y por obra, que es la verdadera pratica, y parte de las Virtudes morales, y donde falta el arte, falta el concierto, y aunque dezis, que passan otros sin sauerlo, y que es moneda corriente deste siglo, no es de peso trabucante, ni de cuño real la tal moneda, sino bandida de la reta, y uerdadera milicia, y dada por falsa [...].
    • 1622 Buiza, B. Relacion nveva Ierusalen p. 61 Esp (BD)
      Donde se ha de notar para lo dicho, y por dezir, que quando se le lleua en oro, o plata en reales de a ocho como el lo pide tiene el peso junto a si, y pesa todas las pieças vna por vna, y las mira, y remira muchas vezes, y hallando alguna que no le contente mucho, o no sea de peso trabucante la desecha, y pide otra en su lugar, como si huuiesse vendido el por aquel dinero alguna preciosa mercancia.
    • 1683 Ponce Soto, M. Trad Moneda nueva Russo p. 4 Esp (BD)
      El Azeyte de la Bienauenturanza compró prudentissimamente Nuestra esclarecida Teresa, negoció con cordura, y mercadeó al seguro [...]. Y como? no con Moneda falla, ni de la Vangaloria cortada; si con las mas azendrada, nueva y trabucante. Destreza singular es su negociacion, no le faltara luz á su lampara [...]. Mas de que calidad fuese esta Moneda de mi Teresa, con que compró aquel souerano Alcazar, reconozco á mi Auditorio curioso para saber el discurso, que empiezo, por agradecerle lo atento.
    • 1723 Anónimo Trad Director almas Pinamonti pp. 442 Esp (BD)
      Nono, ofrecer sus propias fatigas, y obras buenas, juntamente con las fatigas, y obras buenas de los otros, entre quienes viven, á fin que si bien son monedas cortas, passen acompañadas de las monedas buenas, y trabucantes de los otros.
    • 1753 Luzán, I. Informe casas moneda [1990] Esp (CDH )
      Este perjuicio, por lo que toca al valor extrínseco es ninguno, porque Su Magestad ha dado el valor de veinte Reales a esta moneda, y con ella sus vasallos compran y pagan, venden y reciven en paga lo que les corresponde al valor de veinte reales como si comprasen y pagasen en Doblones de oro trabucantes y con pessos efectivos, de modo que en todos los Reynos de Su Magestad lo mismo tiene el que tiene cien escuditos de oro que el que tiene dos mil reales de vellón en quartos o en pesetas o en pessos o en doblones de oro.
    • a1781 Isla, J. F. Trad Arte encomendarse Dios, Bellati [1783] p. 106 Esp (BD)
      No faltaron, no faltan, ni faltarán jamas deudores del primer rango, que, habiendo conseguido de vos una plena y generosísima extincion de sus deudas, os desembolsen los derechos de amor, que todos os deben, en mucha mayor abundancia que otros deudores, á quienes perdonasteis ménos: deudores que os paguen con la caridad mas fina, que entra en vuestras caxas, que lleven la moneda mas trabucante que se cuenta en vuestras tesorerías: deudores finalmente, que de injustos defraudadores de vuestro fisco, pasen á ser los mas pródigos y mas profusos tributarios [...].
    • 1887 Anónimo "31ª Sesion prórroga 17 Noviembre 1887" [01-01-1887] p. 965 Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados (Buenos Aires) Ar (HD)
      Sr. Luro —Absolutamente, señor diputado. Yo sé que el señor diputado no juega en las carreras. Sr. Mansilla —Sí, juego en las carreras, desgraciadamente. Sr. Luro —Jugará cincuenta cigarros... Sr. Mansilla —No, señor, juego plata sonante y trabucante! Juego á las carreras, á pesar de que soy muy pavo para jugar, porque no soy de los que entienden estas cosas. Sr. Luro —Nadie las entiende. Sr. Mansilla —Pero hay gente que cree que es necesario arrimarse bien para acertar en las carreras; gente que, como en las cartas, ve las patas de la sota antes de que haya corrido el naipe.
    • 1920 Batlle, C. "París" [07-12-1920] El Heraldo de Madrid (Madrid) Esp (HD)
      Aquellos que en los días de lucha se habían puesto a su lado, obedeciendo al propio interés antes que a otros razonamientos, inventaron palabras sonoras, altisonantes, que envolvían ideas que aspiraban a ser grandes y bellas. Y al hacerlo, sin aguardar a que esas sonoras palabras que envolvían grandes y bellas ideas se convirtiesen en realidades, se resarcieron de los sacrificios consentidos y se cobraron en la moneda contante, sonante y trabucante que más les convenía.
    • 1955 Cortázar, J. Trad Memorias Adriano [1982] 58 Ar (CDH )
      Yo sabía que para ella, como para todos nosotros los pródigos, las piezas de oro no eran monedas trabucantes marcadas con una cabeza de César, sino una materia mágica: una moneda personal en la que se había estampado la efigie de una quimera al lado del bailarín Batilo.
    • 2006 Schlüpmann, J. Cartas comercio Perú [2015] p. 44 (BD)
      El funcionamiento del tráfico en el transcurso de las décadas de 1710 y 1720 tal como se transparenta de la correspondencia y de la contabilidad descubre claramente que las cargas de trigo eran negociadas por Duran en la plaza de Santiago contra moneda sonante y trabucante aunque una parte del numerario es cierto —vamos a verlo— provenía de la venta de la ropa de la tierra y del azúcar procedente del Perú.
  2. adj. [Moneda] Que sobrepasa el peso legal.
    docs. (1739-2011) 4 ejemplos:
    • 1739 RAE DiccAutoridades (NTLLE)
      TRABUCANTE [...] Lo que trabuca. Usase especialmente para significar las monedas, que en el peso hacen inclinar el fiel á un lado, y á otro, por exceder algo en él.
    • 1804 Conde, J. A. Memoria moneda arábiga [1817] p. 235 Memorias de la Real Academia de la Historia, V Esp (BD)
      Arregló Abdelmelik el peso del oro que empleaba en sus adinares por el peso de Siria que llamaban [...] almalaya, trabucante ó de caida, esto es, de balanza inclinada, como peso de familia, y como si dixeramos de amigo para amigo, de manera que en él cien adinares igualaban en peso á ciento y dos de otros pesos comunes.
    • 1932 Domenchina, J. J. Dédalo [1995] 283 Esp (CDH )
      ¡Ea, que idóneas cribas aguardan el placer de / Dánae: su lluvia!, / junto a los numismáticos duchos en limar / —mitigar— la moneda trabucante, / exuberante, ilícita, / que un espíritu justo transforma en medallas / incusas. / Oro y plata, profundos solaces: tan profundos / que habitan el corazón de la tierra. / Ea, bruñidor: no se diga que el sol resplandece / sobre todas las cosas. /
    • 2011 Reyes, R. Numismática ecuatoriana p. 38 Ec (BD)
      Para las monedas coloniales hispanas, se ha establecido que una diferencia entre el 3% y 5% respecto al peso nominal, define a una variante de peso; mientras que diferencias mayores al 5% se considera un error de peso. La moneda que supera el peso nominal se la conoce como "trabucante", siendo una moneda muy apreciada por los coleccionistas.
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Familia Ver familia de palabras
trabucante3 adj. (1599-)
trabucante
Etimología. Derivado de trabucar3 y -nte.
Resumen

 

Se documenta por primera vez, con la acepción '[voz] que se emite de manera dificultosa, vacilante y confusa eliminándose, repitiéndose o trastocándose algunas sílabas o sonidos', en 1791, en la obra Las Aventuras de Gil Blas o Historia Galante del joven siciliano, traducida del italiano al español por J. F. de Isla. El original italiano, de 1767 y cuya autoría se puede adscribir al canónigo Giulio Monti, es, supuestamente, una continuación de la obra francesa de Alain-René Lesage, Las Aventuras de Gil Blas de Santillana, pero, en realidad, nada tiene que ver con la composición gala, ya que en la obra italiana se narra la historia de un personaje diferente, el joven siciliano. En el original italiano, la voz por la que se ha traducido trabucante es borbottante del verbo borbottare cuyos significados 'quejarse con voz suave y confusa' o 'hablar indistintamente, murmurar' se aproximan a alguno de los valores semánticos del verbo trabucar. Aunque el primer testimonio de trabucante se localice en una traducción, la existencia de la forma verbal trabucar con el significado de 'hablar de forma dificultosa, vacilante y confusa, eliminando, repitiendo o trastocando algunas palabras, letras o sílabas' antes de la primera documentación de trabucante inclina la balanza a buscar el origen del adjetivo en un proceso de derivación y no en una lengua foránea. La acepción '[dicho o manifestación verbal] que se expresa de manera dificultosa, vacilante y confusa, eliminando, repitiendo o trastocando algunas sílabas o sonidos' se atestigua en 1933 en un artículo publicado en el periódico La Región (Santander).

En la Recueil de dictionaires francoys, espaignolz et latins (1599), de Hornkens, se consigna, además, la acepción 'caedizo', que en 1660 también se  recoge en el Tesoro de las dos lenguas española y francesa, de Oudin.

 

  1. >trabucar+–nte
    adj. [Voz] Que se emite de manera dificultosa, vacilante y confusa, eliminándose, repitiéndose o trastocándose algunas sílabas o sonidos.
    docs. (1781-2015) 2 ejemplos:
    • a1781 Isla, J. F. Trad Historia Galante siciliano [1791] p. 310 Trad Aventuras Gil Blas Le Sage, V Esp (BD)
      Acercándose á nosotros, quiénes sois, nos preguntó con voz trémula y trabucante, quiénes sois vosotros, y qué destino os ha traído á este lugar, donde ha tanto tiempo que yo sola habito?
    • 2015 Rubio Esteban, M. M. "Muerte José Antonio" [18-06-2015] El Imparcial (Madrid) Esp (HD)
      El presidente del Tribunal que lo juzgaba, Eduardo Iglesias del Portal, debía sufrir tal tensión interior por obrar contra su más elemental conciencia jurídica que lo expresaba en un rostro pálido desencajado, y hondamente esplenético. El propio José Antonio, tras oír su sentencia de muerte con voz trabucante, se dirigió al Presidente del Tribunal condenatorio, y se fundió con él en un fuerte abrazo de cera. —No eres tú quien me condena. Lo sé. No te preocupes —le dijo José Antonio.
  2. adj. [Dicho o manifestación verbal] Que se expresa de manera dificultosa, vacilante y confusa, eliminando, repitiendo o trastocando algunas sílabas o sonidos.
    docs. (1933-1991) 2 ejemplos:
    • 1933 Anónimo "Reinosa" [11-11-1933] La Región (Santander) Esp (HD)
      ¡Oh, señor Pérez, cuán ingrato es con el público! ¿No ve usted que sus crónicas, tan bien adaptadas a sus fines políticos, han de echarse de menos? ¡Qué desconsolados quedaremos al no poder leer sus trabucantes diatribas! Medite y estudie el derecho municipal, ya que el proverbio dice: "Qui va piano, va lontano".
    • 1991 Alemán, G. "Aires de guerra" [13-01-1991] Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife) Esp (HD)
      Porque traía la borrachera cotidiana, tambaleante y semidormido, musitando frases inconexas, con un tartajoso hablar que hacía aún más trabucante el que normalmente utilizaba.
  3. adj.
    docs. (1599-1660) 2 ejemplos:
    • 1599 Hornkens, H. Recueil dict. francoys espaignolz latins [1599] Esp (NTLLE)
      caedizo [...] decheant; deciduus, a, um; ruineux et rombant en decandece; caducus, a, um; subiect a cheoir; deciduus; caedizo, trabucante, qui chet et tombe.
    • 1660 Oudin, C. Tesoro lenguas española francesa (BD)
      Tombant. m. Caedizo, trabucante.
16.ª Entrega (julio de 2024)
Versión del 25/06/2025
Equipo Real Academia Española
Familia Ver familia de palabras
trabucante4 s. (1612-)
trabucante
Etimología. Derivado de trabucar2 y -nte.
Resumen

 

Se documenta por primera vez, con la acepción 'arma de artillería de menor calibre que el cañón común, con balas de hasta 11 kilos de peso', en 1612, en el Tratado de artillería, de D. Ufano. Desde entonces, se atestigua esporádicamente a lo largo de los siglos en obras especializadas en armamentística y en la instrucción militar.  

 

 

  1. >trabucar+–nte
    s. m. Arma de artillería de menor calibre que el cañón común, con balas de hasta 11 kilos de peso.
    Sinónimos: brecante; cañón
    docs. (1612-2020) 7 ejemplos:
    • 1612 Ufano, D. Tratado artilleria p. 17 Esp (BD)
      Del segundo genero ay cañon doble, llamado despertador o quebranta muros; el cañon comun de bateria, se solia llamar siflante, o tentador, el medio cañon ordinario trabucante, o sirgador, el quarto visitante, o rifador; de mas destos ay otros bastardos de la fundiçion de don Iuan Manrrique de Lara, mas cortos de caña que los ordinarios de la fundiçion comun [...].
    • 2020 Ferro Veiga, J. M. Rastro balística p. 98 Esp (BD)
      En Suiza apareció a mediados del siglo el órgano, o sea, una pieza compuesta de varios cañones, que podían dispararse sucesivamente, cuya máquina ha sido considerada como el origen de la ametralladora. Durante el siglo XVI se perfeccionaron las piezas de artillería, abandonando el primitivo sistema de fabricación y haciéndolas de bronce con muñones; pero el capricho de los fundidores hace que sea una tarea un punto menos que imposible la de orientarse en el caos que forman las innumerables denominaciones, a veces muy pintorescas, que les dieron; hubo, en efecto: culebrinas y medias culebrinas, sacres, esmeriles, mosquetones, ápides, basiliscos, gerifaltes, sacabuches, cañones, medios cañones, berracos, cuartos de cañón, pelícanos, crepantes, trabucantes, etc., eso sin contar que hubo piezas que estas podían ser comunes, legítimas, extraordinarias, bastardas, etc.
    • 1612 Ufano, D. Tratado artilleria p. 17 Esp (BD)
      Del segundo genero ay cañon doble, llamado despertador o quebranta muros; el cañon comun de bateria, se solia llamar siflante, o tentador, el medio cañon ordinario trabucante, o sirgador, el quarto visitante, o rifador; de mas destos ay otros bastardos de la fundiçion de don Iuan Manrrique de Lara, mas cortos de caña que los ordinarios de la fundiçion comun [...].
    • 1767 Ríos, V. Discurso autores artillería p. 61 Esp (BD)
      A estos se agregaron otras bocas de fuego de mayor calibre, y con nombres mas hinchados, los Dispertadores, Siflantes, Trabucantes, Rifadores, Rebufos, Crepantes, Berracos. Molesto sería referirlos todos: baste decir, que solo en las dos primeras especies de Artillería se contaban mas de ciento, y sesenta Piezas distintas, ó por su calibre, ó por sus refuerzos, ó por la varia figura de sus recamaras: de donde se puede conjeturar la confusion que causaria su muchedumbre, y la diferencia de sus Municiones, y juegos de Armas.
    • 1796 Peñalosa Zúñiga, C. Memoria artillería volante [1808] p. 10 Esp (BD)
      Las primeras piezas de artillería que se usaron eran informes, pesadas y de un calibre arbitrario. Se sabe que las culebrinas tiraban balas desde diez hasta cincuenta libras: que los basiliscos y cañones dobles ó comunes, de quarenta hasta ciento, y que los cañones pedreros y trabucos eran exorbitantes. La diversidad y multitud de cañones, de piezas y de calibre creció hasta lo increible con perjuicio de la táctica sencilla. Como si los nombres pomposos aterrasen mas que las balas, se fundieron siflantes, trabucantes, rebujos... segun la caprichosa y desorganizada fantasía de cada uno.
    • 1876 Almirante, J. Bibliografía militar España p. 433 Esp (BD)
      Lechuga es citado por Ríos y Salas como uno de los españoles que más hizo adelantar la artillería á últimos del siglo XVI y principios del XVII. Reinaba en sus tiempos la moda que, como en todos, suele llegar hasta la manía de multiplicar exageradamente el número de cañones. Asombra la fantasía que en los nombres mismos se desplegaba; pues no hay cuenta posible de los dragones, áspides, basiliscos, serpentines, pelicanos, sacres, falconetes, gerifaltes, ribadoquines, esmeriles, pasadores, culebrinas, despertadores, siflantes, trabucantes, rifadores, rebufos, crepantes, berracos, etc. A 160 se hacen subir las especies distintas en formas, calibres y recámaras; y Collado nos da idea de tamaña confusion, asegurando que para servir las piezas del castillo de Milan, se necesitaban más de 200 juegos de armas diferentes.
    • 1915 Anónimo (Mario Marius) "Galeras romanas" [15-01-1915] Fray Mocho (Buenos Aires) Ar (HD)
      En el siglo XVI, se idearon naves capaces de ofrecer al viento muchísimo velamen, arboladas en fragatas a las que unas veces se dejó sus míseros remeros y otras se libró de tan triste compañía. Llevaban una batería corrida, ya en pleno período de artillería naval, que luego se aumentó a los puentes de la fragata que pudieran cargarla. Es el siglo de las piezas llamadas culebrinas, pasavolantes, falconetes, áspides, sacres, cuarto de cañón, medio cañón, cañón común, reforzado, bastardo, basilisco, mortero, pedrero, bombardas, piezas de braga, dragones, serpentinas, pelicanos, gerifaltes, ribadoquines, esmeriles, pasadores, trabucantes, y no me atrevo a continuar.
    • 1962 Quiroga Ibarrola, C. A. "Ensayo monográfico ejército" p. 410 Actas Congreso Nacional Historia Perú, II Pe (BD)
      Armas pesadas: Entre las armas pesadas se encuentran las de artillería. Estas armas al producirse el descubrimiento de América ya habían evolucionado. Eran tan diversas las piezas y tan complicada su nomenclatura, que por abreviación se les llamaba simplemente Tiros. Toda la artillería de la época era de avancarga y las había de diversos calibres; asimismo, tenían innumerables nombres: cada tipo, cada variante tenía el suyo propio. Se les designaba con nombres de aves de rapiña, de serpientes venenosas, de animales feroces y domésticos por los efectos del arma. Así tenemos los siguientes: [...] sacres, serpentinos, siflantes, trabucantes, tentador.
    • 2020 Ferro Veiga, J. M. Rastro balística p. 98 Esp (BD)
      En Suiza apareció a mediados del siglo el órgano, o sea, una pieza compuesta de varios cañones, que podían dispararse sucesivamente, cuya máquina ha sido considerada como el origen de la ametralladora. Durante el siglo XVI se perfeccionaron las piezas de artillería, abandonando el primitivo sistema de fabricación y haciéndolas de bronce con muñones; pero el capricho de los fundidores hace que sea una tarea un punto menos que imposible la de orientarse en el caos que forman las innumerables denominaciones, a veces muy pintorescas, que les dieron; hubo, en efecto: culebrinas y medias culebrinas, sacres, esmeriles, mosquetones, ápides, basiliscos, gerifaltes, sacabuches, cañones, medios cañones, berracos, cuartos de cañón, pelícanos, crepantes, trabucantes, etc., eso sin contar que hubo piezas que estas podían ser comunes, legítimas, extraordinarias, bastardas, etc.

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